Los ejecutivos que se
presentan a entrevistas laborales deben evaluar en detalle tanto a la empresa
como a quien podría ser su jefe.
MARIANO GORODISCH
Hace dos años Verónica Botto dejó
su cargo de gerente senior en Price WaterhouseCoopers —donde trabajaban 2.300
personas— para pasar a ser gerente de Recursos Humanos de Diveo, donde por
entonces había tan sólo 90.
"Me di cuenta de que la
empresa podía brindarme las posibilidades de desarrollar aquellas competencias
que yo me había dibujado en mi proyecto profesional y que podría estar en el
armado de una compañía", cuenta Botto.
En el proceso de entrevistas
evaluó el proyecto, su solidez y el management de la empresa. También navegó
por el sitio de Internet de la compañía e investigó en la prensa todas las
noticias que habían aparecido sobre Diveo. Por último, pidió referencias a sus
contactos en el mercado.
Lo importante es "ver si el
proyecto es compatible con lo que se está buscando y fijarse cómo puede llegar
a incidir el trabajo en su proyecto profesional, personal y familiar. Si uno se
inserta en una empresa donde debe estar constantemente viajando, por ejemplo,
debe evaluar que habrá un alto costo familiar", precisa Botto.
Ahora que es ella la encargada de
los procesos de selección en Diveo brinda toda la información que los
candidatos necesitan para tomar su decisión.
Si el postulante tiene alguna duda
o quiere complementar la información, se le ofrece una nueva entrevista con
aquel referente dentro de la organización que pueda transmitirle su
experiencia.
Los directivos suelen cuidar
mucho la trayectoria de su propio currículum, por lo que evalúan muy bien cada
propuesta laboral antes de aceptarla. "Es esencial analizar qué es lo que
la empresa espera de uno y tratar de ver cómo uno se podrá desarrollar, pues
los proyectos pueden ser grandes burbujas que estallen en un segundo",
advierte Jazmín Kevorkian, directora de Recursos Humanos de AT&T.
El año pasado, antes de entrar a
la empresa, tuvo algunas oportunidades en posiciones regionales, donde debía
viajar en forma constante por varios países de América latina. "Pero mi
situación familiar es incompatible con viajes frecuentes", explica la
ejecutiva.
A su juicio, a la hora de evaluar
una oferta es fundamental analizar si el proyecto es de largo plazo, si está
consolidado, cuál es el potencial negocio y el segmento al que se quiere atacar.
También saber quiénes son los inversores y el grupo directivo, cómo piensan y
si uno comparte tanto la filosofía como el proyecto.
Otro aspecto importante a tener
en cuenta es la remuneración. "No siempre altas remuneraciones equivalen a
buenas señales. Hay que evaluar el paquete total. Lo ideal es encontrar el
equilibrio entre la compensación y el proyecto profesional", señala
Kevorkian.
Para tomar la decisión correcta,
en las entrevistas se debe ahondar no sólo en lo que la empresa pretende que el
candidato aporte, sino también evaluar a la organización en su conjunto y hacer
un balance de las características específicas de esa compañía que pueden
incidir positiva o negativamente en todos los aspectos del desarrollo
profesional de una persona.
También hay que analizar la
tendencia del mercado donde opera la firma y su imagen. "La coincidencia
entre el proyecto personal profesional y el de la empresa es fundamental para
que la alianza funcione para ambas partes. Por eso, es importante que el candidato
sienta que la compañía es atractiva como para continuar su carrera laboral y
desarrollarse", precisa Silvia Espósito, de SERH Consultores.
La compañía aporta una identidad
y, de alguna manera, determina las posibilidades de desarrollo y de logro de los
propios objetivos personales. Por eso "no hay que omitir dedicarle un
tiempo al futuro jefe para descubrir qué estilo de gestión tiene, cuál es su
modelo de liderazgo y cómo ejerce la supervisión", aconseja Silvia Rodil,
de la consultora Ghidini-Rodil.
Alberto Fastman, de la consultora Hewitt Associates sugiere que, antes de aceptar una propuesta, los ejecutivos evalúen el plan de negocios, la situación financiera, la composición accionaria y las empresas de las que proviene la cúpula directiva: "Deben analizar la solidez, la seriedad de la empresa y las posibilidades de crecimiento personal en la organización".