
Así de increíble resulta Rafa Nadal, muy a pesar de muchos de sus detractores que ahora se verán obligados a reconocer que es sin lugar a dudas, uno de los mejores tenistas de la historia, más allá de lo que haga en el futuro, ya hoy Rafa es un histórico para el deporte blanco, es un ganador del preciado Grand Slam, aunque en honor a la verdad se le ha dado una dimensión distitna a lo que realmente significa ganar el Grand Slam.
Y es que el verdadero Grand Slam se gana conquistando los cuatro torneos grandes, Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open en la misma temporada, algo que sólo consiquieron antes cuatro jugadores, el último y que lo logró en dos años distintos fue Rod Laver en 1969, justo antes de que arrancara la llamada era abierta.
Entonces sólo se jugaba sobre dos superificies, césped natural y arcilla, pero con la revolución y el nacimiento del profesionalismo, cada uno de los cuatro torneos grandes, se juega desde entonces en 4 superificies distitntas. Esto impidió que los número uno del mundo volvieran a repetir la hazaña, siempre se quedaban cortos en alguna de ellas, McEnroe y Sampras no dominaron jamás la arcilla de Paris, o Ivan Lendl nunca pudo con el césped sagrado de Wimbledon, por nombrar a algunos, y sorpresivamente el primero en ganar en los 4 escenarios, aunque no en un sólo año fue Andre Agassi, tal vez el número uno en el que nadie pensó que lo lograría.
Llegó la era Federer, con su técnica depurada, con su perfección y majestuosidad y con él se rompieron todos los récords, hasta los más impensables, al grado de que conquistó la arcilla de Roland Garros, superficie que tanto se le complica a su estilo, para convertirse en el segundo jugador en la era abierta en ganar el Grand Slam, pero llegó el jugador más humilde y caballeroso de los últimos tiempos: Rafita Nadal.
Un chico tímido, de sonrisa amplia, de férrea voluntad, de limitaciones que para cualquiera hubiesen sido imposible doblegar, pero no para la fuerza mental de este jovencito español, que ha roto todos los esquemas, y que se convirtió, no sólo en el sépimo en la historia en dominar los 4 escenarios, sino en el más joven y en la promesa hecha realidad que vendrá a romper cuanto record se le ponga enfrente. Tal y como en este 2010, cuando además de completar la hazaña en Nueva York, se dio el lujo de ser el primero en ganar toda la gira sobre arcilla pasando por Monte Carlo, Roma, Madrid y Francia, además de conqusitar 3 de los 4 Grand Slams de la temporada.
Pero no sólo es que juege bien el tenis, es que la fuerza de su mente es tan privilegiada que sabe dominar a cualquier tipo de rival, sabe defender como ninguno y enfrenta sin el menor temor cualquier circunstancia adversa, es tal su poder que realmente asombra a cualquiera, hasta a aquellos que siempre se niegan a reconocer su valor y las grandes aportaciones que Nadal le hace al tenis moderno.
A sus 24 años es un Dios del Tenis, y lo vive con tanta humildad que sorprende a propios y extraños, como él mismo lo ha declarado desde que empezó su carrera, porque el primer sorprendido por sus triunfos y por los trofeos que llenan sus vitrinas es él, por sus récords y por todo lo que él dice ha recibido de la vida, cuando es su mente privilegiada la que nos obsequia un tenis fuera de serie.
Guste o no su
estilo, Rafita es un jugador excepcional, un campeón con una fuerza
mental que él mismo no alcanza a comprender, por eso es que en adelante
no nos quedará más que sorprendernos y gozar con todos los triunfos y
récords que el español seguirá ganando y con esa humildad y sonrisa que
cautiva.