Introducción a la Alquimia

Por el Frater Atanor

Las palabras que pueden definir mejor a la alquimia son "transmutación" y "evolución". Por lo que la alquimia trata de los cambios de una existencia primaria y básica hacia una existencia con una conciencia refinada y superior. En el hombre este proceso se observa en el desarrollo de una personalidad regenerada y perfeccionada donde se han abandonado las tendencias crudas y groseras de una personalidad puramente instintivas para adquirir una personalidad centrada en la divinidad y los valores más elevados. A este proceso se le conocía entre los alquimistas como la transmutación del plomo en oro. El objetivo del verdadero alquimista es el de ser una vestimenta, un vehículo, cada vez más perfecto para la expresión de las fuerzas de la evolución hacia el bien, que eternamente crean y sostienen el universo.

La filosofía alquímica establece que todo el universo esta en un proceso de evolución, y de que es la voluntad del creador que dicho proceso se lleve a cabo. Por lo tanto toda forma de vida se dirige a expresar en mayor medida la belleza y la perfección. Todo, sin excepción, tarde o temprano alcanzara el punto más elevado de su escala evolutiva. Los procesos alquímicos buscan un cambio interno en los seres que permita una evolución acelerada. Esto nos indica que el hombre puede voluntariamente evolucionar o ayudar a evolucionar a otros seres que experimentan dificultad en avanzar. Esto hace del alquimista un copartícipe voluntario de la voluntad del creador, un verdadero Servidor de la Luz. Podríamos decir que el alquimista busca elevar su nivel de vibración y de las substancias u objetos que utiliza en su arte.

Entre los objetivos de la alquimia también se encuentra aliviar el dolor el sufrimiento del hombre, por lo que, al igual que los rosacruces, buscan la curación de los males y enfermedades tanto del cuerpo como del alma. Un alquimista es un verdadero terapeuta siguiendo un linaje de médicos sagrados que se remonta al antiguo Egipto y a las diversas sectas de terapeutas en el Medio Oriente, incluyendo a los Esenios, donde el Salvador de la Era fue entrenado.
Como siempre, al tratar de ciencias sagradas muy antiguas, nos es difícil establecer el desarrollo histórico de la alquimia. Sabemos que hace 5500 años existían orfebres y herreros en Egipto y Mesopotamia. De estas profesiones, que en aquel entonces eran consideradas sagradas, surgieron Maestros que hicieron de su trabajo una filosofía sagrada, entre ellos se encontraban Tubalcaín y sus herederos, los "Herreros Sagrados". Ellos buscaban propiedades curativas y para extender la vida en minerales, plantas y animales. En el período Alejandrino (siglos IV al VI) la alquimia tuvo un desarrollo importante que se filtro en toda Europa.

La palabra alquimia se deriva del árabe Al-Khem, "Al" significa padre y "Khem" era el nombre dado al antiguo Egipto "la tierra obscura". Así que alquimia puede traducirse como "el padre de la tierra obscura" o "el origen de Khem". Esto hace pensar a los estudiosos que este arte y ciencia espiritual se desarrollo en el antiguo Egipto. De dónde obtuvieron los Egipcios este conocimiento?, bueno es difícil de decir, algunos dicen que de los Sumerios y otros que recibieron el conocimiento del arte debido a una migración de la Atlántida.

Una de las aportaciones de la alquimia al pensamiento ocultista se refiere al principio de los cuatro elementos, al igual que Aristóteles ellos pensaban que todo estaba compuesto de cuatro esencias Fuego (calor), Agua (líquidos), Aire (gases) y Tierra (sólidos), esto incluía al cuerpo humano. De esta creencia surgió la idea de que el cuerpo podía ser transformado en otro diferente al cambiar las proporciones de estos cuatro elementos. Además de estos cuatro elementos existe la "Materia Prima", una materia primordial que es la substancia elemental a partir de la cual todo esta construido. Por lo tanto todo puede ser reducido a esta materia prima para posteriormente ser reconstruida en algo diferente.
Además de los cuatro elementos existen tres esencias a las que llamaron Azufre, Sal y Mercurio, y estas no se refieren directamente a las substancias físicas de estos nombres. El azufre se refiere al principio del alma y de la consciencia del hombre; el Mercurio es la fuerza vital contenida en el aire, es el Ruach Elohim o el Prana. Mercurio era considerado como el espíritu; finalmente la Sal se refiere al cuerpo y a toda la materia física, siendo el principio de fijación y solidificación. La Sal es el medio a través del cual el Azufre y el Mercurio se pueden combinar. Esto es llamado "La Boda Alquímica", o la "Boda del Sol y la Luna". Esta unión de los opuestos en perfecto balance era el objeto de los alquimistas.

El gran problema para ingresar al estudio de la alquimia es el lenguaje simbólico que usaron los antiguos sabios para velar sus descubrimientos. Por lo que para emprender su estudio y práctica es necesario ayudarnos de otras disciplinas. Estas son la astrología, cábala y magia. Una vez adquirida cierta maestría en estas disciplinas es posible ingresar en los textos alquímicos con posibilidades de encontrar la verdad en ellos oculta. Gerhard Dorn, discípulo de Paracelso, lo expresa de la siguiente manera:

"A través del estudio de la literatura alquímica uno adquiere conocimiento, a través del conocimiento, amor; el que produce en nosotros experiencia, virtud y poder, a través de los cuales la obra milagrosa es realizada..."
Existen dos grandes tipos de alquimia, la alquimia mental y la de laboratorio. En la primera se busca la transformación de la materia a partir de cambios realizados en la estructura mental del alquimista, es decir su trabajo es de lo sutil a lo más denso. Por otra parte, la alquimia de laboratorio busca el perfeccionamiento de la materia al usar técnicas y procedimientos físicos en substancias externas al alquimista. En este tipo de alquimia dos transmutaciones están teniendo lugar. Una visible en la retorta o utensilio alquímico y otra invisible en el practicante, aquí el trabajo de transformación y perfeccionamiento, va de lo físico a lo interno.

En el trabajo de laboratorio existen tres clases de alquimia: mineral, vegetal y animal. De estas tres la más usada es la vegetal (espalgiría) y mucho del trabajo de curación con elixir, tinturas y piedras se realiza de esta manera, algo similar a la homeopatía moderna.

El objeto del proceso alquímico es transmutar al hombre que ha sido creado por la naturaleza y llevarlo a un estado de perfeccionamiento superior al adaptar y ajustar las leyes de la naturaleza, lo que se pretende es pasar del homo-sapiens al homo-espiritualis, a esto se refieren los sabios cuando dicen "la naturaleza sin ayuda falla". Este nuevo tipo de ser humano en apariencia es igual al homo-sapiens, sin embargo sus diferencias sutiles le permiten recibir influjos de energía que literalmente desintegrarían los cuerpos del hombre común y también puede expresar estados de consciencia y poderes superiores.
Todo el proceso alquímico busca el descubrimiento de la materia prima, al realizarlo cambia el cuerpo del alquimista y la primera etapa del proceso tiene que ver con este cambio. Estos cambios corporales (orgánicos) son producidos por medios psicológicos. La culminación del proceso alquímico es llamado "La Gran Obra" y Elifas Levy la definió como "la creación del hombre por sí mismo".


     
         
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