Herederos de una educación vertical, la mayoría de los
empresarios y gerentes aún prefieren encerrarse en un "bunker"
propio, lejos de la flexibilidad y la comunicación exigidas hoy. por Lic.
Estela Pereyra Baker
A nivel empresa es notable
observar lo difícil que resulta adaptarse a los cambios y a flexibilizar las
rígidas estructuras. Estamos finalizando un siglo en el que a medida que
avanzamos en el tiempo se hace más necesario favorecer la capacidad de
adaptación.
Debemos entender que no se puede
continuar con una conducta autocrática y de puertas cerradas, actitud que pudo
haber sido válida en décadas atrás, pero que actualmente no lo es.
Las generaciones de los años 50
(y un poco más atrás también) fueron educadas con un criterio rígido, con el
"no porque no". Parecía que este método era el único seguro y
posible, donde la comunicación con nuestros padres, maestros o gerentes era un
quebranto, motivo por lo cual la información sobre los fundamentos de la vida,
del estudio, o del trabajo, los aprendíamos con nuestros pares que por padecer
la misma rigidez no aportaban grandes cosas, y ni se nos ocurría, golpear la
puerta de los padres, del director de la escuela, del rector de la universidad
o del director o gerente general de la empresa, aún sabiendo que ahí estaban
las respuestas a nuestros interrogantes, porque así de estructurada era nuestra
existencia.
No es la idea juzgar si esto fue
bueno o malo simplemente siempre había sido así. De esta manera crecimos, y
ahora tenemos hijos, somos profesores y/o gerentes y por nuestro rol debemos
conducir grupos humanos. Y bien, hay una teoría psicológica que dice que
siempre tendemos a repetir los que vivimos en nuestros años de formación. Según
esto, sería natural que actuáramos en forma rígida, autocrática o hegemónica y
en muchos casos sucede.
Como analista organizacional a
veces me cuesta lograr la apertura mental necesaria para que ingresen nuevos
criterios. Por lo antedicho es fácil darse cuenta del por qué de esta actitud
cerrada, pero es absolutamente necesario que la conducta empresaria se torne
permeable, por eso es bueno reflexionar sobre el tema. Esta falta de comunicación
que hemos heredado se observa claramente dentro de las organizaciones y también
las dificultades que esto origina.
Las diferentes áreas de una
empresa, los integrantes de una familia o de una escuela son partes de un todo,
son como piezas de una máquina, que si no trabajan conjunta y sincronizadamente
no logran buenos resultados. Escrito así parece fácil y sencillo y muchos
estarán de acuerdo, pero realmente desde nuestra posición no hacemos mucho por
mejorar en este sentido. Entonces, si somos padres nos cuesta hablar
abiertamente, si somos profesores nos sentimos más cómodos poniendo distancias
y si somos ejecutivos nos acostumbramos a reunirnos con nuestros colaboradores.
Esto nos hace sentir más seguro. Y es precisamente así como se van formando los
bunkers y enquistando las relaciones.
En el orden empresario se generan
distancias entre el departamento de cobranzas y el de ventas, entre el gerente
comercial y el financiero y podríamos citar muchos ejemplos más. Como la
situación por sí sola no se resuelve ni se mejora, el mecanismo es cerrarse.
Cada área va formando una isla
con sus integrantes desconociendo el movimiento y desenvoltura del resto de las
áreas. Cuando cada gerencia o área es un bunker la máquina corre el riesgo de
detenerse. Llegando a este punto nos llaman a los consultores y comenzamos a
trabajar, favoreciendo la comunicación, trazamos un mapa para mostrarles por
donde transitaron para llegar a la situación actual.
Este es el momento de comenzar a
tratar el tema de la flexibilización, del cambio, de la integración, la
participación y apartarse de las viejas y rígidas estructuras autocráticas. En
cuanto se los reúne y se escuchan, empiezan a ceder las tiranteces
(comunicación) y todo tiende a mejorar en la superficie. Pero si no hay
verdaderos cambios de actitud, con el tiempo se vuelve bunker. Estos cambios
suelen ser lentos, aún más cuando está involucrada mucha gente.
Todo este comentario es de las
puertas para adentro pero, ¿qué pasa de la puerta para afuera? Exactamente lo
mismo, abrirse, escuchar, participar, trabajar juntamente con colegas o con
empresas que se dediquen a iguales o similares actividades es ahora una
posibilidad, aunque todavía a muchos les espanta la idea. Hace una semana llamé
a un colega que se especializa en empresas de familia. Me comuniqué para
invitarlo a un programa de radio, cuando le dije que mi actividad era muy
similar a la de él, me dijo, sin saber el motivo de mi llamada "yo no
hablo con colegas"... I.B.M y Apple que hasta ahora fueron aguerridos
competidores, hoy se unieron para trabajar conjuntamente.
Tal vez este sea un buen momento
para comenzar una etapa nueva de participación, de puertas abiertas y de fluida
comunicación, tendiente a adaptarse a una conducta de corriente mundial porque
finalmente hace unos años nadie pensaba que desaparecería el muro de Berlín o
que en Rusia abrirían un McDonald.
En un sismo permanecerán de pie
los edificios que se adapten a los movimientos, los rígidos caerán.
REFLEXIONES
Sobre empresas y Empresarios
- El servicio funciona cuando al
empleado le importa el trabajo y esto debe lograrlo la empresa.
- Si no estamos dispuestos a
equivocarnos, no hay posibilidades de éxito futuro.
- Lo importante es no creer que
lo sabemos todo; esta posición es realmente peligrosa.
- Los problemas familiares dentro
de la empresa se solucionan partiendo de la base de reforzar los afectos y
apoyarse unos con otros, involucrarse en todas las áreas y reunirse para
intercambiar opiniones.
- Sería bueno que el producto o
el servicio en sí se estreche más con el cliente.
- Si bien es válido desarrollar
nuevos productos o servicios, esto debe potenciarse donde haya un buen nivel de
demanda en el mercado.
- Las empresas pequeñas y
medianas hacen crecer la economía de un país.
- Una empresa comienza
reconociendo que hay una necesidad, creando la manera de llenar esa necesidad.
- A todo el mundo le gusta
moverse en ambientes agradables y cordiales. Las empresas que saben interpretar
esto tienen más oportunidades.
- Las empresas en general tienen
mala fama (por ejemplo, que se abusan de los clientes y de los empleados).
Trabajar para modificar este concepto hará que nuestra empresa sea vista
diferente.
- La gente que no corre riesgos
piensa que los que sí los corren están desequilibrados.
- Solamente corriendo riesgos
tenemos la posibilidad de llegar a un logro.
- Las empresas existen para
llenar necesidades de los clientes y quienes interpreten que optimizar la
atención es prioritario serán quienes perduren.
- En general, el recurso menos aprovechado
es el humano.
- Cuando la empresa sabe que el
personal debe ser participado, tiene más posibilidades de crecer.
- Todos tenemos 20 segundos para
poner una idea en práctica, o perderla.
- Una idea comercial parece muy
extraña cuando recién comienza.
- Para poner en marcha un negocio
es necesario contar con valor, tenacidad y espíritu de aventura.
- Nadie se lanza a un negocio con
el 100% asegurado.
- No es necesario ser un experto
para desenvolverse en un negocio.
- Los negocios son como la música
o el arte, siempre se está aprendiendo.
- El espíritu de indagación debe
ser una característica del empresario.
- La incertidumbre es algo con lo
que se convive cuando se está al frente de una empresa.
- La empresa es el reflejo de la
personalidad de quien la dirige.
- Los empleados de una empresa
son la empresa.
- La empresa debe ocuparse de que
su personal vea a la compañía como a un todo en lugar de dividirla en pequeñas
partes; para esto los directivos son los que deben partir de ese principio.
- Si los empresarios no delegan
en sus colaboradores, traban el crecimiento de la compañía.
- Las empresas no tienen por qué
ser frías y calculadoras, eso no garantiza nada.
- Si estamos orientados solamente
a mejorar el capital, tengamos en cuenta que por lo general las ideas no acuden
a donde está el capital.
- Existe un criterio general que
dice que las pequeñas empresas ofrecen un mejor servicio al cliente; ésta es
una ventaja que conviene afianzar.
- Quienes tengan dificultades
para adaptarse a los cambios también las tendrán para mantenerse es pie.
- La claridad en los objetivos es
la pieza fundamental para poder avanzar.
- A los directivos de una empresa
se los evalúa por los resultados.
- Ser abiertos a los desafíos es
de fundamental importancia para todo directivo.
- Nada más triste que magnificar
los detalles sin importancia.
- En determinadas ocasiones es
bueno que la realidad tome contacto con la esperanza.
- La fe en el propio éxito
garantiza los resultados.
- Las fallas son parte del
proceso de aprendizaje y jamás deberán detenernos.
- La coherencia garantiza buenos
resultados.
- Un obstáculo nunca es
insalvable
- Es importante estar dispuesto a
tener paciencia.
- Se debe crecer según justifique
la demanda.
- Se crece dando el paso
adecuado, lentamente.
- Sentir la mayor parte del
tiempo trabajamos en forma precaria, es normal.
- El reconocimiento es
fundamental para mantener alta la moral del grupo.
- Un objetivo: mejorar la calidad
de los productos y/o servicios, y superarse constantemente.
- Cada directivo tiene la empresa
que se merece.
- La calidad de un producto o
servicio jamás será mejor que la calidad de la gestión gerencial.
- La desconfianza hace
dificultoso el éxito de la delegación.
- De la voluntad que pongamos en
la tarea que realizamos, depende si ésta tendrá éxito o no.
Lic. Estela Pereyra
Especialista en temas de
Management y Recursos Humanos.
http://www.estelapereyra.com.ar/