SECRETOS DE DIRECCION

De banquero a bombero de empresas

 

En los últimos diez años me he dedicado a recuperar compañías en quiebra.

 

En 1991 fui reclutado por The Chase Manhattan Bank en Chile porque la operación estaba por ser cerrada. La compañía había violado todas las leyes impositivas, estaba vetada por el Banco Central, había gente en la cárcel.

 

Me llamaron porque me conocían. Yo había estado dos años a cargo de Citibank en Chile. En 1994 me convoca el Grupo Wasserstein Perella como director ejecutivo para organizar un nuevo fondo de inversión para América latina. Entre 1995 y 1997 el Banco Tornquist me contrata como director ejecutivo en Argentina para organizar un nuevo banco formado por el Grupo Luksic de Chile y el Banco Central Hispano. En 1997 me convocan para organizar un nuevo banco: Corpbanca. Entre 1998 y 1999 organicé MBK-Mercobank como gerente general.

 

En Argentina, el año pasado, fui empleado por Ceteco (ex Ventura), una compañía que estaba al borde de la quiebra, para ponerla en condición de venta y reestructurar su deuda. Eso fue lo que hice en el país y lo que estoy haciendo en México en la actualidad. Hoy estoy a cargo de la reorganización de la subsidiaria de Ceteco en México (La Curacao). Mi objetivo es recrear el valor de la compañía para venderla.

 

Lo primero que hay que realizar para dar vuelta la estructura de una compañía es comprender cuál es el problema. De acuerdo a mi experiencia, normalmente, la gerencia previa de una compañía que está a punto de quebrar, no tiene definido el problema.

 

Yo no soy un consultor que puede dedicar seis meses a hacer un diagnóstico. La situación de un turnaround no soporta seis meses. En general tengo treinta días.

 

Cuando llegué a Ceteco Argentina, la consultora Ernst & Young había estado analizando la situación durante dos meses. Ernst & Young me entregó un diagnóstico inicial. Yo no acepté todas sus conclusiones, profundicé, trabajé mucho con los consultores y tuve que tomar decisiones sobre las personas. Ernst & Young no me dio pistas sobre ello.

 

Una de las primeras cuestiones que hay que identificar a la hora de tomar una empresa que está a punto de cerrar —evaluación en la que se puede ser justo o no— es quiénes contribuyen con la empresa, son de confianza, son capaces de trabajar y tienen ganas de hacerlo y quiénes no.

 

En todos los casos que yo he enfrentado hay mucha gente en los niveles medios que saben cuál es el problema, que no ha participado en la "corruptela", que tienen ideas y que siempre fueron ignorados por los jefes por un motivo u otro.

 

Siempre hablo con la gente de todos los niveles de todas las sucursales.

 

Al mismo tiempo que decido quienes sirven y quienes no sirven para continuar en la compañía, me apoyo en un equipo virtual de profesionales que me ayuda desde afuera sin formar parte del staff permanente. A este equipo lo fui formando a lo largo de mi carrera. Son especialistas en todas las materias: Guido Minerbi en comunicaciones internas y externas; Oscar Castelo, un ex Citibank, en recursos humanos; Guillermo Krojzel en el área de sistemas; Miguel Arrigoni en el área de operaciones y Mario Turzi, un abogado, en las áreas legales.

 

Cuando tomo una compañía que está a punto de quebrar tengo listas de problemas. Lo que hago para discriminar los problemas es dividirlos en tres tipos: los problemas que están sujetos a mejora pero que no se toman en esta instancia, los problemas que son imposibles de tratar porque no hay tiempo (en Ceteco, por ejemplo, la logística debería haber sido tercerizada) y aquellos que son fatales (por ejemplo, controlar las cobranzas pendientes).

 

La corporación holandesa quería que yo siguiera trabajando con los gerentes que habían estado en problemas. Yo les dije que, o entraba solo, o que buscaran otra persona. Yo no asesoro. Conduzco.

 

Uno de los aspectos más graves de un turnaround es correr contra el tiempo para recuperar la mayor solvencia de caja posible. Si yo entro para reestructurar una organización y dos días después los bancos piden la quiebra, el tiempo se acabó.

 

Un segundo aspecto es la situación legal. Una tercera cuestión es la credibilidad con los acreedores. Hay que ganar su confianza para tomar un respiro.

 

Todos saben cuando la cosa está que apesta. La clave es generar la mayor de las transparencias.

 

ENTREVISTA DE PILAR FERREYRA

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