ENTREVISTA A JORGE NATALUCCI, GERENTE DE RR.HH. DE IMPSAT ARGENTINA

"Aprendimos a competir también por la gente" 

 

En un mercado hiperdisputado como el de las comunicaciones, Impsat incorporó 100 nuevos empleados durante el último año.

SILVINA SCHEINER

 

 

En el último año la empresa de telecomunicaciones vinculada al grupo Pescarmona, incorporó unas cien personas, número significativo si se tiene en cuenta lo difícil que está resultando el 2000 en materia de generación de puestos de trabajo.

 

Jorge Natalucci es el máximo responsable de Recursos Humanos de la compañía que hoy da trabajo a más de 400 personas.

 

Este ex ejecutivo de Baesa, que también trabajó como consultor independiente, sostiene que a pesar de la desocupación estructural que sufre el país, en el mercado en que se mueve Impsat la demanda sigue en alza y los salarios en la Argentina no son muy diferentes a los que se pagan en otros países.

 

—Este año incrementaron el plantel en un 33% y ya superan lejos las 400 personas. ¿En qué áreas incorporaron gente?

 

—No fue en áreas específicas. La aparición de nuevas líneas de negocios hizo que debiéramos reforzar toda la compañía para acompañar ese crecimiento. De hecho, hoy somos uno de los nuevos jugadores de la desregulación telefónica que se avecina. Si tuviera que especificar en qué sectores sumamos gente, diría que mayoritariamente para el área comercial y para tecnología muchos ingenieros de diversas especialidades.

 

—¿Les fue difícil encontrar personal?

 

—Sí, aunque resulte creerlo. Es que nosotros participamos de un mercado que está superdemandado y no sólo en la Argentina, sino en todo el mundo. Las empresas en los Estados Unidos tienen el mismo problema que tengo yo acá, y están buscando la misma gente que yo. Y lo mismo sucede en Colombia o Brasil a la hora de captar gente. Estamos todos peleando por la misma gente.

 

—¿Qué métodos utiliza para captarla?

 

—Todos los posibles. Normalmente trabajamos con consultoras a las que vamos especializando para determinadas búsquedas: a unas les encargamos lo comercial y a otras, la parte de ingeniería o informática. En general, con todas las posiciones tecnológicas buscamos que las consultoras vengan a la compañía y se capaciten para que entiendan qué es lo que están buscando. De lo contrario, muchas mandan candidatos "de relleno": dos buenos y otros para completar la oferta.

 

—¿Y en esos casos qué hace?

 

—De antemano les adiverto que sólo me manden candidatos buenos, de calidad; si no, prefiero que no me manden. Los tiempos son escasos y la gente está apurada. Prefiero que un consultor me diga: "Esta búsqueda no te la puedo hacer" y me ahorre tiempo.

 

—Usted cuenta que incorporaron unas 100 personas en un mercado hiperdemandado. ¿Cómo lo logró?

 

—Lo que estamos haciendo como estrategia para mejorar nuestro acercamiento al talento es generar un branding de la compañía. Queremos que Impsat sea un lugar apreciado por los profesionales para venir a trabajar.

 

Impsat, entre otras cosas, está organizada en células de trabajo. Cada una contiene en sí misma pequeñas empresitas. En cada una, el gerente es como el gerente de la compañía: maneja sus ingresos, hace sus presupuestos, tiene áreas staff y todo eso genera un muy buen empowerment en la gente, porque cada decisión está muy cerca.

 

—¿Cómo se relaciona esto con el branding?

 

—Estos sistemas hacen que se trabaje bien, cómodo, y que la firma sea un lugar atractivo para venir a trabajar. A la hora de comparar con estructuras pesadas y burocráticas, la decisión se hace muy sencilla.

 

Se nos dieron casos de gente que se fue a otra empresa y al ver cómo se trabajaba en otro lugar, volvió.

 

—¿Se dio en muchos casos?

 

—No tengo una cifra, pero sí, mucha gente que trabajó acá se fue y, al tiempo, regresó.

 

—¿Cómo la reciben? Algunas organizaciones son rencorosas...

 

—Los recibimos con los brazos abiertos. Hay que entender que la gente tiene sus tiempos, y a lo mejor esta empresa no le puede dar la oportunidad que otra firma sí le ofrece.

 

—¿No teme que ese ir y volver sea para aprovecharse de la demanda en cada negociación?

 

—No. Normalmente se van por cuestiones de desarrollo personal. Son como escalones que la persona quiere ascender y que a veces la compañía no está en posición de dar, aunque la persona se lo merezca. Son tiempos que no coinciden.

 

—¿Hoy siguen sumando gente?

 

—Estamos evaluando un poco el tema de las vacantes. Lo estamos revisando en función del cumplimiento de los presupuestos del negocio. No podemos salir a contratar gente si no hay un negocio que pague los sueldos a fin de mes.

 

—Hoy los argentinos mueren por encontrar un trabajo en el exterior pensando que los salarios son muy superiores. ¿Qué piensa al respecto?

 

—La gente muere por ir a Estados Unidos, pero no sólo por el dinero.

 

Lo que sí veo es que los salarios bajos nuestros, allá son mucho más altos. A lo que voy es que una persona de limpieza acá gana, supongamos, 300 pesos y allá gana 1.000, y con eso puede vivir bien, mientras que con el salario que percibe acá, apenas puede hacerlo.

 

En el caso de los técnicos o las posiciones comerciales, los valores se emparejan. Lo digo porque recientemente tuve que trasladar gente de la entina a los Estados Unidos, y la diferencia de salarios existe, pero no es tan grande como el común de la gente supone, por lo menos en este mercado.

 

—La incorporación de gente siempre trae acarreados problemas de espacio. ¿Cómo lo manejaron?.

 

—Tuvimos que hacer obras. Tomamos un edificio que utilizaba Impsat Corp, que ahora se mudó a otro en Puerto Madero, y nos quedaron dos pisos libres para oficinas abiertas.

 

Además estamos reciclando un depósito de 1.800 metros tipo loft para 190 puestos de trabajo. No es que vayamos a incorporar esa cantidad de gente, sino que tenemos que descomprimir a todos los que "apretamos", si se puede decir de alguna manera, en el edificio viejo. Una de nuestras intenciones es generar espacios agradables de trabajo.

Hosted by www.Geocities.ws

1