Cómo encontrar al candidato ideal
por SERVIJOB.COM
Siempre buscamos al candidato ideal, al trabajador perfecto. Se trata de una aspiración legítima, aunque no siempre posible. No obstante, en la selección de personal podemos acercarnos a la excelencia si seguimos determinada metodología.
Antes de empezar cualquier tipo de selección, bien sea por cuenta propia o a través de una empresa especializada en RRHH, debemos tener muy claro qué perfil buscamos.
Es fundamental realizar una descripción detallada del puesto de trabajo que se va a cubrir y, en este proceso, siempre debe intervenir el responsable del área funcional a la que pertenecerá el futuro candidato. Ello nos permitirá detectar cuáles son nuestras necesidades reales, lo que queremos y lo que esperamos del nuevo candidato.
Tome nota de los aspectos a tener en cuenta:
Las funciones y tareas que va a realizar.
Los conocimientos exigidos para el puesto.
Si es necesario tener experiencia.
Si el puesto exige responsabilidades y toma de decisiones.
Las características físicas y emocionales del candidato o candidata.
Una vez detectado el perfil más adecuado al puesto de trabajo, se deberán tener en cuenta dos cuestiones distintas igualmente importantes:
1. Perfil profesional (o hard face): Son las condiciones básicas que debe tener el candidato.
Tienen que descartarse aquellos candidatos que no cumplan alguno de los requisitos que se han marcado inicialmente como imprescindibles (titulación, idiomas, etc.), y hacerlo sin concesiones, porque, en caso contrario, posteriormente aparecerán los déficits.
2. Perfil personal (o soft face): Son las cualidades personales consideradas más necesarias de la persona que ha de cubrir el puesto de trabajo.
Se trata de características personales y, por lo tanto, la intuición, sin ser decisiva, debe ser importante a la hora de seleccionar al profesional que se adecua más al perfil ideal.
En este aspecto, es primordial analizar su capacidad de adaptación a la empresa, a sus futuros compañeros y al entorno laboral que tendrá el futuro empleado. También deben interpretarse sus valores personales y culturales, con el fin de que se adapten a los de nuestra empresa.
Debemos evitar cualquier conflicto personal, que enturbiaría sin duda su capacidad profesional.
El momento de la selecciónEn el momento de la elección del candidato, a menudo, muchos se limitan a realizar exclusivamente la entrevista, dejándose llevar por su intuición. Pero ésta no es la mejor forma, ni tampoco la más eficaz. Lo más adecuado es planificar un proceso de selección que ayude a buscar al mejor candidato, teniendo muy en cuenta que la entrevista siempre debe ser la fase que cierre el proceso, independientemente del método de preselección utilizado.
Las pautas a seguir en esta entrevista pueden resumirse en:Evitar las preguntas directas
Nunca debemos preguntar abiertamente lo que queremos saber, puesto que el entrevistado puede captar nuestras intenciones y mentirnos al respecto.
No hacer falsas promesas
No podemos jugar con promesas como la del aumento de sueldo, por ejemplo, ya que no suelen funcionar.
Preguntar por sus aspiracionesEsto nos ayudará a conocer sus motivaciones, qué importancia da al salario y que valora más de una empresa.
Conocer la capacidad de aprender
Si el puesto requiere una renovación constante, debemos preocuparnos por saber cuál es su potencial de aprendizaje y que interés tiene en ampliar sus conocimientos. En estos casos, las pruebas psicotécnicas nos ayudarán a medir su capacidad.
No juzgar por las apariencias
La forma de vestir y de actuar durante la entrevista nos darán una idea aproximada del candidato, pero esto no debe ser nunca un factor decisivo.
No decidir nunca durante la entrevista