CASOS EN LOS QUE EL ISO 9000 NO FUNCIONA

 

Autor:

José Manuel Tovar

e-mail:

[email protected]

Organización:

SEAS

País:

México

 

Se trata de hacer ver a los empresarios o encargados de la adopción e instauración de los Sistemas de Calidad basados en los estándares ISO 9000, que cuando no se toman las debidas precauciones, el caso puede convertirse en un arma de dos filos.

 

Desde hace mas de una década se ha venido escuchando sobre la conveniencia y efectividad en el uso de los estándares de calidad ISO 9000.

Se sabe que existen varias decenas de miles de organizaciones que han recibido la certificación oficial por parte de los organismos acreditados, o registradores, como reconocimiento por haber adoptado un Sistema de Aseguramiento de Calidad y de estar trabajando bajo las reglas en él descritas.

Se sabe también que no todas las empresas que han recibido dicha certificación están satisfechas con los resultados y que otra buena cantidad de compañías que habían iniciado el proceso, se quedaron a medio camino.

 

¿Qué es lo que ha sucedido?

 

En primera instancia, ha habido desinformación y en segunda, ha habido mala información. Muchos empresarios han creído —o se les ha hecho creer— que los estándares ISO 9000 son una solución mágica, que por sí mismos resuelven los problemas, por lo que su adopción es todo maravillas y felicidad.

 

Craso error. No se les informó oportunamente que antes que nada, se requiere dedicación, trabajo y esfuerzo. Quienes hemos transitado por ese camino arduo y en ocasiones hostil, sabemos que para iniciar el proceso de instauración de un Sistema de Calidad, es necesario conjuntar una serie de factores:

 

 

La desinformación o mala información que muchos empresarios tienen acerca de los estándares ISO 9000 es reconocible fácilmente, cuando esas personas llegan a interesarse en implantar un Sistema de Calidad y lo primero que hacen es enviar al consultor con alguno de sus colaboradores para “ponerse de acuerdo”; o es notorio también cuando al desarrollar el programa de capacitación, los señores directivos no aceptan aparecer en él, como si la capacitación fuera exclusiva para los mandos medios e inferiores.

Otro tremendo error es el de quienes, para no complicarse la existencia, adquieren un software con la documentación “típica”, pues mantienen la filosofía de “no inventar el hilo negro”, o sea, que no tiene sentido hacer algo que ya está hecho, sin recapacitar que en este caso, los Sistemas de Calidad no son artículos que se venden en el supermercado; a estas personas no les ha hecho saber que se trata de confeccionar “un traje a la medida”.

Otro caso que se presenta con mucha frecuencia, es el de aquellas empresas que por motivos de mercadeo, se dedican obstinadamente a buscar la certificación como un objetivo, sin darse cuenta que dicho proceso es únicamente un medio para ser competitivos. Es necesario concientizar al empresario de que la implantación e implementación del Sistema de Aseguramiento de Calidad es solamente un mecanismo para continuar en la lucha, que es uno de los mejores métodos para lograr el Proceso de Mejora Continua, y que la excelencia y el concepto de Calidad Total son metas de mas largo plazo, que si bien son también factibles de alcanzar, no están ligadas de manera automática con la obtención del certificado ISO 9000.

Los beneficios de adoptar un Sistema de Aseguramiento de Calidad adecuado a las necesidades y posibilidades de cada empresa son innumerables, es cierto, pero pretender asociar esas conveniencias intrínsecas, al proceso externo de la certificación, no es necesariamente un vínculo obligado. Debemos reconocer primeramente las bondades de los estándares como una conveniencia interna y posteriormente los beneficios, que de forma natural, vendrán por añadidura.

Ciertamente, existen muchos detractores de las normas de calidad, porque ciertamente existen otros tantos sistemas mal diseñados, mal planeados y mal planteados; no es un asunto simple, no se trata de un programa mas, es importante resaltar que el Sistema de Calidad en una empresa constituye “un cambio permanente de la dirección”.

 

 

El compromiso debe quedar escrito con mayúsculas: compromISO.

 

Los estándares ISO9000 por sí mismos no funcionan —ni funcionarán— si no existe ese compromiso firme y decidido por parte de la Dirección.

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