Cuando el noviazgo es formal,
lo mejor es contarlo a todo el personal, de modo de evitar los rumores,
coinciden especialistas.
MARIANO GORODISCH
Luis (32) y Verónica (28) se
conocieron en la consultora de imagen y comunicación donde ambos trabajan. Hace
siete meses que se pusieron de novios y ya firmaron la escritura de un de
partamento, donde irán a vivir juntos. Para blanquear la situación, reunieron a
sus compañeros más cercanos y a sus jefes para contarles sobre el noviazgo.
"De este modo, evitamos que surjan los rumores de ''radio pasillo'' y
procedimos con sinceridad ante nuestros jefes, para evitar que se enteraran por
terceras personas", dice Verónica. "Ir de frente y obrar con
naturalidad es la forma que te puede traer menos problemas", agrega Luis.
Ambos tienen la misma jerarquía,
lo que no da lugar a conflictos de lealtades. Y si bien realizan el mismo tipo
de trabajo, lo hacen en diferentes áreas.
"Desde luego, conversamos
sobre nuestros problemas de la oficina y tratamos de ayudarnos mutuamente,
inclusive más que cuando no éramos pareja. Pero no confundimos las cosas, pues
la situación se puede tornar compleja si se llevan los problemas de la pareja
al horario de la oficina o viceversa", comenta Luis.
Ellos reconocen que los ayudó el
hecho de que sus superiores sean personas jóvenes con las que tienen cierto
grado de confianza. De todas formas, es muy difícil que una empresa prohíba
expresamente los romances entre sus empleados. Pero, aunque no se explicite,
esto no es bien visto en estudios importantes de abogados o en grandes
compañías, ya que se considera que los empleados rinden menos, baja la
productividad y, en algunos casos, se aducen razones de confidencialidad.
"Cuando la mujer se
involucra con un par, superior o subordinado, deber enfrentar un sinnúmero de
conflictos, que están relacionados con los mitos y prejuicios que aún persisten
en la mayoría de las organizaciones", explica Lidia Heller, consultora en
planificación de carrera e investigadora en temas de condición femenina.
"Cuando las relaciones son
asimétricas, desde el punto de vista femenino se debe analizar lo más
racionalmente posible la conveniencia de esta situación. Si, en cambio, los
romances son entre pares, es una buena posibilidad para compartir una cantidad
de experiencias juntos, apoyarse en distintas estrategias de resolución de
conflictos laborales, y aprovechar al máximo el escaso tiempo que disponen las
parejas que trabajan", agrega Heller.
Para el psicólogo Miguel Botindari, director de MAB & Asociados, "mantener una relación afectiva en el trabajo tiene su efecto perjudicial en cuanto al rol de conducción; como así también entre pares, pues altera el vínculo grupal".