�Tienen tus lindos ojos cer�leos,
lumbre del orto, radiante luz,
que al verlos me asen en su embrujo,
y arrobado por el, de lo mas profundo te digo:
�deja que me fulminen sus rel�mpagos
para saciar mis ansias de infinito,
durmiendo en tu mirada!
Prolongaci�n del cielo tus pupilas
que al posarse en m� me erigen,
fuente de inspiraci�n la flor bermeja
que se desangra virgen en tu boca,
y estalla en tu cautivadora sonrisa
luminando tu rostro con sus mejores carmines.
Miel en tus labios, y cuando r�es,
asemejan tus dientes perlas de Orm�z,
aroma de para�so exhala tu dulce aliento.
misericordia niego a mis instintos,
para que se alejen de mi lado intactos.
sin convertir en suspiro el �sculo pretendido.
Nido de aromas es tu cabello,
cuya maravillosa cascada,
que en tus hombros se diluye,
enmarca tu ser�fico rostro,
como la m�s hermosa perla,
atesorada en ostra virgen.
Tu suave frente, seda levantina
que en su delicada concavidad contiene:
tus nobles anhelos, prop�sitos, e ilusiones,
proyecta sin ambages tu sin par donaire.
coronando tu faz majestuosa se muestra,
sin poder ocultar el resplandor de tu intelecto.
Y suave y gr�cil tu fr�gil cuello,
erecto tallo de esbelta flor,
sostiene y eleva con elegante firmeza
sobre tus delicados hombros,
la egregia faz que soporta,
erguida airosa en su portentosa belleza
Fino tu talle como de palmera,
joven espiga que se yergue apuesta,
arrostrando serena a tu paso,
los embates de miradas y piropos,
de inquietos y varoniles ojos que te contemplan,
dejando a tu senda sus suspiros suspendidos.
Tus manos que a la caricia son esquivas,
pero que sin tocarlas reconfortan,
complementan tus mensajes corporales,
en elegantes movimientos que hipnotizan,
nunca desampares a qui�n porf�a de ellas:
el mimo amoroso espont�neo,
o la caricia lejana de un saludo.
Pretendiendo retratar a la mujer
que al verle arroba mis sentidos
solo pude bosquejar el �ngel,
que el coraz�n imperativo me dict�.
De: Samuel S Borjas Benavente
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