Jueves 16, Calzadilla de la Cueza-León 98,5 km 4 h 45 min

Aunque la noche anterior le había preguntado al abuelo que se encarga del albergue cuando nos podríamos despertar y me La catedral de Leóndijo que cuando quisiéramos, el cabron del yayo nos despierta a las ocho de la mañana metiéndonos prisa. Puto viejo.Parece que Ramón se haya recuperado por fin y emprendemos la marcha a buena velocidad. Como sigue siendo llano y ya no sopla viento hacemos una buena media y de la emoción que llevamos no paramos ni a almorzar llegando hasta León de un tirón. Llegamos a las dos, lo que pasa es que no sabemos donde está el albergue y cuando preguntamos damos vueltas entre los dos que hay. Al final llegamos al del ayuntamiento. Hay que pagar 500 pelas pero es impresionante, hay prensa, televisión por cable, internet, se puede llegar cuando se quiera... pero los que están delante de nosotros ocupan las últimas plazas. Nos toca irnos al albergue de las monjas. Está en un colegio femenino de monjas, en el centro de León. Nos toca dormir en unos colchones en el suelo del gimnasio. La ventaja es que solo hay que pagar la voluntad y te dan desayuno, lo malo es que cierran las puertas a las diez menos cuarto ( eso es porque a las diez hacen una misa de no se que y así va mas gente) y a las once hay que dormir, pero es lo único que hay.

El abuelo y yo nos quedamos a comer aquí y los otros dos se van a buscar un bar, acabando en un Pizza Hut a las cinco de la tarde. Depués me meto en un cibercafé para envíar unos cuantos mensajes a móviles y leer mi correo electrónico. Lo bueno es que el camino me está cambiando y no tengo ninguna necesidad psicólogica hacia las nuevas tecnologías. vamos que utilizo el ordenador pero me es absolutamente indiferente, me estoy asilvestrando. Después nos vamos al Carrrefour y nos perdemos a la vuelta dando un paseo involuntario por León. Después de descargar y como no vemos a esttos dos, nos damos una vuelta por el centro de León. Hay bastante ambiente, pero antes de las diez tenemos que estar en el albergue.

Como medida de resistencia cenamos cuando están en la misa, después nos vamos a dormir y como la monja tiene problemas para apagar la luz hay bastante gente que lo encuentra divertido y empieza a descojonarse. La vida de peregrino cambia a la gente, y estoy comprobando lo que me dijo mi hermano los que vienen andando de los pirineos están rallados. Tiene razón, tanto tiempo perdidos por en medio de la nada afecta a la gente, y hay veces que siento miedo al ver a determinados elementos. Aunque hay unos cien colchones en el suelo hay gente que tiene que dormir fuera (un alemán durmio solo con el saco debajo de un tobogán del patio). Esto indica que el gimnasio está completo, y la mayor consecuencia es que hay un holor a humanidad que tira para atrás, mejor, al estar narcotizados dormiremos más tranquilamente.


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