La casa que habla y obedece

CECILIA DE CASTRO

 

 

Hola, Juan. ¿Cómo te fue en el trabajo? Tenés tres mensajes en el contestador, ¿querés escucharlos ahora? Si la respuesta es positiva, los mensajes comienzan a sonar.

 

No bien abre la puerta de su casa, el hombre recibe esta bienvenida. Pero no la pronuncia una esposa solícita. La dice el Mayordomo. Que no es de carne y hueso, como el Perkins de las películas inglesas, sino que tiene forma de computadora.

 

En realidad, Mayordomo es el nombre de un sistema centralizado que transforma una casa común y corriente en una inteligente. El mayordomo responde a las órdenes verbales y puede prender y apagar las luces, abrir y cerrar puertas, matar las hormigas del jardín, avisar cuando hay una fuga de gas, contarle cuentos a un niño inquieto o arrullar a un bebé insomne. Y la lista sigue.

 

"Detectamos la necesidad de desarrollar una casa inteligente para simplificar el manejo de los artefactos. Uno aprende el funcionamiento de los equipos pero si no los usa por un tiempo, después se olvida. Suele suceder con la video, por ejemplo", explica Andrés García Gómez, uno de los padres de la criatura junto con otros dos socios y tres personas que intervienen en el desarrollo.

 

Con sólo hablarle, el "sirviente" puede prender el aire acondicionado, programar la video y cambiar el canal del televisor. No hace falta estar físicamente presente para dar estas órdenes: desde la oficina se le puede pedir que encienda la luz exterior o que riegue el jardín.

 

Para instalar el Mayordomo no hay que llenar la casa de cables. Tampoco hay tableros, sólo una computadora, que puede ser una notebook.

 

"La PC es el cerebro. El usuario elige qué funciones incorpora: puede ser sólo el manejo de las luces, o incluir también los artefactos electrónicos y la alarma, entre otros. La computadora tiene un programa que reconoce la voz y puede responder con sonidos o no, a gusto del cliente", explica García Gómez.

 

Antes de que el sistema funcione, los usuarios deben grabar sus voces, para que el equipo las reconozca. Esto permite distintos niveles de acceso. Así, los chicos de la casa pueden estar habilitados para prender el televisor sólo hasta las 10 de la noche, mientras que los padres pueden hacerlo a cualquier hora.

 

Un equipo con funciones básicas en un departamento de pocos ambientes puede costar 10.000 dólares. Un Mayordomo completo, en una casa de grandes dimensiones, puede llegar a los 50.000 dólares. El target es el público de nivel medio para arriba, especialmente en los countries.

 

El proyecto, que comenzó a desarrollarse a principios de 1999, demandó hasta ahora una inversión de 150.000 dólares. Por el momento, la empresa aprovechó exposiciones como Fematec para hacerse conocer entre los arquitectos. A la gente común, por ahora, llegan por el boca a boca. "Estamos esperando a tener armado el show-room para mostrarle al público cómo funciona el Mayordomo", explica García Gómez.

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