La integración de sistemas de gestión... y de las
personas.
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Autor: |
Domingo Rey Peteiro |
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e-mail: |
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Organización: |
Main & Tool |
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País: |
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En algunas organizaciones, la gestión del personal
no llega a conseguir la integración plena de las personas con el proyecto de
empresa. Es necesario establecer un sistema que tenga en cuenta los
conocimientos, habilidades, actitudes y aptitudes de las personas: la gestión
del conocimiento.
¿Qué se puede esperar de un equipo de fútbol en el
cual...?
Los jugadores:
·
hacen caso omiso de las tácticas establecidas por el
entrenador porque cada uno tiene sus propias ideas de cómo se debe jugar
·
no hablan en el terreno de juego, esperan a declarar ante
los medios de comunicación para señalar a otros como responsables de los
fracasos
·
no saben qué puesto ni función deben desempeñar en el
terreno de juego
·
hablan en distintos idiomas, a penas se comprenden y
tampoco se esfuerzan en hablar un lenguaje común
·
todos quieren marcar un gol pero sin contar con los
compañeros
·
compensan su falta de técnica con “juego sucio”
El equipo técnico:
·
designa a los jugadores en puestos sin tener en cuenta sus
habilidades
·
no celebran los éxitos (las raras veces que ganan) y
critican con negatividad cada fracaso
El equipo directivo:
·
especula con la compraventa de jugadores en busca de
beneficios económicos sin tener en cuenta los resultados deportivos
·
no da primas, a pesar de que en todos los equipos rivales
sí se dan primas
Probablemente un equipo así ganaría muy pocos
partidos.
Aunque parezcan situaciones exageradas, estos son
problemas que se observan con demasiada frecuencia en muchas organizaciones.
Una organización inteligente (equipo de fútbol,
empresa, organización no gubernamental, organismo público, ...) sería una
organización en la cual:
·
cada uno es consciente de la importancia de su trabajo y
asume sus roles
·
los intereses personales y los de la propia organización
están alineados
·
todos se sienten a gusto con el trabajo que hacen y el
cómo lo hacen
·
se mejora de manera constante, desarrollando y
aprovechando al máximo las habilidades, conocimientos y entusiasmo de sus
miembros
·
se sabe que la innovación es un proceso (no una cualidad)
fruto de la estrategia y la planificación, no de la improvisación y que por lo
tanto se puede desarrollar y fomentar (es ilimitada)
·
existe un clima de confianza entre los miembros, basada en
la transparencia y la franqueza
·
no se buscan culpables sino causas de los problemas
·
se celebran los éxitos, se analizan con objetividad los
fracasos buscando las causas
·
la comunicación interna se considera un instrumento
fundamental que continuamente se debe mejorar y potenciar (fluida, sincera,
abierta, constructiva)
En una organización inteligente, los buenos
resultados (de negocio, satisfacción de los miembros, satisfacción de los
clientes, impacto en la sociedad...) son una consecuencia directa. En la
actualidad se asume que la inteligencia emocional es clave en el éxito de las
organizaciones.
Para que estas circunstancias sean posibles, debe
producirse un cambio en la organización. El cambio debe ser profundo, enraizado
en los modelos de pensamiento y en las actitudes de los miembros de la
organización. Es necesario establecer un sistema que tenga en cuenta los conocimientos,
habilidades, actitudes y aptitudes de las personas: la gestión del
conocimiento.
Cada vez se tiene más en cuenta el factor humano en
la gestión de las organizaciones. Esta humanización hace patente por ejemplo
con la evolución del concepto y alcance del término “calidad”.
Primero fue la calidad entendida como cumplimiento
de especificaciones (algo material, puramente mecanicista)
El concepto comenzó a interpretarse la
“calidad”como “satisfacción del cliente”.
La evolución continúa con la filosofía de la
Calidad Total (satisfacción del cliente, de los miembros de la organización,
accionistas y la sociedad en general).
Este planteamiento se puede resumir con una frase:
“la calidad empieza y termina en las personas”.
Desgraciadamente muchos directivos consideran que
las organizaciones inteligentes y la gestión del conocimiento son una utopía,
otro están demasiado ocupados en la planificación y control
financiero-comercial, en los resultados y no en los medios y las personas. Muy
pocos directivos afrontan con determinación este reto, a pesar de que son
conscientes de su influencia.
¿Cuál es el camino a seguir para desarrollar una
Organización Inteligente?
Desgraciadamente, no existen recetas milagrosas
como sistemas informáticos o novedosos y brillantes métodos de consultoría ...
. Sin embargo, no estamos desarmados, podemos valernos de la aplicación de
principios, disciplinas y hábitos que pueden crear las condiciones adecuadas
para que la organización (a través de sus miembros) poco a poco se transforme.
Algunas de estas prácticas o disciplinas son:
·
Dominio personal (mejorar nuestras habilidades personales
para crear un ambiente propicio a los cambios y las mejora)
·
Modelos mentales (mejorar nuestra imagen del mundo y
nuestras acciones mediante herramientas para comprender cómo influyen en
nuestras acciones nuestra percepción de la realidad)
·
Visión compartida (obtener el compromiso a través del
consenso en la visión, misión y valores de la organización)
·
Pensamiento sistémico (modelar la organización entendida
como "organismo" dinámico, en la que interactúan ciclos causa-efecto)
La transformación y sus beneficios no son
apreciables a corto plazo. Por lo tanto, se requiere altísimas dosis de
convencimiento, liderazgo, esfuerzo y constancia por parte de todos los
miembros, empezando lógicamente por la Alta Dirección.
Cuando se emprende este camino debe hacerse siendo
consciente de que es largo y difícil. Debe establecerse con claridad dónde se
pretende llegar con el consenso y compromiso de todos. Es recomendable por lo
tanto hacer participar de manera progresiva y en cadena a toda la organización
de arriba abajo, informando, creando un clima de confianza y poniendo en
práctica sin prisa pero sin pausa las disciplinas necesarias.
Como toda medicación, el proceso de desarrollo de
una Organización Inteligente puede presentar contraindicaciones y efectos
secundarios.
Posología:
Indicado en organizaciones con problemas
circulatorios de información, falta de innovación y compromiso, ansiedad,
estrés, sobrecargas continuas, estrategias y visiones divergentes. Altamente
recomendado en empresas de 0 a 2 años. Las empresas de más de 5 años deberán
comenzar con pequeñas dosis. En todos los casos es imprescindible mantener
altas dosis de entusiasmo, coherencia y profilaxis en las disciplinas
requeridas.
Contraindicaciones:
No debe ser administrado a empresas con problemas
de arteriosclerosis funcional o con tensión elevada. No debe administrarse en
situaciones embarazosas hasta que hayan sido resueltas. Recelos, falta de confianza,
o afán de protagonismo de los individuos pueden desencadenar reacciones de
desconcierto inicialmente y posteriormente rechazo. La falta de capacitación o
madurez de los planteamientos puede provocar desconcierto. Los mismos efectos
secundarios pueden producirse cuando la Dirección no apoya el proyecto.
Composición:
Compuesto de disciplinas de psicología
organizacional, liderazgo, confianza y mucha ilusión.
Efectos secundarios:
Los efectos secundarios de una mala administración
del proceso de gestión del conocimiento pueden ser frustración, hipocresía,
desaliento, tiempo y energía desperdiciadas.
Intoxicación y Tratamiento:
Altas dosis de teoría sin una práctica adecuada,
pueden generar efectos secundarios. En caso de presentarse síntomas de
intoxicación, deben reducirse las dosis (nunca eliminar drásticamente) y
consultar con un experto.