En Santiago y la vuelta

No me acuerdo a que hora nos levantamos, pero por desgracia aún teníamos el ritmo del peregrino en nuestro cuerpo, por lo que no dormimos demasiado, pero como era nuestro primerr día de descanso total no nos importó. Para variar estaba lloviendo y la ropa que como buenas marujas habíamos tendido en los pasillos del seminario no se secó

Como ya se estaba acabando esta aventura nuestros caminos se empezaban a separarse. Mientras el resto de la gente se Vista de Santiago desde el Seminario menoriba a volver a Valencia yo iba a hacer una escala en Bilbao porque una amiga me había invitado a pasar unos días allí durante la Semana Grande. Como habíamos oído que Iberia hace un 50% de descuento a los peregrinos y que se hace cargo de las bicis sin ningún sobrecoste fuimos a preguntar a la oficina que tienen en el centro. Allí nos dijeron que para ir a Valencia eran 14000 pelas y había que hacer escala en Madrid, y que para Bilbao eran 19000 aunque iba directo. Ellos tenían bastante claro que iban a volver en avión pero a mi me parecía demasiado dinero así que fuimos a la estación de autobuses (que está justo en la otra punta de Santiago) a preguntar. Allí me dijeron que el viaje a Bilbao me salía por 7000, y que tenían sitio para la bici por la que tampoco me cobraban nada. Aunque el viaje duraba doce horas y media (da mucha vuelta) por esa diferencia de precio no lo dudé y me fui en autobus. Lo malo es que me iba ese mismo día a las cinco de la tarde por lo que se me echó el tiempo encima.

Mis colegas se fueron a dar una vuelta por el centro de Santiago, pero yo habia quedado en la plaza roja (al lado de la oficina de Iberia) con un amigo mío de Pontevedra, así que quedamos para comer en casa Manolo (el sitio este nos marcó). El caso es que pasamos esas horas de la mejor manera posible, dandose una vuelta por la ciudad sin ningún destino fijo, aunque finalmente yo no entrara a la catedral (debo de ser el primer peregrino que no pisa la catedral en toda la historia), pero es que fue todo muy precipitado.

Después de tomarnos un café me fui para la estación de autobuses, lo que pasa es que como me iba en bici nos ahorramos las típicas despedidas gays, además habíamos estado dos semanas juntos a todas horas y nos íbamos a ver en unos días. Mi camino se terminaba aquí, cuando cogí el autobús para Bilbao, pero hasta 4 días después no iba a llegar a Valencia, además mis amigos aún iban a estar un día más allí.

Por lo Los pensamientos de Antonio tras unos cubatasque me han contado, se pasaron toda la tarde de compras turísticas y por la noche se dieron una vuelta. Para variar no lograron intimar con ninguna chavala, pero Antonio se puso a beber cubatas. Bebió tanto y estaba tan echo polvo (según nos dijo su único objetivo esa noche era beber cubatas sentado) que se quedó hablando con dos vascos que, según él, eran unos cachondos, pero que eran tíos.Ramón y Nacho todavía pensaban cual es su objetivo en la vida, así que pasaron de esos maromos y se fueron a buscar unas chavalillas, lo que pasa es que perdieron a Antonio, encontrandolo de casualidad a las tantas de la madrugada en un parque.A la mañana siguiente cuando se prepararon para irse se dieron cuenta de que nos habían robado la tienda de campaña que habíamos dejado con las bicis en el seminario menor. No nos importó porque además de la tienda se llevaron también todos los mohos que vivían dentro de ella, pero hay que tener cuidado porque nos podían haber robado algo importante.

Cogieron el vuelo a Madrid sin problemas, pero al hacer el trasbordo la tuvieron que liar. Como había tiempo se fueron a comer algo, y para variar estuvieron demasiado tiempo. Total que cuando volvieron a coger el avión en el cartel ponía embarcando por lo que creyeron que lo iban a poder coger a tiempo, pero la información del cartel no era correcta y al final se tuvieron que quedar en tierra. Tras unas broncas y unos cuantos gritos con los empleados de Iberia consiguieron que los metieran en le siguiente vuelo, aunque fueron en una cafetera de hélices como la que se había estrellado en el vuelo Melilla-Málaga unos días antes. Cuando llegaron a Valencia les dijeron que habían tenido problemas con sus equipajes y tuvieron que estar unos días hasta que lo recuperaron, pero a Antonio le tuvieron que dar otro saco porque el suyo lo habían perdido. Mientras tanto yo estaba en Bilbao de fiesta en el concierto de Manu Chao, aunque aún me quedaban otras nueve horas de autobús para llegar a Valencia.


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