Cientos de millones de años atrás, la Tierra estaba dominada por helechos y coníferas.
Luego, hace unos 150 millones de años, aparecieron en escena las primeras plantas con flores.
Se extendieron rápidamente a todas partes del mundo, cambiando el paisaje de verde apagado a colores vibrantes.
El investigador Simonin junto a su colega Adam Roddy, de la Universidad de Yale, se preguntaron si el tamaño del material genético de la planta (o genoma) podría ser importante.
Los biólogos analizaron los datos de los Royal Botanic Gardens, Kew, en Richmond, Reino Unido, sobre el tamaño del genoma de cientos de plantas, incluidas plantas con flores, gimnospermas (un grupo de plantas que incluyen coníferas y Ginkgo) y helechos.