La importancia de medir la Calidad en el Servicio
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Autor: |
Myrta Mireya Rodriguez
Sifuentes |
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e-mail: |
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Organización: |
ITESM Campus Mazatlán |
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País: |
México |
Según
la American Society for Quality Control calidad es: "La totalidad de
funciones y características de un producto que determinan la capacidad para
satisfacer las necesidades de un grupo de usuarios" (Larrea, 1991). Por
supuesto que existen muchos autores y muchas definiciones similares, pero
contemplada la calidad desde un concepto estratégico, quien define la calidad
día con día, es el cliente.
La
creciente competencia origina cambios en las necesidades y expectativas de los
clientes. Los productos que ayer le parecían excelentes, hoy pueden no ser
satisfactorios. Por otra parte, todas las empresas que pretender subsistir en
el mercado se están ocupando de mejorar continuamente, por lo que el precio de
los productos tiende a ser muy similar entre las diferentes marcas, así que,
para "ganar" clientes y retener a los actuales, las compañías
requieren un elemento que les de ventaja competitiva. Ese elemento puede ser el
servicio.
Pero
¿Qué es el servicio? Existen varios conceptos asociados, en algunos de ellos se
entiende al servicio como un resultado psicológico personal, en otros casos el
servicio es visualizado como un proceso, por lo que su importancia depende del
valor que el cliente le dé a la calidad del servicio. De cualquier forma, la
calidad del servicio será evaluada por el cliente sobre la base de su
percepción personal del servicio que recibe, comparada con el servicio que
deseaba recibir, es decir, sus expectativas.
Existen
diversos factores o características que hacen variar la calidad en el servicio,
la cual se evalúa durante todo el proceso de servicio - que en términos
temporales, se realiza antes, durante y después de la venta de un producto-.
Esta evaluación la hace el cliente por comparación entre lo esperado y lo
obtenido.
La
necesidad de medir.
Si una empresa esta seriamente
decidida a enfocarse al cliente y mejorar el nivel de servicio que ofrece, es
necesario que desarrolle medios objetivos para medir su desempeño.
Las mediciones permiten hacer
muchas cosas a una compañía (Horovitz, 1993):
-
Saber dónde se encuentra en relación con una
referencia determinada;
-
- Comprobar la homogeneidad;
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- Identificar los puntos fuertes y débiles;
-
- Centrar los esfuerzos,
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- Dirigir y controlar el progreso,
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- Cuantificar logros, y
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- Aumentar el conocimiento de la calidad de servicio.
Tal
como Deming dijo, lo que no se mide no se conoce. Ninguna empresa puede
integrarse a la mejora continua si no tiene un pleno conocimiento de sus áreas
de oportunidad. Entonces, es necesario medir, saber en que posición se
encuentra la organización y si se está realizando algún progreso en comparación
con los objetivos determinados.
En
primera instancia, las medidas de desempeño de cualquier empresa deben
dividirse en dos categorías (Butterfield, 1991):
Medidas
internas: Relativas al desempeño de los empleados y los procesos dentro de la
organización, incluyendo, por ejemplo, índices de errores y productividad.
Medidas
externas: Aquellos componentes de servicio que son percibidos por los clientes,
por ejemplo, seguridad y tiempo de respuesta.
Es
evidente que las medidas internas están directamente relacionadas con las
medidas externas, de hecho, reflejan las mismas cosas, pero desde diferentes
perspectivas (el punto de vista de la organización y el punto de vista del
cliente).
Pero,
¿Cómo se puede medir lo intangible? Conceptos de este tipo, debido a sus
características pueden ser difíciles de medir, pero es posible lograrlo a
través de las manifestaciones tangibles, es decir, las cosas asociadas que se
pueden medir o palpar.
"Las
mediciones para alcanzar o mejorar con respecto a un determinado nivel de
referencia son válidas en tanto que dicha referencia refleje con precisión las
expectativas de servicio a los clientes. De no ser así, una compañía está
creando la perfección sin propósito alguno: el elefante blanco, totalmente
inútil, del proverbio" (Horovitz, 1993).
Entonces,
es preciso dejar claro que ninguna medición tiene valor en sí misma, es decir,
sin referencia, ya que su significado se pierde. Si se trata de medir la
Calidad en el Servicio, las mediciones solo adquieren significado al compararse
con los resultados de encuestas de satisfacción al cliente. Por ejemplo, se
pueden limpiar las aulas de una escuela y lograr que se cumplan los niveles
internos de limpieza, pero los alumnos pueden no percibir que las aulas están
limpias.
Los
estándares de servicio que establezca cualquier compañía, deben ser expresados
en términos de que se le debe dar al cliente en cada momento de su relación con
la compañía. Posteriormente, estos estándares pueden traducirse a otras medidas
numéricas de operación interna y asignar una persona responsable de cumplir un
determinado estándar. Especificar requisitos, sin vincularlos a miembros del
personal o sin definir métodos de medición viables, es desperdiciar el tiempo.
Vale la
pena hacer notar que los estándares no tienen que ser de uso exclusivo para la
dirección, para dirigir o controlar la calidad del servicio. También deben ser
de conocimiento de los empleados, los cuales deben estar totalmente
involucrados y comprender el significado de los números que se les muestran.
Para
poder obtener el compromiso tanto de la dirección como de los empleados, los
estándares establecidos deben explicarse con toda claridad, de hecho, lo más
recomendable es que los empleados de cada área participen en la definición de
"¿Qué es lo que se debe - y puede - medir? Sin duda se obtendrán útiles
sugerencias. Normalmente, se requiere que la información fluya en cascada -
desde los niveles altos hacia los bajos - de los resultados de todas las
mediciones hechas en los distintos niveles jerárquicos de la organización. Esto
puede ser también un mecanismo para motivar a la gente a actuar. En la
actualidad, existen compañías que construyen bonos extra, o parte del sueldo,
en función de los resultados de satisfacción de los clientes.
Hay
muchas compañías que prestan poca importancia al hecho de compartir esta
información con todo el mundo y que prefieren mantenerlo como un secreto. Es
difícil enfrentarse a los números, pero si no se reconoce que existe un
problema, ¿Cómo se va a resolver?.
Por
otra parte, decir a los clientes que una compañía ofrece buena calidad de
servicio, muchas veces no es suficiente; hace falta proporcionar pruebas
tangibles, por lo que se pueden utilizar los estándares establecidos asociados
a una buena campaña de comunicación centrada en la calidad de servicio. La
compañía Equity & Law (Horovitz, 1993) hizo algo sumamente innovador.
Publicó sus estándares en forma de folleto comunicativo publicitario, tanto
para sus asesores financieros como para clientes. El folleto también exponía lo
que la compañía estaba haciendo en materia de calidad en el servicio. Por
supuesto que la compañía solo publicaba estándares una vez que estaba segura de
poder cumplirlos y estaba comprometida con esto. Desde una perspectiva
estratégica la comunicación de estándares y esfuerzos organizacionales reforzó
la posición de Equity & Law como una empresa que ofrece servicios y
productos de primera calidad.
Para
obtener una medida cuantitativa que refleje o describa las características de
cualquier objeto o concepto, se crean instrumentos capaces de realizar dicha
medición. Los instrumentos usados para estas descripciones a través de números
no son perfectos, sin embargo, se debe cuidar que sean lo suficientemente
confiables y válidos para que los resultados obtenidos en cualquier
investigación sean, a su vez, útiles.
En
conclusión.
Cuando
nos resulte difícil expresar algo en términos numéricos, probablemente hayamos
encontrado un área de oportunidad, ya que no conocemos el concepto lo
suficiente para medirlo. Por otra parte, tampoco es bueno “medir por medir”, es
decir, debemos identificar las características de calidad relevantes, aquellas
que a nuestro cliente realmente le interesan y enfocarnos en ellas. Si tratamos
de medir todas las características de nuestro negocio, solo llenaremos de
números nuestros registros y no tendremos tiempo para analizar con detalle los
valores verdaderamente significativos.
Definir
la calidad con solo palabras resulta confuso, especialmente cuando se maneja un
área abstracta como es el servicio. Se requiere ir mas allá, se requiere
establecer parámetros concretos que nos permitan saber donde estamos y donde
queremos estar, solo así podemos trazar la ruta y emprender nuestro viaje rumbo
a la mejora continua.