Juan Carlos Hiba
Especialista en Condiciones de Trabajo, Seguridad y Salud Ocupacional
Equipo Técnico Multidisciplinario para los Países Andinos
OIT – Lima
El aseguramiento de la calidad de la vida laboral en las empresas dedicadas a la construcción, cualquiera sea su especialidad, constituye un problema difícil de resolver debido a que el trabajo de construcción presenta una serie de características específicas que le son propias y que se describen a continuación.
En primer lugar, la relativamente corta duración de la obra, en comparación con otros emprendimientos industriales que tienen plazos muchos mayores, conlleva a una cierta precariedad en el empleo, que muchas veces adquiere una dimensión de proporciones mayores. Estas prácticas generalizadas producen una renovación casi constante de una parte de los trabajadores, porque a medida que la obra avanza van apareciendo nuevos especialistas y van desapareciendo otros. Esa precariedad se observa, de manera principal, en las categorías de trabajadores menos calificados.
En segundo lugar, la propia dinámica evolutiva de la obra, que resulta muy cambiante en el tiempo, agrega una dificultad más para el establecimiento de estrategias de prevención efectivas, debido a que resulta muy difícil realizar y mantener las medidas de seguridad cuando la geometría y la configuración física de la obra va cambiando día a día.
Tercero, la proporción casi siempre elevada de trabajadores técnicamente no calificados y con escasos o nulos conocimientos de seguridad y salud en el trabajo que se contratan, constituye una barrera muchas veces difícil de superar para asegurar la práctica efectiva de técnicas de prevención de la seguridad y la salud en el trabajo.
Cuarto, la práctica tan extendida del trabajo con contratistas y subcontratistas, y muchas veces aun con subsubcontratistas, produce en las relaciones laborales un fenómeno de pérdida de la responsabilidad en materia de seguridad y salud en el trabajo que desgraciadamente no contribuye a mantener buenos estándares en materia de tasas de accidentes, lesiones y enfermedades profesionales.
Esas características principales y otras más hacen que las condiciones de trabajo, la seguridad y la salud ocupacional en el sector de la construcción dejen bastante que desear y que merezcan, por lo tanto, un abordaje y un tratamiento especiales. La necesidad de asegurar una prevención de accidentes en el trabajo y de enfermedades profesionales eficaces constituye un desafío muy importante para este sector productivo. No es casual que en todos los países, desarrollados o no, este sector, junto con la minería, las actividades de explotación forestal y la agricultura, constituyan los sectores productivos considerados como de alto riesgo desde la perspectiva de la seguridad y salud en el trabajo y las enfermedades profesionales.
La importancia que el sector de la construcción tiene para todos los países, tanto desde el punto de vista económico como de los riesgos y peligros que confrontan los trabajadores que en él se desempeñan, justifica plenamente la necesidad de establecer y adoptar unos principios, de diseñar unas estrategias y de poner en marcha unas prácticas eficaces que controlen los accidentes y las enfermedades profesionales y que permitan su reducción de manera sostenida. Esos principios, estrategias y técnicas deben ser tales que permitan crear y aseguren la existencia de un sistema de gestión de la seguridad y de la salud en el trabajo apropiado y adaptado para cada obra.
En una contribución para la Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo de la OIT, Weeks (1998) señala que las empresas del sector de la construcción que presentan los índices de lesiones más bajos tienen un conjunto de características organizaciones comunes que son de naturaleza muy diversa . A continuación se presentan esas características, se incorporan otras nuevas y se las comenta con ejemplos o comentarios aclaratorios.
- Declaración de principios: La empresa que comprende su responsabilidad social, en particular sus propietarios y la alta gerencia, establece un código de conducta en materia de seguridad y salud en el trabajo que se practica en la obra en todos los niveles jerárquicos, y que especifica de manera detallada los riesgos y los controles pertinentes para cada una de las ocupaciones y trabajos que se realizan.
- Asignación de responsabilidades: Toda empresa que tiene una gestión gerencial avanzada establece una asignación de responsabilidades clara y sin ambigüedades, determinándose los niveles de cumplimiento en materia de seguridad y salud en el trabajo. Más aún, en caso de falla se investiga el incumplimiento de tales niveles y, de ser necesario, se imponen las sanciones pertinentes. Asimismo, se premian los casos en que se logran mejoras en el cumplimiento de los niveles.
- Sistema de registro y notificación de accidentes y enfermedades profesionales: La empresa convencida de la importancia de mantener una buena calidad de la vida laboral lleva y mantiene actualizado y completo un sistema de registro y notificación de lesiones y accidentes y de sus costos. De manera complementaria, se hacen conocer las ventajas económicas y para la salud de los trabajadores de la prevención de accidentes. Se preparan informes cuyo objeto es la identificación de las causas que podían haber sido controladas, de modo tal que en el futuro puedan evitarse sucesos análogos. Los informes, una vez que se han hecho conocer en las instancias correspondientes, se archivan según un método normalizado para facilitar su recuperación.
- Participación de trabajadores y de sus representantes: La empresa que valora a sus trabajadores facilita que ellos y sus representantes participen en el establecimiento y la administración de un programa de prevención de accidentes. Muchas veces esa iniciativa se hace efectiva mediante la creación y puesta en marcha de un comité de empresa paritario que diseña, supervisa y controla el programa de prevención de accidentes. La enfoque más avanzado consiste en poner en marcha, administrar y evaluar un sistema de gestión de la seguridad y la salud en el trabajo. A los efectos de la evaluación del funcionamiento y de la eficacia del sistema, éste incluye procedimientos de auditoría interna en la que los trabajadores forman parte integrante.
- Realización de reconocimientos médicos: La empresa que practica una cultura de seguridad organiza la realización de reconocimientos médicos para determinar la aptitud de los trabajadores para las tareas y obligaciones que tienen asignadas. Estos reconocimientos se llevan a cabo cuando el trabajador se incorpora al trabajo por primera vez, pero también cuando se reincorpora después de una ausencia por lesión, enfermedad u otra causa.
- Identificación, análisis y control de riesgos: La empresa moderna organiza inspecciones de toda la obra de modo regular y se lleva un registro de los resultados de las inspecciones. Se revisan los equipos para cerciorarse de su manejo seguro. Se pone énfasis en los riesgos de lesiones que causan pérdidas de días de trabajo, pero también se analizan los incidentes y otras situaciones de riesgo capaces de causar lesiones.
- Preparativos para emergencias: Toda empresa convencida de la importancia de la seguridad y la salud en el trabajo, establece planes y organiza preparativos para situaciones de emergencia y efectúa ensayos de emergencia periódicos. Los preparativos incluyen la asignación de responsabilidades, la prestación de primeros auxilios y atención médica inmediata en la obra, las comunicaciones dentro de la obra y fuera de ella, los medios de transporte que se utilizarán, la designación de los centros de atención sanitaria a los que se recurrirá, el acordonamiento y saneamiento de la zona en que se haya producido la emergencia, la identificación de testigos y el registro de los datos documentales de los sucesos.
- Formación y capacitación en seguridad y salud en el trabajo: La empresa que cree que sus trabajadores son socios en cada nuevo emprendimiento de construcción les brinda a ellos y a los supervisores formación e instrucción adecuadas en materia de seguridad. Esa instrucción consiste en la enseñanza de los principios generales de seguridad y salud, está integrada en la formación para el trabajo, es específica para cada obra e incluye los procedimientos a seguir en caso de accidentes o lesiones. La educación y formación de supervisores es parte esencial de cualquier intento de evitar lesiones y enfermedades profesionales. Es asimismo importante impartir formación específica para cada obra, que cubra los aspectos particulares de la misma y que trate sus riesgos específicos y los medios para controlarlos o eliminarlos. En esos programas se incluyen también la formación e instrucción acerca de las sustancias peligrosas. Las empresas verdaderamente convencidas de la eficacia de la formación y capacitación de sus trabajadores y de la relevancia de lograr comportamientos seguros, desarrollan programas de formación práctica que complementan a las clases y los exámenes.
- Información sobre riesgos químicos, físicos y de otras clases: La empresa exitosa suministra en cada obra información sobre estas cuestiones en los idiomas propios de los trabajadores. Se asegura, además, que las instrucciones, los carteles de señalización, los indicadores de lectura y los controles de máquinas y equipos y los paneles de comando están claramente impresos, son legibles y están al alcance de la vista de los trabajadores cuando ocupan sus puestos de trabajo.
- Sistemas de contratación: Toda empresa que se considere del siglo 21 se ocupa de que los contratos entre ella y los contratistas y entre los contratistas y los subcontratistas, contengan cláusulas de seguridad. Entre ellas se incluye el establecimiento de una organización de seguridad unificada en obras en las que trabajen varias empresas, la especificación de los requisitos a cumplir por cada una de ellas, así como las primas y las penalizaciones que les corresponden.
- Respeto por un trabajo decente: Finalmente, toda empresa que esté radicada en un país miembro de la OIT se esfuerza para que el trabajo que les ofrece a todos sus trabajadores sea un trabajo decente, es decir, un trabajo que permita el desarrollo de las capacidades profesionales de los trabajadores; un trabajo que les permita jornadas que no excedan los límites legales; un trabajo que les permita beneficiarse de los sistemas de protección para su salud y para su jubilación; un trabajo que, por fin, no dañe su salud ni ponga en riesgo su seguridad. De esa manera esa empresa del siglo 21 tiene la certeza que sus trabajadores ponen toda su energía física y mental en la creación de riqueza, sin temer por los accidentes y riesgos en los lugares de trabajo.
14.10.2000
JCH/OIT Lima