El especialista recomienda dar
prioridad a valores y paradigmas antes que actitudes y comportamientos. El
valor de la confianza.
LUCIO DI MATTEO
Stephen Covey es hoy, a sus 68
años, uno de los gurúes con mayor prestigio en el mundo empresarial, quizás el
número uno. Para ello, cumple el libreto del buen gurú a la perfección: critica
a las grandes empresas -pero las asesora a través de su consultora, que en 1999
facturó casi 550 millones de dólares-; dice en sus conferencias lo mismo que
escribió en sus libros; repite una y otra vez el mismo discurso y los mismos
conceptos.
"El comportamiento y la
actitud son secundarios en relación al paradigma, y el que prevalece
actualmente es el autoritario, que concentra el control en los niveles
jerárquicos altos y quita atribuciones a los más bajos", advirtió Covey,
pero también se declaró optimista al respecto: "La economía mundial
acentuó la competencia y competitividad, y esto impulsará el
"empowerment" y la alta confianza, que son necesarios para competir
con innovación, creatividad, calidad, rapidez y flexibilidad".
Durante su paso por
Expomanagement, Covey mantuvo una entrevista exclusiva con Clarín.-Usted habla
de lo urgente y lo importante. En una economía que cambia constantemente, ¿cómo
pueden los gerentes diferenciar un aspecto del otro?
-Es muy difícil, pero es
realmente importante cuando la economía no funciona bien. Se requiere un
liderazgo con mucho coraje para priorizar lo importante y dejar de lado lo
urgente.-Usted mencionó que, según una encuesta realizada a 3.500 gerentes, el
97% de los mismos tienen temor a delegar, ¿por qué ocurre esto?
-Porque el
"empowerment" requiere una nueva mentalidad y conjunto de
habilidades. No se puede llegar a la democracia y a la libertad en poco tiempo.
Hacen falta líderes sabios que lo vean como un proceso que requiere paciencia y
aprendizaje y que es imprescindible. Hoy el riesgo más grande es no delegar.
Pero primero hay que estimular la confianza en uno y los demás, dar
capacitación y ser paciente.-¿Las empresas forjan el carácter de las personas o
en realidad las maltratan de acuerdo con sus intereses de corto plazo?
-En un principio la familia
modela el carácter de una persona, pero gradualmente cada individuo va tomando
opciones para su vida. El carácter puede forjarse mejor en las peores
circunstancias, cuando cada uno se ve obligado a asumir responsabilidades e
iniciativas. La tendencia natural, en las situaciones difíciles, es a culpar a
los demás y sentirse víctima, pero los verdaderos líderes desarrollan su temple
en estas circunstancias.-¿Entonces las empresas impulsan a la gente a forjar su
carácter a los golpes?
-Digamos que en los momentos más
difíciles aumentan las oportunidades para tomar decisiones correctas, y que las
empresas hacen que la gente desarrolle su carácter en estas
circunstancias.-¿Por qué dice que las culturas de baja confianza son norma?
-Muchas personas se sienten
frustradas y desalentadas en sus trabajos, porque ven que sus jefes no
practican principios ni hábitos efectivos. Por el contrario, recompensan los
resultados de corto plazo; el pensamiento del tipo perder-ganar -y no el
ganar-ganar-; y se focalizan en la eficiencia más que en la efectividad. En las
culturas autoritarias tradicionales la gente tiende a decirles a los otros lo
que quieren escuchar y no lo que necesitan. La comunicación sincera es de vital
importancia, porque la confianza es la base que permitirá el desarrollo de los
principios de integridad. Los principios y valores son permanentes y
universales, por eso se vuelven más importantes en un contexto tan cambiante.
Covey realiza un pomposo
automarketing de su trabajo: "Mi tarea es integrada e interdisciplinaria,
me baso en las ciencias del comportamiento, las ciencias de la gestión y la
filosofía", declaró.
Ante esto se puede argumentar que
muchos opinan que la gestión es una disciplina y no una ciencia. Además, un
académico no escribiría algo muy parecido a otro autor sin citarlo.
En su libro Meditaciones diarias
para gente altamente efectiva, de 1994, dice que "los paradigmas son
poderosos porque crean los cristales a través de los cuales vemos el mundo. El
poder de un cambio de paradigma es el poder esencial de un cambio considerable,
ya se trate de un proceso instantáneo o lento y pausado".
Palabras más, palabras menos, lo
mismo que decía el epistemólogo Tomas Kuhn en 1962, en su clásico texto La
estructura de las revoluciones científicas.