Trotsky Vengarán
¿Tocando Fondo?
Sin olvidarse
de hablar en serio, Trotsky Vengarán se sigue
divirtiendo. Hugo, guitarrista, cuenta la historia
de la banda, la experiencia de haber grabado para una
multinacional y la de haber sido producidos en este
último disco, a editarse, por Jaime Roos.
Templo del Gato
- Guillermo y yo íbamos juntos al Seminario, de
hecho nos conocimos cuando teníamos dieciseis años y no
sabíamos... o sea, nos gustaba mucho el rocanrol pero
no sólo yo nunca había agarrado una guitarra en mi vida
sino que el tampoco nunca había probado cantar, entonces
siempre teníamos la idea de tener una banda...
- ¿Cuál era esa idea de tener
una banda?
- Era armar quilombo. O sea, la idea de la banda era
divertirnos.
- Teniendo además como referencia a Los
Estómagos...
- Sí, bueno, Guillermo es el hermano de Gabriel
(Peluffo), somos amigos de los Buitres y de
Los Estómagos. En ese momento era cuando
empezaban los Buitres, pero claro, la referencia
la tenés ¿no?, nos gustaba la misma música a Guillermo
y a mí. No sólo escuchábamos las mismas bandas de
afuera sino que también íbamos a los recitales de acá.
Cuando éramos guachos íbamos a Graffiti,
a Cabaret Voltaire, había como una movida under.
Si bien no era nada masivo ahora no hay tanta
convocatoria, ahora es como más desarmado, como que vos
podés ir a un boliche o a otro. Y sobre todo ahí tomás
contacto con las bandas, porque una cosa es escuchar la
radio o un disco y otra cosa es ir a ver una banda en
vivo y estar cerca. Yo me acuerdo de ir a los recitales,
mirar como tocaba Parodi, como tocaba Víctor
Nattero... bueno, ahí como que le empezás a tomar
el gusto, vos decís: "tá, quiero estar del otro
lado, quiero estar arriba de un escenario".
- ¿Llegaste a ir con Guillermo
al Templo del Gato?
- No, ahí no nos conocíamos. Guillermo creo que
tenía trece o catorce años; el cuento es que Gabriel
lo llevó y como no podían entrar menores lo escondió
abajo de una mesa. O sea, fue con un amigo y salieron de
abajo de la mesa sólo para ver el recital, aparte en esa
época venían las racias y se podía armar lío ¿no?
- Al principio entonces: diversión.
- Sí, sí, las primeras canciones eran... o sea, lo
primero que hicimos fue aprender canciones de los Ramones,
aprender canciones de los Cramps que nos
gustaban mucho en ese momento, y después, a las
canciones que cantábamos en el recreo de la escuela le
poníamos música de rocanrol y las cantábamos.
Salíamos y cantábamos: "Me quedo en
bolas...", yo que sé, "No te vayas
amorcito chi qui pum chi qui pum..."; todas
canciones de recreo. Pero claro, tocábamos para los
amigos. Me acuerdo de llegar a tocar en recitales donde
no había tantos amigos nuestros y era muy chocante,
porque la reacción de la gente era tipo: "Y
estos pibes ¿qué están haciendo?", o sea,
pasábamos mucha verguenza. Después, cuando empezamos a
hacer las primeras canciones yo que sé...
- Se pusieron serios.
- Claro, sí, sí, hubo un momento que dejamos. Fuimos
gradualmente dejando esa cosa que era puramente
humorística, era de cachada de adolescente, y fuimos
evolucionando a cosas más serias. Creo que nunca
perdimos el humor. Siempre, en cualquier disco de Trotsky,
hay letras que son directamente humorísticas; y si no,
hay letras que son muy irónicas que a veces es difícil
ver. Pero digo, eso se mantiene desde el primer disco y
hasta este último también.
Salud, dinero y dinero (1994)
- Y salió el primer disco.
- Y ahí sí. Juntamos plata para hacer las primeras
grabaciones y después tuvimos la posibilidad de
grabar... Cuando nos enteramos que Nacho, nuestro
primer guitarrista, se iba, dijimos: "bueno,
vamos a grabar todos los temas que tenemos hasta ahora
más o menos bien para tener un recuerdo, digamos". En
esa época todavía no había posibilidades, no nos
planteábamos la necesidad de salir en disco, de hecho
era una época donde no había muchas bandas, en cambio
ahora hay muchísimas y algunas son muy buenas. Y bueno,
grabamos y después de grabar nos surgió la posibilidad
de salir en un CD por el sello Ruta 66 -Monitor era
el sub-sello- que iba a hacer cosas nacionales. Un sello
que tuvo una vida bastante corta; por suerte les dio el
tiempo para sacarnos el disco a nosotros, que ya te digo,
es otra cosa, es la influencia de cinco tipos que tenían
puntos en común pero tenían cosas muy diferentes. En
esa época estábamos muy influenciados, aparte de por el
punk que quizás no se traslucía tanto en la
música, escuchábamos mucho los Beastie Boys, Nacho
era un fanático total de ACDC, todos somos
fanáticos de ACDC, pero Nacho era un enfermo.
Entonces, muchas de las bases son muy temas tipo ACDC. Si
se quiere es como más variado. Creo que a mí me gusta
más la línea de ahora. Como que después tomamos lo
mejor de ese disco, ya como cuarteto, para hacer el Clase
B, y trabajamos una línea más parecida a lo que es
ahora. Y tá, es un disco que está agotado, calculo que
habrá salido una sola tirada porque después el sello se
fundió. Ponele que habremos vendido entre discos y
casetes ochocientos, novecientos y ahora no lo
encontrás.
- Siempre contaron con el apoyo visual.
- Sí, la ventaja es esa, pero a veces uno dice: "¿hasta
donde sirve hacer clips?". Porque tampoco es tan
inmediato el éxito acá.
- Tampoco hay canales de difusión...
- Y no. En esa época ni siquiera estaba TV Ciudad.
El primer clip que hicimos, que fue para Reflejo,
que es un tema que salió en el disco, ganó un concurso
en Lima de Video Joven. Un video que fue
premiado y todo y acá lo pasaron en un par de programas
un par de veces y tá. Igual siempre los hacemos, porque Guillermo...
bueno, Guillermo le ha hecho clips a
mucha gente, sería absurdo que no le hiciera clips
a Trotsky. Aparte yo ahora también trabajo en
este medio entonces como que juntamos amigos que los
hacen gratis. No somos una banda que precise plata para
hacer un clip, a no ser que tengamos una idea
onda: ¡vamos a chocar un auto! Pero clips de
banda así, como los que tenemos, es juntarnos un día,
llevar la cámara y filmar; tenemos esa ventaja. Pero
sí, el apoyo visual siempre fue importante.
Nino Bravo
- Clase B es un disco distinto,
además del humor de tapa, hay covers...
- Vos sabés que el Clase B, a riesgo de parecer
pretencioso, yo lo veo como un disco conceptual, porque
nunca más nos pasó que, o sea, el disco se tenía que
llamar Clase B porque éramos una banda Clase B.
Aparte de un gran amor por el cine Clase B que
tenemos nosotros, de las películas de ciencia ficción
viejas y eso, siempre cuando decís Clase B lo
primero que te viene a la mente es el cine Clase B. Pero
nosotros bromeábamos entre nosotros porque somos una
banda, digamos, una banda Clase B. Como que
estaban las bandas Clase A y nosotros éramos una
banda Clase B. Pero fue un disco que salió muy
rápido, lo hicimos en un mes todo el disco. Me acuerdo
que yo estaba alquilando una casa en Costa Azul,
estaba de vacaciones, y los otros tres terminaban de
trabajar, agarraban el auto, se iban para allá y nos
juntábamos en lo de Guillermo. Y por día
sacábamos por lo menos dos temas, era como una canilla.
A veces nos daba verguenza y decíamos: "tá,
vamo´a ver esto si está bien porque no puede ser que
nos salgan temas tan rápidos". Me acuerdo el
caso de temas de ese disco como Otra vez, temas
como Tenés que trabajar, no sé, me acuerdo de
esos que salieron en una noche. Y después claro,
teníamos esos covers que bueno, por ejemplo Un
beso y una flor es como uno de los grandes hits
que tenemos hasta el momento. Se le ocurrió a Guillermo
hacer un cover de esa canción y yo no me
acordaba: "no sé de que canción me estás
hablando", y cuando me mostró el disco era lo
que escuchaba mi vieja en Aquí está su disco...
- Pero ¡que romántico! (risas)
- Lo romántico del punk (risas). Y tá, Nino
Bravo, que considero que es un gran cantante.
- Y después, ¿te fuiste metiendo en su vida?
- No, mi madre era muy fanática de Nino Bravo y
siempre me decía: "¡Ah, Nino Bravo!". Ya
se había muerto cuando yo tomé conciencia... pero hasta
el día de hoy bromeamos con la cantidad de chantas que
había en esa época: Camilo Sexto, no sé, mil,
te podría decir mil. Pero Nino Bravo es un tipo
que después, ya de grande, escucho discos del tipo y
bueno, es un muy buen cantante, entonces no nos da
verguenza haber hecho un cover de él. Aparte
después vino toda esta bataola de covers de
Roberto Carlos y de Alberto Cortéz que
hizo Ataque 77 en el último disco y nos reimos de
cuando nos decían: "pero ¿van a tocar una
canción de Nino Bravo?, están locos ustedes, son unos
terrajas...". Me gusta mucho la versión que
hicimos. Es una canción que la tocamos con gran placer.
- También es banda de sonido de una película: El
hombre de Walter...
- Sí, es banda de sonido de El hombre de Walter, que
es una película de Carlos Ameglio, una película
independiente. Y bueno, el director es conocido nuestro,
de hecho es nuestro jefe (risas). Y el clip tiene
imágenes de la película. Lo grabamos en el salón de
baile del Hotel Carrasco porque la atmósfera de
la película remitía siempre a esos lugares medio
lujosos ¿no? Era interesante el hecho de ver una banda
como nosotros tocando en una atmósfera tan elegante.
- ¿Qué les dio el Clase B?,
¿qué cambió en la banda?, ¿empezó a sumarse más
gente?
- Sí, empezó a sumarse más gente. Creo que definimos
la línea que estamos trabajando hasta ahora y entonces
sí, ahí empezamos a recibir público. En la época de Clase
B nosotros tuvimos mucha difusión con Un beso y
una flor. Eramos una banda bastante difundida.
Participamos en un par de espectáculos grandes que hubo
como Rock de Acá y otras cosas en el Teatro de
Verano con una muy buena respuesta de público. Nos
consolidamos como banda. Es un disco que a mí me gusta
muchísimo, me gusta por ejemplo más que el Yo no fui.
- Además se siguieron divirtiendo...
- Sí, sí, sí, ese disco tiene versiones que nos hacen
reir mucho; nos divierte mucho.
- ¿No es raro que una banda de punk se
divierta?
- No, no, o sea, me encanta, de hecho me gustan mucho las
bandas que se toman a sí mismas con humor. Cuando yo veo
o me doy cuenta o me parece que una banda está enojada
ya te hace pensar: "bueno, pero ¿por qué estás
enojado?, si te va bien, si vendés discos". Entonces
yo no quiero que por decir: una banda punk, signifique:
"¡vamo´a romper todo!, ¡no hay futuro!, no sé
qué", porque si punk es esa definición,
nosotros no somos una banda punk. Nosotros somos
una banda que escucha música punk pero ya te
digo, tenemos treinta años ya, todos laburamos, digo, punk
podés ser a los diecisiete, ya seguir siendo punk
a los treinta... es como que hay algo que no está
funcionando. No reniego, pero yo no podría tocar, ni yo,
ni Guillermo, ni Cuico, ni Nicolás creo
que podríamos disfrutar estando en una banda donde
tenés que subirte al escenario como de mal humor o como
diciendo: "estoy en contra de esto, estoy en
contra de aquello".
- No les caben las letras contestatarias.
- No, tenemos letras contestatarias, pero hoy por hoy no
somos una banda contestataria. Cuando éramos chicos sí,
yo quería tener una banda contestataria. De hecho el
nombre de Trotsky sale porque la idea nuestra era
tener una banda que estuviera en contra de todo, porque
claro, a los diecisiete tenés pila de cosas en la cabeza
que está bárbaro que sea así. Entonces, como era la
época de la Perestroika dijimos: "bueno,
a uno que seguramente van a reivindicar en todo esto es a
Trosky, que se había abierto del régimen
comunista". Entonces decíamos: "tá,
una banda que esté en contra de las cosas se puede
llamar como Trotsky". Por ese lado salió, era
la idea, pero yo creo que lo bueno de Trotsky es
la combinación, o sea, tocando música medio hardcore
no somos una banda de pachanga, en el sentido
de que todas las letras son graciosas, porque hay letras
como Ni olvido ni perdón que son super en serio
¿viste? Eso sí pero tá, nosotros nos reimos de
nosotros mismos, yo que sé, hacés una letra... por
ejemplo la versión de Do you love me? que tenemos
en el Clase B o una letra con un mensaje para
la humanidad, el tema que vienen los extraterrestres
todos borrachos, o sea, son cosas graciosas que después
las tocamos divirtiéndonos al mismo tiempo.
- Y la gente los entiende.
- Sí, sí, o sea, nuestro público ya aprendió que no
puede venir al recital... no viene a recibir dogma de
cómo hay que conducirse en la vida, ni qué está bien,
ni qué está mal. Nosotros nos subimos y tocamos. Y la
verdadera base de los recitales de Trotsky es que
nosotros nos divertimos mucho. Nos gusta mucho hacer la
música que hacemos y nuestro deseo es que la gente se
divierta, que se contagie de esa alegría viéndonos. O
sea, nosotros, tocar en vivo, tocar, grabar discos, tener
una banda, a pesar de que es muy difícil acá, nos
produce alegría, es como decir: "bueno, yo si no
tuviera la banda no sé qué haría". Yo estoy
feliz de poder tener una banda de rocanrol.
Yo no fui (1999)
- Y el Yo no fui es el tercer disco. Lo grabamos
para una multinacional, una decisión que en su momento
parecía muy buena pero que después terminó siendo
compleja.
- ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de
grabar para una multinacional?
- Las ventajas... cuando nos ficharon digamos, las
ventajas eran que íbamos a poder tener una distribución
masiva, que íbamos a tener un aparato publicitario
detrás... Yo que sé, nosotros no nos creímos el cuento
del gueto onda: yo no voy a venderme, quiero ser una
banda independiente. Puede ser que funcione donde hay
mercado para bandas independientes como EE.UU, Inglaterra
o el que sea, pero acá era la opción. Como músico lo
que querés es que tu música tenga la mayor cantidad de
posibilidades para que la gente la pueda escuchar. La
idea era que nos iban a distribuir en Argentina,
que nos iban a distribuir bien acá y tá, y que iba a
haber una determinada publicidad, entonces... y aparte
bueno, por ejemplo, fue la primera vez que grabamos un
disco sin tener que poner un peso de nuestro bolsillo, un
disco que para los cánones nuestros es un disco caro, es
un disco que nosotros no lo hubiéramos podido pagar
nunca.
Nos llevaron a Buenos Aires a grabar, se fueron
estirando los plazos de la grabación, no por causa
nuestra, y terminamos estando un mes y medio.
- Demoró bastante en salir ¿no?
- Sí, se demoró en grabar y se demoró en salir. Lo
terminamos de grabar en setiembre del ´98 y salió en
julio del ´99.
- Incluso teniendo y lanzando antes los clips.
- Teniendo antes los clips... pero tá, pasás de
ser cabeza de ratón a cola de león, o sea, éramos el
último orejón del tarro de Universal. Porque
aparte firmamos con Polygram y después se
fusionó con Universal, entonces Polygram
Argentina que era la que nos "manejaba",
empezó a tener presupuesto para una sola compañía con
un catálogo de dos compañías. Entonces obviamente,
para los pibes de la compañía el disco de Trotsky era
un disco más. Para vos es tu disco y teóricamente
querés que le den la máxima cantidad de bola posible.
Nunca sucedió eso, de hecho ni siquiera la distribución
acá fue demasiado buena.
- Así que lo prometido...
- No, no. Siempre sabés que te venden la píldora, pero
una vez que vimos lo que habían gastado en el disco
dijimos: "bueno, por lo menos van a tratar de
recuperar la inversión". No te digo que me
lleves a tocar a Buenos Aires como la
salvación del rock ni la onda que llega de
Uruguay; no, no, mirá, no sé, lo mínimo. Nos
lanzaron en Argentina pero tiraron los discos en
las bateas, o sea, podés encontrar un disco de Trotsky
y no saber lo que es Trotsky.
- Y más allá de todo, ¿qué rescatan?
- Me gustan mucho las canciones que tiene el disco, yo
creo que ese disco... no sé qué pasó, nosotros
estábamos convencidos de que al disco le iba a ir mejor
de lo que le fue...
- Ta´ caro...
- Pero... tá, podés tener siempre esa sensación, pero
realmente yo creo que es un disco muy sólido, es un
disco que tiene muy buenos temas, y me hubiera gustado
que se le diera una oportunidad. No se le dio. Aparte
estábamos atados de pies y manos, porque si vos vas
diciendo: "soy una banda independiente, hice este
clip", te dan una oportunidad. Pero si vos sos
una banda de un sello grande no podés ir por la tuya
porque los tipos dicen: "no, vos no me traigas
nada, me tiene que traer el sello". Porque
aparte allá, no sé exactamente acá, pero si en Argentina,
la difusión de las canciones en la radio, la difusión
de los clips en la televisión es pautada como la
difusión de la publicidad. O sea, el sello dice: "pasame
a estos pibes, vamos a imponer este tema", y de
alguna manera se los recompensa a la radio o al canal de
música o con publicidad o con otros medios que generan
dinero; es una pauta...
Lo que rescatamos es que por primera vez probamos un
método de trabajo profesional de verdad. O sea, la
diferencia entre la grabación de Clase B y la
grabación del Yo no fui es abismal; por el
estudio, por los instrumentos, por el estilo de
grabación, por las cosas que aprendés. Entonces, lo que
tratamos de hacer en este disco que vamos a sacar con Koala
es una co-producción donde nosotros tenemos más control
sobre... bueno, sobre el material siempre tuvimos control
absoluto, pero ahora tenemos más control sobre todo el
proyecto, sobre los tiempos del proyecto, entonces
dijimos: "bueno, hagamos lo que hicimos en el Yo
no fui, lo que estuvo bueno", entonces fuimos al
mismo estudio a grabar las bases, con el mismo
ingeniero...
Jaime Roos
- ¿Cómo se va a llamar el disco?
- Mirá, el título que estamos manejando es Mal
herido, de todas maneras como no salió todavía...
- ¿Cuándo aparece?
- Estamos tratando de hacer todo para que salga este
año, pero tal vez no nos den los tiempos. No sé si
sabés que el productor del disco es Jaime Roos...
- Sí, lo sé... ya vamos a hablar de Jaime
(risas)
- Si vamos a hablar mejor me callo. Pero, o sea, él
está sacando su disco también, entonces estamos
tratando de sacarlo este año. Si no sale este año sale
a más tardar en marzo. Le falta el puntillazo final a la
grabación y la mezcla.
- ¿De qué habla el disco?
- Mirá, es un disco más serio, yo no sé... no sé
cómo llamarlo. Pero es más... no sé si es serio, no
sé si es... no quiero decir para abajo, tipo un disco
más pa´bajo o más bajón, pero hay menos hardcores,
hay canciones más lentas, no sé a qué se debió.
Cuando nos juntamos para hacer las canciones las ideas
que fueron saliendo fueron saliendo así y nos quedamos
con eso, y a mí me gusta mucho, me encanta. Tiene trece
temas, tiene dos baladas, canciones de amor pero así,
que nunca habíamos hecho, tiene hardcores como
siempre, que es el estilo que nos sale más de taco.
- Siguen una línea...
- Es un poco más abierto. Yo creo que el Yo no fui era
más guerrero, había muchos hardcores, muchos
temas tipo Ramones, este como que es un poco el
pie en el freno; pero tampoco es un disco de lentas, hay
que escucharlo.
- Bueno, ahora sí, y Jaime
¿cómo llegó a ustedes?
- (Risas) Jaime...
- ¿Cómo apareció en sus vidas? (Risas)
- (Risas) Jaime: señor de bigotes que
escuchábamos... no, Jaime empezó a trabajar con Guille
que le empezó a hacer los clips...
- ¿Les gustaba su música?
- Yo debo de parecer un lambeta... Jaime Roos es
mi héroe. Cuando comenté que nos iba a producir Jaime
hubo gente que dijo: "¡pa, qué
bueno!", hubo gente: "¡qué!, ¿¡con
Jaime!?, ¿¡qué están haciendo con Jaime!?, lo
uruguayo no, esa cosa no va más". No sé si
pensaban que nos iba a cambiar en algo el estilo. Yo soy
fan de Jaime Roos, aparte es un músico que
respeto mucho. Y cuando lo llegué a conocer, por
intermedio de Trotsky... o sea, vos empezás a
tratar a la persona cuando la ves todos los días, cuando
la escuchás hablar de las canciones y de la vida
¿entendés? y decís: "bueno, tá, estoy con un
tipo que es un señor, que es un caballero". La
ventaja de Jaime es que es un tipo muy directo, si
te tiene que decir algo te lo dice, no es un tipo que te
done la píldora.
- Y se acercó...
- Obviamente el sabía que Guillermo tenía una
banda, un día le dijo: "bo, pasame algo para
escuchar". El primer disco que escuchó fue el Clase
B, nos dijo que le había gustado... Jaime
vivió en Holanda en la época del ´77-´78, o
sea, no es un tipo que no tenga ni idea de lo que es el punk,
por más que de repente no escuche el punk de
ahora, lo que se hace ahora, pero es un tipo que le
gustan mucho los Clash, Pistols, le gustan
bandas de esa época, es un tipo que sabe mucho de rocanrol,
no es un tipo que llega a Trotsky con una cabeza
de lo que hace sólo él...
En la época del Yo no fui, en el medio de la
locura que teníamos en Buenos Aires porque las
cosas no caminaban, me acuerdo que tuvimos una especie de
charla técnica con él. Nos dio unos consejos muy
buenos. Sinceramente nos dijo que Yo no fui era
uno de los mejores discos de rock uruguayo que
había escuchado, y bueno, esa es la típica opinión en
la que yo me baso. Si a mí no me da bolilla X persona
bueno, pero si Jaime Roos me dice: "mirá,
este es uno de los mejores discos que escuché", es
un referente que yo me voy a creer. Y bueno, y jorobando
le dijimos que siempre habíamos querido hacer una
versión de una canción de él, que de hecho la hicimos
en este disco, que se llama Una vez más, una
canción del ´82, ´83, está en el disco Mediocampo.
Y sí, nos dijo que sí, que era una canción que él
la veía como para que la pudiéramos hacer nosotros. Y
en un momento dijo: "...porque yo los podría
producir". Y fue: já-já. Le dijimos: "tá,
tá, mirá que nos vas a producir". Y quedó por
esa. Un día viendo la tele, viendo una entrevista que le
estaban haciendo en Toda la música, le preguntan
cuáles son los planes para este año, para el 2000, "bueno,
voy a sacar mi disco, voy a producir el disco de
Trotsky...". Y ya fue onda: ¡bo, esto es
verdad...! Nos enteramos por la tele.
- Además por el canal oficial.
- Claro, y bueno, tuvimos la pre-producción con él y
fuimos a grabar al Abasto. Ahora está terminando
su disco y va a venir a darle los últimos toques a la
grabación del nuestro.
- ¿Qué aprendieron de Jaime?
- Un montón de cosas. Yo aprendí que el fuerte nuestro
de repente no es la técnica sino que es el feeling que
le ponemos a la música. El fuerte nuestro y supongo que
el fuerte de muchas bandas. Porque nosotros estamos lejos
de ser virtuosos. Yo creo que somos una banda competente
en el estilo que hace. Yo por ejemplo, si hay una
guitarra en un campamento me tengo que ir, porque si me
dicen: "tocate una", yo no sé tocar
canciones en la guitarra. No sé. Yo sé tocar las
canciones de Trotsky y las canciones de alguna
otra banda. Debo saber una cantidad sumamente limitada de
acordes, no tengo ni la más puta idea de nada, no sé de
escalas, no sé nada, no me interesa aprender, o sea, yo
quería aprender a tocar la guitarra para tener una
banda... Y bueno, el día que no pueda tocar en la banda
porque sienta que mis compañeros tocan mejor que yo, o
me pondré las pilas para aprender o me iré. Pero creo
que nosotros crecimos juntos como músicos y creo que al
día de hoy somos una banda muy competente, que el estilo
lo toca bien. Obviamente te repito, no somos virtuosos,
pero a Jaime le gusta mucho el feeling que
transmite la canción. Es otra cosa que yo lo siento con
otras canciones de otras bandas y creo que antes me daba
verguenza admitirlo hasta que él dijo que le pasaba lo
mismo; y en realidad todos dijimos: "a mí
también me pasa" (risas).
- (Risas) ¿Con qué?
- Y yo que sé, yo escucho canciones de los Ramones
y me emociono. Me emociono de que me viene una lagrimita
a los ojos, pero no es porque la canción sea de amor, es
porque la canción... cuando vos la vas escuchando hay
una sucesión de cosas que están puestas... no sé como
explicarte esto, pero están puestas de una manera que
cuando cierra el círculo vos decís: "esto es
perfecto". Y ojo, son los Ramones, son
también tipos muy básicos. Me pasa con eso y me pasa
con otras cosas. Eso nos lo decía él y yo estoy de
acuerdo y ahora me doy cuenta; hay notas que te pegan de
una manera y te arrancan un sentimiento. Capaz que
parezco un sarlanga pero es eso; se ve que
a él eso se lo provocamos nosotros.
Carlos Bassi
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