Después de la frustrante experiencia de ayer, decidimos
hacer menos kilómetros pero pasar una tarde en contacto con la
civilización.
Nos comentan que subir la Pedraja por la carretera es bastante incómodo
porque el arcén es estrecho y hay muchos camiones, además dicen
que el camino por esta zona es espectacular aunque un poco difícil.
Decidimos ir por el camino y en la misma salida del pueblo
la expresión
es unánime ¡aaarhghh!. Nos encontramos un camino de
medio metro de ancho, de tierra, con un 20% de desnivel e impracticable,
por suerte son solo 100 metros, porque luego suaviza algo la pendiente
y se ensancha, aunque en unos tres kilómetros es bastante duro.
Después se está unos cuantos kilómetros con toboganes
(el que está justo después de la cruz de los caídos
es brutal) y a continuación hay unos cuantos kilómetros
de una bajada de las que te hacen disfrutar. Camino de tierra en buenas
condiciones, pero con alguna dificultad y una bajada con bastante pendiente
como para ponerte a 40 por hora, una gozada. Tras casi 20 kilómetros
de camino de tierra decidimos salir a la carretera porque las bicis (especialmente
los portabultos) empiezan a sufrir las consecuencias de esta bajada.
Llegamos a Burgos a la una y nos vamos al albergue. Allí no habren hasta
las dos y los ciclistas nos tenemos que joder viendo como gente que llega
andando bastante mas tarde que nosotros se puede poner en la cola mientrar nos
toca esperar a ver si queda alguna plaza libre.
Hartos de esperar, a las dos y media decidimos irnos a buscar
un cámping, pero antes pasamos por un Alcampo a comprarnos la comida.
Cuando
salimos del hiper está chispeando, así que decidimos darnos
prisa en buscar el cámping. Como no sabemos donde está le
preguntamos a un viejo que no tiene ni idea, entonces le preguntamos a
un argentino que nos dice que está cerca de la plaza de toros,
pero que tampoco lo sabe. Entonces el viejo se apalanca y nos lleva hacia
la plaza de toros, preguntando todo el rato y haciéndonos ir más
despacio cuando está lloviendo, pero por muchas indirectas que
le lanzamos no conseguimos que se vaya. Cuando estamos al lado de la plaza
de toros al fin nos deja solos. Por mucha prisa que nos damos cuando lo
encontramos está diluviando, por lo que es imposible pasar la noche
allí (hubiéramos dormido flotando en el barro), y es una
pena, porque es bastante barato (en unas seiscientas pesetas hubieramos
pasado la noche). A pesar de tener comida, nos compramos un bocata en
el bar del cámping para pasar el rato y entrar un poco en calor
porque estamos empapados.
Como no para de llover, decidimos buscar un hostal donde podamos pasar la
noche. Tras un rato de búsqueda encontramos uno donde podemos meter las
bicis y está bastante bien.
Después de ducharnos y cenar, decidimos darnos una vuelta por Burgos, en
la que llevamos 6 horas y que practicamente no hemos visto. Lo primero en que
nos fijamos (ya nos habíamos empezado a dar cuenta esta mañana)
es que se nota que en Castilla les sobra sitio. Esta ciudad está llena
de avenidas y parques y los edificios están muy separados unos de otros.
Parece bonito, pero así en una ciudad de unos cientocincuentamil
habitantes todo está literalmente a tomar por culo (el hostal donde
dormimos sin estar fuera del todo estaba a cuatro kilómetros del
centro). Después de un rato llegamos al centro y nos damos cuenta de que
está totalmente vacío.
Nos damos unas vueltas por la zona de la catedral pero como ya estamos cansados
de tanta piedra intentamos buscar un sitio donde haya algo de marcha, como no
la encontramos les preguntamos a tres chavalas que nos dicen que si hay alguien
estará en la calle San Juan. Vamos allí y tampoco hay nadie. Como
estamos agobiados de dar vueltas decidimos ir a dormir, pero vemos tres
murcianas (un poco mayores para mi gusto,pero estoy rodeado de abuelos), que
están más perdidas que nosotros. Las mandamos a la calle San Juan
diciendoles que de todas maneras hay poca marcha y ellas nos dicen que la
marcha la ponen ellas. Apenas se han ido decidimos lanzarnos al ataque, pero no
las encontramos así que nos volvemos para el hostal.
Antonio hoy no ha defecado
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