Malos
Jefes – Como identificarlos y hacer algo al respecto.
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¿Por
qué los buenos empleados abandonan las buenas empresas? Muchas personas creen
que los empleados se dejan influir por promesas de mejores salarios o más
beneficios sociales. Puede que esto sea verdad, pero otro de los factores claves
puede ser “el jefe”.
Hasta
las mejores empresas tiene malos jefes. La tragedia es que estos malos jefes
pueden mantener buenos empleados como rehenes con un impacto negativo en la
moral y la productividad y al final la consecuencia es la rotación de
personal.
¿Por
qué deberían las compañías preocuparse del impacto de malos jefes sobre sus
empleados? Básicamente, según Beverly Kaye, una de las autoras de “Love ´Em
or Lose´Em: Getting Good People to Stay”, “porque hoy en día los
empleados tienen más elección que nunca y sus elecciones les dan unas opciones
que significan que son verdaderos agentes libres”.
Los
malos Jefes pierden talentos para sus empresas. En el ambiente actual lo que
importa es el talento. El talento gana, el talento te consigue el próximo
negocio o oportunidad. El talento te proporciona ventajas competitivas.
Cualquier ejecutivo que no comprende esto y trata a su gente inadecuada e
injustamente, o con arrogancia debería ser despedido.
Cualquier
persona puede ser mal jefe, solo hay que:
·
Olvidar decir
“gracias”
·
Olvidar que el
empleado tiene un niño enfermo en casa
·
Actuar con
arrogancia
·
Apuntarse méritos
que no le corresponden
·
Pasar una mala
noche y después pagarlo con sus subordinados.
Estas
son cosas pequeñas. Después hay cosas más importantes, como no hablar
con tus empleados sobre su desarrollo profesional, no tener en cuenta si los
empleados aprenden nuevas cosas, o no considerar la necesidad de cambiar o
adaptar normas que están pasadas de moda o anticuadas.
La
idea de “ser bueno” con los empleados no es nueva, sin embargo lo que
es nuevo es la urgencia que existe en un mercado laboral restringido. Cada día
se entiende más que la falta de satisfacción y la rotación de personal pueden
tener un efecto financiero importante en una compañía. Beverly Kaye dice,
“lo que sucedía en el pasado es que si alguien robaba en de la
empresa o una persona fracasaba en una serie de proyectos entonces la
compañía tomaba medidas. Sin embargo, cuando el talento salía por la puerta,
por motivos desconocidos, no reaccionábamos tanto. Según Kaye, tenemos que
reaccionar e imponernos más, tenemos que ser proactivos en la forma de
tratar este asunto. Una manera de hacer esto es identificar, rehabilitar y, si
es necesario, eliminar, los malos jefes.
¿Cómo
identificamos los malos jefes?
No
es tan difícil. Probablemente ya sabes quienes son. Los malos jefes tienen
departamentos con un exceso de rotación de personal. ¿Cómo sabemos lo
que es excesivo? Depende, pero se puede realizar comparaciones con otros
departamentos y otros sectores. Si, por ejemplo, la rotación de personal para
la empresa entera ronda un 15% y uno de los departamentos tiene una rotación
del 45%, es probable que haya un problema. Los malos jefes generan quejas
frecuentes de empleados, compañeros y clientes. Pueden tener la habilidad de
esquivar estas quejas, echando la culpa a otros, pero si son frecuentes no
se puede ignorar.
Los
malos jefes raramente desarrollan sus empleados. Sus subordinados no suelen
subir de puesto dentro de la organización, ni participan en proyectos
especiales y en general son “invisibles” hasta que se vayan de la compañía.
Los
malos jefes son inflexibles. No se preocupan por el bienestar de sus empleados o
sus necesidades porque están demasiados preocupados consigo mismos.
Los
malos jefes tienen una filosofía de “a mi manera o a la calle”. Dirigen de
forma autoritaria. Sus empleados no participan en el proceso de toma de
decisiones. Por supuesto los malos jefes no comparten responsabilidades.
¿Cómo
eliminamos los malos jefes?
Los
profesionales de los recursos humanos pueden asumir el papel clave en
identificar y trabajar con los malos jefes para ayudarles a ser más
efectivos y mejorar la satisfacción de sus empleados y reducir la rotación de
personal.
¿Qué
pueden hacer las empresas con respecto a los malos jefes?
Lo
primero es seleccionar las personas apropiadas para ser jefes. Tradicionalmente
los empleados han sido promocionados a los puestos de gestión por sus
habilidades técnicas. Demasiado a menudo estos empleados no tienen la
experiencia o la formación para la gestión. Como consecuencia, sus
esfuerzos, aunque sean bien intencionados, no dan un resultado positivo.
Recursos Humanos puede ser proactivo en ayudar a la empresa a identificar las
competencias y habilidades necesarias para los buenos jefes y aplicarlos en sus
procesos de selección.
En
segundo lugar, hay que expresar expectativas claras. ¿Qué espera su empresa de
sus jefes? ¿Quiere que los jefes sean sensibles a las necesidades de sus
empleados? ¿Ha comentado esta expectativa claramente? ¿Espera que los jefes
compartan información organizativa con sus empleados? ¿Saben los jefes acerca
de esta expectativa? En muchas empresas se dan demasiadas cosas por
supuesto. No se puede suponer tanto.
En
tercer lugar, es necesario ofrecer formación continua en las competencias de
gestión. ¿Ofrece tu empresa formación a los jefes en cómo reconocer y
recompensar a sus empleados? ¿En cómo comunicarse con ellos? De nuevo, es un
error suponer que los jefes saben todas estas cosas. Una formación continua
aportará a los jefes el conocimiento y las habilidades que necesitan.
Finalmente,
hay que estar preparado para despedir los malos jefes cuando sea necesario. Los
malos jefes pueden hacer un daño grande a una empresa. Si los esfuerzos
mencionados arriba resultan ser inefectivos, hay que actuar con agilidad y
velocidad.
La
mayoría de los malos jefes quieren ser buenos. En muchos casos están
“cojos” por la falta de habilidades, formación y conocimiento. Los
profesionales de los recursos humanos se encuentran en una posición clave para
influir en la efectividad de los jefes de sus empresas a través de ofrecer la
formación y las habilidades que necesitan.
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