De
la planificación estratégica a la e-strategy
Cuando todavía el uso de la planificación estratégica no se
concibe como verdadera herramienta de gestión empresarial, aparece con fuerza
arrolladora su versión traducida en la New Economy: la e-strategy.
Es necesario comprender, primero, la esencia del proceso de reflexión
estratégica, cuya versión 01 tiene más de 30 años, pero que localmente aún
no ha sido aceptada "visceralmente" por los decisores, más allá de
algunos bosquejos con escasa penetración en la gestión organizacional.
El concepto central de la reflexión estratégica en la Old Economy
gira en torno a identificar una capacidad singular de la empresa de manera de
poder implantarla para generar una ventaja competitiva, sustentable en el largo
plazo, que permita asegurar la agregación de valor para consumidores y
clientes. Fácil de resumir. Extremadamente complejo de implantar en forma
exitosa. En este contexto, debemos encarar el concepto que sirve de andarivel y
"norte" a las empresas que nacen o que apuntan a ubicarse en la
categoría de las brick and click. Para empezar, la estrategia
"esperemos-y-veamos-que-pasa" no es una opción viable. Hay que tener
en cuenta que así como un maremoto "borra" del mapa la fisonomía de
un paisaje, se prevé que la revolución generada a partir de Internet borrará
del mapa aquellos negocios que todavía se "cuelguen" de las
estrategias del Old World. Por esto, la creación de un flujo permanente de
ventajas competitivas, que tomadas en su conjunto forman una dirección estratégica
"semicoherente", parece ser una de las aproximaciones al tema de la
e-strategy.
Posiblemente el desafío estratégico en industrias de "alta velocidad de cambio" es manejarlo reaccionando cuando es necesario, anticipándose siempre que sea posible y liderando el futuro cuando las circunstancias son adecuadas.