Pasar de jefe a empleado
La experiencia de ex altos
ejecutivos que fueron desvinculados por reestructuraciones y se reinsertaron en
cargos de menor rango.
MARIANO GORODISCH.
El sueño de todo empleado es
llegar algún día a ser jefe, luego a gerente y más tarde aspirar al puesto de
CEO o presidente. ¿Pero qué sucede cuando la situación es la inversa, cuando de
jefe se pasa a empleado?
"Todos debemos estar
mentalmente preparados para esto, ya que nadie tiene el éxito comprado. Por lo
tanto, es esencial adaptarse a responder a un superior, pues esa es la función
de cualquier buen profesional: tomar el lugar que le corresponde dentro de cada
organización y cumplir su rol, aunque uno quiera abarcar más de lo que le
compete y tomar mayores responsabilidades de las que se le asignan",
advierte el ex Andersen Consulting Damian Lopo, presidente de Neotribu.com.
Manuel González fue gerente comercial
de una empresa de medicina prepaga hasta que fue desvinculado por una
reestructuración; hoy es jefe en una compañía de servicios financieros.
"Como ahora gano mucho menos, debí reacomodar mi estilo de vida",
cuenta. Pero lo toma como un punto de inflexión en su carrera, que le permitirá
volver a ocupar una posición gerencial en el mediano plazo.
"Tengo la experiencia y los
contactos necesarios como para alcanzar nuevamente mi objetivo; sin embargo, me
estoy haciendo un replanteo respecto de nuevas competencias que necesito para
ocupar posiciones gerenciales en un contexto que es cada vez más
competitivo", analiza.
Javier Pérez Botti también vivió
el paso de jefe a empleado. La historia comenzó cuando, en diciembre de 1999,
tomó la difícil decisión de abandonar su cargo de vicepresidente y director de
Finanzas, Administración y Legales de Unisys Sudamericana para fundar, junto
con tres socios, su propia empresa: iConsultium Group, una consultora de
servicios de soporte al desarrollo de negocios vía Internet.
La misión de la compañía era
ofrecer servicios de consultoría tanto a start ups como a empresas off line que
deseasen integrarse a la nueva economía digital. El proyecto fracasó,
"pues intentamos surfear una ola que ya había pasado; iniciamos nuestra
actividad comercial al mismo tiempo en que se producía la caída del
Nasdaq", cuenta Pérez Botti. Desde noviembre es gerente de Operaciones de
Movilogic, una empresa dedicada al desarrollo de soluciones informáticas para
dispositivos móviles, que tiene entre sus inversores a IRSA, Consultatio y
Patagon.
"Cuando era empleado,
pensaba que los logros y los grandes resultados llegarían cuando fuera dueño de
mi propia empresa. Una vez que pasé a la vereda de enfrente, tomé conciencia de
que el 80% de los emprendimientos mueren sin lograr los resultados previstos y
con gran cantidad de víctimas", revela Pérez Botti.
A su juicio, el costado positivo
de dejar de ser dueño es que ahora tiene una organización que lo apoya en el
cumplimiento de sus objetivos y le permite focalizarse en alcanzar las metas
que le fijaron.
"Quiero que hagas acá
exactamente lo mismo que hacías en tu empresa (Pasantes.com)", le dijo
José Luis Aromando, socio de PricewaterhouseCoopers, a la ex Telecom María Metz
Brea, cuando ella le contó que su iniciativa en la web no dio los frutos
esperados.
"Las habilidades que
adquieren y desarrollan los ejecutivos de las empresas de Internet son claves
al momento de incorporar consultores, pues esa experiencia contribuye a la
rapidez y calidad de la implementación de nuestras soluciones de
E-Business", revela Aromando. Para él, el espíritu emprendedor natural que
tienen los ejecutivos puntocom balanceado con la potencia de las grandes
corporaciones, contribuye a la transformación de las compañías hacia la nueva
economía.
Metz Brea, hoy gerente de
Consultoría de Price, asegura que haber trabajado en una puntocom potencia en
forma rápida y profunda la visión integral del negocio. "Estas
competencias, sumadas a la capacidad de trabajar en contextos de incertidumbre
y vértigo, con alta exposición, hacen que tengamos un valor agregado para las
organizaciones", sostiene.
La gran pregunta es cómo hacer
para estar otra vez en carrera. Un tema central para analizar es la falta de
correspondencia entre lo que el mercado percibe como deseable y la autoimagen
de la persona.
A quienes se reubican como empleados, después de haber sido jefes, Silvia Rodil —de la consultora Ghidini-Rodil— les recomienda realizar un autoanálisis profesional. Las preguntas pueden ser: ¿me tomaría yo mismo para una posición superior?; ¿por qué considero que me tienen que tomar a mí y no a otro?; ¿cuánto más puedo aportar yo que otros profesionales calificados para el puesto?