Hay empresas que aplauden y otras que están furiosas. Qué
decisiones de negocios se están tomando a partir de las nuevas reglas.
SEBASTIAN CAMPANARIO.
Cómo se dirige un desembarco en
medio de una tormenta? Pregúntele a Pablo Porto, gerente general de Dell
Argentina, quien este año, mientras coordina la llegada del segundo fabricante
de computadoras más grande del mundo al mercado local, vio desfilar a tres
ministros de Economía y escuchó el anuncio de nuevas medidas que afectan con
distinto énfasis a sus planes de negocios.
Porto, un ingeniero porteño de 34
años, cuenta, con voz pausada, que en Dell tomaron la decisión de replicar en
la Argentina su famoso modelo de venta directa de computadoras en diciembre del
año pasado.
Desde entonces, esperan que se
clarifique un panorama que esta semana, para su sector, dio una muestra más de
inestabilidad: se incluyó luego y se sacó más tarde, por presión de Brasil, a
los equipos de computación de la lista de bienes capital cuyo arancel extrazona
cayó a cero, para incentivar la inversión. "A nosotros igualmente nos
afecta poco, dado que traemos los equipos desde San Pablo, donde ya teníamos
arancel cero", cuenta Porto.
Pero al gerente general de Dell,
más que los aranceles o los nuevos impuestos, lo que le quita el sueño es que
"Cavallo genere confianza interna como para que se reactive la demanda de
PCs, que está bastante reprimida".
En mayor o menor escala, las decisiones
tomadas en las últimas tres semana por Cavallo y su equipo repercutieron sobre
los planes de las empresas. Hubo impactos más difundidos, como el provocado por
el impuesto al cheque, que afectó a todo el arco empresario.
Otros movimientos, como las subas
en los aranceles para algunos bienes de consumo final o la baja de aranceles
para los de capital, ya están mostrando consecuencias más focalizadas en
distintos sectores. Y finalmente, hay áreas que esperan con impaciencia planes
activos más específicos, que se terminarán de delinear en los próximos días.
"Estoy entusiasmado, creo
que por fin se puede dar un marco favorable para que nuestra empresa vuelva a
respirar normalmente", comenta Fabián Bakchellian, presidente de Gatic, la
firma que en la Argentina opera con marcas como Adidas, New Balance y Le Coq
Sportif.
Endeudada en 200 millones de
dólares, Gatic es un caso paradigmático del daño causado en algunos sectores en
los ''90, después de la apertura en la economía impulsada por el ex y actual
ministro.
Clarín habló con empresarios
representativos de distintas áreas de la economía. Presidentes de grandes
firmas locales, de multinacionales y de PyMEs cuentan cómo los afectan las
medidas que se están anunciando. Quiénes son los ganadores y los perdedores, en
el mundo de los negocios, de esta versión 2.0 de Cavallo como ministro de
Economía.
El que se quemó con leche...
El miércoles a la tarde,
Bakchellian tiene expectativas por la convocatoria del Gobierno, pero a la vez
está preocupado por que el real, la moneda brasileña, está tocando un piso
record en su cotización: 2,17 por cada dólar. "De ahí llega nuestra mayor
competencia, no desde fuera del Mercosur, donde se subieron los
aranceles", explica. Este empresario de 40 años es el hijo de Eduardo
Bakchellian, quien en 1953 fundó, en un galpón con ocho operarios, lo que luego
sería un gigante de los artículos deportivos. Frente al resto del mundo, el
sector de Gatic tiene vigente, desde hace un año, una cláusula de salvaguardia.
Con 240 millones de dólares de
facturación anual, a Gatic el impuesto al cheque le resta ganancias por,
aproximadamente, un millón de dólares. "Es un mal menor, tenemos que
adaptarnos; hay que considerar que afecta a todas las empresas casi por
igual", explica el ejecutivo.
Eso de que "el que se quemó
con leche, cuando ve una vaca (o, en este caso, a Cavallo) llora", no rige
para Bakchellian. Y tampoco para Guillermo Gotelli, vicepresidente ejecutivo de
Alpargatas, otra víctima de la apertura de los ''90 que ahora trata de
recomponer sus números.
Gotelli, un ingeniero industrial
que tiene a su cargo el manejo de una empresa con 5.200 empleados, festeja que
"se haya implementado un plan político-social, que en la Argentina era
necesario".
—A ustedes les pegó muy fuerte la
apertura a principios de los ''90, ¿de veras creen que ahora estamos frente a
un Cavallo distinto al de entonces?, le pregunta Clarín.
—El esquema de aquella época, de
importaciones con bajo valor agregado, no fue bueno para el país. Pero ahora
está este nuevo plan, con alta aceptación entre la gente y entre la clase
política. Creo que si se completa con buenas negociaciones con Brasil y con
buenas políticas de defensa del comercio legal, se puede revertir la situación.
Nosotros compramos este plan, es la forma de que todos nos convenzamos de que
un proyecto industrial en la Argentina es viable.
Bakchellian, de Gatic, dice que
la baja del arancel de los bienes de capital a cero no le inspira ninguna
inversión en maquinaria en el corto plazo. "Primero, tenemos que
reconstituir nuestro capital de trabajo". Para Gotelli, "esto viene
bien para los planes de inversión de mediano plazo".
OK, basta de elogios. Es hora de
descender a los infiernos, de echar un vistazo al bando de los perdedores. Para
eso, nada mejor que hablar con Ramón Miranda César, dueño de una pequeña
fábrica de frenos para ferrocarriles de Villa Martelli. Cuando Clarín le
formula a Miranda la misma pregunta que a Gotelli y a Bakchellian, de si piensa
invertir, considerando que bajaron a cero los aranceles a bienes de capital,
este empresario de 74 años no puede menos que contener la risa.
—¿Una inversión ahora, me está
cargando? Ya nos cuesta llegar con los sueldos.
Quienes aún califican a Cavallo
de keynesiano, podrían darse una vuelta, por estos días, por alguna PyME
metalmecánica del Gran Buenos Aires. El sector está virtualmente en pie de guerra.
El caso de Petroparts, la firma
de Miranda, es representativo de muchas compañías chicas o medianas que se
dedican a producir bienes de capital y que ahora, con la rebaja arancelaria
para ese rubro, temen ser aplastadas por la competencia que llega del exterior.
Hasta la semana pasada, las
posiciones incluidas en el rubro de vehículos ferroviarios (locomotoras,
vagones, frenos, etc), tenían un arancel externo común, convenido para todo el
Mercosur, del 18%. Cuatro puntos por encima del arancel promedio que rige en la
región para el universo de los bienes de capital.
Petroparts emplea 14 personas,
entre ingenieros, técnicos y obreros calificados; y exporta sus productos a
Chile. En la única planta de su tipo en Sudamérica, y a nivel mundial su único
competidor es el gigante estadounidense Westinghouse. "Más que David
contra Goliat, diría que somos el nieto de David contra el padre forzudo de
Goliat", bromea el empresario.
Miranda cuenta que su sector (en
la Cámara que lo representa hay 55 empresas, de Buenos Aires, Córdoba, Santa
Fe, Entre Ríos, Mendoza y Tucumán, con 3.500 empleados directos), ya tienen
bastantes desventajas competitivas por tratarse de firmas chicas, en general.
Y pone un ejemplo: Ferrosur, un
concesionario ferroviario del grupo Fortabat, le paga con cheques a 360 días;
"yo los cobro en mi cuenta empresaria en el BankBoston, pero me descuentan
un 20% anual", explica. Sus competidores de los Estados Unidos, dice
Miranda, consiguen plata al 5% o menos.
El impacto de la resolución
número 8/2001, que rebaja a cero el arancel para los bienes de capital, marca
un límite claro entre ganadores y perdedores.
Para Dante Sica, un economista
que dirige el Centro de Estudios Bonaerense (CEB), los sectores más favorecidos
son la industria petroquímica, el segmento automotriz, las cervecerías, las
embotelladoras y los concesionarios de trenes y de subtes, entre otros.
Los perdedores, según el equipo
de estudios del CEB, que se pasó las últimas dos semanas relevando el impacto
de las nuevas medidas en las empresas de la provincia de Buenos Aires, serían
las firmas locales productoras de bienes de capital y del sector metalmecánico
en general.
La gran cantidad de pedidos de
audiencia que llegaron esta semana tanto al ministerio de Economía como a la
Jefatura de Gabinete, de sectores afectados por esta resolución, muestran un
punto común de conflicto: todos discuten qué es exactamente un bien de capital.
Mientras que los productores locales quieren una definición que los deje afuera
de la liberalización planteada por Cavallo, los importadores de extrazona
presionan por una definición lo más amplia posible.
"Para mí, un bien de capital
es aquel que sirve para fabricar otro bien, y ese no es el caso de una
locomotora", argumenta Miranda, de Petroparts.
Alberto Battisti, vicepresidente
de Cambre, un fabricante de productos eléctricos de baja tensión
(interruptores, tomacorrientes, fichas, prolongadores, etc), presenta un
razonamiento similar. Sus productos están incluidos en una posición que pasó a
tener arancel cero, porque contempla interruptores que son parte y piezas de
maquinaria. "Pero están metiendo dentro de la misma bolsa a productos de
consumo final, que hasta hace pocos días estaban protegidos por un arancel del
18%", explica Battisti. Cambre factura 4 millones de dólares al año y
emplea 70 personas.
Higinio Ridolfi preside
Automación Micromecánica, una empresa que fabrica insumos de máquinas.
"Nos han metido en la categoría de bienes de capital, con productos que
antes no estaban allí", dice.
Para compensar a los productores
locales, la Ley de Competitividad dispuso que las ventas de los fabricantes
argentinos al mercado interno reciban un bono de reintegro del 10%, como si se
tratase de exportaciones.
—¿Están satisfechos con esta
contraoferta?, les preguntó Clarín a los empresarios.
—Hasta ahora —marca Battisti—, no
nos dijeron si nuestro sector estaba incluido, pero aún así consideramos que
perderíamos mercado frente a las importaciones de China o de Europa.
Ridolfi es todavía más dramático:
explica que como la gran mayoría de las ventas de Automación Micromecánica
corresponden a tickets bajos, de 200 pesos o 300 pesos, no ve cómo les podrían
"hacer el reintegro, vía bonos, en la práctica". "Entonces, con
el arancel cero, desaparecemos", completa.
Otros que pusieron el grito en el
cielo fueron los fabricantes brasileños (ver nota aparte), que ahora deberán
competir mano a mano contra el resto del mundo para exportar bienes de capital
a su socio comercial. Pero no los productores de celulares y equipos de
informática, que el jueves, por la presión del gobierno de Brasil, fueron
retirados de la lista original de Cavallo.
Al otro lado de la frontera, los
empresarios de estos dos rubros respiraron aliviados: Brasil exporta a la
Argentina 370 millones de dólares anuales en telefonía portátil, y algo más de
600 millones en distintos equipos informáticos. "La mayoría de las marcas
grandes instaladas en la Argentina traen los celulares desde Brasil", le
cuenta a Clarín un directivo de una de las compañías líderes del sector. Y
agrega: "Con la lista como estaba hasta el jueves, salían ganando empresas
como Samsung, que trae sus aparatos desde Corea, o Kyocera, que los importa
desde los desde los Estados Unidos".
¿Traslado a precios?
Hiperquinético como todos los
gerentes de Marketing, según lo definen quienes trabajan con él, Fernando
Maffi, de Garbarino, se topó con las nuevas medidas de Cavallo mientras estaba
trabajando en la campaña promocional por el 50 aniversario de la firma de
electrodomésticos.
"Por el momento, el impuesto
a los débitos y créditos nos representa un aumento de costos importante, ya que
nuestra compañía realiza muchas operaciones con cheques", cuenta Maffi.
"De todos modos —sigue—,
confiamos en que será un sobrecosto transitorio, luego de los cual el monto
quitado pasaría a ser deducible de IVA o de Ganancias, tal como se
anunció". Garbarino realiza, aproximadamente, unas 200.000 transacciones
mensuales.
Según el ex secretario de
Ingresos Públicos, Raul Cuello, el impuesto al cheque equivale a haber
aumentado entre tres y cinco puntos el IVA. "Es un impuestazo", lo
califica Ridolfi, de Automación Micromecánica. Gotelli cuenta que para
Alpargatas, que tiene quebranto impositivo y por lo tanto no tributa Ganancias,
el impuesto es un sobrecosto en cualquier caso.
La mayoría de los electrodomésticos
que vende Garbarino son de la Argentina o provienen de Brasil. Sí, la suba de
algunos aranceles, dice Maffi, puede afectar a algunos items que importan desde
Europa, como lavarropas de carga superior, o desde Asia (walkmans, discmans y
algunos microondas).
"De todos modos, estamos
haciendo esfuerzos con los proveedores para no trasladar los sobrecostos al
precio final; de hecho, nosotros no tocamos hasta ahora ningún precio",
asegura el gerente de marketing.
A río revuelto, ganancia de
pescadores. No todo el mundo salió perdiendo con el impuesto al cheque: hay
quienes vieron en esta medida la oportunidad de hacer un buen negocio.
"Decidimos relanzar la
Cuenta Open, un producto sin costos fijos, porque nos pareció que calzaba justo
en esta coyuntura", dice Juan Parma, gerente de productos transaccionales
del HSBC.
Cuando en noviembre el banco armó
esta alternativa (cobra 90 centavos por movimiento), lo hizo también teniendo
en cuenta otro dato coyuntural: la Ley Antievasión, que desalienta los pagos en
efectivo cuando se trata de montos superiores a los 10.000 pesos.
"Estamos teniendo buena
respuesta: de cada dos cuentas corrientes que se abren en el HSBC, una es una
Cuenta Open", asegura Parma, que planificó el relanzamiento de su producto
con los titulares de los diarios a mano. Otras entidades, como el Citibank o el
Scotiabank, están trabajando en proyectos similares.
Todos los empresarios consultados
para este artículo coincidieron en que aún es pronto para hacer cálculos sobre
la ganancia o pérdida de rentabilidad después del paquete de Cavallo. Ya sea
porque hay medidas que aún no están del todo definidas, o bien porque los
hombres de negocios siguen considerando inciertas a las perspectivas de la
demanda.
En principio, el costo empresario
más fácil de calcular es el provocado por el impuesto al cheque, pero tampoco
se trata de una cuenta uniforme para todas las empresas, porque los sueldos
están exentos. Es decir, una firma paga el 0,25% cuando recibe ingresos, pero
tributa menos del 0,25% de lo que sale.
Por ejemplo, en Cambre, la
fábrica de productos eléctricos de baja tensión, estimaron que el impacto del
impuesto a los movimientos en cuenta corriente sobre la facturación actual
llegaría al 0,38%. "No creo que lo podamos trasladar a precios, ni tampoco
a proveedores", le cuenta a Clarín Battisti.
Los contadores de Alpargatas aún
están afinando el lápiz para saber el costo exacto del nuevo impuesto aplicado
por Cavallo. "Tenemos muchos proveedores chicos, y por lo tanto una
infinidad de cheques de terceros, lo que complica las cuentas", explica
Gotelli.
Si se mide por la perfomance de
las empresas que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la
rentabilidad viene acusando el impacto de una recesión que ya superó los 33
meses de duración. La Bolsa no es una muestra ideal, teniendo en cuenta el
derrumbe del mercado de capitales doméstico, pero igualmente los balances
presentados constituyen un buen "proxi" para definir quiénes ganaron
y quiénes perdieron en los últimos meses.
Un trabajo de la Fundación
Capital, que toma las 70 empresas con más movimiento bursátil, revela que en el
último año las ventas del sector privado cayeron en picada, con la excepción de
los segmentos de Bancos y de Petróleo. Este último sector duplicó sus
ganancias, gracias al aumento del crudo en los mercados internacionales.
A nivel general, el estudio concluye que "durante el año 2000 continuó el estancamiento de las ventas y el profundo deterioro de los niveles de rentabilidad de los sectores económicos cotizantes". ¿Podrá Cavallo revertir esta tendencia?