EL PETROLEO, LA "ESTANFLACION" Y UNA VIEJA CONTROVERSIA DE LOS ECONOMISTAS

Un shock muy especial 

 

La crisis petrolera no se parece a las ya conocidas: esta vez, los precios del "oro negro" suben, pero los demás commodities casi no se mueven.

ED CROOKS

SOLO UN 2%. En el 99, los commodities no petroleros subieron muy poco. 

 

 

El comportamiento de los mercados petroleros y de commodities en los dos últimos años es un experimento natural fascinante para los economistas. El precio del crudo casi se triplicó desde comienzos de 1999, llegando a más de 33 dólares el martes, mientras que los demás commodities casi no aumentaron.

 

La divergencia podría poner fin, de un golpe, a la eterna discusión sobre si una suba del petróleo debe necesariamente hundir al mundo en otra recesión.

 

En EE.UU., es evidente el efecto del petróleo en la inflación headline (que incluye energía y alimentos). La inflación estadounidense alcanzó una tasa anual de 3,5%, mientras que el índice que excluye a los alimentos y la energía es de 2,6%.

 

Los economistas coinciden en que éste no es el verdadero tema: lo importante es si se volverá a la combinación de recesión e inflación que caracterizó a los años 70. Pero discrepan sobre hasta qué punto se puede culpar directamente de esa estanflación al precio de un solo commodity.

 

Según una explicación, la culpa del derrumbe económico internacional desatado en los 70 la tuvo la OPEP. El alza del crudo en 1973, según esta postura, les quitó riqueza a los países consumidores de petróleo, dañó la productividad distorsionando los costos de producción y desató una espiral de precios y salarios. Fue ciertamente el disparador, si no la única causa, del colapso del gran boom de la posguerra.

 

Una postura opuesta sostiene que la causa fue una falla económica más amplia, originado tanto por el aumento del gasto público en EE.UU. (para solventar Vietnam) como por el derrumbe del sistema internacional de paridades fijas y por la decisión de la Reserva Federal de mantener bajas las tasas de interés en 1971-2.

 

Según esta postura, el alza del petróleo en 1973 fue síntoma, no causa, del desinfle del boom internacional. Y apunta a un aumento simultáneo de los precios de casi todos los otros commodities como prueba de que la fuerte demanda mundial, y no los cupos de la OPEP, pesaron en los años 70. Los precios de la chatarra y de la madera, por ejemplo, se dispararon en 1971- 72.

 

Hasta ahora, la controversia fue imposible de resolver, porque los commodities no petroleros siguieron muy de cerca los movimientos del crudo. Pero en el 99, esos commodities aumentaron apenas un 2%. Los commodities agrícolas bajaron un 6%, mientras que los materiales industriales subieron un modesto 15%. Por primera vez, es posible aislar el factor petróleo.

 

El profesor Andrew Oswald, de la Warwick University, sostiene que este hecho es fundamental. "El petróleo es único porque tiene una posición monopólica en el transporte", señala. "No hay commodity tan valioso en el mundo como el oro negro, y el petróleo nunca aumentó tanto como lo viene haciendo desde 1999 sin generar una recesión mundial."

 

Los economistas que minimizan el peso del crudo, en cambio, tienden al optimismo. "No creemos que exista razón alguna para que la estanflación se reactive en este punto", afirma Lutz Kilian, de la Universidad de Michigan, quien considera que las bajas tasas de inflación core (que no incluye energía ni comida) y las tasas de interés reales relativamente altas implican que el panorama económico para EE.UU. y el resto del mundo es mucho más parecido al de los años 60 que al de los 70.

 

Hubo en los precios algunos efectos colaterales en EE.UU. Subieron las tarifas aéreas y algunos fletes. Pero lo más importante es que las expectativas inflacionarias se mantuvieron bajas: el público estadounidense piensa que los aumentos disparados por el petróleo serán temporarios.

 

El profesor Oswald admite que no hay mucha evidencia de que la economía mundial esté cayendo en una recesión. Pero sugiere que la desaceleración del crecimiento de EE.UU. en el tercer trimestre puede ser un mal presagio.

 

Entre tanto, los cambios estructurales en el mundo (privatización, desregulación, debilitamiento de los sindicatos) dan razones a los optimistas. Como dice Paul Donovan, de UBS Warburg: "En los 70 hubo una espiral de precios y salarios porque tenían mercados laborales rígidos."

 

Con una producción petrolera internacional que excede el consumo en alrededor de un millón de barriles diarios, los analistas pronostican que el precio empezaría a bajar cuando pase el invierno boreal. Esta podría llegar a ser la primera crisis petrolera que la economía mundial puede enfrentar airosa.

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