Cuando la tarde era gris en la Comarca
se oan sus pasos en la colina;
y se iba antes del alba
en silencio a sitios remotos.


De las Tierras Asperas a la costa del este,
del desierto del norte a las lomas del sur,
por antros de dragones y puertas ocultas
y bosques oscuros iba a su antojo.


Con enanos y hobbits, con elfos y con hombres,
con gentes mortales e inmortales,
con pjaros en rboles y bestias en madrigueras,
en lenguas secretas hablaba.


Una espada mortal, una mano benigna,
una espalda que la carga doblaba;
una voz de trompeta, una antorcha encendida,
un peregrino fatigado.


Seor de sabidura entronizado,
de clera viva y de rpida risa;
un viejo de gastado sombrero
que se apoya en una vara espinosa.


El espejo de Galadriel
El Seor de los Anillos I, Libro II, Cap 7  


