REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD YACAMBU
CONTADURIA PÚBLICA
Heydi Cordero
Introducción
La política
económica es el argumento fundamental del Estado para justificar la función
reguladora y estabilizadora que este cumple en las naciones que poseen
economías modernas; fijando las políticas impositivas, monetarias y cambiarias,
así como diseñando las reglas del juego; permitiendo que el mercado actúe
libremente pero respetando estas reglas.
Se ha intentado aplicar serias medidas en materia económica pero han
perdido efecto; primero por falta de continuidad en las políticas aplicadas, es
decir, muchas veces dentro de un mismo periodo gubernamental hemos visto
cambios en las políticas aplicadas, y apenas toman control los nuevos gobiernos
inmediatamente son cambiados los planes económicos, con esto solo se logra un
sistema inestable que no es capaz de asimilar un lineamiento cuando se le
impone una nueva dirección.
En Venezuela, la posibilidad de un Estado como el que tuvimos en las
últimas décadas ya no es viable, por la sencilla razón de que el país no se
puede permitir ese lujo. La sinceridad de la economía es y seguirá siendo la
única salida. Las políticas económicas que caracterizaron la política económica
venezolana entre 1974 y 1994 arrojaron una hiperinflación alimentada por un
drástico y continuado deterioro en el valor de nuestro signo monetario.
Por lo tanto, en este trabajo se quiere hacer una breve reseña de la
influencia de la renta petrolera en el desarrollo económico sustentable de la nación
venezolana y a su vez esbozar las políticas económicas que se han estado
implantando en la nación para potencial el aparato económico.
La influencia de la
renta petrolera sobre el desarrollo económico nacional.
A
finales de la segunda década del siglo XX el petróleo ya se había convertido en
la primera actividad económica del país, superando ampliamente la totalidad de
las exportaciones no petroleras de la época. En estos primeros años
de
Nuestro
país se incorporó inicialmente a la actividad petrolera mundial como un mero
rentista, ya que no estaba preparado para hacerlo como productor. El
descubrimiento de grandes yacimientos petrolíferos en un país atrasado y rural
no representaba ninguna oportunidad para el nacimiento de una industria
petrolera propiamente venezolana. Eso vendría mucho después con la
maduración de Venezuela como país petrolero.
Así se puede
constatar que el punto básico de nuestra economía es la renta petrolera, la
cual entra exclusivamente al gobierno y en forma de divisas, es decir de
capacidad de importar. Esto, dejando ya de lado la cuestión del parasitismo,
parece justo nacionalmente ya que el dueño de recurso petrolero sería el pueblo
de la nación y el producto obtenido por él debe ser administrado por el
gobierno que lo representa. Sin embargo, desde la nacionalización se ha
discutido y peleado por decidir si una parte de esa renta le corresponde
distribuirla a la empresa que lo extrae puesto que gracias a su eficiente
organización y superior conocimiento, se independizó mucho del estado
accionista y se convirtió en un nuevo centro de reparto.
En el 2003 el
estado controló la empresa a costa de reducir su eficiencia. Con el tiempo
puede que se independice otra vez. Asimismo, en la práctica la administración
de todos nuestros gobiernos ha sido un reparto de la renta petrolera
misma y de los impuestos al trabajo nacional privado, cuyo mantenimiento
depende fuertemente de la capacidad de importar y de las subvenciones directas
e indirectas generadas por aquella renta. Esto ha dado un poder
extraordinario al gobierno y una gran intensidad a la lucha para entrar en
él (y antes en PDVSA), es decir para entrar lo más alto posible en la pirámide
de repartidores.
Este sistema,
que llamamos rentismo distribucionista
ha pasado por varias modalidades. Brevemente: Militar autocrático (Gómez,
1928-1935); militar institucional (López y Medina, 1936-1945); político
exclusivista (Betancourt y Gallegos, 1945-1948); militar dictatorial (Pérez
Jiménez, 1949-1957); político multipartidista centralizado (políticos del pacto
de Punto Fijo, con un intento, al final, de descentralización, 1958-1998);
militar populista centralizado (Chávez, 1999) hasta el presente. Este último
gobierno ha llegado a controlar totalmente a la empresa petrolera y la
distribución de divisas, potencialmente, a toda la economía y ha elevado al
máximo el reparto de la renta. Todos estos sistemas rentistas de reparto han
tenido rasgos comunes:
1.
Han buscado apoyo político
usando el reparto de la renta petrolera.
2.
Han formado un aparato de
distribución (pirámide de reparto), por vinculaciones entre funcionarios,
socios, familiares, clientes políticos, militares, banqueros y empresarios
protegidos.
3.
Como consecuencia de esto, aunque hayan
comenzado por un reparto más equitativo, han hecho al consolidarse la pirámide,
un reparto muy desigual, produciendo enormes diferencias de ingreso y
por tanto grandes diferencia de riqueza, nivel de vida, información,
oportunidades y poder.
4.
Cuando el sistema de reparto ha durado
un tiempo el sistema se ha transformado en un aparato de apropiación, apropiándose
cada vez más, distribuyendo cada vez menos en su base y aumentando la
desigualdad. Estudios muestran que esta transformación es una evolución
inexorable de todo sistema de reparto y sucede a pesar de las buenas
intenciones de algunos dirigentes. El aparato de reparto crece hasta absorber
todos los recursos dentro de sí mismo.
5.
Otra consecuencia (confirmada por la
historia de las modalidades mencionadas) es que, cuando el sistema de reparto
se ha transformado en uno de apropiación, se vuelve cada vez más exclusivo,
deja afuera a más y más parte del pueblo. El gobierno que lo comanda, acusado
de corrupto, queda en peligro de caer. Si es sustituido por un nuevo sistema de
reparto de distinta gente y de igual
carácter rentista, queda condenado a igual evolución. No puede resolver
el problema de la pobreza.
6.
Por último la otra característica
básica es su absoluta dependencia del consumo petrolero mundial. Si se
desarrollaran fuentes de energía alternativas todo el sistema decaería o
colapsaría. La historia de casos semejantes muestra que es peligroso depender
de un atraso científico particular. Este suele ser transitorio. Y el
parasitismo no se tolera mucho tiempo.
7.
Las oscilaciones del precio
petrolero producen ciclos: gran reparto que se construye en las subidas y endeudamiento estatal y devaluación para
proseguir el reparto en los descensos.
Las
consecuencias sociales y políticas del rentismo distribucionista se pueden mencionar a groso modo así: Arbitrariedad en los proyectos y
trabajos que se desarrollan; pugnacidad política (si tu recibes más yo recibo
menos); irrespeto a la propiedad (se supone mal habida); despilfarro,
el país no quiebra aunque la política económica sea arbitraria e ineficiente; corrupción
generalizada, inevitable en los sistemas de reparto; productividad baja
pues se recibe mucho dando poco; centralización política, que facilita
la apropiación al repartir y dificulta el control por los de la base de la pirámide.
No todo es negativo. Ha habido progresos notables en educación, salud, obras
públicas, instituciones, investigación y hasta 1992 en la producción privada.
Ha habido también intentos de descentralización (1992-1998). Todos estos
progresos han estado subordinados a proyectos de reparto que los distorsionan.
Lo más grave es que todo ese progreso en instrucción y desarrollo empresarial
no ha logrado una economía independiente. Cuando el desarrollo producido ha
sido suficiente (la llamada siembra de petróleo) ni los receptores de la
renta ni sus distribuidores han sido capaces de pasar a la etapa de cosechar
lo producido mediante un proceso de selección y exigencia que
acompañe, cada vez más rigurosamente, al reparto y la protección. Sembrar sobre
lo sembrado arruina las posibilidades de una economía independiente.
Por ello, se
trata de desmontar el sistema de reparto y lograr flexibilidad tecnológica, lo cual implica un esfuerzo de todos y
a largo plazo para irse auto-educando, e ir reduciendo el parasitismo petrolero
y el distribucionismo clientelar.
Es esencial que todos vean la realidad de esta trampa en que se ha caído y sus
peligros. Ver que el ingreso petrolero (menos de 40$ mensuales por persona para
pagar todos los bienes y servicios, incluidos los estatales) no basta, aunque
se duplique, para mantener a todos ni siquiera a un nivel miserable y que ese
ingreso bajará a largo plazo mientras la población crece. Hay que ver que toda
dádiva o protección debe dignificarse exigiendo por contrato una contrapartida
en producción y capacitación. También se debe acercar el pueblo a los que toman
las decisiones, alentando las iniciativas mediante la participación, la
información y la descentralización. Asimismo, recuperar los talentos y
capitales emigrados y excluidos dándoles oportunidades de trabajo e inversión.
Controlar a la empresa estatal petrolera desde afuera mediante la
competencia con otras nacionales y extranjeras. No controlarla lleva al
autoritarismo de sus gerentes. Subordinarla al estado para extraer la máxima
renta lleva a su degradación en una productora de crudo contratadora
de transnacionales. Activar y proteger la economía privada, pero exigir, por
contrato, productividad y exportaciones. Integrar las empresas grandes con
redes de empresas menores. Comenzar la diversificación de exportaciones sin
tener en cuenta las imposiciones del FMI y
Cuadro sinóptico en el cual refleje
las políticas económicas (fiscales, monetarias, cambiarias, comerciales) que se
están implantando en el país y los posibles efectos de éstas sobre la
estructura económica nacional en el corto, mediano y largo plazo.
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Políticas Económicas |
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Fiscales: Control Fiscal |
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Monetarias: Reconversión Monetaria |
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Cambiarias: Control Cambiario |
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Comerciales: Fomentar relaciones entre los
productores primarios y los industriales. |
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Conclusión
Los resultados de la política
estatista que se inicia en Venezuela desde
Esto es indicativo de que la
"renta" petrolera, no es suficiente para cubrir la dispendiosa vida a
la que hemos estado acostumbrados, por ser estas condiciones de vida,
excesivamente onerosas y anticompetitivas, en aspectos como la reserva de las
riquezas naturales al Estado, sistema laboral paternalista del estado y del
patrono para con el trabajador, situaciones legales laborales que propician la
ineficiencia e impiden el estímulo a la productividad, como ocurre con los
bonos y aumentos de sueldo decretados por estado, que contribuyen a igualar a
los trabajadores que no rinden con los más eficientes, el premio al trabajador
despedido, con el pago doble de sus prestaciones acumuladas, y numerosos
aspectos que el país parecería soportar cuando los precios del petróleo venían
en un proceso de crecimiento continuo, pero que es incapaz de hacerlo en
condiciones normales.
Numerosas experiencias de otros
países mas desarrollados que Venezuela como es el caso de Gran Bretaña, o como
ocurrió también en otros países Latino Americanos como Chile, Argentina, Perú,
Bolivia, etc., donde se liberó al Estado de las pesadas cargas de empresas
estatales improductivas mediante un proceso de privatizaciones, que
adicionalmente ingresa al Estado dinero que puede utilizarse para el pago de la
deuda, con lo que el efecto beneficioso de las privatizaciones se duplica, por
aliviar igualmente el peso de la deuda, al tiempo que se reducen los gastos y
pérdidas del Estado.
Infografia
http://www.monografias.com/trabajos12/eseco/eseco.shtml?monosearch
http://www.monografias.com/trabajos5/polifisc/polifisc2.shtml
http://www.soberania.org/petroeconomia_portada.htm
http://webdelprofesor.ula.ve/economia/carlosd/LaEconomiadeVenezuela.html
http://www.analitica.com/archivo/vam1996.08/e&p4.htm