CIFRAS EN BLUE. IBM, la Big
Blue, facturó en 2000 unos 90 mil millones de dólares a nivel mundial.
La coorporación me elige a mi para manejar los negocios de Argentina porque tengo una experiencia internacional muy importante; he vivido los últimos 17 años fuera del país. La mayor parte del tiempo en EE.UU. y otra parte en Europa. Tengo además "background" tecnológico.
Yo tuve la suerte de trabajar en IBM en los diferentes segmentos de negocios. Estuve a cargo de las operaciones financieras de la compañía en Silicon Valley donde pude nutrirme de toda la tecnología, vi la cuna de la tecnología funcionar, manejaba una organización grande con una galería de productos muy extendida. Fue entre 1993 y 1995, una etapa en que se estaba gestando todo un auge de nuevos productos que tiempo después ejercería mucho peso en la segunda mitad de 1990.
Yo tengo un perfil internacional pero también uno doméstico. Yo puedo darle a la corporación mi formación en el extranjero pero también mi formación en la Argentina. En un momento en el que se vive un éxodo tan importante de profesionales argentinos yo hago lo contrario. Vuelvo al país porque me gusta vivir acá.
Estoy a cargo de la gerencia general de la subsidiaria local desde el 15 de enero de 2001. Me encontré con recursos humanos muy buenos. El talento de esta subsidiaria es bueno comparado con el resto del mundo. En la Argentina hay profesionales muy capacitados y comparables con los de cualquier otro país. Es por eso que tantos de nuestros profesionales pueden emigrar y ser exitosos afuera.
Lo más difícil de vivir en el exterior es comprender la cultura popular —cómo la gente hace las cosas, cómo se perciben las palabras— del país donde vivís. Los códigos de relación generales. Cuando te vas por primera vez es difícil porque tenés que destrabar estos códigos y aprender a relacionarte. Una vez que aprendí a destrabar esos códigos de cultura popular me resultó mucho más fácil vivir en otros países e integrarme. Hoy me puedo desenvolver en varios países sintiéndome realmente cómodo con todas las pautas culturales.
Yo estudié relaciones internacionales por decisión propia. No me influyeron ni mis abuelos ni mis padres. Siempre me fascinaron las relaciones globales y siempre estuve fascinado por los distintos elementos culturales que los países tienen para ofrecer. Estudiar relaciones internacionales me resultaba una tendencia natural. Mientras estudiaba yo estaba pensando en dos carreras para mi: una, el mundo de los negocios y la otra, ingresar al mundo de la diplomacia.
Siguiendo el camino de las empresas logré tener una vida con muchos de los componentes que yo quería tener tanto en el terreno de los negocios como en el de la diplomacia. Mi carrera me ha llevado a vivir en muchos países, a viajar por la gran mayoría de los países del mundo y a manejar operaciones que están en países diferentes y aprender los códigos de cultura. A través del mundo de los negocios tuve experiencias muy similares a las que podría haber tenido en la diplomacia. Tal vez...hasta más variadas. Cuando estuve en Silicon Valley tenía responsabilidad sobre operaciones no sólo de EE.UU. sino también sobre los de lugares tan diversos como Inglaterra, Francia, Alemania, Brasil y Japón. Era una "ensalada" de culturas. Cuando le querías dar direcciones a la planta de Alemania era muy interesante. Yo les decía lo que quería hacer, se debatía el tema en forma intensa (personalmente o vía teleconferencias) y una vez que llegabas al acuerdo te podías olvidar porque las cosas se iban a hacer. Japón era el otro extremo. Tenía una planta a cargo en Fujisawa, en las afueras de Tokio. A los empresarios japoneses no les gusta la confrontación. Yo tenía estas reuniones y cuando quería tomar un cambio de dirección estratégica, la gente me decía "sí", "sí". Pero con el tiempo aprendí que lo único que me estaban diciendo era "sí, escucho lo que estás diciendo". Eso no significaba que lo fueran a hacer. Al tratar de eludir la confrontación no te decían lo que en realidad pensaban. Los dos modelos son válidos. Hay que aprender los códigos de conducta de cada cultura para poder manejarlos de acuerdo a ellos. Los norteamericanos son más directos, y quizás a diferencia de los alemanes, hay que seguirlos monitoreando un poco. Me fascinó entender estos códigos y ser efectivo en los distintos países que requieren como base que uno asuma que no son mejores unos de otros sino distintos.
NOMBRE: Marcelo Lema
CARGO: presidente de IBM
Argentina
EDAD: 42
FORMACION: licenciado en
relaciones internacionales
INSTITUCION: UCA
POSGRADO: admin. de empresas, Syracuse Univ.(EE.UU)
LECTURA ACTUAL: reporte de FIEL sobre la educación el S. XXI
DEPORTES: tenis
ESPECIALIDAD CULINARIA: el asado
ENTREVISTA DE: PILAR FERREYRA