El sistema de cobrar por
cajeros fue un buen negocio para los bancos y cómodo para las empresas, pero,
¿qué dicen hoy los empleados?
LAURA CHEMI
El pago de sueldos a través del
sistema bancario ya cumplió más de un año y en el balance de la iniciativa se
unen buenos aciertos con asignaturas pendientes. En términos de números, por
ejemplo, el avance fue notable, ya que de las 7.820.000 cajas de ahorros
individuales que existen en el sistema financiero, casi el 60%, unas 4.176.830,
fueron abiertas a partir de junio de 1999, cuando se obligó a las empresas con
más de 100 empleados a pagar los sueldos por cajero.
De ese total, los bancos privados
concentran 2.705.592 cuentas atendiendo a 24.027 empresas, los públicos se
repartieron 1.354.854 provenientes de 3.962 firmas, mientras que entidades no
bancarias (como las financieras) asisten 116.391 cuentas de 331 compañías.
En general, el sueldo promedio
que manejan los bancos privados es de 1.200 pesos, pero la cifra baja cuando se
trata de entidades oficiales.
La medida tuvo beneficios para
todos los involucrados, pero no en un nivel similar. El objetivo de brindar mayor
seguridad a quienes cobran sus haberes se cumplió ampliamente: hoy cada titular
de cuenta decide en qué momento retira su dinero del cajero y no se arriesga a
andar por la calle con todo el sueldo encima. Pero los otros beneficios
colaterales que podría haber generado el sistema, como un mayor acceso al
crédito de los sectores con menores ingresos, todavía están verdes.
Tampoco se logró que cada
empleado elija en qué banco quiere que le depositen sus haberes. A pesar que
desde marzo cada trabajador puede ejercer esta elección, la mayoría no solicitó
el cambio. Sólo se contabilizaron unos 3.000 traspasos de cuentas, una cifra
insignificante.
En general, los empleados aceptan
la entidad elegida por la empresa, sobre todo cuando no tienen cuentas en otro
banco. En el Banco Central reconocieron que esta estabilidad puede obedecer a
varios factores: primero, la ignorancia, ya que casi nadie sabe que tiene este
derecho y, segundo, a que ni las empresas ni los bancos estimulan la mudanza.
Las firmas tienen razones
concretas para desalentar cualquier intento de cambio porque son ellas las que
deben pagar el costo de la transferencia, que puede llegar a ser de 2,50 pesos
por operación. En tanto, los bancos prefieren no mover mucho el tablero y
apuntar todas sus armas de seducción a las empresas en lugar de detenerse en
cada uno de los empleados.
Pero indiscutiblemente, el plan
sueldos para los bancos es una bendición. La obligación de pagar por cajeros,
que a partir de marzo se extendió a las firmas con menos de 50 empleados, les
permitió multiplicar el número de cuentas abiertas, acceder a potenciales
clientes de manera casi automática y sobre todo, contar con una base de datos
sana en la que figuran claramente los ingresos de cada trabajador.
A todas estas virtudes se le
añade la cereza del postre: que por su naturaleza, el plan sueldos garantiza lo
que todos quieren lograr en una relación comercial, la fidelidad. En general,
los empleados aceptan la caja de ahorro y la tarjeta de débito automático y
también acceden a los diversos productos que les ofrecen como los préstamos o
las tarjetas de crédito.
Si bien los bancos relajaron un
poco sus exigencias ante este tipo de clientes, por conocer de antemano y en
forma precisa, la fecha y el monto que cobra cada trabajador, esto no significa
que todos pueden acceder a las ventajas financieras. Los que ganan menos de 500
pesos no son sujetos de crédito para las entidades y deben conformarse con su
caja de ahorro y la Banelco para el retiro de fondos.
En cambio, los que tienen
ingresos superiores a los 1.200 pesos son bombardeados con ofertas de cajas de
ahorros en pesos y dólares, cuentas corrientes en ambas monedas, tarjetas de
créditos internacionales y préstamos preacordados con tasas por debajo del
nivel general. "Vamos con productos a la gente que gana más de 500 pesos.
Si bien es cierto que esto ayudó a que mucha gente tuviera una cuenta, también
ayudó a que gente de 500 pesos se endeude y no pueda pagar", afirmó
Eduardo Hardoy, gerente de Fuerza Comercial y Plan Sueldos del Banco Río.
No obstante, Hardoy destacó que
"la morosidad en Plan Sueldos es la más sana de todo el banco. La causa
del atraso es el despido, sobre todo en el más bajo nivel, que no tiene
capacidad de repago, no tiene ahorros y no puede solventar sus gastos".
Sostiene que "alguien que
gana 500 pesos netos, no tiene mucha capacidad de ahorro así que si a fin de
mes le cortaron el sueldo, a los 30 días ya está en mora".
Según la ley, la empresa debe
notificar al banco cuando efectúa un despido. "Pero eso en general no pasa
y nos avisa recién cuando el empleado ya se fue", sostuvo Hardoy. y
protestó porque "los bancos nos perjudicamos al darle una ventaja a
alguien porque pertenece a una empresa, después no trabaja más y nos enteramos
cuando ya es tarde".
En cambio, la solución para otros
es disminuir el coeficiente de riesgo. Para Ricardo Batallé, gerente de
Convenios y Marketing del BBV Banco Francés, "una persona que gana menos
de 800 pesos netos no es sujeto de crédito, le doy la Banelco para que retire
el sueldo y nada más."
En el Citibank no dieron
precisiones, pero consideraron que el plan "permitió a la gente de franjas
de menores ingresos acceder a beneficios financieros a partir de tener una
cuenta en un banco".
No obstante, hay diferencias de
opinión sobre si el Plan Sueldos logró aumentar la bancarización. Para el
gerente de operaciones del Banco Central, Ricardo Berti, la mayor cantidad de
cuentas demuestra que más gente está bancarizada.
"En junio del 2000, había
7.820.00 cajas de ahorro de individuos y más de la mitad son del plan sueldos.
Bancarizar es abrir cuentas porque implica que más cantidad de gente tiene
acceso a distintos servicios que prestan los bancos. Pero para Hardoy no es tan
así.
"Para mí, bancarizar no es
tener una cuenta con dos o tres productos, sino que la gente empiece a darle
diversos usos a sus cuentas: que pague su tarjeta con el débito, que también
haga eso con los servicios, que saque créditos hipotecarios y prendarios y se
los debiten de sus cuentas. Esto ahora existe, pero también hay muchos que
cobran sus sueldos y nada más.
Los banqueros coincidieron en que los que ganan más de 750 pesos aprovechan un poco más los servicios de los bancos. De ese nivel para abajo, la gente cobra y vive.