REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD YACAMBU

CONTADURÍA PÚBLICA

Heydi Cordero

 

 

 

Revisar en publicaciones electrónicas la orientación que sigue el sector agrícola venezolano y su influencia en materia alimentaria, como base para el desarrollo sostenible y autosustentable. Desarrolle una composición (extensión libre)

 

El desarrollo agrícola en Venezuela ha transitado por un periodo de desajustes provenientes de la dependencia de la renta petrolera y de la falta de claridad en las políticas sectoriales. El Congreso Nacional aprobó la Ley de Desarrollo Agrícola y Seguridad Alimentaria en un esfuerzo de unificar la legislación y las políticas a implementar en el futuro, para fortalecer el sistema agroalimentario nacional, en el contexto de la globalización y bajo el principio de que la actividad agrícola es de interés fundamental y prioritario para el desarrollo económico y social de la nación.

 

Asimismo, se puede evidenciar durante la década de los 70 que el sector  agrícola venezolano tenía una influencia importante en la alimentación de la población pero al ser un país que recibía un fuerte ingreso por parte de las exportaciones de petróleo, preferían comprar productos importados ya que los precios de los productos agrícolas en el mercado internacional se mostraron más bajos que los precios internos. Por ende, la práctica de las importaciones se fue haciendo cada vez más fuerte. En la medida en que se fue acentuando esa práctica, la producción agrícola nacional se mostró incompetente para regular la demanda por productos importados, debido a que los productos agrícolas importados se tornaron mucho más baratos por haber sido producidos con una altísima productividad y por haber estado sujetos a políticas de subsidio, tanto por parte del Estado venezolano como por parte de los principales países exportadores interesados en salir de sus excedentes. Esta incompetencia ocasionó el estancamiento de la producción nacional, y, al estancarse esta producción, se conformó el siguiente círculo vicioso: se incrementaron las importaciones por que no era posible que la producción interna creciera y las importaciones contribuyeron a profundizar este estancamiento.

 

Como consecuencia, en la Venezuela petrolera, la actividad agrícola no ha podido representar un papel protagónico, pese a los esfuerzos realizados por productores y por el propio Estado Venezolano para incentivar y desarrollar la producción agrícola. Para el año 1998, por ejemplo, el sector primario en general aportó sólo el 15% del Producto Interno Bruto venezolano, y de este exiguo porcentaje, menos de la mitad provino de manera directa del sector agrícola.  Balanza comercial del sector agrícola.

Por lo dicho anteriormente, la situación del agro en la Venezuela de hoy constituye una difícil realidad, cuya consecuencia más evidente se relaciona con la grave baja en la producción de muchos rubros, así como la elevación de los costos de producción; además de ello, en los últimos años la incapacidad del agro venezolano para abastecer el mercado nacional, ha obligado al gobierno nacional a autorizar la importación de enormes cantidades de productos agrícolas, hecho éste que atenta de manera directa contra la seguridad alimentaria de los venezolanos, poniendo por ello en peligro la soberanía nacional. 

 

De manera general puede señalarse que en los últimos años la producción agrícola se ha concentrado en aquellos rubros que poseen un valor agregado por servir de materia prima para el sector industrial, en especial, para la industria agroalimentaria. En 1.999, de los 46.319 millones de bolívares que produjo en total el sector agrícola, casi la mitad (22.649 millones) provinieron de las actividades del sector “Animal”, mientras que el sector “Vegetal” generó 17.816 millones de bolívares y el sector pesquero colaboró produciendo 2.995 millones de bolívares adicionales.

Durante el 2000 el sector agrícola primario registró un crecimiento cercano a 5% con relación al año anterior.  Sin embargo, la dependencia alimentaria se inscribe dentro de las tendencias a la desindustrialización que se origina en forma generalizada en los países exportadores de petróleo como consecuencia del llamado “boom” de los ingresos petroleros. Además que la apreciación del tipo de cambio, producto del explosivo crecimiento de los ingresos por concepto de la venta de petróleo, incrementó la propensión a las importaciones de productos y materias primas en todos los sectores económicos, incluido el agroalimentario.

Por lo tanto el “boom petrolero” generó un proceso de apreciación cambiaria que incrementó de manera espectacular el crecimiento de las importaciones y redujo la competitividad de la producción nacional frente a esas importaciones, trayendo consigo una contracción del sector manufacturero y agrícola.

Es por ello que la elevada propensión a la importación no puede ser atribuida a factores o conflictos sociales, ya que el origen de la misma se ubica en el peculiar comportamiento que asumen variables del entorno macroeconómico.

Si se toma en cuenta los aspectos fundamentales vinculados con la producción agrícola, las importaciones, la alimentación básica de la población y se logra articularlos en una matriz de relaciones, no sería difícil delinear la siguiente explicación básica y fundamental: que las importaciones de alimentos, el comportamiento deficitario de la producción agrícola nacional de insumos para su procesamiento agroindustrial, y la estructura oligopolizada y transnacionalizada de la industria agroalimentaria nacional constituyen fenómenos interdependientes y determinados por las políticas económicas tanto de Venezuela como de los países exportadores de alimentos. A un estadio mayor de concreción, se puede sostener que la estructura y la dinámica del sector agroindustrial no garantizan un eficiente grado de aprovechamiento del potencial productivo del ecosistema tropical, ni están en condiciones de asegurar un porcentaje de autoabastecimiento estratégico de materias primas para satisfacer las necesidades básicas de la población.

 

Escoja una actividad productiva del sector servicios y, sustentado en su caracterización local, establezca sus potencialidades como polo de desarrollo. Elabore una composición (extensión libre)

 

La tendencia a intercambiar productos es tan remota como las primeras industrias humanas. Lo que es hoy el circuito económico internacional integrado en un sistema mundial de comercio, deviene del trueque de productos entre tribus "primitivas" que se realizaba hace miles de años. Esta tendencia se ha convertido en una de las principales características de la sociedad contemporánea, actualmente se realizan cotidianamente intercambios a gran escala, no sólo de mercancías y productos, sino también de ideas, información y conocimiento.

Como tal, el sector de telecomunicaciones se ha convertido en factor determinante en la economía de todas las naciones ya que por medio de Internet, la telefonía se realiza muchas operaciones comerciales que ayudan a incrementar el PIB de una nación. Además, con las telecomunicaciones se busca lograr posiciones favorables en el mercado internacional, puesto que se ha configurado una serie de medidas, tendientes a modelar el tráfico de bienes de consumo y servicios hacia el interior y el exterior de las mismas, que constituyen lo que se conoce como políticas comerciales.

 

La importancia del sector de telecomunicaciones en el desarrollo económico venezolano es de gran envergadura puesto que le va permitir abrirse a un mercado mundial donde podrá ofrecer no sólo el petróleo sino también el turismo. Por ello, se ve que desde 1991, el sector de las telecomunicaciones se ha convertido en uno de los más importantes y de mayor crecimiento en la economía venezolana. Durante estos años se han creado nuevos empleos, se han erogado importantes montos de inversión, se ha enfrentado con  éxito innovadores retos gerenciales que han respondido a una reorganización de procesos productivos anteriores, todo ello impulsando el crecimiento económico y la competitividad del país, lo cual ha trascendido del campo estrictamente económico para impactar de una manera notable los modelos de relación social del venezolano. En este sentido, a partir de 1992, el sector de comunicaciones venezolano ha presentado índices de crecimiento promedio anuales superiores a cualquier sector de la economía y al del propio Producto Interno Bruto de la Nación.

Asimismo, la aparición de nuevas empresas operadoras, la existencia y la atención de una demanda escasamente atendida hasta 1992, las inversiones realizadas, las ofertas innovadoras de servicios, la introducción de nuevas tecnologías y el establecimiento de modelos regulatorios de orientación basada en relaciones de mercado, han sido las principales causas del espectacular crecimiento de este sector. Ningún sector de la economía venezolana ha recorrido en tan poco tiempo un proceso de transformación tan profundo como el sector de telecomunicaciones.

Pero lo que es cierto, es que a partir de 1998 se ha desacelerado su crecimiento mostrando una tendencia a crecer en mucho menor proporción que en años precedentes, hasta finalmente presentar tasas negativas para el año 2003, situación esta que no se espera que sea revertida. Las razones de esta evolución se encuentran explicadas por las disminuciones que ha presentado la demanda de uso de servicios de telecomunicaciones y por el deterioro de las tarifas en términos reales, como consecuencia de las altas tasas de inflación padecidas por la economía venezolana.

Sin embargo, las telecomunicaciones ha sido un sector privilegiado en los últimos cinco años, con un rango de crecimiento superior a 15% interanual, impulsado principalmente por el auge de la telefonía móvil en el país.

Por lo tanto, las Comunicaciones en Venezuela actualmente están inmersas en un período de cambios lo que las ha convertido en un negocio con toda la significación que tiene para el país. Para la inmersión de Venezuela en el mundo actual de las telecomunicaciones fue necesaria la apertura del sector y la desmonopolización del mismo. El clima actual es de una gran actividad propiciada por agentes económicos provenientes de asociaciones con capital extranjero.

En un sentido amplio, el término servicios abarca todas las actividades fundamentalmente urbanas que se refieren al comercio, transporte, almacenamiento, comunicaciones y servicios propiamente dichos, tanto públicos como privados: educación, asistencia social, finanzas, gobierno, bancos, seguros, servicios personales y del hogar; comunicaciones etc.

La característica fundamental de todas estas actividades es la de que, en ellas no existe ninguna producción de bienes materiales (como seria el caso de los sectores primario y secundario).

Una importante ventaja de las actividades terciarias es que proporciona diversas fuentes de empleo para mucha gente. Engrosar el sector terciario es la forma más cómoda y fácil de abrir fuentes de empleo. En Venezuela, la mayor parte de la población activa esta empleada en el sector terciario.

 

Desarrolle un Ensayo en el que aborde la interdependencia de la economía nacional con el mercado internacional.

 

A principios del siglo XX, la deuda total del país más su servicio, superaba en más de diez veces los ingresos fiscales de la nación, e incapacitó al gobierno para cancelarla. Todo eso llevó al bloqueo del país en diciembre de 1902, que se manifestó en la captura y la destrucción de la marina de guerra, en el control de las costas y los puertos venezolanos por la alianza europea, concretamente anglogermana.

La crisis de 1909, que, bajo la forma de una crisis de sobreproducción, afectó especialmente a los Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, y que se reflejó en una disminución importante de los beneficios industriales y la quiebra de algunos bancos, repercutió sobre la economía agroexportadora venezolana.

La crisis de 1920-21, que deprimió el capitalismo mundial, trajo consigo una violenta caída de las exportaciones agrícolas, en volumen y valor. Los precios mundiales del café‚ y del cacao se redujeron, y el valor de las exportaciones agrícolas venezolanas disminuyó en un 47 por ciento en 1920-21, con respecto a 1918-19.

Pero ya el petróleo estaba surgiendo como una alternativa de crecimiento y permitió menguar los efectos.

La crisis estadounidense de 1929 y la gran depresión que le sucedió, originó una depresión de los precios de las materias primas, se produjo la desvalorización del dólar y la reducción de la actividad petrolera a escala mundial. En Venezuela, el valor de las exportaciones de 1932-33 se redujo en un 18,6 por ciento con relación al de 1929-30. El número de trabajadores ocupados en la industria petrolera se redujo en más de las dos terceras partes; el total de remuneraciones pagadas por esa industria disminuyó en un 65 por ciento, el gasto público cayó en 42 por ciento, y el valor de las exportaciones y de las importaciones se redujo en el 21 y 70 por ciento, respectivamente. La crisis, combinada con el alto valor del bolívar, pues no se devaluó en esa oportunidad, puso fin a la etapa agrario-exportadora de la economía venezolana y aumentó la dependencia económica nacional con respecto al petróleo.

La crisis de 1959-63. Las empresas petroleras extranjeras, sintiéndose amenazadas por el aumento del Impuesto sobre la Renta y la anulación de las concesiones petroleras recibidas durante el periodo perezjimenista, redujeron sensiblemente el ritmo de sus actividades de exploración y perforación. De esta manera se redujo drásticamente la inversión bruta de la industria petrolera.

Las reservas internacionales que alcanzaban, a finales de 1957, 1.396 millones de US dólares, se situaron en 1962 en 583 millones y se agudizó la salida de divisas por una violenta fuga de capitales.

La crisis energética de 1973. A finales de 1973 la economía estadounidense entró en una profunda recesión. Manifestada por la persistencia de los déficit en la balanza de pagos y su incidencia sobre el sistema monetario, con sus consiguientes consecuencias sobre el nivel de la producción industrial y el desempleo. Esa depresión se tradujo en Venezuela en la disminución de la producción y la exportación de petróleo.

La crisis iniciada en 1983. El 18 de febrero de 1983 se produjo el llamado " Viernes Negro", como consecuencia de una reiterada política económica gubernamental llena de desaciertos, mientras los ingresos petroleros disminuían y estallaba la crisis mexicana (que creo severas tensiones en la banca internacional).

Todo eso favoreció el desarrollo de un grave clima de incertidumbre económica interna, fuga de capitales, incapacidad de cancelar los compromisos de la deuda externa, reducción de la inversión neta privada, déficit en la balanza de pagos y disminución del nivel de las reservas internacionales. El gobierno estableció ese mes de nuevo el régimen de control de cambios. Después de casi veinte años con un sistema de tipo de cambio fijo y de libre convertibilidad del bolívar.

En febrero de 1986 se logró un primer acuerdo de refinanciamiento de la deuda pública externa, que no pudo ser cumplido por la irreal sobreestimación de los ingresos petroleros, que experimentaron una fuerte caída en los mercados internacionales. Para compensar la reducción de los precios del petróleo, se aumentó el volumen de petróleo producido. Para contrarrestar la recesión, el gobierno inició una política expansiva del gasto público, e incurrió en importantes déficit fiscal, que obligó a realizar nuevas y periódicas devaluaciones del bolívar con el propósito de incrementar los ingresos en bolívares y cubrir el déficit fiscal.

En 1989 se aplicó de un golpe, sin gradualidad ninguna ni suficiente información a la población. Un severo paquete de medidas económicas para eliminar los desequilibrios económicos y reorientar la economía hacia un crecimiento autosostenido, pero se hizo sin adecuado "piso político".

Lo reseñado anteriormente demuestra que la economía venezolana (dada su condición de país monoproductor, dependiente del comercio exterior, en el siglo XIX, de sus exportaciones petroleras) es muy vulnerable a las fluctuaciones de los precios de tales productos en el mercado internacional. En ese escenario, en que se registran periódicas crisis, por la recurrencia de los ciclos económicos, las consecuencias de tales crisis se reflejan sobre desarrollo de la economía venezolana, agregándose a los enormes desajustes internos provocados por la constante inestabilidad política y las desacertadas políticas económicas Cada vez que el sistema capitalista mundial se resiente, los coletazos de ese malestar repercute directamente sobre Venezuela a través de las fluctuaciones de su comercio exterior, del cual ha sido tan dependiente, tanto en el siglo XIX como en el siglo XX .

 

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