HEREDITAS MAGAZINE

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PORTADA HEREDITAS Nº 3

 

A�o I, n�m. 3, oto�o-invierno de 2004.

60 p�g.

El desnudo en el arte revolucionario.

"Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma direcci�n."
SAINT-EXUP�RY, Antoine de - Escritor y aviador franc�s

Puede parecer una contradicci�n para la gente que solo ve lo superficial, pero no hay nada m�s revolucionario hoy en d�a en el arte sobre la figura humana que volver al desnudo. Si, en esta �poca de pornograf�a, degeneraci�n y sexismo materialista, nada es m�s rebelde que volver al desnudo art�stico, al desnudo eterno que ha inspirado a los mejores artistas de la humanidad.

Y es que nada hay m�s contrario al actual �arte porno� que el bello desnudo del cuerpo humano, la pasi�n por la belleza y por la expresi�n humana.

Mientras una digna representante del arte actual, democr�tico y putrefacto, alabado, eso si, por toda la cr�tica progresista, es una tal Chris Ofilli que pinta una virgen (p�simamente pintada adem�s) con mierda de elefante. Mientras otro sujeto similar, Wim Delvoye, hace tatuajes en cerdos y m�s all� se presenta una m�quina en la que se le mete comida y saca excrementos envasados al vac�o�todo ello en una exposici�n sobre la que un idiota cr�tico-periodista se dedica a promocionarla hablando de Freud, que si los ni�os no les repugna la caca sino que es una donaci�n amorosa... en fin, la locura... y termina �lo valioso es ahora una mierda�, suponemos que incluyendo al propio cr�tico como mierda al cuadrado. Mientras vemos a un Picasso pintando dibujos totalmente pornogr�ficos, del m�s puro estilo porno-duro, mientras tanto desnudo sexista y pornogr�fico inunda el Mercado, ya nadie en el no-arte actual sabe expresar la belleza y la calidad del desnudo humano.

El desnudo art�stico es tan antiguo como el propio arte humano, que se inicia realmente en Grecia, al menos en cuanto a tomar conciencia de su propio ser. La mitolog�a griega ha sido en toda la historia inspiraci�n primera del desnudo y el cuerpo humano en su belleza, pero hasta el Renacimiento no se a�adi� a la belleza del cuerpo la representaci�n de la belleza del alma, el car�cter, la persona.

Nunca fue el Arte de verdad mojigato ni reacio al desnudo integral, a la expresi�n del amor y del cuerpo, pese a las censuras de los siempre avinagrados cubre-estatuas, que son como el otro lado del espejo de los actuales porno-cacas.

Francisco I de Francia, tras liberarse de su encierro en Espa�a, causado por la batalla de Pavia, vuelve a Francia y se retira a su castillo de Fontainebleau con una buena cantidad de artistas italianos exilados (pues Espa�a hab�a conquistado Italia a los franceses).

Amante de la belleza re�ne unas pinturas bell�simas de mujeres desnudas, entre ellas el �nico �leo de Miguel �ngel (sobre el mito de Leda), cuadro que reyes posteriores hicieron quemar por obsceno.

Y esa destrucci�n es de la misma especie de anti arte que la destrucci�n actual de la belleza y el sentimiento elevado por parte de las prostituidas porno basuras, esos cuadros de bajezas innombrables que denigran el arte y la persona humana a nivel de bestias apare�ndose� Para colmo, muchas veces por dinero.

En los muchos cuadros preciosos sobre el mito de Leda, poseida por Zeus en forma de Cisne, no se oculta el deseo ni el sexo, pero queda todo bajo la noble mirada de lo bello y lo elevado, sin que lo porno o la bajeza aparezcan en modo alguno.

En la Grecia eterna, el culto a Dionisio era un secreto que no se escrib�a,... pero en una casa de Pompeya hay una descripci�n pict�rica magn�fica de estos ritos. La danza con el grito EVO� aparece en las grandes pinturas murales de La Villa de los Misterios, donde se ve el ritual y el Sacrificio de ofrendas al dios Dionisio, los S�tiros y Bacantes bailando, el desnudo e incluso la Flagelaci�n ritual de una joven por un demonio alado� todo ello absolutamente alejado de la porqueriza actual, y a la vez de la pudibundez necia de una censura como la franquista.

Todo el Renacimiento es una explosi�n de la Belleza Griega del desnudo, unida al retrato del car�cter, complementando as� el concepto de mera belleza f�sica del griego, donde la pura belleza no necesitaba car�cter pues para ellos el car�cter estaba en la belleza.

En la Galer�a Farnesio de Roma, repleta de pinturas mitol�gicas, es donde podemos ver el gran fresco del �Triunfo de Baco y Ariadna�: Baco o Dionisio (que es su nombre en la mitolog�a griega) se casa con Ariadna y �l le regala una corona de Oro que ser� luego el origen de la Constelaci�n de Ariadna. Erotismo pero con una belleza de pensamiento, de mito, de hermosa mitolog�a que lo hace flotar encima de todo �instinto� meramente sexual.

O podemos recordar a Hans Baldung Grien, un disc�pulo de Duhrer, que tiene unas magn�ficas Evas desnudas. Ya Duhrer en 1504 y 1507 hab�a dibujado y pintado un Adan y una Eva geniales. Eva y Adan, el gen�rico de mujer y hombre, desnudos y bellos, fuertes y sensibles en esas pinturas que no son reflejo b�blico sino alabanza a su cuerpo y a la propia humanidad.

Nada de ello escandalizaba a Papas y Cardenales, que apreciaban su belleza y la fuerza de los rostros de cada desnudo, sin ver en ello solo, ni principalmente, sexo, sino belleza, car�cter y un cierto erotismo, ni expl�cito ni descarado, y menos pornogr�fico o rebajado.

Luego llega el romanticismo, que es un descubrimiento del sentimiento y con ello un cierto alejamiento de las tesis griegas de belleza, all� hay ya m�s inter�s en lograr transmitir lo que se siente al ver la obra de arte que en el mero placer de la perfecci�n o la admiraci�n del Hombre/Mujer.

Por eso el desnudo no es lo m�s propio del romanticismo, aunque nunca deja de estar presente en muchos casos. El rom�ntico no desea ver la perfecci�n y el car�cter sino sentir y el dolor es un gran sentimiento, conjuntamente con el amante.

Y es tras la etapa puramente rom�ntica cuando estalla el Nuevo Arte, el ahora m�s prohibido de los Artes, que es una mezcla a partes iguales de lo renacentista y lo rom�ntico, es el completo desarrollo del sentimiento junto a la fuerza del cuerpo y la belleza. Es Rodin, Brecker o Juan de Avalos, desnudos perfectos pero a la vez fuertes, exagerados, mostrando su car�cter en acci�n, en sentimiento activo de lucha, de meditaci�n, de oraci�n, de fuerza interior junto a la exterior.

Mientras los necios censores de Franco prohib�an un desnudo en una escultura p�blica, en Alemania hab�an revistas, actos y propaganda del desnudo de los j�venes sanos, fuertes, activos, corriendo por playas o mirando una hermosa puesta de Sol, desnudos de la Naturaleza humana que mostraban una raza sana y fuerte, pero a la vez una acci�n libre y elevada.

Y en Italia el arte fascista corr�a entre las mismas ideas del alem�n y las propias ideas de la rebeld�a del �Novecento�, de los Marinetti o D'Annunzio, que fueron mucho m�s sensuales, atrevidos, apoyando un arte del desnudo m�s er�tico o al menos m�s insinuante al l�bido. As� ambos eran grandes amigos de la pintora Tamara Lempicka, a la que Marinetti un d�a le propuso ir a quemar algo ante el Louvre (s�mbolo del arte del pasado), pero les robaron el coche ese mismo d�a y no pudo ser� Tamara que dec�a a sus modelos: "Tais-toi, et sois belle", o sea, estate callada y s� simplemente hermosa� Una b�squeda extrema de la belleza muy a lo futurista, y como tal alejado del sentido alem�n.

Y sin embargo todo ello tan sumamente lejos de lo pornogr�fico, de la venta del sexo, de lo sucio, de lo cutre, del sexo-objeto, del mero basurero de aquellas obras de Picasso mostrando el acto sexual expl�cito, de las obras de pintores como Egon Schiele, que buscaban modelos jovencitos en los barrios obreros de Viena y fue detenido por pedofilia, de las locuras de Freud y la sordidez del sexo-caca del mundo moderno.

Hoy dicen que se han eliminado las leyes que prohib�an la obscenidad, acus�ndolas de 'censura' y 'violaci�n de la libertad de expresi�n', pero en realidad lo que han eliminado es el desnudo bello, fuerte, del car�cter, el cuerpo en acci�n, la belleza del Hombre/Mujer, para hundirlo todo en el fango del desnudo porno, el comercio a trav�s del sexo, se ha abierto el mundo a lo feo y sucio.

Y es que parodiando la frase del inicio de Saint Exupery, no se trata de �mirar� el sexo del otro, sino de que juntos, ambos sexos, vean en una misma direcci�n lo elevado, lo sensual, lo bello y lo bueno.

R. B

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