la colegiata

Nada ha llegado hasta nosotros del primitivo cenobio fundado hacia el siglo VIII, aunque supongo que ser�a una sencilla construcci�n de piedra, de una sola nave con cubierta de madera, y �bside rectangular, de caracter�sticas similares a las edificaciones visig�ticas o moz�rabes.

Tampoco se sabe si existi� alg�n sucesivo templo antes del que ahora se contempla. Los arcos de herradura que se observan a la izquierda del �bside mayor pudieron recordar a una edificaci�n de este estilo.

El conjunto actual hubo de iniciarse a mediados del siglo XII, momento que coincide con el mayor florecimiento econ�mico de la Abad�a, transformada enseguida en Colegiata.

La Colegiata

El edificio m�s relevante es la iglesia. Se construye en estilo rom�nico, seg�n la moda de la �poca, que procede del Sur a partir del Camino de Santiago, a trav�s de las provincias de Palencia y Burgos. Sus proporciones son considerables, siendo el templo m�s amplio de su tiempo y el mayor del Rom�nico en nuestra regi�n.

Consta de una cabecera con tres �bsides de planta semicircular y b�veda de horno- un cuarto de esfera- y de ca��n en el tramo recto del �bside central, que es m�s grande que los laterales.

El crucero de tres tramos sobresale en alzado con respecto al �bside y las naves y los tramos laterales se cubren con b�veda de ca��n, mientras que el central se corona con una c�pula sobre trompas, si bien actualmente se advierten pechinas y nervios falsos que son producto de una reconstrucci�n llevada a cabo en el siglo XVIII al derrumbarse la c�pula original.

Las naves llevan cubierta de b�vedas de crucer�a g�tica, con nervios de refuerzo en los �ltimos tramos, realizadas a mediados del siglo XVIII, cuando se arruin� la antigua cubierta, que era de madera.

La fachada principal, precedida de un amplio atrio, se orienta hacia el sur. En ella admiramos la portada principal, en arco de medio punto rodeado de arquivoltas y coronada por un friso escult�rico que representa el pantocrator enmarcado en la mandorla y flanqueado por ap�stoles y santos. En el front�n superior aparece una hornacina con la imagen de Santa Juliana sujetando al demonio, que data del siglo XVII, al igual que la galer�a de arcos que rematan la fachada.

Junto a la portada se erige una torre circular que evoca las torres rom�nicas de Fromista. Los dos vol�menes c�bicos que sobresalen por encima del tejado corresponden al cimborrio elevado sobre la c�pula del crucero y la torre de campanas, constru�da a mediados del siglo XIII.

El atrio empedrado, con sus leones, fue realizado en el siglo XVI, y las construcciones que le cierran-la Sacrist�a y la Sala Capitular-datam de finales del siglo XVII , aunque esta �ltima conserva la antigua portada rom�nica del siglo XII.

La escultura de los capiteles refleja una amplia variedad de motivos, tanto vegetales como figurados, caracter�sticos de la iconograf�a tradicional rom�nica. En el interior los temas vegetales tienden al geometrismo y estilizaci�n propios del arte visigodo y prerrom�nico. Por el contrario, los capiteles figurados suelen presentar una tem�tica avanzada, cercana al protog�tico.

Es significativa la total ausencia de capiteles con iconograf�a evang�lica tanto en el interior como en el exterior de la Colegiata.

El claustro de la Colegiata, adosado a la fachada norte del templo muestra en la iconograf�a de sus capiteles una s�ntesis de todos los principales motivos decorativos figurados, geom�tricos, y vegetales del Arte Rom�nico, lo cual no es extra�o dado lo avanzado de su cronolog�a: finales del siglo XII y principios del siglo XIII.

El Claustro

El retablo fue realizado a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, y mezcla elementos del g�tico flam�gero y del plateresco.

Durante el siglo XVII se realizan importantes obras en la Colegiata. Adem�s de la Sala Capitular ubicada junto al atrio destaca la sacrist�a, obra de Gregoria de la Roca en 1699, que contiene una excelente cajoner�a de principios del siglo XVIII , adornada con diversos relicarios de tela bordada y un aguamil de piedra, debido a la mano de Pedro Caro.

A principios del siglo XVIII se realiza el coro de piedra con rejer�a de hierro forjado y siller�a de madera, y el �rgano barroco, que tras diversas formas decimon�nicas acaba de ser restaurado para devolverle su aspecto original.

En la actualidad, es uno de los lugares m�s visitados por la afluencia tur�stica a la villa, y adem�s es el lugar donde se ofician diariamente las misas para los distintos feligreses.




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