El banquero es un se�or que nos presta el paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover.
El para�so lo prefiero por el clima; el infierno por la compa��a.
Dejar de fumar es muy f�cil, yo lo he dejado ya como cien veces.
Cuando era m�s joven pod�a recordarlo todo, hubiera sucedido o no.
Al cumplir los setenta a�os me he puesto la siguiente regla de
vida: no fumar mientras duermo, no dejar de fumar mientras estoy despierto y no fumar m�s de un s�lo cigarro a la vez.
Cumplamos la tarea de vivir de tal modo que cuando muramos, incluso el de la funeraria lo sienta.
Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educaci�n.