NEGOCIOS Y MANGEMENT

 

SECRETOS DE DIRECCION

Cómo hice para dar vuelta mi empresa

 

 

Empecé el proceso de reestructuración de Peñaflor en agosto de 1997, año en que yo me hice cargo de la empresa. Lo primero que inicié fue una reestructuración financiera. El pasivo de la compañía era de 135 millones de dólares.

 

Paralelamente vino la reestructuración interna que se centró en la racionalización de gente. Peñaflor estaba un poquito desmembrada en su gestión ya que había un núcleo en Buenos Aires, otro en San Juan y otro en Mendoza. Las áreas habían sido manejadas en forma aislada por lo que habían crecido en estructura desproporcionadamente.

 

Al comprar la compañía, tomar comando y unificar la dirección de la empresa tuve que iniciar el proceso de integración de todas las áreas tanto las industriales (Mendoza y San Juan) como la comercial (Buenos Aires). Ese proceso implicó desafectar un porcentaje muy importante de gente. Cuando uno debe desprenderse de personas vive un proceso bastante duro y doloroso. Pero, bueno, había que enfrentar la situación de la compañía y no había más alternativas que hacerla eficiente. Nos trazamos ese objetivo desde el día "uno".

 

Yo soy una persona muy analítica y cuando dentro de mi análisis llego a alguna conclusión para la que hay que tomar una determinación, la tomo en pos de la compañía. Yo tengo una función en la empresa de mucha responsabilidad. Más allá de desafectar empleados hay muchísimas familias que trabajan para la empresa en forma indirecta. Hay una fuerte responsabilidad con esa gente. La responsabilidad es hacer a la empresa lo más sana posible, lo más eficiente y rentable que se pueda porque eso es lo que realmente va a asegurar el efectivo de toda la gente que está en la compañía, más allá del beneficio de los accionistas.

 

Durante el primer año de la reestructuración interna el ambiente era sumamente tensionante. Tomamos a la compañía en una situación difícil por lo que tuvimos que trabajar rápido con mucha eficacia. Yo trabajaba no menos de doce a catorce horas por día. Yo además de toda la problemática de Peñaflor mantengo mis negocios en EE.UU. de hotelería y edificios comerciales lo que me obliga a viajar con bastante frecuencia.

 

Cuando uno está conforme con lo que hace y su trabajo le gusta es posible trabajar tantas horas. A mi me gusta mucho. Dentro de ese contexto la familia necesita el mayor tiempo que uno pueda dedicarle. Son situaciones que no se pueden vivir en forma demasiado prolongada cuando realmente se desatiende, en alguna medida, la vida familiar o la vida fuera del trabajo. Pero cuando la necesidad de poner horas de trabajo a un determinado problema que se presenta, es así.

 

Yo siempre quise tener un desarrollo personal propio. Autonomía. Cuando terminé mis estudios universitarios a los 25 años me fui a Barcelona (España) a especializarme en un master. En aquella época no era común estudiar afuera. Para mi fue toda una aventura y una decisión. Gracias a Dios fue un tema muy impulsado por mi padre.

 

Barcelona es una ciudad espectacular en todo sentido. La gente, la ciudad, la cultura, tiene una ubicación geográfica maravillosa, es una ciudad muy trabajadora, de una industria muy pujante. Yo pasé unos años muy formativos, forjadores de la personalidad. Uno cambia cuando sale de la Argentina. Uno se enriquece enormemente abriéndose al mundo. Es una práctica que todo aquel que lo pueda hacer debe hacerlo porque es sumamente enriquecedora. Es una experiencia maravillosa.

 

Cuando terminé la maestría tuve un paso muy fugaz por la Argentina. No me quise quedar trabajando en Peñaflor, que en aquel momento era una compañía familiar, porque estaba buscando un desarrollo propio. No quería depender mucho del núcleo familiar. Me fui a Puerto Rico donde había una empresa de Peñaflor que estaba lejos y tenía bastante autonomía. Viví allí seis años y empecé a hacer negocios con una persona amiga de Miami que dio lugar a mis negocios inmobiliarios y de hotelería.

 

En 1997 todos los accionistas de Peñaflor estuvieron alineados con la idea de vender la compañía. Nosotros lo vimos como una buena oportunidad para adquirirla, estructurarla y desarrollarla. Esta decisión obviamente también tenía una gran dosis de sentimiento, de cariño porque esta compañía fue fundada por mi padre y sus hermanos con una vida de trabajo de más de ochenta años de muchísimo sacrificio.

 

NOMBRE: Luis A. Pulenta

CARGO: presidente de Peñaflor

EDAD: 47

FORMACION: ingeniero industrial

INSTITUCION: UBA

MASTER: dirección de empresas

DEPORTES: golf y esquí s/nieve

ULTIMAS VACACIONES: Vail (EE.UU.)

PLATILLO FAVORITO: salmón a la

parrilla con ensalada

ESTILO DE COMIDA: mediterránea

AFICION CULTURAL: el cine

DIRECTOR ELEGIDO: J. Cameron

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