EL MISTERIO DE LOS SIGLOS
HERBERT W.
ARMSTRONG
Quiero
expresar mi gratitud hacia Aarón Deán, quien colaboro en la redacción y
preparación de este libro. Sin él, a causa de mi pérdida casi total de la vista,
no se hubiera podido escribir este libro.
Traducción directa de: “Mystery of the
Ages.”
Quisiera
dedicar este libro a la memoria de mi esposa de 50 años felices de matrimonio. “Loma Armstrong”
DECLARACIÓN DEL AUTOR
¿POR QUÉ HE
ESCRITO ESTE LIBRO?
He tenido
una vida larga, activa y repleta de interés que abarca ocho años y medio del
siglo 19 y todo el siglo 20 hasta la fecha.
Conocí la
era del coche de caballos, la era industrial y del automóvil, la era del avión,
la era nuclear y ahora la era del espacio. He visto a mi país pasar de la era
agraria cuando los granjeros cantaban alegremente detrás de su yunta, a la era
urbana en que los agricultores se quejan y luchan por recibir más subsidios del
gobierno a fin de evitar que se extinga la vida rural.
He visto el
desarrollo de este siglo 20 hasta su actual estado de asombrosos adelantos y
proezas industriales y técnicas. Al mismo tiempo, he visto la escalada
alarmante de males deplorables, crímenes y violencia, y he visto surgir el
crisol de la guerra mundial que amenaza con borrar al género humano de la
tierra en esta actual generación. Estos hechos y condiciones son en realidad
misterios que no han sido resueltos y ahora tienen que ser explicados.
He viajado
por todo este globo que llamamos la Tierra. Me he visto hombro a hombro con los
ricos, los pobres y los de en medio. He visitado a los magnates de la
industria, a emperadores, reyes y primeros ministros. He conocido y me he
asociado con los analfabetos y con los que viven en la miseria.
He observado
este mundo muy de cerca, y de primera mano, como muy pocos.
Durante esta
vida larga y agitada, llena de acontecimientos, me he planteado preguntas que
fueron profundos misterios para mí y que siguen siendo incógnitas para el mundo
en general.
Cuando tenía
cinco años, mi padre decía que seguramente yo iba a ser abogado porque me la
pasaba haciendo preguntas sobre muchos temas. Quería COMPRENDER. Ansiaba tener
ENTENDIMIENTO. El rey Salomón, el hombre más sabio que jamás existió, anhelaba
la sabiduría y Dios le satisfizo ese ardiente deseo. Hoy, transcurridos muchos
años, comprendo que aquel mismo Dios me ha dado en su Palabra revelada el
ENTENDIMIENTO de los misterios más profundos de la vida que siguen sin solución
y sin explicación para la mayoría.
¿Cómo
ocurrió todo esto?
Mi familia
era protestante y yo asistí a la iglesia hasta la edad de 18 años, pero nunca
escuché la explicación de estas desconcertantes preguntas. Si la Biblia revela
las respuestas.
¿Por qué hay
tantas denominaciones en la cristiandad y tanto desacuerdo en cuanto al mensaje
de la Biblia?
Ahora bien,
¿quien podía entender la Biblia? Yo jamás la había entendido. Y en caso de que
llegara a entenderla, ¿podría creerle a la Biblia? ¿Tenía acaso autoridad? Este
interrogante me consumía, y es el misterio que será despejado en este libro. La
historia de cómo llegué a entender ese conocimiento comenzó en 1926, a los 34
años de edad, pero ese fue apenas un comienzo. La razón final y definitiva que
me impulsó a escribir este libro no se reveló a mi mente hasta diciembre de
1984. Fue un concepto sobrecogedor, una verdad crucial que será claramente
explicada en este libro.
En el verano
de 1926 me pregunté:
¿QUIÉN soy?
¿QUÉ soy? ¿POR QUÉ existo?
Razonando, traté
de hallar la respuesta, mas no pude. Era un misterio. Entonces, en el otoño de
ese mismo año me encontré ante un desafío verdaderamente desconcertante acerca
de un punto bíblico y acerca de la teoría de la evolución. El resultado fue que
mi mente fue abierta ante un asombroso panorama de grandes profundidades de
conocimiento y entendimiento.
Todo comenzó
en torno a la teoría de la evolución y la observancia del domingo como día de
reposo.
Sabía que la
Biblia era el libro de mayor venta en el mundo, mas para mí había sido siempre
un enigma. No la había podido entender.
Una vez
afirmé:
"La
Biblia dice: “Guardarás el domingo". Me preguntaron cómo lo sabía.
¿Acaso lo
había leído en la Biblia?
Respondí que
lo sabía muy bien porque todas las iglesias guardan el domingo como día de
reposo y daba por sentado que sus enseñanzas provenían de la Biblia.
Pero a raíz
de esto estaba en juego mi matrimonio. Me vi obligado a hacer un estudio
profundo de la Biblia y otro de la teoría de la evolución, que en ese momento
estaba ganando rápida aceptación universal en el campo de la educación
superior.
Un estudio a
profundidad de las obras de Darwin, Huxiey, Haeckel y otros me llevó a dudar de
la autoridad de la Biblia y de la existencia de Dios.
Esos
pensadores intelectuales estaban al tanto del incremento en el conocimiento
sobre el universo. Ellos no podían armonizar este conocimiento, que aumentaba
rápidamente, con las enseñanzas religiosas de su tiempo. Mis investigaciones
sobre el pensamiento de los fundadores de la teoría de la evolución me hicieron
recordar lo que leí en el Salmo 8, sobre cómo el rey David, monarca de una
antigua nación, observó las estrellas del cielo y, viendo la extensión del
vasto universo, comenzó a meditar. En su mente, se preguntó qué era él y qué es
el hombre... en la vasta extensión del universo infinito. Me di cuenta de que
este antiguo rey jamás recibió una respuesta cabal a los interrogantes que le
inquietaban. No obstante, más tarde en mis investigaciones descubrí cómo la
respuesta final le fue revelada al apóstol Pablo y explicada en el segundo
capítulo de la Epístola a los Hebreos.
Estaba
decidido a hallar pruebas absolutas de la existencia de Dios y de la autoridad
de la Biblia, o a rechazar tanto lo uno como lo otro. Me di cuenta de que la
mayoría de las personas aceptan o rechazan una creencia, sin pruebas, basándose
en una suposición descuidada de lo que han oído o lo que se les ha enseñado.
Mas yo quería entender; quería estar seguro por pruebas contundentes, no por
ilusiones o por suposiciones hechas a la ligera.
Después de
muchos meses de estudiar prácticamente día y noche, las respuestas me fueron
reveladas con pruebas contundentes y absolutas. Ya no daba por sentada la
existencia de Dios de una manera descuidada por el simple hecho de haberlo oído
o porque me lo hubieran enseñado. Encontré pruebas absolutas e irrefutables de
la existencia del supremo Dios creador y también de la autoridad absoluta de la
Santa Biblia como la Palabra de Dios: el mensaje y conocimiento de Dios revelados
a la humanidad. Me di cuenta de que la Biblia es un libro escrito en cifra que
contiene las respuestas a los grandes misterios que desconciertan a la
humanidad.
La
revelación de estos misterios se perdió aun para la Iglesia de Dios, si bien
fue conservada en los escritos de la Biblia. Entonces ¿por qué no la ha
entendido el mundo? Porque la Biblia fue escrita en cifra y Dios dispuso que no
se entendiera hasta nuestros días, hasta esta segunda mitad del siglo 20.
En mi
estudio de la Biblia, que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada,
aprendí por qué es el libro más incomprendido de todos, aunque es el de mayor
venta. La verdad o explicación completa de cualquier tema rara vez se revela en
un solo pasaje. Otras porciones, factores o aspectos de un tema por lo general
se encuentran en varios otros pasajes en otras partes de la Biblia, tanto en el
Antiguo como en el Nuevo Testamento.
Se puede
lograr una comprensión total y verdadera de un tema sólo cuando varios otros
pasajes, que se encuentran en diferentes partes de la Biblia, son colocados
juntos.
Ante mis
ojos atónitos se abrían nuevos horizontes de comprensión y conocimientos...
conocimientos que para la mayoría de las personas han seguido siendo los más
grandes misterios. Pero ese mismo libro dice que precisamente en los días de
nuestra generación, este gran misterio se despejaría. Y para sorpresa mía, así
fue.
Aprendí que
la Biblia es como un rompecabezas, con millares de piezas que deben unirse. Y
estas piezas sólo encajan de una manera. Entonces el cuadro aparece despejado y
cristalino a los ojos de quienes estén dispuestos a creer las palabras de Dios,
nuestro Creador.
El presente
libro busca simplemente unir las muchas piezas del rompecabezas para facilitar
su comprensión. Mientras usted lee y relee este libro, compare constantemente
con la Biblia. Observe las verdades con sus propios ojos en las páginas de la
Biblia, y mientras lo hace, abra su mente a Dios para que El lo guíe hacia su
VERDAD. Su estudio cobrará un significado que nunca antes había experimentado.
El tiempo
probará quizá que este libro ha sido el más importante en casi 19 siglos. No
por su excelencia literaria ni su lenguaje florido y erudito, que hemos evitado
deliberadamente, sino por la claridad de su lenguaje al exponer los
conocimientos más importantes jamás revelados, provenientes de la fuente
suprema de la inteligencia, conocimientos que han intrigado a todo ser humano
desde el primero que pisó esta tierra.
La humanidad
enceguecida no ha podido entender qué ni quién es el hombre, por qué existe ni
cómo apareció en la tierra. Al hombre le ha inquietado su propia incapacidad
para resolver sus problemas y para hallar respuestas a las preguntas
desconcertantes del género humano y del mundo que habita.
La única
autoridad suprema, dueña de todo conocimiento, reveló estos misterios hace
mucho tiempo, pero en un mensaje escrito en cifra, y no permitió que el mensaje
se revelara ni se descifrara hasta nuestros días.
En el primer
siglo de nuestra era la Iglesia sufrió la infiltración de un evangelio
diferente. Surgieron enseñanzas falsas e iglesias falsas que llevaban el nombre
de "cristianismo tradicional".
Como lo
revela Dios en Apocalipsis 12:9, el mundo entero ha caído en el engaño. Estas verdades
básicas han permanecido en el misterio. Aun entre el clero, individuos sinceros
y bien intencionados han recibido sus enseñanzas de otros hombres según la
tradición de sus respectivas iglesias. Han creído que tales enseñanzas falsas
correspondían a las verdades de la Biblia. En lugar de unir las diferentes
piezas del rompecabezas en forma apropiada y acertada, se ha vuelto práctica y
costumbre interpretar cada pasaje de la Escritura según una enseñanza falsa
previamente aceptada que no proviene de ese pasaje. En otras palabras,
interpretan las Escrituras para decir lo que ya se les ha enseñado y lo que han
creído.
La Biblia no
necesita interpretación porque ella se interpreta a sí misma. Esto se hace
evidente cuando se ven las diferentes escrituras sobre un tema ordenadas
apropiadamente. La Biblia dice que se encuentran "un poquito allí, otro
poquito allá" (Isaías 28:10). Aun el mundo de la cristiandad tradicional
ha caído en el engaño.
A menudo he
dicho que es mucho más difícil desaprender un error que ha sido enseñado como
verdad, que aprender una nueva verdad. Aun en los pasados 58 años yo no me
había dado cuenta cabalmente del significado del suceso revelado en Génesis
3:22-24: Que Dios verdaderamente había cerrado el acceso al Espíritu Santo y la
vida eterna a la humanidad en general hasta que Satanás fuera quitado de en
medio al tiempo de la segunda venida de Cristo. El cristianismo tradicional
siempre ha supuesto que se está librando una competencia entre Dios y Satanás,
que Dios ha estado tratando desesperadamente de "salvar al mundo",
pero que en esta gran controversia el diablo ha estado ganando. En otras
palabras, que Dios envió a Jesucristo en su primera venida para tratar de ganar
esta guerra interminable contra Satanás. El cristianismo tradicional ha
enseñado que "quienquiera que lo desee" puede ser "salvo"
por medio de Jesucristo.
Por algunos
años me di cuenta sólo en parte del error de esta suposición, pero no toda la
verdad de este asunto se hizo totalmente clara para mí hasta hace muy poco
tiempo. Esta verdad es algo realmente sobrecogedor. Aclara lo que había estado
oculto en el misterio.
Esperamos
que este libro, escrito porque el tiempo designado por Dios para que saliera a
luz ha llegado, abra los ojos de muchos a la verdad de estos misterios ocultos
a lo largo de los siglos.
Y ahora, a
los 93 años de edad, he sido inspirado a escribir este libro antes de que esta
vida, colmada de experiencias, llegue a su fin.
En sus
páginas comparto, con todos los que quieran saber, las respuestas que la gran
mente suprema de Dios revela en su Palabra, si es que estamos dispuestos a
entender esa Palabra.
PRÓLOGO
SE HA
PREGUNTADO ALGUNA VEZ ¿Quien es usted, que es y por qué existe?
El mundo que
nos rodea es un misterio. Nosotros mismos somos un misterio. No hemos visto
nuestro propio cerebro, sede del intelecto y de todo lo que somos.
Nuestra vida
está envuelta en misterios. Cuando reflexionamos, aun la existencia misma se
muestra un misterio.
¿Es el
hombre un ser que simplemente apareció por casualidad?
¿Es el
resultado de fuerzas terrenales inmanentes, carentes de inteligencia,
significado y propósito?
¿O acaso es
el fruto de un diseño y una creación inteligente, obra de un Dios todopoderoso
y de una mente suprema, con un propósito que también ha estado oculto en el
misterio?
La tradición
que ha persistido a lo largo de la historia humana y que habla de un Dios
creador constituye un misterio tal, que el mundo de la educación superior
occidental ha pretendido borrarlo acogiendo casi unánimemente la teoría de la
evolución.
La difusión
de la educación no empezó a nivel humano hasta la invención de la imprenta en
el siglo 15. A medida que la educación se iba difundiendo, a medida que el
intelectualismo avanzaba y que la astronomía difundía conocimiento del
universo, las mentes pensantes empezaron a hacerse preguntas.
¿Qué decir
del vasto universo?
¿Cómo se
originó todo lo que existe?
Las mentes
racionales y científicamente orientadas se hallaron incapaces de armonizar el
conocimiento que se estaba desarrollando acerca del vasto universo con las
enseñanzas de la Iglesia Católica Romana y el protestantismo, que habían
dominado el pensamiento del mundo occidental.
La enseñanza
de un Jesús con cabello largo y rostro afeminado, y el concepto de un Dios
compuesto de espíritu invisible no les satisfacía intelectualmente. Todo esto
era un misterio colosal. En la vanidad de sus mentes, consideradas por ellos
mismos como eruditas, trataron de evadir totalmente el misterio basándose en el
materialismo. Apaciguaron su curiosidad tratando de inventar una solución al
misterio de los orígenes, la existencia y la vida por medio de un razonamiento
materialista que les satisficiera intelectual-mente.
Gradualmente,
la teoría de la evolución se desarrolló en mentes pensantes, aunque ignorantes,
llenas de vanidad intelectual. Este concepto se desarrolló hasta convertirse en
la teoría de "uso y desuso" de Lamarck. En seguida de Lamarck vino
Carlos Darwin con su teoría sobre la "supervivencia del más apto". En
realidad, Darwin murió sin estar seguro de la veracidad de su propia teoría. No
obstante, dos colegas suyos, Haeckel y Huxiey, lucharon vigorosamente por
promover la aceptación pública de la teoría darviniana.
Pero las mentes
humanas que dieron origen a la teoría, llenas de vanidad intelectual.
¿Eran más
sabios que la mente suprema que los creó?
La teoría de
la evolución ha sido inventada por mentes en un esfuerzo por explicar la
presencia de una creación sin la preexistencia de un Creador divino.
Si el Dios
todopoderoso fue nuestro Hacedor, y si existe como Creador divino de todo lo
que hay, entonces Dios mismo surge como el primero y el más grande de todos los
misterios.
¿Qué y quién es Dios?
Este es un
misterio que ninguna religión entiende. La ciencia no lo explica. La educación
no lo enseña. Para los fundadores de la teoría de la evolución, llenos de
vanidad intelectual, la existencia de Dios, como les fue presentada por la
religión, era un misterio que ellos no podían entender ni aceptar. Pero ni
siquiera los religiosos que ellos rechazaban pudieron entender el misterio de
Dios.
Sin embargo,
Dios se revela a sí mismo por medio de su Palabra, la Santa Biblia, si estos
religiosos tan sólo hubieran creído la revelación misma de Dios. El se revela
en su Palabra, la Santa Biblia, mas casi nadie la entiende. La Biblia
ciertamente es "el libro que nadie conoce". La Biblia es en sí el
misterio fundamental que revela todos los demás.
Si la verdad
acerca de Dios constituye el misterio número uno revelado en la Biblia, sin
duda le sigue en orden el misterio acerca de los ángeles y los espíritus
malignos.
¿Existe o no
el diablo?
¿Creó Dios
al diablo?
Y si existen
ángeles santos.
¿Cuál es su
propósito y su función?
La Biblia
dice claramente que nuestro mundo está gobernado por potestades invisibles de
los espíritus malignos.
¿Será
posible que los espíritus malignos influyan en los hombres y aun en los
gobiernos? ¿Hay espíritus malignos que afectan la vida suya, lector?
Este asunto
parece estar totalmente sumido en el misterio.
En tercer
lugar tenemos el misterio de nuestra propia vida.
¿Qué es el
hombre y por qué existe?
¿Tiene un
alma inmortal?
¿Saben los
muertos lo que hacen los vivos?
¿Es el hombre
un ser de carne y hueso que lleva en su interior un alma inmortal?
¿Tiene la
vida humana algún significado o propósito?
¿Hemos
evolucionado por fuerzas materiales sin inteligencia, significado ni propósito?
¿Por qué
afronta la humanidad tantos problemas aparentemente insolubles?
El cuarto
lugar entre los misterios incomprendidos corresponde a la civilización de este
mundo.
¿Cómo se
desarrolló?
¿Por qué
vemos un mundo de avances y progresos admirables pero al mismo tiempo con males
deplorables cada vez peores?
¿Por qué las
mentes que desarrollaron naves espaciales, computadores y demás prodigios de la
ciencia, la tecnología y la industria no pueden resolver los problemas que
ponen de manifiesto la incapacidad del hombre?
Luego viene
el misterio de los judíos y la antigua nación de Israel.
¿Son los
judíos los únicos descendientes de la antigua nación de Israel?
¿Por qué
levantó Dios a Israel como una nación especial?
¿Por qué es
el "pueblo escogido"?
¿Son ellos
los preferidos de Dios?
¿Acaso
discrimina Dios contra otras naciones?
¿Hace Dios
acepción de personas? ¿Cuál es el propósito de Israel dentro del orden divino
de las cosas?
Ahora
llegamos al misterio de la Iglesia.
¿Por qué ha
de existir la institución eclesiástica en el mundo?
¿Tendrá
algún propósito oculto quizá aun para el cristianismo tradicional?
La verdadera Iglesia.
¿Sigue
siendo la misma que Cristo fundó, o está compuesta ahora de muchas sectas y
denominaciones diferentes?
¿Está la Iglesia
bien organizada bajo un patrón creado por Jesucristo?
¿Hay
gobierno y autoridad en la Iglesia?
¿Es una
organización grandísima compuesta de muchos millones de miembros, o es un grupo
pequeño y perseguido?
¿Cómo se
puede reconocer a la verdadera Iglesia hoy?
Por último,
¿por qué está envuelto en el misterio lo que es el reino de Dios?
El mensaje
evangélico de Jesús fue el "reino de Dios".
¿Es el reino
de Dios algo que está dentro de cada persona?
¿Es algo que
se puede establecer en el corazón de los hombres?
¿Es la
Iglesia, o es algo enteramente distinto?
¿Por qué es
un misterio el evangelio mismo de Jesucristo?
Estos son
los SIETE GRANDES MISTERIOS que tocan la vida de cada hombre y mujer sobre la
tierra. La pura verdad acerca de estos misterios se revela en la Biblia, mas
parece que ni las iglesias ni los teólogos la han comprendido.
¿POR QUÉ?
La Biblia es
el misterio fundamental. Si uno la lee de comienzo a fin, puede terminar
perplejo. La Biblia no se puede leer como se leen otros libros. Es un misterio
por tratarse de un libro escrito en cifra. Es como un rompecabezas con
centenares de piezas de formas diversas que sólo se pueden unir de una manera.
Las verdades de la Biblia se revelan un poquito allí, otro poquito allá,
dispersos de principio a fin, y se aclaran sólo mediante el Espíritu Santo que
está en aquellos que se hayan entregado y sometido a Dios dispuestos a confesar
sus errores y males, deseosos de CREERLE a Cristo, la Palabra viviente de Dios.
Jesús fue la Palabra en persona; la Biblia es la misma Palabra impresa.
Nadie puede
recibir el Espíritu Santo, único capaz de abrir la mente del hombre y darle la
capacidad de entender la Palabra de Dios, si no se ha arrepentido profundamente
y si no cree implícitamente en Cristo y en lo que Cristo dice. El
arrepentimiento es posible sólo cuando se reconoce el error: lo que se ha hecho
mal y lo que se ha creído erróneamente. Lo más difícil para el hombre es
reconocer que ha estado equivocado y confesar sus creencias y convicciones erradas,
así como desaprender conocimiento falso y adquirir conocimiento verdadero.
No es de
extrañar, pues, que casi nadie entienda la Biblia.
Dios
deliberadamente puso su libro en cifra para que no fuera entendido hasta
nuestra era moderna.
¿Por qué lo
hizo?
Aun esto
constituye un misterio. Lo explicaremos en las páginas de este libro.
En el
capítulo 12 de la profecía de Daniel leemos que ni siquiera aquel devoto siervo
de Dios comprendía el significado de lo que se le hizo escribir como parte de
la Biblia. Dijo que oía pero no entendía. El ángel revelador le dijo:
"Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el
tiempo del fin" (versículo 9).
Hoy hemos
llegado a ese tiempo. Dios ha dado entendimiento de su Palabra a los elegidos,
a los que se han entregado y sometido a El y a su Palabra sagrada. El capítulo
12 de Daniel dice que en este tiempo del fin los "entendidos
comprenderán", pero que "ninguno de los impíos entenderá"
(versículo 10).
¿Quiénes son
los "entendidos", capaces de comprender la Biblia?
"El
principio de la sabiduría es el temor del Eterno" (Salmos 111:10) y
"buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos"
(mismo versículo). Empero, el cristianismo tradicional ha negado los mandamientos
de Dios diciendo que están abolidos o "clavados en la cruz". El clero
y los teólogos del "cristianismo" organizado no pueden entender la
Santa Biblia, y de hecho no la entienden.
Cabe
preguntar, pues.
¿Cómo
nosotros podemos entender y revelar al lector tan desconcertantes misterios?
La pregunta
se responderá en la Introducción de este libro.
Introducción
LA REVELACIÓN DÉ LOS
SIETE MISTERIOS
La inquietud
número uno del mundo hoy es
¡La
supervivencia humana!
La ciencia y
la tecnología han producido armas de destrucción masiva capaces de borrar toda
vida humana de nuestro planeta.
Hoy son
muchas las naciones que poseen armas nucleares, y un solo loco bastaría para
encender la chispa de la tercera guerra mundial... que aniquilaría al género
humano.
Sin embargo,
la verdad de Dios, si se hubiera conocido y aplicado
¡Habría
librado a la humanidad de tal amenaza y de todos sus males!
¡Detengámonos
un momento y PENSEMOS EN ESTO!
Habitamos un
mundo que parece muy adelantado en los campos de la ciencia, la tecnología, la
educación superior y la diseminación de conocimientos. La gente considera que
es un mundo de GRANDES ADELANTOS. Enviamos hombres a caminar en la superficie
de la Luna y los volvemos a traer ilesos. En Marte aterrizan naves espaciales
que toman fotografías de la superficie marciana y nos las envían a la Tierra.
Otras naves, acercándose a Júpiter, nos mandan fotos increíbles de ese planeta
y de los anillos de Saturno. Mientras tanto, los cirujanos implantan corazones artificiales
y transplantan órganos vitales.
Parte de la
humanidad vive en un mundo mágico, deslumbrante, donde basta apretar un botón
para que alguna máquina cumpla el trabajo del hombre. Es un mundo soñado de
lujo, comodidad y licencia.
Paradójicamente,
el nuestro es también un mundo de IGNORANCIA.
Ni siquiera
las personas de alto nivel educativo saben cómo resolver sus problemas ni los
problemas del mundo. No conocen el camino de la PAZ ni los PRINCIPIOS de vida
CORRECTOS. Mientras tanto, casi la mitad de la población mundial está sumida en
el analfabetismo, la miseria y el abandono. El espectro de la enfermedad y la
inanición cobra vidas por millones.
El nuestro
es un mundo descontento, inquieto, frustrado, un mundo abocado a un futuro sin esperanza.
Es un mundo azotado por el crimen y la violencia, la inmoralidad, la injusticia
(aun en sus tribunales), la falta de honradez, la corrupción en el gobierno y
los negocios... y como si todo esto fuera poco, las guerras incesantes van
conduciendo hacia la guerra final: la tercera guerra mundial, con armas
nucleares.
¿POR QUÉ
tenemos esta paradoja de "PROGRESO" junto semejante DEGENERACIÓN?
La verdad de
Dios lo habría resuelto
La verdadera
religión, que es la verdad de Dios unida a su amor impartido por medio del
Espíritu Santo, habría señalado el camino. Habría traído la felicidad, la
abundancia y la salvación eterna.
Al descubrir
el error de las religiones del mundo, habremos señalado la causa de todos los
males.
¿Qué es religión?
Se define
como el culto y servicio a Dios o a lo sobrenatural. Es la relación del hombre
con su Creador. Algunas religiones han torcido esta definición. No rinden culto
al Dios que creó al hombre sino a los dioses que el hombre ha creado. La
religión tiene que ver con el comportamiento humano, con los principios, el
modo de vida y el concepto que se tiene del más allá.
Las
verdaderas CAUSAS de la confusión religiosa del mundo y todos sus males se
revelan en SIETE VERDADES BÁSICAS que han sido un misterio pero que claman
contra esta Babilonia de confusión religiosa y de caos mundial.
¡La hora de
Dios ha llegado! Ahora El envía una voz que clama con poder al mundo entero
revelando el camino para salir de esta locura y entrar en el mundo de PAZ y
JUSTICIA que pronto abarcará toda la tierra.
En el libro
de Isaías hay una profecía para nuestros días:
"Voz
que clama en el desierto: Preparad camino al Eterno... levanta fuertemente tu
voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di... He aquí que el Eterno
el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa
viene con él, y su paga delante de su rostro" (Isaías 40:3. 9-10).
¡Esa voz
está clamando hoy!
El profeta
Malaquías lo confirmó: "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará
el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien
vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí
viene, ha dicho el Eterno de los ejércitos" (Malaquías 3:1).
Elías vendría primero
Ambas
profecías tienen aplicación doble. En primera instancia, se refieren a Juan el
Bautista, quien preparó el camino para el ministerio humano de Jesucristo hace
más de 1.900 años. Pero también se refieren a alguien que había de venir
después de ese precursor, preparando el camino para la SEGUNDA VENIDA de Cristo
como Rey de reyes y Señor de señores, esta vez con el propósito de GOBERNAR a
TODAS LAS NACIONES.
La profecía
de Malaquías, como la de Isaías, se aclara leyendo más adelante del versículo
primero. Ambas se refieren a un mensajero humano que prepara el camino para la
SEGUNDA VENIDA de Cristo, ¡que ya es inminente y que será con PODER y GLORIA
supremos como Gobernante de todas las naciones!
Entendamos
el principio de dualidad en la profecía. Estas profecías tienen un cumplimiento
anterior y un cumplimiento posterior.
Juan el
Bautista fue una voz que clamaba en el desierto físico cerca del río Jordán,
preparando el camino para la primera venida de Jesús como ser humano físico a
un templo material en Jerusalén y al pueblo físico de Judá. Pero éste fue
también figura de una voz que había de clamar (con la amplificación de la
prensa, la radio y la televisión) en medio del desierto espiritual de confusión
religiosa actual, para anunciar la inminencia de la segunda venida de Cristo,
como un Cristo GLORIFICADO espiritualmente, a su templo espiritual: la Iglesia
resucitada a la inmortalidad (Efesios 2:21-22).
Jesucristo
vino hace más de 1.900 años para anunciar el futuro reino de Dios.
Esta vez
vendrá para ESTABLECER ese reino.
El mensaje
de advertencia se está difundiendo en estos tiempos del fin por el mundo
entero. Este mensaje va a los reyes, emperadores, presidentes y primeros
ministros de las naciones... ¡y a sus pueblos en todos los continentes de la
tierra!
¿Cómo es posible
que en esta era de confusión religiosa se llegaran a conocer los siete
misterios básicos que desenmascaran el engaño de las creencias tradicionales
que se han apoderado del mundo?
¿Por qué se
puede decir, en términos generales, que los habitantes de Tailandia son
budistas, los de Italia, Francia y España son católicos, los anglosajones son
protestantes y los del mundo árabe son musulmanes?
Principalmente
porque se criaron dentro de estas religiones y las aceptaron automáticamente.
Esperar que
algunas de estas personas descubrieran la VERDAD que estaba oculta para ellas,
y que es contraria a las enseñanzas de su niñez y de su edad adulta, sería algo
así como esperar lo imposible.
¿Por qué
cree la gente lo que cree?
Pocos son
los que se detienen a preguntarse cómo llegaron a acoger las ideas que hoy se
encuentran arraigadas en su mente.
La fuente de la
verdad
La mayoría
de nuestros lectores han visto probablemente alguna fotografía de la escultura
conocida como El Pensador. Representa a un hombre solitario, sentado con los
codos apoyados en las rodillas, el cuerpo echado hacia adelante y la cabeza
apoyada en la mano.
Allí
permanece sumido en su meditación profunda hora tras hora,
día tras (... ¡Sólo
pensando!)
Se supone
que esta obra representa la manera como llegaron a existir los sistemas de
pensamiento humano y, por ende, algunas religiones del mundo.
Mas El
Pensador carecía de base para sus pensamientos. Su raciocinio no tenía sobre
qué fundamentarse. Sus conjeturas carecían de un fundamento firme.
La mente
humana no está facultada para fabricar verdades sin una base para esas
verdades.
Aun así,
parece que no muchas personas se dedican a pensar. La mayoría acepta a la
ligera todo lo que le han inculcado desde su niñez. Y al llegar a la edad
madura acepta lo que ha oído, leído y aprendido repetidas veces. La gente sigue
aceptando, generalmente sin dudar, lo que creen sus semejantes. La mayoría de
las personas han creído lo que oyen sin verificarlo ni comprobarlo. Sin
embargo, están más que dispuestas a defender sus convicciones acaloradamente.
Es propio del hombre seguir la corriente, imitar a los demás, creer y hacer lo
que creen y hacen sus semejantes.
Además la
mayoría de las personas se niegan obstinadamente a aceptar lo que no están dispuestas
a creer. Hay un viejo dicho muy certero:
"No hay
nadie más ciego que el que no quiere ver"
Yo era
igual. Por mi propia cuenta y voluntad jamás hubiera descubierto estas GRANDES VERDADES.
Tampoco el profeta Moisés hubiera descubierto las verdades que consignó por
escrito: los cinco primeros libros de la Biblia. Fue necesario que mediara un
acto milagroso de Dios, en el incidente de la zarza ardiendo, para abrir su
mente y revelarle las cosas de Dios. Moisés no buscó a Dios, sino que Dios lo
llamó y lo "reclutó". Aun oyendo la voz de Dios mismo. Moisés
protestó. Pero el mandato de Dios era irresistible, y Moisés acabó por ceder.
El apóstol
Pablo, siglos más tarde, también estaba lejos de poder conocer o revelar las
VERDADES de Dios por su propia voluntad. Por el contrario, se la pasaba
"respirando aun amenazas y muerte contra los discípulos del Señor"
(Hechos 9:1). Pero el Jesús viviente lo derribó, lo cegó, le hizo entender y le
dio el conocimiento de Dios; y además, le hizo saber lo que Él quería que
hiciese. Cristo en persona le reveló muchas de las VERDADES que usted leerá
aquí.
Ahora bien,
¿cómo llegué yo a entender la preciosa VERDAD de Dios?
Ciertamente
no fue por mi propia cuenta, ni porque yo la haya buscado, ni porque tuviera
virtudes superiores al común.
Jesucristo
me derribó, no como a Pablo, pero sí de una manera dolorosa y eficaz.
Estas
VERDADES básicas no son producto del raciocinio humano sino que son reveladas.
¡No se
originan en el hombre sino en Dios! Y en todos los casos mencionados en la
Biblia, ¡la iniciativa provino de Dios!
El profeta
Jeremías protestó aduciendo su juventud. Pero Dios respondió:
"No
digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que
te mande" (Jeremías 1:7). Isaías protestó que era hombre de labios
impuros, pero Dios le hizo aceptar su misión.
Jonás quiso
huir en un barco, pero Dios lo obligó a llevar el mensaje que había dispuesto.
Pedro y
Andrés pretendían ser pescadores, más Jesús los llamó diciéndoles que
abandonaran todo y lo siguieran.
De la misma
manera, yo pretendía dedicarme a la publicidad. Pero mediante circunstancias
que yo no escogí, Dios me trajo para que cumpliera la misión que El tenía para
mí.
Reiteramos
aquí algo que es esencial en el asunto: La iniciativa es de Dios. Su propósito
prevalecerá. El mundo está lleno de religiones surgidas de la imaginación, el
razonamiento y la especulación de los hombres. Pero éstos no fundaban sus
razonamientos sobre una base certera. ¡Es Dios quien REVELA la VERDAD!
¿No tienen
acaso todos los hombres acceso a la verdad bíblica?
Bueno, la
gente cree que las iglesias enseñan lo que hay en la Biblia.
Es por eso
que ahora les presento una sinopsis de la experiencia mediante la cual
Jesucristo me derribó, por así decirlo, y me reveló VERDADES SORPRENDENTES,
verdades bíblicas que las iglesias no enseñan ni creen.
El despertar: una
chispa de ambición
Yo nací en
una familia común y corriente, de padres estables y honrados pertenecientes a
la fe cuáquera. Mi genealogía se remonta a Eduardo I de Inglaterra y hasta el
rey David de Israel. Con asombro descubrí esta genealogía y el hecho de que
pertenezco a la "casa de David". Mis antecesores emigraron de
Inglaterra a Pensilvania con William Penn 100 años antes de que los Estados
Unidos se establecieran como nación.
Me crié
desde la niñez en la fe cuáquera, pero en esos años de formación mi interés en
ésta era pasivo.
A los 18
años abandoné todo interés por la religión y dejé de asistir a la iglesia. Me
había hecho un auto-análisis intenso, junto con un estudio de los oficios y
profesiones para saber cuál me convendría. No quería dedicarme a algo que fuese
ajeno a mis aptitudes.
Había
observado que la mayoría de las personas eran víctimas de las circunstancias.
Pocas habían planeado su futuro con inteligencia. La mayoría estaban cumpliendo
cualquier oficio que se les hubiera presentado. No habían escogido el lugar del
país o del mundo donde les convendría vivir. Se movían en el mundo empujados
aquí y allá por las circunstancias. Los que habían ido a la universidad
estudiaron la carrera que les llamó la atención en ese momento.
Cuando tenía
apenas 16 años, cierto individuo que me había contratado para trabajar durante
las vacaciones de verano me encomió y me animó por un trabajo bien hecho, y al
hacerlo despertó en mí el fuego de la aspiración. Tener aspiraciones no es sólo
el querer hacer algo sino tener la fuerza de voluntad para llevarlo a cabo y
estar dispuesto a pagar el precio.
Este
auto-análisis me llevó a la profesión de la publicidad y al mundo de los
negocios. En vez de los placeres juveniles, opté por el estudio diligente.
Tuve un
éxito inusitado. Me esforzaba mucho y tenía reputación de afanoso. Estudiaba con
diligencia y hacía todo lo posible por superarme. Todo esto desarrolló, como es
natural, una gran confianza en mí mismo, que más tarde había de remplazar se
con una confianza muy distinta: fe en Cristo.
Procuraba
escoger empleos donde pudiera aprender, y procuraba dejar buen concepto frente
a mis superiores.
Los campos
de mi preferencia eran aquellos que me ponían en contacto con hombres de éxito.
En 1915
fundé mi propio negocio como representante de editores en la ciudad de Chicago.
Representé las nueve revistas más importantes del país en el campo de la banca.
Eran revistas que llegaban a las manos de los altos funcionarios bancarios.
Hacía
negocios con los presidentes de las mayores empresas industriales.
Asistía a
convenciones de banqueros estatales y nacionales y conocí a muchos altos
funcionarios de Chicago y de Wall Street (sede de la bolsa en Nueva York).
Antes de
cumplir los 30 años de edad percibía un ingreso anual equivalente a unos US$
375.000 de hoy.
Cuando me
encontraba a este nivel de éxito en mi carrera, Dios empezó a trabajar conmigo.
Un llamado que no
reconocí
Hacía poco
había contraído matrimonio. Unos días después de la boda, estando en Chicago,
mi esposa tuvo un sueño tan vivido e impresionante que la abrumó y la conmovió
profundamente. Fue tan real que parecía más bien como una visión. Durante los
dos o tres días que siguieron, todo lo demás parecía irreal, como cuando uno
está aturdido; sólo aquel extraordinario sueño parecía real.
En su sueño,
ella y yo estábamos atravesando una ancha encrucijada en el centro de Chicago a
dos o tres cuadras de nuestro apartamento. Entonces apareció de repente algo
impresionante en el cielo. Era un espectáculo deslumbrante: el firmamento se
llenó de una gigantesca masa de estrellas brillantes que tomaron la forma de
una inmensa bandera.
Las
estrellas empezaron a titilar y a separarse hasta irse desvaneciendo.
En su sueño,
cuando ella me decía que mirara las estrellas que se desvanecían, apareció otro
grupo de estrellas brillantes que titilaron, se separaron y se desvanecieron
como las primeras.
Mientras
ella y yo, en su sueño, mirábamos hacia arriba, aparecieron en el cielo tres
grandes aves blancas entre nosotros y las estrellas que se desvanecían. Estas
tres grandes aves blancas volaron directamente hacia nosotros. Cuando se
acercaron, ella se dio cuenta de que eran ángeles.
Uno o dos
días después del sueño, mi esposa escribió una carta a mi madre. Por casualidad
la encontré años después entre unas antiguas fotografías de la familia. Mi
esposa continuaba así el relato: "Entonces me di cuenta de que era Cristo
que regresaba y me sentí tan feliz que empecé a gritar de alegría. Pero de
repente pensé en Herbert y me sentí preocupada".
Ella sabía
que yo había demostrado muy poco interés por la religión, aunque habíamos
asistido a una iglesia cercana dos o tres veces.
Luego, en el
sueño, ocurrió que "Cristo descendió de entre los ángeles y se detuvo
directamente al frente de nosotros. Primero me sentí dudosa y temerosa de cómo
nos recibiría, porque me acordaba de que habíamos descuidado nuestro estudio de
la Biblia y teníamos nuestras mentes demasiado ocupadas en cosas distintas a
sus intereses.
Pero cuando
nos acercamos a El, ¡puso sus brazos alrededor de nosotros y nos sentimos muy
felices! Yo creía que la gente de todo el mundo lo había visto venir.
Hasta donde
alcanzábamos a ver, la gente se estaba agolpando en las calles de aquel gran
cruce de aminos. Unos estaban contentos y otros tenían miedo.
"Luego
pareció como si El se hubiera transformado en un ángel. Yo me sentí sumamente
desilusionada al principio, hasta que el ángel me dijo, que Cristo vendría
dentro de muy poco tiempo".
En aquellos
días íbamos con frecuencia al cine. Mi esposa le preguntó al ángel si eso
estaba mal, y él replicó que Cristo nos tenía reservado un trabajo importante
en la preparación de su venida, de manera que no habría más tiempo para
"películas" (aquellos eran los días del cine mudo). Después, el ángel
se desvaneció con todo el espectáculo y ella se despertó impresionada e
inquieta.
En la mañana
me contó su sueño. Yo me sentí muy incómodo y no quería pensar en ello.
Sin embargo,
temía dejarlo completamente de lado. Se me ocurrió una manera lógica de
solucionarlo y evadirlo. Le dije a mi esposa:
— ¿Por qué
no se lo cuentas al ministro de la iglesia de la esquina y le preguntas si
tiene algún significado?
Con eso, me
las arreglé para quitar aquello de mi mente.
Cabe anotar
aquí que en nuestros días 99.999 veces en 100.000, cuando la gente cree que
Dios le está hablando en un sueño o en una visión, es pura imaginación o algún
género de auto-hipnosis o autoengaño. Pero si esta fue una visión de parte de
Dios, yo, al igual que Jonás, traté de huir de ella.
Con todo, después
de esto, a su debido tiempo Dios obró conmigo en forma muy clara, así como obró
con Moisés, Isaías, Jeremías y Jonás, con Pedro y Andrés y con el apóstol
Pablo.
El negocio se deshace
Luego vino
la depresión repentina de 1920. No fue prolongada, pero sí desastrosa durante
ese año.
Mis
principales clientes se dedicaban a la fabricación de tractores, implementos
agrícolas y otros.
Todos mis
grandes clientes, entre ellos empresas como la Goodyear Tire & Rubber, J.
I. Case, Moline Plow, John Deere and Company y Daitón Adding Machine Company,
estaban intervenidas.
Uno de mis
conocidos en el mundo de los negocios, presidente de una gran empresa, se
suicidó.
Mi negocio
se deshizo entre mis manos por motivos que no eran mi culpa y por fuerzas que
yo no podía controlar.
En Portiand,
Oregón, adonde me trasladé con mi familia, establecí un servicio de publicidad
para lavanderías. La industria de las lavanderías ocupaba el décimo primer
lugar en el país en volumen de transacciones, pero al mismo tiempo era la más
atrasada.
Uniéndome
con un experto en eficiencia, que era uno de los mejores del país en su ramo,
empecé a recibir sólo aquellos clientes que nos permitieran establecer una
nueva eficiencia en sus negocios, tanto en la calidad del servicio de lavandería
como en los métodos comerciales. Yo supervisaba esto personalmente y pude hacer
promesas en mis avisos publicitarios sabiendo que mis clientes cumplirían.
Pero en 1926
una agencia publicitaria de escala nacional vendió a la Asociación Nacional de
Propietarios de Lavanderías un contrato para publicar grandes avisos en las
revistas femeninas.
La
Asociación pudo obligar a cada miembro a comprometer aproximadamente el 85 por
ciento de su presupuesto de publicidad en ese negocio. Cuando me enteré de esto,
el negocio estaba hecho. Yo había estado duplicando y triplicando el volumen de
ingresos de mis clientes. Mi negocio iba en auge. Ahora, por segunda vez, un
negocio de gran éxito se desintegraba en mis manos por causas ajenas a mi
control.
Mas había
una razón: Dios me estaba quitando mi negocio de publicidad.
Dos desafíos
inquietantes
En el otoño
de 1926, a la edad de 34 años, el techo pareció desplomarse sobre mí.
¡Me Vd.
asediado por dos desafíos inquietantes!
Después de
nueve años de felicidad matrimonial, ¡mi esposa comenzó a guardar el sábado en
vez del domingo!
¡Me quedé
atónito! Estaba furioso. Esto, para mí, era simple fanatismo religioso.
¿Qué
pensarían mis amigos y colegas?
Pero ella
insistía en que había hallado tal enseñanza en la Biblia.
Vinieron a
mi mente todos los argumentos posibles, mas ninguno sirvió.
—Pero la
Biblia dice: "Guardarás el DOMINGO5 —protesté.
— ¿Me puedes
mostrar dónde? —preguntó ella.
—No. No conozco
muy bien la Biblia. Mis intereses han sido en el campo de los negocios.
Pero no
pueden estar equivocadas todas las iglesias.
Ellas toman sus creencias de la Biblia y todas guardan el domingo.
Con una
sonrisa sincera, pero que a mí me exasperaba, mi esposa respondió:
—Si puedes
mostrarme un pasaje de la Biblia que ordene guardar el domingo, yo lo guardaré,
No pude
evadir el desafío. ¡De ello dependía mi matrimonio!
Al mismo
tiempo, una cuñada mía recién casada y graduada de la universidad me lanzó un
segundo desafío humillante:
—Herbert
Armstrong —me acusó con desprecio—, eres sencillamente ignorante.
Cualquier
persona medianamente educada sabe que la vida humana surgió por evolución.
Yo era
orgulloso. No había descuidado el estudio. Creía conocer la teoría de la
evolución, y no creía en ella. Pero ahora tuve que reconocer que jamás había
hecho un estudio profundo y detallado del tema.
Este
desafío, que hube de afrontar en seguida del "fanatismo" de mi
esposa, fue humillante. El doble atentado contra mi orgullo me golpeó
precisamente cuando mi negocio había fracasado por segunda vez. El efecto fue
demoledor. Me sentí perfectamente frustrado.
No obstante,
me propuse demostrar que tanto mi esposa como mi cuñada estaban equivocadas.
El doble
desafío me llevó a emprender un estudio decidido. Durante seis meses estudié
intensamente, día y noche, hasta encontrar la respuesta. Y aun después de
encontrarla, el estudio continuó... hasta el día de hoy.
Los dos
desafíos tenían un mismo punto de partida: el libro del Génesis y el tema de
los orígenes, si bien este era sólo el principio.
Los desafíos
se presentaron en un momento de la vida cuando yo tenía mucho tiempo libre. Me
dediqué al estudio con intensidad.
La Biblia y Darwin
No empecé
mis investigaciones con el Génesis. Primero profundicé en las obras de Darwin,
Lyell, Haeckel, Huxiey, Spencer, Vogt, Chamberlin y More. Luego fui más atrás,
a las obras de Lamarck y su teoría del "uso y desuso" que fue
anterior a la hipótesis darviniana de la "supervivencia del más
apto".
A primera
vista, los escritos parecían convincentes (y tiene que ser así, pues de lo
contrario no habrían alcanzado aceptación universal en el mundo de la educación
superior).
Pude ver
claramente cómo la educación había quedado presa en las garras del concepto
evolucionista.
La evolución
es el intento del ateo por explicar la presencia de una obra creada sin la
preexistencia de un Creador inteligente.
Esta primera
etapa de mis investigaciones sacudió mi fe en la existencia de Dios.
Me hizo
comprender que yo había dado por hecho, sin probarlo, que Dios existía porque
era lo que me habían enseñado toda la vida. ..Estaba perplejo.
¿Quería
decir esto que todo lo que siempre había creído era un mito y un error?
¡Ahora estaba
decidido a averiguar la VERDAD! Mi mente estaba despojándose de las ideas y
creencias que había aceptado sin vacilar.
Entre los
autores que sostenían el concepto evolucionista, sólo el Dr. P. E. More había
entresacado muchas discrepancias de la teoría, si bien estaba de acuerdo con la
doctrina en general.
En primera
instancia, yo tenía que comprobar o refutar la existencia de Dios.
No fue un
estudio superficial ni por salir del paso.
Proseguí la
investigación como si de ella dependiera mi vida... y en realidad, así era.
También de
ella dependía mi matrimonio. Junto con los libros citados, estudié otros que
sostenían los argumentos contrarios.
Baste decir
aquí que sí encontré PRUEBAS irrefutables de la existencia del Dios creador. Y
encontré pruebas positivas del error de la teoría evolucionista, a pesar de la
arrolladora colección de cerebros lavados por las universidades que sostienen
lo contrario. Tuve la satisfacción de ver retractarse a una defensora del
pensamiento evolucionista que había hecho largos trabajos de postrado en las
universidades de Chicago y Columbia y tenía su título de doctorado. Esta
persona reconoció que yo había derribado definitivamente el tronco del árbol de
la evolución. Pero al igual que el Dr. More, tenía el cerebro tan lavado que
hubo de continuar en la corriente que ella misma había reconocido como FALSA.
También tuve
el gusto de ver a mi cuñada "comerse sus palabras" y reconocer que yo
no era tan ignorante. Todo esto era pura vanidad de mi parte, pues aún no la
había erradicado.
¡Había
comprobado la existencia del Dios GRANDE Y MAJESTUOSO!
Pero me
seguía atormentando el desafío de mi esposa. En mis estudios sobre la evolución
ya había analizado el libro del Génesis. Sabía que cada una de las religiones
del mundo tenía sus libros sagrados. Comprobada la existencia de Dios, pensaba
hacer un estudio comparativo de las religiones para ver si alguno de estos
escritos sagrados era auténtico. ¿Hablaría Dios a la humanidad por medio de
alguno de estos escritos? Y en caso afirmativo
¿Por medio de cuál?
Como aún
tenía que estudiar el asunto del sábado o domingo como día de reposo, y puesto
que ya había comenzado a estudiar el Génesis, resolví proseguir mi estudio en
la
Biblia.
Una doctrina a la vez
Pronto
encontré el pasaje de Romanos 6:23:
"La
paga del pecado es muerte"
Me detuve
asombrado.
La
"paga" es lo que uno recibe por lo que ha hecho. Esta afirmación,
pues, era diametralmente opuesta a lo que me habían enseñado en las clases de
religión (antes de los 18 años de edad).
"¿Cómo
puede ser?"
Pensé.
"A mí
me enseñaron que la paga del pecado es la VIDA ETERNA en un infierno de
fuego". Con asombro leí hasta el final del versículo:
"Mas la
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”
Desilusionado,
musité: "Creí que ya tenía vida eterna. Soy (o tengo) un alma inmortal.
¿Por qué
tengo que recibirla como dádiva?
Estudié el
significado de la palabra alma con la ayuda de una concordancia bíblica.
Encontré dos
veces la siguiente expresión:
"El
alma que pecare, esa morirá" (Ezequiel 18:4 y 18:20).
Entonces
recordé lo que había leído en Génesis 2, que Dios había dicho al primero ser
humano (que era un alma):
"Del
árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él
comieres, ciertamente morirás" (versículo 17).
En Génesis
2:7 leí cómo Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz el
aliento de vida, y el hombre (el polvo o materia) fue un "alma
viviente". Aquí decía claramente que el alma es física, que está formada
de materia. Descubrí que la palabra traducida como alma en mi versión de la
Biblia viene del hebreo “Nefesh”.
[Nota: En la
versión Reina-Valera de la Biblia, revisión de 1960, esta misma palabra se
traduce como "ser viviente". Ver también I Corintios 15:45.] También
vi que en Génesis 1:20-21, 24 tanto las aves como los peces y mamíferos se
llaman “Nefesh”.
Leí entonces
donde Jesús dijo: "Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo;
el Hijo del Hombre" (Juan 3:13). Estudié el tema del cielo y el infierno.
Leí donde el
apóstol Pedro dijo por inspiración, el día en que recibió el Espíritu Santo:
"David no subió a los cielos..." (Hechos 2:34).
En mi
estudio profundo de la Biblia me valí de todas las ayudas: concordancias,
diccionarios bilingües de los idiomas griego y hebreo, comentarios bíblicos y
enciclopedias teológicas. Tanto los comentarios como los diccionarios y
enciclopedias eran obras de mentes eruditas pero carnales, según descubrí. Son
una ayuda para la investigación de hechos históricos y puntos de índole
material y física, pero en cuanto a la revelación divina de la verdad
espiritual resultaron bastante inútiles.
En pasajes
dudosos me valí también del Antiguo Testamento hebreo como del Nuevo Testamento
griego, junto con los diccionarios.
Estudié
todas las versiones y traducciones que se habían publicado en inglés hasta la
fecha.
Una experiencia única
El estudio
que hice fue muy diferente del que hacen los estudiantes en un seminario. Estos
absorben lo que se les enseña de acuerdo con las doctrinas de su religión. La
educación se ha convertido en cuestión de memoria. El niño, y el adulto
también, tienen que aceptar y memorizar todo lo que se le enseña.
Por ejemplo,
a uno de mis nietos en la escuela primaria le preguntaron:
-¿Quién
descubrió América?
—Los indios
—respondió el chico sin vacilar. La maestra se mostró sorprendida:
—No
—repuso—. ¿No sabes que América fue descubierta por Cristóbal Colón?
—No, señora.
Los indios ya estaban aquí para recibirlo cuando él llegó.
Por su
respuesta, el chico recibió un cero y una advertencia.
Debía
recordar siempre lo que el libro dice: ¡que Colón descubrió América!
Al
estudiante universitario o de secundaria se le califica según su capacidad para
memorizar y creer lo que le enseña el texto, el profesor o el instructor.
En la
primera maqueta que hice de La Pura Verdad en 1927 (siete años antes de que se
llegara a publicar el primer número), le pedí a un artista que dibujara un aula
y los niños sentados ante sus pupitres, cada uno con un embudo en la cabeza. El
maestro, jarra en mano, vertía su propaganda preconcebida en cada cabecita.
En un
seminario metodista, los estudiantes reciben en su mente la doctrina y las
enseñanzas metodistas. Al seminarista católico se le enseñan las doctrinas de
la Iglesia Católica.
El alumno de
un seminario presbiteriano absorbe las ideas presbiterianas. De igual modo, un
estudiante de historia en Alemania recibe cierta versión de las dos guerras
mundiales, mientras que el estudiante norteamericano recibe otra versión
enteramente distinta.
Pero a mí me
había llamado el Dios viviente. Lo que yo me había propuesto demostrar era todo
lo contrario de lo que hallé clara e irrefutablemente en la Biblia. Jesucristo
me enseñó lo que yo no quería creer; El me lo reveló como verdad.
Jesucristo
es la Palabra de Dios en persona. El instruyó personalmente a los 12 apóstoles
originales y al apóstol Pablo. La Biblia es la misma Palabra de Dios impresa.
Así, el mismo Jesucristo que instruyó a los primeros apóstoles empezando en el
año 27 de nuestra era fue el que me instruyó a mí 1.900 años más tarde, a
partir de 1927.
Debo agregar
aquí que mi estudio de la revelación divina no se ha suspendido jamás. Más
tarde, Cristo me utilizó para fundar tres centros de estudios superiores: dos
en los Estados Unidos y uno en Inglaterra. Gracias al estudio constante, la
labor educativa y la colaboración con los profesores de teología guiados
espiritualmente, mi mente ha seguido abierta y ha aumentado su conocimiento de
la verdad revelada.
Pero en mi
primer estudio intensivo de seis meses sufrí un proceso de borrado de la vieja
información aprendida, en el cual descubrí que las enseñanzas de las
iglesias ¡son
diametralmente opuestas a la VERDAD de la Biblia!
A "pedir
cacao"
No es este
el lugar para hacer un recuento detallado de mi estudio intensivo de la Biblia
ni de mi conversión. Me había empeñado en demostrar, para gusto mío, que
"todas esas iglesias no podían estar equivocadas porque sus enseñanzas
provenían de la Biblia".
El punto
esencial aquí es un hecho muy sencillo:
Hallé
PRUEBAS IRREFUTABLES de la inspiración divina y de la AUTORIDAD SUPREMA de la
Santa Biblia, tal como fue escrita originalmente, como la Palabra revelada de
Dios.
Incluso, sus
aparentes contradicciones se desvanecían al analizarlas con mente ecuánime.
Lo más
difícil para la mente humana es reconocer que ha estado equivocada, y no fue
más fácil para mí que para los demás.
Pero Dios me
había llevado, mediante las circunstancias, al punto en que me dispuse a
hacerlo.
Para
desconcierto y desconsuelo mío, tuve que "pedirle cacao" a mi esposa
respecto de su supuesto "fanatismo". ¡Yo no quería creerle! Pero
estaba derrotado. Tenía que aceptar la verdad COMPROBADA, aunque fuera
contraria a lo que yo deseaba creer.
Fue
humillante tener que reconocer que mi esposa tenía la razón y que yo había
estado equivocado en la discusión más seria que jamás hubo entre los dos.
Desilusión
Para desilusión
y asombro mío, descubrí que muchas de las enseñanzas y prácticas más conocidas
de las iglesias carecían de fundamento bíblico. Su origen, como lo demuestra la
historia, fue el paganismo, y así lo habían predicho varias profecías bíblicas.
La extraordinaria
e increíble verdad es que aquellas creencias y prácticas tan arraigadas en la
cristiandad tradicional ¡NO se originaron en la Biblia sino en el paganismo, en
el razonamiento y en las tradiciones de los hombres!
Como primer
paso, yo había dudado de la existencia de Dios. Había buscado pruebas y éstas
me demostraron que sí existe, que la Santa Biblia es su revelación inspirada y
su instrucción para la humanidad. Aprendí que a lo que uno OBEDECE, este es su
Dios.
La palabra
Señor significa AMO:
¡Aquel a
quien SE OBEDECE! La mayoría de las personas, según descubrí, obedecen a dioses
falsos y se rebelan contra el único CREADOR verdadero quien es el GOBERNANTE
supremo del universo.
El punto de
discusión era la OBEDIENCIA a Dios.
Al abrir los
ojos y ver la VERDAD, llegué a una encrucijada en mi vida. Aceptar esa verdad
significaba asociarme con gente humilde y sin pretensiones, gente que yo había
considerado como mis inferiores. Significaba apartarme de los grandes, los
poderosos y los ricos de este mundo y abandonar todas mis aspiraciones en este
sentido. Era el golpe de gracia a la VANIDAD.
¡Significaba
un cambio total de vida!
Una batalla de vida o
muerte
Significaba
un ARREPENTIMIENTO verdadero, pues ahora comprendía que había estado quebrantando
la ley de Dios. Había estado rebelándome contra El en muchas maneras, no sólo
quebrantando el mandamiento de guardar el sábado como día de reposo.
Ahora
tendría que dar media vuelta y seguir el CAMINO DE DIOS, el camino de su
Biblia. Tendría que vivir por cada palabra de la Biblia y no por los rumbos de
la sociedad ni por los deseos de la carne y la vanidad.
Se trataba
de escoger un RUMBO que había de seguir por el resto de mi vida. Ciertamente,
¡estaba en una ENCRUCIJADA!
Pero había
sido derrotado. Lo había hecho Dios... aunque en ese momento yo no lo veía así.
Los reveses en mi negocio, los fracasos repetidos, habían destruido toda mi
confianza. Estaba quebrantado de espíritu. Mi yo no quería morir. Quería
levantarse de la ignominia y la derrota y lanzarse nuevamente por el ancho
CAMINO de este mundo, el camino de la vanidad.
Yo había
sido parte de este mundo. No sabía entonces que este mundo no es de Dios sino
de Satanás. Llegué a comprender que aceptar la verdad de Dios significaba
rechazar y abandonar los caminos de este mundo, y en gran medida abandonar a
mis amigos y conocidos en este mundo. Renunciar al mundo con sus caminos,
intereses y placeres era como morir. Y yo no quería morir. Creo que una de las
pruebas más difíciles que debe afrontar todo aquel que es llamado por Dios es
renunciar a este mundo y dejar de ser parte de él. Mas ahora yo sabía que ese
camino era EQUIVOCADO.
Sabía que su
pena final era la MUERTE, ¡pero no quería morir todavía!
Fue una
verdadera lucha por la VIDA, una batalla de vida o muerte. Al final, la perdí,
como había perdido todas las batallas mundanas en los últimos años.
Desesperado,
apelé a la misericordia de Dios. Si de algo le servía mi vida, era suya.
No se la
entregaba en un suicidio físico sino como un sacrificio vivo para que la
utilizara según su voluntad. Ya no valía nada para mí. Me consideraba poco
menos que chatarra inútil, un desecho humano que no merecía estar siquiera
entre los escombros.
Jesucristo
había comprado mi vida con su muerte.
Realmente le
pertenecía a El.
Y ahora ¡yo
se la estaba entregando!
Desde ese
momento, mi vida derrotada e inútil sería de Dios. No me parecía que a El le
pudiera servir para nada, pero era suya para que la utilizara como instrumento
suyo si así lo deseaba.
Alegría en la derrota
Esta entrega
a Dios, este ARREPENTIMIENTO, este RENUNCIAR al mundo, a los amigos y
conocidos, a todo, fue el trago más amargo que jamás hube de apurar. Sin
embargo, fue el único medicamento que alguna vez me sanó de algo.
Empecé a ver
que dentro de esta derrota absoluta estaba encontrando una alegría inefable.
Había GOZADO con el estudio de la Biblia, descubriendo nuevas VERDADES que
hasta entonces habían permanecido ocultas para mí. Y al entregarme a Dios
completamente arrepentido, experimenté la DICHA indescriptible de aceptar a
Jesucristo como mi Salvador personal y Sumo Sacerdote.
Comencé a
ver todo bajo una luz nueva y diferente.
¿Por qué me
había parecido tan difícil y penoso entregarme a mí Creador y mi Dios?
¿Por qué me
había dolido entregarme a Dios para obedecer sus buenos caminos?
¿POR QUÉ?
Estaba
adquiriendo toda una nueva perspectiva de la vida.
Poco a poco,
sentí que a mi vida había llegado una NUEVA amistad y un NUEVO compañerismo.
Tomé
conciencia del contacto y la comunicación con Jesucristo y con Dios el
Padre.
Cuando leía
y estudiaba la Biblia, era Dios quien me hablaba... ¡y ahora me encantaba
escuchar!
Comencé a
orar, y sabía que en la oración hablaba con Dios. Todavía no lo conocía muy
bien, pero las relaciones se estrechan mediante el contacto y la conversación
constantes.
Continué,
pues, el estudio de la Biblia. Comencé a escribir las cosas que aprendía en
forma de artículos. No me imaginé que los artículos llegarían a publicarse. Los
escribí por gusto.
Era una
manera de aprender más por medio del estudio.
Ahora puedo
decir, como el apóstol Pablo
"que el
evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo
aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo... Pero cuando
agradó a Dios... revelar a su Hijo en mí... no consulté en seguida con carne y
sangre, ni [fui a un seminario teológico sino que me enseñó Jesucristo, la
Palabra de Dios (por escrito)]" (Gálatas 1:11-12, 15-17).
Por eso he
dicho que la experiencia dolorosa que tuve en aquel primer estudio intensivo
fue algo muy singular en la vida humana y en el comportamiento de nuestros
días.
No sé de
ningún líder religioso en el mundo que haya recibido sus enseñanzas de tal
manera.
¡Las
enseñanzas religiosas de este mundo no vinieron de Dios!
¡Solamente
Dios es infalible!
Para la
primavera de 1927, Dios me había TRANSFORMADO LA MENTE.
Había sacado
las suposiciones y creencias que tenía. La experiencia había sido dura.
La
destrucción de dos negocios rentables me había dejado frustrado.
Entonces
tuve que reconocer que las creencias religiosas que había profesado eran
contrarias a la verdad de Dios... y no sólo lo que había creído yo sino ¡las
iglesias también!
¡Me sentía
azotado! Por fin me había dado cuenta de mi nulidad e inutilidad.
El Dios
grande y majestuoso me había VENCIDO. Me habla traído al verdadero
arrepentimiento, y también me había traído a una FE SÓLIDA en Jesucristo y en
Dios el Padre, UNA FE QUE REPOSABA SOBRE BASES FIRMES. Me había traído al punto
de la entrega completa a Dios y SU PALABRA.
Fui
bautizado, y al recibir el Espíritu Santo de Dios mi mente se abrió y
experimenté la DICHA INEFABLE de conocer a Dios y a Jesucristo, de conocer la
VERDAD y de sentir el calor del AMOR divino.
Ahora amaba
lo que antes había aborrecido. La alegría más grande y absorbente de mi vida
fue buscar en la Palabra de Dios aquellas joyas de oro puro que son su verdad.
El estudio
de la Biblia me llenó de renovado entusiasmo.
Dios guió mi
entendimiento para que comprendiera la revelación de estos siete misterios
bíblicos que han desconcertado a la humanidad, y para que hallara la única y
verdadera Iglesia de Dios, la que Jesucristo fundó en el día de Pentecostés del
año 31 de nuestra era.
Evolucionistas,
educadores, científicos y religiosos se han esforzado, sin éxito, por explicar
el misterio de los siglos: el origen de la materia, del universo y del hombre;
el misterio de la humanidad, con sus formidables realizaciones humanas
paradójicamente paralelas a males aterradores, de grandes mentes que producen
maravillas pero que no pueden resolver los problemas humanos.
Ahora
revelaremos al lector las claves asombrosas, aunque racionales y lógicas, de
los SIETE GRANDES MISTERIOS que han desconcertado a la humanidad.
¿QUÉ Y QUIÉN ES DIOS?
REGRESABA A
MI HOTEL en Nueva Delhi, hace algunos años después de una conferencia privada
con la Sra. A aludirá Gandhi, primera ministra de la India.
Desde que
llegué a la India había notado las vacas y bueyes que deambulaban por las
calles. Nunca había visto tanto ganado suelto en las calles de las ciudades de
otros países.
— ¿Estos
animales no se alejan mucho de su casa? —le pregunté al conductor.
—Claro que
sí —respondió.
—Y cuando se
van tan lejos, ¿cómo saben sus dueños dónde encontrarlos para traerlos por la
noche? Sonriendo, el conductor contestó:
—Los dueños
no saben. Pero el ganado conoce a su dueño y sabe dónde vive.
Los bueyes
regresan solos por la tarde.
Recordé
inmediatamente el pasaje de las Escrituras en el primer capítulo de Isaías.
Nunca lo
había entendido tan claramente como ahora, al verlo expuesto en la vida real.
"Oíd,
cielos, y escucha tú, tierra; porque habla el Eterno: Crié hijos, y los engrandecí,
y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre
de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
¡Oh
gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos
depravados! Dejaron al Eterno... se volvieron atrás"
(Isaías
1:2-4).
Estas
palabras iban dirigidas a la antigua Israel, nación a la cual Dios se había
revelado por muchos milagros y prodigios.
¡Cuánto más
ignorantes son las otras naciones acerca de QUÉ y QUIÉN es Dios!
Pero las
demás naciones son humanas lo mismo que Israel. Es importante notar desde el
comienzo de este capítulo que Dios llama a estas personas sus propios hijos.
Muchos dicen: "Dios no es real para mí". Dios para ellos es un gran
misterio. En cambio, su padre de carne y hueso no es un misterio; ese sí es muy
real.
Por qué Dios les
parece irreal
En este
capítulo espero que Dios surja como un ser tan real como nuestro padre humano.
Dios se nos revela en la Biblia, mas tenemos que entenderla para que El nos
parezca real.
El apóstol
Pablo, inspirado por Dios, escribió lo siguiente acerca de los pueblos del
Imperio Romano:
"Porque
la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de
los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se
conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas
invisibles de él, su eterno poder y deidad [espiritual], se hacen claramente
visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas
hechas [físico], de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios,
no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron
en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser
sabios, se hicieron necios" (Romanos 1:18-22).
Los miles de
millones de seres que habitan la tierra no sólo ignoran lo más importante:
QUÉ y QUIÉN
es Dios, sino que, al parecer, ni siquiera desean saberlo.
Por voluntad
propia, siguen ignorando el conocimiento más importante y la relación más
esencial del ser humano.
Parece
inconcebible... ¡pero es CIERTO!
¿Qué razón
hay para que el hombre haya ignorado voluntariamente esta importantísima
relación?
Sólo hay una
explicación posible: ¡Todas las naciones están bajo engaño!
(Apocalipsis
12:9).
Y siendo un
hecho, este engaño universal, tiene que haber un gran ENGAÑADOR.
Esto lo
veremos más adelante.
Dios era irreal para
los antiguos
Adán, el
primer hombre creado, al tomar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del
mal estaba también rechazando a Dios como Creador. Indudablemente, Dios había
revelado algo acerca de sí mismo a Adán.
No obstante,
Adán se aisló a sí mismo de su Creador. Sin duda, algunos de los conocimientos
que Dios le había impartido fueron transmitidos con éxito de padres a hijos por
muchas generaciones.
Jesús llamó
a Abel, segundo hijo de Adán, el "justo Abel".
Abel hizo lo
correcto cuando ofreció un cordero en sacrificio a Dios.
Más tarde,
Enoc "caminó con Dios". Dios también habló con Noé y le dio
instrucciones sobre cómo construir el arca.
Ciertos
recuentos históricos implican que Sem, uno de los tres hijos de Noé, tuvo algún
conocimiento del Dios verdadero después del diluvio. Pero resulta claro que el
conocimiento de Dios se fue desvirtuando cada vez más con el paso de las
generaciones.
Como
mencionaremos en el capítulo cuarto de este libro, Nimrod prácticamente se hizo
a sí mismo un dios. Con el paso de las generaciones y los siglos, el
conocimiento del Dios verdadero casi se perdió.
Las antiguas
naciones paganas hicieron muchos ídolos de arcilla, madera, piedra y otros
materiales.
Los
arqueólogos han desenterrado muchas representaciones de dioses paganos, las
cuales pueden ser vistas en museos hoy. Como dijo el apóstol Pablo, adoraron la
creación en vez del Creador (Romanos 1:25).
El concepto del
primer siglo
El Nuevo
Testamento nos da a entender la ignorancia que imperaba acerca de qué y quién
es Dios.
Los eruditos
del mundo en el primer siglo eran los intelectuales atenienses.
Algunos se
encontraron con el apóstol Pablo en Atenas y comenzaron a discutir.
"Y
algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos
decían:
¿Qué querrá
decir este charlatán?
Y otros:
Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de
Jesús, y de la resurrección. Y tomándole, le trajeron al Areópago [en la colina
de Marte], diciendo:
¿Podremos
saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? ...
Entonces
Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo
observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios,
hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL Dios NO CONOCIDO.
Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.
El
Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo
y de la tierra... él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de
una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la
faz de la tierra... Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos..."
(Hechos 17:18-19, 22-26, 28).
Y ¿qué decir
de los eruditos del mundo hoy?
Sería de
esperar que los de mayor nivel educativo conocieran QUÉ y QUIÉN es Dios.
Si
preguntáramos a 100 decanos universitarios: "¿Cree usted en Dios?",
quizá tres o cuatro responderían: "Bueno, creo en la existencia de Dios
como una PRIMERA CAUSA".
Pero no
podrían decirnos QUÉ ni QUIÉN es Dios. No podrían decirnos cómo es Dios.
Él no es
real para ellos; en otras palabras. Dios es un misterio.
Quizá otros
seis u ocho de este centenar reconocerían que son agnósticos, que no saben
"con seguridad" si Dios existe.
He dicho que
la educación se reduce a memorizar. Desde la escuela elemental hasta los
niveles de postrado, nuestros sistemas educativos inyectan conceptos e
ideologías preconcebidas y una mezcla de realidad y fábula en la mente incauta
de niños, jóvenes y adultos.
Los
estudiantes de nuestros sistemas escolares se califican según cómo acepten,
memoricen y reciten o escriban lo que se les ha enseñado, sea cierto o falso.
La educación
ha dado acogida universal a la fábula de la evolución. La evolución es el
intento del ateo por explicar la existencia de una obra creada sin la
preexistencia del Creador.
Hace caso
omiso de Dios y de esta manera se enceguece ella misma ante el misterio de QUÉ
y QUIÉN es Dios.
La creación física si
parece real
La creación
es material y visible. Por lo tanto, parece real. El sistema educativo es
enteramente materialista. El concepto científico moderno niega la existencia de
lo invisible y lo espiritual. Empero, todos nuestros problemas aparentemente
insolubles y los males de este mundo son de índole espiritual.
Cité arriba
el primer capítulo de la Epístola a los Romanos. El versículo 28 dice:
(...
ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios".
Es muy poco o nada lo que se enseña acerca de
Dios, y aun en la escuela primaria el concepto básico, el que da el enfoque
para todo el conocimiento, es la evolución.
¿Es de extrañar,
pues, que los eruditos ignoren QUÉ y QUIÉN es Dios?
Simplemente
creen lo que se les ha enseñado.
Escribo poco
después de mi segunda visita de cuatro días a Pekín como el primer dirigente
religioso del mundo cristiano invitado a dirigirse a grupos grandes en la
capital china.
Había tenido
una conferencia privada con el vicepresidente del Comité Permanente del
Congreso Nacional del Pueblo, Tan Zhen-lín, y ahora en esta segunda visita me
reuní con Deng Xiaoping, jefe indiscutible de la China.
Hablando con
él, sabía que me estaba dirigiendo al funcionario que moldea actualmente el
pensamiento y las creencias de más de MIL MILLONES DE PERSONAS, casi la cuarta
parte de la población de la tierra. La China es la nación más poblada del
mundo.
En tiempos
muy antiguos la religión de la China era el culto a los antepasados. Luego vino
el confucianismo, con su rival el taoísmo, y más tarde el budismo, proveniente
de la India. Después vino el cristianismo. Hoy la nación es comunista y atea.
Los
dirigentes de la China me parecieron gente muy cordial, simpática y amigable...
pero ciertamente no les interesa saber QUÉ y QUIÉN es Dios. No intenté
hablarles de estas cosas, pero sí afirmé ante dos grupos de dirigentes muy
importantes lo que Dios va a hacer muy pronto, y anuncié este libro que estoy
escribiendo ahora.
El segundo
país del mundo en términos de población es la India.
¿Qué saben
ellos acerca de QUÉ y QUIÉN es Dios?
Rusia ocupa
el tercer lugar en población. Allí existió el cristianismo ortodoxo ruso y
ahora el ateísmo. No condeno ni juzgo a estos pueblos. Creo que son tan bien
intencionados como cualquier otro. Dios no los está juzgando AHORA, como
explicaré más tarde.
Él tampoco
los condena. Los ama y los llamará a la salvación eterna a su debido tiempo.
Pero ellos
NO SABEN QUÉ NI QUIÉN es Dios.
Los egipcios
de la antigüedad adoraban a Isis y Osiris. Los griegos y romanos tenían sus
dioses mitológicos como Júpiter, Hermes, Dionisio, Apolo, Diana y muchos más.
Pero no
sabían, y sus pueblos no saben hoy, QUÉ y QUIÉN es Dios. ¿POR QUÉ?
Ignorantes por
voluntad propia
La cita del
primer capítulo de Romanos ya nos ha dado una respuesta:
Ignoraban al
Dios verdadero por voluntad propia.
Pero ¿POR
QUÉ? ¿Por qué querían ser ignorantes?
Romanos 8:7
dice claramente que la mente natural del hombre es hostil contra Dios.
Esto no
significa necesariamente que todas las mentes inconversas sean activa e
intencionalmente hostiles.
La mayoría
de los seres humanos guardan una hostilidad pasiva contra Dios: sencillamente
no se detienen a pensar en El.
Si alguien
menciona a Dios, se sienten incómodos y muchas veces tratan de cambiar el tema.
Probablemente no se dan cuenta de que esta es una actitud hostil, pero es
precisamente la razón sicológica por la cual evaden el tema.
En otras
palabras, la mayoría de las personas tienen una hostilidad pasiva contra Dios y
no se dan cuenta. Sin comprenderlo activamente, prefieren que Dios "las
deje en paz" y no se meta con ellos... excepto cuando tienen un problema
muy grande y claman a El.
Las cosas
espirituales, las cosas invisibles, son un misterio para estas personas.
No las
entienden, aunque son muy reales, porque no las ven. Y siendo un profundo
misterio, niegan su existencia.
Esta
ignorancia voluntaria tuvo una causa, y la Biblia nos explica cuál fue.
Fue una
causa dual:
1) lo que
ocurrió en la prehistoria,
y
2) lo que
Dios mismo instituyó después del pecado de Adán.
Todo esto
(que se explicará en los dos capítulos siguientes), así como la CAUSA de la creciente
ola de males en nuestro mundo, se revelan claramente en la Palabra del Dios
todopoderoso, que es la Santa Biblia. Esto se hará más claro a medida que
avancemos.
Pero antes,
¿qué revela la Biblia acerca de QUÉ y QUIÉN es Dios?
Dios se
revela únicamente en este libro inspirado. Pero la humanidad en general nunca
le ha creído, es decir, ¡nunca ha creído lo que Dios dice!
Dios habló
cara a cara con Adán y Eva, la primera pareja humana. Luego permitió que
Satanás se acercara a ellos. Satanás indujo a Adán a la desobediencia por medio
de su esposa. Nuestros primeros padres creyeron a Satanás cuando les dijo:
"No
moriréis" (Génesis 3:4), siendo que Dios les había dicho:
"Ciertamente
morirás" (Génesis 2:17), si tomaban del fruto prohibido.
Cuando
Jesucristo vino a la tierra y predicó 4.000 anos más tarde, contadísimas
personas creyeron sus palabras (Hechos 1:15), aunque predicó el mensaje de Dios
a varios millares.
No es de
extrañar, pues, que ninguna de las religiones, sectas y cultos, salvo la pequeña
Iglesia fundada por Jesucristo en el año 31 de nuestra era, crea a Dios.
Las demás no
creen lo que Dios dice en su Palabra.
¡La Palabra
de Dios revela claramente QUÉ y QUIÉN es El! Pero su ignorancia tiene una
razón, como veremos más adelante.
Ahora bien
¿Exactamente
QUÉ y QUIÉN es Dios?
¿Cómo se
revela?
Ya citamos
al apóstol Pablo cuando dijo a los atenienses que Dios es el Creador que
diseñó, formó y creó al hombre.
El profeta
Isaías cita estas palabras de Dios:
"¿A
qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Levantad en
alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su
ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de
su fuerza, y el poder de su dominio" (Isaías 40:25-26).
Más aún,
Dios les dice a los escépticos:
"Alegad
por vuestra causa, dice el Eterno; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de
Jacob. Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde
el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su
postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir. Dadnos nuevas de lo que ha
de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced
bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos. He
aquí que vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad..." (Isaías
41:21-24).
Estos
pasajes revelan el poder de Dios, pero no lo que El es, de una manera que lo
haga real para el lector. Para esto, debemos buscar otros pasajes de las
Escrituras.
Dios, Creador del
universo
Dios es el
Creador de TODO cuanto hay en el vasto universo: las estrellas, las galaxias en
el espacio cósmico, la tierra, el hombre y todo lo que hay en la tierra.
Esto nos
dice QUÉ es Dios, ¡nos dice qué hace! Dios CREA, diseña y da forma. ¡Da VIDA!
El es el
gran DADOR. Y su LEY es su camino de vida; es el camino del DAR, no el del
OBTENER, que es el camino de este mundo.
Ahora bien
¿Cómo es
Dios?
¿QUIÉN es
Dios?
Al respecto
ha habido muchas conjeturas. Algunos creen que Dios es simplemente el bien, las
buenas intenciones que hay dentro de cada ser humano. En otras palabras. Dios
sería simplemente una parte de cada individuo. Otros han imaginado que Dios es
un ídolo de oro o plata o tallado en madera, piedra u otro material. Mientras
Moisés se comunicaba con Dios en el monte Sinaí, los israelitas pensaron que
Dios era algo así como un becerro de oro.
Muchos creen
que Dios es un personaje único, individual y supremo.
Otros creen
que es un espíritu.
Pero la
enseñanza generalmente aceptada en el cristianismo tradicional es que Dios es
una "trinidad", o sea Dios en tres personas: el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo.
La palabra
“Trinidad” empero, ni siquiera aparece en la Biblia.
La Biblia no
enseña semejante doctrina. Sobre esto volveremos más tarde.
Dios en la
prehistoria
Ahora
volvamos al principio, a la prehistoria. Si a usted le preguntaran en qué parte
de la Biblia se encuentra la primera descripción de Dios en el tiempo más
remoto de su existencia, probablemente respondería que en el primer versículo
de la Biblia, Génesis 1:1.
¿Es
correcto? …….. ¡No es correcto!
Cronológicamente,
la primera revelación de QUÉ y QUIÉN es Dios aparece en el Nuevo Testamento, en
Juan 1:1.
"En
el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste
era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él
nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la
luz de los hombres" (Juan 1:1-4).
El Verbo en
este pasaje es una traducción de la palabra griega “logos” que significa
"vocero", "palabra" o "pensamiento revelador". Es
el nombre empleado aquí para indicar un ser individual.
Pero ¿que o
quién es este Logos?
Veamos la
explicación en el versículo 14:
"Y
aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria
como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad".
Cuando nació
como Jesucristo, fue carne y hueso. Tenía un cuerpo físico, de manera que lo
podían ver y tocar.
Pero
¿Qué era?
¿Era como
Dios... como el Logos?
Esto se
responde en Juan 4:24: “Dios es espíritu", y el espíritu es invisible.
Sabemos qué
forma tenía como el hombre Jesús, pero ¿qué forma tenía siendo el Verbo?
Esto lo
explicaremos más adelante.
El Verbo,
pues, es un ser que se hizo carne, que fue engendrado por Dios y que al ser
engendrado se convirtió en su Hijo (y Dios en su Padre). Más en aquel momento
prehistórico al que se refiere el primer versículo del Evangelio de Juan, el
Verbo aún no era Hijo de Dios. El se despojó de su gloria como ser espiritual
divino para ser engendrado como ser humano. Se convirtió en Hijo de Dios más
tarde cuando fue engendrado por Dios y nació de la virgen María….Aquí en el
principio, pues, vemos reveladas dos personas: una es Dios, y con Dios había en
aquella época prehistórica otra persona que también era Dios, que más tarde fue
engendrada y nació como Jesucristo. Estas dos personas eran espíritu, que es
invisible para el ojo humano a menos que se manifieste de una manera
sobrenatural.
En la época
descrita en el versículo 1, Jesús no era todavía el Hijo de Dios y Dios no era
su Padre.
¿Quién era
Metquisedec?
Hay algo más
acerca de la preexistencia de Jesús en el capítulo séptimo de Hebreos. Hablando
de Melquisedec, rey de Jerusalén en tiempos de Abraham, dice que también era el
sacerdote del Dios altísimo.
Melquisedec
había existido desde toda la eternidad
"sin
padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de
vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre”
(versículo 3).
Como
Melquisedec era "semejante al Hijo de Dios" y permanece sacerdote
para siempre, y como Jesucristo es Sumo Sacerdote ahora, entonces Melquisedec y
Jesucristo son la misma persona.
Por lo
tanto, Cristo fue "sin padre, sin madre, sin genealogía [en tiempos de
Abraham]; que ni tiene principio de días ni fin de vida".
Dios también
había existido eternamente junto con el Verbo.
Jesús,
cuando era el Verbo, era un ser inmortal que había existido SIEMPRE. Jamás hubo
un momento en que no existiera. El no tiene principio de días. Entonces era
"semejante" al Hijo de Dios pero no era el Hijo de Dios. Él también
era Dios junto con Dios.
Estos
pasajes muestran que en el principio, antes de que se hubiera creado cosa
alguna, el Verbo estaba con Dios y al mismo tiempo el Verbo era Dios.
¿Cómo se
explica esto?
El hijo de
un hombre de apellido Pérez puede estar con Pérez, su padre, y al mismo tiempo
es Pérez porque toma el nombre de su padre. Pero es una persona diferente. Está
con su padre, Pérez, y al mismo tiempo es Pérez.
La única
diferencia en esta analogía es que en el momento de Juan 1:1 el Verbo todavía
no era el Hijo de Dios. Pero estaba con Dios y también era Dios.
No eran
Padre e Hijo, pero eran el fundamento de lo que había de convertirse en la
FAMILIA DE Dios.
Esa familia
se compone ahora de Dios el Padre y de su Hijo Jesucristo, y de muchos seres
humanos que YA HAN SIDO ENGENDRADOS COMO HUOS E HIJAS DE DIOS (Romanos 8:14,
16; 11 Corintios 6:18; I Juan 3:2) y que constituyen la Iglesia de Dios.
Este aspecto
de FAMILIA, la FAMILIA DE Dios, es de importancia vital y se explicará en
detalle más tarde.
Pero ¿dónde
estamos ahora?
Mucho antes
de que existiera algo más, había dos seres supremos inmortales que habían
existido SIEMPRE. Es difícil para la mente humana captar el sentido de
"siempre".
Pero también
le es difícil captar lo que es la electricidad, y sin embargo todos sabemos que
la electricidad existe y que ¡es real!
Cristo como Creador
Volvamos a
nuestra pregunta inicial:
¿QUÉ y QUIÉN
es Dios?
Antes de que
existiera cosa alguna, estaban Dios y el Verbo, compuestos de espíritu, no de
materia, más no por ello eran menos reales.
Eran
DOS personas, no tres.
El versículo
3 de Juan 1 dice que todas las cosas (el universo) fueron creadas por el Verbo.
Esto se entiende
mejor si le agregamos Colosenses 1:16 que dice, hablando de Jesucristo:
"Todo
fue creado por medio de él".
Expliquemos.
En la
primera semana de enero de 1914 visité al famoso fabricante de automóviles
Henry Ford para entrevistarlo para una revista que quería publicar un artículo
sobre su nueva y revolucionaria política salarial de US$ 5 diarios.
Me reuní con
el Sr. Ford en el edificio administrativo.
Vestía traje
de calle, camisa blanca y corbata. Del otro lado de la calle vi una gran fábrica
donde trabajaban millares de obreros vestidos de overol ante sus máquinas
impulsadas por energía eléctrica. Se decía que el Sr. Ford hacía los
automóviles. Pero él los hacía por medio de estos obreros, que a su vez se
valían de las máquinas y de la energía eléctrica.
De la misma
manera, Dios el Padre es el Creador, pero creó todas las cosas por medio de
Jesucristo.
Jesús es el
Verbo. Esta escrito: "El dijo, y fue hecho" (Salmos 33:9).
Dios le dice
a Cristo lo que debe hacer (Juan 8:28-29).
Luego Jesús
habla, como el obrero, y el Espíritu Santo es la FUERZA que responde y hace lo
que Jesús ordena.
Por eso
leemos en Colosenses 1, a partir del versículo 12:
"Dando
gracias al Padre... el cual nos ha... trasladado al reino de su amado Hijo... Él
es la imagen del Dios invisible [tienen la misma apariencia, la misma forma y
el mismo carácter]... Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay
en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos,
sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de
él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él
subsisten" (versículos 12-13, 15-17).
La Palabra
de Dios, pues, revela que Dios y el Verbo, dos personas supremas, existieron
SIEMPRE y antes de que se hubiera creado cosa alguna, incluso la tierra y el
universo entero.
En los
pasajes citados arriba vemos que Cristo tenía la misma imagen, o sea la misma
forma, de Dios. Quizá Dios parezca más real para usted cuando comprenda que
tiene forma de ser humano. De esto daremos más pruebas.
Hubo un
tiempo en que estas dos personas existían, pero no existía NADA MÁS.
La Biblia no
menciona a una tercera persona.
¿Se limita entonces
Dios a dos personas?
La falsa
doctrina de la trinidad limita a Dios a tres personas, pero Dios no está
limitado.
Tal como El
lo revela vez tras vez, su propósito es reproducirse a sí mismo hasta llegar a
ser, probablemente, miles de millones de seres divinos. Es la falsa enseñanza
sobre la trinidad la que limita a Dios, niega su propósito y, evidentemente, ha
engañado a todo el mundo cristiano. Tanto Dios como el Verbo son ESPÍRITU y
proyectan su espíritu.
Para
ilustrar esto, me permito dar un ejemplo: Gracias al sentido de la vista,
podemos ver algo que está al otro lado de un cuarto; también podemos ver el sol
y aun estrellas muchísimo mayores que nuestro sol, con la diferencia de que
están más lejos.
No obstante,
por medio de la vista no podemos efectuar cambios en esos objetos. Dios puede
proyectar su espíritu a cualquier lugar, no importa cuan lejos esté, pero al
mismo tiempo puede ejercer su poder y efectuar cambios a voluntad en esos
objetos. Dios es entonces un ser omnipresente.
¡Quién sabe
cuánto tiempo Dios y el Verbo pensaron, planearon y diseñaron antes de empezar
a crear!
Pero la
materia, o sea la tierra, las estrellas, las nebulosas y las galaxias, no fue
lo primero que crearon. Antes de crear la materia crearon ángeles.
Dios habla
de la creación de la tierra en el capitulo 38 del libro de Job.
Dice que
cuando creó la tierra todos los ángeles alababan y se regocijaban (versículo
7).
Por lo
tanto, los ángeles ya existían cuando se creó la tierra.
En Génesis
1:1 se dice que Dios creó la tierra y los cielos, dando a entender que el
universo material se creó simultáneamente con la tierra. Esto se dice
claramente en Génesis 2:4:
"Estos
son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que
el Eterno Dios hizo la tierra y los cielos".
Sin embargo,
la palabra día en este contexto no se refiere necesariamente a un día de 24
horas sino a cierto espacio indeterminado de tiempo. Esto pudo haber sido hace
miles de millones de anos. Antes de la creación del hombre hubo ángeles en la
tierra.
Como los ángeles
son seres espirituales inmortales, pudieron haber estado aquí millares o aun
millones de años antes del hombre. Dios no revela cuánto tiempo fue.
La tierra
fue morada de los ángeles primero, pero Judas 6 nos dice que "no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su
propia morada [en la tierra]...”
¿Qué aspecto tiene
Dios?
Ahora veamos
más detalles sobre QUÉ y QUIÉN es Dios.
Dios es
espíritu (Juan 4:24).
¿Por qué es
irreal para tantas personas?
Porque Dios
y el Verbo no se componen de materia sino de espíritu; no son carne y hueso
como los humanos. Dios es invisible al ojo humano (Colosenses 1:15).
No parece
real. Para que algo parezca real, la mente quiere ver una forma.
Pero aunque
Dios se compone de espíritu y no de materia visible, la verdad es que El sí
tiene forma.
¿Cuál es la forma de
Dios?
En Génesis
1:26 Dios dijo:
"Hagamos
al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza".
Sabemos cuál
es la imagen y forma del hombre; esta es la imagen y forma que tiene Dios.
En varias
partes de la Biblia se revela que Dios tiene rostro, ojos, nariz, boca y oídos.
Tiene
cabello. Se revela que Dios tiene brazos y piernas. Y Dios tiene manos y dedos.
Ningún ave, pez, insecto ni mamífero tiene manos como las del hombre.
Si algún
otro ser viviente que conocemos tuviera una mente para pensar pero careciera de
manos y dedos, no podría diseñar y hacer cosas como el hombre.
Dios tiene
pies y dedos en los pies. Tiene un cuerpo. Tiene una mente.
Los animales
tienen un cerebro, más no la facultad mental del hombre.
Si conocemos
el aspecto de un hombre, conocemos la forma y el aspecto de Dios, pues El hizo
al hombre a su imagen, según su propia semejanza.
Uno de los discípulos
de Jesús le preguntó qué apariencia tenía Dios el Padre.
Jesús le
respondió:
"¿Tanto
tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha
visto a mí, ha visto al Padre" (Juan 14:9).
Jesús se
parecía al Padre. Jesús era "Dios con nosotros" (Mateo 1:23).
Era el Hijo
de Dios.
¿Cómo era su aspecto
físico?
Era el de un
hombre, porque también era Hijo de hombre.
Se parecía
tanto a los demás judíos de su época que sus enemigos tuvieron que sobornar a
Judas para que lo señalara y lo identificara entre la gente.
Sabemos,
pues, que Dios tiene la misma forma del hombre.
También
sabemos que se compone de espíritu y no de materia como el hombre.
El espíritu
es invisible para nuestros ojos a menos que se manifieste por un proceso
especial.
Y si se
manifestara así, veríamos tanto a Dios el Padre como a Cristo glorificados en
el cielo, con el rostro de forma humana pero resplandeciente como el sol, sus
ojos como llamas de fuego, sus pies como bronce bruñido y su cabellera blanca
como la nieve
(Apocalipsis
1:14-16).
La naturaleza y el
carácter de Dios
Pero lo más
importante es la naturaleza de Dios, su CARÁCTER.
¡No podemos
saber cómo es Dios si no conocemos SU CARÁCTER!
El CARÁCTER,
tanto de Dios el Padre como de Jesucristo, es de santidad espiritual, de
justicia y perfección absolutas.
Ese carácter
se puede resumir en una palabra: amor, que se define como un interés altruista
y generoso. Amar es dar, servir, ayudar, compartir. No es OBTENER.
Es el camino
que no conoce la codicia, la lascivia, la vanidad, el egoísmo, la competencia,
el conflicto, la violencia ni la destrucción; no conoce la envidia ni los
celos, el resentimiento ni la amargura.
La
naturaleza inherente de Dios es el camino de la PAZ,
la JUSTICIA,
la MISERICORDIA, la FELICIDAD y la ALEGRÍA, que irradian de El hacia todos los
que El ha creado.
El Verbo y
Dios VIVÍAN.
¿Qué hacían?
…..Creaban.
¿Cómo
vivían?
¿Cuál era su
estilo de vida?
Su estilo o
camino de vida era el camino de su carácter perfecto: el camino del AMOR
altruista. Cuando Jesús fue bautizado. Dios el Padre dijo:
"Este
es mi Hijo AMADO" (Mateo 3:17).
Dios AMABA
al Verbo y el Verbo AMABA a Dios y lo obedecía en todo.
Dos no
pueden andar juntos si no están de acuerdo (Amos 3:3).
Ellos
estaban plenamente de acuerdo y cooperaban en todo.
Dos no
pueden andar juntos en paz continua si uno de ellos no es el jefe o cabeza.
Dios era el
jefe.
Su camino de
vida, o sea su manera de vivir, produjo paz, cooperación, alegría y realizaciones.
Este CAMINO DE VIDA se convirtió en LEY.
Una ley es
un código que rige la conducta o las relaciones entre dos o más personas.
Las reglas
de una competencia deportiva podrían considerarse la "ley" del juego.
Si hay una
ley, debe haber una sanción por su infracción.
No puede
haber ley sin una sanción cuando se viola.
Dios, autor del
gobierno
La
existencia misma de una ley presupone un GOBIERNO. El gobierno es la
administración y aplicación de la ley por parte de uno que tiene autoridad. Esto
supone la necesidad de un liderazgo con autoridad, de alguien que mande.
Cuando
existían los únicos seres con vida consciente, Dios era el jefe, el que tenía
el mando. Así pues, aun cuando los únicos seres vivos y conscientes eran Dios y
el Verbo, había un GOBIERNO con Dios a la cabeza. El gobierno de Dios es
necesariamente un gobierno de arriba hacia abajo. No puede ser un
"gobierno por consentimiento de los gobernados".
Sus leyes
provienen de Dios. No son materia de legislación por parte del pueblo.
Los
gobernados no dictan la manera como el gobierno ha de regirlos. Como Dios creó
otros seres vivos, pensantes y conscientes, este hecho necesariamente Índica
que el GOBIERNO DE Dios hubo de extenderse sobre toda la creación, con Dios
como su gobernante supremo.
Nuestra
civilización humana se ha apropiado la prerrogativa de crear leyes.
Los
gobiernos humanos, bien sea municipales, departamentales, estatales o
nacionales, tienen cuerpos legislativos, concejos municipales, legislaturas estatales,
congresos nacionales, etc. No obstante, 6000 años de experiencia humana han
demostrado la incapacidad total de los seres humanos para discernir entre el
bien y el mal, o para formular leyes de conducta y relaciones humanas.
Loa cuerpos
legislativos humanos han hecho tantas leyes, que a un agente de policía
promedio no le es posible recordar siquiera el 20% de la leyes en cuya
violaciones el debe intervenir. Algunos quizás recordarán una tira cómica que
se titulaba “Debería haber una ley”.
Esta tira cómica
se relaciona con el hecho de que los legisladores han hecho tantas leyes y sin
embargo, no han podido abarcar todas las posibilidades de infracción.
La ley de
Dios es espiritual y puede resumirse en una simple palabra, pero que lo incluye
todo. Esa palabra es amor.
La ley de
Dios para guiar la conducta humana, se subdivide en dos grandes mandamientos; amor a Dios y amor al prójimo.
Estos a su
vez se subdividen en 10 mandamientos.
Jesús
magnificó esta ley enseñando como su principio se extiende hasta abarcar
prácticamente toda infracción posible.
El tercer
capitulo de II Corintios enseña que la ley de Dios ha de aplicarse en
principio. Esta ley se resume en una sola palabra: amor.
No obstante
es tan perfecta que al aplicar su principio es una ley completa. Solo hay un
legislador perfecto: Dios.
Téngase
presente que el gobierno de Dios, se base en la ley de Dios, que es el camino
de vida del amor altruista, la cooperación, el interés por el bien de los
gobernadores.
Y
esta ley de Dios produce paz, felicidad y cooperación mediante la obediencia.
Dios es una Familia
Volvamos ahora a Génesis 1:1
“En el principio Dios…Dios”
Esto fue escrito por Moisés tal como
Dios lo inspiró.
Moisés escribió en hebreo, y la palabra
hebrea traducida como Dios es “Elohim”.
Esta palabra es un sustantivo o nombre
de forma plural, pero en su uso gramatical suele ser singular.
Así como la palabra “familia, iglesia,
grupo”, una familia formada por dos o mas miembros, una iglesia compuesta de
muchos miembros, o un grupo de varias personas.
Se refiere precisamente a las mismas
personas que componen a aquel
Dios único que encontramos
en Juan 1:1 el Verbo y Dios
Cada una de
estos DOS seres divinos es DIOS.
En otras
palabras, Dios ES UNA FAMILIA de personas, que ahora se compone solamente de
dos:
Dios
el Padre y Cristo el Hijo.
Pero si el
Espíritu de Dios mora en uno y éste es guiado por el Espíritu entonces es un
hijo engendrado de Dios (Romanos 8:14).
Cuando
Cristo regrese a la tierra con poder y gloria supremos para establecer el REINO
DE DIOS y restaurar el GOBIERNO DE DIOS que Lucero abolió, entonces todos los
que estén llenos del Espíritu de Dios y serán guiados por él y se convertirán
en hijos NACIDOS de Dios.
Entonces EL
GOBIERNO DE DIOS SERÁ RESTAURADO en la tierra y
¡LA
FAMILIA DE DIOS GOBERNARÁ A LAS NACIONES!
La doctrina de la
trinidad
La doctrina
de la trinidad limita a Dios a tres personas.
Destruye el
evangelio de Jesucristo, porque este evangelio es la buena noticia del venidero
reino de Dios (De que ha de establecerse en la tierra la familia de Dios).
La única
esperanza de este mundo y sus confundidos habitantes, por mucho más que tres
personas, constituidos por seres divinamente transformados)
La trinidad
es una doctrina de la gran religión falsa llamada en Apocalipsis 17:5
"Babilonia
la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra"
Mediante
esta y otras doctrinas, Satanás ha ENGAÑADO al cristianismo tradicional.
La enseñanza
generalmente aceptada en el cristianismo tradicional es que Dios es una
"trinidad", o sea Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu
Santo.
¿Cómo entró
esta doctrina en el cristianismo tradicional?
Decididamente,
no vino de la Biblia. He citado Apocalipsis 12:9, según el cual todas las
naciones han sido engañadas por Satanás el diablo.
¿Cómo fue
que el diablo astuto introdujo semejante doctrina en el
"cristianismo"?
La historia
es interesante. Parece increíble que un ser como Satanás haya engañado no sólo
al mundo en general sino también al "cristianismo", la religión que
lleva el nombre de Cristo y que se supone la verdadera. ¡Pero lo hizo!
Lo hizo por
medio de su gran iglesia falsa fundada en el año 33 de nuestra era por Simón el
Mago, a quien el capítulo 8 del libro de los Hechos describe como el jefe de la
religión
babilónica
de los misterios en Samaría.
En II Reyes
17:23-24 leemos que Salmanasar, rey de Asiría, quien había invadido y
conquistado el reino del norte, el reino de Israel, deportó al pueblo de
Samaría (al norte de Jerusalén) y lo remplazó con gente que profesaba la
religión babilónica de los misterios. Eran gentiles, desde luego. En tiempos de
Cristo habitaban la zona al norte de Jerusalén.
Los judíos
de Judea los despreciaban, llamándolos "perros".
Aun en el
primer siglo de nuestra era seguían aferrados a esta religión pagana de los
misterios.
En el año
33, dos años después de que Jesucristo, desde el cielo, fundara la Iglesia de
Dios en el día de Pentecostés, el diácono Felipe, que más tarde fue
evangelista, viajó a Samaría predicando el evangelio de Cristo. Aquel Simón el Mago vino con la multitud a
oírlo.
Simón había
encantado a los pobladores de esa tierra, quienes lo seguían como su jefe
dentro de la gran religión de los misterios, "desde el más pequeño hasta
el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios" (Hechos 8:10).
Cuando
muchos creyeron las prédicas de Felipe acerca del reino de Dios, fueron
bautizados, y con ellos Simón. Luego Simón se dirigió a los apóstoles Pedro y
Juan y les ofreció dinero a cambio de que le dieran el poder para impartir el
Espíritu Santo a quienes él impusiera las manos. Pedro lo reprendió
fuertemente, pero de todos modos Simón se proclamó apóstol cristiano y le puso
el nombre de "cristianismo" a la religión babilónica de los
misterios. Adoptó la doctrina de la "gracia" para perdón de los
pecados (algo que las religiones paganas no tenían), pero convirtió la gracia
en licencia para desobedecer a Dios (Judas 4).
Aspiraba a
convertir su religión pagana, que ahora llevaba el nombre de
"cristianismo", en una religión universal para ganar así el dominio
político del mundo.
Simón, el
"Pater" (Pedro) con su religión falsificada, no logró esto durante su
vida.
Pero los
dirigentes que le sucedieron, habiendo trasladado su sede a Roma, pudieron, más
tarde,
controlar políticamente el Imperio Romano y su prolongación medieval llamado el
"Sacro Imperio Romano".
¡Este mismo imperio
está actualmente en vías de restauración en Europa!
Un evangelio falso
Para fines
de la sexta década del primer siglo, gran parte del Medio Oriente había
abandonado el evangelio verdadero para adoptar otro falso (Gálatas 1:6-7).
En la década
del 90 el apóstol Juan escribió el libro del Apocalipsis en la isla de Patmos.
Poco
después, la iglesia fundada por Simón en el año 33 pretendió convertir la
Pascua cristiana en una ceremonia babilónica que ahora se llama la "Pascua
Florida".
(Cristo había
cambiado solamente su forma, o sea que sustituyó el sacrificio del cordero por
pan ácimo y vino.)
Muerto el
apóstol Juan, un discípulo suyo de nombre Policarpo protagonizó una
controversia con el jefe de la iglesia iniciada por Simón acerca de la Pascua
bíblica y la Pascua Florida.
Más tarde,
otro discípulo del verdadero cristianismo llamado Polícrates participó en un
debate aun más acalorado sobre la misma cuestión. Esta batalla teológica se llamó la
Controversia Cuartodecimana.
Polícrates
sostuvo, como habían enseñado Jesús y los primeros apóstoles, que la Pascua
debía observarse en su nueva forma cristiana introducida por Cristo y apoyada
por el apóstol Pablo (I Corintios II): con pan ácimo y vino en vez del
sacrificio de un cordero, en la tarde del 14 de nisán (primer mes del
calendario sagrado).
Pero sus
contendores insistían en que debía celebrarse en domingo.
Más o menos
al mismo tiempo surgió otra controversia entre el Dr. Arrio, dirigente
cristiano de Alejandría que murió en el año 336 de nuestra era, y otros obispos
acerca de la trinidad. El Dr. Arrio se opuso rotundamente a la doctrina de la
trinidad y tuvo muchos seguidores.
En el año
325 el emperador Constantino convocó el Concilio de Nicea para resolver las
controversias.
Constantino
no era "cristiano" todavía, pero asumió el control como jefe
político.
El Concilio
aprobó la doctrina de la Pascua Florida y de la trinidad.
Constantino,
gobernante civil, las convirtió en LEY... ¡mas no pudo convertirlas en VERDAD!
Satanás ha
engañado a todo el mundo respecto de la naturaleza de Dios, QUÉ y QUIÉN es, y
respecto de Jesucristo y el Espíritu Santo. También respecto del GOBIERNO DE
DIOS, el cual está basado en la LEY espiritual de Dios.
Más aún, lo
ha engañado respecto de QUÉ es el hombre y POR QUÉ existe, qué es la salvación
y cómo se recibe, cuál es el evangelio verdadero, qué es la Iglesia y por qué
existe, y qué ocurrirá en el futuro.
¿Cómo es Dios?
La palabra
trinidad no aparece en ningún lugar de la Biblia. A medida que sigamos, va a
quedar perfectamente claro que Dios no se ha limitado a ninguna trinidad.
Esta
sorprendente realidad, una vez comprendida, ¡es la revelación más
extraordinaria que la mente humana pueda recibir!
El primer
concepto o enseñanza acerca de la trinidad surgió en la segunda mitad del siglo
segundo, muchos años después de haberse terminado de escribir el Nuevo
Testamento.
El
cristianismo falso originado por Simón el Mago la promovía fuertemente junto
con la Pascua Florida, de origen igualmente pagano.
La verdadera
Iglesia de Dios se opuso enérgicamente. La controversia se hizo tan violenta
que amenazó la paz del mundo. Por eso el emperador Constantino, a la sazón
pagana, convocó el Concilio de Nicea para resolver el asunto.
Los
seguidores del emperador romano eran muchísimo más numerosos que los miembros
de la Iglesia de Dios perseguida.
En el libro
del Apocalipsis hay una profecía acerca de estas dos iglesias.
El capítulo
12 habla de la verdadera Iglesia de Dios, víctima de persecuciones.
Jesús la
llamó "manada pequeña" (Lucas 12:32).
En
Apocalipsis 17 encontramos la profecía acerca de la iglesia falsa, una iglesia
muy grande que Dios llama "Misterio: Babilonia la grande, la madre de las
rameras" (versículo 5).
Esta se
alineó con los gobiernos políticos y se montó sobre ellos.
El mundo
entero quedará ATÓNITO (versículo 8) cuando este "Sacro Imperio
Romano" medieval reviva como entidad religiosa y política.
¡Ahora mismo
está en las etapas preliminares de su formación a partir del Mercado Común
Europeo!
Un pasaje espurio
Solamente
hay un pequeño pasaje en la versión Reina-Valera de la Biblia que los
defensores de la trinidad pueden esgrimir para apoyar su doctrina. Este pasaje
aparece en I Juan 5:7-8 y lo ponemos entre corchetes en la siguiente cita:
"Porque
tres son los que dan testimonio [en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu
Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra]: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos
tres concuerdan".
Las palabras
que se encuentran entre corchetes fueron agregadas por quienes publicaron la
traducción de la Vulgata, probablemente a comienzos del siglo cuarto. No
aparecen en ninguno de los manuscritos anteriores. Se agregaron a la Vulgata en
el calor de la controversia entre Roma y el Dr. Arrio y el pueblo de Dios.
Los
comentarios bíblicos explican que estas palabras jamás formaron parte del
manuscrito del apóstol Juan ni de las primeras copias del mismo. En sus tres
epístolas y en el Apocalipsis el apóstol Juan habla del "Padre y... su
Hijo" (I Juan 1:3), pero nunca del "Padre y el Verbo" excepto en
esta porción espuria de I Juan 5:7-8.
El
archí-engañador Satanás tuvo una razón para querer agregar este versículo a la
Vulgata, el cual ha pasado a muchas versiones modernas.
La doctrina
de la trinidad anula por completo el evangelio de Jesucristo. Este evangelio es
el MENSAJE que Jesucristo trajo de Dios el Padre.
¡La buena nueva
acerca del venidero REINO DE Dios!
Esto es lo
que Satanás MÁS desea suprimir y acabar.
A medida que
prosigamos, esto se hará más claro.
Cierto
evangelista muy conocido dice: "Cuando empecé a estudiar la Biblia hace
años, la doctrina de la trinidad fue uno de los problemas más complejos que
hube de afrontar.
Nunca lo
resolví completamente, pues contiene un aspecto de misterio.
Aunque no lo
entiendo plenamente hasta el día de hoy, lo acepto como revelación de Dios...
Explicar e
ilustrar la trinidad es una de las tareas más difíciles del cristiano".
También
suele esgrimirse como argumento el hecho de que en algunos idiomas (por ejemplo
el inglés) se emplea el pronombre masculino para referirse al Espíritu Santo.
Este es un descuido, pues en otros pasajes sí se ha utilizado correctamente el
pronombre neutro que indica no una persona sino una cosa.
En el idioma
español, el pronombre utilizado es "el cual", que puede referirse
tanto a una persona como a una cosa. Esto lo vemos, por ejemplo, en el pasaje
que describe la primera venida del Espíritu Santo para fundar la Iglesia de
Dios, aquel día memorable de Pentecostés.
El Espíritu Santo
derramado
El Espíritu
Santo llegó del cielo en forma audible como un viento recio, "el cual
llenó toda la casa donde estaban sentados".
Luego el
Espíritu Santo se APARECIÓ, se manifestó:
"Y
se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada
uno de ellos" (Hechos 2:2-3).
En el
versículo 18 Pedro cita al profeta Joel: “Derramaré de
mi espíritu".
El Espíritu
Santo puede DERRAMARSE como el agua.
¿Acaso una
persona se derrama de una a otra, por ejemplo, de Dios a los que estaban
reunidos?
Juan 7:37-39
dice:
"En
el último y gran día de la fiesta. Jesús se puso en pie y alzó la voz,
diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice
la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu
que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el
Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado".
Y nuevamente
leemos en Hechos 10:45:
"...
de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo".
Resumen
Por último,
resumiremos brevemente lo que hemos dicho hasta ahora:
Dios es una
FAMILIA compuesta en la actualidad de DOS personas, las dos personas de Juan
1:1-4, pero con muchos millares ya engendrados mediante el Espíritu de Dios
(que conforman la verdadera Iglesia de Dios) y que pronto nacerán como miembros
de la misma familia divina al regreso de Cristo. Jesucristo, por su
resurrección, NACIÓ como Hijo divino de Dios (Romanos 1:4) y fue el primero que
nació así en la familia divina (Romanos 8:29).
Dios y
Jesucristo se componen de espíritu. Tienen forma humana pero con ojos como
llamas de fuego y rostro que resplandece como el sol con toda su fuerza.
Dios es
Creador de todo lo que existe. Tanto Él como el Verbo (que se convirtió en
Jesucristo) han existido eternamente y antes de todo lo demás. De ellos emana
el Espíritu
de Dios por
el cual Dios es omnipresente y omnisapiente.
Dios el
Padre es el Padre divino de la familia de Dios, en la cual nacerán todos los
cristianos verdaderamente convertidos.
EL MISTERIO DE LOS
ÁNGELES Y LOS ESPÍRITUS MALIGNOS
¿PUEDE HABER
ALGO MÁS MISTERIOSO que el tema del mundo espiritual invisible?
Los seres
angelicales siempre han sido un misterio para el hombre.
¿Existen los
ángeles en realidad?
¿Existe
Satanás el diablo?
¿Es un ser
real e inmortal?
¿Creó Dios
al diablo?
Algunas
religiones adoran a dioses que consideran ser espíritus malignos.
Algunas de
las grandes catedrales de la religión cristiana llevan tallados en su exterior
rostros grotescos supuestamente para alejar a los espíritus malignos.
Todos los
males y problemas del mundo se deben al choque entre mentes encontradas.
¿Cuál es la
causa de que choquen las mentes?
¿Hay alguna
relación entre tales actitudes de disensión y el mundo espiritual invisible?
Es un
misterio para casi todos, pero la Biblia revela un mundo tan real como
invisible, otra dimensión, como la llamarían algunos, que coexiste con el
nuestro y es imperceptible para nuestros cinco sentidos. Se trata del mundo
espiritual.
En el primer
capítulo de la Epístola a los Hebreos leemos que los ángeles sirven de
mensajeros secretos de Dios, enviados para ministrar a quienes Dios ha llamado
a la salvación y la vida eterna.
Efesios 6:12
revela que nuestras contenciones y luchas no son contra otros seres humanos
sino "contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de
las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad [espíritus
malignos] en las regiones celestes".
¿Cómo puede
ser?
¿Por qué
está el mundo tan lleno de conflictos y luchas entre las mentes humanas?
Efesios 2:2
nos dice que la humanidad anda "siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire [Satanás], el espíritu que ahora
opera en los hijos de desobediencia".
La gente
sencillamente no se da cuenta de que hay un poder espiritual invisible que
inyecta actitudes hostiles en su mente.
Estos
pasajes de las Sagradas Escrituras han sido un misterio aun para la
cristiandad.
¿Por qué ni
siquiera los cristianos profesos han logrado entender este misterio?
El mundo
espiritual e invisible (Colosenses 1:15-16) es real. Más por ser invisible, ha
permanecido en el misterio. El hecho de que tanto los ángeles santos como los
espíritus malignos sean invisibles no niega su existencia. En realidad, el
mundo espiritual invisible es más real que lo material y visible. La mayoría de
las personas no saben lo que es la electricidad, pero no dudan de su
existencia.
La Biblia
explica: "Si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se
pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo [Satanás] cegó el
entendimiento de los incrédulos" (II Corintios 4:3-4).
Satanás es
el dios de este mundo.
Ha llegado
la hora de que ENTENDAMOS.
El poder supremo e
invisible
En el
capítulo I explicamos que Dios desde la eternidad ha sido una familia,
compuesta inicialmente de dos miembros: Dios y el Verbo (este último se
convirtió en Jesucristo hace unos 2.000 años).
Dios es
invisible. Es el ser espiritual supremo y todopoderoso. Vimos que Dios vive.
¡Que actúa! -¿Qué hace?
Dios es la
familia creadora. Pocos saben que lo primero que Dios creó no fue la tierra,
los soles ni otros planetas del universo. Antes de todo esto creó el mundo
espiritual formado por innumerables seres angelicales.
El gran
Dios, mediante el Verbo, diseñó y creó primero a estos SERES ESPIRITUALES
llamados ángeles. Cada uno fue creado individualmente, ¡y suman millones o
quizá miles de millones!
Los ángeles
son seres espirituales reales y personales. Cada uno tiene una mente con
capacidad superior a la humana. Pueden tener actitudes, propósitos e
intenciones.
Se ha
revelado que aun Jesús, como hombre, fue hecho "un poco menor que los
ángeles" (Hebreos 2:7).
Los ángeles
fueron hechos enteramente de espíritu. Recibieron vida inherente, o sea
inmortalidad. No tienen sangre que circule por las venas y no necesitan
respirar para conservar la vida. Llevan vida propia e inherente dentro de sí.
A los
ángeles se les llama hijos de Dios (Job 1:6) porque Dios los creó, pero no
fueron hijos engendrados y nacidos.
¿Para qué se
crearon los ángeles?
¿Por qué
creó Dios a los ángeles, seres invisibles y espirituales, antes de todo lo
demás? ¿Por qué fueron creados antes de la materia y del universo físico?
En fin
¿Para qué
fueron creados?
Jesús dijo:
"Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo" (Juan 5:17).
En Juan
1:1-5 se revela que Dios y el Verbo (la familia divina) viven. En el capítulo
anterior vimos cómo viven: en amor mutuo, acuerdo absoluto y perfecta armonía.
Sabemos,
pues, que vivían, pero ¿qué hacían? Creaban.
Podríamos
decir que su profesión era la de creadores. Su oficio era crear.
Lo primero
que crearon fueron otros seres espirituales en un plano inferior al plano de la
familia de Dios, para que les ayudaran en la labor de hacer, gobernar y
administrar lo que se crearía. Estos seres fueron hechos ministros, agentes o
auxiliares para la creación de Dios. Fueron hechos siervos del Dios viviente.
Dios fue
supremo desde la eternidad. Para nuestra mente humana esto significa que Dios
se sentaba en el trono de todo lo que existía o había de existir. En el
capítulo 25 del libro de Éxodo encontramos una descripción terrenal del trono
de Dios en el cielo. Es la descripción del arca construida por Moisés siguiendo
las instrucciones de Dios.
A lado y
lado del trono divino había un arcángel, un querubín cuyas alas abiertas
cubrían el trono.
Esto
significa que dichos ángeles superiores tenían que ver con la administración
del gobierno de Dios sobre la obra creada.
Eran
auxiliares, ministros, siervos que ayudaban a Dios.
Podemos leer
acerca de los ángeles en el primer capítulo de Hebreos.
Este
capítulo habla primero de Jesús, diciendo:
"El
cual, siendo... la imagen misma de su sustancia [de Dios], y quien sustenta
todas las cosas con la palabra de su poder... hecho tanto superior a los
ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos. Porque ¿a cuál de los
ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra vez:
Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo? Y otra vez, cuando introduce al
Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. Ciertamente
de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros
llama de fuego. Mas del Hijo dice: Tu trono, OH Dios, por el siglo del siglo;
cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido
la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que
a tus compañeros. Y: Tú, Oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los
cielos son obra de tus manos" (versículos 3-10).
"Pues,
¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga
a tus enemigos por estrado de tus pies? ¿No son todos espíritus ministradores,
enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la
salvación?"
(Versículos
13-14).
Los humanos
somos hechos un poco menores que los ángeles pero tenemos el potencial
asombroso de llegar a ser muy superiores a ellos. Este hecho se expresa en el
segundo capítulo de Hebreos.
La mayoría
de nuestros lectores seguramente ignoraban que los ángeles fueron creados antes
de la tierra y del universo físico. Job 38:1-7 muestra que los ángeles
exclamaron de alegría cuando Dios hizo la tierra. En Génesis 1 y 2 se afirma
que la tierra fue creada al mismo tiempo que el resto del universo físico.
Los ángeles
son seres espirituales invisibles e inmortales dotados de poder y conocimientos
superiores a los humanos (II Pedro 2:11). Han observado todas las actividades
del hombre sobre la tierra y por lo tanto conocen la mente humana, la
psicología, la sociología, la ciencia y todas las artes mejor que cualquier
hombre.
Los ángeles
cumplen una función importante en el desarrollo del propósito de Dios para la
humanidad. Son sus agentes invisibles que nos sirven a nosotros, pobres seres
humanos, herederos de la salvación, de maneras que pocos comprenden.
Experiencias
personales
Mi esposa
Loma y yo experimentamos esto personalmente. Cuando nuestra hija mayor era
bebé, dormía con mi esposa junto a la pared de la alcoba. Cierta noche la Sra.
Armstrong oyó una voz que decía: "Mueve a Beverly". Pensó que era un
sueño y siguió durmiendo.
Pero volvió
a oír la voz, esta vez más fuerte. Despertó a medias, pero no viendo nada,
nuevamente creyó que era un sueño. Dio media vuelta y estaba a punto de
dormirse otra vez cuando la voz habló por tercera vez, ahora con más fuerza y
urgencia: "MUEVE A BEVERLY". Desconcertada, mi esposa pasó a la niña
al otro lado de la cama y dos segundos después un cuadro que colgaba en la
pared cayó con su marco pesadísimo sobre el lugar donde había estado la niña.
De caerle encima, la habría lesionado gravemente. La única explicación es que
Dios haya enviado un ángel para salvarle la vida a Beveriy.
Una noche al
comienzo de mi ministerio, alrededor del año 1934, conducía un automóvil en
medio de una lluvia torrencial, cerca de Eugene, Oregón (EE.UU.). Iba a unos 65
kilómetros por hora sobre una carretera llena de curvas. Aproximándome a una
curva muy cerrada, sentí que el volante de mi auto giraba abruptamente a la
izquierda como si una
fuerza
invisible me lo arrancara de las manos.
Delante de
mí, y a pocos pasos, había un camión averiado. Lo pasé por la
Izquierda
casi rozándolo. La noche era oscura y ahora mi auto se dirigía de frente contra
un automóvil también dañado. Sentí que se me arrebataba el timón de las manos y
que el auto viraba a la derecha. Regresé al carril derecho pasando entre el
camión y el automóvil con apenas unos pocos centímetros de margen. Jamás había
experimentado algo igual.
Alguna
fuerza incontrolable había hecho girar el timón entre mis manos.
La experiencia de la
columna torcida
Unos años
antes, en 1927, tuve una experiencia similar en el primer año de mi conversión.
Mi esposa y
yo habíamos hecho algunos adelantos en el estudio de la Biblia y en el tema de
la curación divina, cuando llegó a la ciudad de Portiand, Oregón, una
predicadora de nombre Aimee Semple McPherson.
La Sra. McPherson
realizó una campaña evangelística en el auditorio de la ciudad.
Mi esposa y
yo fuimos una vez y luego yo volví solo en otra ocasión. Estábamos analizando
distintas enseñanzas y grupos religiosos. No pude entrar porque el recinto
estaba lleno, pero un acomodador me dijo que podría entrar por la puerta de
artistas en la parte de atrás del auditorio. Corriendo, di la vuelta buscando
la entrada de artistas. Allí me encontré con un triste espectáculo. Una señora
y un niño se esforzaban por sacar a un hombre terriblemente lisiado de un
automóvil y meterlo por la puerta del auditorio. Corrí a ayudarles.
El hombre
tenía la columna torcida, no recuerdo ahora si era por artritis, una enfermedad
congénita o alguna otra enfermedad. Sea como fuere, el hombre completamente
impedido se movía a duras penas. Logramos llevarlo hasta la entrada.
A mí no me
habrían dejado entrar si no hubiera estado llevando al lisiado, quien había
venido para que lo sanara la famosa evangelista.
No pudimos
hablar con la Sra. Mc Pherson antes de los servicios, y tampoco después.
Ayudé al
lisiado a regresar a su automóvil. Se veía muy desilusionado.
—Si
realmente desea sanarse —le dije antes de partir—, yo tendré mucho gusto en ir
a su casa y orar por usted. La Sra. McPherson no tiene poder en sí misma para
sanar a nadie.
Yo tampoco.
Solamente DIOS puede sanar. Pero sé lo que Él ha prometido, y creo que me
escuchará tan de buena gana como a la Sra. McPherson. Sólo se necesita que
usted
CREA lo que
DIOS ha prometido y que ponga su fe en El, no en la persona que esté orando por
usted.
Me dieron su
dirección, al sur de la calle Foster. Al día siguiente pedí prestado el
automóvil de mi hermano Rusel y me dirigí hacia allá.
Había
estudiado el tema de la curación en la Biblia y había aprendido que Dios impone
dos condiciones:
1) tenemos
que guardar sus mandamientos y hacer las cosas que son agradables a Él (I Juan
3:22)
Y
2) tenemos que CREER de verdad (Mateo 9:29).
Me daba
cuenta de que muchas personas no comprendían la necesidad de guardar los 10
mandamientos de Dios y que Él mira el corazón. Lo importante es el espíritu, el
deseo de obedecer. Por lo tanto, hay quienes reciben la sanidad cuando
realmente CREEN aunque no guarden estrictamente todos los mandamientos. Pero
una vez que saben la verdad, tienen que OBEDECER. En este caso, estaba seguro
de que Dios quería que yo abriera la mente de estas personas haciéndoles
conocer los mandamientos y mostrándoles que el pecado es infracción de la LEY
de Dios.
Al llegar a
la casa del señor, comencé por leer los dos pasajes citados arriba y luego
expliqué lo que había aprendido en los últimos seis meses acerca de la ley de
Dios y especialmente del sábado. Quería ver si este hombre lisiado y su esposa
estaban DISPUESTOS a obedecer a Dios.
No estaban
dispuestos. Descubrí que eran "pentecostales" y que iban a los
servicios religiosos para "pasarlo bien". Hablaban mucho de "lo
bien que lo pasaban" en las reuniones. En cuanto a obedecer a Dios,
rechazaron la idea con burla y desprecio. Les dije que si no estaban dispuestos
a obedecer a Dios y a cumplir las condiciones que El había impuesto para la
curación, yo no podría orar por él.
¿Fue un
ángel?
El caso no
se apartaba de mi mente. Sentí una profunda lástima por ese pobre individuo.
Pero él no tenía la mente lesionada y yo sabía que Dios no transige con el
PECADO.
Unas semanas
más tarde, conducía de nuevo el automóvil de mi hermano, otra vez por la calle
Foster. Iba pensando en otra misión y el recuerdo del lisiado se había apartado
de mí. Me encontraba profundamente distraído en otra cosa.
No obstante,
cuando llegué a la intersección de la calle donde vivía aquel señor, me acordé
de él. Me surgió la idea de visitarlo una vez más, pero no me pareció
razonable.
Ellos habían
tomado muy a la ligera la idea de acatar a Dios. Más aún, se habían burlado.
Los aparté
de mi mente y volví a pensar en la misión que tenía en ese momento.
Luego ocurrió algo
extraño.
En la
siguiente intersección, el volante del automóvil giró automáticamente a la
derecha. Sentí que se movía y opuse resistencia, pero seguía girando a la
derecha. Instantáneamente, apliqué todas mis fuerzas para contrarrestarlo y
continuar hacia adelante. Fue inútil. Una fuerza invisible hacía girar el timón
contra todas mis fuerzas. El automóvil había dado vuelta a la derecha una
cuadra a la derecha de la casa del lisiado.
Sentí miedo.
Jamás había experimentado algo igual. Detuve el automóvil. No sabía qué pensar.
En la calle Foster había mucho tráfico y ya no podía meterme allí en reversa.
"Bueno",
pensé, "seguiré hasta el final de esta cuadra y allí puedo dar una vuelta
a la izquierda para volver a la calle Foster". Mas al final de la cuadra,
vi que la calle solamente seguía hacia la derecha. No había calle en esa
dirección. Para regresar a la calle Foster me vi obligado a pasar frente a la
casa del lisiado.
"¿Será
que algún ángel dio vuelta al timón para traerme aquí a la fuerza?", me
pregunté.
Un poco
tembloroso, decidí entrar para salir de dudas.
Encontré al
hombre afectado por un envenenamiento de la sangre. La raya roja se acercaba al
corazón.
Les referí
lo que me había sucedido. Luego agregué:
—Ahora sé
que Dios envió un ángel para hacerme venir aquí.
Creo que Dios
quiere que ore por usted, que El lo sanara del envenenamiento para mostrarle su
poder y que le dé una oportunidad más de arrepentirse y mostrarse dispuesto a
obedecer su ley. Si lo hace, le enderezará la columna y lo sanará
completamente. Si lo desea, oraré por usted y le pediré a Dios que lo sane del
envenenamiento. Mas no pediré que lo sane de la columna hasta que se haya
arrepentido y esté dispuesto a obedecer lo que usted vea que Dios le ordena.
Estaban
desesperados. Probablemente le quedaban sólo unas 12 horas de vida.
Ya no
estaban bromeando ni hablando de "lo bien que lo pasaban" en las
reuniones pentecostales. Querían que yo orara.
Yo no era
ministro ordenado, por lo cual no lo ungí con aceite. Nunca en mi vida había
orado en voz alta delante de otros. Les expliqué este hecho y les dije que me
limitaría a poner las manos sobre el enfermo y orar en silencio, pues no quería
sentirme incómodo orando en voz alta por primera vez, ya que esto podría
interferir con el verdadero fervor y la fe.
Sí tenía fe
absoluta en que se sanaría del envenenamiento, y así sucedió.
Regresé al
día siguiente. El envenenamiento había desaparecido inmediatamente cuando oré.
Mas para tristeza y desilusión mía, estaban refiriéndose a la ley de Dios con
el mismo sarcasmo y displicencia de antes. Volvieron a sus bromas sobre
"lo bien que se pasaba" en las reuniones pentecóslales.
Yo no podía
hacer más. Fue una de las grandes desilusiones de mi vida. Jamás volví a saber
de ellos.
Agentes invisibles de
Dios
Dios ha
tenido ángeles encargados específicamente de vigilar y proteger a su Iglesia a
lo largo de su historia (Apocalipsis 1:4, 16, 20; 2:1, 8, 12, 18; 3:1, 7, 14).
Tiene
ángeles que andan continuamente por la tierra y le informan de las condiciones
generales que aquí rigen (Apocalipsis 5:6; Zacarías 4:10; II Crónicas 16:9).
Y Dios
asigna a otros ángeles la tarea específica de cuidar a sus hijos engendrados
(Hechos 12:15; Mateo 18:10). Dios promete:
"A sus
ángeles mandará acerca de tI, que te guarden en todos tus caminos" (Salmos
91:11).
Doce ángeles
de Dios cuidarán las puertas de la nueva ciudad de Jerusalén (Apocalipsis
21:12), uno por cada tribu de Israel. Es posible que esos 12 sean auxiliares
del arcángel Miguel ahora mismo.
Los ángeles
son mensajeros. Se les aparecieron a Abraham, Lot, Agar, Moisés, Gedeón, Elias
y a muchos de los profetas y apóstoles.
Cuando estos
ángeles se manifiestan a los seres humanos, suelen tener la apariencia de
hombre.
La Biblia
menciona a tres ángeles de rango superior:
Lucero
(Isaías 14:12), que ahora es Satanás el diablo; Gabriel, quien se le apareció a
Daniel en dos ocasiones (Daniel 8:16; 9:21), a Zacarías, padre de Juan el
Bautista (Lucas 1:19), y más tarde a María, madre de Jesús (Lucas 1:26); y el
tercero, Miguel, uno de los principales príncipes (Daniel 10:13), identificado
por Judas como un arcángel (Judas 9). Miguel es el arcángel encargado
específicamente de proteger y servir a las 12 tribus de Israel (Daniel 12:1;
10:2-13, 21) y a la verdadera Iglesia de Dios hoy (Apocalipsis 12:7).
La obra maestra de la
creación
Aunque Dios
es el que asigna las responsabilidades de los ángeles, El les ha dado una MENTE
FACULTADA PARA PENSAR, RAZONAR, ELEGIR y TOMAR DECISIONES.
Pero hay una
cualidad importantísima que ni siquiera el poder de Dios puede crear
instantáneamente por decreto:
¡El CARÁCTER
perfecto, santo y justo que es propio de Dios y del Verbo!
Este
carácter es algo que se tiene que DESARROLLAR por VOLUNTAD y DECISIÓN de aquel
en quien ha de existir.
Tómese nota
de esta verdad esencial e importantísima: que el carácter perfecto, santo y
justo es la obra suprema, la máxima realización posible para el Dios creador y
todopoderoso. Y que también es el medio para cumplir su PROPÓSITO supremo, ¡su
objetivo final!
¿CÓMO?
Repetimos
que tal carácter perfecto es algo que se desarrolla.
Es
imprescindible que el ente independiente en el cual ha de crearse este carácter
esté dotado de libre albedrío y de la facultad para tomar decisiones. Más aún,
dicho carácter ha de ser inculcado por Dios mismo y solamente puede provenir de
El, pues Dios es el único que tiene ese carácter justo y, por ende, es el único
que puede darlo.
Ahora bien
¿Qué es ese
carácter justo del cual estamos hablando?
El carácter
perfecto, santo y justo es la capacidad, en un ente independiente, de llegar a
discernir el camino correcto y verdadero del falso, de entregarse voluntaria,
total e incondicionalmente a Dios y su camino perfecto, de acatar a Dios y
rendirse ante El, de decidirse a vivir bien y a obrar bien aun en contra de las
tentaciones y los deseos. Y aun así, el carácter santo es don de Dios. Se
recibe al entregarse a Dios para que El inculque su LEY (su camino de vida)
dentro del alma que así lo decide y lo desea.
Este
carácter perfecto, pues, solamente puede venir de Dios y se inculca en el alma
creada creado por Él cuando éste así lo desee voluntariamente, pero sólo
después de pruebas severas.
He dedicado
varios párrafos a este punto porque es el medio supremo y máximo dentro del
desarrollo del PROPÓSITO general de Dios.
Ahora bien,
en cuanto a los ángeles prehistóricos:
1) Dios les
dio una mente capaz de pensar, razonar» elegir y tomar decisiones voluntarias,
y
2) les
reveló claramente su CAMINO VERDADERO Y JUSTO.
Pero Dios también
les dio, necesariamente, libre albedrío para que aceptaran el camino recto de
Dios o bien para que siguieran caminos contrarios ideados por ellos mismos.
¿Qué OBJETO
tuvo la creación de los ángeles?
Sin lugar a
dudas, el objetivo de los ángeles era el mismo que se ha convertido ahora, a
raíz de la rebelión angelical.
¡En el trascendental
destino del hombre!
Dios creó el
vasto universo material como un campo de prueba, como sitio donde existiría la
oportunidad para la realización creativa y positiva.
Primero que
todo. Dios había creado a los ángeles.
Luego, para
los ángeles y para los hombres que vendrían más tarde, Dios formó la tierra y
el universo.
Ahora bien.
Dios no sólo creó la materia sino que con ella y dentro de ella creó la energía
y las leyes que el hombre ha descubierto en los campos de la física y la
química.
Dios formó
materia de tipo orgánico e inorgánico.
Esto nos
trae a lo revelado en Génesis 1:1:
"En
el principio [del universo
físico] creó Dios los cielos y la
tierra".
Estas son
cosas materiales y físicas.
La palabra
cielos está en plural en el hebreo original, por lo cual se refiere no sólo a
nuestra tierra sino a todo el UNIVERSO material.
Se índica,
pues, que en ese momento, después de creados los ángeles, todo el universo
llegó a existir simultáneamente con la creación de nuestro planeta. Encuentro
fuertes indicios de este hecho en otras partes de la Biblia, y así se afirma
claramente en Génesis 2:4.
Una creación perfecta
Las palabras
originales escritas por Moisés dan a entender una creación perfecta. Dios se
revela como el Creador de la perfección, la luz y la belleza. Todas las
referencias en la Biblia describen el estado de cada fase terminada en la
creación de Dios como "bueno" o "bueno en gran manera, es decir,
perfecto.
Este primer
versículo de la Biblia se refiere a la creación FÍSICA original en su
totalidad, o sea el universo, incluso la tierra (algo que sucedió hace quizá
millones de años), como una obra hermosa y perfecta en la medida en que era una
obra terminada y acabada.
¡Dios es
perfeccionista!
En Job 38:4,
7 Dios habla específicamente de la creación de la tierra.
Dijo que
todos los ángeles ("hijos de Dios" por creación) se regocijaron al ver
la tierra. Esto muestra que los ángeles existieron antes de la creación de la
tierra y probablemente antes del universo material.
Los soles,
planetas y astros son sustancia material. Los ángeles son seres espirituales
creados individualmente y compuestos en su totalidad de espíritu.
Muchos se
sorprenderán al saber que antes de la creación del hombre, nuestra tierra
estaba habitada por ángeles.
El pasaje de
Job citado arriba así lo da a entender.
Los ángeles en la
tierra pecaron
Otros
pasajes de la Biblia sitúan a los ángeles en la tierra antes del hombre.
Nótese II
Pedro 2:4-6. Los primeros que se mencionan cronológicamente son "los
ángeles que pecaron"; después, también cronológicamente, el mundo antiguo
a partir de Adán y hasta los tiempos de Noé.
Luego siguen
Sodoma y Gomorra.
Este Libro
de los libros, que contiene el conocimiento revelado por el Creador, nos dice
que Dios hizo a los ángeles de espíritu. Ahora bien, ¡imagínese a los ángeles
convirtiéndose en pecadores!
Los ángeles
fueron creados con la facultad de pensar, de tomar decisiones y de elegir, pues
de lo contrario no tendrían su propio carácter individual. Siendo el pecado la
trasgresión de la ley, estos ángeles al pecar se rebelaron contra la ley de
Dios, que es el fundamento del gobierno divino.
Mas ¿cómo y
cuándo pecaron los ángeles?
Nótese
cuidadosamente lo revelado en II Pedro 2:4-5:
"Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos..."
Las palabras
arrojándolos al infierno en el versículo citado arriba son la versión
castellana traducida del verbo griego “tártaro”, palabra que no aparece en
ningún otro pasaje de la Biblia.
El
sustantivo “tártaros” significa un lugar o condición de restricción.
Estos
versículos muestran que el pecado universal trae destrucción universal a la
tierra.
El pecado de
la antigüedad, que culminó en tiempos del diluvio, fue un pecado universal que
se extendió por toda la tierra.
"Y estaba la tierra llena de violencia... porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra... porque la tierra está llena de violencia..." (Génesis 6:11-13). "Pero Noé halló gracia ante los ojos del Eterno... Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé" (versículos 8-9). Todo el mundo había pecado, toda la tierra. Solamente Noé "caminó con Dios".
Por lo
tanto, el diluvio destruyó toda la tierra, a todos menos Noé y su familia.
La
homosexualidad y demás pecados de Sodoma y Gomorra se habían extendido por todo
el territorio de estas ciudades, y la destrucción física abarcó toda aquella
zona.
El pecado de
los ángeles se extendió por toda la tierra, y asimismo la destrucción física
fue mundial. (Y hay razones para creer que afectó todo el universo, como
explicaremos en otro capitulo.
Los versículos
citados arriba sitúan el pecado de los ángeles antes de los pecados de la
antigüedad que comenzaron con Adán, o sea antes de la creación del hombre.
¡Esta es una
sorprendente revelación de una fase del misterio!
Los ángeles
habitaron la tierra antes de la creación del hombre.
La Biblia
revela en Isaías 14 y Ezequiel 28 que Dios colocó al arcángel Lucero sobre un
trono en la tierra. Lo puso allí como gobernante de todo el planeta. Dios
quería que este querubín rigiera la tierra administrando el gobierno divino. Y
efectivamente, ese gobierno de Dios se administró en la tierra hasta la
rebelión de los ángeles pecadores.
No se revela
cuánto tiempo moraron los ángeles en la tierra antes del hombre. Pudieron haber
sido millones de años o quizá miles de millones. Sobre esto volveremos más
tarde. En todo caso, los ángeles pecaron.
El pecado es
la infracción de la ley de Dios (I Juan 3:4).
Y la ley de
Dios es la base del gobierno divino.
Sabemos,
pues, que estos ángeles (aparentemente la tercera parte del total: Apocalipsis
12:4) pecaron, rebelándose contra el gobierno de Dios. El pecado acarrea penas.
La pena por el pecado de los ángeles no es la muerte, como lo es para el
hombre. Los ángeles son seres espirituales inmortales; no pueden morir. Estos
seres espirituales habían recibido dominio sobre la TIERRA FÍSICA como su
posesión y morada.
El pecado
mundial y universal de los ángeles ocasionó la destrucción física de la faz del
planeta.
Dios gobierna su
creación
Dios es
Creador. También es Gobernante de su creación. El conserva lo que crea mediante
su gobierno. Lo que Dios crea, lo ha creado con un propósito: para que se
utilice, se mejore, se desarrolle, se conserve y se mantenga. El gobierno de
Dios rige esta utilización de lo creado.
Cuando los
ángeles se rebelaron contra el gobierno de Dios, el desarrollo y
perfeccionamiento de la tierra, o lo que podríamos llamar sus "últimos
toques", se suspendieron.
La
conservación y desarrollo de la tierra física y toda su hermosura y gloria
cesaron.
¡El
resultado fue la destrucción física de la superficie terrestre!
Con este
pecado angelical, Lucero se convirtió en Satanás el diablo y sus ángeles se
convirtieron en demonios.
Dios es
Creador, Preservador y Gobernante.
¡Satanás es
destructor!
Por eso
leemos en Judas 6-7:
"Y
a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia
morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del
gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma
manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra
naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego
eterno".
Ahora
volvamos a Génesis 1:1-2. Como dijimos antes, el versículo 1 implica una
creación perfecta. Dios es autor de la vida, la belleza, la perfección. Satanás
sólo ha traído fealdad, tinieblas, imperfección y violencia.
El versículo
1 muestra la creación de una tierra perfecta aunque no terminada, una tierra
gloriosa y bella.
El versículo
2 revela la consecuencia del pecado de los ángeles.
"Y la tierra estaba [se volvió] desordenada y vacía".
Las palabras
desordenada y vacía se han traducido del hebreo “tohu” y “bohu”, que significan
"desolada y vacía" o "caótica, confusa, en estado de
descomposición
En otros
pasajes del Génesis, la palabra estaba se traduce como se volvió, por ejemplo
en Génesis 19:26.
En otras
palabras, la tierra, que en un principio fue creada perfecta y hermosa, se
volvió caótica, desolada y vacía como nuestra luna, y su corteza quedó cubierta
de agua.
David reveló
por inspiración cómo Dios renovó la faz de la tierra:
"Envías
tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra"
(Salmos
104:30).
Un hecho asombroso
Ahora, otra
sorpresa para muchos lectores. Este es otro hecho que la religión, la ciencia y
la educación superior han pasado por alto, aunque está revelado en la Biblia.
El capítulo
1 del Génesis, a partir del versículo 2, no describe la creación original de la
tierra sino una renovación de la faz del planeta después de su asolamiento y
destrucción a raíz del pecado de los ángeles.
Lo que se
describe es algo que ocurrió hace aproximadamente 6.000 años, según la misma
Biblia. La creación original de la tierra descrita en el versículo 1 ¡pudo
haber ocurrido millones, o millones de millones, de años antes!
Más tarde
volveremos sobre el tema del tiempo que pudo haber transcurrido antes de la
rebelión de los ángeles.
La tierra se
había vuelto desolada y vacía. Dios no la creó desordenada y vacía ni en estado
de confusión. Dios no es autor de confusión (I Corintios 14:33). Esta misma
palabra hebrea, “tohu”, que significa "desolada y vacía", se
encuentra también en Isaías 45:18, donde se traduce como en vano. Si empleamos
la palabra hebrea original, la que se escribió por
inspiración,
el pasaje reza así:
"Porque así dijo el Eterno, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano [tohu], para que fuese habitada la creó".
Ahora
continuemos con el versículo 2 de Génesis 1.
La tierra se
había vuelto caótica, desordenada y vacía;
"y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo [el océano o la superficie líquida del planeta], y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas" (versículos 2-4).
Satanás es
el autor de las tinieblas.
La rebelión
de los ángeles había ocasionado la oscuridad.
Dios es el
autor de la luz y la verdad. La luz revela y acentúa la belleza, y también
revela el mal. La oscuridad oculta ambas cosas.
Los versículos
que siguen en este primer capítulo de la Biblia describen la renovación de la
faz de la tierra con prados hermosos, árboles, arbustos, flores, vegetación, y
luego la creación de peces, aves, mamíferos y, finalmente, el hombre. Pero
antes de llegar al hombre, debemos aclarar los sucesos de la prehistoria.
El gran Lucero
¿Cómo
ocurrió el pecado de los ángeles?
¿Cómo
empezó?
Recordemos
que mediante su gobierno, el Dios creador preserva, mejora y embellece lo que
crea. Lo que Él crea, lo crea para que se utilice.
Dios dispuso
en un principio que los ángeles habitaran y utilizaran la tierra.
Cuando Dios
colocó a los ángeles (al parecer, la tercera parte del total: Apocalipsis 12:4)
sobre la tierra gloriosa y hermosa, recién creada y perfecta, puso sobre ellos
a un arcángel, el gran querubín Lucero, como administrador del gobierno de
Dios.
Solamente
había dos querubines más (los querubines son ángeles de jerarquía superior);
éstos eran Miguel y Gabriel.
La
revelación indica que estos seres son la obra máxima, en cuanto a seres
espirituales, que Dios puede crear. Lucero fue un ser superior de majestuosa
hermosura, deslumbrante resplandor, conocimientos supremos y gran sabiduría y
poder... ¡perfecto tal como Dios lo creó! (Ezequiel 28:15).
Pero recordemos
que hay una cosa que Dijo, que no puede crear automática e instantáneamente por
decreto: el carácter justo y perfecto. Dios, pues, creó en él necesariamente la
facultad de elegir y decidir, pues de lo contrario no habría sido un ser con su
propio carácter e individualidad.
En este
punto debemos aclarar un hecho que casi nadie entiende.
Dios crea
siguiendo el principio de dualidad. Yo lo he comparado con una mujer que hornea
una torta. Cuando la saca del horno, no está terminada, pues falta decorarla con
algún batido o glaseado.
Cuando Dios
creó la tierra y demás planetas, aplicó el principio de dualidad.
Lo que se
había creado era perfecto hasta allí, pero aún no era una obra terminada. Dios
dispuso que los ángeles participaran en la terminación de la superficie
terrestre. Dispuso que trabajaran en la superficie de la tierra para
perfeccionarla, embellecerla, adornarla... en otras palabras, que
"decoraran la torta".
El mismo
principio de dualidad se aplica a la creación de los ángeles.
El carácter
justo y perfecto no se puede crear automáticamente por decreto. Era necesario
que los ángeles participaran en el desarrollo de su propio carácter. La
creación de los ángeles no estaría terminada hasta que dicho carácter se
hubiese perfeccionado en ellos.
Lucero, luego Satanás
Deseo que el
lector comprenda la magnitud del esplendor de esta obra maestra creada por
Dios. Hay dos pasajes en la Biblia que describen a Lucero en su estado
original.
Primero,
veamos lo revelado en Isaías 14. (Este famoso capítulo empieza con el momento,
que vendrá pronto, cuando el Eterno Dios habrá intervenido en los asuntos del
mundo. El pueblo de Israel, que no está compuesto necesaria ni exclusivamente
de israelíes o judíos, habrá sido llevado en cautiverio y Dios intervendrá para
devolverlos a su tierra
prometida.)
"Y
en el día que el Eterno te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura
servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el
rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad
codiciosa de oro! Quebrantó el Eterno el báculo de los impíos, el cetro de los
señores; el que hería a los pueblos con furor... el que se enseñoreaba de las
naciones con ira, y las perseguía con crueldad" (versículos 3-6).
Este pasaje
no se refiere al rey Nabucodonosor de la antigua Babilonia. Se trata de una
época futura, pero inminente. Se refiere al sucesor moderno de Nabucodonosor.
Se refiere a aquel que será el GOBERNANTE del futuro "Sacro Imperio
Romano", una especie de "Estados Unidos de Europa", una unión de
10 naciones que surgirá del actual Mercado Común Europeo (Apocalipsis 17).
Dicho sea de paso, Inglaterra no formará parte de ese imperio.
Aquella
Europa unida vencerá a Israel... y hay que saber quién es Israel en la actualidad.
No me refiero a Judá, o sea el pueblo conocido hoy como los israelíes. Este
tema encierra una serie de profecías que no podemos explicar aquí por falta de
espacio. La explicación se encuentra en nuestra publicación gratuita titulada
La llave maestra de la profecía.
Para la
época de esta profecía, el tal "rey de Babilonia" habrá sido
totalmente derrotado por la intervención del Cristo viviente con poder y
gloria. Ahora prosigamos.
"Toda
la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas. Aun los cipreses se
regocijaron... y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha
subido cortador contra nosotros" (Isaías 14:7-8).
(Permítaseme
una pequeña digresión aquí para dar algunos datos interesantes. Los cedros del
Líbano, famosos en la Biblia, han sufrido una tala casi total. Sólo quedan unos
pocos en lo alto de los montes. Los he visto y fotografiado. Pero quizá el
ejemplar más precioso de un cedro del Líbano es el que se encuentra en el
terreno antes ocupado por nuestra Institución Ambassador en Inglaterra.
Nosotros lo valorábamos muchísimo. Es interesante notar que esta profecía,
escrita unos 500 años antes de Cristo, mencione la tala de estos hermosos y
majestuosos árboles.)
Este pasaje
en Isaías 14 habla del destino de un futuro rey humano a manos del Cristo
glorificado y todopoderoso. Se refiere a él como el principal gobernante
político de Satanás y como un destructor militar que caerá enteramente bajo el
engaño de Satanás en los próximos años.
El trono de Satanás
en la tierra
Ahora,
llegando al versículo 12, esta representación humana y terrenal de Satanás el
diablo pasa repentinamente a ser Satanás mismo, el antiguo arcángel Lucero:
"¡Cómo caíste del cielo, Oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones".
Esto lo hizo
el antiguo Lucero por medio del dirigente humano político militar que estaba
bajo su poder, el que se menciona en los
11 primeros
versículos.
El nombre
Lucero significa "estrella brillante del amanecer" o "portador
de luz", tal como Dios lo creó. Ahora continuemos:
"Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas [ángeles] de Dios, levantaré mi trono".
Nótese que
Lucero tenía un trono. Era gobernante.
Su trono
estaba en la tierra, pues él pretendía subir al cielo. Prosigamos:
"Y en el monte del testimonio me sentaré [en el trono celestial de Dios], a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo" (versículos 13-14).
Obviamente,
lo que Lucero pretendía era nada menos que destronar al Dios creador y
convertirse en un dios supremo.
¡Pretendía
suplantar a Dios y tomar las riendas del universo!
Pero al
final, el contexto vuelve al personaje humano:
"Mas
tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo"
(versículo
15).
A partir de
este versículo el tema es el rey humano.
Como ser
creado individualmente, Lucero fue la obra maestra suprema del poder creador de
Dios. Al igual que un monstruo de Frankenstein, amenazó con destruir a su
propio Creador y asumir todos sus poderes para luego gobernar sobre el
universo.
Esta
profecía habla literalmente de una guerra en el cielo que ha de ocurrir en
nuestra época actual y que se describe así en Apocalipsis 12:7-9:
"Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él".
Y también en Daniel 12:1-2:
"En
aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos
de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente
hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se
hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la
tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y
confusión perpetua".
El gobierno rebelde de Satanás no fue un gobierno basado en el principio del amor, del dar, del interés altruista y generoso por el bienestar de los demás, sino uno basado en el EGOCENTRISMO, en la vanidad, la codicia, la lascivia, la envidia, los celos, el espíritu de competencia, el odio, la violencia y la destrucción. Estaba basado en las tinieblas y el error, no en la luz y la verdad. No se basó en la belleza sino en la fealdad.
Nótese aquí
nuevamente el principio de dualidad. Isaías 14:12-14 se aplica a un momento
anterior a la creación del primer hombre, Adán. Pero Apocalipsis 12:7 y Daniel
12:1 nos dicen que Satanás intentará nuevamente arrebatar el trono de Dios en
el cielo, hacia el final de los 6.000 años asignados para su reinado sobre la
tierra.
Lucero, un ser creado
Veamos ahora
Ezequiel 28, el otro pasaje bíblico que describe a este máximo exponente de los
ángeles creados por Dios.
El capítulo
26 de Ezequiel habla de la antigua ciudad comercial de Tiro. Esta fue la
metrópoli comercial del mundo antiguo, así como Babilonia fue su capital
política. Tiro fue algo así como la Nueva York, Londres. Tokio o París del
mundo antiguo.
Tiro, puerto
de los mercaderes del mundo, se gloriaba de su belleza, como París en nuestros
días.
El capítulo
27 señala algunos aspectos paralelos con el capítulo 18 del Apocalipsis, que
habla de un dirigente político-religioso que ha de surgir en el futuro
(versículos 9-19).
Pero al
llegar al capítulo 28, el tema se centra en el futuro inmediato, la misma época
descrita en Isaías 14. Ezequiel 28 habla del príncipe de Tiro (un paralelo
moderno del antiguo rey de Tiro).
Dios le dice
al profeta Ezequiel:
"Hijo
de hombre, di al príncipe de Tiro [refiriéndose a un poderoso dirigente
religioso que surgirá PRONTO, en nuestros días]: Así ha dicho el Eterno el
Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el
trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios),
y has puesto tu corazón como corazón de Dios; he aquí que tú eres más sabio que
Daniel; no hay secreto que te sea oculto. Con tu sabiduría y con tu prudencia
has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros... y a causa
de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón. Por tanto, así ha dicho el Eterno
el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios, por tanto, he
aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones... Al sepulcro
te harán descender, y morirás con la muerte de los que mueren
en
medio de los mares" (versículos 2-8).
(Compárese
con II Tesalonicenses 2:3-4, que habla del "hombre de pecado... el cual se
opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios... tanto que se sienta en
el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios".)
Un ser realmente
superior
En este
punto, como en Isaías 14, el personaje pasa de ser una figura humana inferior
para representar a un gran ser espiritual.
En vez del
príncipe de Tiro, un ser humano, se trata ahora del REY de Tiro. Este es el
mismo Lucero.
El profeta
Ezequiel prosigue:
"Vino
a mí palabra del Eterno, diciendo: Hijo de hombre, levanta endechas sobre el
rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Eterno el Señor:
Tú
eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de
hermosura" (Ezequiel 28:11-12).
Por favor,
lea esto de nuevo. Dios jamás diría algo así de un ser humano. Este magnífico
ser espiritual reunía la suma total de la sabiduría, la perfección y la belleza.
Era la obra culminante, la obra maestra de Dios, como ser creado
individualmente.
¡Era lo más
grandioso que Dios, con su poder supremo, podía crear!
Lo trágico
es que se rebeló contra su Hacedor.
"En Edén, en el huerto de Dios estuviste".
Había
estado, pues, en la tierra; aquí estuvo su trono.
"De toda piedra preciosa era tu vestidura... los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para tI en el día de tu creación" (versículo 13).
Fue un ser
creado, no un humano nacido. Era un ser espiritual, no carne humana. Dios creó
en él un gran genio para la música. Ahora que se ha pervertido en sus
pensamientos, sus obras y su ser, es el verdadero autor de la música pervertida
y del ritmo rock moderno, de los gemidos discordantes, los graznidos, los
lamentos y los gritos, de los ritmos que producen excitación física y
emocional, y de los ánimos negativos y deprimidos.
¡Cuan grande
fue su talento, su capacidad y su potencial!
¡Y todo lo
pervirtió! ¡Todo lo malogró, lo disipó, lo convirtió en odio, destrucción e
inutilidad!
Sin embargo,
tenemos motivos para animarnos. El grandioso potencial humano de quienes estén
dispuestos a resistir las argucias, los males y el ánimo negativo de Satanás y
perseverar en el camino de Dios, ¡es será infinitamente superior al de Lucero,
aun considerando el estado en que Dios lo creó!
Ahora
volvamos a la revelación de este punto de crucial importancia, esta dimensión
perdida en el conocimiento.
"Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios", dice Dios a Lucero (versículo 14).
Esto nos
lleva al capítulo 25 de Éxodo, donde Dios le dio a Moisés el diseño para el
arca del pacto. La descripción comienza en el versículo 10. Los versículos
18-20 muestran dos querubines colocados a lado y lado del trono de Dios en el
cielo, el trono del gobierno divino sobre todo el universo. Las alas de estos
querubines cubrían el trono de Dios.
Educado ante el trono
de Dios
Lucero,
pues, estuvo presente en el trono mismo de Dios. Recibió instrucción y
experiencia en la administración del gobierno divino.
Dios escogió
a este ser, experimentado y capacitado, como rey que encabezaría el gobierno
divino sobre los ángeles de la tierra.
Continuemos:
"... en el santo monte de Dios, allí estuviste;
en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus
caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad"
(Ezequiel 28:14-15).
En cuanto al
conocimiento, el entendimiento y la sabiduría, Lucero estaba completo. Pero
también recibió facultad para razonar, pensar, decidir y elegir. Y aun con
todos estos conocimientos, aun sabiendo los resultados y las consecuencias,
este magnífico ser, el más supremo que el mismo Dios pudiera crear por decreto,
optó por rebelarse contra su Hacedor» contra el camino que produce todo bien.
Acogió la
maldad. Lucero había sido educado en la administración de la ley y el orden
perfectos, y mientras siguió ese camino recto, hubo felicidad y alegría inmensa
en toda la tierra. Hubo una paz gloriosa, armonía perfecta, amor y cooperación.
El gobierno de Dios produjo una situación de gran felicidad... mientras duró la
lealtad de Lucero en la administración del gobierno divino.
¿Por qué
pecaron los ángeles?
¿Qué motivó
a los ángeles en la tierra a pecar, a seguir la maldad?
Ciertamente
no fue que algún ángel común y corriente persuadió al gran querubín y lo volvió
traidor. No, la maldad se encontró en él.
¿Después de
cuánto tiempo?
No lo
sabemos; Dios no lo revela. Pudo haber sido menos de un
año... o
millones de millones de años.
Y aun cuando
Lucero mismo tomó la decisión de rebelarse e invadir el cielo para arrebatar el
trono del universo, la Biblia no revela cuánto tiempo tomó para convencer a
todos los ángeles bajo su mando de que lo siguieran en su traición.
Conozco bien
el método que Lucero utilizó. Sigue empleando el mismo método hoy para conducir
a los hombres engañados hacia la deslealtad, la rebeldía y la oposición
egocéntrica contra el gobierno de Dios.
Primero despierta
envidia y resentimiento en uno o dos por alguna injusticia imaginaria, y de
allí pasan a la deslealtad.
Luego se
vale de éstos, como manzanas podridas en un cesto, para despertar
resentimiento, auto-conmiseración, deslealtad y rebeldía en otros que los
rodean. Así como cada manzana podrida daña las que están cerca hasta que todo
el cesto se pierde, así procede Satanás.
En el
gobierno de Dios en la tierra hoy, si no se sacan pronto las "manzanas
podridas", éstas destruirían todo el gobierno.
Pero una vez
fuera del cesto no pueden causar daño a las demás.
¡Imagínese
cuánto tiempo debió tomarle al amargado Lucero la tarea de influir en millones
de ángeles santos hasta traerlos al resentimiento, la amargura, la deslealtad
y, por último, a una franca y feroz rebeldía! Pudieron ser centenares, miles o
millones de años.
Todo esto
ocurrió antes de la creación del primer ser humano, pero posterior a la
creación original de la tierra citada en Génesis 1:1.
El versículo
2 de este capítulo, llamado el capítulo de la creación, describe una condición
que surgió como resultado de ese pecado de los ángeles. Los hechos narrados en
el versículo 2 pudieron ocurrir millones de años después de la creación
original de nuestro planeta.
Es posible,
entonces, que la tierra haya sido creada hace millones de años.
Ahora
prosigamos con este pasaje de Ezequiel 28:
"A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, OH querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra..." (versículos 16-17).
En este
punto, el contexto vuelve al dirigente religioso-político humano que pronto ha
de surgir.
Hemos
explicado en este capítulo cómo la faz de la tierra quedó arrasada, cubierta de
fealdad y tinieblas como consecuencia del pecado de Lucero (que ahora es el
diablo) y de los "ángeles que pecaron" (que ahora son demonios), y
cómo Dios renovó la faz de la tierra en seis días (Génesis 1:2-25).
Y el hombre,
¿para qué?
Ahora bien,
¿para qué creó Dios al hombre en la tierra?
(Génesis
1:26).
Veamos la
situación como la ve Dios. El ha dado al hombre una mente como la suya pero
inferior y limitada. Nos ha hecho a su imagen y semejanza (su forma), mas
compuestos no de espíritu sino de materia. Pero El dice: "Haya, pues, en
vosotros este sentir [mente] que hubo también en Cristo Jesús" (Filipenses
2:5).
Podemos,
hasta cierto punto, pensar como piensa Dios.
¿Cómo vería
Dios la situación cuando empezó a renovar la faz de la tierra después de la
colosal debacle de los ángeles?
Había creado
la tierra como algo hermoso y perfecto. La pobló de ángeles santos,
probablemente millones. Sobre ellos puso por rey al querubín Lucero, arcángel
que desde entonces ocupó el trono de la tierra.
Lucero fue
la obra maestra suprema del poder creativo de Dios como ser espiritual creado
individualmente. Fue el más perfecto en hermosura, poderío, mentalidad,
conocimientos, intelecto y sabiduría que Dios pudiera crear. Dios no puede
crear instantáneamente, por decreto, nada que sea superior ni más perfecto.
No obstante,
este ser lleno de conocimientos, con capacitación y experiencia adquiridas al
lado del trono de Dios en el cielo y versado en la administración del gobierno
divino, había rechazado ese gobierno. Había corrompido su camino. Se había
rebelado negándose a administrarlo y acatarlo. Había alejado a todos sus ángeles
del camino recto arrastrándolos hacia el pecado de rebelión.
Parece que
la tierra había sido creada simultáneamente con todo el universo. No hay
indicios en la Palabra de Dios revelada, ni en la ciencia, de que alguno de los
planetas de nuestro universo interminable haya albergado alguna forma de vida.
Pero Dios no hace nada en vano.
Todo lo que hace
tiene un propósito.
Al parecer,
todos los planetas del universo están en un estado de caos y vacuidad AHORA.
Están descompuestos (tohu y bohu) como lo estuvo la tierra según la descripción
de Génesis 1:2.
Pero Dios no
los creó en semejante estado, como nuestra luna.
La
descomposición no es el estado original de la creación sino el resultado de un
proceso de deterioro. Es evidente que si los ángeles, ahora caídos, hubiesen
conservado la tierra en su estado original de hermosura, mejorándola, siguiendo
las instrucciones de Dios y acatando su gobierno, se les habría ofrecido el
potencial inmenso de poblar todo el vasto universo y de cumplir allí un formidable
programa de creación.
Más cuando
se hicieron traidores en la tierra, su pecado debió traer la destrucción física
simultáneamente sobre los demás planetas del universo, que estarían
condicionalmente y en potencia bajo su mando.
La tierra, jefatura
del universo
En el
capítulo 7 de esta obra explicaremos cómo el propósito de Dios es que la tierra
venga a ser la sede central de todo el universo.
Recordemos
que en un principio la tierra había de ser la morada de la tercera parte de los
ángeles. Cuando los ángeles vieron la creación de la tierra, les pareció tan
hermosa y perfecta que clamaron con regocijo y alabanza (Job 38:4-7). La tierra
había de brindarles una gloriosa oportunidad. Ellos debían labrarla, hacerla
producir y conservar e incrementar su belleza.
Conviene
aquí aclarar cuál era la naturaleza de la creación original de Dios. Era algo
así como los muebles sin terminar que se consiguen en ciertos almacenes. Los
muebles se venden sin darles el acabado, construidos pero sin pintura ni
barniz. Se pueden comprar en este estado para acabarlos uno mismo, siempre y
cuando se tengan los conocimientos y la capacidad para hacerlo. Dichos muebles
pueden ser de primerísima calidad, pero les falta un hermoso acabado.
Así es la
creación de Dios. Es perfecta, pero sujeta a que se le dé el acabado de
hermosura... tarea que correspondía a los ángeles. La creación original
"sin acabado" fue obra de Dios solo.
Pero su
intención era que los ángeles en la prehistoria, y que los HOMBRES ahora,
utilizaran su poder creativo para terminar esta parte de la creación de Dios.
Ellos debían dar los toques finales y el acabado a lo que llegaría a ser una
obra CREADA, ACABADA y PERFECTA.
Esta había
de ser una PRUEBA suprema para los ángeles, lo supieran o no. La tierra había
de ser el "campo de prueba" donde demostrarían su acatamiento al
GOBIERNO DE DIOS y su aptitud para terminar la creación de los millones de
planetas que pueblan nuestro inmenso universo.
Lo revelado
en la Palabra de Dios indica que Dios creó todo el universo FÍSICO al tiempo
con la tierra.
La palabra
cielos en Génesis 1:1 incluye no sólo la atmósfera terrestre sino todo el vasto
universo.
La
existencia de elementos radiactivos y la ley de la radiactividad demuestran que
hubo un momento en que no existía la MATERIA.
Dios es
espíritu; se compone de espíritu. Él existió antes de TODO y es el CREADOR de
todo.
Los ángeles
fueron creados antes de la tierra.
La
revelación de Dios da a entender claramente que antes de la creación original
de la tierra no existía la materia, que todo el universo físico se creó al
mismo tiempo.
El propósito de los
ángeles
El potencial
de los ángeles, pues, era regir el universo, perfeccionar y acabar los miles de
millones de planetas que rodean a las incontables estrellas, muchas de las
cuales son SOLES.
El sol de
nuestro sistema solar es apenas de tamaño mediano.
Muchas de
las estrellas que vemos son en realidad soles muchísimo más grandes que el
nuestro.
Nuestro
sistema solar, de un tamaño que trasciende la imaginación, es sólo una parte de
nuestra galaxia.
¡Y hay
muchas galaxias!
En otras
palabras, el UNIVERSO FÍSICO creado por el Dios todopoderoso ¡es de una
inmensidad inimaginable!
¡CUAN GRANDE ES EL
GRAN DIOS!
El quiso que
los ángeles desempeñaran un papel esencial en la creación final del universo.
(Pero es posible que Dios no les
haya revelado entonces a los ángeles cuál era su grandioso potencial, pues la
tercera parte de ellos se dispuso a tomarlo por la fuerza, sin haberse capacitado
primero.)
Para cumplir
este gran propósito. Dios estableció su gobierno en la tierra sobre los ángeles
y puso a cargo de su administración al superarcángel Lucero.
Recuérdese
que aun los santos ángeles y arcángeles, entre ellos el querubín Lucero,
estaban necesariamente dotados de la facultad de pensar, razonar, formar
actitudes, tomar decisiones y elegir.
Como ya se
ha explicado, Dios le dio a Lucero todas las ventajas.
Era el sello
de la sabiduría, la hermosura y la perfección.
Era PERFECTO
en todos sus caminos desde el momento de su creación hasta que se encontró en
él MALDAD: rebeldía e iniquidad
(Ezequiel
28:15).
Había
adquirido capacitación y experiencia en la administración del GOBIERNO DE Dios
al lado del trono del VASTO UNIVERSO.
Fue uno de
los dos querubines cuyas alas cubrían el trono del Altísimo (Ezequiel 28:14;
Éxodo 25:20).
Su pena (y
siguen en espera del juicio final) fue la descalificación: la pérdida de su
gran oportunidad, la perversión de su mente y un CATACLISMO colosal de
proporciones mundiales, una destrucción que arrasó toda la tierra.
Como
resultado, la tierra cayó en el estado descrito brevemente en Génesis 1:2.
Lucero había sido creado como portador de LUZ; ahora se convirtió en autor de
las TINIEBLAS, del error, la confusión y el mal.
La rebelión
de los ángeles pecadores (II Pedro 2:4-6; Judas 6-7; Isaías 14:12-15; Ezequiel
28:12-17) trajo esta catástrofe sobre la tierra.
El origen de los
demonios
Lucero había
sido creado como lo más perfecto en cuanto a belleza, mentalidad,
conocimientos, poder, intelecto y sabiduría que Dios pudiera crear en un ser
facultado para pensar, razonar, elegir y tomar decisiones por su cuenta. Dios
sabía que era imposible crear una obra inicial más perfecta.
Pero este
ser superior, que adquirió capacitación y experiencia al lado del trono del
GOBIERNO DE DIOS sobre el universo, había recurrido al razonamiento erróneo y
había tomado una decisión pervertida y diabólica. Influyó en los ángeles bajo
su mando hasta llevarlos a la rebeldía también. Esto pudo haber tomado millones
de años. Es muy probable que Satanás comenzara a pervertir la mente de sus
ángeles
una por una.
Tenía que
hacerles sentirse insatisfechos y ofendidos, y tenía que inculcarles
resentimiento y amargura.
Cuando
Lucero dio cabida en su mente a ideas de vanidad, celos, envidia, lascivia y
codicia, luego de resentimiento y rebeldía,
¡ALGO LE
SUCEDIÓ A su MENTE!
¡Su mente se
pervirtió y se torció! Su pensamiento se vició. Dios le había dado, lo mismo
que a los demás ángeles, control sobre su propia mente. Ahora jamás podrán
rectificarlas. Jamás volverán a pensar de manera racional, honrada y correcta.
He tenido
algunas experiencias personales con demonios por medio de personas poseídas. He
lanzado fuera demonios en el nombre de Cristo y por el poder del Espíritu
Santo.
Algunos
demonios son necios, como niños malcriados.
Otros son
astutos, vivos, agudos, sutiles.
Los hay
belicosos e insolentes, y los hay hoscos y sombríos.
Pero todos son
pervertidos, depravados, corruptos.
¿Es posible
que Satanás y sus demonios afecten a los hombres y los gobiernos hoy, o que
influyan en ellos?
¿Es posible
que los espíritus malignos afecten la vida suya, lector?
Estas
preguntas se responderán en el capítulo IV.
Observando
la tragedia descomunal, Dios debió darse cuenta de que si el ser más supremo y
perfecto que Él había podido crear se fue por el camino de la rebelión,
entonces Dios mismo era el único ser que jamás pecaría, que no podría pecar.
Y Dios es el
Padre de la familia divina, o sea del reino de Dios.
Nótese en
Juan 1:1-5. El Verbo, que "fue hecho carne"
(versículo 14), existió siempre, desde toda la eternidad, con el Padre.
Dios el
Padre creó todas las cosas por medio de aquel que se convirtió en Jesucristo
(Colosenses 1:16-17).
Cuando Jesús
estaba en la tierra oraba a Dios, su Padre en el cielo.
Y el Padre
se refirió a Jesús como "mi Hijo amado, en quien tengo complacencia"
(Mateo 3:17).
Jesús vivió
en la tierra como humano, tentado en todo como nosotros pero sin pecado.
La quinta
palabra en la Biblia (versión de Reina-Valera) es Dios (Génesis 1:1). La
palabra hebrea original es Eiohim, sustantivo de forma plural cuyo significado
es semejante al de los sustantivos familia, iglesia o grupo.
La familia divina es
Dios.
Hay un solo
Dios. Formado por más de una persona; es una sola familia.
Dios vio que
no podía tener la certeza de que ningún ser inferior a un Dios, a un miembro de
la familia divina, sería incapaz de pecar.
Ningún otro
podría ser como Dios, que no peca nunca.
Para cumplir
su propósito para todo el universo, Dios vio que no podía confiar en nadie
inferior a sí mismo (a la familia de Dios) para que cumpliera el propósito
supremo en todo el universo.
¿Por qué los
humanos sucedieron a los ángeles?
Entonces
Dios se propuso multiplicarse por medio de seres humanos hechos a su imagen y
semejanza, pero hechos primero de carne y hueso físicos, sujetos a la muerte si
no se arrepentían del pecado, mas con la posibilidad de nacer dentro de la
familia divina como hijos engendrados por Dios el Padre. Dios vio que esto se podía hacer por medio de
Cristo, quien se entregó con este fin.
¡Por esta
razón creó Dios al hombre!
Este fue el
motivo que El tuvo para hacer la obra más colosal que jamás haya emprendido:
¡Multiplicarse
con sus propias características!
El siguiente
capítulo lo mostrará de manera clara e innegable.
Terminaremos
este capítulo con un importante comentario final.
El propósito
general y supremo de Dios es crear, aun hasta el punto de multiplicarse así
mismo con sus propias características.
Además, el
Todopoderoso tiene que ser el gobernante supremo de toda su creación.
Parece que
Dios ha escogido la tierra como sede de su gobierno universal y lugar de su
trono (ver I Corintios 15:24).
Pero Satanás
había derrocado el gobierno divino en la tierra.
Ahora Dios
se proponía restaurarlo por medio del hombre creado a imagen suya y destinado a
convertirse en parte de la familia divina.
Recordemos
la advertencia de Pablo: No ignoremos la existencia de Satanás ni sus argucias,
ni dejemos que gane ventaja sobre nosotros (II Corintios 2:11).
Los
siguientes capítulos aclararán aun más, cuál es nuestro maravilloso destino.
Buenas noticias
Todos
conocemos aquello de "la buena noticia y la mala noticia".
La última
parte de este capítulo ha dado la noticia mala.
Pero la
buena noticia es el designio que Dios está llevando a cabo y el hecho de que las
dos terceras partes de los ángeles son santos y justos y ellos superan
numéricamente a los demonios.
Estos
ángeles siguen siendo los agentes invisibles de Dios para servir y ayudar a desarrollar
el carácter de los incontables seres humanos destinados a convertirse en hijos
y herederos del Dios supremo y en miembros de la gran familia de Dios.
EL MISTERIO DEL
HOMBRE
PARECE
REALMENTE INCREÍBLE.
La educación
superior dicta cursos técnicos de fisiología, anatomía, antropología y
psicología.
Las
universidades desmenuzan al hombre para estudiarlo, centímetro por centímetro.
Analizan
cada una de sus partes. Descomponen el cerebro humano y lo estudian.
Y sin
embargo, la mente humana sigue siendo un misterio aun para los sicólogos más
avanzados.
¡No saben
QUÉ es el hombre ni POR QUÉ llegó a existir!
Este es el
gran misterio número tres, que el hombre jamás ha entendido.
¿Se trata
acaso de un animal superior que ha descendido por fuerzas residentes sin
planificación ni propósito inteligente, mediante un proceso de evolución?
¿Por qué
está el hombre facultado para pensar y razonar, y por qué tiene tanto
conocimiento vedado a los animales?
¿Es acaso un
alma inmortal?
¿Es carne y
hueso con un alma inmortal en su interior?
¿Qué ES la
persona humana?
Y
¿POR QUÉ
existe?
¿Por qué
estamos en la tierra?
¿Acaso el
género humano surgió al azar?
O por el
contrario
¿Obedece a
un DESIGNIO y un PROPÓSITO?
Hemos dicho que
todo efecto tiene una CAUSA.
El efecto en
cuestión es el hombre: El hombre existe.
¿CÓMO y
PORQUÉ llegó a existir?
¿Lo
colocaron aquí, o bien surgió al azar, resultado de procesos ciegos e
irracionales de la evolución?
¡Es algo que
debe interesarnos!
Es un
misterio que ha desconcertado a la educación superior.
La educación
superior en el siglo 20 ha llegado casi unánimemente a aceptar la teoría de la
evolución.
Ni siquiera
considera la posibilidad de una creación planeada por un Dios de mente suprema,
inteligencia perfecta y poder ilimitado.
Mas la
teoría de la evolución no puede explicar un mundo paradójico que produce
adelantos admirables pero que es incapaz de resolver sus problemas y sus males
crecientes.
No da
ninguna razón para la existencia humana.
La educación
superior ignora despectivamente, y sin estudiarlas siquiera, las verdades
bíblicas acerca de la presencia del hombre en la tierra y las causas del estado
actual de la civilización.
La educación
en el mundo civilizado es enteramente materialista.
La educación
se ha reducido a una mezcla del agnosticismo de la evolución, la política y
economía de Carlos Marx y la moral de Sigmund Freud.
La educación
superior ignora totalmente el misterio del hombre y de la civilización humana.
La educación
superior no sabe,
¡y no desea
saber!
Cuando
averiguamos el QUÉ y el PORQUÉ, los intelectuales, depositarios del
CONOCIMIENTO, evaden el asunto o hablan de otra cosa.
Ignoran, porque
así lo desean, QUÉ es el hombre y PORQUÉ existe.
La educación
cierra la mente y la boca en un silencio obstinado.
La ciencia
no sabe. Y la religión no lo revela porque tampoco lo sabe.
Es
increíble... ¡pero cierto!
Entra Dios en escena
¿POR QUÉ
esta ignorancia voluntaria?
¡Porque el
asunto tiene que ver con DIOS!
Satanás es
hostil contra Dios.
Satanás
ocupa el trono de la tierra y ha cegado la mente de los intelectuales y otros
miembros de la sociedad.
Pensemos por
un momento en el individuo más erudito, con varios títulos universitarios a sus
espaldas.
Está
altamente capacitado en ciertos campos específicos respecto de los cuales tiene
conocimientos detallados y complejos.
Pero si le
preguntamos sobre algo que está fuera de su campo de especialización, es tan
ignorante como los demás mortales carentes de sus intrincados y laberínticos
conocimientos.
Los
principales estamentos de la civilización: el gobierno, la religión, la
educación, la ciencia, la tecnología y la industria, le dan vuelta la cara a
Dios.
¡No quieren
que Dios se meta en sus asuntos!
La sola
mención de su nombre los hace sentir incómodos.
Esta
ignorancia sólo se explica por la influencia invisible e inadvertida del poder
maligno y sobrenatural de Satanás y los seres demoníacos espirituales.
Cuando
leemos en Apocalipsis 12:9 que todo el mundo ha sido engañado por Satanás, esto
incluye a los de avanzado intelecto.
Jesucristo
dio gracias a Dios porque ocultó su verdad a los sabios y prudentes y la reveló
a quienes son niños en el conocimiento materialista.
En el primer
capítulo de este libro hablamos de QUÉ y QUIÉN es Dios, y encontramos que Dios
es muy REAL. Dios es más de una persona: es una familia, es la familia divina y
suprema.
Es el
Creador de cuanto existe, y tiene un PROPÓSITO, que es la creación del CARÁCTER
perfecto, justo, santo y espiritual en el HOMBRE hecho inmortal y convertido en
parte de su familia divina.
La presencia
del HOMBRE en la tierra tiene que guardar alguna relación con el PROPÓSITO del
Dios creador.
Con estas
preguntas y afirmaciones de importancia básica, tenemos que preguntar:
¿POR QUÉ hay
tantos males en nuestro mundo enfermo y caótico?
Nuestro
mundo afronta, como su problema número uno y sin solución, aquel de la SUPERVIVENCIA
humana.
¿Podrá
sobrevivir el hombre en la tierra, aunque sea por lo que resta de este siglo
20?
¿Podrá
sobrevivir a la explosión demográfica y a la fuerza nuclear, producto de su
inteligencia?
Consideremos
ahora lo que hemos dicho acerca del propósito de Dios para los ángeles que
pecaron en la tierra. Porque aquella rebeldía de los ángeles lleva directamente
al propósito de Dios para el hombre, a nuestra pregunta de QUÉ es el hombre y
POR QUÉ existe.
La faz de la tierra
asolada
En vez de mejorar,
embellecer y completar la creación de la tierra, los ángeles pecadores la
redujeron a la ruina y la desolación.
El misterio
del hombre 83
Veamos ahora
Génesis 1:1-2:
"En
el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y
vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo".
Las palabras
hebreas traducidas como desordenada y vacía son tohu y bohu que significan
"asolada, arruinada, deteriorada".
La palabra
estaba también se traduce como se volvió en Génesis 19:26. Así, después de
quizá millones de años, todo se había convertido en una superficie oceánica y
la luz se había convertido en tinieblas por obra de la iniquidad de los
ángeles.
Quiero
intercalar aquí un principio bíblico dentro del contexto inmediato. Isaías nos
da la siguiente instrucción:
"¿A
quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ...
Porque
mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón,
línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá" (Isaías 28:9-10.)
La mayoría
de las personas que pretenden aplicar este principio de la comprensión bíblica
toman cada "poquito" fuera de su contexto y lo interpretan a su
manera.
La Santa
Biblia es un libro singular, único. El hecho de que sus verdades se revelen
"un poquito allí, otro poquito allá" significa que es un libro
cifrado que no había de entenderse hasta el actual tiempo del fin, tal como
explicamos en otra parte de este libro.
Quienes han
pretendido leer la Biblia directa y continuamente desde el principio, han
quedado desconcertados.
Muchos
terminan por alzar los hombros y decir, como dije yo alguna vez:
"Sencillamente
no la entiendo".
Por eso
alguien dijo de la Biblia que es "el libro que nadie conoce".
Como hemos
explicado ya, la Biblia es como un rompecabezas.
El panorama
completo no aparece hasta que se hayan unido las distintas piezas
correctamente.
Otros
pasajes de las Sagradas Escrituras traen información relacionada directamente
con el capítulo primero del Génesis.
Ahora
ENTENDAMOS los antecedentes. Génesis 1:1:
Dios creó
los cielos y la tierra. Ya hemos visto, en el capítulo 2 de
este libro,
que los cielos (o sea el universo) y la tierra fueron creados después de los
ángeles. Los ángeles puestos en la tierra no completaron la creación de nuestro
planeta mejorándolo, desarrollándolo y embelleciéndolo, sino que lo asolaron y
arruinaron.
El GOBIERNO
DE DIOS se había anulado en la tierra.
Entonces, de
todos los seres vivientes en el universo ¡Dios era el ÚNICO que con toda seguridad
jamás se desviaría del camino de su ley!
No era
posible crear un ser superior ni más perfecto que el querubín Lucero, quien se
había rebelado.
El carácter
no se puede crear automáticamente por decreto.
El carácter
espiritual divino es la acción y conducta habitual de la persona o ente creado
que llega al conocimiento de los caminos de Dios y ejerce la voluntad de seguir
esos caminos aun contra toda oposición, tentación o apetito contrario. El
carácter es algo que necesita desarrollarse con el consentimiento, la voluntad
y la acción del ser creado. Es impartido por Dios y aquel ser tiene que
recibirlo voluntariamente.
Dios, pues,
decidió, o bien había decidido de antemano, realizar la proeza creativa
SUPREMA: ¡auto-multiplicarse en carácter!
¡Y esto lo
haría por medio del HOMBRE! Dios sabía que tendría que hacerlo por medio de la
MATERIA.
El hombre a imagen de
Dios
A fin de
preparar un lugar para el hombre, Dios renovó la faz de nuestro planeta. Esto
se explica en Salmos 104:30:
"Envías
tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra".
Ahora
volvamos a Génesis 1:2. La tierra había quedado arruinada.
"Y
el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas".
Lo primero
que hizo Dios fue convertir las tinieblas nuevamente en LUZ, como en la
creación original. Dios dijo:
"Sea
la luz; y fue la luz" (Génesis
1:3).
En seis días
Dios RENOVÓ LA FAZ DE LA TIERRA (esta renovación no fue el acto original de
creación sino una restauración para devolverla al estado en que había sido
creada originalmente).
¡Así preparó
la tierra para recibir al HOMBRE!
Confinando
los mares. Dios dejó a descubierto los continentes.
Luego creó
la vida vegetal sobre la tierra y después la vida acuática en el mar y los
animales terrestres. En el idioma hebreo, en que Moisés escribió, los
vertebrados se denominan “nefesh” en los versículos 20, 21 y 24.
Los
traductores de la versión Reina-Valera de la Biblia (revisión de 1960)
vertieron la palabra “nefesh” correctamente como ser viviente.
Luego en Génesis
2:7, refiriéndose al hombre, la misma palabra “nefesh” se traduce también como
ser viviente.
“Nefesh”
significa literalmente "vida de los animales" y se refiere a la vida
física, no al espíritu.
Sin embargo,
en muchos pasajes de la Biblia la palabra “nefesh” se ha traducido erróneamente
como alma, como si se tratara de algo diferente de la vida animal y física.
La tierra se
había convertido nuevamente en una obra perfecta, pero sin terminar. Todavía le
faltaban los toques finales.
Como hemos
explicado antes. Dios crea en etapas duales.
Podríamos
compararlo con la preparación de una torta.
En la
primera fase, la torta sale del horno pero no está completa hasta que se le haya
agregado la segunda fase: el batido o decoración, que embellece, enriquece y
completa la torta.
Dios puso a
Lucero y sus ángeles sobre la tierra. Su intención era que completaran la
creación poniéndole, por así decirlo, los toques finales a fin de embellecer,
mejorar y enriquecer la tierra.
Pero los
ángeles pecaron y trajeron caos, confusión y tinieblas a nuestro planeta.
Ahora Dios
renovó la faz de la tierra para el HOMBRE, hecho para convertirse en la imagen
misma del carácter de Dios y que llevaría también su forma o semejanza.
La intención
de Dios era que el hombre le diera a la tierra sus toques finales mejorándola y
embelleciéndola, poniéndole el batido a la torta, por así decirlo. Así el
hombre participaría en la creación final de la tierra. Pero en vez de hacerlo
así, el hombre ha dañado, contaminado, mancillado y corrompido casi todo lo que
ha tocado.
El propósito del
hombre en la tierra
¿Para qué
creó Dios al hombre?
Para cumplir
su propósito supremo de reproducirse a sí mismo mediante el objetivo supremo de
crear el carácter justo y divino en millones de hijos engendrados que se
convertirían en seres divinos al nacer como miembros de la familia de Dios.
El hombre
debía mejorar la tierra física que Dios le entregó, acabando su creación (cosa
que los ángeles pecadores habían rehusado hacer), y de esta manera debía
RESTAURAR el GOBIERNO de Dios y su camino de vida. Más aún, en este proceso
debía COMPLETAR LA CREACIÓN DEL HOMBRE desarrollando en sí mismo, y con su
consentimiento, el carácter justo y santo de Dios.
Una vez
infundido este carácter en el hombre, y transformado éste de carne mortal en
espíritu inmortal, se hará realidad el INCREÍBLE POTENCIAL HUMANO: el
nacimiento del hombre dentro de la FAMILIA divina de Dios, la restauración del
gobierno de Dios en la tierra y la participación del hombre en la obra de
creación terminando la creación en todo el vasto e interminable UNIVERSO.
Este
potencial increíble del hombre se explicará detalladamente más adelante.
¡Entonces
Dios se habrá multiplicado en incontables millones de veces!
Así pues, en
el sexto día de la semana de la recreación Dios (Eiohim) dijo:
"Hagamos
al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" (Génesis 1:26).
El hombre
había de tener, con su consentimiento, una relación especial con su Hacedor.
Fue creado
en la forma de Dios. Recibió un espíritu (una esencia espiritual) para que esta
relación fuese posible. Sobre esto volveremos más adelante.
El alma es mortal
Ahora bien,
Dios creó al hombre de MATERIA. Esto era necesario para lograr el fin que Dios
se proponía:
"Entonces
el Eterno Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz
aliento [aire] de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7).
El hombre, formado
del polvo material de la tierra, y al respirar el aire, se CONVIRTIÓ en un ser
viviente (o alma).
Aquí no dice
que el hombre sea ni tenga un alma inmortal.
Lo que se
formó de la tierra SE CONVIRTIÓ EN UN ALMA.
La palabra
alma se ha traducido de la palabra hebrea “nefesh”, que significa simplemente
un animal que respira.
En el primer
capítulo del Génesis hemos visto que la palabra “nefesh” se utiliza para
referirse a los animales como seres vivientes (Génesis 1:20, 21, 24).
Los
traductores vertieron la palabra “nefesh” al español con la expresión ser
viviente para referirse tanto a los animales como al hombre, pero en otras
partes de la Biblia tradujeron la misma palabra “nefesh” como alma.
Por tanto,
el ALMA es algo físico, compuesto de materia y que puede morir. Esta es una
VERDAD aceptada por muy pocas iglesias y probablemente por ninguna otra
religión.
¡Es otra
PRUEBA que identifica a la única Iglesia de Dios!
Cómo funciona la
mente humana
Llegamos
ahora a otra verdad que, hasta donde yo sé, es conocida solamente por la única
Iglesia verdadera.
¿No le ha
llamado la atención la diferencia abismal que hay entre la mente del hombre y
el cerebro de un animal?
La
explicación constituye otra PRUEBA de la falsedad de la teoría de la evolución.
El cerebro
de los vertebrados superiores en el reino animal es esencialmente igual en su
forma, diseño y constitución al cerebro humano.
Los cerebros
de la ballena, el elefante y el delfín son más grandes, y el del chimpancé es
casi del mismo tamaño.
Pero lo
producido por el cerebro humano es indescriptiblemente superior.
¡Muy pocos
saben POR QUÉ!
Varios
pasajes de las Sagradas Escrituras muestran que hay un espíritu dentro del
hombre (I Corintios 2:11).
El espíritu
no es materia, mientras que el hombre sí lo es.
Para
distinguirlo del Espíritu Santo de Dios, suelo denominarlo el espíritu
"humano". Pero no es materia sino espíritu.
Este
espíritu humano imparte la facultad del intelecto al cerebro físico del hombre.
El espíritu no
ve, no oye, no gusta, no huele ni palpa.
Es el
cerebro el que ve por medio del ojo, que oye por medio del oído, etc.
El espíritu
humano en sí no puede pensar.
El cerebro físico sí
piensa.
¿Cuál es,
entonces, la función de este espíritu humano?
No es un
"alma", pero
1) imparte
la facultad del intelecto, que es la capacidad de pensar, el poder intelectual,
al cerebro humano.
Y
2) es el
medio que Dios ha dispuesto para hacer posible una relación personal entre el
HOMBRE como ser humano y DIOS como ser divino.
El verdadero
valor de la vida humana
Filósofos y
humanistas hablan con suficiencia del valor de la vida humana como algo excelso
en sí.
Hablan del
"dios" que llevamos adentro, de aprovechar los recursos innatos y
ocultos que poseemos.
Predican la
confianza en sí mismo y la glorificación del yo.
Con toda su
presunción, ignoran y desconocen los VALORES REALES y el increíble potencial
humano.
El valor de
la vida humana es ínfimo comparado con lo que ellos suponen, pero al mismo tiempo
su potencial es incalculablemente mayor de lo que se imaginan.
La verdad
viene por revelación. Mientras no se revele, sigue siendo un misterio oculto a
los intelectos engañados y vanidosos.
Repito lo
que Jesús dijo en oración:
"Te
alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de
los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños" (Mateo
11:25).
¿Cuál es la
verdad acerca del valor del hombre?
¿Cuánto vale
en realidad la vida humana?
Su valor ha
sido muy sobreestimado considerando lo que realmente es, pero ha sido
igualmente subestimado si consideramos su potencial supremo.
La verdad es algo
asombroso.
Observemos a
un bebé dulce e inocente, nacido hace pocas horas, o el rostro de un anciano de
80 años que prácticamente ha completado su vida, y pregúntemelos:
¿Cuánto
valen esas vidas... una que apenas comienza, otra que está por apagarse?
¿Podría
usted dar la respuesta correcta?
¡ENTENDAMOS!
Este es el punto difícil. Este es el punto clave donde los eruditos del mundo
se salen por la tangente.
La ciencia y
la educación superior dan por sentado casi universalmente que no hay nada
distinto de la materia. Niegan la existencia del espíritu, lo que equivale a
negar, aunque sea tácitamente, la existencia de Dios.
La moderna
ciencia de la investigación cerebral nos enseña que el cerebro humano cumple
muchas funciones imposibles para el cerebro animal, pero que en lo físico no
hay prácticamente ninguna diferencia entre los dos.
El animal no
piensa ni razona, no estudia ni puede tomar decisiones diferentes de lo que le
ordena el instinto. No puede saber lo que sabe el hombre. No tiene actitudes de
juicio, sabiduría, amor, bondad, cooperación, ni conoce la competencia, la
conspiración, la envidia, o el resentimiento.
No aprecia
la música, el arte ni la literatura.
No tiene
cualidades ni características espirituales.
Su software
(espíritu), difiere al del hombre.
Y además el
del hombre se halla conectado a Dios.
El misterio del
hombre
Sin embargo,
la ciencia y la educación superior afirman resueltamente que la facultad del
intelecto en el hombre es algo puramente físico.
Yo tuve que
hallar PRUEBAS racionales de que Dios existe y de que, efectivamente, es más REAL
que la materia. Tuve que DEMOSTRAR que la Santa Biblia es la Palabra autorizada
de Dios, mediante la cual Él se comunica con el hombre y le revela verdades que
de otra manera le serían inaccesibles.
Y hallé
revelado un PROPÓSITO, un DESIGNIO, un SIGNIFICADO que permanecen ocultos a
quienes se creen muy instruidos.
Encontré
revelada la explicación de los males crecientes en un mundo cada día más
adelantado.
¿Puede el
hombre, como ser diseñado y creado, decir a su Hacedor?
¿POR QUÉ me
hiciste así, y PARA QUÉ?
¿Puede dar
instrucciones a su Hacedor?
¿Acaso no le
corresponde más bien abrir su mente y escuchar cuando su Hacedor le revela la
razón de su existencia?
El Creador
revela y enseña en un libro escrito en cifra, que es la Santa Biblia.
Su mensaje
profundo se hace accesible al entendimiento humano por la presencia del
Espíritu Santo que mora en la mente humana que ha aceptado la revelación y
acatado a Dios creyéndolo y obedeciéndolo.
A éstos se
les aclara la VERDAD indescriptiblemente maravillosa.
Pero tomemos
nota de lo siguiente. Reflexionemos sobre esta pregunta: Si el hombre tuviera
sólo un cerebro físico como los animales,
¿Cómo podría
el gran Dios espiritual inyectar sus verdades espirituales en el cerebro
animal?
La respuesta
es clara: No lo hace. Los animales no tienen conciencia de Dios ni tienen
conocimientos espirituales.
El espíritu
humano en el hombre mortal hace posible un contacto directo con el gran Dios
espiritual. No hay ningún canal de comunicación directo entre el cerebro de un
animal y la mente del Dios supremo.
Meditemos
sobre esto. Los hombres solemos hablar de la obra maravillosa que es el ser
humano, con su cerebro y los diversos componentes físicos de su cuerpo que
funcionan concertadamente.
Pero sin el
espíritu que imparte la facultad intelectual al cerebro y abre un canal directo
de comunicación con la mente del gran Dios, el hombre no sería mejor que las
bestias. Con el espíritu en el hombre, la creación del hombre se hace aun más
asombrosa.
Es este
espíritu humano lo que le permite al hombre unirse con Dios, de modo que el
hombre pueda ser engendrado por Dios al unirse el Espíritu de Dios con el
espíritu humano impregnándolo como hijo del supremo Creador.
El valor de
la vida humana, pues, radica sólo dentro del espíritu humano combinado con el
cerebro humano. Debe aclararse de una vez que este espíritu humano no ha sido
percibido por los sicólogos más eruditos.
Y sin
embargo, es la esencia misma de la MENTE humana.
El alma puede morir
El libro del
Creador revela algo contrario a las enseñanzas de los humanos sujetos al error:
que el hombre fue hecho del polvo de la tierra, que este polvo se convierte en
un alma y que es mortal como todos los vertebrados.
El hombre ha
insistido en aceptar la primera mentira de la historia humana, la mentira que
Satanás le dijo a nuestra madre Eva:
Que el
hombre es inmortal, que no morirá.
El alma es
simplemente un ser viviente que respira.
En la Biblia
todos los animales se llaman almas o seres vivientes (en hebreo, “nefesh”).
Por lo
tanto, sí el hombre es un alma como lo afirma Génesis 2:7 (ver también I
Corintios 15:45), también lo son los animales.
Sin embargo,
hay un espíritu humano (I Corintios 2:11) dentro del alma.
Este espíritu
humano no imparte la vida.
La vida
humana, como la vida de todos los vertebrados, viene de la circulación de la
sangre oxigenada por el aliento o el aire.
Dios revela
que en todo ser humano hay un espíritu.
Este tipo de
espíritu no se encuentra en los animales. El espíritu humano dota al cerebro de
intelecto, facultándolo para adquirir conocimientos, para pensar, razonar,
tomar decisiones y producir actitudes de bien o mal.
El cerebro
del hombre y el del animal son parecidos.
La
superioridad de la mente humana no se debe a la superioridad de nuestro cerebro
sino a la presencia de un espíritu dentro de él.
El cerebro
animal está dotado no de intelecto sino de instinto.
Esto
parecerá extraño porque es una dimensión del conocimiento que nadie había enseñado
hasta ahora. La verdad es que el valor de la vida humana estriba única y
exclusivamente en el espíritu humano y su obra en combinación con el cerebro.
Dios formó
al hombre de materia, pero a imagen y semejanza de Dios en cuanto a su forma.
Los animales
y el hombre tienen el mismo aliento, la misma fuente de vida. Y mueren de la
misma forma.
La vida
humana es la existencia animal, pero en la forma de Dios y con el espíritu
humano agregado al cerebro.
La creación del
hombre está inconclusa
El hombre fue
hecho para tener una relación con su Creador.
Por lo
tanto, fue creado en la forma de su Hacedor y la presencia de un espíritu en él
hizo posible que tuviera un contacto y una relación con Él.
Pero la
creación del hombre no estaba terminada.
Mental y
espiritualmente el hombre existía sólo a medias.
Era preciso
agregarle el Espíritu de Dios para que se uniera con su espíritu humano, lo
engendrara como hijo de Dios, lo uniera con su Hacedor y, por último, le
permitiera nacer dentro de la FAMILIA DIVINA.
Detengámonos
aquí un momento. Nótese nuevamente la dualidad en el proceso creativo de Dios.
El primer hombre, Adán, fue una obra física a la cual se agregó el espíritu
humano.
Cuando la creación
del hombre esté terminada, será una obra espiritual formada enteramente de
espíritu.
Al recibir
el Espíritu Santo de Dios, el hombre recibe el Espíritu y la mente misma del
Dios inmortal. Este Espíritu se une con el espíritu humano. El Espíritu de Dios
no puede introducirse en un animal, y éste no podría recibirlo, porque el
animal no tiene dentro de sí un espíritu con el cual se pueda combinar el
Espíritu divino.
En este
punto voy a intercalar una verdad acerca de un tema que en la actualidad es
quizá el punto más controversial en el mundo occidental: el aborto.
El espíritu
humano entra en el embrión humano en el momento de la concepción. Cuando la
persona adulta se convierte, es este espíritu el que se puede unir con el
Espíritu Santo que viene del gran Dios creador y que impregna al individuo con
vida de Dios como hijo del Dios viviente en
estado de
gestación pero aún sin nacer.
Destruir un
embrión o un feto en el vientre materno es ASESINAR a un futuro ser divino.
Por lo
tanto, el aborto es asesinato.
Ahora bien,
¿cuál es el valor real de una vida humana?
La vida
humana es una existencia animal pero con un espíritu humano que da al cerebro
la facultad del intelecto.
El espíritu
humano hace posible la unión con el Espíritu Santo y con la mente y la
inmortalidad de Dios. Cuando el hombre muere, el cuerpo revierte al polvo y el
espíritu regresa a Dios.
Vida después de la
muerte
El espíritu
humano que se va en el momento de la muerte es en realidad un molde espiritual,
de es inconsciente. Pero en la resurrección traerá al cuerpo resucitado toda la
memoria, el conocimiento y el carácter, así como la forma que tuvo la persona
antes de morir.
El espíritu
humano en sí mismo no ve, piensa, oye ni sabe.
La única
VIDA verdadera e inherente radica en el Espíritu Santo de Dios, unido al
espíritu humano. El valor de la vida humana está en el espíritu humano y su
potencial de unirse con el Espíritu de Dios, que es la mente y la vida de Dios.
Los
filósofos consideran que el hombre tiene un valor supremo en sí.
Hablan de la
"dignidad humana" y de los poderes "divinos" inherentes en
cada ser humano. Abogan por la auto-confianza y la glorificación del yo.
Pero la verdad es
otra
El único
valor de la vida humana radica en el espíritu humano y su potencial de ser
engendrado por Dios, y más tarde nacer semejante a Jesucristo en su
resurrección, como hijo de la FAMILIA DE DIOS.
El hombre no
es un "dios" en sí mismo, sino carne y hueso mortales con un cerebro dotado
de intelecto gracias al espíritu humano. Por lo tanto, el hombre en sí mismo es
infinitamente más pequeño e insignificante de lo que creen los llamados sabios
de este mundo.
Pero una vez
engendrado por el Dios supremo, por la VIDA y el Espíritu del Dios viviente que
mora en él, el potencial del ser humano viene a ser infinitamente más valioso
de lo que el mundo se ha imaginado.
Dios crea,
como dijimos antes, por el principio de DUALIDAD.
Así es la
creación del hombre, pues se cumple en DOS ETAPAS:
1) la etapa
física, que comenzó con el primer hombre, Adán
2) la etapa
espiritual, que comenzó con el "segundo Adán", que es Jesucristo (I
Corintios 15:45-46)
Así también,
el hombre fue hecho desde su creación (y nacimiento) con el espíritu humano que
se convirtió en parte integral de su ser.
Pero mental
y espiritualmente el hombre está INCOMPLETO.
Se le hizo
de tal manera que necesitara otro espíritu: el Espíritu Santo de Dios.
Y cuando
recibe aquel don de Dios, entonces "el Espíritu mismo [de Dios] da
testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios" (Romanos 8:16).
Esta es la
primera etapa (la de la concepción) dentro de la creación espiritual del
hombre.
Esto se
explica claramente en I Corintios 2:9: "... Cosas que ojo no vio, ni oído
oyó, ni han subido en corazón [en la mente] de hombre, son las que Dios ha
preparado para los que le aman": el conocimiento espiritual.
La mente
natural recibe conocimiento de las cosas materiales y físicas.
También
puede tener algún sentido de la moral, la ética, el arte y la cultura que no
tienen los animales.
Pero en lo
que respecta al bien y el mal, puede conocer y obrar el bien solamente a nivel
humano, lo que es posible por el espíritu humano. Pero este sentir y hacer el
bien se limita al nivel humano del espíritu humano que es inherentemente
egoísta.
Puede tener
y expresar amor a nivel humano, pero sin el Espíritu Santo de Dios no puede
tener ni expresar amor a nivel de Dios, ni puede adquirir conocimiento de lo
espiritual, como se revela en I Corintios 2.
Solamente Dios revela
"Pero
Dios nos las reveló [las cosas espirituales] a nosotros por el
Espíritu..." (Versículo 10). Nótese en particular que el conocimiento
espiritual no es revelado por una persona llamada el Espíritu Santo. Es revelado
por Dios y llega a nosotros hoy por medio del Espíritu, el cual se recibe
únicamente como don de Dios por su misericordia y gracia.
Dios es el
Revelador. El Espíritu Santo es el instrumento por el cual podemos comprender
aquello que solamente Dios revela.
"Porque
¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre
que está en él?" (Versículo 11).
Si el
Espíritu Santo fuera la tercera persona de una trinidad, entonces ¡el espíritu
en el hombre sería también otro hombre!
Una vaca,
una oveja o un perro no sabe las cosas que sabe el HOMBRE, y el hombre tampoco
podría saberlas si no fuera por el espíritu humano que lleva adentro, por
ejemplo, el conocimiento de la química, la física, la ciencia y la tecnología.
De igual
manera, el hombre natural con este espíritu está limitado:
"Así
tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios".
Es SÓLO
cuando entra el Espíritu Santo y se une con el espíritu humano que el hombre
puede realmente comprender lo espiritual:
"Pero
el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque
para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente" (versículo 14).
Las personas
de más alto nivel educativo miran todo por el lente de la teoría de la
evolución. La evolución se ocupa solamente del desarrollo y la vida material.
No conoce ni enseña nada acerca de la vida espiritual y sus problemas, aunque
todos los males del mundo son de índole espiritual.
POR ESO es
que los más eruditos suelen ser los más ignorantes. Se limitan al conocimiento
de lo material y del "bien" a la manera egocéntrica. Para ellos, el
conocimiento de Dios y de las cosas de Dios son necedad. Por algo Dios dice:
"La
sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios" (I Corintios 3:19).
Un mundo apartado de
Dios
Ahora
volvamos a Adán, el primer hombre. Recordemos el propósito que tuvo Dios al
crear al hombre:
1)
restablecer el GOBIERNO DE Dios en la tierra y, mediante la regulación de la
vida humana por ese GOBIERNO.
a) Terminar
la creación física de la tierra que los ángeles habían asolado
b)
simultáneamente completar la creación del HOMBRE desarrollando en él el
carácter espiritual justo
2)
Establecer el REINO DE DIOS y hacer realidad el increíble potencial humano de
terminar la creación del vasto UNIVERSO.
Este sumo
PROPÓSITO exigía:
1) Que el
hombre rechazara el CAMINO de Satanás y acogiera el CAMINO DEL AMOR de Dios
basado en la ley espiritual divina
2) que el hombre
fuese hecho primero de materia para que si se dejara arrastrar por el camino
satánico del "obtener" pudiera CAMBIAR y convertirse al camino divino
del AMOR y
Si rehusara
cambiar, su vida se borraría como si la persona nunca hubiese existido.
No
habría sufrimiento interminable.
Los seres
espirituales no podían cambiar una vez que su creación estuviera terminada
(como sucedió con la tercera parte de los ángeles, convertidos en carácter
maligno).
Una vez
terminada la creación del espíritu, éste permanece constante y eterno.
No está
sujeto a cambio. Por el contrario, la materia física sí cambia constantemente.
Mediante el
plan maestro de Dios para su creación espiritual, el cual describiremos más
adelante, Dios y el Verbo habían dispuesto que el Verbo se despojara de su
gloria suprema y que a su debido tiempo tomaría la semejanza de carne humana
como Jesucristo, haciendo posible la fase espiritual de la creación del hombre:
¡Que Dios
pudiese multiplicarse en una familia de sus características espirituales y
carácter!!
¡Es un PLAN
MAESTRO para la obra maestra de la creación!
¡Cuan GRANDE
es nuestro Dios, su mente, su propósito, su planificación y su diseño, así como
su CREACIÓN, desde un insecto o microbio diminuto hasta el sol más gigantesco
que hace parecer el nuestro como un astro insignificante!
Y el
increíble potencial humano es que el DIOS GRANDE Y MAJESTUOSO se pueda
multiplicar a través de los hombres, de manera ¡que el hombre puede nacer
dentro de la FAMILIA DE Dios!
El
primer ser humano. Adán, fue creado con el potencial de hacerse apto para
remplazar a Satanás, antiguamente Lucero, en el trono de la tierra y
restablecer el GOBIERNO DE DIOS.
Pero Adán
tendría que resistir y rechazar el camino satánico del OBTENER, que fue la base
del gobierno malévolo de Satanás.
Tendría que
escoger el CAMINO DE DIOS y su ley, el camino del AMOR (del DAR), que es la
base del gobierno divino.
El Hacedor
habló primero con Adán y Eva, enseñándoles acerca de su GOBIERNO y su LEY
espiritual.
El capítulo segundo
del Génesis nos presenta solamente un resumen muy conciso de estas
instrucciones.
Dios
no permitió que Satanás tuviera contacto con ellos hasta después de que
recibieron estas enseñanzas.
Los dos
árboles simbólicos
En el esplendido huerto del
Edén, donde Dios los colocó, había dos árboles simbólicos muy especiales. La
gente oye hablar muy poco de estos árboles, y de su enorme importancia, excepto
por aquello de la “manzana de Adán”.
Es muy probable que el árbol
prohibido, ni siquiera fuese un manzano.
El verdadero significado
de estos árboles simbólicos, explica el fundamento mismo del mundo. En ellos
esta la respuesta al gran misterio de nuestros días. Hoy vivimos en un mundo de
adelantos asombrosos, y al mismo tiempo de males deplorables.
La pregunta que
desconcierta al hombre, hoy es:
¿Por que las mentes que
pudieron ir a la luna y volver, que pueden transplantar corazones, producir
computadoras y otras maravillas tecnológicas, no son capaces de resolver sus
propios problemas?
¿Porque no hay paz en el
mundo?
No podemos entender el
misterio de las condiciones y los acontecimientos mundiales si no nos
remontamos a la fundación del mundo para saber que curso ha seguido desde su
origen y hasta el palpitante y confuso presente.
El mundo comenzó en la
época de estos dos árboles.
La educación religiosa
errada de nuestros días tiene muy poco que decir acerca del árbol de la vida, y
casi nada sobre el árbol prohibido.
Pero veamos; Dios había
afeado un hombre del polvo de la tierra. Ahora bien, Dios crea en etapas
duales, dado que al hombre no estaba completo físicamente. Dios quería que se
multiplicara y llenara la tierra.
Pero el hombre no podía
hacerlo porque físicamente estaba incompleto.
Por lo tanto Dios lo hizo
caer en un sueño profundo (amnesia), y realizó una operación quirúrgica,
extrayendo de él una costilla e hizo de ella una mujer. Axial los dos formaron
una familia. Ahora si, estaba completa la creación física del hombre, la pareja
podía reproducirse según su especie.
Pero el hombre que Dios
había creado era mortal. Su existencia era temporal. Era algo fisicoquímico,
que se mantenía solamente mediante la circulación de la sangre, oxigenada con
el aliento de vida, que a su vez eran activados por el alimento y el agua de la
tierra.
Así el hombre no tenia
vida inherente, pero si tenia un espíritu humano, que unido al espíritu de
Dios, permitirían que pudiese ser engendrada en él, la vida eterna.
Un ofrecimiento: la
vida inmortal
Dios ofreció
a Adán la VIDA inmortal por medio del árbol simbólico de la VIDA.
Dios no le
rogó ni le obligó a que la aceptara; simplemente la puso a su disposición.
Adán estaba
autorizado para comer de todos los árboles del huerto excepto el árbol de la
ciencia del bien y del mal.
¿Y si Adán
hubiera tomado del árbol de la VIDA qué habría sucedido entonces?
Usted
probablemente nunca ha oído la respuesta a esta pregunta.
Aquel árbol
simbólico se está ofreciendo hoy a los que Dios llama para que vengan a
Jesucristo.
Hay una
diferencia entre Adán y el cristiano llamado por Dios.
Adán no
había pecado, y si escogía el árbol de vida no tendría necesidad de
arrepentirse.
Por lo
demás, el cristiano arrepentido, creyente y concebido por el Espíritu está en
la misma situación en que habría estado Adán si hubiera tomado del árbol de la
vida.
Adán habría
recibido el Espíritu Santo del Dios inmortal y ese Espíritu se habría unido con
el suyo.
Como Adán
tenía que escoger, habría rechazado el camino de Satanás al tomar del árbol de la
vida.
Volvamos a
la pregunta:
¿Qué habría
sucedido si Adán hubiera comido del árbol de la vida?
Habría
recibido el Espíritu Santo de Dios y éste se habría unido con su espíritu
humano.
El hombre no
estaba completo mental ni espiritualmente hasta que recibiera el Espíritu de
Dios. Este Espíritu lo habría unido mental y espiritualmente con su Hacedor.
Entonces
habría sido engendrado como hijo de Dios, lo mismo que el cristiano de hoy
convertido y engendrado por el Espíritu.
Habría
recibido, pues, el Espíritu Santo de Dios, el cual se habría unido con su
espíritu humano engendrándolo como hijo de Dios, impartiéndole las
características de la vida inmortal uniéndolo intrínsecamente con Dios.
Sería como
el cristiano de hoy engendrado por el Espíritu, de quien se dice:
"...
Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1:27).
La mente de
Dios está en nosotros (Filipenses 2:5), y del mismo modo, la mente de Dios
habría estado en Adán.
Pero no
sucedió así, sino que la mente y la actitud de Satanás entraron en él y
empezaron a obrar en él, de la misma manera como lo han hecho en todos sus
hijos que han poblado la tierra desde entonces.
Leemos en
Efesios 2:2 que Satanás, como príncipe de la potestad del aire, actúa realmente
dentro de los seres humanos.
En este
punto debemos aclarar algo que podría prestarse a equivocaciones.
Eva fue
engañada por Satanás, pero Adán no (I Timoteo 2:13-14).
Adán
desobedeció a Dios y pecó deliberadamente.
Pero aunque
no obró bajo engaño en este primer incidente de tentación, su desobediencia
deliberada del mandato explícito de Dios lo aisló de Dios, produjo en él un
estado de perversión mental y abrió su mente a los engaños de Satanás. Desde
ese momento Adán y todos sus descendientes estuvieron sujetos a la influencia
de Satanás.
Satanás
empezó a obrar en la mente de Adán, como habría obrado Dios si el hombre
hubiera escogido el árbol de la vida.
Un mundo secuestrado
Desde ese
momento. Adán estuvo espiritualmente secuestrado por Satanás, quien ha mantenido
cautiva a toda la familia humana desde entonces.
Dios le
habría revelado a Adán su camino de vida, o sea su ley espiritual.
Esa ley es
el camino del amor generoso y altruista,
"el
amor de Dios... derramado en nuestros corazones [humanos] por el Espíritu
Santo" (Romanos 5:5).
El amor
natural y carnal del hombre no puede cumplir la santa ley de Dios.
Así como el
embrión humano engendrado por sus padres tiene luego que cumplir un proceso de
gestación y desarrollo antes de nacer, otro tanto sucede con el cristiano
guiado por el Espíritu, y lo mismo habría sucedido con Adán.
Adán habría
tenido un contacto directo con Dios.
Suelo
compararlo con el cordón umbilical que une al recién nacido con su madre.
Durante la gestación, el niño recibe su vida humana y alimento físico de la
madre.
De manera
análoga, la VIDA ESPIRITUAL de Dios se le imparte al cristiano por medio del
Espíritu Santo y el conocimiento espiritual se le imparte por medio de este
Espíritu que mora en el hombre (I Corintios 2:10).
Dios imparte
la comprensión cabal de su ley (su camino de vida) mediante el Espíritu Santo.
Ahora bien, la ley de Dios requiere acción y cumplimiento, y el AMOR es el
cumplimiento de la ley divina (Romanos 13:10). Esta ley solamente se puede
cumplir mediante el amor de Dios que proviene de Él (Romanos 5:5).
Adán, pues,
habría recibido el conocimiento espiritual profundo que es necesario para
seguir el camino de vida de Dios. También habría recibido el amor divino, único
que puede cumplir aquella ley perfecta del amor y ponerla en acción.
Mediante el
Espíritu divino, Adán también habría recibido la FE de Dios.
Habría
recibido conocimiento y ayuda de su Hacedor. Habría dependido de Dios para que
Él interviniera en los asuntos fuera del control del hombre. En tales asuntos.
Dios hace por nosotros de manera sobrenatural lo que nosotros no podemos hacer.
En
otras palabras, Dios pelea nuestras batallas.
Adán rechaza la ley y
el gobierno de Dios
Adán escogió
un conocimiento diferente. Tomando PARA Sí la prerrogativa divina, determinó él
mismo lo que es el bien y lo que es el mal. Resolvió depender enteramente de sí
mismo tanto para el conocimiento como para el poder de obrar bien o mal.
Rechazó la confianza en Dios, optando por la AUTO-confianza.
La única
justicia que podría adquirir sería la AUTO-justicia, que para Dios es como
trapo de inmundicia (Isaías 64:6).
Adán y Eva,
pues, tomaron del árbol de la ciencia del bien y del mal.
Tomar este
fruto era arrogarse la facultad de saber lo que es bueno y lo que es malo, de
decidir lo que es correcto y lo que es pecado. Esto significaba, naturalmente,
rechazar la ley de Dios, ya que ésta definía para ellos qué era bueno y qué era
malo.
El glorioso
arcángel Lucero, tal como Dios lo había creado originalmente, fue la
manifestación suprema del poder creativo de Dios en un ser individual.
Pocos se dan
cuenta del enorme poderío que tiene Satanás, poderío que ahora se ha convertido
en astucia y engaño.
Parece
que Adán subestimó del todo al astuto Satanás, induciéndolo a desobedecer por medio de
su esposa Eva.
No dijo:
"¡ESCOGE MI CAMINO!", sino que apareció como una serpiente sutil que
la engañó hábilmente. Sembró la DUDA en su
mente, haciéndola desconfiar, de que Dios fuese veraz.
Y le sembró
también resentimiento haciéndole sentir, que Dios había sido egoísta e injusto
con ella. Sutilmente, le inyectó vanidad mental. La llevó por el camino errado
haciéndole pensar que tomar del fruto prohibido era lo bueno y correcto.
Adán no fue
engañado pero siguió el ejemplo de su esposa. Junto con ella, se arrogó la
facultad de determinar lo que está bien y lo que está mal.
Así,
DESCONFIÓ de lo que su Hacedor le había dicho. No le creyó. Lo RECHAZÓ como su
Salvador y Gobernante. Rechazó a Dios como la fuente del CONOCIMIENTO BÁSICO
revelado. Creyó en el CAMINO de Satanás ¡y lo siguió!
El mundo sentenciado
Cuando Dios
echó al hombre fuera del huerto del Edén e impidió que entrara de nuevo para
que no recibiera la vida eterna en pecado (Génesis 3:22-24), el Creador estaba
PRONUNCIANDO UNA SENTENCIA.
Estaba
diciendo, en otras palabras:
"Ustedes
han tomado la decisión por sí mismos y por el mundo que saldrá de ustedes.
Me han
rechazado como fuente básica del conocimiento; han rechazado mi poder que por
medio de mi Espíritu les habría permitido seguir el camino correcto.
Se han
rebelado contra mi mandamiento y mi gobierno.
Han escogido
el camino del “OBTENER” y el “QUITAR”,
que es de Satanás.
Por lo
tanto, los condeno a ustedes y al mundo que engendrarán a 6.000 años de
aislamiento de mí y de mi Espíritu, excepto por los POQUÍSIMOS que llamaré
especialmente.
Esos POCOS
serán llamados para un servicio especial en la preparación para el reino de
Dios. Tendrán que hacer lo que ustedes no hicieron: rechazar, resistir y vencer
a Satanás y sus CAMINOS y seguir los caminos de mi LEY ESPIRITUAL.
"Por
lo tanto, Adán y su progenie que formará el mundo, vayan y produzcan su propio
caudal de conocimientos. Decidan por ustedes mismos lo que es bueno y lo que es
malo.
Produzcan
sus propios sistemas educativos y medios de difundir el conocimiento,
desorientados por su dios Satanás.
Formen
sus propios conceptos de lo que es dios, sus propias religiones, sus propios
gobiernos, sus propios estilos de vida y estructuras sociales y
gubernamentales.
En
todo esto Satanás engañará al mundo con su actitud de egocentrismo, con
vanidad, lascivia y codicia, celos y envidia, competencia, conflicto, violencia
y guerra, rebelión contra mí y contra mi ley del AMOR”.
"Cuando
el mundo de sus descendientes haya escrito la lección en 6.000 años de
sufrimiento, angustia, frustración, derrota y muerte, cuando el mundo que de
ustedes surja haya tenido que confesar la inutilidad del camino de vida que ha
escogido, entonces intervendré de manera sobrenatural. Con mi poder divino
tomaré las riendas del gobierno del mundo. Mediante la reeducación, produciré
un mundo de felicidad y PAZ. Y cuando los hombres se arrepientan les ofreceré a
todos la salvación eterna.
Luego
de mil años de aquel mundo feliz del futuro, haré resucitar a la vida mortal a
todos aquellos que hayan muerto sin mi llamamiento a lo largo de esos 6.000
años.
Entonces
vendrá el juicio para ellos, y al arrepentirse y tener fe, les ofreceré la vida
eterna”.
"Durante
esos 6.000 años en que yo mismo los alejaré de mí, no dictaré una sentencia
eterna sobre ellos; sin embargo, lo que siembren en su vida, eso mismo segarán.
Ahora
bien, cuando yo les ofrezca la vida eterna, no estará allí Satanás para
obstaculizarlos y engañarlos; no tendrán que vencerlo. Los pocos llamados en
estos 6.000 años sí tendrán que rechazar y resistir las influencias de Satanás
y vencerlo. Quienes venzan se sentarán conmigo en mi trono y tendrán poder para
gobernar a todas las naciones bajo mi reinado Supremo"
El origen de la auto
confianza
¿Cuál es el
significado que se deriva de todo esto?
Adán, el
primer hombre, rechazó el conocimiento de Dios y la dependencia en El.
Prefirió
confiar en su propio conocimiento y su propia capacidad.
El mundo
moderno desarrollado a partir de Adán confía enteramente en el hombre.
La
psicología que se enseña es la confianza en sí mismo.
"Confíen
en los poderes internos e innatos del hombre"; enseñan la mayoría de las universidades, reflejando un
ambiente de profesionalismo autosuficiente y de vanidad.
El
estudiante universitario llega a considerarse como un profesional en cierne, o
sea como alguien superior a quienes no tienen su tipo de educación.
Impregnado
del concepto básico de la evolución, se siente muy por encima de los que creen
en Dios y en el Señor Jesucristo, y los mira con desprecio.
Cerrada la puerta de
la salvación
Cuando Adán
tomó su fatal decisión, DIOS LE CERRÓ EL ACCESO AL ÁRBOL DE LA VIDA (Génesis
3:22-24) a él y a sus descendientes por 6.000 años.
La única
excepción fueron los profetas escogidos para escribir la Biblia, al igual que
la Iglesia llamada por Jesucristo a salir de este mundo.
Jesús dijo
claramente:
"Ninguno
puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere" (Juan 6:44).
Entonces
Dios, desde la fundación del mundo, dispuso un plan maestro de 7.000 años para
el cumplimiento de su propósito.
Fue Satanás
quien engañó a Eva. Luego Adán pecó deliberadamente tomando del fruto
prohibido. Desde entonces todo el mundo ha estado bajo engaño (Apocalipsis
12:9).
Hagamos aquí
una pausa momentánea. Comprendamos que esta fue la fundación del mundo que hoy habitamos.
En ese momento Satanás debió contemplar su obra con satisfacción perversa.
Debió pensar que había derrotado a Dios, que Dios no había podido quitarlo del
trono de la tierra por medio de Adán.
Pero Dios
dice que su consejo permanece. El plan de 7.000 años de Dios hará realidad los
designios divinos con gloria excelsa y arrolladora.
Entendamos
este punto, que ha sido un misterio para el mundo. Cuando Dios vedó el acceso
al árbol de la vida, vedó la redención y la salvación de la humanidad por 6.000
años
hasta que
Jesucristo, el segundo Adán, regresara a la tierra con gloria y poder supremos
para destituir a Satanás de su trono y gobernar a todas las naciones.
Adán había
tenido la oportunidad de elegir el gobierno de Dios, restablecerlo en la tierra
y remplazar a Satanás en el trono. Como fracasó, la humanidad en general no
puede tener acceso a la salvación hasta que Jesucristo, el segundo Adán, haya
hecho lo que el primer Adán no hizo: quitar a Satanás, ocupar el trono de la
tierra y restablecer el gobierno de Dios en ella.
El momento
en que el árbol de la vida fue vedado para la familia humana señala el comienzo
de nuestro mundo actual que aún está bajo el gobierno invisible de Satanás.
Entonces
¿cómo lograría Dios su propósito?
En la
fundación del mundo, Dios decidió que el Verbo nacería en la tierra como el
Cordero del sacrificio, que redimiría al hombre del dominio de Satanás el
secuestrador (Apocalipsis 13:8).
Ahora bien
¿Cómo podría
Dios cumplir su designio de multiplicarse por medio de los seres humanos que
nacerían en los 6.000 años siguientes?
Salvación por medio
de la resurrección
En esa
fundación del mundo de Satanás, también se decretó que todos los hombres
morirían una vez, y luego, mediante una resurrección, vendrían a juicio
(Hebreos 9:27).
Mientras
tanto, la humanidad en general no estaría sujeta a juicio; no sería condenada
ni salvada.
En ese
momento se decidió que así como en Adán todos los seres humanos han de morir,
también en Cristo todos volverían a la vida mediante una resurrección a juicio
(I Corintios
15:22).
Esta misma
resurrección de todos los que murieron en Adán ha sido un misterio para el
mundo engañado por Satanás.
Aun hoy la
cristiandad tradicional celebra la resurrección de Jesús en el "Domingo de
Resurrección" (fiesta de origen pagano), pero nada dice acerca de la
futura resurrección de los miles de millones que han muerto en Adán. Esta
resurrección se explicará más tarde.
Mientras
tanto, Cristo vendría para llevar los pecados de la humanidad sobre sí y para
fundar la Iglesia de Dios. El propósito y la función de la Iglesia se
describirán en el capítulo vi de este libro.
¡Detengámonos
aquí un momento! Comprendamos lo que el mundo no ha podido ver porque se dejó
cegar por Satanás.
Comprendamos
lo que el cristianismo tradicional engañado no ha entendido.
¡Esto
es importantísimo!
El mundo
cristiano tradicional ha caído en el engaño de creer enseñanzas supuestamente
cristianas acerca de la inmortalidad del alma. Piensa que si "profesamos a
Jesús" iremos al cielo al morir y allí disfrutaremos del ocio eterno,
libres de toda responsabilidad, descansando en el sosiego y el éxtasis de una
existencia muelle y holgazana.
En cambio,
los que no "acepten a Jesús" irán al infierno» un lugar de fuego que
arde sin parar y donde los condenados gritan y claman en un paroxismo de
aflicción y sufrimiento indescriptibles que jamás terminaran.
La enseñanza
tradicional es que el hombre es un alma inmortal y que ya tiene vida eterna.
Se
niega lo dicho en Romanos 6:23, que la pena del pecado es la muerte y que el
hombre recibe la vida eterna sólo como un don de Dios.
La enseñanza
cristiana tradicional podría asemejarse a un viaje en tren, de ida únicamente;
este es nuestro viaje por la vida. Al final de la línea se acciona un
conmutador que nos envía directamente a un infierno ardiente de horrendos
sufrimientos.
Pero si en
algún momento del viaje hemos profesado y "aceptado" a Cristo, el
conmutador al final de la línea se accionará para el otro lado, y al llegar al
punto final nos disparará directamente al cielo.
El concepto
"cristiano" equivocado ha sido que Dios creó al primer hombre como un
ser inmortal perfecto, pero que en un momento de descuido Satanás logró entrar
y echó a perder la maravillosa obra de Dios.
La salvación
sería el esfuerzo de Dios por reparar el daño y por devolverle al hombre su
condición original, haciéndolo tan bueno como cuando Dios lo creó.
En una
doctrina tras otra, han creído y enseñado cosas diametralmente opuestas a las
enseñanzas de la Biblia.
La primera mentira de
Satanás
Han enseñado
la primera mentira de Satanás: que el hombre es un alma inmortal. Si nos
detenemos a reflexionar, este concepto significaría que las madres
"salvas" que han muerto y están en el cielo son conscientes de la
suerte de sus hijos perdidos que claman y gimen sumidos en el dolor
indescriptible del fuego infernal.
¿Cuál es la
verdad?
¿Qué dice la
Palabra sagrada de Dios?
¿Saben los
muertos lo que están haciendo los vivos?
Mi esposa me
relató cómo a los 12 años de edad perdió a su madre y pensó que ella estaba en
el cielo observando todo lo que la niña hacía.
Las
Escrituras revelan claramente que cuando uno muere, está muerto. Según la
Biblia, los muertos no oyen nada, no ven nada, no piensan ni saben nada. Los
muertos no tienen conciencia alguna.
"Porque
los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen
más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su
envidia fenecieron ya..."
(Eclesiastés
9:5-6)
El mensaje
de la Biblia es claro al respecto. La muerte es muerte sin lugar a dudas.
El apóstol
Pablo escribió que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23).
La muerte
es, por definición, ausencia de vida.
No es simplemente
la separación de Dios.
Las Sagradas
Escrituras nos dicen que aprovechemos la vida ahora mientras tenemos la
oportunidad:
"Todo
lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el
Seol [el sepulcro], adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni
sabiduría" (Eclesiastés 9:10)
No podría
ser más claro. Y los que insisten en aferrarse a la idea de irse flotando al
cielo después de la muerte si han sido buenos, o de hundirse en el infierno si
han sido malos, harían bien en escuchar las palabras del apóstol Pedro.
Si alguna
vez alguien mereció ir al cielo, ese alguien sería un individuo conforme al
corazón de Dios. David lo fue (Hechos 13:22).
Sin embargo
Pedro dijo, inspirado por Dios, que David
"murió
y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy"
(Hechos 2:29); y más aún: "David no subió a los cielos" (versículo
34). Jesús mismo dijo que "nadie subió al cielo" donde está el trono
de Dios (Juan 3:13)
¿Viviremos de nuevo?
Pero en esta
vida hay algo más que el presente.
El gran Dios
puso a los hombres en la tierra con un propósito maravilloso y eterno que las
religiones ideadas por los seres humanos no han podido entender.
Estamos en
la tierra por una razón maravillosa. Tiene que ver con la razón por la cual
somos mortales y sufrimos todas las emociones y problemas por una parte y por
otra experimentamos las cosas agradables de la vida.
Aunque al
morir estamos muertos, no seguiremos muertos para siempre. Los muertos ¡vivirán
de nuevo! Leamos lo que dijo Jesús:
"No
os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los
sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de
vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de juicio [traducción
correcta]" (Juan 5:28-29)
Todos
rendiremos cuentas por lo que hemos hecho en esta vida.
Todo ser
humano que haya vivido será resucitado y tendrá que responder por sus actos.
Hemos
explicado ya que el espíritu en el hombre por sí mismo no ve, no oye ni piensa.
El cerebro
ve por medio del ojo, oye por medio del oído y piensa facultado para ello por
el espíritu humano.
Al morir;
"el
polvo vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelve a Dios que lo
dio" (Eclesiastés 12:7)
El espíritu es
el depositario de la memoria y del carácter. Es como un molde, que conserva aun
la forma humana del muerto para que en la resurrección a juicio recupere el
mismo aspecto físico que tuvo en esta vida, así como el carácter que
desarrolló, y recuerde todo lo que tuvo en la memoria. Pero mientras tanto,
mientras dure la muerte, no hay conciencia: “Nada
saben" (Eclesiastés 9:5)
La enseñanza
falsa más universal, acogida por casi todas las iglesias que se dicen
cristianas (excepción hecha de la única y original Iglesia de Dios), es que
TODOS están automáticamente "perdidos" a menos que profesen a
Jesucristo como su Salvador, y que hoy es el único día de salvación.
Pero
la verdad es que los seres aislados de Dios
¡TODAVÍA
NO ESTÁN SIENDO JUZGADOS!
Pocos ENTIENDEN
el plan maestro de Dios.
La sorpresa
del lector al conocer la verdad revelada en este libro no puede ser tan grande
como la que sintió el autor hace más de 58 años.
El MUNDO
ENTERO ha sido engañado, tal como la Biblia lo profetizó. La persona engañada
no se da cuenta del engaño.
¡No
subestimemos a Satanás!
La humanidad,
¿aislada de Dios?
Mirando los
males que se multiplican en el mundo hoy, bien podría pensarse que el HOMBRE se
ha aislado de Dios.
Pero el
hecho es que fue Dios quien aisló al hombre de sí.
¿POR QUÉ?
¿Sería Dios injusto?
¡Todo lo
contrario!
Aclaremos
este punto. Cuando Adán optó por tomar del árbol prohibido, se aisló, y aisló a
su futura familia, del contacto con Dios.
Además, como
todos los seres humanos nacidos de Adán han pecado, cada uno se aisló a sí
mismo de Dios (Isaías 59:1-2).
El miembro
de la familia de Dios que habló con Adán fue el Verbo (logos en griego), el que
más tarde nació como Jesucristo.
Adán no
tenía contacto con Dios el Padre.
Cuando el Verbo
quitó el acceso al árbol de la vida, toda la humanidad quedó aislada de Dios el
Padre, hasta el retomo de Jesucristo a la tierra con poder y gloria supremos
para quitar a Satanás del trono de la tierra y restablecer el gobierno de Dios.
Mientras
tanto, Cristo, el segundo Adán, vino por primera vez para revelar la existencia
del Padre (Lucas 10:22).
Hasta
entonces, el mundo no tenía conocimiento de la existencia del Padre. Esta es
una razón por la cual la religión judía consideraba que Dios constaba de UNA
SOLA PERSONA.
Es la razón
por la cual los teólogos perdieron (o mejor dicho, nunca tuvieron) el
conocimiento de que Dios ES UNA FAMILIA dentro de la cual podemos nacer.
Esto también
explica por qué al leer en el Nuevo Testamento que Dios es el Padre y que Jesús
también es Dios, salieron con la teoría errada de que el Espíritu Santo es la
tercera persona de una trinidad.
De esta
manera blasfeman contra el Espíritu Santo y limitan a Dios.
Además,
borran el conocimiento de que los seres humanos convertidos pueden ser miembros
de la familia de Dios.
Así, Satanás
ha cegado a la "cristiandad" ocultándole la verdad y el propósito del
evangelio de Jesucristo.
El mundo ha
pasado por alto una verdad importantísima:
La
resurrección es celebrada mediante una "Pascua Florida" pagana en la
cristiandad del mundo, en que reconoce que Jesucristo resucitó de la muerte,
mas pasa por alto lo que la Biblia enseña claramente:
Que
todos los seres humanos resucitarán de la muerte, cada uno en su debido orden,
en tres resurrecciones diferentes.
La única
esperanza que la Santa Biblia ofrece a la humanidad de esta tierra moribunda es
la esperanza de una resurrección de la muerte.
Es una
esperanza segura y positiva. Todo esto se explicará detalladamente en los
siguientes capítulos.
Es una
verdadera tragedia que el mundo entero, tal como lo dice Apocalipsis 12:9, haya
sido engañado y cegado por Satanás el diablo, quien aún ocupa el trono de la
tierra.
La verdad es
asombrosa, y está revelada claramente en la Biblia.
No deje de
consultarla cuidadosamente al leer este libro.
¡Pensemos!
Cuando Dios expulsó a Adán y Eva del huerto del Edén, puso allí ángeles que
impidieran su reingreso.
Supongamos
que el Eterno hubiese dejado abierta la puerta del Edén.
El hombre ya
había tomado del árbol prohibido y había elegido el pecado.
Ahora, ¿qué
sucedería? La humanidad pecadora seguramente regresaría a tomar del ÁRBOL DE LA
VIDA. El hombre, sin arrepentimiento y sin FE en Dios y en Cristo, se habría
apoderado de la VIDA ETERNA.
¡REFLEXIONEMOS
SOBRE ESTO!
Dios
no es injusto
Si Dios
hubiera permitido tal cosa, ¡sería muy injusto!
El hombre,
con todos sus pecados (y éstos suelen aumentar cuando se les da cabida), se habría
hecho inmortal. Habría vivido para siempre sufriendo el dolor mental, físico y
espiritual que el pecado acarrea.
El hombre no
parece comprender que es ESCLAVO del pecado.
El pecado lo
ha aislado de Dios el Padre.
Pocos
entienden que la muerte de Cristo no nos salva,
sino que nos reconcilia con Dios el Padre.
Lo que nos
salva es la vida de Cristo (Romanos 5:10).
El hombre no
comprende que lo único que lo puede LIBRAR de esa pena es el arrepentimiento
verdadero: el abandono del pecado, y la FE viviente de Jesucristo.
¡El pecado
esclaviza! ¡Castiga! Trae dolor, remordimiento, angustia. Inflige dolor físico
y enfermedad. Trae frustración y desesperación.
Lo más cruel
e Injusto que Dios hubiera podido hacer cuando Adán y Eva tomaron del fruto
prohibido, hubiera sido dejarles abierta la vía al huerto con libre acceso al
árbol de la VIDA, símbolo del don de la VIDA ETERNA.
Entonces
¿qué hizo Dios?
Expulsó al
hombre y la mujer y les impidió el reingreso.
Sin embargo,
hizo posible que TODA la familia humana recibiera la salvación y la vida eterna
de dicha y felicidad.
Pero en su
gran sabiduría, impuso condiciones y dispuso cada cosa a su debido tiempo.
Durante los
primeros 6.000 años (que ya están por cumplirse), quedarían aislados todos
menos unos cuantos seres predestinados.
Sobre este
punto la cristiandad tradicional ha estado enteramente engañada. He aquí una
verdad importantísima:
Satanás, sentado en el trono de la tierra,
pretendió matar a Jesús en su infancia. Luego quiso tentarlo
para descalificarlo antes de que empezara su ministerio (Mateo 4).
Satanás
causó el martirio de la mayoría de los apóstoles.
Causó
la persecución intensa contra la Iglesia.
Hizo
surgir una controversia
violenta en los
primeros meses y años de la Iglesia, una disputa acerca de si el evangelio que se proclamaría
sería el evangelio DE Cristo o un evangelio del hombre ACERCA de Cristo.
Satanás
logró la victoria de esto último, y en menos de 20 años se estaba difundiendo y
proclamando un evangelio
falso y errado ACERCA de
Jesucristo.
Fueron
muy POCOS, y perseguidos, los que se mantuvieron firmes en la pequeña pero
verdadera Iglesia de Dios.
¿Es este el único día
de salvación?
Esos
"cristianos" engañados enseñaron — y siguen enseñando — que este es
el ÚNICO día de salvación, y que la salvación falsa, que consiste en
simplemente "aceptar a Cristo" sin que haya arrepentimiento del
pecado y obediencia a la ley divina, basta para enviar a la persona ("alma
inmortal") al cielo al morir.
Satanás ha
cegado la mente de la "cristiandad tradicional" haciéndole ignorar el
hecho de que Dios cerró el acceso al árbol de la vida hasta que el Jesucristo
glorificado venga con poder supremo a restaurar el gobierno de Dios en toda la
tierra.
Se
ha decretado, repetimos, que los humanos mueran una vez, y después de la muerte
vendrá la resurrección a juicio (Hebreos 9:27).
Actualmente,
el mundo de Adán no está siendo juzgado, aunque en el juicio final todos
tendrán que responder por sus pecados.
Mientras
tanto, Dios ha hecho ciertas excepciones con un propósito definido.
Envió
profetas para que fuesen parte del fundamento de la Iglesia.
Jesús
llamó a sus discípulos para que SALIERAN DE ESTE MUNDO y aprendieran a enseñar
a
los
demás, para que en el futuro milenio del reino de Dios puedan gobernar y
enseñar bajo el Rey de reyes, Jesucristo, cuando el árbol de la vida sea
accesible a toda carne.
La Iglesia
fue llamada a fin de capacitarse como gobernantes y maestros para el reino de
Dios cuando se renueve el acceso al árbol de la vida. Mientras tanto, el
Espíritu Santo le ha sido negado a todo el mundo, salvo a los profetas y los
llamados de la verdadera Iglesia.
El profeta
Joel predijo algo que sucederá después de terminados los 6.000 años del mundo
de Satanás: que Dios derramará su Espíritu sobre toda carne (Joel 2:28).
Mientras
tanto, para que se cumpliese el designio de Dios era necesario dar el Espíritu
Santo a los profetas y personas llamadas especialmente para capacitarse como
gobernantes y maestros bajo Cristo, cuando el gobierno de Dios se restablezca
en la tierra sobre todas las naciones.
En su
llamamiento a la Iglesia, Jesús dijo claramente:
"Ninguno
puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere" (Juan 6:44).
La Iglesia
constituye sólo las "primicias" de la salvación. Esta verdad se
explicará más detalladamente el capítulo vi.
¿Por qué el segundo
Adán?
Repasemos:
Aproximadamente 4.000 años después de Adán, Dios envió a Jesucristo para que
viviera una vida perfecta, venciera a Satanás y se mostrara apto (lo que Adán
no hizo) para remplazar a Satanás como GOBERNANTE en el trono de la tierra.
Quienes
logren, como Jesús, vencer a Satanás, a su propio ser y al pecado (es decir,
los "llamados"), se sentarán con Cristo en su trono cuando El venga a
establecer el REINO DE DIOS y a restaurar el GOBIERNO DE Dios, que el antiguo
Lucero rechazó y dejó de administrar.
Los
poquísimos llamados, comenzando con el "justo Abel", han tenido que
hacer (y seguirán haciendo hasta que Cristo regrese) lo que Adán se negó a
hacer: RECHAZAR EL CAMINO DE SATANÁS, quien se rebeló contra el GOBIERNO DE
DIOS.
¿Quién es el
cristiano verdadero?
Sólo aquel
que ha sido y está siendo guiado por el Espíritu de Dios (Romanos 8:9, 11, 14).
Y nadie
puede recibir el Espíritu Santo 1) hasta que se haya ARREPENTIDO de sus
pecados, sus infracciones a la ley de Dios, y 2) hasta que tenga fe absoluta en
Jesucristo, hasta que confíe en Cristo, lo cual incluye CREERLE a Él.
Esto es, creer
lo que El dice, creer su Palabra que esta en la Santa Biblia.
Los
llamados, después de arrepentirse verdaderamente y de creer en Jesucristo, se
reconcilian con Dios el Padre y reciben el Espíritu Santo que los engendra como
hijos de Dios.
En este punto
debemos aclarar otra pregunta:
¿Por qué era
imposible que Caín, Abel y Set, los primeros hijos de Adán, se arrepintieran y
con ese arrepentimiento recibieran el Espíritu y la vida de Dios?
La ley de
Dios no sería ley si no hubiese una pena por las infracciones.
Adán pecó.
Todos sus hijos pecaron e incurrieron en la pena de muerte.
Ni ellos ni
nadie podría estar libre de esa pena de la ley hasta que Cristo, su propio
Hacedor, hubiese pagado la pena de muerte en su lugar. Por lo tanto, no podía haber
salvación hasta la crucifixión de Jesucristo. Solamente la expiación de Jesús
podía reconciliar a los hombres con Dios el Padre.
Entonces
¿qué sucede con estas personas y con todas las demás... que suman MILES DE
MILLONES?
Hasta ahora,
si no fueron llamadas y traídas por Dios, ¡simplemente no han sido juzgadas!
Esto no significa que no responderán por sus pecados. ¡Sin duda responderán!
Pero su
juicio vendrá en el futuro. El juicio ha comenzado con la verdadera Iglesia de
Dios (I Pedro 4:17). Jesús dijo:
"Ninguno
puede venir a mí, si el Padre... no le trajere" (Juan 6:44).
¡NADIE puede
venir a Cristo de otra manera!
Pero la
Iglesia es apenas la PRIMERA cosecha.
En el mundo
engañado por Satanás muchos han venido a un Cristo falso que supuestamente
abrogó los mandamientos de su Padre.
Incluso
adoran a Cristo. Pero El mismo dijo:
"En
vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres... Les decía
también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición...
invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido.
Y
muchas cosas hacéis semejantes a estas" (Marcos 7:7, 9. 13).
Millones de
personas engañadas ignoran que han estado adorando a Cristo en vano.
Han caído en
el engaño de adorar a "otro Jesús".
Toda persona será
llamada
Cuando
Cristo regrese como REY de reyes y SEÑOR de señores, gobernará por mil años.
TODOS los que vivan desde su venida serán llamados.
Después de
esos mil años habrá un "juicio delante del gran trono blanco", como
se revela en Apocalipsis 20:11-12.
Todos los
que hayan vivido desde los tiempos de Adán y que no fueron llamados por Dios,
resucitarán en cuerpo humano MORTAL, como fueron antes de su muerte.
Entonces
darán cuenta de los pecados de su vida anterior.
La
pena por esos pecados es la muerte.
Entonces
se enterarán de que Jesucristo ya pagó esa pena en su lugar.
Al
arrepentirse y tener fe, recibirán el perdón y el Espíritu Santo de Dios, el
cual engendrará en ellos la VIDA ETERNA.
EL GRANDIOSO
PLAN MAESTRO DE DIOS LLAMARÁ A TODOS LOS SERES HUMANOS A RECIBIR LA SALVACIÓN
ETERNA, aunque no la recibirán hasta que se arrepientan realmente y acepten la
verdad de Dios.
Ahora bien,
las resurrecciones ocurrirán en cierto orden cronológico (I Corintios
15:22-23):
"Porque
así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
Pero
cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego..."
(este pasaje
no menciona específicamente las otras dos resurrecciones reveladas en
Apocalipsis 20:11-13).
Los llamados
durante el milenio y los que participen en la resurrección y el juicio ante el
gran trono blanco NO tendrán que vencer a Satanás entonces.
Cuan
MARAVILLOSOS son los designios de Dios... aunque ahora están ocultos para la
mayor parte de la humanidad que sigue acarreándose sufrimientos.
Como exclamó
el apóstol Pablo:
"¡Oh
profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuan
insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!" (Romanos
11:33).
A través de
la humanidad, ¡Dios se está multiplicando a sí mismo!
La palabra
para Dios en Génesis 1:1 es Eiohim. Es un sustantivo como los sustantivos
iglesia, familia o grupo. Dios dijo:
"Hagamos
[no dijo 'haré'] al hombre a NUESTRA imagen" (versículo 26).
¡Dios es en
realidad una familia dentro de la cual literalmente nosotros podemos nacer!
¿QUÉ es,
pues, el hombre?
Es un ser
viviente hecho del polvo de la tierra. Es ARCILLA y Dios es su alfarero que
modela y da forma a nuestro CARÁCTER... siempre y cuando respondamos a su
llamamiento.
Con nuestro
consentimiento, está infundiendo en nosotros SU PROPIO CARÁCTER PERFECTO,
JUSTO, SANTO Y ESPIRITUAL.
¿POR QUÉ
existe el hombre?
Dios creó al
hombre para desarrollar en nosotros lo que los ángeles pecadores no le dejaron
desarrollar en ellos:
¡su CARÁCTER
perfecto!
A su manera
y a su debido tiempo, está desarrollándonos para convertirnos en DIOSES — a
cada uno de nosotros — y para terminar la creación del UNIVERSO inconcluso.
Más POR
AHORA seguimos viviendo en este mundo de engaño regido por Satanás.
EL MISTERIO DE LA
CIVILIZACIÓN
¿PUEDE HABER
UN TEMA más envuelto en el misterio que el de nuestra civilización?
Sin embargo,
pocos se detienen a reflexionar sobre esto.
¿Cómo
explicar la extraña paradoja de un mundo que envía astronautas a la Luna,
produce las maravillas de la ciencia y la tecnología, transplanta corazones
humanos ... pero que no puede resolver los problemas cotidianos de la vida en
familia y las relaciones entre grupos, ni mucho menos asegurar la paz entre las
naciones?
Los países
industrializados muestran adelantos extraordinarios; el suyo es un mundo altamente
mecanizado dotado de todos los lujos, comodidades y placeres.
Sin embargo,
están plagados de crimen, violencia, injusticia, enfermedades y hogares
destruidos. Al mismo tiempo, más de la mitad del mundo vive sumido en la
miseria, el analfabetismo, la suciedad y la pobreza. La violencia y la
destrucción; que se multiplican a un ritmo acelerado.
Muchos se
preguntan: "Si Dios existe
¿Por qué
permite tanto sufrimiento y tanta violencia?"
Nacimos en
este mundo del siglo 20 tal como es. Lo aceptamos como un hecho, pero no
podemos explicarlo. Es como empezar a ver una película cuando está por
terminarse.
Vemos lo que
está sucediendo en ese punto, pero como no la vimos desde el principio, no
sabemos cómo se desarrollaron los hechos hasta ese momento y sencillamente no
entendemos lo que vemos.
Cierto autor
escribió sobre una máquina del tiempo que transportaba a las personas al
pasado.
Si existiera
semejante máquina, deberíamos remontamos 6.000 años atrás para ver lo que
estaba sucediendo en aquel huerto del Edén, cuando el mundo se fundó.
Allí fue
donde empezó esta civilización.
Así
entenderíamos mejor por qué se habla ahora de que el fin del mundo es
inminente.
¿Cómo se
desarrolló nuestra civilización hasta alcanzar su estado actual en el siglo 20?
¡Es un
misterio para todo ser pensante!
Por
supuesto, la mayoría de las personas no suelen reflexionar detenidamente y
jamás llegan a hacerse la pregunta. Pero si alguien la hace, descubre que el
asunto está envuelto en el misterio.
Comprendámoslo.
Ya hemos
explicado cómo Dios creó al hombre con el propósito supremo de multiplicarse a
través de la humanidad. Para cumplir este propósito, era necesario crear en el
hombre, con su propio consentimiento, voluntad, esfuerzo y alegría, aquel
carácter espiritual supremo de Dios.
Si Dios se
propuso hacerlo así
¿Por qué nos
puso en la tierra?
¿Por qué
escogió este planeta?
La tierra inconclusa
Dios puso al
hombre aquí para que restableciera el gobierno divino en la tierra.
En un principio
nuestro planeta estuvo poblado por Lucero y sus ángeles. Dios los había puesto
sobre la tierra inconclusa. Recordemos que Dios crea en etapas duales, como una
mujer que prepara una torta, que primero la hornea y luego la decora.
La sustancia
y la masa de la tierra se habían creado antes de que los ángeles la poblaran,
pero Dios quiso que los ángeles perfeccionaran la superficie terrestre, que la
mejoraran y embellecieran. Con este objeto les dio su gobierno, que había de
regir su conducta
en el desempeño
de esta tarea.
Dios puso a
Lucero en el trono para que administrara el gobierno en armonía y cooperación.
Pero Lucero se rebeló. Transformó la cooperación y la actividad armoniosa en
competencia, maldad, rebeldía y destrucción.
La luz en la
tierra se convirtió en tinieblas. La superficie terrestre quedó asolada,
caótica y trasgiversada.
Luego, en el
término de seis días Dios envió su Espíritu y renovó la faz de la tierra para
el hombre (Salmos 104:30). Pero aún no se había "decorado la torta".
Dios puso al
hombre aquí para que hiciera lo que los ángeles pecadores no habían hecho.
Al hombre le
correspondía acabar de embellecer la tierra. Dios no es autor de confusión,
fealdad ni descomposición, sino de belleza, perfección y carácter, de lo mejor en
calidad.
Veamos, por
ejemplo, en el capítulo cuarto del Apocalipsis la descripción del cielo, sede
del trono divino, donde Dios vive, por así decirlo. Dios se sienta en un trono
rodeado de esplendor, calidad, belleza y carácter. Es algo más deslumbrante,
más gloriosamente hermoso de lo que hombre alguno ha visto.
Dios quiso
que el hombre trabajara la tierra, que la mejorara y la embelleciera, que le
diera un carácter glorioso. Y al hacerlo, estaría formando en sí mismo "la
hermosura de la santidad" (I Crónicas 16:29).
Dios nunca
dispuso que los hombres vivieran rodeados de miseria, suciedad, fealdad y
pobreza. El hombre había de embellecer la tierra y al mismo tiempo desarrollar
su propio carácter. Su civilización había de ser "un cielo en la
tierra".
Lo que hizo el hombre
Pero ¿qué ha
hecho el hombre en la tierra donde Dios lo puso?
Ha
contaminado, desfigurado, afeado y profanado cuanto ha tocado.
Ha
contaminado el aire; ha ensuciado el agua de los ríos, lagos y mares.
Ha
deteriorado la tierra y talado los bosques, alterando así el régimen de lluvias
y ampliando los desiertos.
Ha agotado
el suelo negándole su reposo cada siete años.
El hombre ha
construido ciudades y ha dejado que se degeneren hasta convertirse en tugurios
y basureros.
Todo esto
porque el primer hombre rechazó a Dios y le dio la espalda, porque prefirió
confiar en sí mismo... cosa que todos sus hijos han hecho desde entonces.
Así, se
construyó una civilización humana bajo la influencia de Satanás.
El hombre no
sólo ha arruinado la tierra que debía haber mejorado y embellecido, sino que ha
arruinado también su propia salud con sus malas costumbres y ha degradado y
pervertido su propio carácter espiritual. Ahora que tocan al fin los 6.000 años
en que Dios le dio rienda suelta el hombre.
Ha creado un
verdadero monstruo de Frankenstein: armas tan destructivas que pueden aniquilar
a toda la humanidad... a menos que un Dios misericordioso intervenga para
salvarnos de nosotros mismos.
Un pequeño anticipo
Vivimos ahora
en la era que la profecía bíblica llama los postreros días: la última
generación anterior a la venida de Cristo para gobernar y hacer en la tierra lo
que el hombre no hizo.
En
estos postreros días, según la profecía bíblica, habría un aumento de los conocimientos
espirituales y materiales.
La
verdadera Iglesia de Dios volvería al camino correcto y restauraría el glorioso
conocimiento de la fe que una vez que fuera dada a los santos en tiempos de los
primeros apóstoles.
Por medio de
la Iglesia, Jesucristo construyó tres centros universitarios: dos en los
Estados Unidos y uno en Inglaterra.
No podríamos
decir cuál de los tres predios ha sido superior como medio de altísima calidad
física para el desarrollo del carácter justo de Dios en el alumnado.
Y la
hermosura del carácter divino en estos estudiantes ha superado la hermosura
física de los predios.
Una reina
que estuvo en la sede en Pasadena, California, en una visita de seis días,
exclamó:
"Acabo
de estar en el cielo".
En tres
ocasiones, esta institución ha ganado el premio otorgado anualmente al centro
educativo más hermoso y de terrenos más bellos y mejor mantenidos en los
Estados Unidos.
Estos
predios son un ejemplo de lo que el hombre debía haber hecho y un modesto
anticipo de la belleza que se extenderá por todo el planeta cuando Jesucristo y
sus santos gobiernen la tierra en el maravilloso mundo de mañana.
Varias
mansiones deterioradas que alguna vez pertenecieron a millonarios se han
restaurado. Una zona vecina que se había convertido en tugurio se limpió y
transformó, y ahora es la parte más bella de la ciudad de Pasadena.
¿Y si Adán
hubiese tomado del árbol de la vida?
¿Cómo empezó
esta degradación física y del carácter humano?
Si Adán
hubiese tomado del árbol de la vida que se le ofreció, la humanidad habría
seguido un rumbo totalmente distinto. La paz, la felicidad, alegría, salud y
abundancia se habrían extendido por toda la tierra.
Pero ¿qué
pasó?
Adán se
arrogó el derecho de determinar qué era bueno y qué era malo.
Sin embargo,
se trataba solamente de un bien humano, nada superior al nivel carnal y humano
del espíritu humano, que Adán llevaba adentro.
El hombre
rechazó a Dios y confío en su propio conocimiento, capacidades y facultades...
todo ello limitado al plano humano y camal y sujeto al engaño y la orientación
de Satanás.
Si
Adán hubiese tomado del árbol de la vida, seguramente habría sucedido a Satanás
en el trono de la tierra y, con el poder, la influencia y la guía del Eterno
Dios, habría restaurado el gobierno divino.
Pero Adán
permitió que Satanás entrara en su mente.
Satanás lo
secuestró, por así decirlo, y lo tomó cautivo.
Así, el
primer hombre creado se negó a creerle a Dios, le desobedeció, optó por seguir
sus propios caminos y hacer las cosas A SU MANERA.
Adán lo hizo
voluntariamente, mas parece que no con malicia o intención perversa.
Adán se dejó
voluntariamente secuestrar por Satanás. Se dejó llevar por el
archi-secuestrador de todos los tiempos.
Un mundo secuestrado
Dios le
había dado a Adán el potencial de nacer como hijo suyo.
Aunque
todavía no era siquiera hijo engendrado de la FAMILIA DE Dios, tenía el
potencial, desde su creación, de llegar a serlo.
Cuando
sucumbió al CAMINO de Satanás de hacer las cosas "a su manera",
contrariando un mandato específico de Dios, se convirtió en propiedad
espiritual de Satanás.
Había
sucumbido al GOBIERNO satánico, escogiendo la LEY de ese gobierno, la ley de
vanidad y egoísmo, que lleva automáticamente a las actitudes de vanagloria,
codicia, rivalidad, afán de OBTENER, en vez del camino divino del DAR.
Toda la
humanidad provino de Adán y Eva.
En ellos se
FUNDÓ el mundo actual. ¡El mundo ha estado CAUTIVO desde entonces!
Así, ¡la
humanidad ha escogido el CAMINO del secuestrador en vez del camino del futuro
Padre!
No obstante,
el Creador había de pagar el rescate y recuperar a sus futuros hijos
espirituales. Dios no se propuso redimir, corregir y recuperar a la humanidad
en ese momento.
La fundación del
mundo
Cuando Adán pecó.
Dios le vedó al mundo en general todo acceso al árbol de la vida.
Esto
continuará hasta que el segundo Adán, Jesucristo, deponga a Satanás y asuma el
trono de la tierra.
No puede
haber ley sin una pena por su infracción. La pena por el pecado humano es la
MUERTE.
La pena de
muerte estaba dictaminada sobre Adán y todos sus hijos, y era preciso pagarla.
No había escapatoria. Satanás debió mirar con satisfacción maligna su aparente
éxito.
Debió pensar
que había frustrado el propósito de Dios, que era destronarlo a él y restaurar
el gobierno divino. Sin duda, todos los hijos de Adán caerían bajo la pena de
muerte, pues todos pecarían.
Probablemente
ni el mismo Satanás comprendió que aun así Dios salvaría a la humanidad y lo
quitaría a él del trono de la tierra.
En ese
momento de la fundación del mundo se dispuso que Jesucristo, como el
"Cordero de Dios", habría de morir pagando así la pena por todos los
pecados de la humanidad (Apocalipsis 13:8).
Este
sacrificio de sustitución estaría condicionado al arrepentimiento y la fe.
Dios también
dispuso entonces que todos los hijos de Adán habían de morir, pero que luego
resucitarían para ser juzgados (Hebreos 9:27).
Así
como en Adán todos han de morir, en Cristo TODOS recobrarán la vida mediante
una resurrección de la muerte con el fin de ser juzgados (I Corintios 15:22).
No obstante,
ninguno podía nacer de Dios hasta que se le hubiera infundido el carácter
espiritual santo y perfecto de Dios, por elección propia y mediante una vida de
cumplimiento.
Dios fijó un
término de 7.000 años para llevar a cabo su PROPÓSITO SUPREMO y original de
multiplicarse a través de la humanidad.
Era un
extraordinario PLAN MAESTRO para cumplir su PROPÓSITO aquí en la tierra.
Llevamos
casi 6.000 años de una civilización que llamamos el mundo.
Ha sido un
mundo en cautiverio. Se convirtió en el MUNDO DE SATANÁS, aunque muchos creen
erróneamente que es el mundo de Dios.
Satanás
sigue sentado en ese trono de la tierra hasta el día de hoy.
Mientras
tanto, el diablo ha obrado EN todos los humanos y ha inyectado MALES enormes en
el mundo.
¿Cómo ha
logrado Satanás inyectar tanto mal en la mente de todos los hombres, aun de los
más eruditos y más adelantados en la educación, la ciencia, el gobierno y otros
campos en que se han hecho grandes realizaciones?
Esta
pregunta también es un misterio, comprendido por muy pocos.
Satanás, el gran
difusor
Efesios 2:2
nos dice que Satanás es el príncipe de la potestad del aire que obra en la gente,
o sea en su mente. Era imposible para mí entender esto hasta que comprendí cómo
los sonidos y las imágenes se transmiten por el aire en la radio y la
televisión y hasta que aprendí la verdad sobre el espíritu humano en el
cerebro. Si tenemos el radio sintonizado a cierta longitud de onda o el
televisor graduado en determinado canal, el mensaje del difusor llega
claramente a nosotros. Satanás, príncipe de la potestad del aire, transmite no
en sonidos, palabras ni imágenes, sino en actitudes, impulsos, estados
anímicos.
Por ejemplo,
en Esdras 1:1 leemos que cuando el rey Ciro de Persia ordenó que una colonia de
judíos regresara a Jerusalén para construir un segundo templo, lo hizo porque
Dios movió su espíritu humano, o sea que puso la sugerencia y el impulso en su
mente, y Ciro actuó.
De la misma
manera, Satanás obra en el espíritu humano moviendo a la gente en actitudes de
envidia, celos, resentimiento, impaciencia, enojo, amargura y contienda.
La gente no
se da cuenta del enorme poder de Satanás.
El espíritu
humano en cada persona está automáticamente sintonizado con la longitud de onda
de Satanás. Parece que este ser hubiera sobrecargado la atmósfera de toda la
tierra con su actitud de egoísmo y vanidad.
Así se
desarrolló un mundo, una civilización, a partir de Adán y Eva.
Cuando Dios
impidió el acceso al árbol de la vida, este acto señaló la fundación del mundo,
un mundo fundado sobre el rechazo a Dios, sobre la desobediencia a su ley que
define su camino de vida. Y el resultado ha sido el cúmulo de males, dolores y
penas en estos 6.000 años.
Dios había
diseñado un plan maestro de 7.000 años para lograr su extraordinario propósito.
Asignó
los primeros 6.000 años para que Satanás permaneciera en el trono de la tierra
y para que el hombre aprendiera por experiencia la amarga lección de que el
camino egocéntrico de Satanás, contrario a la ley de Dios, conduce al dolor, el
sufrimiento, la angustia y la muerte.
Toda la
humanidad ha caído bajo el engaño de preferir el camino egocéntrico del
"obtener".
Recordemos
que el mundo no supo de la existencia de Dios el Padre hasta que Jesús vino y
lo reveló (Mateo 11:27).
El mundo,
desde su fundación, estuvo aislado de Dios el Padre. Jesús vino a reconciliar a
los creyentes arrepentidos con el Padre (Romanos 5:10).
Los comienzos de la
civilización
Ahora veamos
brevemente cómo se desarrolló la civilización humana.
Dios creó a
los primeros humanos como seres física y mentalmente perfectos. En el aspecto físico,
no tenían afecciones crónicas ni eran propensos a sufrir enfermedades.
Prueba de
ello es el hecho de que Adán vivió 930 años. Y durante casi 20 siglos, desde
Adán hasta Noé, los hombres llegaban aproximadamente a los 900 años de edad.
¡Imagínese!
¡El primer hombre vivió casi la sexta parte de la historia humana desde la
creación hasta hoy!
Adán y Eva
tuvieron dos hijos, Caín y Abel.
Cuando
crecieron, quizá en la adolescencia, Caín sintió envidia de su hermano.
Vedado el acceso
al árbol de la vida, los hombres estaban aislados de Dios, pero aun así el
Verbo (el Eterno o el Señor en castellano) le habló a Caín y le advirtió. Más
Caín estaba siendo guiado por Satanás. El príncipe de la potestad del aire lo
impulsó hacia una actitud de resentimiento, ira y hostilidad. Caín mató a su
hermano menor, y cuando el Eterno le preguntó dónde estaba, le respondió con
una mentira.
El primer
hombre que nació se convirtió así, movido por Satanás, en fratricida y
mentiroso.
Dios lo
sentenció a una vida de fugitivo errante.
Aunque la
familia humana había rechazado a Dios y había optado por confiar en sí misma
tal como Satanás la impulsó, la mente humana conservaba la capacidad de
trabajar con la sustancia material.
En pocas
generaciones, un hijo de Caín estaba fabricando arpas, órganos y otros
instrumentos musicales (Génesis 4:21), y otro fue artífice de bronce y hierro.
El hombre
estaba progresando en lo material, aunque espiritual mente se alejaba más de
Dios.
Recordemos
aquí que "si el Eterno no edificare la casa, en vano trabajan los que la
edifican" (Salmos 127:1). Además, Mateo 7:24-27 nos dice que una casa
construida sobre cimientos malos tendrá que caerse.
La
civilización tal como la conocemos no se construyó sobre los fundamentos de
Dios y su guía, sino sobre la confianza del hombre en sí mismo y bajo el engaño
y la orientación de Satanás.
La Biblia
habla poco del desarrollo del hombre antes de Noé, pero transcurridos 1.500 ó
1.600 años había tanta maldad en la civilización que solamente había un hombre
justo:
Noé.
Existía una
explosión demográfica, pero la humanidad había puesto los ojos siempre en el
mal.
Habiendo
Dios advertido al mundo por 100 años mediante Noé, el Eterno envió el diluvio
para que destruyera a todos los seres vivientes excepto a Noé, su esposa, sus
tres hijos y las esposas de éstos: ocho personas en total.
Las proporciones de
la maldad
Veamos hasta
qué punto la humanidad, movida por Satanás, se había ido en pos del mal.
En Génesis
6:5 leemos:
"Y
vio el Eterno que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo
designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el
mal".
La tierra
estaba llena de violencia.
Los
pensamientos, las reflexiones y los planes del hombre tenían siempre objetivos
malos, de codicia y lascivia.
La violencia
era tan universal que Dios se propuso ahorrarles más sufrimientos a los hombres
y les quitó la vida desdichada que llevaban mediante un diluvio universal, si
bien habrían de resucitar, en el siguiente instante consciente de ellos, en la
resurrección delante del gran trono blanco (Apocalipsis 20:11-12).
Volverán a
la vida cuando Cristo esté gobernando la tierra con justicia, paz y felicidad. Entonces
se les abrirá el entendimiento a la VERDAD de Dios y se les ofrecerá la
salvación eterna.
Al mismo
tiempo, el Creador se proponía preservar la vida humana y dar a la humanidad un
nuevo comienzo.
Dios
encontró a un solo hombre, entre los millones que había, que caminaba con El.
Dos no
pueden andar juntos si no están de acuerdo. Solamente Noé estaba de acuerdo con
Dios y con su camino de vida. Dios se valió de él como pregonero de justicia
(II Pedro 2:5), y Noé pasó 100 años, entre los 500 y 600 años de edad,
advirtiendo al mundo negligente.
Noé fue
"perfecto" en sus generaciones, es decir, en su herencia, en su
ancestro (Génesis 6:9). Prueba de ello está en el significado de la palabra
hebrea traducida como perfecto, la cual puede referirse al carácter espiritual
(Génesis 17:1) o a las características físicas (Números 19:2). Por tanto,
Génesis 6:9 puede traducirse en el sentido de que Noé era recto o intachable, o
que era de "linaje puro".
El contexto
(Génesis 6:2) indica claramente que el significado de "perfecto" aquí
es el segundo. Por lo tanto, una buena versión de Génesis 6:9 sería que Noé no
sólo fue varón "justo" (o sea en su carácter espiritual), sino
también de "linaje puro" (en su herencia genética) entre sus
contemporáneos.
Fin del mundo
antediluviano
El tema de
ese capítulo es el linaje de Noé. A lo largo de las generaciones el mal había
crecido enormemente hasta que en la generación de Noé culminó con una gran
crisis que determinó el fin del mundo.
¿En qué
consistía esta maldad y corrupción?
Jesús
describió esa maldad universal como "comiendo y bebiendo, casándose y
dando en casamiento" (Mateo 24:38). Comer y beber no es malo, como tampoco
lo es el matrimonio. Tenía que haber excesos y abusos en la comida, la bebida y
el matrimonio. La maldad estaba en la manera y en el grado en que comían,
bebían y se casaban.
Solo podía
tratarse de alimentos inapropiados, exceso de bebidas alcohólicas, orgías
(Gálatas 5:21) y violencia.
Para que
fuera malo casarse, tenía que ser como en Génesis 6:2 cuando los hombres
"tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas" las que ellos
quisieron.
El
matrimonio interracial era tan común que (entre los varones) solo Noé era de un
linaje no mezclado.
Es muy
evidente que para tiempos de Noé ya existían por lo menos las tres razas
principales en la tierra: blanca, amarilla y negra; además, los matrimonios
interraciales produjeron muchas mezclas, un caso parecido al que existe hoy en
día.
Dios no
revela en la Biblia el origen preciso de las diversas razas. Pero se puede
conjeturar que en los ovarios de nuestra madre Eva, se crearon genes amarillos,
negros y blancos, de modo que algunos de sus hijos dieron origen a linajes
negros, amarillos y blancos.
El único
hombre escogido por Dios para PRESERVAR el género humano después del diluvio no
tenía mezcla en sus generaciones: todo su linaje hasta Adán era de una sola
raza.
El criador
de ganado que piensa enviar sus animales a una feria o concurso tiene mucho
cuidado de competir solamente con animales de pura sangre.
Toda mezcla de razas
altera las características hereditarias.
En un
principio Dios fijó los límites o fronteras nacionales para que las naciones
estuvieran SEPARADAS y no hubiera matrimonios interraciales:
"Cuando
el Altísimo hizo heredar a las naciones [hablando de la tierra o fronteras
geográficas], cuando hizo dividir [nótese que separó] a los hijos de los
hombres, estableció los límites de los pueblos..." (Deuteronomio 32:8).
Pero ¡la
gente quería seguirse mezclando creyendo que se convertirían en UNA SOLA RAZA!
Este deseo sigue inherente en la naturaleza humana hoy.
El linaje de
Noé no estaba mezclado, y era sin duda de raza blanca (al decir esto
definitivamente no queremos insinuar que la raza blanca sea superior en ningún
sentido).
Su esposa y
sus tres hijos fueron de la misma raza blanca, mas es evidente que Jafet se
casó con una mujer que hoy llama-"oriental" y Cam con una mujer de
raza negra. Fue así como Dios decidió preservar las razas originales de la
catástrofe del diluvio.
Fuera de lo
dicho arriba, sabemos muy poco del desarrollo de la civilización antes del
diluvio.
La humanidad
debería haber aprendido la lección después del diluvio, pero aislada de Dios y
desviada por Satanás, no la ha aprendido.
Ahora
nuevamente, "como en los días de Noé", dijo Jesús en una profecía,
existe una explosión demográfica y los males se multiplican.
Esta vez una
guerra nuclear amenazará con destruir al hombre.
Mas por
causa de los "escogidos" de la verdadera Iglesia de Dios (Mateo
24:21-22), el Todopoderoso interrumpirá la destrucción y esta vez enviará a
Jesucristo como Rey de reyes y Señor de señores para remplazar a Satanás y
ocupar el trono de la tierra.
El origen de las
ciudades
Corría
apenas la segunda generación después del diluvio cuando un hombre llamado
Nimrod organizó a la gente en ciudades. Primero vino la torre de Babel y la
ciudad de Babilonia, luego Nínive y otras ciudades-estado.
Dios había
fijado los límites de las naciones con el propósito de segregar las razas.
A continuación
citamos un trabajo de tesis de C. Paúl Meredith titulado
El gran
engaño de Satanás (páginas 14-16):
Todo el
mundo después del diluvio sabía de Dios y sabía por qué había ahogado a los
malos. Al principio temieron hacer el mal... Los hombres vivían... sin ciudades
y sin leyes, y todos hablaban un mismo idioma...
Este grupo,
compuesto de los únicos humanos en la tierra (puesto que Dios había destruido a
los demás en el diluvio), comenzó a emigrar de los montes de Ararat (Génesis
8:4) donde había encallado el arca:
"Tenía
entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que
cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se
establecieron allí" (Génesis 11:1-2).
Este pueblo,
conocido ahora como los sumerios {Ancient History in Bible Light, Historia
antigua a la luz de la Biblia, por D. R. Míller, página 51), atravesaron las
montañas del oriente y llegaron a una llanura fértil constituida por el aluvión
de los ríos Tigris y Eufrates. Esta tierra de Sinar se conoce hoy como la
antigua Babilonia (Ancient Times, Tiempos antiguos, por J. H. Breasted, página
107).
Era una
tierra que produciría en abundancia todo lo que desearan,..
Esta gente,
al igual que Adán y Eva, desobedeció a Dios y se acarreó problemas.
La tierra
era fértil, pero los animales salvajes se multiplicaban más que la gente, dada
la destrucción de la civilización en el diluvio.
Como sus
armas eran primitivas, la vida y los bienes corrían gran peligro (compárese con
Éxodo 23:28-29).
¿Qué hacer?
Nimrod, hijo
de Cus, era un hombre grande y fornido que llegó a ser gran cazador.
Fue él quien
reunió a la gente y la organizó para hacer frente a las fieras.
"Este
fue vigoroso cazador delante del Eterno" (Génesis 10:8-9).
En otras palabras,
el nombre de Nimrod era conocido por doquier por su gran fuerza.
Después del
diluvio libró a la gente del temor de las fieras. Su fama crecía y se convirtió
en ambicioso caudillo.
La
primera ciudad: Babilonia
En lugar de
luchar continuamente contra los animales salvajes, había una mejor manera de
proteger a la gente. Nimrod construyó una ciudad, la rodeó de un alto muro y
reunió a la gente adentro. Así estaban protegidos y Nimrod podía gobernar sobre
ellos.
El arreglo
fue del agrado del pueblo, pues dijeron:
"Vamos,
edifiquémonos una ciudad... y hagámonos un nombre, por si fuéremos
esparcidos" (Génesis 11:4).
La gente no
sólo se protegió contra las fieras construyendo una ciudad amurallada, sino que
también estableció su propia autoridad:
"Hagámonos
un nombre".
Esto había
de ser un lugar central de autoridad humana donde ¡no se reconocería la
necesidad de obedecer a Dios! Su líder era Nimrod.
Además,
construyeron una torre cuya cúspide debía llegar "al ciclón”.
Con una
torre así podrían hacer lo que quisieran... podrían desobedecer a Dios y estar
a salvo de su castigo que había ahogado a los habitantes de la tierra.
Este fue el
primer acto humano de franca rebeldía contra Dios después del diluvio; creyeron
que estando fuera del alcance de Dios podían desobedecerle.
Al igual que
Satanás, creyeron que si podían subir "sobre las
alturas de las nubes", llegarían a ser "semejantes
al Altísimo" (Isaías 14:14).
Cus, padre
de Nimrod, tuvo mucho que ver con la construcción de esta torre y la ciudad
(The Two Babylons, Las dos Babilonias, por Alexander Hislop, página 26).
Estas
personas, que tenían una misma lengua, pertenecían a tres razas o familias: la
blanca, la amarilla y la negra. Así como Dios creó la variedad en las diversas
especies de plantas y animales, por ejemplo muchos colores y variedades de
rosas, para mayor hermosura, también creó tres razas y colores de piel.
Los hombres
querían amalgamarse mediante el matrimonio interracial.
Como dijimos
arriba, Dios había fijado las fronteras de las razas estableciendo así la
distribución y asentamiento geográficos, en paz y armonía pero sin
discriminación.
Mas el
pueblo creyó que había hallado un camino mejor.
Uno de los objetivos
de la torre de Babel era unirse e impedir su dispersión en una segregación
racial geográfica.
Construyeron
una torre por si fueran "esparcidos sobre la faz de la tierra" en una
segregación geográfica (Génesis 11:4).
Pero Dios
los observó y dijo:
"He
aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado
la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer"
(versículo 6).
¿Qué ha
"pensado hacer" el hombre?
Ya en este
siglo 20 ha ido al espacio, ha visitado la Luna, ha inventado y construido las
máquinas más complejas, ha computarizado instrumentos, transplantado corazones
y aun ha pretendido producir vida de materia muerta.
La capacidad
de la mente humana parece ilimitada en el campo material.
Pero nuestros
problemas no son materiales sino espirituales. Y ante ellos, el hombre sigue
siendo impotente sin la ayuda de Dios.
Entonces
Dios, pues, les confundió la lengua y "los esparció... sobre la faz de
toda la tierra" (Génesis 11:8).
Ahora
proseguimos con la tesis de C. Paúl Meredith (páginas 16-17, 25-29)
Entonces
Nimrod "llegó a ser el primer poderoso" en la tierra, un
"vigoroso
cazador delante del Eterno" [Génesis 10:8-9]...
(La palabra
hebrea traducida como poderoso es “gibbor”, que significa
"tirano". Ver Strong Concordance of the Bible, Concordancia
bíblica de Strong.)
Nimrod se
convirtió en tirano del pueblo.
El hacía las
leyes. Además, era "vigoroso... delante del Eterno". (La palabra
hebrea “paniym” traducida aquí como “delante” debería traducirse como “contra”;
ver la Concordancia bíblica de Strong.)
¡La Biblia
dice que Nimrod estaba contra Dios!...
Nimrod
seguía haciéndose más poderoso, pero había que satisfacer el deseo innato de la
gente por rendir culto religioso.
Nimrod y sus
seguidores se oponían al Dios verdadero.
Querían
glorificar a Dios ¡a su propio modo!
"Cambiaron
la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de... reptiles"
(Romanos
1:23)
La serpiente
y demás criaturas hechas por Dios. (Debían haber adorado a Dios en espíritu y
en verdad, y no a través de ídolos: Juan 4:24 y Éxodo 20:4-5.)
Con su gran
poderío civil, Nimrod se constituyó sacerdote del culto del pueblo a fin de
ejercer más poder sobre ellos y situarse poco a poco en el lugar del Dios
verdadero ...
[Pero] Noé,
pregonero de justicia (II Pedro 2:5), se mantuvo firme y tuvo el apoyo decidido
de su hijo Sem.
Mientras
Nimrod ampliaba su reino rápidamente, había oposición contra Sem, el representante
de Noé…Nimrod llegó a representar las fuerzas del mal al oponerse a Sem...
Sem, hombre
de gran elocuencia, consiguió, según se dice, la ayuda de un grupo de egipcios
quienes vencieron a Nimrod.
La muerte de
Nimrod puso fin por el momento al culto pagano que había iniciado. Semiramis...
[Si] Nimrod
fue un hombre de ambición sin límites, la ambición de... Semiramis, futura
"reina del cielo" (Jeremías 7:18), era aun mayor. Nimrod... se había
convertido en el personaje más grande y poderoso del mundo. Ahora había muerto.
Ella vio que
para... obtener la posición y el poder... del hombre más poderoso de la tierra,
tendría que tomar medidas...
El reino de
Nimrod, conformado por la mayor parte del mundo habitado, había quedado en sus
manos. Gran parte del poder de Nimrod se debía al hecho de haberse constituido
en representante humano del dios Sol. Ella tenía que conservar este dominio
mundial por cualquier medio.
Tendría que
aprovechar el control religioso que tanta fuerza le había dado [a Nimrod] para
seguir dominando a sus súbditos... En vida [Nimrod] fue honrado como héroe;
muerto, Semiramis haría que fuera adorado como un dios...
Semíramis
fue en realidad la fundadora de gran parte de las religiones paganas que adoran
a dioses falsos. Incluso, varias fiestas supuestamente cristianas como la
Navidad, el Año Nuevo y el Domingo de Resurrección surgieron del sistema
religioso falso que ella desarrolló.
Para
mayores detalles, véase The Two Babylons, Las dos Babilonias, de Alexander
Hislop.
Hoy el
inglés se está convirtiendo en el principal idioma internacional en el ámbito
comercial y tecnológico. En este sentido las circunstancias actuales son muy
semejantes a las que imperaban en los días de la torre de Babel.
Surge el presente
mundo “malo”
Los únicos
sobrevivientes del gran diluvio constituían una familia: la de Noé, formada por
él, su esposa, sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet, y las esposas de éstos. Toda
la población humana provino de esa familia.
La Biblia
habla de tres mundos: el mundo anegado por el diluvio, el presente mundo malo y
el mundo que vendrá.
Las aguas
del diluvio se fueron evaporando.
Había
entonces una sola familia. Pero Sem, que era de raza blanca y casado con una
mujer blanca, comenzó su propia familia.
Cam, casado con
una mujer negra, tuvo hijos y comenzó su propia familia.
Jafet,
casado con una mujer que hoy llamaríamos oriental, comenzó su propia familia,
la cual originó la raza amarilla.
La historia
antigua consignada en la Biblia no habla de "razas" sino de "familias".
En el
incidente de la torre de Babel, Dios confundió el lenguaje de la gente para que
cada uno pudiera comunicarse solamente en su propio idioma nuevo y diferente.
Con el
transcurso del tiempo las familias crecieron, cada una hablando su propio idioma
en su propia región geográfica.
Nimrod
construyó varias ciudades: Babilonia, Erec, Acad, Caine, Nínive, etc.
Pronto se
desarrollaron las ciudades-estado, cada una con su propio gobierno local.
Con el paso
del tiempo, surgieron las naciones con sus gobiernos nacionales.
Entre ellas
se contaban Babilonia (que se llamó Caldea), Egipto y Asiría.
La religión
comenzada por Semíramis se extendió a las diversas naciones en el idioma de
cada una.
Semíramis y
Nimrod se identificaban también con los nombres de Isis y Osiris en Egipto.
Cada nación
tenía nombres para sus dioses, mas toda la maraña de religiones paganas hunde
sus raíces en la religión de Semíramis.
Las
generaciones se sucedían y la civilización de este mundo se desarrolló.
Empezó con
un sistema de gobierno iniciado por Nimrod mediante un sistema religioso que
partía de él y de Semíramis.
El sistema
moderno de educación académica tuvo su origen con Platón, discípulo de
Sócrates. Surgieron los sistemas del comercio, la industria, las finanzas y la
banca... pero ninguno de estos sistemas ideados por los hombres bajo la
influencia de Satanás tuvo su origen en Dios. Todas las leyes eran producto de
los hombres, ya fueran decretos de reyes y déspotas o normas promulgadas por
asambleas legisladoras humanas, como concejos municipales, asambleas,
congresos, parlamentos, dietas o como quieran llamarse.
Las
costumbres sociales también se desarrollaron, así como las diversas facetas de
la civilización, hasta nuestro caótico siglo 20.
En tal
mundo. Dios llamó a una nación, no como nación favorita que recibiría favores
especiales, sino como una nación escogida para un propósito...el cual no
cumplió.
Después del
diluvio, la historia profana da a entender que Sem siguió más o menos en el
camino y el conocimiento de Dios. Pero en realidad ningún hombre caminó con
Dios hasta Abraham, y a él le hizo Dios todas las promesas de las cuales
depende la salvación humana, así como la riqueza material y económica de lo que
hoy son los Estados Unidos y la Gran Bretaña.
Resumen de la
civilización humana
La humanidad
fue creada en la tierra con un fin extraordinario y glorioso.
Dios se
estaba multiplicando a través del crecimiento de la humanidad.
Dicho en
otras palabras, el propósito de Dios era crear a la humanidad para que gozara
de la mayor dicha, en paz y comodidad perfectas, para que fuera productiva,
creativa y disfrutara la felicidad del éxito completo y la vida eterna.
Esto
implicaba el carácter espiritual perfecto y supremo de Dios: la utopía
perfecta.
Este propósito
se hará realidad.
Mas para
lograrlo, la humanidad tendrá que tomar su propia decisión.
El querubín
Lucero escogió un camino de actuar y de ser que iba en dirección diametralmente
opuesta.
El primer
hombre tenía que decidir: aceptar el camino del propósito de Dios y seguir por
él, o aceptar el camino satánico de la auto-confianza, que iba en dirección
contraria.
Adán optó
por arrogarse la facultad de decidir entre el bien y el mal.
Comenzó su familia
humana confiando en sí mismo para el bien en el plano humano, entremezclado con
el mal, y confiando en sí mismo no solamente para el conocimiento del camino
sino para la solución de todos los problemas que pudieran surgir.
Rechazó el
conocimiento espiritual que proviene de Dios y se negó a confiar en El para
recibir el poder que le permitiría seguir el camino de la perfección.
El hombre
construyó su mundo sobre la autosuficiencia, sin Dios.
Pero Dios
instauró un plan maestro de 7.000 años para cumplir su propósito.
Durante los
primeros 6.000 años permitió que Satanás siguiera en el trono de la tierra.
El Creador
dispuso que el hombre aprendiera su lección y llegara a aceptar el camino y el
carácter de Dios voluntariamente.
La humanidad
lleva casi 6.000 años escribiendo esa lección; sin embargo ahora, cuando este
mundo toca su fin, todavía no ha aprendido su lección.
Todavía no
ha abandonado su propio camino egocéntrico ni ha aceptado el de Dios, que le
traería suma felicidad. Dios está permitiendo que la ley de causa y efecto se
cumpla inexorablemente.
La sociedad
del hombre, engañada y desorientada por Satanás, todavía no llega a reconocer
el fracaso de la autosuficiencia humana.
Hoy el mundo
del hombre está tambaleando.
La guerra,
la violencia, la destrucción y el terrorismo inundan el globo.
La mitad de
la humanidad vive sumida en la ignorancia, el analfabetismo, la pobreza, la
suciedad y la miseria.
El mundo
industrializado sufre enfermedades, tensiones, temores y frustraciones.
Está acosado
por el crimen, el alcoholismo, la narcomanía, las perversiones sexuales, los
hogares destruidos, la desesperanza y el dolor.
La humanidad
está en las últimas. Pero aun así. Dios no intervendrá para salvar al hombre
rebelde de las consecuencias de sus propios actos hasta que llegue al punto en
que, si Dios aplazara su intervención, se aniquilaría a sí mismo.
Dios no
intervendrá para dar comienzo al mundo futuro bajo el reino de Dios hasta que
el remanente de la humanidad haya comprendido cabalmente su incapacidad para
resolver los problemas y traer paz mundial con felicidad y gozo.
El hombre
tiene que reconocer su inutilidad e impotencia sin Dios.
Ya se han
inventado las armas de destrucción masiva que pueden borrar toda vida de
nuestro planeta. En estos últimos días de una humanidad moribunda, Jesús
predijo cómo terminaría todo.
Suprimido el
evangelio de Jesús y remplazado por un evangelio falso de los hombres acerca de
otro Jesús, dijo que;
"será
predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas
las naciones; y entonces vendrá el fin [de esta civilización]" (Mateo
24:14)
Este
evangelio ha sido predicado a todas las naciones. Durante el medio siglo de su
proclamación ha surgido la energía nuclear, capaz, por primera vez en la
historia, de aniquilar á todo el género humano.
Luego Jesús
predijo la gran tribulación: una época tan catastrófica que si Dios no
interviniere nadie quedaría con vida. Mas por causa de su Iglesia, Dios sí
intervendrá impidiendo la destrucción total de la humanidad.
El hombre
tendrá que reconocer su impotencia sin Dios (Mateo 24:22).
Enseguida,
Cristo vendrá en las nubes con poder y gloria suprema para destronar a Satanás
y dar comienzo a la nueva civilización de Dios, la cual creará perfección (utopía)
(Mateo
24:30-41).
Estamos en
los últimos días del mundo de Satanás.
La
civilización utópica de Dios comenzará con la generación actual.
EL MISTERIO DE ISRAEL
¿NO LE HA
PARECIDO RARO que el Dios todopoderoso haya levantado a la antigua nación de
Israel como su pueblo escogido?
Analicemos
los siguientes hechos aparentemente paradójicos.
Dios dice
que El no hace acepción de personas.
¿Hace,
acaso, acepción de naciones?
¿Tiene una
nación favorita?
¿Sabía usted
que Dios le negó la salvación a su pueblo escogido, con excepción de sus
profetas?
¿Que la
nación escogida solamente recibió promesas materiales y nacionales?
¿Que no
tenía acceso al Espíritu Santo?
¿Alguna vez
se le ha ocurrido pensar que la Santa Biblia es un libro que trata únicamente
del pueblo de Israel y que menciona a las demás naciones solamente en la medida
en que tuvieron algo que ver con Israel?
Y otra cosa
increíble, desconocida para la cristiandad y aun para el judaísmo, algo que los
historiadores no consignan ni conocen:
¡El
reino de Israel, situado al norte de Judá, no era judío!
El
capítulo 12 del primer libro de los Reyes narra la
historia de cómo Israel se dividió en dos naciones, una compuesta por los
judíos y la otra no.
Y en II Reyes 16 leemos la historia de la nación de
Israel, aliada con Siria,
¡en guerra
contra los judíos!
La
asombrosa verdad acerca de Israel es un misterio para todas las religiones,
para los cristianos y aun para los judíos.
Cierto es que
la nación de Israel fue el pueblo escogido de Dios. Pero entendamos:
No era el
"pueblo consentido” ni lo escogió Dios para hacerle algún favor especial.
Lo escogió
con un PROPÓSITO dentro de los preparativos para el establecimiento del reino
de Dios.
¡La historia
es fascinante! El "misterio de Israel" es algo muy significativo
dentro del plan de Dios para iodos los pueblos.
Sin este
conocimiento esencial, no se puede comprender el verdadero propósito ni el
increíble potencial del hombre.
El plan maestro
¡El Dios
creador se está multiplicando a través de la humanidad!
El PROPÓSITO
trascendental de Dios es algo verdaderamente excelso, y el establecimiento de
la antigua nación de Israel fue parte integral de ese plan maestro supremo.
Transcurridas
siete generaciones desde el diluvio, el Eterno encontró a un individuo
dispuesto a obedecerle. Su nombre era Abram y vivía en Harán, en la
Mesopotamia.
Este había
de convertirse en modelo o símbolo de Dios el Padre. De él descendió la nación
de Israel. En esta nación surgieron los profetas de Dios y más tarde el propio
Hijo de Dios: Jesucristo.
El destino de un
hombre
Abram (ese
fue su nombre original) no buscaba a Dios. Pero Dios quiso llamarlo y probarlo.
Las Sagradas Escrituras llaman a ese patriarca "padre de todos los
creyentes" (Romanos 4:11). Dios lo llamó con un propósito muy especial.
Ese propósito no era "darle la salvación" ni "llevárselo al
cielo". Dios lo llamó porque vio en él un potencial de liderazgo y obediencia.
Lo llamó a fin de prepararlo para un servicio muy especial y para cumplir más
tarde un alto cargo en el reino de Dios, el venidero mundo de mañana.
Ahora citaré
de un libro que escribí hace más de 50 años, titulado La llave maestra de la
profecía, comenzando en la página 16:
A
este individuo, Abram, Dios le dijo: "Vete de tu tierra y de tu parentela,
y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación
grande..." (Génesis 12:1-2).
Esta era una
indicación que encerraba a la vez una condición y una PROMESA:
la promesa
se realizaría siempre y cuando se cumpliera la condición de obediencia.
Así pues,
como Dios había iniciado el mundo con un solo hombre, comenzó también su propia
nación con un solo hombre: Abraham.
El mundo,
que se había desviado lejos de Dios y de las bendiciones que podría tener si se
sometiera a Él y lo adorara, comenzó con un hombre que se rebeló contra Dios y
rechazó su gobierno; asimismo, la propia nación carnal de Dios, de la cual ha
de renacer el reino de Dios, comenzó también con un hombre, uno que aceptó la
autoridad de Dios y lo obedeció sin vacilar.
¿Acaso
Abraham se detuvo a discutir y razonar?
No respondió
en forma renuente, como: "Un momento; seamos razonables. Aquí estoy en Babilonia,
en el corazón del comercio, la sociedad y la alegría.
¿Por qué no
me puedes dar esta promesa aquí mismo, donde todo es tan agradable y llamativo?
¿Por qué
tengo que abandonarlo todo para irme a una tierra incivilizada?
¿Acaso
Abraham discutió, se rebeló, resistió o se opuso?
¡Ciertamente
no!
La Escritura
nos dice simplemente:
"Y
se fue Abram" (Génesis 12:4).
No se puso a
discutir con Dios ni sacó sus razonamientos humanos para argüir que Dios estaba
totalmente en el error; tampoco hizo preguntas necias como: "¿Por qué
tengo que irme? ¿No puedo hacer lo que se me antoje?"
"Se fue
Abram". Obediencia absoluta, inmediata, sin vacilación.
Aquí vemos
nuevamente el principio de dualidad. Abram estaba en el corazón de la
civilización del mundo. Recordemos que era un mundo secuestrado, que se
desarrollaba bajo la orientación de Satanás. Dios había escogido a Abram como
patriarca de su nación Israel, la congregación o Iglesia del Antiguo
Testamento.
El principio
de dualidad se encuentra en los diversos pasos del cumplimiento del propósito
divino en la tierra.
Primero hubo
la congregación física de Israel bajo el antiguo pacto y luego la Iglesia de
Dios espiritual bajo el nuevo pacto.
La palabra
iglesia en el idioma griego del Nuevo Testamento es “ekkíesía”, que significa
la asamblea de los llamados o convocados.
Israel fue
el anticipo o símbolo de la Iglesia del Nuevo Testamento y Dios llamó al
progenitor de la nación de Israel a salir del mundo de Satanás.
Más tarde,
Abraham llegó a considerarse como peregrino y extranjero en la tierra.
No era éste
su mundo:
"Conforme
a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de
lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y
peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a
entender que buscaban una patria [una civilización diferente]; pues si hubiesen
estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de
volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se
avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad"
(Hebreos 11:13-16).
Buscaban
otra patria, una celestial: el reino de Dios que se extenderá por toda la
tierra.
Dios
estableció a este individuo, cuyo nombre cambió a Abraham, como progenitor de
la nación de Dios: Israel.
Dio a
Abraham y a sus descendientes todas las promesas. Y nosotros tenemos que ser
como Abraham. Por medio de Cristo, tenemos que convertirnos en hijos suyos, para
que podamos heredar la promesa de vida eterna en el reino de Dios.
De su propia
nación carnal, Israel, el Eterno dijo:
"Este
pueblo que he creado para mí; a fin de que publique mis alabanzas" (Isaías
43:21)
Esta
profecía ha de cumplirse... ¡pronto!
Promesas duales a
Abraham
Pocos han
captado la dualidad que caracteriza todo el plan, que Dios está cumpliendo aquí
en la tierra.
Hubo
el primer Adán, material y camal; luego Cristo, el postrer Adán, espiritual y
divino.
El
antiguo pacto, solamente material y temporal; y el nuevo pacto, espiritual y
eterno.
Dios hizo al
hombre mortal y físico, del polvo de la tierra y perteneciente al reino humano;
pero mediante Cristo puede ser engendrado por Dios para convertirse en
espiritual, inmortal y miembro del reino de Dios.
De igual
manera, las promesas que Dios hizo a Abraham también tenían dos fases: una
material y nacional, la otra espiritual e individual.
La promesa
espiritual del Mesías y de la salvación a través de El es bien conocida por cualquier
estudiante de la Biblia.
Se sabe que
Dios dio a Abraham la promesa espiritual del Cristo que sería descendiente
suyo, y que a través de Cristo nos llega la salvación.
Pero casi
nadie sabe lo que es esa salvación, ni cuáles son las promesas de salvación que
podemos recibir a través de Cristo, ni cómo podemos recibirlas, ni cuándo.
Pero esto
sería tema de otro libro.
Lo esencial
dentro del tema de este libro es que Dios también hizo otra promesa,
completamente distinta, una sorprendente promesa de tipo nacional y material
que ha pasado casi totalmente inadvertida.
Leamos de
nuevo cómo Dios llamó a Abraham y notemos la naturaleza dual de sus promesas:
"Pero
el Eterno había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa
de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti UNA NACIÓN GRANDE... y
serán benditas en ti todas las familias de la tierra" (Génesis 12:1-3).
Nótese la
doble promesa:
1)
"Haré de ti una nación grande". Esta es la promesa material, nacional,
de que sus hijos camales se convertirían en una gran nación; es una promesa que
tiene que ver con el LINAJE.
2) "Y
serán benditas en ti todas las familias de la tierra". Esta es la promesa
espiritual que tiene que ver con la GRACIA.
La misma
promesa se repite en Génesis 22:18:
"En
tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra".
Esta
"simiente" se refiere a Cristo, como lo afirma claramente Gálatas
3:8, 16.
Este es el punto
donde los cristianos profesos y sus maestros han caído en el error y la
ceguera. No han captado la doble promesa hecha por Dios a Abraham.
Reconocen la
promesa mesiánica de la salvación espiritual a través de la
"simiente" que es Cristo, y creen que lo que se prometió fue que el
ser humano iría al cielo al morir.
Este es un
punto clave, el punto donde el cristianismo tradicional se desvía de la verdad.
Aquí se
aparta de lo que le daría la llave maestra faltante, la clave para descifrar
las profecías.
No
se da cuenta de que Dios le dio a Abraham dos tipos de promesas: unas
concernientes a la PROGENIE física y otras a la GRACIA espiritual.
Debe quedar
muy en claro que la promesa de la "nación grande se refiere a la progenie
carnal. No es la misma promesa de la "simiente" a la cual se refiere
Gálatas 3:16;
esta última
es la promesa de la venida de Jesucristo, hijo de Abraham e hijo de Dios. La
promesa de la "nación grande" tiene que ver con la descendencia
natural, camal, plural, y esto se confirma más tarde cuando Dios la repite con
mayor detalle.
Leámosla
cuidadosamente y entendamos estas promesas:
"Y
siendo Abram de edad de noventa y nueve años, se le apareció el Eterno y le
dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré
mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera... y serás padre de
muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu
nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes... y
haré NACIONES de ti, y reyes saldrán de ti" (Génesis 17:1-6).
Nótese que
la promesa aquí es condicional: depende de que Abraham lleve una vida de
obediencia.
La
"nación grande" se convierte ahora en "muchedumbre de
gentes", en "naciones" (plural, más de una). Esto no puede
referirse a una sola "simiente", Cristo, como lo demuestra el
versículo 6.
"Y
te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes [más de uno]
saldrán de ti".
Estas
naciones y reyes saldrán de Abraham; esto es, una generación física que incluye
muchedumbre de gentes. No se trata de un solo descendiente a través del cual
individuos dispersos pueden convertirse en hijos de Abraham al ser engendrados
espiritualmente (Gálatas 3:29),
Los
cristianos dispersos, individuales, no forman NACIONES. Cierto es que la
Iglesia se llama un "real sacerdocio, nación santa" (I Pedro 2:9),
pero la Iglesia de Cristo no está dividida en naciones.
Aquí
se está hablando no de la gracia sino de la promesa nacional.
"Y
estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus
generaciones... Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en
que moras, toda la tierra de Canaán [Palestina] en heredad perpetua; y seré el
Dios de ELLOS" (Génesis 17:7-8).
Nótese que
la tierra (la posesión material) se promete a los descendientes, en plural,
puesto que dice que es el Dios de "ellos", no de "él".
Ahora
examinemos esta promesa cuidadosamente.
El potencial
de convertirse en grandes naciones depende de las promesas que el Eterno
creador hizo a Abraham.
La única
esperanza de vida después de la muerte para cualquier individuo, cualquiera que
sea su raza, nacionalidad o religión, depende de la parte espiritual de estas
promesas hechas a Abraham, la parte que habla de la gracia que sería dada por
la "simiente": Jesucristo el Mesías.
¿Cuánta
tierra?
¿Naciones de
qué tamaño?
Estas no son
promesas casuales y carentes de importancia.
Hacen a sus
bases, son el fundamento de grandes potencias mundiales y la base de la
salvación espiritual personal. Son la esperanza de vida eterna para todo ser
humano.
Estas son
promesas magníficas. El Dios creador basó en ellas el futuro de toda la
humanidad.
Jesucristo
vino "para confirmar las promesas hechas a los padres" (Romanos 15:8)
Los cuales
fueron Abraham, Isaac y Jacob.
Transcurridos
430 años. Dios fundó la nación de Israel, formada por los descendientes de
Abraham, Isaac y Jacob, cuyo nombre se cambió por el de Israel.
Para sacar a
este pueblo de la esclavitud en Egipto y dirigirlo a la Tierra Prometida, Dios
llamó a Moisés.
Moisés no
estaba buscando a Dios, pero Dios lo había preparado haciéndolo criar como
príncipe en el palacio del faraón en Egipto. Ahora, después de un período de
capacitación para el liderazgo. Dios lo llamó a salir del mundo para que
dirigiera a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob y los sacara de la
esclavitud en Egipto.
¿Por qué una
nación escogida?
Esto nos
trae nuevamente a la pregunta:
¿POR QUÉ
levantó Dios a esta nación hebrea como su "pueblo escogido?
¿PARA QUÉ,
si nunca les dio su Espíritu Santo?
Hay que
notar aquí un punto. Es probable que estas personas hayan sido todas (o casi
todas) de la raza blanca, sin modificación desde la creación.
Cuando Jacob
y sus hijos y familias llegaron a Egipto llamados por José, se mantuvieron en
la región de Gosén, separados geográficamente de los grandes centros
demográficos de Egipto.
Con relación
a esto, volvamos un momento a Abraham. El Patriarca impidió que su hijo Isaac
se casara con una mujer cananea y le buscó esposa entre sus propios parientes
de la Mesopotamia.
Al siervo
encargado de buscar esposa para su hijo, Abraham le dijo:
"No
tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo
habito"
(Génesis
24:3)
En la
siguiente generación, Jacob se casó con Lea y con Raquel, hijas de Labán.
sobrino de Abraham, que vivía en la tierra de Harán, hermano de Abraham.
Todos los
pobladores de Harán, donde vivía Labán, eran de la misma familia de Abraham.
Jacob tuvo
seis hijos con Lea, dos con Raquel (todos del mismo linaje racial) y dos con
cada una de las siervas de sus esposas: 12 en total.
Estas
siervas eran también, seguramente, de linaje hebreo.
Estos 12
hijos fueron los progenitores de las 12 tribus de Israel.
Dios, pues,
preparó a Moisés desde su nacimiento y lo llamó, junto con su hermano Aarón,
quien le servía de vocero (Moisés era tartamudo).
En las plagas
que trajo contra Egipto, el Creador se valió de los dioses y los objetos de
culto egipcios para mostrar que esos no eran dioses verdaderos.
Las plagas fueron
enviadas por AMOR a los egipcios.
La última
plaga sobrevino después del sacrificio de la Pascua el día 14 del primer mes
del calendario sagrado. Los israelitas salieron de Egipto en la noche del 15.
Pero el faraón, que había cambiado de parecer, se lanzó a perseguirlos.
Cuando
llegaron al borde del mar Rojo, los hijos de Israel tuvieron que detenerse. No
había paso. No podían atravesarlo a nado con las mujeres y los niños. Detrás de
ellos venía el faraón con su ejército. No había nada que pudieran hacer.
¡Estaban indefensos!
En tal
situación ¡tenían que confiar en Dios!
En Egipto,
Dios los había liberado de la esclavitud mediante una serie de plagas
sobrenaturales. Ahora hizo que las aguas del mar Rojo se abrieran formando un
MURO de lado a lado, y dejando un amplio camino seco en el lecho marino.
Los
israelitas pasaron el mar a pie. Desde el otro lado miraron cómo los egipcios
se disponían a pasar también. Cuando estos últimos estuvieron en el camino en
medio del mar, Dios soltó las aguas y éstas regresaron a su lugar ahogando a
las huestes egipcias.
Algún tiempo
después, los israelitas levantaron sus tiendas al pie del monte Sinaí.
Dios no los
convirtió en nación suya ni los sometió a su gobierno teocrático sin su
consentimiento. Les hizo una propuesta por medio de Moisés. Si el pueblo
obedecía las leyes de su GOBIERNO, Él los haría prosperar hasta convertirlos en
la más próspera y fuerte de las naciones.
Ahora bien,
las PROMESAS de la primogenitura eran de índole nacional y material. No
incluían la salvación espiritual.
El pueblo
estuvo de acuerdo. Así se convirtió en el pueblo escogido de Dios.
Pero ¿PARA
QUÉ?
Esto
sabemos: Que el propósito que Dios tenía para ellos se relacionaba claramente
con la preparación del REINO DE DIOS» con aquel tiempo en que se restablecerá
el GOBIERNO DIVINO en toda la tierra y la salvación espiritual estará
disponible para TODOS.
Sin duda,
uno de los propósitos era preservar el linaje físico de Sem.
Pero había
mucho más.
Las naciones
habían desarrollado conocimientos. No obstante, el hombre estaba limitado,
desde la rebelión de Adán, a la adquisición de conocimientos físicos y
materiales.
Pero al
igual que los científicos y eruditos de hoy, aquellos decían:
"Si
adquirimos suficiente conocimiento podremos erradicar todos los males y
resolver todos los problemas”.
“¡Crearemos una utopía!”
Hasta
entonces, Dios le había negado al hombre el conocimiento espiritual. Ahora le
daría el conocimiento de su ley, de su gobierno, ¡de su camino de vida! Iba a
demostrar al mundo que sin el Espíritu Santo la mente humana es incapaz de
recibir y utilizar tal conocimiento del verdadero CAMINO DE VIDA. Iba a
demostrar que la mente del HOMBRE, con su espíritu humano únicamente y sin el
Espíritu de Dios agregado, no puede tener discernimiento espiritual, no puede
resolver los problemas humanos ni eliminar los males que acosan a la humanidad.
La nación de Israel sería su "conejillo de Indias" para demostrar
esta verdad.
Dios, pues,
celebró con ellos un pacto que los convertía en SU NACIÓN.
Al mismo
tiempo, era un acuerdo de MATRIMONIO en que Israel, la esposa, prometía
obedecer a Dios como su esposo.
Este era el
antecesor físico de aquel NUEVO PACTO que se celebraría en un futuro lejano.
Hay dos
factores que hacen del hombre lo que es:
la herencia
y el ambiente.
La herencia
incluye aquello que se ha heredado por nacimiento en aspectos como la salud, la
inteligencia y las tendencias del carácter.
El ambiente
incluye todas las influencias externas y las motivaciones determinadas por la
persona misma, sean buenas o malas.
Una herencia
favorable puede darle una ventaja al individuo.
Un medio que
inspira y ennoblece es otro factor de ventaja, como lo son las buenas
influencias y las motivaciones correctas. Un medio así puede determinar el
éxito de alguien cuya herencia haya sido menos favorable.
En cambio,
un ambiente desalentador, así como las malas influencias y las motivaciones
erradas, pueden determinar el fracaso y el mal carácter de alguien cuya
herencia ha sido excelente.
Al dar
comienzo a su nación escogida, aunque ésta había estado en la esclavitud. Dios
la dotó de la ventaja natural de una herencia favorable. Dios la sacó de la
esclavitud y le dio un nuevo comienzo.
Podríamos
decir que Israel tenía todo a su favor.
Preguntamos
de nuevo
¿PARA QUÉ?
¿Para qué
preparó y levantó Dios a la nación de Israel?
Más aún
¿PARA QUÉ
creó Dios al hombre?
En el
hombre, ¡DIOS SE ESTÁ MULTIPLICANDO ASI MISMO!
Está creando
en el ser humano su propio CARÁCTER espiritual perfecto, santo y justo. Esto, a
su vez, tiene por objeto la restauración del GOBIERNO DE Dios en toda la tierra
y, lo que es más, la creación de MILES DE MILLONES DE SERES DIVINOS QUE
TERMINARÁN LA CREACIÓN DEL VASTO E INCONCLUSO UNIVERSO.
¿Y luego?
¡Ah! ¡Más
allá Dios no ha revelado su propósito!
Todo lo que
Dios ha hecho desde la creación de los primeros humanos ha sido un paso más en
el cumplimiento de su propósito supremo.
El
propósito inmediato hasta ahora en la historia de la humanidad es preparar el
futuro REINO DE DIOS que RESTAURARÁ EL GOBIERNO DIVINO EN TODA LA TIERRA.
El reino de
Dios es la familia engendrada por Dios y nacida de El, que se hará manifiesta
por medio de una resurrección y transformación instantánea a la venida de
Cristo.
Al hablar de
hijos engendrados y nacidos de Dios, ciertamente no nos referimos a los
engañados por la doctrina tan popular, según la cual toda persona que
"profese recibir a Cristo" es "nacida de nuevo" en esta
vida.
Ese es un
GRANDÍSIMO ENGAÑO con el cual Satanás ha EMBAUCADO a muchos dentro de la
llamada "cristiandad", haciéndoles aceptar una conversión falsa.
Estas personas, por bien intencionadas que sean, ¡están ENGAÑADAS!
Naturalmente,
una persona engañada no sabe que lo está, y ¡puede estar obrando con gran
sinceridad!
Ahora
reflexionemos.
¿Qué papel
desempeñó la antigua nación de Israel dentro de la preparación del reino de
Dios?
En primer lugar,
Abraham fue un hombre de capacidades excepcionales. Resucitado en el reino de
Dios, seguramente estará con sus hijos Isaac e Israel en un puesto de mando
bajo Cristo mismo.
El reino de
Dios será un reino espiritual que incluirá Estado e Iglesia. Aquellos
patriarcas probablemente ejercerán autoridad directamente bajo Cristo sobre la
Iglesia y el Estado.
Moisés, a
quien Dios levantó como jefe de Israel y su legislador (aunque el verdadero
legislador es Dios el Padre), muy probablemente estará bajo el grupo formado
por Abraham, Isaac y Jacob encabezando los gobiernos nacionales del mundo en el
milenio.
Josué,
sucesor de Moisés, probablemente será su ayudante en el cargo sobre los
gobiernos nacionales del mundo.
¿Y la nación
de Israel en general?
No obstante
su herencia favorable, Israel se mostró totalmente incapaz. Cuando Dios le
propuso que fuera su nación, y entonces
respondió:
"Todo
lo que el Eterno ha dicho, haremos" (Éxodo 19:8).
Pero
quebrantó su promesa y se rebeló.
La relación
entre Israel y Dios era de "esposa y esposo".
Más tarde
Dios dijo:
"Pero
como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, OH
casa de Israel" (Jeremías 3:20)
La nación de
Israel, bajo el liderazgo de Moisés, era un pueblo dividido en 12 tribus.
La Tierra
Prometida se llamaba entonces Canaán.
La tierra
estaba poblada por cananeos, pero Dios había dado esta tierra a los
descendientes de Abraham por medio de una PROMESA.
No
pertenecía a los cananeos ni a ninguno de los grupos nacionales que la
habitaban.
Cuando Dios
trasladó allí a más de dos millones de israelitas, les dio la siguiente orden
por medio de Moisés:
"Cuando
hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán, echaréis de delante de
vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de
piedra, y todas sus imágenes de fundición... y echaréis a los moradores de la
tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra
propiedad... Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros,
sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y
por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que
vosotros habitareis" (Números 33:51-53, 55).
Es hora de
que entendamos esto: La nación de Israel era la NACIÓN DE DIOS. Pero se trataba
de una nación física, no espiritual.
Sin embargo,
Dios le dio la oportunidad de ser su Iglesia.
Le dio un
gobierno nacional y una religión.
Dios DISPUSO
QUE SE MANTUVIERA FÍSICAMENTE SEPARADA de las
demás
naciones, tanto en lo nacional como en lo religioso.
El
matrimonio mixto con otros pueblos vecinos traería dos consecuencias:
Conduciría a Israel hacia otras religiones idólatras y modificaría su herencia
cultural y nacional.
Los israelitas no obedecieron a Dios.
Mucho
después, luego del cautiverio de Israel y Judá, Dios envió bajo el gobernador
Zorobabel una colonia de judíos a Jerusalén, tomados de entre la población
judía cautiva en Babilonia, para que construyeran el segundo templo.
Entre los
miembros de esta colonia estaban los profetas Esdras y
Nehemías.
Contrariando
las órdenes de Dios, la gente de la colonia empezó a mezclarse con los
cananeos, héteos, jebuseos y demás pueblos. Así;
"el
linaje santo [es decir puro, pues no tenían el Espíritu Santo] ha sido mezclado
con los pueblos de las tierras..." (Esdras 9:2)
¡El profeta
Esdras se enojó! Enfrentándose a la congregación, y dijo:
"Vosotros
habéis pecado, por cuanto tomasteis mujeres extranjeras, añadiendo así sobre el
pecado de Israel, Ahora, pues... apartaos de los pueblos de las tierras, y de
las mujeres extranjeras" (Esdras 10:10-11)
Jesús nació
de la tribu de Judá, y era necesario que fuera del linaje genético original,
como lo fue Noé.
Sin embargo,
el antiguo pacto celebrado con Israel en el Sinaí fue un anticipo o modelo del
nuevo pacto que ha de celebrarse con la Iglesia del Nuevo Testamento, la Israel
y Judá espirituales
(Jeremías
31:31; Hebreos 8:6, 10).
No obstante,
algunos individuos en tiempos del Antiguo Testamento sí obedecieron a Dios, y
por cuanto fueron profetas vinieron a constituirse en fundamentos de la Iglesia
de Dios del Nuevo Testamento.
La Iglesia
está construida sobre los FUNDAMENTOS sólidos de los profetas (Antiguo
Testamento) y los apóstoles (Nuevo Testamento), siendo Jesús mismo "la
principal piedra del ángulo" (Efesios 2:20).
Entre ellos,
Elías probablemente estará a la cabeza (bajo Cristo, Abraham, Isaac y Jacob)
sobre la Iglesia en todo el mundo.
Es posible
que Juan el Bautista esté bajo Elías. Hay indicios de que el profeta Daniel
estará a la cabeza de las naciones gentiles, en seguida de Cristo y Moisés.
¿Qué función
desempeñó la nación de Israel dentro de los preparativos para el reino de Dios?
Ya hemos
mencionado cómo los intelectuales y eruditos del mundo creen que con suficiente
CONOCIMIENTO el HOMBRE carnal podrá resolver todos los problemas de la
humanidad.
Dios dejó
que las generaciones de Israel y Judá demostraran, mediante siglos de
experiencia humana, que aun bajo las circunstancias más favorables, el hombre
sin el Espíritu Santo de Dios NO PUEDE RESOLVER LOS PROBLEMAS Y MALES DE LA
HUMANIDAD.
Durante los
últimos 20 años he hablado con muchos jefes de gobierno en Europa, Asia, África
y Sudamérica.
En los
países comunistas me parece que los jefes de gobierno esperan que el comunismo
resuelva todos los problemas y los males del mundo.
Y en otros
países parece que los dirigentes esperan que el capitalismo y la democracia
hagan otro tanto.
Pero muchos
reyes, emperadores, presidentes y primeros ministros con quienes he hablado en
privado comprenden ya que el hombre es totalmente incapaz de resolver los
problemas de la humanidad.
Así que les
he dicho claramente a muchos dirigentes y jefes de estado en todo el mundo lo
siguiente:
“Que los
problemas y males son de índole espiritual. Y la mente carnal sin el Espíritu
Santo de Dios no puede hacer frente a los problemas espirituales”.
Las décadas
y siglos que transcurrieron en la antigua Israel DEMOSTRARON que es así. Dios
le negó a la humanidad el conocimiento de los caminos correctos de vida, hasta
el establecimiento de la nación de Israel. A Israel le dio sus estatutos y
juicios, así como su ley espiritual. Pero sin el Espíritu Santo de Dios, estas
leyes perfectas no resolvieron los problemas de la nación.
Dios pudo
haber dicho sencillamente:
"Yo soy Dios. Créanme".
Pero Él
DEMOSTRÓ por medio de Israel que SIN el Espíritu Santo EL HOMBRE ES TOTALMENTE
INCAPAZ.
Los
israelitas podían, incluso, apelar a Dios. Pero no tenían su Espíritu en ellos.
Quiero
recalcar este punto: Cuando Adán rechazó el árbol de la vida y se arrogó la
prerrogativa de determinar qué es el bien y qué es el mal, su poder y capacidad
para el bien quedaron limitados al nivel de su espíritu humano. En la
naturaleza humana hay bien y hay mal. El bien no es una acción física o
material sino un atributo espiritual.
Si Adán hubiese
tomado del árbol de la vida, el Espíritu Santo de Dios hubiera entrado en él y,
uniéndose a su espíritu humano, habría unido al hombre con Dios como hijo de
Dios. El Espíritu Santo implicaba algo más que el conocimiento espiritual del
bien.
“No son los
oidores de la ley (del bien) los que son justificados sino los hacedores”
(Romanos 2:13).
El amor
(pero no el amor humano) es el cumplimiento de la ley.
Se necesita "el amor de DIOS... derramado en nuestros corazones por
el Espíritu Santo" (Romanos 5:5).
Dios reveló
su ley a la nación de Israel. Uno de los propósitos de esta nación era
demostrar mediante la experiencia humana que el hombre sin el Espíritu de Dios
no puede ser justo*
En este
punto, repasemos brevemente la historia de la nación israelita, así como de las
naciones gentiles.
El pueblo de
Israel recibió una declaración y una promesa de suma importancia, como consta
en Levítico 26.
Nuevamente
cito del libro “La llave maestra de la profecía”, comenzando en la página 106;
En esta
profecía fundamental. Dios reafirmó la promesa de la primogenitura para los que
vivieron durante la época de Moisés, pero con ciertas condiciones.
Las tribus
de Efraín y Manases, unidas a las demás, formaban una sola nación, y la
obediencia a las leyes de Dios habría traído enormes bendiciones nacionales no
sólo a esas dos sino también, automáticamente, a toda la NACIÓN de la cual
ellas formaban parte.
Se mencionan
dos de los 10 mandamientos. Estos eran los principales mandamientos de prueba:
prueba de obediencia, de fe y de lealtad.
Dios dijo:
"No
haréis para vosotros ídolos, ni escultura... para inclinaros a ella; porque yo
soy el Eterno vuestro Dios. Guardad MIS sábados..."
(Levítico
26:1-2)
Nótese que
había un gran "pero", una condición para recibir, en ese momento,
esta estupenda primogenitura. Dios dijo:
"Si
andáis en mis decretos y guardáis mis mandamientos, y los ponéis por obra, yo
daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos..."
(versículos 3-4).
Toda la
riqueza viene de la tierra, y ellos tendrían cosechas abundantes todo el año,
una tras otra. Versículo 6:
"Y
yo daré PAZ en la tierra... y no habrá quien os espante... y la espada no
pasará por vuestro país".
¡Qué grandiosas bendiciones!
¿Qué nación
hay que goce de paz continua, sin interrupción y sin temor a una invasión
militar?
En este
mundo, desde luego, toda nación tiene algún enemigo.
¿Qué
ocurriría, pues, en caso de ataque?
Versículos
7-8: "Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de
vosotros. Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros
perseguirán a diez mil".
Como muchas
naciones del mundo son agresoras, Israel estaría sujeto a ataques. Pero una
nación que tuviera la superioridad militar necesaria para derrotar a sus
agresores se convertiría en la nación predominante y más poderosa del mundo,
especialmente si tuviera además grandes recursos y riquezas.
Versículo 9:
"Porque
yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi
pacto con vosotros".
Mas ahora
vemos la alternativa. Si no se cumplieran las condiciones:
"Si
no me oía, ni hacéis todos estos mis mandamientos... yo también haré con
vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que
consuman los ojos y atormenten al alma; y sembraréis en vano vuestra semilla,
porque vuestros enemigos la comerán. Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis
heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de
vosotros" (versículos 14-17).
Serían
invadidos y conquistados, esclavizados de nuevo tal como lo fueron en Egipto.
Ahora continuemos en Levítico 26:
"Y
si aun con estas cosas no me oís, yo volveré a castigaros siete veces más por
vuestros pecados" (versículo 18).
Cuando
llegamos a la expresión "yo volveré a castigaros siete veces más por
vuestros pecados" en Levítico 26, vemos claramente, tanto por la estructura
de la frase como por el cumplimiento real, que ello se refiere a una DURACIÓN
de siete tiempos o AÑOS proféticos; y el principio de un año por un día nos da
siete años de 360 días, para un total de 2.520 días.
Cuando cada
día corresponde a un año de castigo (y en este caso, como en Números 14:34, el
castigo es la postergación de una bendición), entonces el castigo viene a ser
que Dios retiene las bendiciones prometidas durante un lapso de 2.520 años.
Ahora bien, ¡eso fue exactamente lo que ocurrió!
Ese castigo
nacional, o sea la retención de las promesas de la primogenitura que se
referían a la prosperidad y el poderío nacionales, se aplicaba únicamente a la
casa de Israel encabezada por las tribus de Efraín y Manases.
El
cumplimiento de esas promesas precisamente en el año 1800 constituye uno de los
episodios más asombrosos de la Biblia y de la historia universal. Este
cumplimiento, paso a paso, se revela en nuestra publicación gratuita;”La llave maestra de la profecía”
Israel
prometió obedecer a Dios, pero no lo hizo.
Mientras
Moisés se encontraba en el monte Sinaí con el Eterno, recibiendo instrucciones,
el pueblo fundió un becerro de oro para adorarlo en lugar del Eterno Dios. Por
sus murmuraciones, su falta de fe y su desobediencia. Dios les impidió la
entrada a la Tierra Prometida por 40 años.
Al cabo de
estos 40 años, Moisés murió. Los israelitas cruzaron el río Jordán a la Tierra
Prometida bajo el liderazgo de Josué.
En vida de
Josué, más o menos obedecieron a Dios,
pero no del
todo.
Muerto
Josué, cada individuo hizo lo que le parecía bien a sus propios ojos. Por su
desobediencia, estas personas habían de caer en el cautiverio a manos de los
reyes vecinos. Entonces clamarían al Eterno y Él enviaría un dirigente para que
los librara.
El proceso
se repitió una y otra vez.
Transcurridas
algunas generaciones, Dios les dio un profeta que los dirigiera y los guiara:
el profeta Samuel. Pero entonces el pueblo, siguiendo el ejemplo de las
naciones vecinas, quiso tener un rey humano que los gobernara. Dios le dijo a
Samuel que no lo estaban rechazando a él sino a Dios mismo. Samuel había
gobernado como siervo de Dios, y el gobierno en realidad había sido de Dios.
Dios les dio
lo que pidieron: el rey Saúl, un líder de talla alta e imponente.
Más Saúl
desobedeció y Dios lo remplazó con el rey David. Personalmente, David no estaba
libre de pecado. Pero la diferencia en su caso era que cada vez que caía se arrepentía
y no cometía más ese pecado. Así, David llegó a ser un hombre "conforme al
corazón de Dios". Escribió un libro importantísimo en la Biblia: el de los
Salmos.
Dios hizo
con David un pacto incondicional e inquebrantable, asegurando que su dinastía
reinaría sobre los israelitas para siempre y sin interrupción. A su debido
tiempo, ese trono pasará a Jesucristo en su segunda venida.
Salomón,
hijo de David, fue el hombre más sabio que jamás existió (con excepción de
Jesucristo). Pero impuso tributos muy pesados sobre el pueblo y cuando murió y
lo sucedió su hijo Roboam, el pueblo envió una delegación con un ultimátum: Si
el Rey reducía los impuestos, el pueblo le serviría; de lo contrario, lo
rechazaría como su rey.
Siguiendo el
consejo de sus asesores más jóvenes, Roboam respondió que agravaría aun más los
impuestos.
El pueblo se
volteó en contra de la casa de David y nombró rey a Jeroboam, quien había
ocupado el cargo que hoy llamaríamos de primer ministro bajo el rey Salomón.
Como Roboam
estaba en el trono en Jerusalén, el pueblo de Israel escogió una nueva capital
hacia el norte. (Más tarde, bajo el rey Omri, construyeron su capital en la
ciudad de Samaría.)
Las tribus
de Judá y Benjamín se mantuvieron leales a Roboam.
Esto
ocasionó la ruptura con las tribus rebeldes y la formación de la nación de
Judá.
AI asumir el
trono, Jeroboam depuso a los levitas de su oficio sacerdotal, porque temía que
hicieran volver el corazón del pueblo a Roboam. También cambió las fiestas
santas del séptimo mes trasladándolas al octavo, y hay fuertes indicios de que
cambió el día de reposo del sábado al domingo, el primer día de la semana.
El sábado
era materia de un pacto eterno entre Dios e Israel, el cual había de distinguir
a Israel entre todos los pueblos (Éxodo 31:12-18) y además le recordaría cada
semana que su creador era el Eterno.
Porque en
seis días renovó o recreó Dios la tierra, y la creación es prueba
de la
existencia de Dios.
Así, el pueblo
de Israel se convirtió en las "10 tribus perdidas".
Perdieron la
señal del pacto que las identificaba como Israel.
Perdieron el
conocimiento de Dios su Creador, y pronto perdieron también su lengua hebrea.
Durante un
período que abarcó 19 reyes y siete dinastías, el reino de Israel compuesto por
las 10 tribus siguió pecando, rechazando los ruegos de los profetas que Dios le
enviaba.
Los asirios
conquistaron a la casa de Israel luego de un sitio aproximadamente en el año
721 A.C.
La gente fue
sacada de sus casas, sus fincas y aldeas y llevada en cautiverio a Asiría, en
la costa sur del mar Caspio.
De allí, en
un lapso de 100 años, los israelitas emigraron hacia el nor.-occidente como las
10 tribus perdidas.
El mundo
nunca supo qué fue de ellos. El mundo ha creído, erróneamente, que todos los
israelitas eran judíos.
Pero en la
Biblia la palabra judío se aplica solamente a las tribus de Judá, Benjamín y
Levi.
Los levitas
se habían unido al reino de Judá cuando Jeroboam los expulsó.
A partir del
cautiverio de Israel (721 A.C.), esa nación sufrió 2.520 años de castigo tal
como fue predicho en Levítico 26. Durante ese tiempo, las promesas de
prosperidad y poderío que Dios había dado a Abraham estuvieron retenidas. Este
lapso habría de terminar en 1800, cuando Israel recibiría el dominio económico
y la supremacía nacional.
Tenía que
ser así, pues Dios lo había prometido incondicionalmente a Abraham.
La manera
como a partir del año 1800 Israel recuperó el dominio y la prosperidad
prometidos por Dios incondicionalmente, es materia de nuestro libro titulado
“La llave maestra de la profecía”.
Mientras
tanto, los judíos del reino de Judá sufrieron también la derrota y el
cautiverio, en este caso a manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Entre los
cautivos judíos llevados a Babilonia había un joven brillante de nombre Daniel,
profeta y autor del libro de la Biblia que lleva su nombre. Dios se valió del
profeta Daniel como intermediario entre El y el rey Nabucodonosor.
Aquel rey
gentil había organizado el primer imperio del mundo reuniendo a varias naciones
bajo un solo gobierno.
Dios utilizó a Daniel para hacer saber al rey de Babilonia que el Dios creador rige la tierra y que Nabucodonosor conservaba su trono sólo por la voluntad divina. En realidad, Dios le estaba dando al Rey la oportunidad de venir a estar bajo el gobierno divino y de recibir como consecuencia las bendiciones de Dios.
La profecía
del capítulo 2 del libro de Daniel muestra una imagen formidable que representa
el Imperio Caldeo de Nabucodonosor, seguido por
el Imperio Persa y luego por el Greco-macedonio, el Romano
y todo el sistema de gobiernos humanos que será destruido y remplazado por el
reino de Dios bajo Jesucristo como Rey de reyes en la tierra.
Las
profecías de Daniel 7 y de Apocalipsis 13 y 17 se refieren a lo mismo.
Aunque Nabucodonosor reconoció la existencia de Dios, nunca le obedeció. Mientras tanto, Dios se mantuvo al margen de los demás pueblos.
El Imperio Persa sucedió al Imperio Caldeo
de Nabucodonosor.
Setenta años
después del cautiverio de Judá y la destrucción del templo de Salomón, Dios
movió al rey Ciro de Persia para que enviara de regreso a Jerusalén una colonia
de judíos tomados de entre los cautivos para que construyeran un segundo
templo.
La colonia
estaba encabezada por Zorobabel como gobernador.
También
estaban allí los profetas Esdras y Nehemías.
Zorobabel
construyó el segundo templo, al cual vino Jesús
unos 500
años más tarde.
Los romanos
asumieron el poder antes del nacimiento de Jesús.
Poco antes
de nacer Jesús, el rey Herodes, quien gobernaba a los judíos y servía a los
romanos, hizo renovar y ampliar el templo.
Esta colonia
de judíos que regresó a Jerusalén unos 500 años antes de Cristo se extendió por
el territorio de Judea.
Pero con
esta colonia no regresó a Jerusalén ninguno del reino de Israel. La casa de
Israel había emigrado hacia el norte y el occidente y había perdido no sólo su
lengua hebrea sino también su identidad.
El mundo la
conoce como las 10 tribus perdidas.
Sobre esto
volveremos más adelante.
Fue durante
estos 500 años que Dios envió a los llamados profetas "menores" a los
judíos en Judea.
También
hacia fines de este período los ancianos del pueblo judío modificaron ciertos
puntos de la religión iniciada por Moisés hasta
convertirla
en el judaísmo de los tiempos de Jesús.
El escenario estaba listo para su llegada.
Ahora
regresemos al tema de la nación de Israel compuesta por las "10 tribus
perdidas*'.
Como dijimos
arriba, habían emigrado hacia el norte y el occidente antes del cautiverio de
Judá.
Los asirios
se establecieron en el centro de Europa.
Sin duda, los alemanes son, en parte, descendientes de los antiguos asirios.
Pero las 10
tribus perdidas (el reino de Israel) prosiguieron hacia Europa occidental e
Inglaterra. No podemos saber con certeza la identidad de las distintas tribus
hoy, pero los franceses, o al menos los del
norte, probablemente corresponden a la tribu de Rubén.
Efraín y
Manases continuaron hasta las islas Británicas.
Se
convirtieron en pueblo colonizador y, de acuerdo con la profecía, habían de
perder su primera colonia.
Poco antes
de morir Jacob, quien había recibido el nombre
de Israel, confirió las bendiciones de la
primogenitura a los dos hijos de José: Efraín y
Manases. Aunque estaba ciego y no podía ver a los niños frente a él,
Jacob, ahora Israel, cruzó las manos y "extendió su mano derecha, y la
puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la
cabeza de Manases, colocando así sus manos adrede, aunque Manases era el
primogénito.
Y bendijo a
José, diciendo:
“El
Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene
desde que yo soy hasta este día, el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a
estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres
Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra"
(Génesis 48:14-16).
Citamos nuevamente de “La llave maestra de la profecía”:
¿Quiénes
habrían de multiplicarse en gran manera?
¿Quiénes
habrían de tener la numerosa descendencia que sumaría miles de millones?
No era Judá, padre de los judíos, sino EFRAÍN y MANASES.
¿Por qué los
dirigentes religiosos y estudiosos de la Biblia no han captado esta verdad
expuesta tan claramente en las Sagradas Escrituras?
Israel no
confirió esta bendición a uno solo sino a ambos:
"Bendiga
a estos jóvenes".
Parte de la bendición conjunta era:
"Sea
perpetuado en ellos mi nombre.
Su
nombre era ISRAEL. Por lo tanto, el nombre de Israel no ha pasado
a los judíos descendientes de Judá, sino a los descendientes de estos dos
jóvenes. Queda, pues, claro, que el nombre ISRAEL habría de atribuirse a EFRAÍN
y MANASES.
Esta es una
verdad pasmosa, pero muy clara.
Recordemos que estos pasajes no requieren "interpretación" ni esconden ningún "significado especial" o "simbolismo oculto".
Se trata de
una afirmación clara y escueta: que el nombre de Jacob, cambiado a Israel,
sería POSESIÓN y PROPIEDAD de los pueblos de Efraín y Manases.
Sería el
rótulo que identificaría a estos pueblos.
Entonces
¿QUIÉN es,
según la Biblia, el verdadero Israel de hoy?
(hablando en
el aspecto nacional)
¡Efraín
y Manases!
Efraín y Manases recibieron conjuntamente el derecho al nombre de ISRAEL. Este habría de convertirse en el nombre nacional de sus descendientes... ¡y sus descendientes no son los judíos!
Por lo tanto, muchas de las profecías acerca de "Israel" o "Jacob" no se están refiriendo a los judíos ni a las naciones formadas por los descendientes de otras tribus israelitas.
Pocos son los teólogos, religiosos o estudiosos de la Biblia que conocen esta verdad. Muchos rehúsan reconocerla.
Los descendientes
de estos dos jóvenes, Efraín y Manases, habrían de convertirse en la gran
multitud prometida, la nación y el conjunto de naciones.
Las
bendiciones materiales son para ambos...
¡pero
no para las otras tribus!
En este momento
José se dio cuenta de que Jacob no tenía su mano derecha sobre la cabeza del
primogénito, y trató de cambiarla:
**Y
dijo José a su padre: “No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu
mano derecha sobre su cabeza. Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío,
lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su
hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud [un
conjunto] de naciones. Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel,
diciendo: Hádate Dios como a Efraín y como a Manases. Y puso a Efraín antes de
Manases" (Génesis 48:18-20).
En este
punto las promesas dejan de ser colectivas; ya no se hacen conjuntamente a los
dos jóvenes.
Jacob profetiza ahora
individualmente para cada uno.
Bendiciones prometidas a Estados Unidos e Inglaterra
Recuérdese
que si Israel obedecía a Dios (se hace mención especial de la idolatría y el
quebrantamiento del sábado en Levítico 26), heredaría las bendiciones
nacionales y materiales de la primogenitura en tiempos de Moisés, Josué y hasta
el cautiverio (aproximadamente 721 A.C.).
Si no
obedecía, las promesas le serían negadas por 2.520 años, o sea hasta el año
1800 de nuestra era.
Es obvio y
claro, pues, que cumplidos los 2.520 años, o sea a partir del año 1800, los
descendientes de José, subdivididos en dos naciones descendientes de Efraín y
Manases, habrían de convertirse en las naciones más prósperas y poderosas de la
tierra.
De las bendiciones
proféticas legadas por Jacob, se desprende que Efraín y Manases heredarían gran
parte de la primogenitura en conjunto, y que estarían unidos largo tiempo, para
separarse después.
En Génesis
48 Jacob pasó la primogenitura a los dos hijos de José conjuntamente. Luego se
refirió a cada uno por separado.
Manases
había de convertirse en una GRAN nación y Efraín en un GRUPO de naciones.
En su
profecía para estos últimos días, Jacob dijo:
"Rama fructífera es José,
rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el
muro" (Génesis 49:22).
En otras palabras, José (Efraín y Manases conjuntamente) sería un pueblo colonizador y sus colonias se extenderían desde las islas Británicas por el resto del mundo.
Los
descendientes de Efraín y Manases crecieron unidos hasta formar una multitud y
luego se separaron de acuerdo con la bendición profética de Jacob en Génesis
48.
Esta
profecía corresponde a los pueblos de Gran Bretaña y los Estados Unidos.
¿Cómo es
posible que los Estados Unidos sean Manases si gran parte de su población no
vino de Inglaterra sino de otras naciones?
La respuesta
es que gran parte de Manases permaneció con Efraín hasta la separación de las
colonias norteamericanas.
Pero
el pueblo había de ser zarandeado entre todas las naciones como el grano en una
criba sin que se perdiera ni un solo grano (Amos 9:9).
Ese pueblo
se filtró entre muchas naciones.
Efraín y
gran parte de Manases emigraron juntos a Inglaterra, pero muchos de la tribu de
Manases se habían filtrado entre otras naciones, y más tarde, después de
constituida la nación norteamericana, llegaron allí como inmigrantes. Esto no
significa que todos los inmigrantes que llegaron a los Estados Unidos fueran
del linaje de Manases, pero sin duda muchos lo fueron.
Por
otro lado, la antigua Israel siempre absorbió a los gentiles quienes, viviendo
en la tierra de Israel, se convirtieron en israelitas.
Los Estados
Unidos son como un crisol donde se han fundido personas de muchas naciones. Esto
no refuta, sino que confirma, su descendencia de Manases.
Las pruebas
de que los Estados Unidos son Manases son arrolladoras. Manases había de
separarse de Efraín para convertirse en la nación más
grande y
próspera de la historia.
Solamente
los Estados Unidos han cumplido esta profecía.
Manases
constituyó en realidad la tribu número 13.
Las
tribus originales fueron 12, de las cuales José formaba parte.
Mas
cuando José se dividió en dos tribus, Manases vino a convertirse en la tribu
número 13.
¿Será coincidencia que empezó su vida de nación independiente como un
conjunto de 13 colonias?
Pero ¿qué
podemos decir de las tribus restantes?
Si bien la
primogenitura fue para José y sus bendiciones cayeron sobre la Mancomunidad
Británica y los Estados Unidos de América, las ocho tribus restantes también
eran del pueblo de Dios y ellas también han recibido abundantes bendiciones
materiales, aunque no el dominio que correspondía a la primogenitura.
No hay
espacio aquí para explicar en detalle la identidad actual de las demás tribus.
Basta decir que según muchos indicios, esas tribus componen hoy las naciones de
Europa nor.-occidental, entre ellas Holanda, Bélgica, Dinamarca, el norte de
Francia, Luxemburgo, Suiza, Suecia y Noruega. Los islandeses también son del
linaje de los vikingos.
Las
fronteras europeas actuales no necesariamente son la demarcación entre los
descendientes de las 10 tribus de Israel.
Profecía para Estados Unidos e Inglaterra
Así como
Dios ha dado a Inglaterra y los Estados Unidos bendiciones materiales como
nunca las tuvo país alguno, también para corregirlos de modo que puedan
disfrutar las bendiciones va a traer sobre ellos una serie de calamidades sin
paralelo en la historia de nación alguna.
¡Son muchas las profecías que hablan de esto!
Otra
prueba importante de la identidad de Israel aparece en la profecía fantástica,
detallada y muy específica de Miqueas 5:7-15. Esta profecía se refiere
específicamente al "remanente" de Israel, o sea a la Israel moderna de
hoy, dondequiera que esté. Describe con detalles la prosperidad, el predominio
entre las naciones y luego la caída de los pueblos británico y norteamericano.
"El
remanente de Jacob [no los judíos] será entre muchos pueblos como el rocío del
Eterno, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni
aguardan a hijos de hombres" (versículo 7).
Recordemos
que las lluvias son imprescindibles para la producción agrícola y son símbolo
de
las
BENDICIONES y la PROSPERIDAD dadas por Dios a una nación.
Prosigamos:
"Asimismo
el remanente de Jacob será entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como
el león entre las bestias de la selva, como el cachorro del león entre las
manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien
escape" (versículo 8).
Nuevamente,
este simbolismo describe la última generación de Israel como una GRAN POTENCIA,
como un león entre las demás naciones de la tierra.
"Tu
mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos"
(versículo
9).
De hecho,
sus enemigos fueron destruidos, o derrotados, desde que Dios confirió a
Inglaterra y los Estados Unidos la bendición de la primogenitura empezando
alrededor del año 1800. Así fue en la primera guerra mundial y en la segunda,
hasta que las cosas cambiaron a finales de 1950 con la guerra de Corea.
A
partir de entonces, las bendiciones se les están retirando.
A partir de
entonces ni los Estados Unidos ni Inglaterra han salido vencedores en ningún
conflicto armado grande.
Esta
profecía, pues, muestra que precisamente mientras recibían las bendiciones de
Dios, esas naciones eran una bendición para otras naciones de la tierra, debido
al Plan Marshall, el programa Punto Cuatro y las toneladas de alimento que han
enviado a los hambrientos de la tierra.
El Plan
Hoover acumuló grandes reservas de alimentos después de la primera guerra
mundial y dio alimento a millones de seres en otras naciones que padecían
hambre.
En la
antigüedad, José almacenó trigo y otros alimentos y con ellos alimentó a muchos
durante un tiempo de escasez. El José MODERNO hizo otro tanto. Pero sin
embargo, es un pueblo rebelde contra Dios y su ley, mientras que el patriarca
José lo sirvió y lo obedeció de todo corazón.
Esas dos
naciones: Inglaterra y los Estados Unidos, fueron como un "león"
entre las naciones, preservando la estabilidad del mundo a través de dos
guerras mundiales.
Destrucción repentina
En esta
profecía detallada, Dios dice:
"Acontecerá
EN AQUEL DÍA, dice el Eterno, que haré matar tus caballos [es decir, "caballos de guerra": tanques, buques y
proyectiles] de en medio de ti, y haré destruir tus carros.
Haré también
destruir las ciudades de tu tierra [¿por medio de
bombas de hidrógeno?], y arruinaré todas tus fortalezas"
(versículos 10-11). (Nótese: todas las fortalezas.)
¡Dios dice
que El hará esto!
Es
Dios quien determina el desenlace de las guerras (Salmos 33:10-19).
¿Puede ser
más claro?
Aquí Dios
identifica a los grandes pueblos de la tierra que son los más prósperos y los
más PODEROSOS. Pero precisamente cuando su poderío llega al máximo.
Él "quebranta" la soberbia de su orgullo (ver
Levítico 26:19), quita sus implementos de guerra y destruye sus ciudades.
¿Por qué?
Porque, como
explica el profeta Miqueas, hay demasiada "hechicería" y demasiados
"agoreros" (astrólogos) y ministros falsos que se niegan a predicar
con autoridad los mandamientos y los caminos del Dios viviente.
Incluso en
Estados Unidos la moneda lleva grabadas las palabras "En Dios confiamos".
Pero en
realidad confían en aliados extranjeros y en el ingenio del hombre, no en Dios.
Robar a Dios
Dios tiene
leyes económicas para las naciones. Dice que el 10 por ciento del producto, o
renta bruta, de cada persona pertenece a El para sus propósitos y su obra.
En Malaquías
3:8-10 leemos:
"¿Robará
el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos
robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros,
la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya
alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice el Eterno de los ejércitos,
si no os abriré las ventanas de los
cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde".
Después del
año 1800 las naciones de habla inglesa prosperaron por causa de la obediencia
de Abraham y las promesas inquebrantables que Dios le había hecho.
Pero
habiendo recibido la prosperidad individual y nacional, estas naciones pecan robándole
a Dios. Esto las ha puesto bajo maldición. Esas naciones han ganado su última
guerra.
De ahora en
adelante sólo tendrán problemas hasta que se arrepientan.
El
diezmo de Dios es sagrado para El (Levítico
27:30).
El sábado de
Dios, el séptimo día de cada semana, es sagrado para Él.
Pero
las naciones no han hecho diferencia entre lo santo y lo profano (Ezequiel
22:26).
Aceptación pública
del pecado
Los pecados
individuales y nacionales han logrado amplia aceptación entre el público.
A comienzos
de 1927, cuando empecé el estudio de la Biblia que llevó a mi conversión, mi
esposa y yo solíamos visitar diferentes iglesias en busca de la verdad.
Cierto
domingo por la mañana asistimos a los servicios religiosos en una iglesia
bautista de la ciudad de Portiand, Oregón.
Y entre
otros temas se hablo de sexualidad.
Dios
creó la sexualidad no sólo para perpetuar el género humano sino también para
dar felicidad, deleite y gozo dentro del amor puro y sano entre esposo y
esposa, como un medio para unir fuertemente a la pareja casada.
Pero de
acuerdo con las actitudes modernas, el cordón que supuestamente unía a la
pareja ha resultado ser el que la separa.
Es hora de
que usted sepa la verdad acerca de esta dimensión desconocida de la sexualidad,
la cual está expuesta franca, racional y espiritualmente, sin pasar por alto
los aspectos físicos, en nuestro libro titulado “Una dimensión desconocida de
la sexualidad”.
Se lo
ofrecemos sin costo alguno para usted.
Dios condena
la homosexualidad. Por este pecado destruyó a todos los habitantes de Sodoma y
Gomorra.
El
primer capitulo de Romanos dice que los homosexuales no entrarán en el reino de Dios.
Sin embargo,
muchos pretenden borrar la palabra homosexual, por las connotaciones de pecado que
tiene, y la remplazan con otras expresiones como el "tercer sexo".
Los medios
de comunicación y el público en general hablan del derecho a las
"preferencias sexuales".
Y mientras
el alcohol hace estragos y miles de personas mueren víctimas de conductores
ebrios, la televisión y la prensa fomentan el consumo del alcohol mediante la
publicidad comercial pagada.
La gente
misma, por el pecado, se acarrea males como el alcoholismo, el SIDA, herpes y
otras enfermedades venéreas, y luego pretende evadir las consecuencias de esos
pecados buscando mediante la ciencia médica un remedio que le permita seguir
pecando.
Ahora
sigamos leyendo la profecía de Miqueas 5.
Por
esas razones, Dios castigará y destruirá a "las naciones que no
obedecieron"
(versículo
15)
Comenzando
por Inglaterra y los Estados Unidos, si no se arrepienten.
Esto
ocurrirá al FINAL de esta era y al regreso de Jesucristo como Rey de reyes.
¡No hay otro
pueblo que cumpla esta profecía! ¡Inglaterra y los Estados Unidos la cumplen en
detalle!
Mientras
sigue quebrantándose "la soberbia de su
orgullo" (Levítico 26:19), mientras los ingleses siguen perdiendo
sus puertas marítimas en el extranjero y sus posesiones en toda la tierra, y
mientras los Estados Unidos ven desvanecerse sus reservas de oro, y mientras
aumentan las perturbaciones del clima, ¡esta profecía esencial representa una
PRUEBA gigantesca de quiénes son el "remanente" de Israel hoy!
Castigo sobre todas
las naciones
Ahora
se verá claramente, por las advertencias proféticas de Dios, que este gran
castigo correctivo intenso caerá primero sobre los pueblos de Estados Unidos y
Gran Bretaña, e incluirá los miembros y ex miembros de la Comunidad Británica.
Pero estas
no son las únicas naciones que sufrirán las calamidades con fines correctivos.
Dios también
es Creador de las demás naciones. A El le importan y le interesan los pueblos
que hemos llamado "gentiles". Éstos también son hechos a semejanza de
Dios y tienen el mismo potencial de desarrollar la IMAGEN y el carácter
espiritual divinos.
¡Dios envió
al apóstol Pablo a las naciones gentiles!
Toda la
humanidad se ha rebelado contra Dios, lo ha rechazado y se ha apartado de sus
caminos. No habrá paz en la tierra hasta que todas las naciones se vuelvan a
Dios y sus caminos y acaten su gobierno supremo.
Ahora,
toda la humanidad se halla en el vórtice de la crisis que conducirá al fin de
esta civilización construida por el hombre bajo la influencia de Satanás.
Por medio de
Jeremías, Dios dice:
-------------------------------------------------------------------------------------
"Llegará
el estruendo hasta el fin de la tierra, porque el Eterno tiene juicio contra
las naciones; él es el Juez de toda carne".
-------------------------------------------------------------------------------------
La Pura
Verdad lleva las advertencias de Dios a todo el mundo, pero la humanidad, con
excepción de unos cuantos individuos, no hace caso.
¿Qué hará
Dios entonces?
"Entregará
los impíos a espada, dice el Eterno... He aquí que el mal irá de nación en
nación, y grande tempestad se levantará de los fines de la tierra"
(Jeremías 25:31-32).
Dios
se valdrá de una Europa unida para castigar a Inglaterra y los Estados Unidos.
Luego
se valdrá de las huestes comunistas para destruir a la Europa romana.
Estamos
entrando en una época de crisis mundial... ¡de caos total! Hay guerra,
conflictos y violencia en Asia, África, Suramérica, Centroamérica, Irlanda, el
Medio Oriente... y también en Europa y Norteamérica. La explosión demográfica
constituye una amenaza para la existencia del hombre.
El crimen,
la violencia, la enfermedad, la desigualdad, la miseria, la degeneración, el
sufrimiento... ¡TODAS las naciones están plagadas de todo esto!
Pero así
como la salvación es dada primero a Israel, ¡así también el castigo con fines
de corrección!
La gran tribulación
Nótese la
profecía de Jeremías:
"Por
que así ha dicho el Eterno: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz.
Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre
tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto
pálidos todos los rostros.
¡Ah, cuan grande es aquel día! tanto, que no
hay otro semejante a él; tiempo de ANGUSTIA para Jacob..." (Jeremías
30:5-7).
Recordemos
que al transmitir la primogenitura a los dos hijos de José (Génesis 48:16),
Jacob dijo: "Sea perpetuado en ellos MI
NOMBRE": en Efraín y Manases, que son hoy Inglaterra y los Estados Unidos.
¡Esto nos dice QUIÉNES recibirán esta terrible calamidad nacional!
Pero ¿cuándo
ocurrirá?
No creamos
que esto ya sucedió en la antigua Israel. Sigamos leyendo para ver cuándo se
cumplirá esta profecía.
Continuemos
en Jeremías 30:7-9:
'*...
tiempo de angustia para JACOB; pero de ella será librado [¡cuando haya
aprendido la lección!]. En aquel día, dice el Eterno de los ejércitos, yo
quebraré su yugo [de esclavitud] de tu cuello, y romperé tus coyundas, y
extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán al
Eterno su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré" (en la
RESURRECCIÓN, cuando regrese Jesucristo).
------------------------------------------------------------------------------------------------------
El momento,
pues, es inmediatamente antes de la VENIDA de Cristo para libertar a la moderna
Israel, de la misma manera como Moisés libertó a la antigua nación de Israel de
la esclavitud en Egipto.
----------------------------------------------------------------------------------------------------
¡Jesús lo
predijo!
Otras
profecías hablan de ese mismo tiempo de calamidad nacional sin precedentes.
La
profecía clave en el Nuevo Testamento es la de Jesús en el monte de los Olivos,
consignada en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21.
Los
discípulos le habían preguntado a Jesús en privado cuándo ocurriría su segunda
venida, así como el FIN de este mundo y el comienzo del feliz mundo de mañana.
Jesús respondió que la SEÑAL de que era INMINENTE sería la predicación de su
evangelio del reino de Dios en todo el mundo como testimonio a todas las
naciones (Mateo 24:14).
¿Qué más
sucedería antes de su llegada?
Jesús
dijo: "Porque habrá entonces GRAN TRIBULACIÓN, cual no la ha habido desde
el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen
acortados, nadie sería salvo [con vida]; mas por causa de los escogidos,
aquellos días serán acortados"
(Mateo
24:21-22).
Aquí se
describe un período de GRAN CALAMIDAD, la peor TRIBULACIÓN de toda la historia.
Jeremías lo describió como un "tiempo de angustia para Jacob", tanto
que "no hay otro semejante a él" (Jeremías 30:7).
Daniel
también describió este período calamitoso.
Refiriéndose
a un momento que ya es inminente, Daniel predijo:
"En
aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe [arcángel] que está de parte
de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de ANGUSTIA, cual nunca fue desde que
hubo gente hasta entonces" (Daniel 12:1).
Estas
profecías se refieren al mismo castigo intenso sobre los Estados Unidos e Inglaterra.
Y luego
¿qué?
"Pero
en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en
el libro.
Y
muchos de los que duermen [están muertos] en el polvo de la tierra serán
despertados [en la RESURRECCIÓN], unos para vida eterna..." (versículos
1-2).
Se trata del
tiempo inmediatamente antes de la RESURRECCIÓN de los justos, a la venida de
Jesucristo.
La
segunda venida de Cristo pondrá fin a la civilización de este mundo y dará
comienzo al feliz, pacífico y maravilloso mundo de mañana.
EL MISTERIO DE LA
IGLESIA
EL
MISTERIO MÁS GRANDE de todos tal vez no parezca tan misterioso a primera vista.
La
razón es que el verdadero propósito y el significado de la Iglesia son tan
incomprendidos como la Biblia misma.
Para los que
no conocen la clave de este misterio, la revelación de su verdad los dejará
sorprendidos.
La verdad
acerca de la Iglesia, la razón de su existencia y su propósito, ha permanecido
oculta aun a los ojos de la cristiandad tradicional.
Lo anterior
está íntimamente ligado con el evangelio de Jesucristo.
El hecho de
que el evangelio de Cristo haya dejado de proclamarse al mundo desde
aproximadamente el año 50 hasta el año 1953 de nuestra era, es algo como para
dejamos atónitos.
El apóstol
Pablo lo había predicho al decir:
"Pero
si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está
encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los
incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de
Cristo, el cual es la imagen de Dios”
(II
Corintios 4:3-4).
Millones han
leído este pasaje sin captar su verdadero significado.
La Iglesia:
exclusivamente del mundo cristiano
El término
iglesia se aplica sólo a la religión cristiana.
(La religión
cristiana, en su acepción general, es la religión más grande del mundo en
cuanto a número de seguidores profesos.)
Otras
religiones tienen mezquitas, sinagogas y templos.
Pero ¿es la
Iglesia un edificio?
Muchos lo
creen así, y esto refleja su ignorancia del propósito y significado de la
Iglesia.
En este
capítulo nos ocuparemos precisamente de la Iglesia que, despojada del misterio
que la rodea, es algo de primerísima importancia para todas las personas de la
tierra.
La Iglesia,
fundada por Jesucristo, tiene un significado importantísimo para todo ser
humano que Jamás haya existido. Pero casi nadie conoce ese significado.
Aun dentro
del mundo cristiano, la apostasía, las divisiones y el tiempo han borrado el
significado original y el propósito de la Iglesia, de manera que se han
convertido en un verdadero misterio.
La palabra
iglesia en castellano es una traducción del griego “ekkíesía”, que significa
“la asamblea de los llamados o convocados”.
En tiempos
del Antiguo Testamento, Israel se llamaba una "congregación", y en
ciertos aspectos esta palabra es sinónimo de iglesia.
Sin embargo,
en el sentido bíblico hay una clara diferencia entre los términos iglesia y congregación.
La
congregación de Israel estaba apartada como nación, pero los israelitas no eran
personas llamadas en el sentido espiritual, como lo son los miembros de la
Iglesia del Nuevo Testamento.
Lo que ha
permanecido oculto aun a los ojos de la cristiandad tradicional es el verdadero
propósito de la Iglesia, la razón por la cual Jesucristo,
el segundo Adán, fundó su Iglesia.
El verdadero
propósito de la Iglesia
Diré primero
lo que la Iglesia no era y no es, aunque será una gran sorpresa para casi todos
los lectores.
La
Iglesia no es el instrumento mediante el cual Dios pretende "salvar al
mundo".
Pocos
han notado que Jesús no hizo ningún intento de ganar conversos ni invitó a la
gente a "entregarle su corazón" ni a "aceptarlo como su Salvador
personal".
Por el
contrario, "llamó" o reclutó a 12 discípulos.
La palabra discípulo
significa estudiante o alumno.
Los 12 eran
alumnos de Jesús, quien les enseñaba el evangelio del reino de Dios.
Esto tiene
que ver con el propósito que Dios tuvo al crear al género humano, mas este
propósito fue rechazado, y luego perdido, por el primer hombre creado: Adán.
En esto
punto conviene repasar. Dios es el Creador y Gobernante supremo de toda su
creación.
Colocó al
arcángel Lucero en el trono de la tierra como administrador del gobierno
divino.
El
gobierno de Dios se basa en la ley de Dios, y ésta es un camino de vida, el
camino del amor altruista.
Al rechazar
el gobierno de Dios, Lucero se convirtió en Satanás y gobernó según el camino
de vida opuesto, de rebeldía, egocentrismo y contienda.
Adán, el
primer ser humano creado, tuvo la oportunidad de recibir la vida divina eterna
obedeciendo a Dios y acatando la ley y el gobierno divinos. Podría haber
remplazado a Satanás en el trono de la tierra, pero rechazó el gobierno y el
camino de Dios.
Así,
Satanás quedó en el trono donde hoy sigue gobernando.
Adán y la
familia humana fueron secuestrados y engañados y así adoptaron el camino hostil
y egocéntrico de Satanás.
Entonces
Dios negó el acceso al árbol de la vida y al Espíritu Santo hasta que
Jesucristo, el segundo Adán, conquistara a Satanás y lo remplazara en el trono.
En
su primera venida, cuando estuvo en la tierra como hombre, Jesucristo no vino a
arrebatar el trono sino a vencer a Satanás, a mostrarse apto para remplazarlo
en el trono y para pagar con su sangre derramada el rescate del mundo
secuestrado.
Ahora bien,
¿por qué existe la Iglesia?
Jesucristo
también vino para llamar a algunos elegidos a salir del mundo de Satanás, para
que abandonaran sus caminos y siguieran los caminos de la ley de Dios, a fin de
mostrarse aptos para reinar con Cristo cuando venga a remplazar al diablo.
Los
llamados a la Iglesia no fueron llamados solamente para recibir la salvación y
la vida eterna, sino también para aprender el camino del gobierno de Dios y
desarrollar el carácter divino durante esta vida mortal en la era de la
Iglesia.
La Israel
del Antiguo Testamento recibió siete fiestas anuales ordenadas para siempre
(ver Levítico 23). Su verdadero significado fue un misterio oculto por mucho
tiempo.
Representan el
plan divino de redención, el plan mediante el cual Dios se está multiplicando a
sí mismo.
-------------------------------------------------------------------------------------La Pascua representa la muerte de Cristo en pago por el pecado humano
(únicamente cuando ha habido verdadero arrepentimiento).
Los
siete días de la Fiesta de los Panes sin Levadura muestran cómo la Iglesia sale
del pecado, de la misma manera como Israel salió de Egipto.
-------------------------------------------------------------------------------------
La Fiesta de Pentecostés, llamada originalmente la Fiesta de las
Primicias, muestra a los miembros de la Iglesia como los primeros en ser
engendrados y en nacer como hijos de Dios durante esta era.
-------------------------------------------------------------------------------------
La Fiesta de las Trompetas representa la segunda venida de Cristo para
asumir el trono de la tierra y gobernar a todas las naciones.
-------------------------------------------------------------------------------------
El Día de la Expiación
muestra el destierro de Satanás.
-------------------------------------------------------------------------------------
La Fiesta de los Tabernáculos representa el reinado de mil años bajo el
gobierno de Cristo y los hijos de Dios.
-------------------------------------------------------------------------------------
El Último Gran Día representa el juicio final, del cual hablaremos
en el capítulo 15.
-------------------------------------------------------------------------------------Ahora
volvamos al tema de este capítulo: la Iglesia.
La institución de la
Iglesia
¿Qué es la
Iglesia?
¿Por qué
existe?
La
institución de la Iglesia no parecería un misterio a primera vista.
El mundo
occidental da por sentada la existencia de las iglesias como una faceta más de
la vida civilizada.
¿POR QUÉ
existe la institución de la Iglesia en el mundo?
¿POR QUÉ se
instituyó y con qué propósito?
Si
preguntáramos a personas en el mundo no cristiano, donde tienen acogida otras
religiones, probablemente no nos darían una respuesta.
Es poco lo
que saben sobre la Iglesia.
Los que
siguen la corriente de un cristianismo más modernista y liberal probablemente
dirían que la Iglesia existe simplemente como un apoyo emocional, por su
influencia psicológica sobre los que no han acogido la teoría de la evolución
tal como se acepta en la educación superior.
Si
preguntáramos a los que siguen las enseñanzas de alguna corriente evangélica
cristiana, probablemente dirían que la Iglesia es el instrumento de Dios en su
empeño por salvar al mundo del fuego eterno del infierno. Estas personas creen
que la Iglesia es un lugar donde se acude para la salvación del alma.
Si la
Iglesia se fundó como instrumento para "salvar a la gente", entonces
pregunto:
¿Qué medio
utilizó Dios para tratar de salvar a los seres humanos antes de que Jesucristo
fundara la Iglesia?
Cristo no
vino hasta 4.000 años después de Adán y del pecado original.
Si Dios ha
estado tratando de convertir al mundo,
¿de qué
medios se valió durante esos 4.000 años entre Adán y Cristo?
Como hemos
visto en un capítulo anterior, Dios negó el acceso al árbol de la vida en
tiempos de la fundación del mundo.
El Espíritu
Santo y la salvación le han sido negados al mundo durante todos estos años,
Pero en
vista de lo revelado por el Dios todopoderoso en su Palabra, y que hemos
explicado en los capítulos anteriores, todas estas suposiciones son erradas.
Son apenas
el testimonio vociferante de aquel hecho expresado en Apocalipsis
12:9:
“que
todo el mundo ha sido engañado por Satanás el diablo”.
La
mente del hombre está cegada a la verdad del propósito de Dios, como afirma
II
Corintios 4:3-4.
La
existencia de la Iglesia, pues, se convierte en un verdadero misterio para casi
todos los habitantes de la tierra.
Con cierta
frecuencia escuchamos noticias acerca de alguna iglesia.
Al hablar de
iglesia la gente piensa en un edificio o quizá una secta que aparece en las noticias.
No se le ocurre pensar que la existencia de la Iglesia pueda ser un misterio.
Más cuando
preguntamos por qué existen las iglesias y cómo se creó la institución de la
Iglesia, cuál es su razón o propósito, y si tiene alguna importancia la iglesia
a la cual pertenecemos, entonces empieza a surgir como un misterio.
La mayoría
de las personas no tienen respuesta.
Los hechos
que rodean el origen de la Iglesia y su propósito se revelan en aquel libro de
misterios que es la Santa Biblia.
La aclaración
de este misterio tomará más páginas de este volumen que cualquier otro tema.
¡Mi experiencia
persona!
Recuerdo mi
propia experiencia, semejante a la de muchas personas.
Mis padres
eran miembros de una respetada iglesia del cristianismo tradicional, como lo
habían sido sus familias por muchas generaciones.
Desde mi
infancia me llevaron a los servicios religiosos y los consideré como parte
normal de la vida.
Iba todos
los domingos porque mis padres me llevaban.
Continué la
costumbre hasta la edad de 18 años.
Nunca se me
ocurrió preguntar por qué debía ir ni cómo se había originado la iglesia ni
cuál era su verdadero significado o propósito.
En aquellos
años nunca experimenté la "conversión".
Cuando
alcancé la edad de la adolescencia me dijeron que tenía derecho, por
nacimiento, de pertenecer a la iglesia.
Daba por
sentado que yo era un alma inmortal y que cuando muriera no moriría en realidad
sino que pasaría al cielo donde no tendría responsabilidad alguna sino una vida
de ocio y comodidad envuelto en gloria sublime para siempre.
Pero la
religión y las doctrinas no me interesaban. Simplemente iba a los servicios
religiosos por considerarlos una fase más de la vida.
No tenía
verdaderas inquietudes espirituales ni religiosas.
A la edad de
18 años. cuando me inicié en el negocio de la publicidad, perdí todo interés en
la religión y las cosas de Dios, hasta dejar de asistir regularmente a los
servicios religiosos.
Seguía
creyendo en Dios... o mejor dicho, daba por sentada la existencia de Dios, pues
era lo que me habían inculcado desde la cuna.
A la edad de
25 años conocí a una joven muy especial y contraje matrimonio con ella. Le
interesaban las cosas de Dios y comenzamos a pensar que convendría afiliarnos a
alguna iglesia.
En la
familia de mi madre había cuáqueros y metodistas.
No había una
iglesia cuáquera en nuestro vecindario en Chicago.
Nos
afiliamos a una iglesia metodista porque quedaba a corta distancia de nuestra
casa, porque nos gustaba la personalidad del ministro y porque los miembros nos
parecían simpáticos.
Creo que la
nuestra fue la experiencia típica de millones de personas. Nunca se me ocurrió
preguntar, y ni siquiera pensar, por qué debíamos ir al culto ni para qué se
había creado la institución de la Iglesia.
Al igual que
millones, di por sentado que la gente "buena" iba a la iglesia y que
nosotros debíamos hacer otro tanto.
La Iglesia y la
historia
Ahora
pregunto si alguien ha considerado sobre la razón o el propósito de la Iglesia
como una institución.
¿SABE ALGUIEN
POR QUÉ HAY IGLESIAS?
¿Tienen
éstas alguna RAZÓN de ser?
El hecho de
que haya una iglesia conocida como "cristiana” es en sí uno de los grandes
misterios de nuestros tiempos.
El tema me
recuerda que sin haber vivido y visto los sucesos de los últimos 6.000 años que
llevaron hasta el presente, no podemos captar el verdadero significado y el
propósito de la Iglesia.
En este
capítulo, pues, analizaremos la Iglesia dentro de su VERDADERA relación con los
sucesos descritos en los primeros cinco capítulos de este libro.
Nuevamente
preguntamos:
¿Qué es la
Iglesia?
La mayoría
de las personas piensan que una iglesia es un edificio de techo inclinado y
campanario que se dirige al cielo.
Los
diccionarios definen la palabra iglesia como un edificio.
Pero cuando
se fundó en un principio, era algo totalmente distinto.
Supongamos
que una iglesia fuera un edificio adonde va la gente el domingo por la mañana
para el "culto".
El concepto
más generalizado es que las personas van a la iglesia.
Pero tal
como se fundó en tiempos del Nuevo Testamento. era la Iglesia la que iba a un
edificio, que primero era una casa particular.
Y la Iglesia
no se reunía los domingos sino los sábados.
Las iglesias
de hoy difieren mucho de lo que Cristo instituyó.
Este hecho
también está envuelto en el misterio, y casi nadie lo entiende.
¿Qué
PROPÓSITO tuvo Cristo al fundar la Iglesia?
¿Qué le ha
sucedido a la Iglesia desde entonces?
Algunos
saben que Cristo fundó la Iglesia, pero
¿Qué y quién
es Cristo?
Y si fue el fundador
de la Iglesia, ¿para qué la fundó?
Cristo fundó
una sola Iglesia, pero el mundo occidental tiene muchas:
Católica,
protestante e independientes.
Y dentro de
ellas hay muchas sectas, divisiones o congregaciones, cada una con sus propios
credos, enseñanzas, ritos y programas.
La Iglesia
empezó siendo una sola.
Tal como se
consigna en I Corintios 12, la Iglesia constaba de muchos miembros pero era un
solo cuerpo, una sola Iglesia, con Jesucristo a la cabeza.
En la
primera parte de este capítulo nos ocuparemos principalmente de cuatro
preguntas básicas que constituyen un misterio.
Es preciso
aclararlas.
1) ¿Qué y
quién es Cristo? ¿Por qué vino a la tierra?
2) ¿Qué es
la Iglesia y por qué se originó?
3) ¿Cuál es
el evangelio que la Iglesia debe proclamar?
4) ¿Cuál es
la historia de la Iglesia? Y ¿Por qué es tan diferente el cristianismo hoy de
lo que fue en sus comienzos en el primer siglo de nuestra era?
Institucionalmente,
la Iglesia hoy es considerada como un organismo religioso, una asociación o
sociedad.
Los
"piadosos" deben pertenecer a alguna iglesia.
Existen los
"buenos" y los "malos", y los primeros son piadosos.
¿A qué
iglesia o secta debemos pertenecer?
¿Acaso
importa que sea una u otra?
Un ministro sin
fieles
Recuerdo un incidente
que ocurrió hace más de 50 años. Estando aún en la ciudad de Eugene, Oregón, se
me acercó un ex ministro quien se había casado hacía poco. Su esposa era
adinerada, mas por orgullo él no quería que ella lo mantuviera. No había estado
empleado en el ministerio por algún tiempo, pero ahora necesitaba trabajo.
— ¿Sabe de
alguna vacante para un ministro en este condado? —me preguntó—. Mi deseo es
mantener a mi esposa, pero ella quiere quedarse viviendo por estos lados.
—Sí, sé de
una vacante —le repuse—pero a usted no le serviría porque es una iglesia
cristiana y usted es metodista, con diferentes creencias y prácticas.
—Eso no
importa —se apresuró a explicarme—; yo predicaré las doctrinas que ellos
quieran.
¿No importa
acaso lo que creemos?
Dejemos que
la Palabra de Dios nos responda.
La Iglesia
parece ser algo relacionado con el culto colectivo.
Se refiere,
supuestamente, al culto de Dios.
Pero si Dios
tiene que ver con la Iglesia
¿Cuál es su
relación con ella?
¿Cómo empezó
la Iglesia?
Todo esto es
un misterio para el mundo de hoy.
Por allá en
el año de 1927, cuando mi estudio intensivo de la Biblia me estaba acercando a
la conversión, me hice este tipo de preguntas. Supongo que la mayoría de las
personas nunca se las han hecho.
En el idioma
griego del Nuevo Testamento la Iglesia es llamada la “ekkíesía”, que significa
la asamblea de los llamados o convocados: una asamblea, una congregación, una
reunión o un grupo.
La palabra “ekkíesía”
no tiene nada de sagrado, pero sí lo tiene el nombre de la Iglesia, que aparece
12 veces en el Nuevo Testamento:
la
"Iglesia de Dios".
La Iglesia
del Antiguo Testamento fue la "congregación de Israel", o sea los
descendientes del patriarca Jacob.
Por qué fundó Jesús
la Iglesia
El primer
pasaje del Nuevo Testamento en que aparece la palabra iglesia es Mateo 16:18, donde Jesús le dice a Simón Pedro:
"Edificaré
mi iglesia".
Como dijimos
antes, la palabra griega inspirada fue “ekkíesia”, que significa los
convocados. Dicho más claramente en castellano. Jesús declaró:
"Llamaré
discípulos para que salgan del mundo de Satanás, para que crezcan hacia el
mundo nuevo y totalmente distinto que será el reino de Dios".
Y
en Efesios 5:23 se afirma que Jesús es la cabeza de la Iglesia.
Esto, pues,
sabemos. Sea lo que fuere la Iglesia, pertenece a DIOS, y su nombre es
IGLESIA DE
DIOS.
Jesucristo
es su fundador y su CABEZA viviente.
Pero si es
la Iglesia de Dios, si Jesucristo la fundó y la encabeza hoy, entonces es algo
IMPORTANTE PARA DIOS. Por lo tanto, ¡ES VITAL QUE ENTENDAMOS!
Debemos
tener en cuenta lo que sucedió antes, los antecedentes de la Iglesia, a fin de
entender POR QUÉ la creó el Cristo viviente, y para entender QUÉ es y qué lugar
ocupa dentro del PROPÓSITO divino que se está cumpliendo en la tierra.
La Iglesia del
Antiguo Testamento
La Israel
del Antiguo Testamento tenía una función dentro de la preparación para el REINO
DE Dios.
La primera mención
de la Iglesia en la Biblia, cronológicamente hablando, aparece en Hechos 7:38,
donde se habla de la "congregación en el
desierto" en el monte Sinaí bajo Moisés.
Cuando la
Biblia habla de Israel como iglesia, suele emplear la palabra
"congregación".
Sin embargo,
como veremos, la Iglesia del Nuevo Testamento es enteramente distinta de la
"congregación de Israel", y también lo es su propósito.
Muy pocos
han entendido que no se podía proclamar el evangelio al mundo y que la
congregación llamada por Dios no podía recibir el
Espíritu Santo por dos razones;
a)
HASTA QUE Jesús se hubiera mostrado apto
venciendo a Satanás
y
b)
HASTA QUE hubiera sido
glorificado luego de
ascender al cielo (ver Juan 7:37-39).
Esto es algo
que ni siquiera los jefes religiosos y los teólogos de hoy comprenden.
Es un
verdadero misterio que necesita revelarse y despejarse.
Ahora
entendamos claramente Qué y quién es Cristo.
Ya hemos
visto en el capítulo I que Cristo, en la eternidad antes de la existencia del
mundo, fue el Logos o Verbo que también era Dios, y que nació como Jesús, Hijo
de Dios.
Ahora bien,
como Hijo de Dios
¿Qué era
Jesús?
La
Biblia lo llama el segundo o postrer Adán (I Corintios 15:45).
¿Por qué fue
llamado así?
El
primer Adán tuvo la oportunidad de tomar del árbol de la vida, que significaba
la vida divina. Entonces habría
obedecido a Dios y habría remplazado a Satanás en el trono de la tierra.
Jesús vino
para hacer precisamente eso, para llenar los requisitos, como reemplazo de Satanás
en el trono y para dar comienzo al gobierno de Dios en la tierra con aquellos
llamados a salir del mundo de Satanás.
Vino también
con un mensaje de Dios, llamado el evangelio.
En realidad,
su evangelio, o sea el mensaje que Dios envió por medio de Él, era la buena noticia del reino de Dios.
El reino de
Dios, como veremos, será la restauración del gobierno de Dios sobre la tierra
cuando Satanás sea depuesto.
Jesús vino
también para edificar su Iglesia, así como para pagar el rescate por un mundo
secuestrado, y con ese rescate: su muerte, pagar la pena incurrida por todos
los hombres por sus pecados.
Jesús: gobernante y
rey de la tierra
Además, hay
algo que casi nadie entiende, ni siquiera los teólogos:
¡Jesús nació
para ser REY!
En el Juicio
de vida o muerte ante Pilato, éste le preguntó:
"¿Luego,
eres tú rey?"
Y Jesús
respondió:
"Tú
dices que yo soy rey. Yo para esto he
nacido, y para esto he venido al
mundo" (Juan 18:37).
Jesús
también dijo (versículo 36):
"Mi
reino no es de este mundo... [si lo fuera] mis servidores pelearían".
Con esto
mostró que el actual mundo es de Satanás.
Jesús
vino a llamar personas para que salieran de este mundo y se preparasen para enseñar
y gobernar bajo su mano cuando sea Rey y asuma el trono de la tierra.
Antes de que
María concibiera, Dios le había dicho por medio de su ángel:
"Y
ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre
Jesús.
Este
será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono
de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no
tendrá fin"
(Lucas
1:31-33).
Su evangelio fue la buena noticia de ese reino, el reino de Dios.
Es importante
que entendamos en este punto que durante su vida humana Jesús fue al mismo
tiempo Dios y hombre.
La profecía
de Isaías 7:14 habla de María, madre de Jesús, como la virgen que tendría un
hijo.
El nombre
del Hijo según esta profecía sería Emanuel, que significa "Dios con nosotros" (Mateo 1:23).
En otras
palabras. Jesús era Dios y también era hombre.
No tuvo
padre humano. Su padre fue el Dios todopoderoso quien lo engendró por medio de
su Santo Espíritu.
Pero si bien
Jesús fue "Dios con nosotros", también fue humano como todos
nosotros, y sujeto a las tentaciones como lo somos todos. Aun siendo Dios en la
carne, se desempeñó
en su
ministerio como ser humano.
Recordemos
que El fue el segundo Adán. Era necesario que como humano rechazara el
"árbol prohibido" y aceptara el árbol de la vida. Era necesario que
hiciera lo que pudo haber hecho el primer Adán: optar por confiar enteramente
en Dios el Padre.
Dios estaba
dentro de Jesús y éste obedecía a su Padre en todo.
Así llenó
los requisitos para quitarle a Satanás el trono de la tierra.
Jesús era Dios
¿Por qué era
necesario que Jesús fuese Dios en carne humana?
¿Por qué
tenía que ser Dios?
¿Por qué
tenía que ser hombre?
Como Dios,
era el Hacedor de toda la humanidad.
Colosenses 1:16
revela que Dios creó todas las cosas por medio de Jesucristo.
Cuando
Cristo nació como humano, su vida como Hacedor nuestro era muy superior a la
suma total de todas las vidas humanas.
Como son los
hombres los que han pecado y caído bajo la pena de muerte, la ley de Dios
exigía la muerte humana como pena por los pecados del hombre.
Siendo
Jesús nuestro Hacedor, era el único hombre cuya muerte podía pagar la pena por
los pecados de todos.
Esta era la
única manera como el Dios creador podía redimir a una humanidad condenada a la
pena de muerte.
Azotado
por nuestra curación
Debemos
tener presente que si bien Jesús fue Dios en la carne, también fue humano como
nosotros. Podía sufrir los mismos dolores físicos. Había sido condenado a
muerte por el gobernador romano Poncio Pilato a instancias de la turba judía
vociferante.
Jesús era un
hombre joven, fuerte y vigoroso de unos 33 años de edad y en óptimas
condiciones de salud. Como nunca quebrantó ni siquiera uno de los principios de
la buena salud, sufrió el proceso de la muerte como ningún otro ser humano.
Había pasado
la noche en vela, en juicio delante de Pilato, quien a la mañana siguiente lo
entregó para ser azotado.
La costumbre
romana consistía en desnudar a la persona hasta la cintura, colocarla de
rodillas con el cuerpo doblado hacia adelante y amarrarla a un poste.
Se le
castigaba con un azote hecho de tiras de cuero que llevaban trozos de plomo,
astillas de hueso y pedazos de metal cortante colocados en las tiras a
intervalos de 10 a 12 centímetros.
El propósito
era que al golpear y enroscarse en el cuerpo de la persona, se clavaran
profundamente en su carne. La víctima era azotada hasta que la carne se
desgarraba, aun dejando al descubierto las costillas, para debilitarla de modo
que muriera rápidamente en el
madero.
El profeta
Isaías predijo:
(...
tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era
humana" (Isaías 52:14, Biblia de Jerusalén).
Jesús sufrió
esta tortura tan indescriptible para que los creyentes pudieran ser sanados de
sus transgresiones espirituales y de sus dolencias y enfermedades
(Isaías
53:5; I Pedro 2:24).
¡Qué
espantoso precio pagó nuestro Hacedor para que nosotros, creyendo, pudiésemos
ser sanados, no sólo de nuestros pecados sino también sanados física, mental y
emocionalmente!
Sin embargo,
casi todos los que se dicen creyentes ignoran lo que hizo su Salvador por
ellos.
Jesús quedó
tan debilitado por este terrible suplicio que no pudo llevar la cruz, como se
le exigía, sino que necesitó ayuda.
La muerte más cruel e
ignominiosa
Fuera de los
muros de la ciudad, en el lugar llamado de la Calavera (Góigota), Jesús fue
clavado en la cruz. Lo humillaron, le escupieron el rostro, se burlaron y
mofaron de El.
Más aún, por
haber llevado nuestros pecados sobre si en ese momento a fin de pagar la pena
en lugar nuestro, fue abandonado aun por Dios su Padre.
Mientras
colgaba indefenso en la cruz, un soldado lo atravesó con una lanza.
Jesús gritó
de dolor, y luego murió (Mateo 27:50).
El hizo esto
porque usted y yo hemos quebrantado la ley de Dios.
Hizo el
sacrificio más grande posible por usted y por mí.
Hay otra
verdad de suprema importancia. La resurrección de Jesús fue la de un ser humano
y la única que podía hacer posible la resurrección de los hombres a la vida
inmortal.
Ahora veamos
otra profecía esencial en Isaías 9:6-7:
"Porque
un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se
llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de
paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de
David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia
desde ahora y para siempre. El celo del Eterno de los ejércitos hará
esto".
Nótese
que el gobierno estaría sobre su hombro.
Jesús
va a ser Rey sobre toda la tierra.
Y una de las
razones de su primera venida fue anunciar aquel reino.
El evangelio
de Jesús no sólo era una buena noticia sino un anuncio o proclamación de la
buena noticia acerca del futuro reino de Dios.
La
tragedia es que la cristiandad tradicional ha abandonado y perdido aquel
mensaje evangélico glorioso y vital remplazándolo con su propio evangelio
acerca de la persona de Cristo.
Jesús
nació como hombre para convertirse en REY y para establecer, ulteriormente, el
REINO DE DIOS que regirá a todo el mundo bajo el GOBIERNO DE DIOS.
Ahora bien,
ese gobierno necesitará más gente.
El rey,
presidente o jefe de estado de cualquier nación gobierna con una organización
más o menos grande formada por personas que administran las distintas fases o
departamentos bajo él. Asimismo, Cristo necesitará un gobierno organizado con
más gente capacitada para gobernar bajo Él.
Jesús
dijo: "Edificaré mi iglesia" (Mateo 16:18).
La
Iglesia había de estar conformada por muchas personas que serían llamadas para
salir del mundo de Satanás a fin de aprender y capacitarse para ocupar
distintos cargos en el gobierno bajo Cristo cuando El venga a regir a todas las
naciones.
Jesús: Salvador
espiritual
Jesús vino
también como Salvador espiritual para, a su debido tiempo, salvar al pueblo de
Dios de sus pecados de modo que pudiera NACER dentro de la FAMILIA DIVINA
(Mateo
1:21).
Recordemos
que el acceso al árbol de la vida,
símbolo del Espíritu Santo, le fue negado a la
humanidad desde la fundación del mundo cuando Adán pecó.
Lo que el
mundo no entiende es que Dios ha negado el acceso a su Espíritu HASTA QUE el
segundo Adán deponga a Satanás y restablezca el gobierno de Dios en la tierra.
En cuanto a
la humanidad en general, en tiempos del pecado de Adán se decretó que los “hombres murieran una vez, y luego, mediante la resurrección,
vinieran a juicio”
(Hebreos
9:27).
El Espíritu
Santo no fue dado al pueblo de la antigua Israel.
Como Dios
llamó a los profetas para un fin especial dentro de la preparación de la
salvación humana, era necesario hacer una excepción y dotarlos del poder del
Espíritu Santo a fin de que pudieran cumplir su cometido.
De la misma
manera, cuando Dios empezó a llamar a su Iglesia por medio de Jesucristo, para
cumplir una función especial, en los preparativos del reino y gobierno divinos,
sobre todas las naciones, se hizo necesaria la misma excepción para la Iglesia
de modo que recibiera el poder del Espíritu Santo.
Dios
definitivamente no dio a sus profetas el poder del Espíritu Santo tan sólo para
otorgarles la salvación. De igual manera.
Dios
no llamó a los santos para que salieran de este mundo únicamente con el fin de
que obtuvieran su propia salvación y la entrada a su reino.
Si así
fuera, Dios haría acepción de personas, llamando a los pocos miembros de su
Iglesia ahora y negando la salvación a los demás.
Si Dios está
ofreciendo la salvación a los pocos miembros de su Iglesia con el único fin de
darles la salvación, excluyendo a la arrolladora mayoría de los hombres hasta
más tarde, entonces hace acepción de personas y discriminaría contra la
humanidad en general.
Jesús dijo
claramente que ninguno puede venir a Él si el Padre no lo llama (Juan 6:44).
Los
cristianos profesos creen precisamente lo contrario.
El cristianismo falso
enseña que Dios está llamando y tratando de salvar a todo el mundo ahora.
Si así
fuera, Satanás ciertamente estaría ganando la batalla, pues la gran mayoría de
los hombres saben poco o nada acerca de Cristo y de la salvación que se puede
alcanzar por medio su intermedio.
La salvación: todo en
un debido orden
El plan
maestro de Dios dispone que se ofrezca la salvación y la vida eterna a todos
los hombres, pero todo a su debido tiempo.
Los llamados
a salir del mundo y a formar parte de la Iglesia ahora, son llamados para cumplir un propósito y una obra específica.
Esta obra
específica hace posible la capacitación espiritual que ayudará a convertir a la
humanidad entera.
Estas
personas son llamadas en un momento cuando Satanás y el resto del mundo las
persigue y las ataca.
El resto del
mundo será llamado cuando Satanás ya no esté y tendrán la ayuda de Cristo y los
santos hechos inmortales en el reino de Dios. Este hecho no lo entiende el
mundo ni el cristianismo tradicional porque Satanás ha cegado su mente (II
Corintios 4:4).
Satanás ha engañado
al mundo entero, incluso a la cristiandad tradicional (Apocalipsis 12:9).
Ni los
cristianos profesos, ni sus jefes eruditos, ni los teólogos comprenden los
PROPÓSITOS para los cuales Cristo tuvo que venir a la tierra.
¿Por qué vino Jesús?
Jesús no
vino para salvar al mundo de Satanás mientras el diablo ocupa el trono y engaña
a los hombres.
Jesús
salvará al mundo a su segunda venida, cuando Satanás sea depuesto.
Entonces
¿Para qué
vino Jesús hace más de 1.900 años?
No para
gobernar, no para reinar sobre las naciones, no para salvar al mundo mientras
Satanás sigue gobernándolo.
Su
nacimiento humano fue la venida del "segundo Adán".
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Jesús vino 1) para mostrarse apto (cosa que Adán no logró hacer) para
remplazar al ex arcángel Lucero en el TRONO DE LA TIERRA, gobernando con el
GOBIERNO DE DIOS.
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Vino también
2) para anunciar el futuro establecimiento del REINO
DE Dios y enseñar aquella buena noticia profética (el evangelio) a sus futuros
apóstoles.
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Vino 3) para tomar sobre sí, como Creador nuestro, las penas por
nuestros pecados mediante su muerte en la cruz, de modo que pudiéramos
participar en ese mundo.
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Y vino 4) para que Dios lo resucitara de la muerte haciendo así
posible la VIDA DIVINA Y ETERNA para el pueblo de Dios y (después de su segunda
venida) para todos los hombres que hayan existido y que estén dispuestos a
recibir esa vida.
------------------------------------------------------------------------------------
Por último,
vino 5) a establecer la IGLESIA DE DIOS, la cual había
de capacitarse para gobernar por su intermedio.
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Satanás sigue
reinando
Mientras tanto,
durante 4.000 años desde tiempos del primer Adán, el astuto y maligno Satanás
ha estado desorientando y gobernando a una humanidad ENAJENADA de todo contacto
y conocimiento de Dios.
El diablo
sigue ocupando aquel trono de poder, si bien no administra el gobierno de Dios
sino que desorienta a toda la humanidad sutilmente haciéndola vivir de un modo
diametralmente opuesto a la ley del gobierno divino, es decir, siguiendo el
camino de la vanidad, la codicia, la competencia, la contienda y la violencia en
vez del camino de Dios que es amor, cooperación, paz, felicidad y alegría.
No bien hubo
nacido el niño Jesús, cuando Satanás se valió del rey Herodes, nombrado por
Roma, trató de matar al futuro Rey del mundo (Mateo 2:13-15).
Pero Dios
advirtió a José y María diciéndoles que huyeran a Egipto con el niño y que
permanecieran allí hasta la muerte de Herodes.
Cuando Jesús
tenía como 30 años de edad, estaba listo para empezar a escoger a sus apóstoles
y para proclamar y enseñarles el mensaje que traía de Dios: su evangelio.
Mas primero
era imperativo que se mostrara APTO para remplazar a Satanás y establecer el
REINO DE DIOS, y esto lo haría venciendo al diablo.
Esta fue
quizá la confrontación y la batalla más importante, trascendental y decisiva de
todos los tiempos y en todo el universo. Se describe en detalle en el capítulo
4 del Evangelio de Mateo.
La titánica batalla
de los siglos
Jesús ayunó
40 días y 40 noches. No ingirió comida ni agua, pero en su debilidad física se
fortaleció espiritualmente.
Satanás se
valió de sus poderes de engaño más hábiles y sutiles. Debió pensar que podía
conquistar y vencer a Cristo espiritualmente.
Satanás bien
sabía que su lucha era por impedir que lo destronaran.
Dirigió el
primer golpe hacia los puntos que le parecieron más vulnerables física y
espiritualmente.
Un hombre
que no había ingerido agua ni alimento en 40 días seguramente estaría tan débil
que cedería ante cualquier tentación de comida. Y al mismo tiempo, la debilidad
espiritual más vulnerable es la VANIDAD.
"Si...",
dijo Satanás tentándolo con aquella palabrita tan despectiva y tan eficaz:
"Si
eres Hijo de Dios"
Un hombre
cualquiera se habría sentido ofendido, indignado.
Habría
respondido desafiante:
"¿Cómo
que SI soy el Hijo de Dios?
¡Te mostraré
que soy el Hijo de Dios!"
En esta
primera arremetida Satanás dijo:
"Si
eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan" (Mateo 4:3).
En otras
palabras:
"El
Hijo de Dios puede hacer milagros. DEMUÉSTRAME que eres el Hijo de Dios.
Estás medio
muerto de hambre. Haz un milagro. Consigue alimento mediante un prodigio"
Pero Jesús
se limitó a responder citando y obedeciendo la Palabra de Dios:
"Escrito
está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca
de Dios" (versículo 4)
del Deuteronomio.
Jesús no se
había dejado vencer por este primer golpe, pero Satanás insistió.
Llevándolo a
Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del templo y siguió poniendo en DUDA el
hecho de que fuera el Hijo de Dios.
"Si
eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:
“A
sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, para que no
tropieces con tu pie en piedra" (versículo 6).
Ahora
Satanás citó las Escrituras, pero las aplicó erróneamente, torciendo su
significado, tal como hacen tantos eruditos influidos por él.
Jesús
respondió:
"Escrito
está también: No tentarás al Señor tu Dios” (versículo 7)
Esta cita es
de Deuteronomio 6:16 y se refiere a tentar a Yahvéh
(YHVH) en hebreo), el miembro de la Divinidad que nació en carne humana, o sea
el mismo Jesucristo.
Aun así,
Satanás persistió. Llevando a Jesús a la cima de un monte, le mostró todos los
reinos del mundo y su gloria:
"Todo
esto te daré, si postrado me adorares" (Mateo 4:9).
Jesús no
negó que Satanás tenía dominio sobre las naciones del mundo.
Esta era una
tentación que le ofrecía el poder inmediato.
Satanás bien
sabía que Jesús heredaría todos estos reinos más de 1.900 años después.
Pero lo tentó
ofreciendo entregarle el poder INMEDIATAMENTE.
Pero Jesús
decidió que había llegado el momento de TERMINAR esta batalla colosal por el
dominio del mundo.
Ahora le
impuso una ORDEN, ¡mostrando que el AMO era El!
"¡Vete,
Satanás!", le ordenó Jesús con AUTORIDAD SUPREMA
(Versículo
10).
Satanás se
escurrió. Pero no dio por terminada su lucha, ni la ha dado por terminada hoy.
¡Sigue
peleando contra la IGLESIA de Dios!
Jesús se hizo apto
Jesucristo,
el segundo Adán, ¡se hizo APTO!
Hasta ese
momento, la BUENA NOTICIA del futuro REINO DE DIOS no podía anunciarse al
mundo.
Ahora el
Hijo de Dios había resistido y conquistado a Satanás y se había mostrado APTO
para restaurar el GOBIERNO DE DIOS y para establecer el REINO DE DIOS en la
tierra.
¡Ahora le
corresponde a la IGLESIA mostrarse apta para gobernar con El!
Jesús vino,
entre otras cosas, para sacar a su Iglesia del mundo.
Los llamados
habían estado en este mundo y habían formado parte de él.
Cada uno se había
acarreado la PENA CAPITAL por sus pecados.
Pero Dios
había creado TODAS LAS COSAS por medio del Verbo, quien se convirtió en
Jesucristo.
Por lo
tanto, ¡la vida de Jesús era más valiosa que la vida de toda la humanidad!
Imagínese al
hijo del individuo más rico y poderoso del mundo.
Este hijo,
como heredero suyo, recibirá toda su inmensa riqueza.
Se le ha
asignado ya una porción grande de esta herencia.
El joven
siente profundo afecto por cierto amigo, pero el amigo se ha endeudado
enormemente y ha cometido un crimen. Aunque se arrepiente profundamente, no
puede salvarse de la cárcel por el robo cometido. Sintiendo compasión por su
amigo, el hijo paga la sanción con su propio dinero.
La deuda de
su amigo culpable queda PAGADA, y ya su culpa, su enorme obligación, no está
sobre él. ¡El amigo ha quedado libre de su obligación y de la sanción!
Toda la
humanidad siguió a Adán y trajo sobre sí la PENA DE MUERTE.
Antes de que
Jesús (el Verbo), ahora el Hijo de Dios, pudiera fundar su Iglesia, los llamados
a salir del mundo para entrar en esa Iglesia tenían que librarse de la PENA DE
MUERTE de modo que pudieran heredar la VIDA ETERNA.
Una de las
razones por las cuales Jesús vino como hombre a la tierra fue PARA PAGAR ESA
PENA DE MUERTE, no sólo por los llamados a su Iglesia sino también para librar
a
TODA LA
HUMANIDAD a su debido tiempo.
Pero como la
PENA CAPITAL que Él pagaría en lugar de la humanidad pecadora necesariamente
pondría FIN a su vida humana, la pagó como su último acto humano después de cumplir
todos los demás propósitos de su vida en la tierra.
Esto le da
al lector una idea de ¡CUAN GRANDE es aquel Jesús que vino a fundar la IGLESIA
DE Dios!
Recordemos
que si bien Jesús empezó su ministerio terrenal a los 30 años de edad (de su
vida HUMANA), El era el ETERNO, el que SIEMPRE había existido.
¡Cuan GRANDE
era esa vida humana de 30 años!
Y este
Jesús, criado en la ciudad de Nazaret, había resistido y vencido a Satanás
desde su nacimiento humano. Había rechazado el camino egocéntrico del "OBTENER",
y en el momento de la formidable confrontación final SE MOSTRÓ APTO para
RESTABLECER el GOBIERNO DE DIOS y para instaurar ese REINO DE Dios en la
tierra, para administrar ese gobierno.
Jesús, el
segundo Adán, tuvo éxito allí donde el primer Adán había fracasado.
Pedro: título de
liderazgo
Inmediatamente
después de la batalla decisiva en la que Jesús venció a Satanás, dos discípulos
de Juan el Bautista vieron a Jesús y éste les dijo que lo siguieran hasta su casa.
Uno de ellos era Andrés, hijo de Jonás; que tenía un hermano que se llamaba
Simón.
Jesús miró a
Simón y le dijo:
"Tú
eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir,
Pedro)" (Juan 1:42).
Pedro
significa piedra.
En Marcos
3:14, 16 leemos:
"Y
estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar... a
Simón... puso por sobrenombre Pedro".
El
sobrenombre Pedro había sido durante siglos un apodo o TÍTULO que designaba a
un JEFE religioso o una SEDE religiosa.
Pedro fue el
primero y el principal de los apóstoles.
Un apóstol
es "uno enviado a proclamar o predicar".
Así pues, al
comienzo de su ministerio terrenal, cuando estaba preparando los FUNDAMENTOS de
su Iglesia, Jesús escogió a su principal apóstol humano y a 11 más.
Estos, junto
con los profetas cuyos escritos se preservaron desde los tiempos de la primera
congregación elegida (la nación de Israel), habían de constituir el FUNDAMENTO
mismo de la Iglesia de Dios.
Jesús mismo
sería no solamente el fundador sino también la cabeza y la principal
"piedra del ángulo" (Efesios 2:19-21; 5:23).
La importancia de un
fundamento firme
Antes de los
30 años de edad Jesús había sido carpintero, y construía no sólo con madera
sino con piedra. Sabía muy bien que es preciso poner el FUNDAMENTO antes de la
estructura. Él mismo había escogido a sus apóstoles y más tarde les dijo:
"No
me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros"
(Juan
15:16, ver también el versículo 19)
Jesús empezó
a proclamar el MENSAJE que Dios había enviado al mundo por su intermedio
(Malaquías 3:1)
Leemos de
ello en el primer capítulo de Marcos:
"Principio
del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios... Jesús vino a Galilea predicando
[proclamando, enseñando] el evangelio del REINO DE DIOS, diciendo: El tiempo se
ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el
evangelio"
(Marcos
1:1, 14-15).
Y Mateo nos
cuenta que "recorrió Jesús toda Galilea,
enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino"
(Mateo 4:23).
Este mensaje
profético (evangelio) del REINO DE Dios se explicará en detalle más adelante.
Es
la BUENA NOTICIA del futuro establecimiento del GOBIERNO DE Dios en la tierra,
restaurado y administrado por la divina FAMILIA o reino de Dios, en reemplazo
del actual mundo malo de Satanás.
La
proclamación de esta asombrosa noticia anticipada, unida a las curaciones
milagrosas, a la conversión del agua en vino y demás prodigios de Jesús, causó
inmenso revuelo.
Detrás de El
y sus discípulos se reunían multitudes.
Mientras
predicaba este mensaje al público estaba preparando a sus discípulos para su
futuro papel de apóstoles.
¿Por qué se oponían
los fariseos?
La
proclamación de la noticia había llegado hasta Jerusalén. Allí los fariseos,
escribas y saduceos se alarmaron.
Los fariseos
eran una secta judía que tenía algunos miembros en puestos oficiales menores
aunque para ellos importantes.
El Imperio
Romano era el poder dominante en esa época.
Los romanos
asignaban a un gobernante local y un pequeño ejército de ocupación para
supervisar el gobierno en Judea.
Pero los
romanos ponían a algunos fariseos en puestos menores bajo el gobernante romano.
Eran cargos
políticos bien pagados y los fariseos no querían perderlos ni su poder sobre el
pueblo.
Estos
dirigentes judíos y sus principales sacerdotes no entendieron el mensaje
evangélico de Jesús. Sabían que proclamaba un gobierno, el cual dominaría a
TODAS LAS NACIONES de la tierra.
Lo
que no entendieron fue la NATURALEZA del reino de DIOS ni CUÁNDO se
establecería (como tampoco lo ha entendido la llamada "cristiandad"
de hoy).
Los
dirigentes religiosos de esa época creían que Jesús era un subversivo empeñado
en derrocar el gobierno romano y establecer su propio reino en ese momento.
Temieron
verse acusados de sedición y deslealtad, de perder sus cargos y tal vez de ser
ejecutados como subversivos. Por eso se opusieron a Jesús y lo denunciaron.
La
cristiandad tradicional nunca ha entendido esta razón básica de la oposición
farisaica y la persecución contra Jesús. Entre los fariseos había políticos
inescrupulosos.
Llegado el
tiempo de la primera Pascua que se celebraría durante el ministerio de Jesús,
en la primavera del año 28 de nuestra era (casi
exactamente 1.900 años, o sea 100 ciclos lunares de 19 años cada uno, antes de
que yo celebrara la Pascua por primera vez), Jesús subió a Jerusalén.
Estando allí, un notable de los fariseos llamado Nicodemo, quien viniera a
verlo en secreto de noche, para que sus colegas no se enterasen.
Nicodemo
le dijo: "Rabí, [nosotros los fariseos] sabemos que has venido de Dios
como maestro" (Juan 3:2).
¡Los
fariseos SABÍAN QUE JESÚS ERA EL MESÍAS!
Conocían
Isaías 7:14, Isaías 9:6-7 e Isaías 53.
Los fariseos
SABÍAN que Jesús era el Mesías profetizado.
Pero no
entendían que el Mesías había de venir dos veces.
Por eso
creyeron que iba a derrocar al Imperio Romano en ese momento.
Jesús
conocía sus pensamientos.
Por eso dijo
inmediatamente que el gobierno de Dios sobre las naciones no podría
establecerse HASTA QUE llegara el momento del NUEVO NACIMIENTO ESPIRITUAL:
¡El tiempo de la RESURRECCIÓN!
Nacer de nuevo
Jesús le
respondió a Nicodemo:
"De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el
reino de Dios" (Juan 3:3).
Nicodemo no
entendió.
Sabía que
nacer es salir del vientre materno mediante un parto.
¡Los
teólogos de hoy ni siquiera saben eso!
Niegan
el segundo nacimiento como ser espiritual.
Hacen
de lado la verdad suponiendo que al aceptar a Cristo como Salvador la persona
ya ha nacido de nuevo.
En esto
Satanás los ha engañado, y ellos a su vez han engañado a millones.
Entonces
Nicodemo preguntó:
"¿Cómo
puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el
vientre de su madre, y nacer?" (versículo 4).
Jesús se lo
explicó claramente, pero Nicodemo no captó su CLARIDAD, ni la captan los
teólogos hoy.
"De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no
puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, CARNE ES; y lo
que es nacido del Espíritu, ESPÍRITU ES" (Juan 3:5-6).
Los fariseos
conocían el bautismo en agua; lo habían empleado durante años al convertir a
los prosélitos gentiles al judaísmo.
Sabían del
bautismo de Juan, "bautismo de arrepentimiento para perdón de
pecados" (Marcos 1:4).
Lo que Jesús
estaba diciendo debería haber sido claro para Nicodemo: que el bautismo en agua
era un rito de iniciación en la preparación para el proceso de nacer del
Espíritu.
Jesús lo
aclaro aun más cuando dijo:
"Lo
que es nacido de la carne, CARNE ES".
Lo que nace
de los seres humanos es un ser humano, compuesto de carne y sangre, compuesto
de MATERIA de la tierra.
"Y
lo que es nacido del Espíritu, ESPÍRITU ES" (Juan 3:6).
Ya no es
humano sino inmortal, compuesto de espíritu.
Ya no se
compone de materia, de carne.
Jesús
explicó aun más: "No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer
de nuevo" (versículo 7).
Luego
comparó al nacido de nuevo con el VIENTO, invisible a los ojos humanos:
"El
viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni
a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu" (versículo 8).
Nicodemo no
entendió una explicación tan clara... ¡ni la entienden nuestros dirigentes
religiosos hoy!
Todo lector
de este libro debe leer también nuestra publicación gratuita titulada;
“-¿Qué
significa "nacer de nuevo-“?
En esta
conversación con el representante de los fariseos, Jesús se refirió a la
salvación, la fase "espiritual" del reino de Dios.
¡Ese reino
NO estará compuesto por seres humanos mortales!
No
se compondrá de seres de carne y hueso que simplemente han "aceptado a
Cristo" y se han afiliado a la iglesia que más les atrae. Sin embargo,
millones de personas lo creen así.
Esos
millones que pertenecen a las distintas iglesias no entienden ¿QUÉ es la
Iglesia? ni ¿POR QUÉ existe, su PROPÓSITO ni SU RAZÓN DE SER?
Comparemos
la explicación dada por Jesús a Nicodemo con el llamado
"capítulo
sobre la resurrección", I Corintios 15:
"Así
también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer
Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego
lo espiritual”...
El
primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es
del cielo.
Cual
el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también
los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos
también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la
sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la
incorrupción" (versículos 45-50).
Reitero una
y otra vez: ¡DIOS SE ESTÁ MULTIPLICANDO A SÍ MISMO!
Un concepto
generalizado en las iglesias hoy es que la Iglesia es
el reino de Dios.
Pero
"la carne y la sangre [los seres mortales] no pueden heredar el reino de
Dios"
(I Corintios
15:50).
De nuevo:
¿Para qué existe la Iglesia?
Ahora bien
¿qué es la
Iglesia?
¿Para qué
existe?
¿Por qué
tiene que haber una Iglesia de Dios?
Para muchos,
probablemente la mayoría, la Iglesia no desempeña ningún papel en la vida
personal. Tampoco lo desempeña Dios.
Dios no
forma parte del mundo consciente de estas personas, sino que su mundo está
lleno de personas, cosas e intereses materiales.
Desde luego,
en la profundidad del subconsciente puede estar la suposición latente de que
Dios existe, pero Él no parece REAL.
Esto
significa que la mayoría de las personas no tienen ningún concepto de lo que
son, por qué existen ni conocen propósito o significado alguno para su vida.
Pero la
Iglesia también existe.
¿PARA QUÉ?
¿Qué es en
realidad?
¿Qué
PROPÓSITO cumple?
Hemos visto que
aquí en la tierra se está desarrollando un propósito.
La presencia
del hombre en la tierra obedece a un PROPÓSITO, y para que ese propósito se
desarrolle existe un PLAN MAESTRO.
La Iglesia es parte
importante de ese plan.
No hemos de
perder de vista los antecedentes que llevaron a la creación de la Iglesia.
Recordemos qué y quién es Dios:
“la familia
creadora que se está multiplicando a través de la humanidad”.
Y recordemos
algo más: Para que Cristo pueda restablecer el gobierno de Dios en la tierra
necesitará un grupo de SERES DIVINOS organizados y capacitados, que hayan
rechazado el camino falso de Satanás y hayan demostrado su lealtad al gobierno
de Dios y a sus caminos justos.
Dentro del
plan maestro de Dios, la Iglesia cumple la función de preparar aquel grupo
dedicado y organizado de SERES DIVINOS. La Iglesia, pues, se convirtió en el
instrumento de Dios para ayudarle en la salvación de la humanidad.
Recordemos
que Dios ha dispuesto un plan maestro de 7.000 años para cumplir este
propósito. Hemos dicho que el propósito de Dios es multiplicarse por medio del
hombre.
Pero en
realidad, multiplicarse o reproducirse significa convertir al mundo del pecado
a la justicia de Dios para que dicho propósito sea posible.
Significa
inculcar en los futuros hijos de la familia divina aquel carácter espiritual y
perfecto de Dios. Finalmente, nacerán como hijos dentro de la familia de Dios.
Y así como
Dios no creó todo a la vez sino en etapas sucesivas, también está trayendo la
salvación al mundo en etapas sucesivas.
La Iglesia
es un instrumento necesario para preparar y traer la salvación a la humanidad.
Por tanto,
reiteramos una vez más que el propósito de la Iglesia no es simplemente traer
salvación a los llamados a ella, sino enseñar y capacitar a los predestinados y
llamados para hacer de ellos instrumentos que Dios pueda utilizar para conducir
al mundo a la salvación.
La Iglesia: una
"universidad pedagógica"
Ilustraremos
lo anterior con una analogía. En muchos lugares se han establecido universidades
y escuelas pedagógicas cuya torea es capacitar maestros.
La Iglesia
podría llamarse la universidad pedagógica donde se preparan gobernantes y
maestros para el reino de Dios, los cuales servirán cuando El ofrezca la
redención y la vida eterna al mundo en general.
La Iglesia
se planeó como un instrumento de Dios para llamar a los predestinados a salir
del mundo y prepararse para ocupar puestos de Liderazgo en el mundo de mañana,
donde enseñarán y capacitarán a otros.
Por eso los miembros
de la Iglesia son las primicias de la salvación de Dios.
Todo esto
tenía que hacerse por etapas, una cosa a la vez, dentro del desarrollo del plan
maestro de Dios.
Ahora
recordamos al lector que el Espíritu Santo se le vedó al hombre cuando Adán pecó
en tiempos de la fundación del mundo.
Quedó vedado
para la humanidad en general HASTA QUE Cristo, el segundo Adán, restableciera
el gobierno de Dios y destronara a Satanás.
Esto queda
claro leyendo la afirmación de Jesús en Juan 6:44, que se refiere a esta era de
la Iglesia y dice que nadie puede venir a Él si el Padre no lo trae.
Por eso es
que el Nuevo Testamento siempre habla de los miembros de la Iglesia como
personas llamadas o elegidas.
Por eso se
dice que la Iglesia es la generación escogida.
Por eso el
Nuevo Testamento habla de predestinación, diciendo que los llamados fueron
predestinados al llamamiento.
No son
voluntarios sino que han sido reclutados.
Los verdaderos
cristianos no son voluntarios
Es sólo por
medio de Cristo que la humanidad puede reconciliarse con Dios el Padre.
Primero
tiene que venir a Cristo, pero nadie puede venir a Él si Dios el Padre no lo
escoge y lo atrae por medio de su Espíritu Santo.
Esta verdad
puede ser asombrosa, pero cuanto más estudiemos el Nuevo Testamento, más
claramente lo veremos.
Con razón la
Iglesia y su propósito han sido un misterio.
Satanás ha
cegado la mente de un cristianismo engañado y falsificado.
La persona
que se afilia a la iglesia que más le agrada no ha venido a la Iglesia
verdadera de Dios. Uno no puede simplemente "afiliarse" a la Iglesia
VERDADERA.
Primero es
necesario que Dios lo escoja y atraiga por medio de su Espíritu.
Tiene que
traerlo al arrepentimiento absoluto y a un cambio total en su vida.
Es necesario
que no sólo crea en Jesús y lo acepte como su Salvador personal sino que crea
lo que El dijo.
Recordemos
que Cristo es la Palabra de Dios.
Jesús
fue la Palabra de Dios en persona.
La
Biblia es la misma Palabra de Dios escrita.
Creer
a Jesús es creer la Palabra de Dios, la Santa Biblia
.
Preguntamos
una vez más: ¿QUÉ ES la Iglesia y POR QUÉ existe?
La
Iglesia es el conjunto de hijos engendrados y llamados por Dios a salir del
mundo.
Es
el Cuerpo de Cristo (I Corintios 12:27; Efesios 5:23).
Es el
organismo espiritual que, después de resucitado a la inmortalidad, será la
"esposa de Cristo".
¡Entonces se
casará con Él!
Es
el TEMPLO espiritual al cual llegará Cristo cuando regrese (Efesios 2:21).
La
Iglesia no podía fundarse hasta cumplido el ascenso de Cristo al cielo y su
glorificación (Juan 7:37-39).
Pero en
cierto sentido. Dios empezó a llamar a algunos para que constituyeran el
fundamento de la Iglesia desde Abraham y los profetas del Antiguo Testamento
... quizá aun desde Abel, Enoc y Noé (Efesios 2:20).
Tan pronto
como Jesús hubo vencido a Satanás, empezó a llamar a sus futuros apóstoles.
Estos, junto con los profetas, constituirían el fundamento mismo de la Iglesia
bajo Cristo, siendo éste el verdadero fundamento y cabeza (I Corintios 3:11;
Efesios 5:23).
La mayoría
de las personas no tienen el menor concepto de la empresa sobrenatural suprema
y extraordinaria emprendida por Dios al proponerse MULTIPLICARSE A SÍ MISMO
formando miles de millones de seres divinos y espirituales.
Ni de las
etapas multifacéticas de desarrollo necesarias para alcanzar este pináculo de
la creación divina.
El plan de Dios: paso
a paso
Dios no
debía precipitarse.
Era
necesario un plan maestro que se cumpliera paso a paso.
Se
necesitaba PACIENCIA y una decisión inquebrantable de parte del divino Creador.
¡Pocos lo entienden!
Cuando yo
tenía apenas cinco años, Dios puso en mi mente y corazón el deseo, el anhelo,
de adquirir ENTENDIMIENTO.
Salomón
quiso tener sabiduría y Dios se la dio por encima de todos los hombres.
¿Cuál es el
prerrequisito para recibir ENTENDIMIENTO?
"Buen
entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos" (Salmos
111:10).
El mandamiento de
prueba
Es el
cuarto: guardar el sábado de Dios.
¡Mi
conversión fue el resultado de una lucha por oponerme a ese mandamiento!
Pero cuando
el Dios misericordioso me conquistó y me obligó a rendirme sobre ese punto, me
reveló la necesidad de guardar también sus fiestas o sábados ANUALES, los
cuales representan los siete pasos espirituales en el gran plan maestro.
(Esto se
explica en nuestra publicación gratuita titulada Los días santos de Dios.)
Mediante
este y otros conocimientos revelados en la Santa Biblia, Dios me dio ENTENDIMIENTO
de cómo cumple su gran propósito, y también del papel necesario que incumbe a
su IGLESIA en el desarrollo de tan excelso propósito.
Después de
la desobediencia de Adán, mientras Satanás seguía ocupando el trono de la
tierra, sólo Dios podía saber cuan gradual y cuidadosamente había que proceder.
Tenía que ser paso a
paso.
Hombres
justos como Abel, Enoc y Noé indudablemente contribuyeron a la creación del
REINO DE DIOS. Pero el Eterno empezó a sentar las actuales bases de aquella
FAMILIA SUYA por medio del patriarca Abraham. Isaac, Jacob y José, quienes
formaron parte de esos fundamentos.
Luego, por
medio de Moisés, Dios levantó a la nación de Israel, la primera congregación o
Iglesia de Dios.
A aquella
Iglesia del antiguo pacto Dios le dio su gobierno, más no su Espíritu Santo.
Los
israelitas no estaban siendo engendrados para convertirse en SERES DIVINOS.
Sin embargo,
Israel cumplió una función necesaria dentro del programa supremo de Dios.
Durante
aquellos años, Dios siguió llamando y preparando a sus PROFETAS para que
formaran parte de los FUNDAMENTOS de su Iglesia.
La Iglesia: la
primera cosecha
¿Qué había
de ser la Iglesia?
La tercera
de las fiestas santas de Dios la representa como la que habría de producir la
PRIMERA COSECHA de seres humanos transformados en SERES DIVINOS compuestos de
espíritu.
Reiteramos
que la Iglesia es el instrumento que Dios está preparando para valerse de ella
cuando Cristo venga a fin de cumplir el maravilloso propósito de salvar a la
humanidad y de multiplicarse a sí mismo.
La Iglesia
está constituida por los hijos de Dios ENGENDRADOS por El (aún no nacidos).
La
Iglesia será la cosecha de los primogénitos, los primeros nacidos de Dios
(Hebreos 12:23)
Siendo
Cristo el primero entre muchos hermanos. Esto sucederá cuando Cristo regrese
con PODER y GLORIA.
A lo largo
de los años desde Abraham hasta Cristo, Dios llamó a sus PROFETAS para que
salieran del mundo de Satanás; los engendró y preparó como con los fundamentos
preliminares de la IGLESIA DE DIOS.
Jesús
mismo es el fundamento principal.
Durante su
ministerio terrenal de tres años y medio, Jesús llamó, escogió y capacitó a los
que serian portadores preliminares de estos fundamentos; sus 12 apóstoles.
Durante su
ministerio en la tierra, Jesús anunció públicamente el futuro reino de Dios al
tiempo que enseñaba y preparaba a sus apóstoles.
Pero el
público al cual predicaba NO ESTABA SIENDO LLAMADO a la salvación.
Jesús solía
hablarle en parábolas. ¿Por qué?
Para ocultarle
el significado que sólo a sus apóstoles era dado entender
(Mateo
13:10-17).
El plan de
Dios, que se cumplía paso a paso, no incluía salvar al mundo en ese momento, y
por una razón muy importante. Dios llamó primero a su Iglesia para convertirla y
transformarla en reyes y sacerdotes bajo Jesús cuando El venga a salvar a la
humanidad, en su segundo retorno a la tierra. (Apocalipsis 5:10).
Por
consiguiente, gran parte de la verdad se reveló a esa Iglesia, que se estaba
preparando para ayudar a Cristo a salvar al mundo.
Aún no había
llegado el momento de revelar estas verdades a toda la humanidad, si bien las
iglesias de este mundo enseñan todo lo contrario.
Termina el ministerio
terrenal de Jesús
Cuando Jesús
terminó su ministerio terrenal ya había completado los preparativos para la
fundación de su Iglesia. Había terminado la obra que vino a hacer como hombre.
Luego dio su
vida en la cruz, llevando sobre sí la culpa humana por nuestros pecados.
Entiéndase,
sin embargo, que Cristo no tomó sobre sí la culpa que corresponde a Satanás por
los pecados del hombre.
Satanás, a
quien corresponde la mayor parte de la culpa, quien tendrá su propio castigo
por toda la eternidad.
El
FUNDAMENTO de la Iglesia de Dios estaba ya establecido.
Cristo mismo
es la cabeza y la principal piedra del ángulo, el cimiento principal.
Sus
apóstoles, junto con los profetas, formaron el resto de la estructura.
Los
apóstoles estaban ansiosos por EMPEZAR a proclamar el mensaje del evangelio.
Pero Dios en
su sabiduría ha impuesto la prudencia y la paciencia, dando un solo paso a la
vez. Por eso les advirtió que ESPERARAN:
"Quedaos
vosotros en la ciudad de Jerusalén, HASTA QUE seáis investidos de poder desde
lo alto" (Lucas 24:49).
Diez días
más tarde fue la fiesta anual de Pentecostés, llamada originalmente el día de las Primicias (Números 28:26).
¡Aquel
día vino el Espíritu Santo! ¡Aquel día SE FUNDÓ
LA IGLESIA!
Aquel día simbolizaba las primicias para el reino de Dios.
Las
fiestas de Dios representan la cosecha espiritual de Dios.
La primera
parte de la cosecha espiritual de hombres que nacerán de Dios, convertidos en
SERES DIVINOS, ¡Es la Iglesia!
Por eso
forman parte de la Iglesia de Dios todos los que nacerán en el reino de Dios
cuando Cristo regrese, comenzando con los profetas.
Aun los
profetas de la época del Antiguo Testamento son parte del FUNDAMENTO DE LA
IGLESIA (Efesios 2:19-21).
Todos:
profetas, apóstoles y hermanos de la Iglesia en quienes mora el Espíritu Santo,
resucitarán o se transformarán en inmortales cuando Cristo regrese con GLORIA y
PODER.
Así, toda la
Iglesia constituye las PRIMICIAS de los hombres que nacerán de nuevo dentro del
reino de Dios. ¡Estos serán SERES DIVINOS!
¡Cuan
engañados están quienes piensan que ya han "nacido de nuevo!
Invitamos al
lector a solicitar nuestra publicación gratuita titulada
“-¿Qué
significa "nacer de nuevo-“?
Pocos salvados ahora
Antes de
seguir adelante, entendamos por qué solamente un puñado de personas ha sido
llamada a la salvación ahora, mientras el mundo en general sigue ENAJENADO de
Dios.
Entendamos
por qué el mundo no ha sido juzgado, por qué no está ni "salvado" ni "perdido".
Para
que se pudiera restaurar el gobierno de Dios en la tierra.
Para
que Dios pudiera otorgar su vida eterna, era necesario que un hijo de Adán
hiciera lo que él no había hecho: vencer y conquistar a Satanás, pagar la pena
por el pecado de los hombres y rescatar al mundo de las manos de Satanás.
El plan
maestro para el cumplimiento del propósito de Dios (El que Dios se multiplique
a si mismo) disponía que el "Verbo", quien tenía vida inherente en
sí, naciera de carne humana como un hijo de Adán.
Pero el plan
TAMBIÉN disponía que naciera como Hijo unigénito de Dios.
Sólo el Mesías
podría derrotar y vencer a Satanás.
Sólo El
podría ser apto para remplazar a Satanás en el trono de la tierra.
Sólo por
medio de Él podrían los hijos de Adán reconciliarse con Dios, recibir el
Espíritu Santo y convertirse en hijos de Dios» o sea convertirse en SERES
DIVINOS: reproducciones de Dios.
¡Cuan
extraordinario e increíble es el plan para cumplir tan excelso propósito!
¡Y cuan
grande es el Eterno Dios que lo diseñó!
Este plan
maravilloso de Dios disponía necesariamente que no se juzgara todavía a los
hijos de Adán. Dios los dejó solos, sabiendo muy bien que seguirían voluntaria
y automáticamente el camino satánico del "obtener".
Pero
mientras tanto, no estarían sujetos a un juicio final sino que estarían
"recogiendo lo que sembraran".
Llevarían
una vida de pecado, morirían y luego, al cabo de los 7.000 años del plan
maestro. Dios los resucitaría en una resurrección especial para ser JUZGADOS.
Cristo ya
habría expiado los pecados de ellos. Satanás habría sido depuesto.
Cristo y el
reino de Dios habrían restaurado el gobierno divino en la tierra y entonces
aquellas personas podrían ser llamadas al arrepentimiento y a la reconciliación
con Dios para que mediante su libre albedrío, se conviertan en SERES DIVINOS
también.
Por eso es
que Dios ha mantenido al mundo en general privado de Él, tal como su progenitor
Adán se alejo de Dios al igual que su familia humana.
Por qué es un
misterio para el mundo
En Romanos
11 el apóstol Pablo escribió lo siguiente por inspiración divina:
"Porque
no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio" (y efectivamente, es un
misterio para el mundo): que este mundo, incluso sus "teólogos
cristianos", está "endurecido" ... HASTA QUE se establezca el
reino de Dios en la tierra.
Pablo
continúa:
"Pues
como vosotros [cristianos] también en otro tiempo erais desobedientes a Dios,
pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así
también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia
concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a
todos en desobediencia, para tener misericordia de TODOS".
En este
punto Pablo exclamó:
"¡Oh
profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!
¡Cuan
insondables son sus juicios, y profundos sus caminos!" (versículos 25,
30-33).
Cierto es
que el Apóstol escribió esto respecto de Israel y yo lo he aplicado a toda la
humanidad que no ha sido llamada. Porque en realidad es aplicable a ella.
Dios llamó y
preparó a los profetas del Antiguo Testamento. Ha llamado y sigue llamando a la
Iglesia para que conquiste a Satanás. En cambio, los que ahora están ciegos y
endurecidos, los que no han sido llamados sino que están aislados de Dios, no
han tenido que vencer a Satanás. ¿Por qué?
¿PARA QUÉ
existe la Iglesia?
Para
que nos hagamos aptos para gobernar con Cristo y bajo El en el reino de Dios,
para que preparemos el camino para el LLAMAMIENTO y la SALVACIÓN del resto de
la humanidad.
Aquí deseo
citar dos pasajes con las palabras directas de Jesús que se aplican
exclusivamente a la Iglesia.
A la Iglesia
de este siglo 20, dice:
"Al
que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he
vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono" (Apocalipsis 3:21)
Y nuevamente
dice Jesús a su Iglesia:
"Al
que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las
naciones, y las regirá con vara de hierro ..." (Apocalipsis 2:26-27).
En
este pasaje Jesús mostró claramente por qué algunos son llamados a salir del
mundo y a formar parte de su Iglesia en esta época. No porque pretenda salvar a
la humanidad ahora ni tan sólo para que seamos salvos y lleguemos a su reino,
sino como dijo también en Apocalipsis 5:10, para que seamos reyes y sacerdotes
y gobernemos bajo Cristo cuando El comience a traer salvación al mundo.
La conversión total
Reitero con
énfasis que los llamados a la Iglesia ahora no son llamados únicamente para
recibir la salvación. No obstante, a fin de que los miembros de la Iglesia
lleguen a ser reyes y sacerdotes, como seres divinos que ayudarán a Cristo a
salvar al mundo, tienen que ser realmente convertidos.
Esta verdad
debe quedar sumamente clara. Temo que muchos, aun en la Iglesia, no comprenden
cabalmente lo que es la verdadera conversión.
La
conversión es algo que sucede en la mente, y en aquella facultad de la mente
que llamamos corazón. Esto no hubiese podido entenderse a menos que se
entendiera antes la composición de la mente humana, tema que explicamos con
anterioridad.
No se podía
entender hasta que la Biblia revelara el conocimiento acerca del espíritu
humano en el hombre y la composición de la mente humana.
Así como la
mente humana difiere del cerebro animal por el espíritu humano que le ha sido
agregado, también la persona conversa difiere de la inconversa por el Espíritu
Santo que ha recibido.
Las
facultades de la mente humana y lo que ella es capaz de producir.
¿En cuánto
exceden al cerebro animal?
Esta
diferencia señala el abismo que hay también entre la mente inconversa y la
mente convertida y guiada por el Espíritu Santo.
Para recibir
el Espíritu Santo deben cumplirse se requieren de dos condiciones.
La
primera es que nadie recibe el Espíritu Santo sin haberse arrepentido primero.
Es
Dios quien otorga el arrepentimiento (Hechos 11:18).
La
segunda condición para recibirlo es la fe.
Esto
significa no sólo creer en Dios y en Cristo sino creer lo que Cristo dijo, como
vocero de la familia divina.
El
arrepentimiento es un cambio en la mente.
La tristeza
que es según Dios es algo mucho más profunda que el simple remordimiento.
La tristeza
según Dios lleva al arrepentimiento. Se trata no sólo del remordimiento
profundo por los pecados cometidos, sino de un cambio total de actitud, de
mente, de rumbo y de propósito en la vida. En realidad, el arrepentimiento
tiene que ver más con la conducta futura que con la pasada.
La sangre de
Cristo ha expiado el pasado.
El
arrepentimiento no es penitencia, pues nada de lo que hagamos puede compensar
nuestras culpas.
La sangre de
Cristo ha pagado por esas culpas, borrando y limpiando nuestro pasado.
Una persona
convertida es alguien que ha experimentado un cambio o conversión total de su
mente.
La
mente convertida es una en que la mente misma de Dios se ha unido a la mente
humana.
Dios dice
por medio del apóstol Pablo:
"Haya,
pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses
2:5)
Y en I
Corintios 2:16 leemos:
(...
nosotros [los verdaderos cristianos] tenemos la mente de Cristo".
El Espíritu
Santo es el espíritu de una mente sanada, totalmente cambiada, una mente que ha
dado media vuelta en sus deseos, propósitos e intenciones.
El error del
cristianismo tradicional
La
"salvación" que se enseña en el llamado cristianismo tradicional no
convierte a la persona en otra diferente.
Los
ministros y predicadores suelen decir que el que ha "recibido a
Cristo", "aceptado a Cristo" o "dado su corazón al
Señor" está salvo, que ya ha "nacido de nuevo".
Es como si
se hubiera accionado un interruptor místico que enviará a esa persona
instantáneamente al cielo cuando muera. La muerte en tal caso no sería literal,
no sería real.
Sin embargo,
esto no es lo que Dios enseña en la Biblia.
Dios enseña
que así como en Adán todos mueren, también "todos" vivirán de nuevo
en Cristo mediante una resurrección.
Hasta que
esto suceda, Dios revela que los muertos seguirán totalmente inconscientes.
Dios otorgó
a la antigua Israel el conocimiento de su ley, más no su Espíritu.
La mente de
los israelitas no estaba convertida ni cambiada; seguía siendo carnal.
Y
la mente natural es enemistad contra Dios (Romanos 8:7).
En la
antigua Israel no había conversión ni salvación.
El capítulo
37 de Ezequiel revela cómo los miembros de la antigua Israel recibirán el
Espíritu de Dios, si así lo desean, en el juicio delante del gran trono blanco.
El que
reciba el Espíritu Santo y se deje guiar por él será una persona cambiada.
Su mente
experimentará una renovación. No era posible entender cabalmente la salvación
mientras Dios no hubiese revelado que el hombre tiene un espíritu humano y que
el Espíritu de Dios se puede unir con él.
Todo
cristiano debe desarrollarse y crecer en gracia, conocimiento espiritual y
carácter divino.
Por qué fue llamada
la Iglesia primero
Antes de
seguir adelante quiero explicar en más detalle por qué la Iglesia es llamada
como “las primicias de la salvación”.
No se trata
de una discriminación contra los que aún no han sido llamados, que son la mayor
parte de la humanidad.
Se trata precisamente de poder llamar al resto del mundo a
la salvación.
Repetimos:
El plan de Dios para salvar al mundo y para multiplicarse a sí mismo se cumple
según un orden, una secuencia definida.
Jesucristo
es el primero de las primicias. Es el primogénito entre muchos hermanos (I
Corintios 15:23; Romanos 8:29).
Los
miembros de la Iglesia son llamados para cambiar, para desarrollar carácter y
para nacer como seres espirituales cuando Cristo regrese, a fin de servirle
como reyes y sacerdotes, cuando Él empiece a traer salvación a toda la
humanidad.
En cierto
sentido, pues, los miembros de la Iglesia serán co-salvadores con Cristo.
Para que
Cristo salvara al mundo se necesitaban básicamente dos cosas:
Primero,
era necesario que Él, Hacedor de la humanidad, muriera por todos pagando así la
pena de muerte en lugar nuestro.
Nadie
excepto Jesucristo podía hacerlo.
Sin embargo,
muchas personas ignoran que no somos salvos por la sangre de Cristo.
En
Romanos 5:10 leemos que la muerte de Cristo nos reconcilia con el Padre, pero
que somos salvos por su vida, o sea por la resurrección.
Escribo
este pasaje en el día que el mundo llama
"Domingo de Resurrección".
Hoy las
iglesias y los predicadores han hablado mucho de la resurrección de Cristo, mas
poco han dicho sobre la resurrección de quienes serán salvos ni de la
resurrección por la cual los hombres pueden ser salvos.
Solamente
Jesucristo podía cumplir el sacrificio en pago de nuestros pecados pasados.
Pero el
mundo ha de buscar su salvación en la vida del Cristo resucitado.
La Iglesia
será la esposa de Cristo, y una vez resucitados sus miembros, se desposará con
el Hijo de Dios cuando Él regrese.
Cuando
hayamos alcanzado la resurrección como esposa del Hijo de Dios y miembros de la
familia divina, seremos no solamente herederos y coherederos con Cristo sino,
en cierto sentido, co-salvadores.
La familia
de Dios crecerá. Como reyes y sacerdotes, la Iglesia en la resurrección
gobernará bajo Cristo en el restablecimiento del gobierno de Dios de todas las
naciones. Y como sacerdotes, seremos también co-salvadores del mundo con El.
Por qué las primicias
¿Por qué
era absolutamente necesario que la Iglesia fuese llamada a salir del mundo a
fin de recibir la salvación durante esta era, mientras el resto del mundo
permanecía sumido en el engaño y las tinieblas espirituales?
Cristo
tenía que mostrarse apto para ser nuestro Salvador y futuro Rey. Para ello, era
necesario que, como segundo Adán, hiciera lo que el primer Adán no había hecho:
vencer a Satanás y escoger la mente y el gobierno de Dios.
Si la
Iglesia ha de gobernar con El, si sus miembros han de ser sacerdotes además de
reyes, y si han de ayudar a Cristo a salvar al mundo, es necesario que ellos
también se muestren aptos resistiendo y venciendo a Satanás.
Lo mismo
no se exigirá a la gran mayoría de los hombres cuando se les ofrezca la
salvación. La salvación no les será ofrecida hasta que Satanás haya sido
depuesto.
Por lo
tanto, Jesús no estaba discriminando contra el resto del mundo cuando dijo:
"Ninguno
puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere"
(Juan
6:44).
Era necesario
que la Iglesia fuese llamada en una época en que cada miembro tuviera que
vencer a Satanás, resistirlo y alejarse de él.
De lo
contrario, nosotros, los miembros de la Iglesia, no podríamos mostrarnos aptos
para cumplir el maravilloso cargo de reyes y sacerdotes en el reino de Dios por
mil años.
Esto
explica el PORQUÉ de la Iglesia, y su gran PROPÓSITO.
¿Una Iglesia organizada?
Ahora bien
¿QUÉ es la
Iglesia?
¿Cómo se
organiza y cómo funciona?
Cuando
hace muchos años hallé a los hermanos de la Iglesia de Dios, había dudas entre
sus jefes respecto de la organización eclesiástica.
En aquella
época, 1927, la Iglesia estaba organizada como una conferencia general bianual.
Cada
congregación local enviaba a un miembro a esta conferencia y tenía, por lo
tanto, un voto en la elección de funcionarios, en asuntos de doctrina y en las
normas de la Iglesia.
Las
congregaciones locales podían ser muy pequeñas, de apenas cinco miembros.
Alrededor
de 1930 surgieron desacuerdos y divisiones por el asunto de la organización y
el gobierno de la Iglesia.
Para 1933
la Iglesia estaba dividida por la mitad.
Dos de sus
jefes, organizando una nueva iglesia, se apartaron de la sede en Stanberry,
Misuri, y establecieron una nueva sede en la ciudad de Salem, Virginia Occidental.
Adoptaron
un sistema de organización que llamaron, erróneamente, la "organización
bíblica".
Esta nueva
organización consistía en 12 individuos nombrados "apóstoles" y
denominados "los doce".
Siete
fueron nombrados como diáconos, siendo el principal de ellos el tesorero. Luego
estaban "los setenta", o sea 70 ancianos principales.
Esto era
copiado del antiguo sanedrín judío.
No había,
empero, suficientes ministros ordenados para reunir más de la mitad de
"los setenta".
La Iglesia
Católica Romana se organiza según un sistema jerárquico con el Papa como
autoridad suprema, un colegio de cardenales que le sigue, una curia en la sede
en el Vaticano y una serie de arzobispos, obispos y sacerdotes.
La Iglesia
Presbiteriana se organiza con los presbíteros o ministros a la cabeza. La
Iglesia Congregacional delega su máxima autoridad en la congregación: "el
gobierno por consentimiento de los gobernados".
Las
iglesias de este mundo, pues, se organizan de acuerdo con sistemas ideados por
los hombres.
Pero la
Biblia da instrucciones específicas acerca del gobierno de su Iglesia.
Jesucristo
es la cabeza, y la forma de gobierno es jerárquica.
Dios el
Padre está sobre Cristo como único Legislador y autoridad suprema.
Dios
explica en I Corintios 12 las funciones, las administraciones y los
funcionarios tal como DIOS los puso en su Iglesia:
"No
quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales... Ahora bien,
hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
Y
hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de
operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos,
es
el mismo... Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu,
repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Porque así como el cuerpo
es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo
muchos, son UN SOLO CUERPO, así también Cristo.
Porque
por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o
griegos, sean esclavos o libres..." (versículos 1, 4-6, 11-13).
Una Iglesia, un solo gobierno
Nótese
especialmente que la Iglesia es UNA SOLA, no MUCHAS iglesias.
La Iglesia
no está dividida. Es una sola. No es una iglesia madre con muchas hijas
apartadas de ella por sus desacuerdos.
Las
divisiones y fracciones que se apartan NO SIGUEN SIENDO PARTE DE LA IGLESIA.
ES la
IGLESIA la que se casará con Cristo en la resurrección... ¡no los grupos que se
han apartado de ella!, no una iglesia madre y sus hijas apostatas.
Esto se hará
más evidente a medida que prosigamos.
Nótese
también que la Iglesia tiene VARIAS OPERACIONES.
Para
cumplirlas, dentro de la Iglesia única hay también varios ministerios o
departamentos con un gerente ejecutivo encargado de cada uno
(I
Corintios 12:4-6).
Recuérdese
que un administrador ejecutivo NO FIJA POLÍTICAS, PROCEDIMIENTOS NI DOCTRINAS,
sino que administra, dirige y cumple lo que ya se ha establecido desde arriba.
Aun en
este mundo, el presidente de una nación NO HACE LAS LEYES sino que administra
las políticas como funciones autorizadas por el congreso.
Cumple las
leyes promulgadas por el congreso.
Los
administradores están en la Iglesia para supervisar, dirigir y ejecutar las
políticas, procedimientos y doctrinas que les vienen desde arriba.
La
Iglesia, ÚNICA E INDIVISA, se describe nuevamente en el versículo 20:
"Pero
ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo".
¡UNA
IGLESIA, SIN DIVISIONES!
Dios se
compone de más de una persona, pero es UN SOLO Dios.
Recordemos
que Dios es la familia divina.
Los
miembros de la Iglesia ya son hijos engendrados de esa familia, pero aún no han
nacido como seres divinos.
Leamos el
versículo 25:
"Para
que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen
los unos por los otros".
Para
administrar estas operaciones diversas, Dios (y no los votos de los miembros)
puso a unos "en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo
tercero maestros" (versículo 28).
O como se dice
más detalladamente en Efesios 4:11:
-------------------------------------------------------------------------------
"Él
mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas;
a otros, pastores y maestros".
---------------------------------------------------------------------------------
Un apóstol es "uno enviado" con el mensaje
evangélico de Cristo.
Esto
incluye la supervisión de la tarea de proclamar el mensaje al mundo valiéndose
también de otros medios y personas.
--------------------------------------------------------------------------------
El
apóstol también supervisaba a todas las congregaciones o
iglesias locales (I Corintios 16:1).
--------------------------------------------------------------------------------
El apóstol Pablo supervisaba a las iglesias del mundo
gentil
(II
Corintios 11:28).
--------------------------------------------------------------------------------
Los profetas que Dios puso en el fundamento de la Iglesia
son los del Antiguo Testamento, cuyos escritos formaron gran parte del Nuevo
Testamento y de la enseñanza del evangelio y las enseñanzas de la Iglesia.
--------------------------------------------------------------------------------
La Biblia
no dice que los profetas tuvieran funciones
administrativas, ejecutivas ni de predicación en la Iglesia del Nuevo
Testamento.
------------------------------------------------------------------------------
Los evangelistas eran los ministros de mayor rango, que
predicaban el evangelio al público, establecían congregaciones locales y
supervisaban algunas de las iglesias bajo el apóstol.
--------------------------------------------------------------------------------
Por tanto,
un evangelista puede cumplir funciones
ejecutivas bajo el apóstol en la sede u obra de la Iglesia hoy.
---------------------------------------------------------------------------------
El evangelista no es siempre estacionario.
--------------------------------------------------------------------------------
Los pastores sí lo son, pues permanecen con una iglesia o
grupo de iglesias locales.
--------------------------------------------------------------------------------
Luego
había maestros, que no necesariamente eran
predicadores.
--------------------------------------------------------------------------------
Los textos
del Nuevo Testamento llaman "ancianos"
a todos los ministros y maestros.
----------------------------------------------------------------------------------
Por tanto,
la Iglesia de Dios hoy tiene ancianos predicadores
y ancianos locales.
Los
primeros son pastores de las congregaciones.
Los ancianos locales ayudan a los pastores en el ministerio.
-----------------------------------------------------------------------------------
El templo adonde Cristo llegaré
Ahora
sigamos con el tema de la organización eclesiástica.
La Iglesia
es el Cuerpo espiritual de Cristo. No es una entidad secular ni mundana;
tampoco es un club o institución.
Pero sí es
una entidad ALTAMENTE ORGANIZADA.
Nótese su
grado de organización:
"Así
que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y
miembros de la familia de Dios".
Nótese que la Iglesia es una FAMILIA, así como Dios es una familia divina: "la familia de Dios".
Prosigamos:
"...
edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal
piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio [la Iglesia es un
edificio], bien coordinado [BIEN ORGANIZADO, con todas sus partes que funcionan
en armonía y cooperación], va creciendo para ser un templo santo en el Señor;
en quien vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en el
Espíritu"
(Efesios
2:19-22).
Este
pasaje revela claramente cómo es el templo adonde vendrá el Cristo glorificado.
Ninguna
parte de la Biblia predice la construcción de un templo material en Jerusalén
antes de la aparición de Cristo.
Empero, el
capítulo 40 de Ezequiel describe la construcción de un templo después de su
regreso.
La
Iglesia, pues, ha de crecer hasta convertirse en un TEMPLO SANTO, un templo
espiritual al cual llegará Cristo... así como llegó a un templo material de
piedra, metal y madera.
Veamos
algo más:
"...
la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre
sí [ORGANIZADO] por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la
actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento ..," (Efesios
4:15-16).
El cuerpo
está unido entre sí. Esto indica UNIDAD ORGANIZADA, y ARMONÍCA.
La Biblia
ordena que todos los miembros de la Iglesia estén tan unidos que "hablen
todos una misma cosa" (I Corintios 1:10).
En tiempos
del Antiguo Testamento, Israel, la Iglesia de esa época, era una nación en el
mundo, si bien no era DEL mundo tal como Dios la había organizado.
Su
gobierno era JERÁRQUICO, teocrático, un gobierno cuya cabeza era Dios mismo.
Era todo
lo contrario de una democracia, pero tampoco era una dictadura o un estado
totalitario.
La Iglesia
se organiza de acuerdo con un gobierno teocrático y de forma jerárquica.
Los
miembros no eligen a los funcionarios de la Iglesia.
Dios pone
en su Iglesia AUN A LOS LEGOS (I Corintios 12:18).
Jesús dijo
explícitamente:
"Ninguno
puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere"
(Juan
6:44).
El mundo,
con excepción de los llamados, ¡está distanciado de
Dios!
Hemos
explicado la verdad de cómo Dios pone a sus funcionarios en la Iglesia para que
sirvan en el nivel humano bajo Cristo.
Los miembros no los eligen.
En las
iglesias de este mundo hay quienes creen en el gobierno por la congregación (democracia) y se llaman "congregacionales".
--------------------------------------------------------------------------------
Otros se
han organizado en un gobierno impartido por ministros o presbíteros y se llaman "presbiterianos".
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Los
seguidores de Lulero se llaman "luteranos".
--------------------------------------------------------------------------------
Otros son
seguidores de Wesley, quien abogó por el "método",
y se llaman "metodistas".
--------------------------------------------------------------------------------
Hay
quienes aprendieron la verdad de Dios acerca del
bautismo y su iglesia lleva el nombre de Juan
el Bautista, quien enseñó acerca del bautismo.
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Una quiso
tener el dominio universal y se llamó "católica".
--------------------------------------------------------------------
¿Cuál es el nombre de la Iglesia que Jesús fundó?
El
verdadero nombre
Jesús oró
así por su Iglesia:
"Padre
santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así
como nosotros somos uno.
Cuando
estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre... Pero ahora voy a
ti... Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del
mundo, como tampoco yo soy del mundo.
No
ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal
[del
maligno]. No son DEL mundo, como
tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos
en TU VERDAD; TU PALABRA ES VERDAD"
(Juan
17:11- 17).
Jesús dijo
que su Iglesia verdadera había de guardarse en el nombre del Padre, que es
DIOS.
El Nuevo
Testamento cita 12 veces el nombre de la única Iglesia verdadera.
Es la
IGLESIA DE DIOS, la Iglesia SUYA, y Jesucristo es su cabeza, quien la guía, la
sostiene y la dirige.
De los
pasajes que citan el nombre verdadero de la Iglesia, cinco hacen referencia a todo
el Cuerpo de Cristo: la Iglesia en su totalidad.
Por tanto,
al hablar de toda la Iglesia, incluso sus miembros en todo el mundo, el nombre
es la "Iglesia de Dios".
Estos son
los cinco pasajes:
1)
Hechos 20:28: Se ordena a los ancianos que deben "pastorear la Iglesia de
Dios" (Biblia de Jerusalén, traducción correcta).
2)
I Corintios 10:32: "No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la
iglesia de Dios".
3)
I Corintios 11:22: "¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a
los que no tienen nada?"
4)
I Corintios 15:9: "Perseguí a la iglesia de Dios".
5)
Gálatas 1:13. Este versículo se refiere a lo mismo del anterior:
"Perseguía sobremanera a la iglesia de Dios".
Cuando la
Biblia menciona una congregación local específica, también dice "la
iglesia de Dios" y frecuentemente le agrega a este nombre el lugar de esa
congregación.
A
continuación citamos cuatro pasajes:
6)
I Corintios 1:2: "La iglesia de Dios que está en Corinto".
7)
II Corintios 1:1: "La iglesia de Dios que está en Corinto".
8)
I Timoteo 3:5: Hablando de un anciano en una congregación local,
Pablo
escribió a Timoteo:
"Pues
el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de
Dios?"
9)
I Timoteo 3:15: "Para que... sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios,
que es la iglesia del Dios viviente..” Aquí se le llama la Iglesia del Dios
viviente.
Hablando
de las congregaciones locales colectivamente, no como un cuerpo sino como el
total de las congregaciones individuales, el nombre dado por la Biblia es
"las iglesias de Dios".
Veamos los
últimos tres versículos que nombran a la Iglesia:
10)
I Corintios 11:16: "Nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de
Dios".
11)
I Tesalonicenses 2:14: "Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores
de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea".
12)
II Tesalonicenses 1:4: "Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de
vosotros en las iglesias de Dios".
Empero,
ninguna iglesia es la IGLESIA DE DIOS si no es realmente SUYA, o sea si no
persevera en sus doctrinas, sus prácticas y su organización en la forma
establecida originalmente en la Biblia; si no está encabezada por Jesucristo y
si no pertenece a Dios el Padre; si no tiene el poder del Espíritu Santo y la
VERDAD DE DIOS; y si no cumple la comisión de Cristo de proclamar su buena
nueva del reino de Dios al mundo.
¡Hay una
sola Iglesia así! Y NO PUEDE ESTAR DIVIDIDA.
Sigue
siendo UNA.
En I
Corintios 1:10 el apóstol Pablo fue inspirado a escribir que todos en la
Iglesia hablaran "una misma cosa".
No debe
haber división en lo que se cree, se enseña y se predica.
El cristianismo tradicional
¿Qué
podemos decir de las muchas iglesias organizadas que llevan el rótulo de
"cristianas", algunas de ellas con millones de adeptos?
Apocalipsis
17:5 las describe como "Babilonia la grande, la madre de las rameras y de
las abominaciones de la tierra"
¿Son,
entonces, malas?
No
conscientemente o a sabiendas necesariamente. La humanidad está AISLADA de
Dios. Satanás sigue ocupando el trono del mundo con un poder inferior solamente
al de Dios.
Y el mundo
entero está bajo el engaño de Satanás (Apocalipsis 12:9).
Las
personas engañadas no se dan cuenta del engaño.
Si se
dieran cuenta, ¡no estarían engañadas!
Pueden
creer muy sinceramente que están en lo correcto.
¿Están
condenadas estas personas?
¡De
ninguna manera! Sencillamente NO ESTÁN SIENDO JUZGADAS.
No
están ni "condenadas" ni "salvadas".
¡Cuan
pocos comprenden la magnitud del poder satánico y el alcance de su ENGAÑO!
El malo y
diabólico es Satanás.
Pero es un
ser y una fuerza invisible; los mortales no lo ven ni lo reconocen.
Satanás es
el gran FALSIFICADOR. Aparece como un "ángel de luz" (II Corintios
11:13-15).
Y tiene
también iglesias fraudulentas con ministros engañados por él y convencidos de
que son "ministros de justicia" y de Cristo (II Corintios 11:15;
Mateo 24:5).
"Pero
temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean
de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene
alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro
Espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis
aceptado, bien lo toleráis ... Porque éstos son falsos apóstoles, obreros
fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla,
porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño
si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será
conforme a sus obras" (II Corintios 11:3-4, 13-15).
Nótese que
estas iglesias engañadas pero fraudulentas creen ser la Iglesia verdadera y que
sus ministros "se disfrazan como ministros de justicia". En otras
palabras, parecen ser verdaderos ministros de Jesucristo. Efectivamente, muchos
pueden ser sinceros, ya que obran bajo engaño. No han conocido ni predicado el
verdadero evangelio de Jesús, que es el EVANGELIO DEL REINO DE DIOS (Mateo
24:14).
Tampoco
entienden lo que se ha escrito en este libro acerca de la IGLESIA DE DIOS.
Una parte de la verdad
Muchos
grupos protestantes, así como algunos "ministerios" personales, citan
ciertos pasajes de las Escrituras, especialmente los relacionados con la vida
cristiana, la fe, el amor, etc. Pero hacen caso omiso de otros pasajes básicos
citados en este libro.
Satanás
parece estar dispuesto a permitir que los engañados tengan una parte de la
verdad.
Pero estas
personas se desvían cuando de ciertas verdades esenciales se trata.
Generalmente
carecen del nombre correcto: Iglesia de Dios.
No proclaman
el reino de Dios ni saben qué es. Esto significa que no tienen ni proclaman el
verdadero evangelio de Cristo. No tienen el gobierno de Dios encabezado por
Jesucristo y con apóstoles, evangelistas, pastores y otros ancianos.
No saben
en qué consiste la salvación.
No
entienden el propósito ni el plan de Dios.
La Iglesia
original, víctima de oposición y persecuciones, sigue existiendo y tiene estas
pruebas de que ella constituye la verdadera Iglesia original.
Y aun esta
Iglesia, hasta el año de 1933, había perdido muchas verdades esenciales.
Desde ese
año ha recobrado por lo menos 18 verdades básicas y esenciales.
La mente sola no puede saber
Hasta
ahora no había podido dar una explicación clara y concisa de qué es la Iglesia
y por qué existe.
¿Por qué
no?
Porque las
personas natural y normalmente piensan sólo en cosas físicas y materiales.
La gente
no sabe que está alejada de Dios.
La mente
humana que no ha recibido el Espíritu Santo de Dios no puede pensar espiritualmente.
No
puede tener conocimiento espiritual.
No
puede entender los problemas y los males del hombre ni los propósitos de su
existencia.
Pero la
IGLESIA es la Iglesia DE DIOS, y las cosas de Dios son un misterio.
No son
comprensibles para la mente camal y natural.
Aunque la
gente tenga su propio concepto humano de lo que es la Iglesia y la razón de su
existencia, este no es el concepto que tiene Dios.
Dios se ha
comunicado con el hombre en nuestros días por medio de su Palabra impresa: la
Santa Biblia, cuyo significado central es espiritual.
Pero la
mente natural sin el Espíritu divino no puede pensar en términos espirituales
ni comprender los conocimientos espirituales revelados.
La
Biblia es un misterio, algo así como un gigantesco rompecabezas compuesto de
millares de piezas que deben unirse "mandato sobre mandato, renglón tras
renglón... un poquito allí, otro poquito allá" (Isaías 28:9-10, 13).
Y para
unir las piezas de este "rompecabezas" espiritual y entenderlo se
necesita que la mente tenga el Espíritu Santo. Además, se requiere tiempo,
diligencia y paciencia.
No había
podido explicarle al lector este "qué" y "por qué" de la
Iglesia de una sola vez y en breves palabras, pues he querido revelar el
misterio en su totalidad.
¿Qué es, entonces,
la Iglesia?
¿Por qué
las "primicias?
La Iglesia
es aquel cuerpo que Dios llamó a salir del mundo de Satanás.
Sus
miembros son llamados con un propósito especial: capacitarlos como gobernantes
y maestros cuando Dios se proponga convertir a la humanidad, para que puedan
enseñar y gobernar al mundo con Cristo y bajo su liderazgo.
También
es necesario que estas personas se transformen de seres humanos en seres
divinos
Y miembros
de la familia de Dios.
Esto
explica por qué la Biblia las llama una y otra vez las "primicias" o
los PRIMEROS frutos de la salvación de Dios (Romanos 11:16; Efesios 1:12;
Apocalipsis 14:4).
El día de
Pentecostés anteriormente se lo denominaba como: “la Fiesta de las Primicias”.
Representa a la Iglesia que Dios está llamando y capacitando para que cumpla
una misión especial antes que el Creador ofrezca la salvación a todo el mundo.
Entiéndase
claramente que todavía no ha llegado el momento en que Dios ofrecerá el
árbol de la vida al mundo.
En vez de
hacerlo. Dios ha escogido a los predestinados al llamamiento especial a fin de
prepararlos como reyes y maestros, para convertirlos en seres divinos bajo
Cristo, cuando El haga accesible el árbol de la vida a toda la humanidad.
Entonces
sucederá lo que dice Joel 2:28: Dios derramará su Espíritu sobre toda carne.
El pasaje
del Nuevo Testamento que dice: "En día de salvación te he socorrido"
(II Corintios 6:2), es una cita de Isaías 49:8.
Algunos
han pensado erróneamente que según este texto, hoy es el único día de salvación
para todos.
La verdad
es que la Iglesia no ha sido llamada solamente para que se salve y "llegue
al reino", como creen muchos. Esto se ve claramente en las parábolas de
las minas y los talentos.
La parábola de las minas
En la parábola
de las minas (Lucas 19:11-27), Jesús se representó como un joven gobernante que
iba al trono de Dios en el cielo para recibir el reino de Dios.
A cada
miembro de su Iglesia dio una mina, que representa una porción del Espíritu
Santo.
Esto
muestra que debemos crecer en el Espíritu, o sea en gracia y conocimiento,
durante la vida cristiana.
Cuando
Cristo vuelva a la tierra habiendo recibido el reino y la corona, llamará a
cuentas a los miembros de su Iglesia. El que haya multiplicado por 10 la porción
del Espíritu Santo que recibió (desarrollándose y creciendo en gracia y
conocimiento) recibirá como recompensa el gobierno de 10 ciudades.
El que
haya demostrado la mitad de este crecimiento y desarrollo espiritual gobernará
sobre cinco ciudades.
Recuérdese
que la recompensa será de acuerdo con nuestras obras y crecimiento espiritual,
pero que la salvación es un don gratuito.
¿Qué
sucederá al individuo que creyó haber "alcanzado el reino" pero que
no creció ni se desarrolló espiritual mente?
Primero,
se le quitará su porción del Espíritu Santo.
Perderá la
salvación que creyó tener.
¡NO
ENTRARÁ EN EL REINO DE DIOS! YA QUE NO LO HABÍA LLAMADO SÓLO PARA SALVARLO,
SINO PARA QUE SE HICIERA APTO como futuro gobernante y maestro bajo Cristo,
cuando Dios ofrezca la salvación a toda la tierra.
Conviene
notar que no se trata de ofrecer la salvación a las personas en el mundo de
Satanás, pues el mundo entonces será de Dios. Será el
mundo de mañana.
La
parábola de los talentos (Mateo 25) recalca esta misma enseñanza.
La
parábola del sembrador
La
parábola del sembrador en Mateo 13:1-9 enseña lo mismo.
Pero los
discípulos de Jesús no la entendieron y le preguntaron por qué hablaba a la
multitud en parábolas (versículo 10).
A los
discípulos, llamados a salir del mundo para una comisión especial, Jesús
respondió:
"A
vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no
les es dado" (versículo 11).
Esta es otra
prueba de que Dios no está llamando al mundo para darle entendimiento y
salvación ahora. Jesús se dirigió al mundo, a los no llamados, en parábolas
para ocultarle el significado de sus palabras (versículo 13), pero explicó la
parábola a sus discípulos llamados (versículos 18-23).
Algunos llamados en esta era de la
Iglesia oyen la palabra de Dios cuando se les predica, mas no entienden, y
Satanás se lleva lo que se había sembrado en su corazón.
Otros reciben la verdad con alegría
cuando la oyen, pero les falta profundidad de mente y carácter y cuando viene
la persecución se ofenden y se van.
Otros escuchan y responden en un
principio, empero, la carga de ganarse la vida y los placeres del mundo les
impiden producir frutos... como el que recibió una mina pero no creció en
conocimiento y carácter espirituales.
De los demás llamados a salir del mundo y
formar parte de la Iglesia, algunos produjeron frutos espirituales que se
multiplicaban por 100, otros por 60 y otros por 30.
Son salvos por la gracia de Dios, pero en
la otra vida dentro del reino recibirán su recompensa o cargos de
responsabilidad y poder de acuerdo con sus obras.
Esto es, recibirán su recompensa según
los frutos que den.
Y
dar frutos es algo más que leer la Biblia, orar, ir a la iglesia o prestarse
como voluntario para algún servicio.
Significa los "frutos del
Espíritu", como vemos en Gálatas 5:22-23:
“expresar más amor e interés generoso por
los demás; tener gozo, que es felicidad rebosante; estar en paz con la familia,
los vecinos y los demás; crecer en paciencia;
tener más bondad y gentileza en el trato
con los demás; crecer en benignidad y en fe, así como en mansedumbre y
templanza.
La
Iglesia, pues, es aquel cuerpo llamado a salir del mundo de Satanás y que se
está preparando para restablecer el gobierno de Dios bajo Cristo. Cuando ello
suceda, Satanás ya habrá sido depuesto. Será una época en que todos los vivos
serán llamados al arrepentimiento y a la salvación con vida eterna por medio
del Espíritu Santo de Dios.
¡La Iglesia
inmortal estará GOBERNANDO CON CRISTO en reemplazo del actual reinado de
Satanás!
La
Iglesia, entonces, es aquel cuerpo de llamados que en la resurrección formarán
las primicias de la cosecha de Dios. Esta cosecha es la de seres humanos
físicos, de carne y hueso, pero convertidos en seres divinos e inmortales.
¡Serán
aquellos en quienes Dios se habrá multiplicado como sus hijos!
La Iglesia es aún camal
¿Por qué
ha procedido Dios paso a paso?
Pocos
comprenden cuan grande es su propósito.
Después de
muchos años de pecado, los hombres AISLADOS de Dios se convierten en
"niños en Cristo", pero como son recién convertidos siguen siendo
mucho más carnales que espirituales, aunque han recibido el Espíritu Santo que
Dios da a quienes se transforman por la conversión.
¡Entendamos!
La
Iglesia, tal como ha sido llamada inicialmente en esta vida, no es capaz,
TODAVÍA, de gobernar la tierra, de sentarse con Cristo en el trono donde estuvo
Lucifer ni de administrar el gobierno de Dios.
POR ESO es
que Dios ha puesto su gobierno en la Iglesia.
POR ESO es
que el gobierno de la Iglesia de Dios es teocrático y no democrático.
POR
ESO es que Dios ha establecido jerarquías en su gobierno:
apóstoles,
evangelistas, pastores, ancianos predicadores y ancianos locales, "hasta
que todos [en la Iglesia] lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del
Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de
Cristo" (Efesios 4:13).
No se
trata de "lograr entrar en el reino" al bautizarse, sino de
superación espiritual y de crecer en conocimiento y en el carácter justo.
POR ESO es
un gobierno jerárquico, con Dios en la cima, y no alguno de los sistemas de
gobierno de diseño humano.
Si así
fuera, ¡el pueblo estaría gobernando sobre Dios!
Es el
MISMO GOBIERNO que Cristo empleará para regir a las naciones en el milenio.
POR ESO es
que Satanás influye en los que llegan a ser disidentes en la Iglesia de Dios
creando en ellos resentimiento y amargura contra el gobierno divino.
¡Por eso algunos
se han ido de la Iglesia!
Las
iglesias de este mundo, el "cristianismo tradicional", no hablan del
gobierno de Dios.
No
muestran a Jesús como futuro gobernante.
No
predican a Jesús como Rey sino únicamente como Salvador.
Olvidan o rechazan
los pasajes que hablan de Cristo como Rey y futuro Gobernante y que hablan del
gobierno del reino de Dios... lo que equivale a decir que en sus enseñanzas y
prédicas deliberadamente RECHAZAN y OMITEN el mensaje evangélico de Cristo.
Enseñan
que al "recibir" (OBTENER) a Cristo la persona está salva.
Repito, el
individuo a quien Dios llama y agrega a su Iglesia no es, en el momento de su
conversión, ni remotamente capaz de recibir PODER para gobernar a las naciones.
Se le
llama "niño en Cristo". Si se ha arrepentido y está realmente
convertido, ha recibido una porción del Espíritu Santo de Dios.
En Romanos
8:16 leemos que "el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de
que somos hijos de Dios".
Pero
necesitamos crecer espiritualmente a fin de hacernos aptos para gobernar a las
ciudades y naciones y para enseñar a los que se conviertan.
Como dijo
el apóstol Pablo a los miembros de la Iglesia primitiva que no estaban
creciendo espiritualmente.
"no
os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia
heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo
jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con
abundancia y te multiplicaré grandemente" (Hebreos 6:12-14).
Aunque no
hemos nacido de nuevo, ya somos hijos engendrados de Dios. Para usar una
analogía, el embrión o feto en el vientre materno ya es hijo de sus padres
aunque no ha nacido.
Por
tanto, el aborto es ASESINATO.
Esto nos
trae a un importantísimo propósito y función de la Iglesia.
En Gálatas
4:22-31 hay una alegoría sobre los dos pactos: el pacto hecho con la nación de
Israel en el monte Sinaí y el pacto que se hará al regreso de Cristo.
Los
ministros de la Iglesia son "ministros competentes de un nuevo pacto"
(II Corintios 3:6).
La IGLESIA
es a la vez parte del NUEVO PACTO y preparación para el establecimiento final
de éste.
En la
alegoría de los dos pactos, la Iglesia es llamada la "madre de todos
nosotros", es decir, de los miembros de la Iglesia.
Hay, pues,
una comparación directa.
Dios se
multiplica por medio de los seres humanos.
Nos dio
poder para reproducirnos a nosotros mismos, y la reproducción humana es un
reflejo exacto de la REPRODUCCIÓN ESPIRITUAL de Dios.
La reproducción humana y la salvación
Veamos y
entendamos cómo la reproducción humana representa la SALVACIÓN ESPIRITUAL.
Toda vida
humana proviene de un huevito diminuto llamado óvulo que se produce dentro de
la madre. Su tamaño es como la punta de un alfiler. Con la ayuda de un
microscopio se alcanza a ver un núcleo en su interior. El óvulo en si, tiene
una vida muy limitada; muchos médicos y científicos piensan que dura apenas 24
horas si no es fecundado por un espermatozoide.
El espermatozoide,
proveniente del cuerpo paterno, puede impartir vida a este óvulo.
El
espermatozoide es la célula más pequeña del cuerpo humano, como que equivale
apenas al dos por ciento del óvulo.
Al
penetrar en el óvulo, el espermatozoide busca el núcleo y se une con él. Esto
imparte al óvulo vida humana y física.
Pero aún
no ha nacido el nuevo ser; la vida apenas si se acaba de engendrar. Durante los
primeros cuatro meses se le denomina embrión, y de ahí en adelante hasta que
nace se le denomina feto.
Esta vida
humana empieza muy pequeña, como la punta de un alfiler.
Y el
espermatozoide que la genera es la célula más pequeña del cuerpo.
Una vez
engendrado el embrión, necesita alimentarse con nutrientes físicos de la
tierra. Esto se logra por medio de la madre. El alimento físico le permite
crecer y crecer y CRECER hasta que al cabo de nueve meses ha alcanzado el
tamaño necesario para nacer.
A medida
que crece, sus órganos y características físicas se van formando.
Pronto
tiene una columna vertebral. Se forma el corazón y éste empieza a latir.
Aparecen otros órganos internos. Poco a poco, toman forma la cabeza, el tronco,
los brazos y las piernas. Por último salen las uñas y el cabello, y los rasgos
faciales empiezan a tomar forma. A los nueve meses el feto tiene un peso
promedio de unos tres kilos y está listo para nacer.
El ser
humano necesita ser ENGENDRADO por su padre humano.
De la
misma manera, para nacer nuevamente del espíritu, o sea de Dios, es necesario
que la persona sea ENGENDRADA primero por el Padre espiritual, que es el Dios
todopoderoso.
Una asombrosa analogía
Ahora
veamos cómo la concepción, la gestación y el nacimiento de un ser humano son la
representación perfecta de la salvación espiritual, que es NACER de Dios y recibir
la VIDA ETERNA en su reino;
¡en la
familia de Dios dentro de la cual podemos nacer!
Un adulto
humano equivale, en sentido espiritual, al "óvulo".
En este
óvulo espiritual hay un "núcleo", que es la mente humana con su
espíritu humano.
El
"óvulo espiritual" tiene una vida muy limitada comparada con la vida
ETERNA, pues dura en promedio unos 70 años. Más si entra en él el Espíritu
Santo proveniente de Dios el Padre, éste puede impartirle vida inmortal,
espiritual y divina.
El
Espíritu divino se une con el núcleo del óvulo humano, que es el espíritu y la
mente del hombre, y le imparte la naturaleza divina (II Pedro 1:4). Hasta ese
momento habíamos tenido solamente la naturaleza humana y carnal.
Así como
el espermatozoide es la más pequeña de las células del cuerpo humano, también
muchos cristianos engendrados empiezan con una porción muy pequeña del Espíritu
y el carácter de Dios.
En un
comienzo, ¡muchos serán camales en un 99 por ciento!
Parece que
este era el caso de los cristianos de la iglesia en Corinto (I Corintios
3:1-3). Por eso Pablo dijo que tenía que seguir alimentándolos con leche
espiritual, pues no podían recibir aún el alimento de adultos. Ciertamente, no
habían "nacido de nuevo".
Ahora
bien, así como el espermatozoide físico encuentra el núcleo del óvulo y llega
hasta él, también el Espíritu de Dios entra y se combina con el espíritu y la
mente humana. Como se explicó antes, hay un espíritu dentro del hombre. Este
espíritu humano se ha unido con el cerebro para formar la MENTE HUMANA. El
Espíritu de Dios se une con nuestro espíritu y da testimonio de que ya somos
hijos de Dios (Romanos 8:16).
El
Espíritu de Dios, combinado con el espíritu humano en nuestra MENTE, nos
imparte la facultad de comprender el CONOCIMIENTO ESPIRITUAL
(I
Corintios 2:11) que la mente carnal no puede captar.
Ahora
tenemos la presencia de VIDA ETERNA, vida de Dios, mediante el Espíritu divino.
Igualmente, el embrión humano era una vida humana pero aún sin desarrollar.
Todavía no
somos seres espirituales inmortales, todavía no hemos nacido de Dios, de la
misma manera como el embrión humano no ha nacido de sus padres.
No
poseemos la herencia, pero somos herederos (Romanos 8:17).
Mas SI el
Espíritu de Dios mora en nosotros, Dios "vivificará" nuestro cuerpo
en la resurrección dándonos inmortalidad POR su Espíritu que
"mora
en nosotros" (Romanos 8:11; I Corintios 15:49-53).
Ahora
veamos cómo prosigue esta extraordinaria analogía.
Todavía no
hemos nacido como seres divinos. Todavía no estamos compuestos de espíritu sino
de materia física.
La vida
divina apenas si se ha engendrado.
El
carácter divino empieza tan pequeño que no se hace muy evidente, excepto por
aquel aura de "romance" espiritual que irradiamos en el "primer
amor" de la conversión.
Por lo que
respecta al conocimiento espiritual y el desarrollo del carácter espiritual,
aún no hay gran cosa.
El embrión espiritual
Engendrados
espiritualmente, somos apenas un embrión.
Ahora
necesitamos alimento espiritual. Jesús dijo que no sólo de pan (comida física)
vive el hombre sino DE TODA PALABRA DE DIOS (alimento espiritual).
Esta
la recibimos de la Biblia mediante el contacto espiritual íntimo y continuo con
Dios en la oración, mediante la fraternidad con otros hijos de Dios en su
Iglesia y por las enseñanzas que la Iglesia imparte continuamente.
El embrión
o feto físico se alimenta por medio de la madre.
La Iglesia
de Dios se llama "la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos
nosotros" (Gálatas 4:26).
¡El
paralelo es exacto!
La Iglesia
es la MADRE ESPIRITUAL de sus miembros.
Dios puso
en la Iglesia a sus ministros llamados y escogidos para PASTOREAR la manada a
fin de "perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo [Iglesia] de Cristo, HASTA QUE todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la
medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:11-13).
Es deber
de los verdaderos ministros de Cristo (¡y cuan pocos hay en la actualidad!)
proteger a los santos engendrados de Dios contra falsas doctrinas y falsos
ministros.
La madre
humana lleva su niño en aquella parte del cuerpo donde pueda protegerlo contra
daños físicos. Esa protección es parte de su función, como lo es alimentar al
hijo por nacer.
De igual
manera, la Iglesia, por medio de los ministros de Cristo, instruye, enseña, aconseja y protege a sus miembros
contra el daño espiritual.
¡Qué
maravillosa analogía de la salvación espiritual!
Ahora
prosigamos. Así como el feto debe crecer hasta alcanzar un tamaño que le
permita nacer, también el cristiano debe crecer en gracia y en el conocimiento
de Cristo (II Pedro 3:18).
Tiene que
superarse, tiene que desarrollar carácter espiritual en esta vida a fin de
nacer en el reino de Dios.
Así como
el feto desarrolla poco a poco sus características y órganos físicos, también
el cristiano deberá desarrollar gradualmente el CARÁCTER ESPIRITUAL:
Amor.
fe, paciencia, mansedumbre, templanza.
Debe vivir
por la Palabra de Dios y ser HACEDOR de ella.
¡Tiene que
desarrollar el CARÁCTER divino!
Por último: ¡la inmortalidad!
Luego, a
su debido tiempo, y aunque la persona haya muerto, nacerá como hijo de Dios en
una resurrección o mediante una transformación instantánea a la inmortalidad
cuando Cristo regrese.
Entrará
entonces en el reino de Dios porque Dios es ese reino.
Ya no será
carne física de la tierra sino un ser compuesto de espíritu, tal como Dios es
espíritu (Juan 4:24).
¡CUAN
MARAVILLOSA ES LA VERDAD DE DIOS!
Pero con
su astucia, Satanás ha engañado al mundo.
Ha cegado
a la humanidad para que no vea que Dios ES este Reino que Jesús proclamó, y
para que no sepa que nosotros podemos nacer como seres espirituales, como parte
de esa familia divina,
¡Como
parte del reino de Dios!
¡Cuan
preciosa es la VERDAD DE Dios!
Dios
diseñó la reproducción humana para mostrarnos su verdad en términos físicos y
PARA MANTENERNOS SIEMPRE CONSCIENTES DE SU MARAVILLOSO PLAN DE SALVACIÓN.
Es función
de la Iglesia, como MADRE espiritual de los cristianos, desarrollar el CARÁCTER
divino, Justo y perfecto en aquellos que Dios ha llamado y agregado a su
Iglesia.
Recordemos
que NINGUNO PUEDE VENIR a Cristo salvo los que Dios el Padre llama y trae (Juan
6:44).
Los nuevos
conversos no llegan a la conversión espiritual por los esfuerzos de
evangelistas humanos, no "se dejan convencer", no obran presionados
por la oratoria fervorosa de los predicadores ni deben su conversión al
llamamiento emotivo de un predicador que los insta a "subir al altar"
y a "entregar su corazón al Señor".
Semejante
tipo de cruzadas evangelísticas no aparecen en el Nuevo Testamento como
enseñanza ni como ejemplo para nosotros.
Sin
embargo, muchos creen, erróneamente, que tales prácticas vienen de Cristo.
¡Jesús NO
inició una cruzada para "salvar almas"!
No se
propuso salvar entonces a todos los que poblaban el mundo de Satanás.
Vino a
sacar del mundo de Satanás a un pueblo predestinado, llamado y traído por Dios.
Jesús dijo
que era imposible que otras personas del MUNDO DE SATANÁS vinieran a Él a
recibir la salvación si Dios no las llamaba especialmente para hacer de ellas
reyes y maestros cuando el MUNDO DE DIOS haya remplazado al MUNDO DE SATANÁS.
Jesús
NUNCA rogó ni instó a nadie a "entregarle el corazón".
En el pozo
de Jacob en Samaría habló con una mujer y se refirió al Espíritu Santo como
"agua viva".
La
mujer le dijo a Jesús: "Señor, dame esa agua, para que no tenga yo
sed" (Juan 4:15).
Fue una
solicitud directa de una mujer inconversa que pedía la salvación y el don del
Espíritu Santo. Pero JESÚS LE RESPONDIÓ SOLAMENTE HACIENDO MENCIÓN DE SUS
PECADOS, ¡INDICÁNDOLE DE QUÉ TENÍA QUE ARREPENTIRSE! No le dijo:
"Ven
a mí tal como estás, con todos tus pecados".
Ninguno
PUEDE venir a Jesús si el Padre no lo trajere.
Todos han
pecado. El pecado es contra Dios el Padre. Primero hay que arrepentirse del
pecado y dejarlo. No se trata del simple remordimiento por nuestras culpas.
Se trata
de lamentarnos hasta el punto de DEJAR EL PECADO, de superarlo.
Esto, con
la fe en Cristo, nos reconcilia con Dios.
Es Dios el
Padre quien añade a la Iglesia a los que El llama para ser salvos (Hechos
2:47).
Es Dios
quien pone a los miembros dentro de su Iglesia (I Corintios 12:18), ¡no la
fogosa oratoria de un predicador que insta a sus oyentes a subir al altar!
Dios
coloca a las personas en su Iglesia para que se desarrolle en ellos su carácter
santo, justo y perfecto.
¿PARA QUÉ?
Para
prepararlos como futuros SERES ESPIRITUALES para el reino (familia) de Dios,
¡a fin de
que GOBIERNEN al mundo entero con Dios!
¿Qué hace
la IGLESIA como madre espiritual de sus miembros para DESARROLLAR EN ELLOS ESE
CARÁCTER ESPIRITUAL?
Esto nos
trae al verdadero PROPÓSITO de la Iglesia y a la explicación de ¿POR QUÉ no se puede
NACER DE NUEVO fuera de la Iglesia?
El propósito de la Iglesia
Veamos
ahora lo más importante de todo:
¿Cuál es
el VERDADERO PROPÓSITO de la Iglesia?
¿Por qué
dispuso Dios que Cristo la fundara?
La
Iglesia es la madre espiritual de los conversos. Estos son los embriones
espirituales que aún no han nacido, aunque sí han sido engendrados mediante el
Espíritu Santo de Dios y por tanto ya son hijos de Dios.
La IGLESIA
es el organismo espiritual de Dios, bien organizado, para nutrir a estos
futuros seres divinos, hijos de Dios el Padre, con alimento espiritual, para
prepararlos y desarrollar en ellos el CARÁCTER espiritual justo.
Con este
fin, el de prepararlos y desarrollar el carácter divino en ellos.
¡Dios ha
dado a su Iglesia una responsabilidad DUAL:
1)
"Id por todo el mundo" proclamando la BUENA NOTICIA, el anuncio del
venidero reino de Dios (Marcos 16:15).
2)
"Apacienta mis ovejas" (Juan 21:15-17).
En esta
tarea de apacentar o ALIMENTAR a las "ovejas", desarrollando en ellas
el carácter espiritual de Dios, ellas a su vez tienen que hacer su PARTE:
apoyar y respaldar la gran comisión: "Id por todo el mundo".
Esta
primera y gran comisión fue encomendada a los apóstoles.
Dios
también se valió de los evangelistas, en menor grado, para llevar el mensaje.
Otros
líderes (ministros ordenados) permanecían en un lugar, pero aun el pastor local
de una iglesia puede efectuar campañas evangelísticas en su localidad: no
"cruzadas" para salvar almas sino conferencias en que se ANUNCIE y
PROCLAME el reino de Dios
(que es el
verdadero evangelio).
Esta GRAN
COMISIÓN en su totalidad: la proclamación de la BUENA NOTICIA del reino
venidero y la "alimentación de las ovejas", es una función y
administración combinada de la Iglesia.
Todo miembro
de la Iglesia tiene su PARTE en la proclamación de la buena noticia (el
evangelio) al mundo.
¿Cuál es?
No
consiste en salir personalmente a proclamar el mensaje de Cristo en el
vecindario o el mundo.
Esto
corresponde principalmente a los apóstoles, en cierta medida a los evangelistas
y en un grado menor a los pastores locales. (La función principal de los
pastores locales es supervisar y predicar a la congregación local.)
La
operación global de la Iglesia es un TODO, organizado como diversas operaciones
y ministerios (I Corintios 12:5-6).
La función de los miembros
Citemos un
ejemplo.
¿Qué
función, dentro de la comisión de llevar el evangelio a TODO EL MUNDO, le
corresponde al individuo que sea miembro de una congregación local?
Esta tarea
la cumple principal y directamente el apóstol. En esta segunda mitad del siglo
20 también se cumple por medio de la radio, la televisión y la prensa.
En el
primer siglo de nuestra era se cumplía mediante la proclamación directa.
¿Qué parte
le correspondía entonces al miembro de una congregación local?
¡UNA MUY
GRANDE! Sin este gran cuerpo de miembros, ¡el apóstol no podía hacer nada!
Veamos un
ejemplo en las Escrituras:
Pedro y
Juan habían estado predicando el mensaje en el templo de Jerusalén.
Pedro
había realizado un milagro y se reunió una multitud.
Como
resultado, Juan y Pedro fueron encarcelados y amenazados.
Con su
vida en peligro, los apóstoles se sintieron inquietos.
Cuando se vieron
libres, fueron inmediatamente adonde los miembros (Hechos 4:23) en busca del
ánimo y el apoyo que necesitaban.
¡Los
miembros ORARON con fervor! Pedro y Juan NECESITABAN urgentemente esta lealtad.
Este
respaldo y las oraciones de los miembros. ¡UNIDOS FORMABAN UN EQUIPO!
Este
autor, apóstol de Cristo, puede decir enfáticamente que el apóstol, los
evangelistas, pastores y ministros no podrían llevar a cabo la obra de Dios sin
el respaldo fiel y el ánimo constante brindado por los miembros de la Iglesia.
Y un
miembro como individuo tampoco puede desarrollar dentro de sí el carácter
perfecto, justo y santo de Dios sin las operaciones del apóstol, los
evangelistas, pastores y ministros.
Todos
estos miembros que Dios HA PUESTO EN su IGLESIA dependen los unos de los otros.
Forman un
organismo espiritual bien estructurado y totalmente distinto de cualquier
entidad secular y mundana.
Más
específicamente
¿Cómo
funciona esta dependencia recíproca?
Dios ha provisto métodos modernos
En
general, toda la operación de la Iglesia cuesta dinero en este mundo del siglo
20.
Para poder
cumplir su misión la Iglesia tiene a su disposición medios que no existieron en
el primer siglo de nuestra era.
Sin los
diezmos y las generosas ofrendas de los miembros de la Iglesia, la comisión no
podría llevarse a cabo en el mundo de hoy.
Sin las
oraciones constantes y fervientes de todos los miembros, la obra no podría
cumplirse. Sin el ÁNIMO constante brindado por los miembros y quienes los
dirigen a nivel local, los que trabajamos en la sede de la Iglesia no podríamos
resistir las persecuciones, oposiciones, dificultades y frustraciones.
Y a la
inversa, los miembros necesitan con la misma urgencia aquel estímulo,
enseñanza, consejos y liderazgo que reciben de la sede y de sus pastores
locales.
Como
ejemplo de lo primero, suelo recibir tarjetas, muchas veces bellamente
ilustradas, firmadas por centenares de miembros de las congregaciones locales,
en las cuales me dan palabras de apoyo, lealtad y respaldo. Los miembros
dispersos por el mundo no alcanzan a imaginarse cuanta inspiración y cuánto
ánimo ofrecen a aquel que Cristo escogió para dirigir su extraordinaria
actividad mundial:
¡La
Iglesia de Dios!
La seguridad de que millares de fieles en todo
el mundo están elevando oraciones a Dios continuamente es algo que inspira la
confianza de la FE para perseverar en la dirección y supervisión de esta gran
obra.
En
términos específicos,
¿Cómo se
organiza la Iglesia de Dios hoy?
¿Cómo
opera en esta segunda mitad del siglo 20?
El mensaje
de Cristo, el evangelio del reino de Dios, sale al mundo con gran énfasis por
radio, televisión y en La Pura Verdad, una revista de circulación masiva.
También
hay diversas publicaciones y aun libros que se envían gratuitamente a quienes
los soliciten.
Hay
campañas publicitarias en diarios y revistas importantes como Selecciones del
Reader 's Digest, The New York Times, The Wall Street Journaí, el Times de
Londres y otros.
Como apoyo
para los miembros locales y los ministros, estos últimos reciben un Informe del
Pastor General.
Un pequeño
periódico titulado The Woridwide News se envía a los miembros de habla inglesa,
y todos los miembros, ministros y colaboradores reciben un hermoso ejemplar de
la revista titulada Las buenas noticias del mundo de mañana.
Por
último, el pastor general envía cartas mensuales a los colaboradores y miembros
para informarles sobre el desarrollo de la obra, así como las actividades y
necesidades del momento.
No
olvidemos una publicación muy importante: el Curso Bíblico por Correspondencias
que se envía gratuitamente y que ofrece lecciones mensuales con estudios
profundos de los temas básicos de la Biblia.
También
cabe mencionar los viajes del autor para llevar el mensaje de Cristo personalmente
ante reyes, emperadores, presidentes, primeros ministros y otros altos
funcionarios en diversos países.
Todo esto
es una operación bien organizada para hacer realidad el PROPÓSITO de la
Iglesia:
1)
proclamar al mundo el reino venidero de Dios.
y
2)
apacentar las ovejas.
El
"solitario", el "cristiano individual" que pretende entrar
en el reino de Dios por otros medios diferentes de CRISTO y su CAMINO, mediante
su IGLESIA, ¡no está recibiendo LA PREPARACIÓN DISPUESTA POR CRISTO para
gobernar y reinar con El en su reino!
Los "cristianos particulares" y los ex-miembros
¿Qué
podemos decir del cristiano llamado "particular" o
"individual" que dice:
"Yo
no quiero ser parte de la Iglesia; quiero buscar mi salvación directamente y a
solas con Jesucristo"
La
respuesta es ésta: Dios mismo dispuso el plan y el método por el cual los
humanos, una vez engendrados por medio del Espíritu Santo, pueden entrenarse y
prepararse para formar parte del grupo de SERES DIVINOS que formarán el REINO
DE DIOS.
El reino de
Dios será la FAMILIA DE DIOS, una familia de seres divinos supremamente bien
preparada y organizada. La Iglesia es la escuela especial que Dios tiene para
capacitar a quienes ha escogido y llamado, donde se preparan para ser reyes y
sacerdotes, para gobernar y enseñar, para cumplir su función dentro de ese
reino.
Solamente
quienes se hayan preparado de esta manera en la Iglesia podrán ser reyes y
sacerdotes
en el reino de Dios.
La persona
que dice: "Obtendré mi salvación solo, fuera de la Iglesia"» está
absolutamente engañada.
Este no es
el momento en que la salvación se está ofreciendo a todos en el mundo de
Satanás.
Los
llamados ahora — y lo reitero con énfasis — NO son llamados únicamente para recibir
la salvación sino para recibir una capacitación especial que solamente la
Iglesia de Dios puede darles.
Quienes
están en el mundo de Satanás no se pueden preparar solos, fuera de la Iglesia,
para el llamamiento especial, de ser gobernantes en el reino de Dios, cuando
Satanás sea depuesto y el mundo se haya convertido en el mundo de Dios.
La Iglesia
se ORGANIZA de acuerdo con el sistema de Dios, de cooperación y apoyo mutuo,
para un funcionamiento perfectamente concertado.
Cuando
Cristo regrese los miembros de la Iglesia se convertirán en miembros de la
familia divina. Y recordemos que Dios ES aquella familia divina.
Tomemos
una analogía del mundo de Satanás. Un jugador de fútbol dice:
"Quiero
jugar en todos los partidos, pero me entrenaré solo.
No quiero
formar parte de un equipo hasta que empiece el campeonato".
¿Acaso el
entrenador le permitiría formar parte de un equipo sin haber aprendido a jugar
CON LOS DEMÁS en las sesiones de entrenamiento?
Tampoco Dios
permitirá el ingreso en su familia de personas que se hayan negado a formar
parte de ella ahora, en el período de "entrenamiento de la Iglesia”.
Al
comienzo de la Iglesia de Cristo, Jesús dijo a los que había escogido como
apóstoles:
"Yo
soy la vid, vosotros los pámpanos" (Juan 15:5).
Los que no
estén unidos a otros pámpanos (o ramas), y todos ellos unidos a la vid
principal, NO SON PARTE DE LA IGLESIA. Y Dios el Padre los rechazará como ramas
MUERTAS.
La VIDA
(vida espiritual engendrada ahora) la recibimos junto con los demás
"pámpanos" de la vid principal que es Cristo, cabeza de la Iglesia.
Y ¿qué del
que ha formado parte del "cuerpo espiritual" de Cristo (la Iglesia)
pero que es EXPULSADO (por causar división o rebeldía o por oposición al gobierno
de la Iglesia)?
La Iglesia
es como una madre embarazada. Si hay un aborto, la vida desaparece del feto.
Empero, tal vez hay una diferencia en esta analogía:
La persona
que sale de la Iglesia de Dios o que es expulsada podría ser readmitida si se arrepiente
con fe renovada.
¿Y las
iglesias del mundo?
¿Qué decir
de los millones de miembros de otras iglesias o religiones?
Satanás es
el gran falsificador. Tiene sus iglesias, sus religiones y sus ministros en
aquellas religiones e iglesias (II Corintios 11:13-15).
¿Y los
millones de miembros de las iglesias del cristianismo tradicional?
El libro
del Apocalipsis (capítulo 12) nos muestra a la Iglesia VERDADERA como una
"manada pequeña" perseguida, con muchos de sus miembros martirizados
por la fe; una Iglesia que tiene que HUIR de la persecución, la tortura y la
muerte.
El
capítulo 17 nos muestra a las grandes iglesias impregnadas de poder mundano y
político y encabezadas por su "madre": "Babilonia la grande, la
madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra" (versículo 5).
En otras
palabras, la antigua religión babilónica de los misterios, de la cual salieron
otras iglesias hijas protestando contra ella.
Esta
iglesia, de un gran poder político, fue la que persiguió a "los
santos" (versículo 6).
Esta
iglesia falsa, políticamente muy grande, se monta sobre una "bestia"
que aparece en el capítulo 13 como un gobierno facultado por el poder del
"dragón" (Satanás el diablo:
Apocalipsis 12:9).
Es increíble,
¡pero la Palabra de Dios así lo revela claramente!
Ahora
bien, ¿qué sucede a los miembros de tales iglesias que profesan ser
"cristianos nacidos de nuevo"?
¡Están
ENGAÑADOS!
Pueden ser
muy sinceros. No saben que están engañados y que sus conceptos son equivocados.
¡Y no
están siendo juzgados ahora!
No están
condenados al lago de fuego y tampoco son "salvos".
Forman
parte del MUNDO ENTERO que está desorientado por la astucia de Satanás y que se
encuentra ENAJENADO de DÍOS.
Debemos
repetirlo: Sus ojos se abrirán para que vean la VERDAD de Dios sí están con
vida cuando Cristo regrese y deponga a Satanás; o bien, si han muerto para
entonces, resucitarán y serán llamados a la verdad y a la salvación en el
juicio ante el gran trono blanco (Apocalipsis 20:11-12).
Ofrecemos
nuevamente nuestra publicación gratuita titulada
“-¿Qué
significa "nacer de nuevo-"?
Sí,… el
mundo entero está bajo ENGAÑO.
Pero
alabemos a Dios porque pronto quitará a Satanás, abrirá el entendimiento de los
hombres ante la asombrosa verdad y por fin TODOS los que hayan vivido serán
llamados a la salvación y a la vida eterna. Pero ante este llamamiento cada uno
deberá tomar su propia decisión, y con tristeza debemos decir que algunos no se
arrepentirán, no creerán ni serán salvos.
No estamos
predicando aquí la salvación universal.
Algunos,
sí perecerán en el lago de fuego.
Mientras
tanto, el GLORIOSO PROPÓSITO de Dios debe cumplirse en la tierra de acuerdo con
su PLAN MAESTRO, ¡paso a paso!
Enseñanzas y creencias
Ahora
debemos resumir las enseñanzas y creencias de la verdadera Iglesia de Dios.
Esto se
relaciona, naturalmente, con el propósito de la Iglesia: llamar discípulos
(estudiantes, aprendices) a salir del mundo de Satanás y capacitarlos como
reyes y sacerdotes (maestros) en el mundo de Dios cuando Él ofrezca el árbol de
la vida (salvación e inmortalidad) a toda la humanidad.
En cuanto
a doctrina, recordemos lo que la Iglesia debe
ayudar a restaurar:
El reino,
el gobierno y el carácter de Dios.
¿Qué fue lo
que se quitó?
La ley de
Dios, la cual constituye el fundamento de su gobierno y la esencia misma de su
carácter y de la vida divina.
En otras
palabras, el punto esencial es el tema del PECADO.
Pecado
es la infracción de la ley espiritual de Dios (I Juan 3:4).
Satanás
ha engañado a las iglesias del mundo haciéndoles creer que la ley de Dios fue
abolida, que Jesús no pagó por los hombres la pena de haber violado la ley,
sino que abolió la ley "clavándola en la cruz".
La
expresión empleada por los protestantes ("clavar la ley en la cruz")
significa una sola cosa. Es la enseñanza de Satanás según la cual Cristo, al
ser clavado en la cruz, abolió la ley permitiendo así que los hombres pecaran
impunemente.
Lo que
realmente se clavó en la cruz fue Jesucristo, quien tomó sobre sí nuestros
pecados y pagó la pena de muerte por nosotros y así nos libró de la pena
capital por el pecado, no para dejamos en libertad de pecar impunemente.
Por tanto,
la esencia de las enseñanzas, las creencias y las doctrinas de la verdadera
Iglesia de Dios se basa en la justicia y obediencia a la ley de Dios.
Esa ley es
AMOR, pero no amor humano. El amor humano no puede superar el nivel del egoísmo
humano.
Tiene que
ser "el amor de Dios... derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo" (Romanos 5:5).
La antigua
Israel no podía obedecer realmente la ley de Dios.
Podría
haberla guardado según la letra estricta de la ley, pero
como el amor es el cumplimiento de la ley y ellos solamente tenían el amor egocéntrico, no podían guardar la ley de acuerdo
con el espíritu y la intención. Puesto que no habían recibido el Espíritu
Santo.
Esta
enseñanza básica incluye, pues, todos los "frutos del Espíritu
Santo":
amor,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad. Fe, mansedumbre, templanza, etc. (Ver Gálatas 5:22-23).
Las
enseñanzas de la verdadera Iglesia de Dios son "vivir por cada
palabra" de la Santa Biblia.
El primer
hombre, Adán, tomó para sí mismo, la facultad de distinguir entre el bien y el
mal, de escoger sus propias enseñanzas, creencias y caminos de vida.
El mundo
ha seguido ese rumbo durante 6.000 años.
La
Iglesia ha sido llamada a salir del mundo y vivir por el camino que Dios enseña
en la Biblia.
Breve historia de la Iglesia
Llegamos
ahora a una breve historia de la Iglesia desde su fundación en el año 31 de
nuestra era hasta el presente.
La Iglesia
comenzó en el día de las Primicias, llamado Pentecostés, en junio del año 31.
El
Espíritu Santo vino del cielo sobre los discípulos reunidos en Jerusalén, con
una manifestación milagrosa que no se había visto antes ni se volvió a ver
después.
Los
discípulos estaban "todos unánimes juntos".
De pronto
"vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba"
(Hechos 2:1-2).
¿Ha estado
usted alguna vez en medio de un huracán?
Yo sí.
El viento
hace un verdadero estruendo.
Este ruido
"llenó toda la casa donde estaban sentados".
Luego
"se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre
cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a
hablar en otras lenguas [idiomas], según el Espíritu les daba que
hablasen" (versículos 2-4).
Semejante
manifestación sobrenatural no ocurrió nunca antes ni después.
Sin
embargo, las sectas modernas que se dicen "pentecostales" aseguran
que ellas repiten esta experiencia. Pero el hecho es que en sus reuniones no
viene tal estruendo del cielo ni aparecen lenguas de fuego sobre sus cabezas.
Algunos
sí prorrumpen en alguna jerigonza que supuestamente es algún idioma extranjero,
pero de ninguna manera se parece a lo sucedido aquel día de Pentecostés del año
31.
Nótese qué
lenguas se hablaron en la fundación de la Iglesia.
Había
presentes muchas personas de diversos países y que hablaban distintos idiomas.
Veamos lo que dice la Biblia acerca de estos extranjeros:
"Cada
uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados,
diciendo: Mirad: ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos
nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?"
(versículos 6-8).
Ahora
nótese cuidadosamente. Cada individuo oyó a los discípulos hablando en su
propio idioma. Los griegos oyeron que hablaban en griego; los partos oyeron a
los mismos discípulos hablando el idioma parto; los medos los escucharon
hablando el idioma de los medos.
Todos
entendieron lo que se estaba diciendo. ¡Recibieron el mensaje!
Hoy
en las reuniones "pentecostales" una persona prorrumpe en una lengua
jeringoza que los demás no entienden (I Corintios 14:28).
La Biblia
dice que si alguno habla un idioma extranjero, tiene que haber un intérprete
para que los demás entiendan.
''Y
si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios".
En el versículo
33 dice que Dios no es autor de confusión.
En el
versículo 19 Dios muestra la poca importancia relativa de las
"lenguas" al decir:
"Pero
en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar
también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida".
Cuando yo
hablo ante el público del Japón o de otro país, siempre tengo un intérprete que
traduce al idioma de ese país.
Hago una
pausa después de algunas palabras para que el mensaje pueda transmitirse en el
idioma de ellos.
Cuando
hablo en "lenguas" de esta manera, hablo con entendimiento y la gente
recibe el mensaje.
El bautismo del Espíritu Santo
Todo el
movimiento "pentecostal” moderno se basa en un error total y en un engaño de
Satanás relativo al verdadero significado del bautismo por el Espíritu Santo.
Cristo
dijo, mediante el apóstol Pablo, que por un solo Espíritu somos todos
bautizados en un cuerpo: la Iglesia (I Corintios 12:13).
La palabra
bautizar significa "sumergir" o "hundir".
Los
"pentecostales” creen erróneamente que la persona es "salva",
como dicen ellos, cuando recibe a Jesucristo como su Salvador personal.
Consideran que el "bautismo del Espíritu Santo" con la manifestación
del "don de lenguas" es muestra del poder del Espíritu Santo.
He tenido
muchísima experiencia con estas personas. Este "bautismo", como lo
llaman, parece aflojarles la lengua y piensan que están "impregnados de
poder".
En
la práctica, esto significa el poder para hablar de una manera emotiva y muchas
veces jactanciosa.
La
anterior explicación no cambiará a quienes ya estén entregados al engaño, pero
esperamos que ayude a otros a no dejarse desorientar por esta
"espiritualidad" emocional y falsa.
El
evangelio que muchos predican hoy acerca de Cristo sostiene que basta
"creer en Cristo", lo cual para ellos significa profesarlo como
Salvador personal, y que con esto se es salvo.
Sin
embargo. Marcos 7:7-9, muestra que muchos llegan incluso a adorar a Cristo,
pero en vano, porque no obedecen los mandamientos de Dios, especialmente el del
sábado, sino que siguen las tradiciones de los hombres con las cuales Satanás
ha engañado a todo el mundo.
En
Juan 8:30-44 Jesús dijo que los judíos que "creían en Cristo" pero
que no creían sus palabras ni guardaban sus mandamientos eran hijos de su padre
el diablo.
En
I Juan 2:4 vemos que el que diga conocer a Cristo como Salvador pero que no
guarda sus mandamientos es mentiroso y la verdad no está en él.
Aquel
primer día de Pentecostés se bautizaron unos 3.000 judíos procedentes de muchos
países y que se habían arrepentido sinceramente y habían creído a Cristo y su
palabra.
Uno o dos
días más tarde, después de que el apóstol Pedro sanó a un cojo en la puerta del
templo, se bautizaron 2.000 más.
La nueva
Iglesia creció no solamente sumando nuevos miembros a medida que Dios los
añadía, sino multiplicándolos. Pero este crecimiento fenomenal no continuaría
mucho tiempo a ese ritmo extraordinario.
Recordemos
que estos miembros de la Iglesia eran llamados por Dios a salir del mundo de
Satanás.
Satanás
estaba sentado en el trono de la tierra y luchaba ferozmente por defender su
reinado y frustrar el propósito de Dios, que es redimir a la humanidad.
Pretendió
matar a Jesús cuando era niño. Satanás hizo todo lo que pudo por tentar a Jesús
a la edad de 30 años y descalificarlo. No se dio por vencido entonces y tampoco
se da por vencido hoy.
Pretendió
destruir a la Iglesia, y al no poderlo hacer se propuso al menos falsificarla y
engañar a su mundo haciéndolo seguir un cristianismo falso.
Desde
un principio, Satanás movió a los judíos para que se opusieran a la Iglesia
negando que Jesús fuera el Mesías profetizado.
Al
comienzo, la Iglesia estaba compuesta casi totalmente de judíos.
Los judíos
inconversos lucharon por conservar los ritos físicos y los sacrificios de
animales impuestos por la ley de Moisés.
Al poco
tiempo, mientras la Iglesia se multiplicaba (Hechos 6:1), se presentó una gran
persecución contra ella (Hechos 8:1).
Los
miembros se dispersaron por toda Judea y Samaría, con excepción de los
apóstoles.
La proclamación de un evangelio falso
Pronto
surgió una controversia violenta sobre si el evangelio que se debía predicar.
O, era el
evangelio de Cristo (La buena noticia que Jesús trajo acerca del reino de
Dios), o bien un evangelio ACERCA de Cristo, que se limitaba a predicar la
aceptación de Cristo como Salvador.
Al cobrar
ímpetu la apostasía, gran parte de la Iglesia acogió un evangelio nuevo y falso
que proclamaba a Cristo como Salvador, pero omitía el hecho de que pecar es
violar la ley espiritual de Dios.
Omitía
también la buena nueva del reino de Dios, la noticia de que Satanás
sería depuesto y el gobierno de Dios
restaurado en el mundo, y que por último se
ofrecería la salvación a toda la humanidad, que al ser
juzgada se arrepentiría, creería y recibiría la vida
eterna en calidad de hijos de Dios, como SERES DIVINOS.
El apóstol
Pablo escribió en II Corintios 11:3-4:
"Pero
temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos [de
los primeros cristianos] sean de alguna manera extraviados de la sincera
fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que
os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u
otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis".
Luego
Pablo describe a los falsos predicadores que estaban alterando el evangelio de
Cristo en ese momento.
Ahora
pasemos a Gálatas 1:6-7, donde Pablo escribió:
"Estoy
maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó [tenían que
ser llamados para ser miembros de la Iglesia, porque ninguno puede venir a
Cristo excepto los llamados] por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio
diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren
pervertir el evangelio de Cristo". El evangelio de Cristo es el mensaje
acerca del futuro reino de Dios. Ellos ya estaban acogiendo un evangelio
diferente.
Una falsificación llamada "cristianismo"
Ya había
caído el telón sobre la historia de la verdadera Iglesia.
Lo leemos
en el libro de los Hechos, pero éste no nos dice mucho más. Luego el telón
parece levantarse y vemos un poquito de historia que corresponde
aproximadamente al año 150 de nuestra era. Allí aparece una iglesia que se dice
cristiana pero que es totalmente diferente, tan distinta como el día de la
noche, como el negro del blanco, pero se decía cristiana.
Ahora
citamos de un libro de historia titulado The Decline and Fall of the Román
Empire (La decadencia y caída del Imperio Romano), volumen I, capítulo 15:
"El
material escaso y sospechoso que se refiere a la historia sagrada rara vez nos
permite dispersar los oscuros nubarrones que se ciernen sobre la era primitiva
de la Iglesia". Yo suelo llamarlo el "siglo perdido" porque la
historia de la Iglesia se perdió en esa época.
Los
estudiosos e historiadores reconocen que los acontecimientos en la Iglesia
primitiva entre los años 50 y 150 se ven solamente en sus contornos borrosos
como si estuvieran ocultos tras una espesa neblina.
Samuel G.
Green, destacado estudioso inglés, escribió en A Manual of Church History
(Manual de historia eclesiástica):
"Los
30 años que siguieron al cierre del canon del Nuevo Testamento y la destrucción
de Jerusalén son ciertamente los más oscuros en la historia de la Iglesia.
Cuando salimos al segundo siglo, nos encontramos, en gran medida, en un mundo
cambiado".
En sus
Lectures on Ecciesiastical History (Conferencias sobre historia eclesiástica),
William Fitzgeraid escribió:
"Durante
este período de transición, que sigue inmediatamente después de la era llamada
propiamente apostólica, hay una gran oscuridad,.."
En el
libro titulado The Course of Christian History (El curso de la historia
cristiana), William J. McGlothlin escribió:
"El
cristianismo mismo había cumplido un proceso de transformación a medida que
progresaba, y al cierre del período era muy diferente, en muchos aspectos, del
cristianismo apostólico".
En History
of the Christian Church (Historia de la Iglesia Cristiana) Philip Schaff
escribió:
"Los
30 años restantes del primer siglo están envueltos en una misteriosa oscuridad,
iluminada únicamente por los escritos de Juan.
Es un
período en la historia sagrada acerca del que menos sabemos y del que más
quisiéramos saber".
Pero si
miramos cuidadosamente entre las tinieblas, empezamos a vislumbrar lo que
sucedía.
El mundo
en que Cristo fundó su Iglesia fue el mundo del Imperio Romano, el más grande y
poderoso que jamás hubiera existido.
Se extendía
desde Inglaterra hasta los últimos confines de lo que hoy es Turquía, abarcando
pueblos de diversas culturas y orígenes bajo un mismo sistema de gobierno.
La mano de
Roma era firme, pero los súbditos tenían cierta libertad dentro del marco de la
ley romana.
Mientras
los ciudadanos y pueblos conquistados rindieran tributo al emperador romano, se
les permitía practicar sus creencias religiosas y adorar a los dioses de sus
antepasados.
Después
de Pentecostés, los apóstoles empezaron a cumplir las instrucciones de Cristo
de salir al mundo predicando el evangelio del reino de Dios.
Cuando el
cristianismo se extendió desde Judea hasta las tierras gentiles del norte,
empezó a chocar con los seguidores de las religiones paganas de Babilonia,
Persia y Grecia.
Los
apóstoles conocieron a Simón el Mago, dirigente auto-proclamado de una secta
que hundía sus raíces en la religión de los misterios de la antigua Babilonia.
La
pretensión de Simón el Mago era comprarse un puesto de influencia en la Iglesia
primitiva.
Pedro lo
frustró (Hechos 8), pero otros maestros falsos siguieron su ejemplo.
En sus
primeras epístolas, Pablo advirtió a las nuevas iglesias de Grecia y Galacia
que corrían el peligro de seguir un evangelio diferente, un concepto falso de
Cristo y su mensaje.
El
evangelio de Cristo se estaba diluyendo a medida que las enseñanzas de los
falsos ministros, con fuerte influencia de las creencias de Babilonia y Persia,
se infiltraban persistentemente en las iglesias.
Durante el
siglo primero, los apóstoles estimularon la fidelidad de los creyentes.
Judas,
hermano de Jesús, instó a los miembros a luchar por la fe que una vez fue dada
(Judas 3).
El apóstol
Juan les advirtió que no tuvieran nada que ver con los portadores de falsas
doctrinas (II Juan 10).
Muchos que
se decían cristianos no eran realmente convertidos, pero en este período todos
los que se llamaban cristianos sufrieron a manos de las autoridades romanas por
negarse a adorar al emperador.
Nerón, un
hombre demente, echó la culpa del incendio de Roma en el año 64 a los
cristianos y los persiguió salvajemente.
Millares sufrieron el martirio.
Poco
después, los judíos de Palestina se sublevaron contra las autoridades romanas.
Esta rebelión fue sofocada y Jerusalén quedó destruida en el año 70.
Un pequeño
número de cristianos en Jerusalén huyeron atravesando los montes hasta alcanzar
la seguridad de Pella.
Siete eras de la Iglesia
Los
capítulos 2 y 3 del Apocalipsis consignan siete mensajes a siete iglesias que existían
en Asia Menor hacia fines del primer siglo.
Estas
iglesias: Efeso, Es mima, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, se
situaban a lo largo de una de las rutas postales del Imperio Romano.
Los
jinetes seguían la ruta llevando sus mensajes de ciudad en ciudad. Los mensajes
a las siete iglesias contienen palabras de estímulo y corrección, y muestran
claramente las características que predominaban en cada una de esas
congregaciones.
Pero estos
mensajes iban dirigidos a un público más grande que el pequeño grupo de
cristianos en aquellas poblaciones.
Son una
serie de profecías extraordinarias que predicen el futuro de la verdadera
Iglesia desde su fundación en el día de Pentecostés del año 31 hasta la venida
de Cristo.
La
historia de la Iglesia iba a dividirse en siete eras, cada una
con sus puntos fuertes y débiles y con sus propias dificultades y problemas.
Así como
un mensaje recorría la ruta postal desde Éfeso hasta Laodicea, también la
verdad de Dios pasaría de una era a otra.
Era como una
carrera de relevos en que cada uno de los corredores cumple su parte hasta
alcanzar la meta.
En las
primeras décadas del siglo segundo ocurrió la transición entre la era de Éfeso
y el pueblo que Dios había llamado para la era de Esmima.
El mundo
perdió de vista a esta Iglesia, débil, perseguida y rechazada.
En su
lugar surgió, de la neblina del siglo perdido, una iglesia que se extendió cada
vez más, pero que al mismo tiempo se iba alejando del evangelio que Jesús
enseñó.
La
persecución siguió en distintas épocas bajo los romanos hasta el siglo cuarto,
cuando Constantino dio su reconocimiento a la iglesia degenerada de aquel
período y ésta se instituyó como religión oficial del imperio.
Pero la
iglesia que él reconoció ya era muy distinta de aquella que Jesús había
fundado.
Las
doctrinas y enseñanzas que Jesús había transmitido a sus apóstoles estaban
sepultadas entre los ritos, ceremonias y misterios de una iglesia que se había
arrogado el nombre de Cristo.
Era en
esencia la religión babilónica de los misterios que ahora se decía cristiana,
que aceptaba la doctrina de la gracia pero que la convertía en libertinaje.
En otras
palabras, era la antigua religión de los misterios con un nuevo disfraz: el
"cristianismo "-
Una vez
reconocida por Constantino, esta iglesia se lanzó con nuevos bríos a la
predicación de su mensaje. Sus maestros y predicadores viajaron a todos los
rincones del Imperio Romano con un mensaje acerca de Cristo.
Millares,
tal vez millones, escucharon este evangelio y lo creyeron, mas no era el
evangelio que Cristo había predicado, no era su mensaje profético acerca del
venidero reino de Dios.
Se decreta la doctrina falsa
¿Qué le
sucedió a la verdadera Iglesia durante los siglos en que el evangelio fue
suprimido?
El emperador
Constantino murió en el año 337, un poco más de 300 años después de la
crucifixión de Cristo. Había dado su aprobación a una iglesia que decía ser la
que Cristo fundó.
Ahora,
libres de toda opresión, los perseguidos se convirtieron en perseguidores.
Los
miembros de la verdadera Iglesia que se atrevían a oponerse a su doctrina
quedaban tildados de herejes y dignos de castigo.
Alrededor
del año 365 el Concilio de Laodicea escribió lo siguiente en un célebre canon:
"Los
cristianos no deben judaizar descansando el día sábado sino que han de trabajar
en ese día, dando honor más bien al día del Señor.
Pero
sí se encontrare a algún judaizante, sea anatema de Cristo".
Esto fue
prácticamente una sentencia de tortura o muerte.
La iglesia
falsa no mataba directamente a los verdaderos creyentes, pero los hacía matar
(Apocalipsis 13:15).
Este
decreto del año 365 D.C. muestra que había cristianos verdaderos que aún
guardaban el sábado.
El pequeño
remanente de cristianos de la era de Esmima huyó nuevamente en busca de la
libertad religiosa que necesitaban para practicar sus creencias.
Dejaron
escasos registros. A veces aparecen como notas al pie de la página en algún
texto de historia. Rechazados como herejes, ridiculizados y perseguidos por sus
enemigos, su mayor testimonio proviene de Jesucristo mismo, en las palabras de
ánimo para la iglesia que estaba en Esmima:
"Yo
conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza... No temas en nada lo que
vas a padecer... Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la
vida" (Apocalipsis 2:9-10).
Así,
ocurrió la transición entre los cristianos de Estima y los de la era de
Pérgamo.
Estos
habían sido llamados a llevar la verdad en uno de los períodos más difíciles de
la historia: la Edad Media.
El poder y
la influencia de la gran iglesia universal se extendían a lo largo y ancho del
mundo, alejando aun más a quienes seguían aferrados a la verdad de Dios.
Éstos
nunca estuvieron lejos de la amenaza de persecución y martirio.
Así, fueron
muy pocos los cristianos de Pérgamo que se mantuvieron fíeles.
Mil años
después de la fundación de la Iglesia, el remanente agotado de la era de
Pérgamo pasó a la historia.
La era de
Tiatira empezó con vigor, predicando el arrepentimiento en los valles alpinos
del sur de Francia y el norte de Italia.
Muchos escucharon y se convirtieron.
Las
autoridades religiosas reaccionaron a este desafío deteniendo a los dirigentes
de la verdadera Iglesia y martirizando a algunos.
Muertos
sus primeros líderes, la Iglesia entró en una etapa de decaimiento temporal,
pero surgió nuevamente bajo el liderazgo dinámico de Pedro Waldo.
Durante
varios años en el siglo 12, estos waldenses florecieron en los valles alpinos
donde predicaban la poca verdad que tenían, y redactaban y copiaban a mano
folletos y artículos (la imprenta aún no se había inventado).
Tal como
lo profetizó Jesús, los de la era de Tiatira tuvieron fe y trabajaron duro.
Sus últimas obras fueron mayores que las primeras.
Pero
nuevamente surgió la persecución, y la Inquisición dejó sentir toda su fuerza
en los valles pacíficos que alguna vez fueron refugio para la obra de Dios.
Muchos de
los que quedaron empezaron a adoptar las costumbres y tradiciones del mundo que
los rodeaba. Para entonces, había en Europa muchos grupos dispersos que se
decían cristianos.
Mientras
tanto, el mundo estaba cambiando. Ya se había inventado la imprenta y el
conocimiento empezó a aumentar.
La Reforma
Protestante quebrantó el monopolio de la iglesia de Roma.
Mientras
las guerras religiosas sacudían el continente europeo en la Edad Media, muchos
refugiados huyeron a la relativa seguridad y tolerancia de Inglaterra, entre
ellos miembros de la verdadera Iglesia, quienes llevaron consigo sus doctrinas
y creencias, especialmente el conocimiento del sábado.
Los
puritanos, estrictos en su observancia del domingo, se opusieron.
Pero con
todo, a comienzos del siglo 17 había en Inglaterra varias congregaciones
pequeñas que guardaban el sábado como día de reposo.
Jesús estaba levantando la quinta era de su Iglesia.
La
Inglaterra protestante se mostró cada vez menos dispuesta a tolerar otras
creencias, incluso las de aquellos grupos que guardaban el sábado. La verdadera
Iglesia en Inglaterra decayó. Pero al otro lado del mar los hombres ya
empezaban a descubrir un Nuevo Mundo.
Esteban
Mumford, miembro de una iglesia londinense que guardaba el sábado, salió de
Inglaterra rumbo a Newport, Rhode Island, en 1664. Rhode Island, la más pequeña
de las colonias norteamericanas, fue fundada por Roger Williams, un bautista
que había huido de la persecución ejercida por los puritanos en la colonia de
Massachusetts.
Rhode
Island fue el primer lugar del mundo que garantizó la libertad religiosa como
precepto básico de su constitución.
Como no
encontraron a nadie que guardara el sábado, Mumford y su esposa empezaron a
reunirse con los miembros de la Iglesia Bautista en Newport.
El
no hizo proselitismo sino que practicó sus propias creencias.
Pero
varios miembros de la congregación que guardaban el domingo se convencieron de
que ellos también debían guardar el sábado.
Esta fue
la primera congregación en el Nuevo Mundo que guardó el sábado. Empezaron
reuniéndose en casas particulares.
El museo
histórico de Newport conserva un libro donde aparecen sus nombres, un registro
de sus contribuciones monetarias y aun los datos de sus ceremonias de
ordenación.
También se
conserva el salón pequeño pero elegante que construyeron en Newport a comienzos
del siglo 18 para celebrar sus servicios religiosos.
Otros se
unieron a ellos a medida que Dios llamaba más personas a su obra en el Nuevo
Mundo.
En la
población de Hopkinton se estableció una segunda congregación, que pronto contó
con varios centenares de miembros.
Hoy un
puente señala el lugar donde se reunían.
Aquí en el
río Pawcatuck se bautizaron varios millares.
Pero
sobrevino un período de decaimiento espiritual.
Para
mediados del siglo 19 había en la zona central de los Estados Unidos varias
congregaciones dinámicas formadas entre 1831 y 1849 a raíz de la predicación de
William Miller.
En 1860,
en la ciudad de Battie Creek, Michigan, muchos millares acogieron las ideas de
los seguidores de Elena G. White.
Se
alejaron del verdadero nombre. Iglesia de Dios,
y en vez del evangelio verdadero acerca del reino de
Dios acogieron doctrinas de la Sra. White llamadas "la política de puertas cerradas", "el
juicio investigativo", una doctrina acerca de "los 2.300 días" y
"el espíritu de profecía".
Identificaban
a la Sra. White como la profetisa de la iglesia, la persona que fijó sus
doctrinas.
Estas
personas tomaron el nombre de adventistas del Séptimo Día, que llevan hasta
hoy.
Pero los
que siguieron fíeles a la verdadera Iglesia de Dios rehusaron aceptar tales enseñanzas
y doctrinas y restauraron ciertas verdades que se habían descuidado en el siglo
anterior.
Trasladaron
su sede a Marión, lowa, y luego a Stanberry, Misuri, y publicaron una revista
titulada El abogado de la Biblia.
Sus
esfuerzos dieron algunos frutos, y surgieron pequeñas congregaciones en
distintas partes del país.
Fue así
como en el siglo 19 una pequeña congregación de la verdadera Iglesia de Dios se
estableció en el pacífico valle de Willamette, en Oregón.
Eran
agricultores sin educación formal. No contaban con ministros capacitados para
enseñarles y guiarlos.
Pero
tenían el nombre: Iglesia de Dios, y guardaban fielmente el día sábado.
La Iglesia
de Dios había llegado muy lejos en esos turbulentos siglos desde el día de
Pentecostés.
Era una
Iglesia débil y sin influencia. Los años de persecución y transigencia le
habían hecho mella. Aunque habían perdido mucho de la verdad, aquellos
cristianos seguían fielmente su rumbo.
En el
valle de Willamette esperaron. Era casi hora de que entraran en escena los que
Dios llamaría entonces para cumplir su obra del tiempo del fin.
Se restaura la verdad en la Iglesia
En el año
de 1931, exactamente 1.900 años (100 ciclos cronológicos) después de la
fundación de la Iglesia, este pequeño remanente de la Iglesia de Dios original
empezó a cobrar nueva vida como la era de Filadelfía.
Había
llegado al "tiempo del fin".
Fue
infundida de una nueva vitalidad espiritual.
Había
llegado el momento de cumplirse la profecía citada por Jesús en Mateo 24:14:
"Será
predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas
las naciones; y entonces vendrá el fin".
Las
verdades esenciales que se habían perdido se fueron revelando y proclamando
poco a poco.
Esta
era de Filadelfia se describe en Apocalipsis 3:7-13.
La era de
Sardis (versículos 1-6) estaba muerta espiritualmente, impotente para difundir
el evangelio de Jesucristo.
Para
entonces había perdido el conocimiento del verdadero significado de ese evangelio.
Sabía que la segunda venida de Cristo estaba cerca, pero no sabía lo que iba a
suceder durante el milenio, fuera de que Cristo gobernaría.
Respecto
de la era de Filadelfia de la Iglesia de Dios leemos:
"Al
ángel de la iglesia..." Esta palabra ángel, traducida del griego
“aggelos”, significa "mensajero" o "agente".
No siempre
se refiere a un ángel espiritual sino que también puede significar un agente
humano.
Es posible
que se aplique aquí el principio de dualidad.
La palabra
se puede referir a un verdadero ángel compuesto de espíritu que ha sido
asignado como agente general o ayudante para esta era de la Iglesia, o también
puede referirse al agente o mensajero humano que Dios levantó para dirigir esta
era de su Iglesia.
También se
puede aplicar el principio de dualidad a los versículos 7-13, los cuales pueden
referirse a la Iglesia de esta era en general y también al dirigente humano que
Dios levantó para dirigir esta era de su Iglesia.
Continuemos
con el versículo 8:
"Yo
conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual
nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra,
y no has negado mi nombre".
Esta era
de la Iglesia había de producir fruto.
A esta
era, o a su dirigente humano, Dios le había abierto una puerta.
En II
Corintios 2:12 y en Hechos 14:27 vemos cómo Cristo abrió la puerta para que el
apóstol Pablo llevara el evangelio a otros países.
Esta
Iglesia, o su dirigente, tenían poca fuerza.
Tampoco
tenía gran poderío en el mundo de Satanás, pero sus miembros eran fíeles a la
Palabra de Dios.
Aunque
gran parte de la verdad original impartida a los apóstoles por Jesús en persona
se había perdido, ésta se restauró por medio de la
Biblia a
esta era de la Iglesia de Dios que guardaba esas verdades fielmente.
En
Malaquías 3:1-5 y 4:5-6 se revela que poco antes de la segunda venida de
Jesucristo, Dios había de levantar a uno con el poder y el espíritu de Elias.
En Mateo 17:11
Jesús dijo, aun después de que Juan el Bautista había completado su misión:
"Elías
viene primero, y restaurará todas las cosas".
La Biblia
revela claramente que Juan el Bautista vino con el poder y el espíritu de
Elías, pero él no restauró nada.
El
dirigente humano que Dios levantaría poco antes de la segunda venida de Cristo
había de preparar el camino, preparar a la Iglesia, para la segunda venida de
Jesucristo. Debía restaurar la verdad perdida en eras anteriores. También se
había de abrir una puerta para este dirigente o la era de Filadelfia, de modo
que pudiera cumplir la profecía de Mateo 24:14:
"Y
será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a
todas las naciones; y entonces vendrá el fin".
Había de
ser una época en que por vez primera en la historia de la humanidad habría
armas de destrucción masiva capaces de borrar toda vida de la tierra (Mateo
24:21-22).
Esto
también ocurriría poco antes de la segunda venida de Cristo (versículos 29-30).
Es claro
que estas profecías se han cumplido ya.
El
verdadero evangelio se ha restaurado y se ha proclamado con poder a todas las
naciones de la tierra.
La Iglesia
ha cobrado nueva vida mediante el poder del Espíritu.
Se están
aprovechando todos los adelantos y los medios tecnológicos disponibles.
Primero se
utilizó la radio, empezando con una de las estaciones menos potentes de Eugene,
Oregón.
Luego la
palabra impresa, que comenzó con una pequeña máquina neostyie, antecesora del
mimeógrafo.
Con el
tiempo, se llegó a usar la imprenta.
El
advenimiento de la televisión data de 1945, inmediatamente después de la
segunda guerra mundial.
La Iglesia
empezó a utilizar la televisión en el verano de 1955.
El
verdadero evangelio se ha publicado y proclamado a todas las naciones del mundo
por primera vez en 1.900 años.
La Iglesia
Ha
crecido. Durante los primeros 25 años creció a un ritmo del 30 por ciento
anual.
Los
primeros apóstoles quedarían asombrados al ver el tamaño y el alcance de la obra
hoy. Los medios de comunicación, la tecnología y los recursos modernos que Dios
ha dado a su obra en este tiempo del fin llamarían la atención a aquellos que
recibieron la comisión de llevar el evangelio al mundo hace casi 2.000 años.
Pero otras
cosas no serían extrañas para ellos: el sábado y los días santos, el nombre:
Iglesia de Dios, y el evangelio del reino. Estas son cosas que reconocerían,
pues se han transmitido a lo largo de años y siglos desde los tiempos de Cristo
hasta el tiempo del fin.
EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS
QUÉ QUIERE
DECIR "Reino de Dios?
Este
también es un misterio sin resolver, no sólo para el mundo sino para las
iglesias, los teólogos y los eruditos.
En
realidad, ese misterio está relacionado con otro: el misterio del evangelio de
Jesucristo.
¿Por qué
no hay acuerdo en las iglesias sobre lo que es el "evangelio de
Jesucristo?
Durante
los primeros 20 ó 30 años a partir de la fundación de la Iglesia en el año 31
de nuestra era, hubo una controversia violenta precisamente a propósito de lo
que es el "evangelio de Jesucristo".
Luego
siguió un lapso de 100 años en que toda la historia de la Iglesia del Nuevo
Testamento fue destruida. Este período se ha denominado "el siglo perdido
en la historia sagrada".
Al
levantarse nuevamente el telón hacia mediados del siglo segundo, apareció una
iglesia totalmente diferente que se llamaba cristiana pero que enseñaba
esencialmente no el evangelio de Cristo sino su propio evangelio ACERCA de
Cristo.
El
evangelio de Cristo fue precisamente el evangelio que Cristo proclamó. Jesús
fue el Mensajero enviado por Dios con un mensaje, y ese mensaje era el REINO DE
Dios.
El mensaje
que Cristo trajo era su evangelio, el evangelio de Cristo, y no se proclamó al
mundo hasta la primera semana de 1953 cuando, por vez primera en unos 1.900
años (100 ciclos cronológicos), se transmitió por la radiodifusora más poderosa
del mundo: Radio Luxemburgo en Europa.
Parece que
hoy todas las iglesias han perdido el evangelio de Jesucristo. Lo que enseñan
es ante todo su propio evangelio ACERCA de Jesucristo.
Jesús vino
predicando el evangelio del reino de Dios.
Pero hoy
muy pocos predican el reino de Dios, ¡como que han perdido todo conocimiento de
lo que es!
¿Acaso alguna
iglesia, salvo la verdadera Iglesia de Dios, proclama hoy el verdadero
evangelio del reino de Dios?
Cierto
conocido evangelista dijo a sus radioescuchas en todo el mundo que el evangelio
del reino de Dios no es para nosotros hoy.
Algunas
religiones proclaman un "evangelio de gracia",
otras lo llaman un "evangelio de salvación".
Unas
predican un evangelio social, otras la "ciencia
de la mente" o "ciencia
religiosa".
La mayoría
tiene un evangelio acerca de Cristo.
Ninguna tiene razón
Algunas iglesias
afirman que su secta en particular, o el "cristianismo" en general,
constituyen el Reino de Dios.
Un
destacado evangelista dijo en la televisión que "el Reino de Dios está
dentro de cada uno de nosotros".
Algunos
han llegado a citar Lucas 17:21:
"el
reino de Dios está entre vosotros", para apoyar este concepto.
El
verdadero significado de este versículo es que Jesucristo estaba entre los
discípulos, o sea con ellos, como el Rey del futuro reino de Dios.
La Biblia,
en Daniel 7 y otras partes, emplea los términos rey y reino como sinónimos; es
decir, que el rey es, o representa, el reino que gobierna.
¡Ninguno
de estos evangelistas o iglesias tiene razón!
¡Parece
increíble! Sin embargo, para la mente estructurada dentro de los conceptos de este
mundo hay una cosa aun más increíble:
¡la PURA
VERDAD acerca de lo que realmente es el reino de Dios!
La verdad
es más que sorprendente: es extraordinaria, ¡pasmosa!
¡Es un
gran misterio! Al mismo tiempo, es una BUENA NOTICIA,
¡La noticia
más GLORIOSA que jamás haya penetrado en la mente del hombre!
El evangelio de Cristo
¿Cuál es
el evangelio, el único evangelio de Jesucristo?
¡EL MUNDO
NO LO SABE! No se ha predicado durante 19 siglos, por extraño que esto parezca.
Estudiémoslo en la Biblia. Leámoslo desde el principio.
"Principio
del evangelio de Jesucristo" (Marcos 1:1).
"Después
que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el EVANGELIO DEL
REINO DE DIOS, diciendo:
“El
tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed
en el evangelio" (versículos 14-15).
Para ser
salvos, ¡es necesario creer ese evangelio! Y
¿cómo
creerlo si no se conoce?
Durante
1.900 años el mundo no lo conoció. Ese evangelio había sido suprimido y
remplazado por un evangelio de los hombres acerca de Jesucristo.
Jesús
anduvo predicando la BUENA NUEVA DEL REINO DE DIOS.
Enseñó en
parábolas acerca del REINO DE Dios.
Envió 70
hombres para que predicaran el REINO DE Dios (Lucas 10:9).
Envió a
los apóstoles, sobre quienes fundó la Iglesia de Dios, a predicar solamente el
REINO DE Dios (Lucas 9:1-2).
Después de
su resurrección y antes de ascender al cielo, Jesús enseñó a sus discípulos
acerca del REINO DE DIOS (Hechos 1:3).
¿No es increíble
que el mundo haya PERDIDO el conocimiento de lo que es el reino de Dios?
El apóstol
Pablo predicó el REINO DE DIOS (Hechos 19:8; 20:25; 28:23, 31).
Y el Dios
todopoderoso, por medio de Pablo, pronunció una doble maldición sobre el hombre
o ángel que se ATREVIERA a predicar algún evangelio diferente (Gálatas 1:8-9).
¿Por qué,
pues, hay tantos que se ATREVEN a predicar otros evangelios?
La buena
nueva del REINO DE DIOS es un mensaje que todos debemos entender y CREER para
ser salvos.
¡Jesucristo
lo dijo!
¡A usted
le conviene averiguar qué es!
Aquel
evangelio, el reino de Dios, es el tema del presente capítulo.
Sigue al
capítulo sobre el misterio de la Iglesia porque el reino de Dios sigue a la
Iglesia.
Recordemos
que el propósito de la Iglesia es preparar a los "llamados" para
enseñar y gobernar en el reino de Dios.
Daniel
sabía
Muchos
hemos oído hablar del reino de Dios en términos como estos:
"Cuando
los cristianos del mundo se esfuercen por alcanzar la paz mundial, la
tolerancia y el amor fraternal, el reino de Dios podrá establecerse finalmente
en el corazón de los hombres".
Habiendo
rechazado el evangelio de Cristo hace 1.900 años, el mundo tuvo que suplantarlo
con otra cosa.
¡Tuvo que
inventar una falsificación!
Por eso
oímos hablar del reino de Dios como un lindo sentimiento en el corazón de los
hombres, con lo cual se reduce a un algo etéreo e irreal... ¡a nada!
Otros han
dicho erróneamente que la "iglesia" es el reino.
Hay
quienes lo confunden con el milenio.
Hace varias
décadas, algunos inclusive sostenían que el reino de Dios era el Imperio
Británico.
¡CUAN
ENGAÑADO ESTÁ EL MUNDO!
El profeta
Daniel, quien vivió 600 años antes de Cristo, sabía que el reino de Dios era un
reino verdadero, un gobierno que regiría literalmente a los PUEBLOS de la
tierra.
Jesucristo
aportó más información al respecto, que el profeta Daniel tal vez ignoraba.
Aun así,
Daniel sabía que habría en la tierra un reino de Dios concreto y real.
Daniel era
un judío extraordinario, uno de cuatro jóvenes brillantes que llegaron a
Babilonia con los cautivos de Judá. Estos cuatro fueron asignados al palacio de
Nabucodonosor, rey del Imperio Caldeo, donde recibieron capacitación para
cumplir funciones especiales dentro del gobierno de Babilonia.
Daniel era
profeta y Dios le dio entendimiento especial en visiones y sueños (Daniel
1:17).
Nabucodonosor
fue el primer gobernante mundial. Había conquistado un vasto imperio que
incluía a la nación de Judá. Este rey tuvo un sueño tan impresionante que lo
inquietó ... más aún, le causó honda preocupación. Exigió que sus magos,
astrólogos y encantadores le dijeran qué había soñado y qué significaba.
No
pudieron; estaban desconcertados. Entonces le trajeron a Daniel.
Daniel
advirtió que él, como hombre, no tenía mayor capacidad que los magos caldeos
para interpretar sueños. Pero agregó: "Hay un Dios en los cielos, el cual
revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de
acontecer en los postreros días"
(Daniel
2:28).
Primero,
el propósito de Dios era revelar a este rey mundial que en el cielo hay un
Dios; que Dios es el GOBERNANTE SUPREMO de todas las naciones, los gobiernos y
los reyes; que Dios GOBIERNA EL UNIVERSO.
Fue Dios
quien puso al querubín Lucero en el trono de la tierra, y Lucero, convertido en
Satanás el diablo, continúa en ese trono sólo porque Dios lo permite y sólo
hasta que Dios envíe a Jesucristo a deponer a Satanás y ocupar el trono. Aquel
rey caldeo solamente conocía a los dioses demoníacos paganos; nada sabía del
Dios TODOPODEROSO y viviente.
Al igual
que las personas y aun los gobernantes de hoy, ignoraba que Dios es el
PROTAGONISTA PRINCIPAL Y REAL y activo que literalmente GOBIERNA no solamente
lo que hay en la tierra sino TODO EL UNIVERSO.
Todo el
objeto del sueño era revelar el GOBIERNO DE DIOS, el hecho de que Dios
gobierna, la verdad acerca del REINO DE Dios, o sea aquello que constituye el
único y verdadero EVANGELIO DE JESUCRISTO. Y en segundo lugar, revelar algo que
quedó consignado por escrito para nosotros hoy: lo que ha de suceder en los
"postreros días" — tal vez dentro de las próximas dos o tres décadas
— sí, ¡EN NUESTROS TIEMPOS!
Para nosotros hoy
Aquel
escrito no es algo árido, muerto, "mandado a recoger".
No es algo
que fue dirigido exclusivamente a un pueblo de hace 2.500 años.
¡Es una
FORMIDABLE NOTICIA de actualidad PARA NUESTROS DÍAS! Es una noticia avanzada
para nosotros hoy, una noticia que llega antes del suceso, noticia del acontecimiento
más colosal de toda la historia de la humanidad, que ocurrirá con toda
seguridad en esta generación ... ¡en los próximos años!
Este es el
VERDADERO EVANGELIO. Es el mismo evangelio que Jesucristo predicó.
¡Va
dirigido a usted y a mí hoy! ¡Es vital que lo COMPRENDAMOS!
Leamos en
la Biblia Daniel 2:28-35. El rey Nabucodonosor había visto en su sueño una
enorme estatua, más grande que cualquier imagen o estatua jamás construida por
el hombre ... tan grande que resultaba aterradora, aun en sueños.
La cabeza
era de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de
bronce, las piernas de hierro sólido y los pies de una mezcla de hierro y
barro.
En el
sueño había un elemento cronológico.
El Monarca
observó hasta que cayó del cielo una piedra sobrenatural que cayó sobre los
pies de la imagen. Luego la estatua se deshizo y se la llevó el viento.
¡Desapareció! La PIEDRA se extendió milagrosamente hasta convertirse muy pronto
en un GRAN MONTE, tan grande que llenó toda la tierra.
¿Qué
significaba esto?
¿Tenía
acaso algún significado?
Sí, porque
esto era obra de Dios. El sueño, al contrario de los sueños corrientes, había
sido causado por Dios con el fin de hacerle entender a Nabucodonosor el mensaje
de la soberanía divina, y (siendo parte de la Palabra de Dios escrita) para
revelar a nosotros hoy cosas vitales acerca del VERDADERO EVANGELIO.
"Este
es el sueño", dijo Daniel, "también la interpretación de él diremos
en presencia del rey" (versículo 36),
Esta es,
pues, la interpretación dada por Dios. Definitivamente no es la interpretación
de Herbert W. Armstrong.
Los
hombres no deben interpretar jamás la Biblia. La Biblia nos da la
INTERPRETACIÓN DE Dios. Hela aquí:
"Tú,
OH rey, eres rey de reyes [él fue el primer GOBERNANTE MUNDIAL de un imperio
mundial]; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y
majestad".
Dios se
estaba revelando a este dictador mundial como el MÁS ALTO Gobernante de todos.
Al igual
que este rey caldeo, la gente de hoy no parece considerar a Dios como
GOBERNANTE, como el Ser Supremo que gobierna, como un jefe de gobierno.
Por medio
de Daniel, el Eterno se estaba revelando a Nabucodonosor, y por medio de la
Biblia se nos revela a nosotros hoy, a usted y a mí, como un Dios SOBERANO Y
TODOPODEROSO que GOBIERNA y a quien debemos obediencia.
"Tú
eres aquella cabeza de oro", prosiguió Daniel. "Y después de ti se
levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el
cual dominará sobre toda la tierra" (versículos 37-39).
¿Qué es un reino?
Nótese que
el pasaje citado habla de REINOS. Se refiere a reinos que tendrán mando sobre
pueblos de la tierra. ¡Está hablando de gobiernos, no de sentimientos etéreos
"instituidos en el corazón de los hombres".
Tampoco
está hablando de iglesias.
Está
hablando de verdaderos GOBIERNOS que rigen y ejercen autoridad sobre las
naciones y pueblos aquí en la tierra. Es algo literal.
Es
específico. No hay lugar a equívocos aquí respecto de lo que significa la
palabra reino,
No se
puede errar en la interpretación porque Dios da su propia interpretación a
través del profeta Daniel:
La gran
imagen metálica representaba una serie de GOBIERNOS nacionales e
internacionales: REINOS verdaderos y concretos.
Representaba
una serie de gobiernos mundiales. Primero estaba la cabeza de oro, que
representaba a Nabucodonosor y su reino, el Imperio Caldeo. Después de él,
cronológicamente, vendría un segundo reino y luego un tercero, "el cual
dominará sobre toda la tierra": ¡un imperio mundial!
Luego, en
el versículo 40 las piernas de hierro representan un cuarto imperio mundial.
Éste sería
fuerte, como el hierro es fuerte ... con más poderío militar que sus
antecesores. Pero así como la plata es menos valiosa que el oro, y el bronce
que la plata y el hierro que el bronce, aunque cada metal era más duro y fuerte
que el anterior, los imperios se irían deteriorando en lo moral y espiritual.
Las dos piernas significaban que el cuarto imperio estaría dividido.
Después
del Imperio Caldeo vino el Imperio Persa, más grande que aquél, luego el Greco
macedonio y en cuarto lugar el Imperio Romano. Este último se dividió, con
capitales en Roma y Constantinopla.
Ahora
leamos el versículo 44.
Abramos la
Biblia para verlo con nuestros propios ojos.
Aquí, en
palabras claras y escuetas, está la explicación dada por Dios de lo que es el
reino de Dios:
"Y en
los días de estos reyes..." Está hablando de los 10 dedos de los pies,
hechos en parte de hierro y en parte de barro quebradizo. Uniendo esta profecía
con Daniel 7 y Apocalipsis 13 y 17, vemos que se refiere a los ESTADOS UNIDOS
DE EUROPA, alianza que ya se está formando en el seno del Mercado Común
Europeo, delante de nuestros ojos.
Apocalipsis
17:12 muestra claramente que será una alianza de 10 reyes o reinos
(Apocalipsis
17:8) que harán revivir el antiguo Imperio Romano.
Tómese
nota atenta del elemento tiempo.
"En
los días de estos reyes", o sea de estas 10 naciones o grupos de naciones
que EN NUESTROS DÍAS harán revivir brevemente el Imperio Romano, sucederá algo:
"El
Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido... desmenuzará y
consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre" (Daniel
2:44).
Si, ¡en
nuestros días!
Aquí tenemos,
pues, la descripción de cuatro imperios mundiales, los únicos que ha habido.
Apocalipsis 13 y 17 muestran que luego de la caída del Imperio Romano original
habría 10 resurrecciones, siete de ellas gobernadas por una IGLESIA gentil, la
"hija" de la antigua Babilonia: una iglesia que se diría cristiana
pero que Dios llama "Babilonia la grande", o sea
¡la
religión babilónica de los misterios!
Seis de
esas resurrecciones vinieron y se fueron.
La séptima
se está formando ya: la última y breve resurrección del Imperio Romano con 10
naciones o grupos de naciones europeas.
Estas se
revelan en Daniel 2 como los 10 dedos de los pies, compuestos de hierro y
barro.
Esta
confederación de 10 naciones durará muy poco tiempo, quizá no más de dos a tres
años y medio, y en sus días el Dios DEL CIELO ESTABLECERÁ UN REINO que no será
jamás destruido.
¡Este será
el REINO DE Dios!
Comparemos
esto con Apocalipsis 17. Aquí vemos a una iglesia.
No es una
iglesia pequeña sino GRANDE. Gobierna sobre "muchas aguas" (versículo
1),
que el
versículo 15 describe como diferentes naciones que hablan lenguas diferentes.
Se hizo
pasar por la Iglesia de Dios, que es la "prometida" de Cristo
(Efesios 5:23; Apocalipsis 19:7; Mateo 25:1-10), la cual se CASARÁ con El a su
segunda venida.
Pero esta
gran iglesia fornicó. ¿Cómo? Formando alianzas políticas con los gobiernos
humanos de este mundo.
Estaba
"sentada sobre" (Apocalipsis 17:3) las siete resurrecciones del
Imperio Romano, llamado el Sacro Imperio Romano.
Rigió a
los reinos humanos, como una mujer concubina que gobierna a su amante...
relación que es totalmente contra natura y contra Dios.
Por tanto,
estará "sentada sobre" esta última "cabeza de la bestia",
esta última resurrección del Imperio Romano. Será una unión de Iglesia y Estado
y durará muy poco tiempo. PELEARÁ CONTRA CRISTO CUANDO ÉL VENGA, y ese será su
FIN.
Vemos cómo
está surgiendo ahora mismo. (Los países que en la actualidad forman el Mercado
Común Europeo probablemente no son exactamente los mismos 10 que revivirán el
Sacro Imperio Romano.)
Por lo
tanto, la venida de Cristo está muy CERCA.
¡Estamos
ya muy cerca del FIN de este mundo!
Cristo regirá a todas las naciones
Cuando
venga Cristo, vendrá como Rey de reyes a gobernar a toda la tierra (Apocalipsis
19:11-16). Y su reino, el REINO DE DIOS, dijo Daniel, ¡consumirá a todos estos
reinos humanos!
Apocalipsis
11:15 lo dice así:
"El
séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían:
Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él
reinará por los siglos de los siglos".
Este es el
REINO DE Dios. Señala el FINAL de los actuales gobiernos... sí, de los pequeños
así como de los grandes. Entonces todos vendrán a ser los reinos o gobiernos
del Señor Jesucristo, el REY de reyes sobre toda la tierra.
Esto
aclara perfectamente el hecho de que el reino de Dios es un gobierno REAL y
CONCRETO. Así como el Imperio Caldeo fue un reino, así como el Imperio Romano
fue un reino, también el REINO DE DIOS es un reino, y asumirá el mando de las
naciones del mundo.
¡Jesucristo
nació para ser rey... GOBERNANTE!
Sometido a
juicio ante Pilato, éste le dijo: "¿Luego, eres tú rey?
Respondió
Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido
al mundo". Pero Jesús también le dijo a Pilato:
"Mi
reino no es de este mundo" (Juan 18:36-37).
Es
asombroso, es trágico, que en los servicios religiosos y en las predicaciones
de hoy nunca oímos hablar de Cristo como futuro rey y gobernante del mundo.
Las potestades
y príncipes del mal (Efesios 6:12) están gobernando al mundo hoy.
Estos
gobiernos de Satanás en la tierra son los que serán destruidos y remplazados
por Cristo cuando Él regrese.
¡El reino
de Cristo es del MUNDO DE MAÑANA!
¿Acaso no
hemos leído lo que el ángel proclamó a María, madre de Jesús?
Jesús le
dijo a Pilato que Él había nacido para ser rey. El ángel de Dios le había dicho
a María:
"Y
ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre
JESÚS.
Este será
grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el TRONO de
David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino NO
TENDRÁ FIN"
(Lucas
1:31-33).
¿Por qué
será que las iglesias de este mundo nunca mencionan estos pasajes de las
Sagradas Escrituras?
Millares
de personas han ido a la misa y a los servicios religiosos toda su vida y nunca
han oído citar las escrituras que hablan de Cristo como rey del venidero reino
de Dios.
Estos pasajes
nos dicen claramente que Dios es el GOBERNANTE supremo.
Nos dicen
en palabras clarísimas que Jesús nació para ser REY, que va a gobernar a todas
las
naciones y
que su reino gobernará eternamente.
Pero esto
es sólo parte de la VERDAD fantástica y asombrosa, realmente EXTRAORDINARIA
acerca del reino de Dios.
El reino
de Dios gobernará sobre los pueblos y las naciones de la tierra.
Pero estas
naciones y pueblos mortales no serán el reino.
Ni
siquiera estarán dentro del reino de Dios. Simplemente serán sus súbditos.
Cómo vendrá la utopía
Seamos
específicos. Veamos cómo se dará comienzo a la utopía del mañana.
Recordemos
que este maravilloso mundo-estado no se impondrá de una vez.
Cada paso
principal dentro de esta serie de sucesos futuros se expone claramente en las
páginas de la profecía bíblica.
El mismo
Jesucristo que caminó por los montes y valles de la Tierra Santa y que recorrió
las calles de Jerusalén hace más de 1.900 años, vendrá nuevamente.
Dijo que
vendría. Fue crucificado, pero Dios lo levantó de la muerte después de tres
días y tres noches (Mateo 12:40; Hechos 2:32; I Corintios 15:3-4). Ascendió al
trono de Dios, sede del gobierno del universo (Hechos 1:9-11; Hebreos 1:3; 8:1;
10:12; Apocalipsis 3:21).
Él es el
"hombre noble" de la parábola, quien fue a un "país lejano"
para ser coronado Rey de reyes sobre todas las naciones y luego regresar a la
tierra (Lucas 19:12-27).
Está en el
cielo hasta "los tiempos de la restauración de todas las cosas"
(Hechos 3:19-21).
Restaurar
significa devolver a un estado o condición anterior. En este caso, es
restablecer el gobierno de Dios en la tierra y, por tanto, restablecer la paz
mundial y las condiciones utópicas.
El
fermento actual del mundo, la escalada bélica y las contiendas culminarán con
un período de tribulación mundial tan horrendo que si Dios no interviniere
nadie quedaría con vida (Mateo 24:22).
En ese
momento culminante, cuando una demora significaría la aniquilación de toda la
vida del planeta, Jesucristo regresará.
Esta vez vendrá
como Dios divino. Vendrá con todo el poder y la gloria del Creador y Gobernante
del universo (Mateo 24:30; 25:31).
Vendrá
como "Rey de reyes y Señor de señores" (Apocalipsis 19:16) para
establecer un súper gobierno mundial y regir a todas las naciones "con
vara de hierro" (Apocalipsis 19:15; 12:5).
¿Por qué
será que las iglesias llamadas cristianas pasan por alto todas las escrituras
sobre la venida de Cristo como gobernante de la tierra?
El
evangelio mismo de Cristo trataba del reino de Dios que Él establecerá en la
tierra. Millones de personas pertenecientes a diversas iglesias ignoran estas
escrituras y desconocen el verdadero evangelio de Jesucristo.
Imaginémonos
al Cristo glorificado que viene con todo el esplendor, todo el poder sobrenatural
y la gloria del Dios todopoderoso; que viene a rescatar a la humanidad, a
detener la escalada bélica, la destrucción nuclear, el dolor y el sufrimiento
humano; que viene a imponer la paz, el bienestar, la felicidad y la alegría
para toda la humanidad. Pero...
¿será bien
recibido por las naciones?
Ciertos
científicos de renombre están diciendo sin rodeos, que la única esperanza de
sobrevivir en la tierra radica en un gobierno mundial supremo que controle todo
el poderío militar.
Reconocen
que es imposible para el hombre lograrlo.
Pero
Cristo vendrá a traernos precisamente eso.
¿Será bien
recibido?
Una
revista de noticias norteamericana hizo el siguiente análisis de la única
esperanza de la humanidad: La esperanza optimista, dice el artículo, de alcanzar
un mundo ordenado y estable se está desvaneciendo. Los gastos cercanos a un
billón de dólares no han logrado darnos estabilidad. Por el contrario, las
condiciones han empeorado.
La opinión
prevaleciente entre los funcionarios es que los problemas y las tensiones en el
mundo están tan arraigados que mal podrán resolverse si no es mediante
"una
mano fuerte de algún lugar".
El Dios
todopoderoso va a enviar una mano muy fuerte de "algún lugar"
¡para
salvar a la humanidad!
¿Será
Cristo bienvenido?
¿Recibirá
la humanidad a Cristo con brazos abiertos?
¿Habrá
exclamaciones de alegría y un entusiasmo desbordante?
¿Lo
recibirán bien las iglesias del cristianismo tradicional?
¡No!
Creerán, engañadas por los falsos ministros de Satanás (II Corintios 11:13-15),
que se trata del Anticristo. Cuando Cristo regrese, las naciones y las iglesias
estarán airadas (Apocalipsis 11:15, 18), y las fuerzas militares intentarán
destruirlo (Apocalipsis 17:14).
Las
naciones estarán trabadas en la batalla culminante de la tercera guerra
mundial, siendo Jerusalén el frente de batalla (Zacarías 14:1-2). Es entonces
cuando Cristo vendrá.
Con poder
sobrenatural "peleará con aquellas naciones" que se le opongan (versículo
3).
¡Y las
vencerá! (Apocalipsis 17:14).
"Se
afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos" que está a
corta distancia de Jerusalén hacia el oriente (Zacarías 14:4).
Las naciones subyugadas
Cuando el
Cristo todopoderoso y glorificado vuelva a la tierra, las naciones estarán
airadas. Las fuerzas militares reunidas en Jerusalén pretenderán luchar contra
El.
Digo
"pretenderán". Pero los ejércitos que seguirán a Cristo desde el
cielo serán muchísimo más poderosos, como que estarán compuestos por todos los
santos ángeles
(Apocalipsis
19:14, identificados en Mateo 25:31).
Veamos una
descripción de esa batalla ... y lo que acontecerá a los ejércitos humanos
hostiles.
Apocalipsis
17:14 habla de los ejércitos de los Estados Unidos de Europa, el Imperio Romano
que ahora mismo está resucitando:
"Pelearán
contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y
Rey de reyes..."
¿Cómo los
vencerá?
La
respuesta aparece en el capítulo 14 de la profecía de Zacarías:
"Y
esta será la plaga con que herirá el Eterno a todos los pueblos que pelearon
contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies,
y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su
boca" (versículo 12).
La
carne se les pudrirá casi instantáneamente... estando ellos sobre sus pies.
Esta es la
retribución divina a los ejércitos que luchen contra Cristo.
¡Qué
demostración del poder divino con que el Cristo glorificado gobernará a las
naciones!
Toda
rebelión contra Dios y su gobierno será extinguida de inmediato.
¿Se da el
lector cuenta de que toda la infelicidad y todos los males que aquejan al
hombre se deben a la violación de la ley de Dios?
Si nadie
tuviese otro dios en lugar del verdadero; si todos los hijos aprendieran a
honrar, respetar y obedecer a sus padres y si todos los padres criaran a sus
hijos dentro de los caminos de Dios; si nadie permitiese que el espíritu de
homicidio entrara en su corazón y no hubiese guerras ni muerte de seres humanos
por obra de otros seres humanos;
si todos
los matrimonios conservaran la felicidad y no hubiera relaciones sexuales sino
dentro del matrimonio; si todos desearan el bien del prójimo hasta el punto de
no robar jamás; sí pudiésemos desechar candados, llaves y cajas fuertes; sí
todos dijeran la verdad y se pudiera confiar en la palabra de todos; si nadie
codiciara lo que no le pertenece; si a todos les importara el bienestar ajeno
tanto como el propio hasta el punto de que les pareciera realmente más
bienaventurado dar que recibir, entonces ¡qué feliz sería nuestro mundo!
En un
mundo así, donde todos amaran y adoraran a Dios con toda su mente, con todo su
corazón y todas sus fuerzas; donde todos se ocuparan del bienestar del prójimo
así como del propio, no habría divorcio ni hogares y familias desbaratadas; no
habría delincuencia juvenil, ni crimen, ni cárceles; no habría policía salvo
para fines de dirección y vigilancia pacifica como un servicio público; y no
habría guerra ni establecimientos militares.
Más aún,
Dios ha puesto en acción ciertas leyes físicas que operan en nuestro cuerpo y
nuestra mente, además de la ley espiritual.
No habría,
pues, enfermedad, dolor ni sufrimiento. Por el contrario, sí habría vigor,
buena salud, interés dinámico por la vida, entusiasmo por las actividades
constructivas que traen felicidad y alegría.
Habría
limpieza, actividad, verdadero progreso.
No habría
tugurios, ni degeneración de las razas, ni retraso en parte alguna del mundo.
Los santos resucitados
Así
como el Cristo resucitado ascendió al cielo en las nubes, así mismo regresará a
la tierra sobre las nubes (Hechos 1:9-11; Mateo 24:30). Justamente cuando
regrese (I Tesalonicenses 4:14-17), los muertos en Cristo, o sea los que han
recibido el Espíritu Santo de Dios y han sido guiados por él (Romanos 8:11,
14), incluso los profetas de la antigüedad (Lucas 13:28), se levantarán en una
gigantesca resurrección, transformados en inmortales.
Los
que estén vivos y tengan el Espíritu de Dios se convertirán instantáneamente de
mortales en inmortales (I Corintios 15:50-54) y junto con los resucitados,
subirán a las nubes donde se reunirán con Cristo que desciende (I
Tesalonicenses 4:17).
Estarán
con El, dondequiera que El esté, para siempre (Juan 14:3).
Junto
con El, bajarán de las nubes y estarán a su lado en el monte de los Olivos ese
mismo día (Zacarías 14:4-5).
Aquellos santos
cambiados, convertidos, hechos inmortales, gobernarán las naciones de seres
mortales bajo Cristo (Daniel 7:22; Apocalipsis 2:26-27; 3:21). Por fin;
(Satanás
es eliminado!
¡Será el
acontecimiento más glorioso en toda la historia de la humanidad!
El
descenso sobrenatural y majestuoso del Cristo glorificado y todopoderoso, quien
regresará a la tierra, por fin acabará con el reinado invisible, astuto y
maligno de Satanás.
La
descripción de la venida de Cristo con gloria suprema como Rey de reyes y Señor
de señores se encuentra en Apocalipsis 19.
¿Qué otra
cosa importante sucederá para que haya paz, FELICIDAD y ALEGRÍA en la tierra?
Satanás
el diablo será DEPUESTO del trono de la tierra.
Apocalipsis
20:1-3 consigna la noticia:
"vi.
a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena
en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y
Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su
sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen
cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de
tiempo".
Así
terminarán los días del hombre... de una humanidad engañada y desorientada por
Satanás durante 6.000 años.
Satanás no
podrá seguir transmitiendo por el aire hacia la mente del hombre.
Ya no
podrá inyectar su naturaleza satánica (la cual, a raíz de su mismo engaño,
hemos llamado equivocadamente "naturaleza humana") en los seres
incautos.
La naturaleza humana no desaparecerá de repente
Esto no
significa, empero, que la naturaleza satánica adquirida desaparezca de la mente
humana inmediatamente.
Serán
millones los seres que tendrán esta naturaleza.
Y aunque
Satanás no podrá seguir transmitiéndola, los hábitos ya adquiridos no se
desarraigan automáticamente.
Dios nos
ha dado libre albedrío. Nos ha dado el control sobre nuestra propia mente,
excepto en la medida en que Satanás nos engaña y desorienta.
Pero
entonces, los hombres ya no estarán engañados.
El Cristo todopoderoso
y los santos inmortales que gobernarán con Él empezarán a quitar el velo que
encegueció el corazón de los hombres.
Por eso
digo que la utopía completa no se establecerá de inmediato.
Muchos
millones tendrán aún la actitud de rebeldía, de vanidad, codicia y
concupiscencia.
Pero
con la venida de Cristo empezará el proceso de reeducación, de abrir las mentes
engañadas, de desengañarlas y de traer a los hombres al arrepentimiento
voluntario.
Desde
que Cristo asuma el poder y quite a Satanás, la ley de Dios y la palabra del
Eterno saldrán de Sion y se difundirán por toda la tierra (Isaías 2:3).
La
sentencia de 6.000 años que Dios pronunció contra el mundo de Adán, sentencia
según la cual el hombre quedó aislado de Dios, habrá terminado. Cristo empezará
a llamar a todos los mortales al arrepentimiento y a la salvación espiritual.
Y el Santo
Espíritu de Dios fluirá de Jerusalén (Zacarías 14:8).
¡Es
glorioso! Será el amanecer de un nuevo día.
Pronto
vendrá la paz. Los hombres dejarán el camino del "obtener" y seguirán
el camino del "dar": el camino divino del amor.
¡Entonces
la tierra será sede de una NUEVA CIVILIZACIÓN!
¿Cómo será el mundo de mañana?
En Isaías
2:2-4 leemos:
"Acontecerá
en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa del
Eterno como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y
correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y
subamos al monte del Eterno, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus
caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de
Jerusalén la palabra del Eterno" (ver también Miqueas 4:1-3).
¡Es
fantástico! No habrá más guerras. No habrá temor de hombre o bestia.
La paz
mundial será realidad. Algo tendrá que causar esa paz.
La ley de
Dios, que el cristianismo tradicional creyó abolida, saldrá desde Jerusalén y
todo el mundo estará tan lleno del conocimiento de Dios como los lechos marinos
están llenos de agua.
Aun los
animales salvajes se domesticarán y serán pacíficos:
"Morará
el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y
el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca
y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.
Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado
extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en
todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento del Eterno,
como las aguas cubren el mar" (Isaías 11:6-9).
¡Imagínese
el lector esa situación tan distinta y maravillosa! ¡Imagínese todos los
problemas del hombre por fin resueltos!
Podemos
vislumbrar un mundo donde no habrá analfabetismo ni pobreza, donde no habrá
hambre ni miseria; un mundo donde el crimen disminuirá velozmente, donde la
gente aprenderá la honradez, la fidelidad matrimonial, la bondad y la
felicidad...
¡un mundo
de paz, de prosperidad y de abundante bienestar para todos!
La explosión demográfica... problema resuelto
Dios
predice reformas de vasto alcance en la era utópica que pronto se extenderá por
la tierra.
¿Puede el
lector imaginarlo?
Un mundo
de grandes avances hacia la solución de los problemas más cruciales del hombre.
Hoy el
mayor problema de todos y el más arrollador es la explosión demográfica.
La
población del mundo aumenta mucho más rápidamente de lo que aumenta la
capacidad para mantenerla.
Y las
zonas donde el incremento es mayor son precisamente las menos desarrolladas del
mundo, donde hay mayor pobreza, analfabetismo y enfermedad.
Recordemos
que apenas el 10 por ciento de la superficie terrestre es apta para la
agricultura.
Según
cifras de la ONU, la población del mundo se duplicará en escasos 34 años.
La ominosa
presión de una población que crece a diario es uno de los temas más
incomprensibles hoy.
Pero Dios
tiene la solución, y es muy sencilla:
Aprovechar
la mayor parte de la superficie terrestre convirtiéndola en tierra arable.
Rebajar
las altas cumbres, riscos inhóspitos azotados por el viento.
Levantar
algunos de los desiertos áridos y profundos.
Modificar
las condiciones meteorológicas.
Transformar
los desiertos en zonas de fértil verdor.
Abrir
grandes extensiones de tierra como el desierto de Kalahari, la cuenca del lago Chad
y el Sahara en el África, así como el desierto Gobi en el Asia y las grandes
extensiones desérticas de las Américas.
Hacer
verdes y frondosos los amplios yermos de Mongolia, Siberia, Arabia Saudita y el
desierto de Atacama.
Descongelar
los profundos témpanos y los bancos de nieve, los suelos congelados y las
tundras en las vastas zonas de la Antártida, Norteamérica, Groenlandia, el
norte de Europa y Siberia. Nivelar el imponente Nudo de Pamir, los gigantes de
las Himalayas, los montes Atlas y Tauro, los Pirineos ... rebajar el formidable
macizo de los Andes y demás cumbres formidables, inhóspitas, casi inaccesibles
del planeta.
Luego
proveer lluvias moderadas y suaves en la cuantía necesaria y en el momento
oportuno.
¿Y qué
sucede?
Aparecerán
millones de hectáreas de maravillosa tierra arable, productiva, increíblemente
fértil, lista para descubrirse y aprovecharse.
¿Imposible?
Es
posible... en las manos del hombre.
Pero
veamos lo que Dios ha prometido:
"No
temas, gusano de Jacob, OH vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro,
dice el Eterno; el Santo de Israel es tu Redentor. He aquí que yo te he puesto
por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y
collados reducirás a tamo. Los aventarás, y los llevará el viento, y los
esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en el Eterno, te gloriarás en
el Santo de Israel. Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las
hay; seca está de sed su lengua; yo el Eterno los oiré, yo el Dios de Israel no
los desampararé. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles;
abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra
seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la
soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan, y
adviertan y entiendan todos, que la mano del Eterno hace esto, y que el Santo
de Israel lo creó" (Isaías 41:14-20),
Agua pura, desiertos que florecen
¿Es
posible imaginar una escena más fabulosa?
Los
desiertos se transforman en jardines fértiles y llenos de verdor, con árboles,
arbustos y ríos cristalinos.
Las
montañas se rebajan y se hacen habitables.
Leamos
cómo Dios describe tales condiciones en algunos pasajes de la Biblia:
"Entonces
el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas
serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco se
convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de
chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos" (Isaías 35:6-7).
Léase todo
el capítulo 35 de Isaías.
Dios dice:
"Se
alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la
rosa.
Florecerá
profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo ..." (versículos
1-2).
Hace algunos
años, en un hondo valle árido y polvoriento allá en California, se produjo un
leve movimiento sísmico. Los propietarios de cierto lugar de recreo que tenía
muy poca clientela debido a la sequedad de la región, estaban pensando cerrar
el negocio y trasladarse a otra parte.
De un
momento a otro, los áridos cerros crujieron y se sacudieron.
Poco
después de que los propietarios sintieron agitarse la tierra bajo sus pies,
oyeron un suave gorgoteo. Corrieron hacia el lecho polvoriento de lo que había
sido un riachuelo que cruzaba la propiedad, y cuál no sería su asombro al
encontrar allí una corriente de agua. Poco a poco el lodo se fue precipitando,
y el agua resultó cristalina y pura, fresca y deliciosa para beber. Sobra decir
que el negocio cobró nuevo ímpetu.
El
movimiento sísmico había abierto una fuente de agua subterránea y ésta empezó a
fluir por el viejo cauce.
Pensemos
en las grandes zonas desérticas de la tierra.
¿Parece
inconcebible que Dios las haga florecer como la rosa?
¿Por qué
no ha de ser posible?
Las
montañas se formaron. En un momento dado, grandes fuerzas solevantaron la
corteza terrestre causando enormes grietas y deslizamientos.
Pronto se
levantaron bloques masivos de granito mientras la tierra temblaba y se sacudía
presa de los terremotos más violentos de la historia.
Las
montañas se formaron, no aparecieron "porque sí".
El Dios de
todo poder, que formó los cerros y los montes (Amos 4:13; Salmos 90:2), dará
nueva forma a la superficie de la tierra.
Leamos
acerca de los formidables terremotos del futuro, los cuales rehabilitarán
grandes extensiones de la superficie terrestre (ver Apocalipsis 16:18; Zacarías
14:4). Dios dice:
"Los
montes tiemblan delante de él, y los collados se derriten..."
(Nahum
1:5).
El misterio del reino de Dios
La tierra bajo el mar
El hombre
ha descubierto que gran parte de la riqueza del planeta se halla bajo el mar.
Petróleo, oro, plata y decenas de minerales yacen bajo la profundidad de los
vastos océanos, inaccesibles para el hombre. El agua marina contiene mucho oro
y la mayor parte de las reservas auríferas del mundo se encuentran debajo del
mar.
Muchas
partes de la tierra sufren los estragos de las mareas, el golpe incesante del
agua que va erosionando la tierra. Las zonas bajas de Europa, especialmente
Holanda, están formadas en gran parte por tierras reclamadas al mar.
Imaginemos
los millones de hectáreas que quedarían disponibles para el hombre si
lográramos reducir el tamaño de los océanos.
¡Y Dios
dice que se hará! Veámoslo:
"Y secará
el Eterno la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su
espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él
con sandalias" (Isaías 11:15).
Parece
increíble, ¡pero es cierto!
Cuando
Jesucristo sea el gran gobernante de la tierra, aprovechará su poder.
Juan tuvo
una visión en que los ángeles alababan a Cristo a su regreso, diciendo:
"Te
damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de
venir, porque has tomado tu gran poder, y has remado" (Apocalipsis 11:17).
La
correcta educación en materia de salud y la curación de todas las enfermedades
cuando haya arrepentimiento, producirán un estado de salud perfecto.
Así lo
describe Dios:
"Porque
ciertamente allí será el Eterno para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de
arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará
gran nave. Porque el Eterno es nuestro juez, el Eterno es nuestro legislador,
el Eterno es nuestro Rey; él mismo nos salvará... No dirá el morador: Estoy
enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad"
(Isaías 33:21"22, 24).
Ahora
veamos esta maravillosa promesa:
"Fortaleced
las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón
apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución,
con pago; Dios mismo vendrá, y los salvará. Entonces los ojos de los ciegos
serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará
como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el
desierto, y torrentes en la soledad" (Isaías 35:3-6).
Dios
describe la recompensa por obedecer sus leyes de misericordia y amor. Nótese
Isaías 58:8: "Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se
dejará ver pronto".
Salud y felicidad
Describiendo
las condiciones de salud y prosperidad que imperarán en la tierra. Dios dice:
"Mas
yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas..."
(Jeremías
30:17).
"Y
vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien del Eterno,
al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma
será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se
alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en
gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote
satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice el
Eterno" (Jeremías 31:12-14).
¿Y por qué
no tener buena salud?
¿Por qué hemos
de creer que es imposible tener salud perfecta y felicidad?
¿Por qué
las prédicas del cristianismo tradicional pasan por alto estos pasajes y nos
ofrecen, en su lugar, la perspectiva de ir al cielo y vivir allí en estado de
ocio sin hacer nada y sin realizar nada?
Cuando se
cumplen las leyes de la salud, éstas traen bendición.
Traen
garantía de buena salud, tanto que en la tercera y cuarta generaciones las
enfermedades se habrán convertido en cosa del pasado.
Esto es lo
que Dios ha prometido a su pueblo:
"Acontecerá
que si oyeres atentamente la voz del Eterno tu Dios, para guardar y poner por
obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también el Eterno tu Dios
te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas
bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz del Eterno tu Dios. Bendito
serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu
vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y
los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de
amasar" (Deuteronomio 28:1-5).
Dios dice
que se reconstruirán los lugares asolados:
"Porque
he aquí, yo estoy por vosotros, y a vosotros me volveré, y seréis labrados y
sembrados. Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel,
toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas.
Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado, y serán multiplicados y crecerán;
y os haré morar como solíais antiguamente, y os haré mayor bien que en vuestros
principios; y sabréis que yo soy el Eterno" (Ezequiel 36:9-11).
Léase todo
el capítulo 36 de Ezequiel. Dios dice:
"...
Haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán
reedificadas... Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del
Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están
fortificadas y habitadas" (versículos 33, 35).
Y de las
demás naciones ¿qué?
Nótese:
"En
aquel tiempo habrá una calzada de Egipto [Egipto existirá como nación] a Asiría
[gran parte de ese pueblo emigró hace siglos hacia el centro y norte de Europa,
a lo que hoy es Alemania], y asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiría;
y los egipcios servirán con los asirios al Eterno. En aquel tiempo Israel será
tercero con Egipto y con Asiria para bendición en medio de la tierra; porque el
Eterno de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y
el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad" (Isaías 19:23-25).
No habrá analfabetismo
¡Qué gran
cosa sería que todas las naciones y pueblos de la tierra hablaran, leyeran y
escribieran un mismo idioma! Aun hoy existen zonas que carecen de un lenguaje
escrito y los analfabetos suman millones.
Cuando
Cristo regrese y conquiste la tierra, dará comienzo a una era de alfabetismo
perfecto, de educación cabal, y dará a este mundo un idioma nuevo y puro.
Este tema
en sí requeriría todo un libro.
Los
procesos literarios de la tierra cambiarán. Hoy todos los idiomas están
corrompidos. Están plagados de términos paganos, supersticiones, errores,
excepciones a las reglas y giros peculiares.
Dios dice:
"En
aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos
invoquen el nombre del Eterno, para que le sirvan de común consentimiento"
(Isofonías 3:9).
Esta será
una era nueva de buena literatura y de buena música.
Se evitará
la duplicación de esfuerzos así como los malos entendidos causados por los
escollos lingüísticos, y miles de horas de laboriosa traducción.
Será una
era maravillosa cuando todo el mundo estará realmente educado y todos hablen un
mismo idioma.
La estructura económica
Dios
muestra que Jerusalén será no sólo la capital espiritual sino también la
capital financiera del mundo.
De esta
ciudad reconstruida el Creador dice:
"Entonces
verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya
vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a
ti" (Isaías 60:5).
Ahora
bien, hemos visto que Dios levantará muchas zonas que hoy están cubiertas por
las aguas del mar. Habrá más tierras disponibles.
Los
científicos saben que la mayor parte de las materias primas yacen en los
estratos debajo de los mares.
Dios dice
que esta enorme riqueza será accesible durante el reinado de Jesucristo en la
tierra.
Dios dice
que la riqueza del mundo estará centrada en Jerusalén y que los amplios
programas de reconstrucción, rehabilitación y progreso en esa nueva era estarán
respaldados por tales riquezas.
"Porque
así dice el Eterno de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos
y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y
vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha
dicho el Eterno de los ejércitos. Mía es la plata, y mío el oro, dice el Eterno
de los ejércitos" (Hageo 2:6-8).
El gran
tesoro de Dios estará a la vista del público. No habrá lingotes de oro oculto y
totalmente inútil en profundas bóvedas subterráneas.
No habrá
miedo de robos ni atracos.
Pero sí
habrá adornos preciosos para el capitolio: el templo donde morará Cristo.
Habrá un
patrón fijo y los valores de la moneda no cambiarán.
No habrá
más especulación ni aprovechamiento de la capacidad ajena.
Nadie volverá
a enriquecerse invirtiendo en las labores y capacidad creativa de otros. No
habrá más mercados de valores, bancos mundiales, centros financieros, compañías
de seguros, compañías hipotecarias, agencias de préstamos ni pagos a plazos.
En el
gobierno de la abundancia encabezado por Jesucristo, la gente comprará
solamente lo que necesite y cuando tenga con qué pagar.
No habrá
intereses y no habrá más impuestos.
El sistema del diezmo
Hoy los
gobiernos toman para sí hasta el 40, 50 y aun el 90 por ciento por concepto de
impuestos sobre herencias, renta, gravámenes ocultos y toda una serie de
imposiciones nacionales y locales.
Dios exige
apenas el 10 por ciento. Y con este 10 por ciento financiará toda la
administración gubernamental, educativa y espiritual del mundo.
"¿Robará
el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos
robado?" Y Dios responde: "En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos
sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed
todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en
esto, dice el Eterno de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los
cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde"
(Malaquías 3:8-10).
Esta es una profecía para nuestros días.
¡Qué gran
bendición será esta! Las cargas económicas que agobian a la gente hoy habrán
desaparecido. Dios dice que las bendiciones económicas serán para todos.
Eliminadas
las pérdidas que hoy sufren las fábricas, tiendas y empresas por concepto de
robo, accidentes, descomposición y daños debidos a los elementos, las
mercancías podrán venderse a mucho menor precio... y con mayores utilidades.
El clima
¿Cuál
sería la situación de los agricultores si pudiéramos quitarles los problemas del
clima, los daños causados por insectos, hongos y demás enfermedades de las
plantas, así como las pérdidas ocasionadas por medidas oficiales de control y
exceso de oferta en el mercado?
Dios hará estas cosas.
Nuestro
Padre tiene riquezas inconmensurables:
"Mío
es el oro", dice en Hageo 2:8
Y El
quiere que cada uno de sus hijos prospere:
"Amado,
yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud..."
(III Juan 2).
Cristo
dijo: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia" (Juan 10:10).
Dios
quiere que nuestra vida rebose de abundancia y de plenitud.
Pero
analicemos el "éxito material" que nos rodea en el mundo de hoy.
¿Acaso ha
traído la felicidad a quienes lo alcanzaron?
Al
multimillonario J. Paúl Getty, uno de los hombres más ricos del mundo, se le
atribuyen estas palabras:
"¡Daría
todos mis millones tan sólo por un matrimonio feliz!"
En el
reino de Dios todos acatarán la voluntad divina, y sus mandatos serán las
normas para la orientación del comercio, los negocios, las finanzas y toda la
estructura económica del mundo.
Todo
funcionará sobre la base del dar. Cristo dijo:
"Dad,
y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro
regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir"
(Lucas 6:38).
La norma
del dar es la que se aplicará en el reino de Dios... no la trapacería, el
engaño, la trampa, la mentira, el manejo clandestino, la confabulación furtiva,
la codicia y la mezquindad que prevalecen hoy en el mundo de los negocios.
Cuando
Dios, con el despliegue de su gran poder, convierta a la humanidad rebelde,
cuando haga realidad su promesa que dice:
"Ante
mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios" (Romanos
14:11), cuando quebrante el espíritu soberbio y vanidoso del hombre, entonces
el hombre aprenderá a dar. Mientras Dios no humille el espíritu altivo del
hombre (Isaías 2:10-12, 17), los pueblos de la tierra no estarán dispuestos a
aceptar una norma tan generosa y honrada como base de su economía.
Necesitaríamos
todo un libro para empezar a describir las maravillosas condiciones que podrían
prevalecer en la tierra ... y que efectivamente prevalecerán cuando el corazón
humano se humille y se convierta, y reciba la naturaleza misma de Dios (II
Pedro 1:4)
Los
hombres nunca más volverán a construir edificios demasiado costosos para ellos
y que no necesitan, con el fin de alquilarlos a otras personas que les ayuden a
pagarlos.
Tampoco
habrá intereses. Dios dice que es pecado prestar dinero con "usura" o
interés.
Cada 50
años se cancelarán en su totalidad todas las deudas, tanto públicas como
privadas.
La economía saneada
Como los gobiernos
estarán en manos de la familia espiritual de Dios, y como no habrá enormes
oficinas burocráticas encargadas de vigilar a otras dependencias burocráticas,
las cuales controlan con suspicacia otras oficinas; como no habrá
establecimiento militar ni agencias de "inteligencia" (espionaje) ni
miembros de INTERPOL; como no habrá grandes monopolios, carteles, sindicatos ni
despilfarro gubernamental, entonces la economía del mundo podrá sanearse.
Imaginémoslo:
No más
"ayuda externa" ni compra de "amantes" (aliados) (Ezequiel
23:9, 22; Lamentaciones 1:2, 19; Ezequiel 16).
No más
préstamos atados (condicionados) para la industria, la ciencia y el desarrollo,
ni donaciones para ¡a tecnología espacial o para la investigación en escuelas e
instituciones.
En su
lugar, cada industria necesaria, cada centro educativo y cada empresa estará en
buenas condiciones económicas.
¡Qué mundo
tan fantástico!
La estructura del gobierno
Ahora
veamos cómo funcionará el nuevo gobierno del mundo en los próximos mil años. No
será una llamada democracia. No será socialismo. No será comunismo ni fascismo.
No será una monarquía humana, una oligarquía ni una plutocracia. No será el
gobierno del hombre sobre el hombre, pues la humanidad ha demostrado su total
incapacidad para gobernarse a sí misma.
Será un
gobierno divino: una teocracia, el gobierno de Dios sobre los hombres. No será
un gobierno de abajo hacia arriba.
El pueblo
no tendrá voto. No será un gobierno del pueblo ni por el pueblo... pero sí será
un gobierno para el pueblo. Será un gobierno desde arriba (Dios todopoderoso)
hacia abajo.
Será de forma jerárquica.
No habrá
campañas electorales. No habrá banquetes pare reunir fondos para los
candidatos. No habrá campañas políticas sucias en que cada candidato procura quedar
bien ante el público difamando, denunciando y desacreditando al contrincante.
No se perderá tiempo en campañas para enlodar al adversario a fin de alcanzar
el poder.
Ningún ser
humano tendrá cargos en el gobierno. Todos los que sirvan en el gobierno serán
seres espirituales divinos, miembros del reino de Dios: de la familia de Dios.
Todos los
funcionarios serán nombrados por Cristo, quien ve y conoce el corazón de los
hombres, su carácter interior y su capacidad o falta de la misma. (Isaías
11:2-5) nos muestra la profunda percepción sobrenatural que tiene Cristo del
carácter de los hombres:
"Y
reposará sobre él el Espíritu del Eterno; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor
del Eterno. Y le hará entender diligente en el temor del Eterno.
No
juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino
que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de
la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus
labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad
ceñidor de su cintura".
Recordemos
que Dios, el Ser supremo, es amor.
El da y gobierna
con interés generoso por los gobernados.
Regirá
buscando el máximo bien para el pueblo. Los más capaces, los más justos, los
más aptos para los cargos serán nombrados en todos los puestos de
responsabilidad y poder.
En la
tierra habrá dos clases de seres: los humanos, gobernados por quienes se habrán
convertido en divinos.
Unos
santos resucitados reinarán sobre 10 ciudades, otros sobre cinco (Lucas
19:17-19).
Imagínese.
Nada de gastar dinero en campañas políticas. Nada de divisiones en los partidos
políticos, con facciones que discuten y pelean.
¡Nada de
partidos políticos!
¿Qué es el nuevo pacto?
Bajo el
nuevo pacto lo que veremos en la tierra será felicidad, paz, abundancia y
justicia para todos.
¿Sabe
usted en qué consiste este nuevo pacto?
¿Cree,
acaso, que eliminará la ley de Dios?
Todo lo
contrario:
"Este
es el pacto [que Cristo viene a establecer, como leemos en Hebreos 8:10]...
Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las
escribiré..."Cuando las leyes de Dios estén en nuestro corazón, cuando
amemos los caminos de Dios y queramos vivir por ellos, la naturaleza humana
estará subyugada. La gente querrá vivir por el camino que causa la paz, la
felicidad, la abundancia y el bienestar.
Pero
recordemos que los humanos que estén en la tierra cuando Cristo regrese,
gobernados entonces por Cristo y por los seres resucitados y hechos inmortales,
conservarán su naturaleza humana. No estarán convertidos.
Dos cursos de acción
Cristo y
el reino de Dios, que se establecerá como la familia gobernante, harán realidad
la utopía mediante dos cursos de acción:
1) Todo
crimen y toda rebeldía organizada será suprimida por la fuerza, la fuerza
sobrenatural divina.
2) Cristo se
propondrá entonces reeducar y salvar al mundo, salvarlo espiritualmente.
Nótese
primero cómo las costumbres sociales y religiosas se modificarán por fuerza
divina.
Dios
dispuso que se guardaran siete fiestas o días santos anuales, cargados de
grande y profundo significado. Estos festivales representan el plan maestro de
Dios para hacer cumplir su propósito para el hombre. Las fiestas de Dios se
establecieron para siempre. Jesús las guardó, dándonos así el ejemplo.
Los
apóstoles también las guardaron (Hechos 18:21; 20:6, 16; I Corintios 5:8;
16:8). La Iglesia original verdadera, incluso los conversos gentiles, las
guardaron.
Eran el
camino de Dios, las costumbres de Dios para su pueblo.
Pero la
gente rechazó los caminos y las costumbres de Dios optando por acoger los
caminos y costumbres de las religiones paganas.
La gente
hizo lo que le parecía bien. Y como la mente de los hombres en este mundo ha
sido enemistad contra Dios (Romanos 8:7), han prevalecido actitudes de
hostilidad contra el camino de Dios.
Los
caminos que parecen rectos al hombre han sido contrarios a los que traen paz,
felicidad y abundancia. Estos mismos caminos errados ¡son los que parecen
rectos a la mayoría de las personas hoy!
Nosotros
bien comprendemos que parecen los correctos a la mayoría de los que leen estas
palabras.
Pero es
preciso comprender que "hay camino que al hombre le parece derecho; pero
su fin es camino de muerte" (Proverbios 14:12).
Y si
pasamos a Proverbios 16:25 vemos que se repite lo mismo:
"Hay
camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte".
Instruido
por Dios, Moisés dijo:
"No
haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le
parece" (Deuteronomio 12:8).
Dios
también dijo: "Guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas [las
costumbres religiosas paganas]... no preguntes acerca de sus dioses, diciendo:
De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les
serviré. No harás así al Eterno tu Dios; porque toda cosa abominable que el
Eterno aborrece, hicieron ellos a sus dioses..." (Versículos 30-31).
Hoy el
mundo llamado cristiano rechaza los días santos de Dios, que son sagrados para
El pero que la "cristiandad" engañada detesta, prefiriendo observar
los días paganos: la Navidad, el Año Nuevo, el domingo de Resurrección y otros
"que el Eterno aborrece". Muchos saben y confiesan que esos días son
paganos, pero se justifican esgrimiendo el siguiente argumento:
"Nosotros
no guardamos estos días para adorar a los dioses paganos; utilizamos las costumbres
paganas para adorar a Cristo y al verdadero Dios".
Este es el
camino que "parece derecho" a la mayoría de las personas.
Su
intención no es obrar mal, pero están engañadas.
Una
persona engañada no sabe que lo está.
Piensa que
tiene la razón.
Puede ser
tan sincera como los que han encontrado el verdadero camino de Dios y lo
siguen.
Pero Dios
dice que El no aceptará esa clase de observancia ni culto, que es abominación
para Él.
Cuando Cristo
regrese a gobernar a todas las naciones, abrirá los ojos de los mortales que
aún sigan engañados.
Todos guardarán las fiestas de Dios
La gente
ya no estará ciega y engañada respecto de los mandatos y caminos de Dios.
Entonces Él hará obedecer sus costumbres.
Volvamos
al capítulo 14 de Zacarías:
"Y
todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén [es
decir, los que no estaban en los ejércitos que Cristo va a destruir por fuerza
sobrenatural], subirán de año en año para adorar al Rey, al Eterno de los
ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos" (versículo 16).
Esta es
una de las siete fiestas anuales que Dios ordenó para su pueblo. La antigua
Israel se rebeló y, rechazando las fiestas divinas, acogió las paganas. El
pueblo judío después de Esdras y Nehemías las guardó.
Pero los
falsos ministros "cristianos" enseñaron que las fiestas de Dios eran
"parte del antiguo sistema mosaico" y que están abolidas para
nosotros hoy. Así engañaron a la gente haciéndole creer que la Navidad, el Año
Nuevo, el domingo de Resurrección, etc., eran días ordenados por Dios.
Pero
Cristo regresará pronto a la tierra para restaurar los caminos de Dios, incluso
sus fiestas.
Los
rebeldes que se niegan a guardar los días santos hoy, y que los desdeñan con
acerbo menosprecio, empezarán a guardarlos cuando Jesucristo regrese.
Nótese lo
que dicen las Sagradas Escrituras:
"Y
acontecerá que los de las familias de la tierra [incluso las naciones gentiles]
que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, el Eterno de los ejércitos, no
vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere,
sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que el Eterno herirá las
naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la
pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren
para celebrar la fiesta de los tabernáculos" (Zacarías 14:17-19).
Estos
pasajes nos dan una idea del método que Cristo empleará para "regir con
vara de hierro", es decir, cómo utilizará de la fuerza sobrenatural para
traer a sus caminos a los pueblos de todas las naciones.
El gobierno perfecto
Sí,
Jesucristo va a regresar a la tierra muy pronto. Vendrá con poder y gloria.
Vendrá a gobernar a las naciones. Pero en la tarea de reinar y supervisar no
estará solo sino que tendrá todo un gobierno mundial establecido por Él. Será
un gobierno altamente organizado con muchos puestos de mando.
En este
punto debemos explicar la mecánica de esta forma de gobierno perfecto.
Primero,
es el gobierno de Dios y no un gobierno humano.
El hombre
no quiere reconocer que sus 6.000 años de esfuerzos ineficientes, torpes e
inútiles han demostrado hasta la saciedad su perfecta incapacidad para
gobernarse a sí mismo.
En cuanto
a que el hombre sea apto para regir y administrar el gobierno, Dios dice,
hablando de los funcionarios oficiales de hoy:
"No
hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en
vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad... Sus
pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus
pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en
sus caminos. No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus
veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz"
(Isaías 59:4, 7-8).
El
pueblo bajo este mal gobierno humano dice:
"Por
eso se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud.
Esperamos
luz [la solución a los problemas civiles, personales, nacionales y mundiales],
y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. Palpamos la pared
como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de
noche; estamos en lugares oscuros como muertos" (versículos 9-10).
Luego, en
este capítulo, que es una profecía para nuestros tiempos, aparece la solución
final: "Y vendrá el Redentor a Sion..." (Versículo 20).
Y
prosiguiendo:
"Levántate,
resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria del Eterno ha nacido sobre
ti" (Isaías 60:1).
La única
esperanza de justicia, de paz, de verdad, de soluciones acertadas para los
problemas del mundo, es la venida de Cristo con poder y gloria para establecer
el gobierno mundial, el gobierno correcto, ¡el gobierno de Dios!
En este y
otros pasajes de su Palabra, Dios muestra cuan incapaz es el hombre de
gobernarse a sí mismo y a sus congéneres.
Ahora,
6.000 años de experiencia humana nos han traído al borde mismo del cosmicidio.
Es así como en los primeros 6.000 años del plan de Dios (que es de 7.000 en
total) se permitió que Satanás hiciera su obra de engañar al mundo. Luego
seguirían mil años (un día milenial) en que no se le permitirá a Satanás hacer
su obra de engaño.
Dicho en
otras palabras. Dios señaló seis días mileniales en que el hombre podrá
entregarse a la labor espiritual del pecado, y luego vendrá un milenio de
reposo espiritual bajo el gobierno que Dios impondrá.
Un gobierno planeado desde el comienzo
Todo esto
nos trae a una maravillosa verdad. Ahora podremos vislumbrar, por revelación
divina, la maravillosa planificación, preparación y organización del gobierno
perfecto de Dios.
No habrá
políticos incompetentes y ambiciosos que pretendan poner sus manos ávidas en
las riendas del poder oficial mediante las maquinaciones políticas de este
mundo.
Hoy se
pide al pueblo que elija a personas que escasamente conocen, personas que se
les presentan como llenas de cualidades.
En el
futuro gobierno de Dios, cada persona nombrada en un puesto de autoridad habrá
pasado por pruebas, capacitación y experiencia, y se habrá mostrado en
conformidad con las normas de Dios.
Aquí
radica el propósito y la necesidad de la Iglesia.
La función
de la Iglesia no es simplemente lograr la conversión de los "primeros
frutos" ni traer salvación a los llamados a salir del mundo y entrar en
ella, sino que también le corresponde preparar y capacitarlos para estos
puestos de mando en el reino cuando la salvación estará a disposición de todos
los hombres.
Dios ha
planeado con anticipación, y no sólo para que su gobierno rija la tierra. A Adán le había dicho (si no en estas
palabras):
"Vete;
planea tus propios gobiernos humanos. Crea tus propios dioses y religiones,
producto de tu imaginación. Desarrolla tu propio conocimiento y estructura
educativa; diseña tus sistemas sociales.
En otras
palabras, organiza tu propia civilización humana".
Al
sentenciar al hombre a 6.000 años de lejanía de Dios, El se reservó la prerrogativa
de llamar a quienes Él eligiera para un servicio especial y un contacto
especial con El. Durante este "día del hombre", Dios está haciendo
los preparativos para su civilización milenial en todos sus aspectos: gobierno,
educación y religión.
Todo empezó con Abraham.
En
aquellos tiempos había un solo individuo en la tierra que tenía carácter y al
mismo tiempo era manso y plenamente sometido y obediente a Dios, a sus leyes y
a su dirección.
Ese hombre era Abraham.
Con
Abraham, Dios empezó a preparar hombres para las más altas posiciones de mando
en su mundo futuro. Abraham vivió en la sociedad más "avanzada" de su
época, la más desarrollada y la más deseable en opinión de la gente.
Pero Dios
dijo a Abraham, quien se llamaba entonces Abram:
"Vete
de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te
mostraré" (Génesis 12:1).
Abram no
discutió. No dijo:
"¿Por
qué? ¿Por qué tengo que prescindir de
los placeres de esta civilización, abandonando aun a mis parientes y amigos?"
Abraham no
protestó ni vaciló. Está escrito sencillamente:
“¥
se fue Abram..." (Versículo 4).
Abraham
tuvo que pasar por duras pruebas, y cuando murió, Dios dijo de él:
"Oyó
Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos [de
gobierno] y mis leyes" (Génesis 26:5).
Dios
estaba preparando a Abraham para cumplir un alto cargo en su gobierno que
pronto regirá al mundo. Abraham creyó en el gobierno de Dios, lo acató y fue
leal a él y a los estatutos y las leyes divinas.
Abraham recibió
las promesas sobre las cuales se basa la salvación de toda persona por medio de
Cristo. Se le llama el padre (en sentido humano) de los de la fe (Gálatas 3:7).
A los
gentiles de Galacia el apóstol Pablo escribió:
"Y
si vosotros [los gentiles] sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois,
y herederos según la promesa" (Gálatas 3:29).
Y en el
versículo 16 había dicho:
"Ahora
bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente [descendiente:
Cristo]".
Dios estaba
preparando ya su reino.
Estaba
formando el personal de altísimo nivel que ocuparía cargos importantes en su
civilización, empezando con Abraham.
Al
mostrarse Abraham obediente. Dios bendijo sus labores y permitió que se
enriqueciera. Dios le dio experiencia en el sabio manejo de la riqueza y en la
dirección de un gran número de personas que estaban bajo sus órdenes.
Abraham,
obediente y temeroso de Dios, crió a Isaac dentro de los caminos divinos
enseñándole a acatar el gobierno de Dios.
Isaac llegó
a ser heredero con su padre Abraham. Así, él también se formó dentro de la
obediencia y aprendió a dirigir y gobernar a otros.
Luego
Jacob, nacido con esta gran herencia, fue educado para que siguiera el mismo
camino que Abraham e Isaac habían aprendido. Aunque su suegro lo engañó y lo
oprimió, Jacob también se hizo próspero.
Era
humano, lo mismo que Abraham e Isaac, y como tal cometió muchos errores. Pero
se superó. Se arrepintió. Prevaleció con Dios.
¡Nunca se
dio por vencido! Desarrolló las cualidades y características necesarias para el
liderazgo y llegó a ser padre de 12 naciones, las más grandes que habrá en el
mundo de mañana.
La organización gubernamental
Dios no
nos ha dicho en palabras precisas cómo organizará su gobierno mundial. Pero sí
nos ha dado una idea. Nos ha dicho específicamente qué lugar ocuparán 14 altos
ejecutivos (entre ellos Cristo), y de allí podemos deducir buena parte de la
estructura de su gobierno, ya que lo revelado da fuertes indicios al respecto.
Sabemos
que será el gobierno de Dios. El Dios todopoderoso, el Padre de Jesucristo, es
el Legislador supremo y Cabeza sobre Cristo y sobre todo cuanto hay. Sabemos
que Jesucristo será Rey de reyes y Señor de señores sobre el Estado y la
Iglesia unidos bajo su dirección.
Sabemos
que el rey David de Israel (más tarde daremos detalles) será rey sobre las 12
grandes naciones compuestas por los descendientes de las 12 tribus de Israel.
Sabemos que los 12 primeros apóstoles serán reyes, cada uno sentado en un trono
sobre una de aquellas grandes naciones que descienden de las tribus israelitas.
Sabemos
que será un gobierno de arriba abajo. Habrá una cadena de mando clara. Nadie
será elegido por voto popular. Los humanos mortales han demostrado que no saben
juzgar las cualidades ni conocen la mente, el corazón, las motivaciones ni las
capacidades de sus congéneres.
Todos los
cargos se darán mediante nombramiento divino desde arriba. Todos los que ocupen
puestos de autoridad gubernamental serán seres inmortales resucitados, nacidos
de Dios.
Ya no serán seres humanos de carne y hueso.
Con esto
en mente, y sabiendo que Abraham es (humanamente hablando) el padre de todos
los que son de Cristo y herederos de la salvación, resulta obvio que Abraham
ocupará una posición de autoridad mayor que la de David, y que estará sobre
israelitas y gentiles igualmente. Es el "padre" no sólo de los
israelitas sino también de los conversos gentiles.
La Biblia
repite muchas veces la expresión "Abraham, Isaac y Jacob"
agrupándolos en un equipo y llamándolos los "padres".
Porque las
promesas también fueron hechas a Isaac y Jacob (cuyo nombre fue cambiado luego
a Israel).
La
revelación clara indica que Abraham, Isaac y Jacob funcionarán como un equipo
de altísimo nivel, con Abraham como jefe del grupo, en seguida de Cristo, en el
futuro reino mundial de Dios.
Jesús dijo
definitivamente que Abraham, Isaac y Jacob estarán en aquel reino glorioso y
glorificado (Lucas 13:28).
José se
mostró apto de una manera muy especial, pero a él volveremos más tarde.
Iglesia y Estado
Hay otro
principio muy claro en la Palabra de Dios: la Iglesia y el Estado estarán
unidos bajo Cristo. Habrá un gobierno sobre todas las naciones. Habrá una
Iglesia, un Dios, una religión, un sistema educativo, un orden social. Y
estarán unidos, como lo dispuso Dios originalmente en la antigua Israel.
Tres
hombres: Pedro, Santiago y Juan, entre los 12 primeros discípulos, tuvieron el
privilegio de ver el reino de Dios en una visión (Mateo 17:9).
En esta
visión Jesús, quien en realidad estaba con ellos en persona, se transfiguró
apareciendo como el Cristo glorificado.
Su rostro
se volvió radiante como el sol, su vestidura blanca como la luz.
Con El
aparecieron otras dos personas en esta fugaz visión del reino:
Moisés y
Elias.
En la visión,
ellos representaban los cargos de Iglesia y Estado, con Cristo y bajo su
dirección, como estarán en el reino de Dios.
Tanto
Moisés como Elias se hicieron aptos durante su vida humana para ocupar cargos
altísimos en el reino de Dios.
Moisés fue
el que recibió de Cristo (sí, Cristo fue el Dios del Antiguo Testamento, como
se demuestra en muchas escrituras) las leyes y los estatutos del gobierno para
la nación israelita.
Moisés fue
criado como hijo del faraón, rey de Egipto.
Su
educación y experiencia fueron entre los gentiles, y también entre los hijos de
Israel.
Elias, más
que los demás, aparece en las Sagradas Escrituras como el profeta que
restableció el culto al Dios verdadero y la obediencia a sus mandamientos.
Cuando
Elias ordenó al rey Acab que congregara en el monte Carmelo a "todo
Israel" (I Reyes 18:19-21) y a los profetas de Baal y de Asera, dijo:
"¿Hasta
cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?
Si el
Eterno es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él..." (Versículo 21). Y
luego de su oración, que duró escasamente 18 segundos
(Versículos
36-37), cayó fuego del cielo y consumió su sacrificio.
Entonces
el pueblo se postró diciendo:
"¡El
Eterno es el Dios, el Eterno es el Dios!" (Versículo 39).
La visión de
la transfiguración (Mateo 16:27 a 17:9) dio a los apóstoles Pedro, Santiago y
Juan un anticipo de Cristo en su reino.
Así se da
a entender que Moisés y Elias representan, bajo Cristo, las cabezas del
gobierno mundial nacional o estatal (bajo Moisés) y la actividad religiosa o de
la Iglesia (Bajo Elias).
Estos dos
hombres, al igual que los "padres" Abraham, Isaac e Israel, habrán
resucitado con poder y gloria como seres inmortales.
Ciertamente
se indica que bajo Cristo como Rey de reyes y bajo el equipo formado por los
"padres" estará Moisés sobre toda la organización gubernamental
nacional e internacional, y Elias sobre toda la actividad organizada educativa,
religiosa y eclesiástica.
En
realidad, el evangelio y el desarrollo religioso son simplemente educación
espiritual. Y es interesante que Elias organizó y encabezó tres escuelas: en
Betel, Jericó y Gilgal (ver II Reyes 2:3, 5; 4:38), donde enseñaba la verdad de
Dios en medio de un mundo corrompido por una educación pagana y falsa.
A nivel nacional
Ahora
tenemos una mejor idea de cómo se organizará el futuro gobierno mundial de
Dios. A nivel puramente nacional, las naciones descendientes de las tribus de
Efraín y Manases (hijos de José) serán las dos principales naciones de la
tierra (Jeremías 30:16-18; 31:4-11, 18-20; Isaías 14:1-2; Deuteronomio 28:13).
Con ellos
estarán las naciones descendientes de las demás tribus de Israel. Y en seguida,
pero prosperando y llenas de abundantes bendiciones, las naciones gentiles.
El rey
David, resucitado a la inmortalidad con poder y gloria, será rey bajo Moisés y
sobre las 12 naciones de Israel (Jeremías 30:9; Ezequiel 34:23-24; 37:24-25).
Cada uno de los 12 apóstoles será rey, bajo David, de una de esas naciones que
entonces gozarán de enorme prosperidad (Mateo 19:28).
Bajo los
apóstoles, cada uno de ellos rey de una gran nación, se encontrarán los
gobernantes de distritos, estados, departamentos o provincias, y sobre
ciudades.
Pero en
cada caso, estos reyes y gobernantes serán reyes inmortales resucitados, nacidos
dentro del reino (familia) de Dios como seres espirituales. No serán hombres
mortales de carne y hueso. Y en cada caso, serán únicamente los que se
mostraron aptos mediante la conversión y también mediante el desarrollo del
carácter espiritual y el crecimiento en el conocimiento de Cristo; son los que
habrán vivido la experiencia de someterse al gobierno y a la ley de Dios al
tiempo que aprendían a gobernar.
Las
parábolas de las minas (Lucas 19:11-27) y de los talentos (Mateo 25:14-30) lo
dejan muy en claro. El que multiplicó sus capacidades espirituales 10 veces
recibe mando sobre 10 ciudades.
El que se
desarrolló sólo hasta la mitad en cuanto a capacidades y carácter de Dios
recibe mando sobre cinco ciudades.
La
parábola de los talentos muestra lo mismo, pero también que seremos juzgados
por lo que hacemos con lo que tenemos.
Es decir,
que las personas de menor capacidad serán juzgadas según su motivación,
aplicación, diligencia y persistencia conforme a su capacidad. A los que hayan
recibido mucho en materia de capacidades naturales y dones espirituales, se les
exigirá mucho. Los de menor capacidad tienen, sin embargo, la misma
probabilidad de recibir una recompensa en el reino de Dios que tienen las
personas de grandes capacidades, siempre y cuando se esfuercen lo mismo.
Y ¿qué
sucederá a las naciones gentiles?
¿Quién
tendrá el mando sobre ellas?
Hay
fuertes indicios, aunque no una aclaración específica y definitiva, de que
según los principios y nombramientos específicos ya revelados, el profeta
Daniel será rey sobre todas ellas, directamente bajo Moisés.
¿Qué
profeta, qué hombre de Dios, fue enviado para capacitarse en la autoridad
gubernamental de alto nivel dentro del primer imperio mundial? Y ¿qué hombre rehusó
seguir las costumbres y caminos paganos aun sirviendo como segundo en orden de
mando después del rey?
¿Qué
hombre se mostró leal a Dios y a su culto y obediente a sus leyes, aunque
servía en el nivel más alto del primer imperio mundial?
¿Quién
más, si no el profeta Daniel?
A primera
vista, se podría creer que Cristo pondrá al apóstol Pablo como cabeza de todas
las naciones gentiles bajo Moisés y Cristo.
Y
efectivamente, Pablo se mostró apto para desempeñar un alto cargo de autoridad
sobre los gentiles.
Pero
Daniel estuvo en contacto casi diario con el rey en el primer gobierno mundial.
Y aunque fue un gobierno humano, Daniel se mostró perfectamente leal y
obediente a Dios y a su gobierno.
Dios se
valió de él para revelar al rey Nabucodonosor y a sus sucesores inmediatos que
el Creador es quien reina sobre todas las naciones.
Daniel
rechazó los manjares especiales del rey, que incluían carnes que las leyes
divinas de la salud clasifican como inmundas.
Oraba tres
veces al día, sabiendo que con esto se haría lanzar al foso de los leones.
Confió en que Dios lo protegería y lo libraría de los leones. Adquirió
conocimiento y sabiduría en los asuntos y la administración del gobierno de las
naciones.
Por medio
del profeta Ezequiel, Dios citó los nombres de tres de las personas más justas
de toda la historia, y entre ellas estaba Daniel.
Las otras
dos fueron Noé y Job (Ezequiel 14:14, 20).
Es
evidente que Dios asignará a Noé y a Job dos cargos de gran magnitud.
Volveremos sobre esto más adelante.
Dios dio a
Daniel la seguridad de que estará en el reino de Dios en el tiempo de la
resurrección (Daniel 12:13).
Es
interesante la posibilidad de que los tres colegas de Daniel en aquel servicio
en el Imperio Caldeo: Sadrac, Mesac y Abednego, formen un equipo con Daniel y
bajo él, así como los tres "padres" posiblemente sirvan en equipo
directamente bajo Cristo y con El.
Más aún,
se vislumbra la posibilidad de varios equipos de este tipo.
¿Y el
apóstol Pablo?
Los 12
apóstoles originales fueron enviados a la casa de Israel, mientras que Pablo
fue apóstol a los gentiles. Esta es la clave. Jesús mismo dijo específicamente
que cada uno de los 12 será rey sobre una de las naciones de Israel. Es
inconcebible que Pablo esté sobre una sola nación gentil.
Podría aun
inferirse que las capacidades y realizaciones de Pablo fueron un poquito
mayores que aquellas de los demás apóstoles.
Además, no
habrá una nación gentil tan grande como las israelitas. Parece, pues, que Pablo
recibirá una posición sobre todas las naciones gentiles, pero bajo Daniel.
Cristo,
desde luego, nombrará reyes sobre cada nación gentil.
Bajo ellos
habrá gobernantes de distritos y, bajo éstos, gobernantes de ciudades.
No hay
indicios de la identidad de ninguno de ellos, salvo que los apóstoles y evangelistas
que trabajaron con Pablo y directamente bajo él — Bernabé, Silas, Timoteo,
Tito, Lucas, Marcos, Filemón, etc. — seguramente ocuparán cargos importantes.
Y ¿qué
decir de los demás santos de esa época, los primeros años de la Iglesia
primitiva, cuando ésta comenzó a multiplicarse?
¿Y de los
muchos convertidos desde entonces hasta nuestros días?
Aquí nos
limitamos a mencionar sólo lo que parece estar claramente indicado con base en
lo que Dios ya ha revelado.
El nivel internacional
Además de
estos nombramientos revelados e indicados para ocupar cargos del gobierno sobre
naciones y grupos de naciones, habrá posiciones de gran magnitud a nivel
internacional en cuanto a funciones científicas y sociales.
Y hay
ciertos indicios de lo que serán algunas de estas operaciones y del personal
posible, si no probable, encargado de ellas.
Como Noé
vivió primero, analicemos su caso.
En tiempos
de Noé, la principal causa de la violencia y caos en el mundo era el odio y la
violencia racial causados por los intentos del hombre por amalgamar las razas
en contra del plan de Dios.
Dios había
fijado las fronteras para las naciones y las razas desde el principio
(Deuteronomio 32:8-9; Hechos 17:26). Pero los hombres rehusaron quedarse en las
tierras que Dios les había asignado.
Esta fue
la causa de la corrupción y la violencia que pusieron fin a aquel mundo. Por
más de 100 años, Noé había predicado los caminos de Dios al pueblo, pero éste
no hizo caso.
En ese
entonces, como hoy, el mundo vivió una explosión demográfica. Fue cuando
"comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra"
(Génesis 6:1).
Jesús dijo
de nuestra época:
"Mas
como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre" (Mateo
24:37); y en Lucas 17:26: "Como fue en los días de Noé, así también será
en los días del Hijo del Hombre", es decir en los días inmediatamente
antes del regreso de Cristo. Hoy, los problemas más graves de la sociedad
incluyen las guerras civiles, odios, motines y problemas de discriminación.
En su vida
mortal Noé se limitó a predicar al pueblo.
Pero en la
resurrección, cuando sea inmortal e investido de poder y gloria, Noé tendrá
poder para hacer cumplir las leyes de Dios.
Parece
evidente que Noé encabezará un amplio proyecto para distribuir a los pueblos y
las naciones nuevamente dentro de las fronteras que Dios ha fijado para su
propio bien, para su felicidad y bendición.
Esta será
una operación de enormes proporciones.
Exigirá
una organización amplísima y el poder para trasladar naciones y tribus enteras.
Esta vez, los pueblos y las naciones se situarán donde Dios ha indicado y no se
tolerará ninguna oposición.
¡Qué
paradoja! Será preciso obligar a la gente a ser feliz, a tener paz, a encontrar
una vida abundante y gozosa.
Habíamos dicho
que volveríamos más tarde a José, hijo de Israel y bisnieto de Abraham. José
estuvo encargado de administrar los alimentos en la nación más grande de su
época: Egipto. José era sinónimo de "prosperidad".
"El
Eterno estaba con José, y fue varón próspero... todo lo que él hacía, el Eterno
lo hacía prosperar en su mano" (Génesis 39:2-3).
El faraón
lo nombró primer ministro de la nación más grande del mundo. Mas su
especialidad era el manejo de la economía, la prosperidad. Y todo lo que hacía,
lo hacía de acuerdo con los caminos de Dios.
Es
evidente, pues, que José será director de la economía mundial: de su
agricultura, su industria, su tecnología y su comercio, así como de su sistema
monetario. Estos sistemas serán a nivel internacional, iguales en todas las
naciones.
José, sin
duda, desarrollará una organización amplia y eficiente compuesta por seres
inmortales hechos perfectos, que trabajarán con él y bajo él en esta gigantesca
administración.
Será una
administración que pondrá fin al hambre y la miseria. No habrá tugurios sumidos
en la pobreza, sino prosperidad universal.
Otro
proyecto enorme a nivel internacional será la reedificación de los lugares
destruidos y la construcción de aquellos edificios o estructuras realmente
grandes que Cristo necesite para el mundo que va a crear.
"Reedificarán
las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las
ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones" (Isaías 61:4).
Job
fue el hombre más rico y más grande del Oriente (Job 1:3), y destacado
constructor. Compárese Job 3:13-14 con el desafío de Dios en Job 38:4-6. Era
tan justo y perfecto que Dios retó a Satanás a encontrar alguna falla en su
carácter. En realidad, había en él un pecado terrible: la auto justicia. Pero Dios
lo llevó al arrepentimiento (ver Job, capítulos 38-42).
Una vez que este individuo — poseedor de tal
fuerza y autodominio que alcanzó un alto grado de justicia por su propia fuerza
— recuperó un verdadero sentido de humildad ante Dios y llegó a depender de El
y estuvo lleno de su Espíritu ... bueno, es difícil que algún otro hombre lo
iguale como ingeniero sobre los vastos y estupendos proyectos de construcción
mundial.
Los
indicios, pues, son de que Job dirigirá un plan mundial de renovación urbana
con reconstrucción de los lugares asolados y las ciudades destruidas, no como
están ahora sino de acuerdo con las disposiciones de Dios.
Habrá
gigantescos proyectos de ingeniería, como presas y plantas de energía, o lo que
Cristo decrete.
Aún hay
otro individuo señalado como funcionario de alto nivel en la futura
administración. Es Zorobabel (Hageo, y Zacarías 4).
Hasta
aquí, la nueva supercivilización mundial a nivel nacional e internacional.
Ahora
llegamos al mundo de mañana a nivel individual:
La Iglesia,
la religión, el sistema educativo.
Educación y religión en el mañana
Cuando
Jesucristo regrese a la tierra con todo el poderío supremo y la gloria del Dios
creador, vendrá a traer la salvación espiritual al mundo.
Cuando Jesucristo
se siente en el trono de su gloria, en Jerusalén, todas las naciones compuestas
de seres humanos mortales, de sangre y hueso, estarán allí delante de El.
Entonces
empezará a separar a "las ovejas de los cabritos".
A las
ovejas a su derecha el Rey dirá:
"Venid,
benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo" (Mateo 25:34).
Los
convertidos ahora son herederos.
Recibiremos
el reino cuando Cristo regrese.
Los
muertos en Cristo resucitarán, se levantarán primero, convertidos en seres
espirituales inmortales.
Los que
estén vivos, en Cristo, se transformarán instantáneamente en seres espirituales
inmortales y se reunirán con los santos ya resucitados para encontrar a Cristo
cuando descienda en el aire.
Entonces
estarán separados por la inmortalidad de los seres mortales en la tierra. Donde
esté Jesús, allí estarán ellos. Estarán con El siempre.
Y ¿dónde
estará?
Sus pies se posarán aquel mismo día en el
monte de los Olivos
(Zacarías
14:4).
Es después
de esto que separará a las ovejas (los que se arrepientan, crean y reciban el
Espíritu Santo) de los cabritos (los rebeldes).
Esta
separación, esta educación de los conversos para el reino de Dios, continuará
durante los mil años del reinado de Cristo en la tierra.
Jesucristo
dará a todas las naciones un lenguaje nuevo y puro:
"En
aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos
invoquen el nombre del Eterno, para que le sirvan de común consentimiento"
(Sofonías 3:9).
La verdad
pura de Dios se proclamará a todos los pueblos.
Ninguno
seguirá bajo el engaño sino que "la tierra será llena del conocimiento del
Eterno, como las aguas cubren el mar" (Isaías 11:9).
Cristo es
la "raíz de Isaí", padre de David. La gente lo buscará (versículo
10). Entonces Cristo extenderá su mano para salvar a toda Israel (versículo 11,
ver también Romanos 11:25-26).
Esta gran
obra de evangelismo mundial, de llevar la salvación espiritual al mundo (es decir,
al mundo en general, no necesariamente a cada individuo pero ciertamente sí a
la mayoría), exigirá una reeducación simultánea de la humanidad.
Uno de los
grandes problemas que afrontará Cristo cuando regrese glorificado será el de
reeducar a los supuestamente educados.
Estas
mentes (sin duda las más privilegiadas) se han pervertido tanto por obra de la
falsa educación, que no podrán aceptar la verdad si no desaprenden primero sus
errores.
Y
es por lo menos 10 veces más difícil olvidar un error firmemente enclavado en
la mente que empezar "desde cero" a aprender nuevas verdades.
Es posible
que éstos necesiten aun más tiempo para llegar al conocimiento de la verdad y
para convertirse en seres realmente educados, que los analfabetos de este
mundo.
La Palabra
inspirada de Dios, la Santa Biblia, es el fundamento del saber. Pero éstos han
aprendido a mirar este fundamento con prejuicios y desprecio.
Sí, la
educación y reeducación del mundo será una de las tareas más importantes en el
mundo de mañana. Hoy la gente se guía por valores falsos y capciosos. Habrá que
dar una orientación totalmente nueva a su razonamiento.
La jefatura de la Iglesia
Hemos
visto que la tierra, después que comience aquel período de mil años, estará tan
llena del verdadero conocimiento de Dios como están llenos los mares de agua
(Isaías 11:9).
¿Cómo se
producirá tal cosa?
El profeta
Miqueas da parte de la respuesta: "Acontecerá en los postreros tiempos que
el monte de la casa del Eterno será establecido por cabecera de montes, y más
alto que los collados, y correrán a él los pueblos" (Miqueas 4:1)*
En la
profecía, un "monte" simboliza una nación grande, y los
"collados" representan naciones más pequeñas.
En otras
palabras, el reino de Dios, el reino de seres inmortales resucitados, se
establecerá con autoridad absoluta sobre las naciones principales (de mortales)
y será exaltado sobre las naciones menores; y los pueblos vendrán al reino de
Dios.
Ahora
prosigamos:
"Vendrán
muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte del Eterno, y a la casa del
Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas;
porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Eterno. Y él
juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos;
y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará
espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra"
(versículos 2-3).
Esta
enseñanza y conocimiento de la ley de Dios emanará de la Iglesia, de Jerusalén,
nueva capital del mundo.
Cristo
mismo estará gobernando desde Jerusalén. Allí con Cristo, bajo la dirección
inmediata de Elias, se indica que estarán aquellos seres inmortales elegidos
por Cristo para constituir la sede o jefatura de la Iglesia. Apocalipsis 3:12
indica que los de la "era de Filadelfia" serán columnas en aquella
jefatura.
Luego, en
esta importantísima organización de la jefatura de la Iglesia, es posible que
Juan el Bautista, resucitado, labore con Elias y directamente bajo él. Juan
vino "en el espíritu y el poder de Elias" (Lucas 1:17). De él dijo
Jesús: "De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado
otro mayor que Juan el Bautista..." (Mateo 11:11). Juan fue el Elias
profetizado (versículos 7-11).
Jesús dijo
que ningún hombre había sido mayor que Juan el Bautista. Pero aun el más
pequeño resucitado en el reino será mayor que él (versículo 11, última parte).
Es
evidente, pues, que Juan el Bautista ocupará un cargo muy alto. Parecería
lógico que estuviera con Elias o directamente bajo él.
Elias en nuestros tiempos
Recordemos
de nuevo el principio de dualidad. Como dijo Jesús en el Evangelio de Mateo, la
profecía de Malaquías 3:1 se aplicaba a Juan el Bautista en primera instancia,
pero si continuamos leyendo hasta el versículo 5 inclusive, veremos claramente
que la profecía se refiere a alguien que ha de preparar el camino para la
segunda venida de Cristo. Juan el Bautista fue una voz que clamaba en el
desierto físico del río Jordán, preparando el camino para la primera venida de
Cristo como ser humano físico a su templo físico en Jerusalén y al pueblo
físico de Judá, anunciando por anticipado la buena nueva de que el reino de
Dios se iba a establecer en un futuro.
Pero antes
de la segunda venida también habría un mensajero a la manera de Elias, que
prepararía el camino. Una voz clamaría en el desierto espiritual mundial de
confusión religiosa, preparando el camino para el Rey de reyes y Señor de
señores que vendría, espiritual y glorificado, con el poder supremo y la gloria
de Dios a su templo espiritual: la Iglesia (Efesios 2:21), para establecer
realmente el reino de
Dios.
En Mateo
17:1-8 leemos el relato de cómo Pedro, Santiago y Juan tuvieron una visión de
Moisés, Elias y Cristo glorificados en el reino de Dios. Luego en el versículo
10 los discípulos le preguntaron:
¿Por qué,
pues, dicen los escribas que es necesario que Elias venga primero?
Recordemos
que Juan el Bautista había terminado ya su ministerio y había sido encarcelado
antes de que Jesús empezara el suyo. Cuando los discípulos hicieron esta
pregunta, Juan el Bautista ya había venido y había sido muerto. Sin embargo,
Jesús respondió, hablando de algo aún en el futuro:
"A la
verdad, Elias viene primero, y restaurará todas las cosas"
(versículo
11).
Esto no
podía referirse de ninguna manera a Juan el Bautista. Juan no restauró nada
sino que llamó a la gente al arrepentimiento como preparativo para la primera
venida de Jesús como ser humano.
En los
primeros años de la Iglesia del Nuevo Testamento, el evangelio de Jesús fue
suprimido y remplazado por un evangelio falso. Este no era el mismo evangelio
de Cristo (acerca del reino de Dios), sino un evangelio falso formulado por los
hombres acerca de un Cristo que supuestamente
abolió los
mandamientos de su Padre.
Malaquías
4:5-6 también habla de aquel Elias que había de venir al final de la era de la
Iglesia, en un momento en el cual, de no proclamarse este mensaje del fin, el
Cristo glorificado vendría a herir el mundo con destrucción total. (La palabra
maldición en este versículo es traducida del hebreo y significa destrucción
total.)
La educación en el mundo de mañana
Esta
jefatura de la Iglesia, situada en Jerusalén, la capital mundial de Cristo,
recibirá sin duda la tarea de administrar el nuevo sistema educativo del mundo.
También se
indica que la enseñanza de la verdad espiritual, del verdadero evangelio, y la
conversión espiritual del mundo, se dirigirán a escala mundial desde esta sede,
bajo Elias y con la supervisión general y directa de Jesucristo.
El
propósito principal con el cual Cristo regresará a la tierra será el de
efectuar el desarrollo espiritual del carácter divino en el hombre y salvar al
mundo. La mayoría de los religiosos y evangelistas (fundamentalistas) han
creído que la era actual constituye el único día de salvación.
El
versículo de las Sagradas Escrituras que invocan es una traducción errónea de
II Corintios 6:2, que dice "el día de salvación" en vez de "un
día de salvación", o simplemente "día de salvación". (Esta es
una cita tomada de Isaías 49:8 donde el sentido también es un día, no el día.)
Si Cristo
hubiera querido "salvar" al mundo, lo habría salvado. Pero el mundo
no está "salvo".
Dios no
utiliza, como instrumentos suyos, una Babilonia de organismos
religiosos
confusos y contradictorios, divididos en centenares de credos.
La
verdadera tarea evangelizadora del mundo será administrada por esta Iglesia en
la sede compuesta de seres inmortales resucitados y bajo la supervisión directa
y personal de Cristo mismo.
Habrá
también otra función importantísima dirigida desde esta jefatura: la dirección
de todas las iglesias locales alrededor del mundo.
Estas
iglesias estarán compuestas de personas que se habrán convertido, que habrán
sido engendradas por Dios al recibir su Espíritu Santo, aunque todavía serán
mortales.
El milenio: conocimiento y superación
Los
cristianos conversos en el milenio, al igual que los convertidos en esta era,
deberán seguir una vida de superación, de crecimiento y desarrollo espiritual
(II Pedro 3:18).
Felizmente,
no tendrán que vencer a Satanás, pero sí tendrán que vencer todos los malos
impulsos, hábitos o tentaciones que tengan en sí mismos.
Habrá una
sola Iglesia, una religión, una fe, pero muchas congregaciones en cada ciudad y
otras dispersas por las zonas rurales.
Habrá
superintendentes de distrito, así como pastores, ministros, diáconos y
diaconisas en cada iglesia local.
Esto,
pues, nos da una idea de cómo estará organizado el mundo.
Esto
muestra cómo se puede establecer — y de hecho se establecerá — un súper
gobierno mundial en la tierra.
El
propósito primordial de la Iglesia de esta era es proveer una escuela de
capacitación donde mediante la educación, la enseñanza espiritual y el
desarrollo del carácter divino, se prepare el personal que ha de llenar todos
los cargos al comienzo del maravilloso reinado milenial de Cristo.
Al cabo de
mil años de gobierno divino en la tierra, vendrá el juicio final.
Hemos
mencionado en este libro que cuando el primer Adán pecó, Dios vedó a la
humanidad en general el acceso al "árbol de la vida", símbolo del don
divino del Espíritu Santo y del engendramiento de la vida divina e inmortal,
hasta que Cristo (el segundo Adán) haya remplazado a Satanás en el trono de la
tierra y hasta que venga a reinar sobre todas las naciones.
Mientras
tanto, hemos hablado de cómo los profetas fueron un fundamento previo de la
Iglesia de Dios. El apóstol Pedro mencionó que el JUICIO había comenzado con la
Iglesia (I Pedro 4:17).
Aquellos
que Dios ha llamado para que vengan a Él por medio de Jesucristo en esta era de
la Iglesia son juzgados en esta vida.
Pero el
juicio no ha venido al mundo en general.
¿Significa
esto que el mundo está libre para cometer pecado?
De ninguna
manera. Dios permite que las personas pequen, más todavía no las ha llamado a
juicio por sus pecados.
Después del milenio
Después
del reinado milenial de Cristo y la Iglesia en la tierra, vendrá el momento en
que Dios JUZGARÁ a este mundo.
Un
criminal puede cometer un crimen atroz, un asesinato, pero no es juzgado ni
condenado hasta que se le aprehenda y se le llame a juicio ante un juez.
En el
juicio final, con Cristo como juez, todo humano que haya vivido recobrará la
vida (Apocalipsis 20:11-12) y tendrá que dar cuenta de los pecados cometidos en
su primera vida.
Cuando
Jesús regrese, los muertos EN CRISTO resucitarán a la vida divina inmortal y
los que estén vivos y EN CRISTO a su venida, siendo guiados por su Espíritu
Santo, se convertirán instantáneamente en seres divinos inmortales. Éstos
gobernarán y enseñarán con Cristo y bajo El durante los mil años.
Los demás
que hayan muerto no vivirán de nuevo hasta finalizado el milenio (Apocalipsis
20:5).
El
capítulo 37 de Ezequiel también muestra la resurrección en el momento del
juicio. Este capítulo contiene la profecía de los "huesos secos”. La
Biblia misma interpreta el significado de dichos huesos en el versículo 11,
donde dice que son la casa de Israel:
"He
aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, pereció nuestra
esperanza..." La profecía dice:
"Me
dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra
del Eterno. Así ha dicho el Eterno el Señor a estos huesos:
He aquí,
yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre
vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en
vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy el Eterno" (versículos
4-6).
Luego esta
profecía habla del juicio ante el gran trono blanco, cuando resucitará toda
esta casa de Israel que tanto pecó contra Dios.
La
profecía continúa:
"Profeticé,
pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí
un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí
tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos;
pero no había en ellos espíritu.
Y
me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu:
Así ha dicho el Eterno el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla
sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró
espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande
en extremo" (versículos 7-10).
Esto
muestra un regreso a la vida mortal, que se sostiene por la respiración del
aire (en hebreo, la misma palabra “ruja” significa "espíritu",
"soplo" y "viento"), tal como en la primera vida, esto es,
vida mortal sin que la persona esté convertida espiritualmente.
Luego dice
Dios:
"He
aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras
sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel" (versículo 12).
Esta es la
resurrección a juicio delante del gran trono blanco.
Todos los
antiguos israelitas resucitarán como seres mortales, tal como fueron en la
primera vida.
Entonces
¿qué?
"Y
sabréis que yo soy el Eterno, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de
vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis,
y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo el Eterno hablé, y lo
hice, dice el Eterno" (versículos 13-14).
En otras
palabras, en el juicio ante el gran trono blanco después del milenio, la Israel
del Antiguo Testamento resucitará y "conocerá al Eterno". El
conocimiento de Dios llegará a ellos. Entonces los resucitados leerán esto:
"Y
allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os
contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros
pecados que cometisteis. Y sabréis que yo soy el Eterno, cuando haga con
vosotros por amor de mi nombre, no según vuestros caminos malos ni según
vuestras perversas obras, OH casa de Israel, dice el Eterno el Señor"
(Ezequiel 20:43-44).
Al
arrepentirse así, dice Ezequiel 37:14:
"Pondré
mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y
sabréis que yo el Eterno hablé, y lo hice, dice el Eterno".
Así, en el
juicio ante el gran trono blanco se enterarán de que Cristo el Salvador vino y
murió por ellos. Al arrepentirse recibirán el Espíritu Santo y con él la
salvación y la vida eterna.
Todos los
que han vivido sin ser juzgados (no sólo Israel sino todas las naciones)
resucitarán a la vida física y MORTAL, como la que tuvieron antes hasta el
momento de su muerte. Las personas en este juicio serán mortales. Darán cuenta
y serán juzgadas. Respecto de este juicio Jesús dijo:
"Los
hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la
condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de
Jonás,
y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el
juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la
tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este
lugar" (Mateo 12:41-42; Lucas 11:31-32).
Y también:
"Os
digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma, que para
aquella ciudad... en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón,
que para vosotras" (Lucas 10:12, 14).
Habrá castigos.
Los
que hayan pecado poco recibirán, pocos azotes; pero los que hayan pecado mucho
conociendo la voluntad de Dios, recibirán muchos (Lucas 12:47-48).
Mas el
castigo por el pecado es la MUERTE en el juicio final.
Como todos
han pecado, todos serán juzgados culpables y sentenciados. Pero se enterarán de
que Cristo pagó la pena en su lugar.
Al
arrepentirse, y al demostrarlo con hechos, recibirán una oportunidad de escoger
la VIDA y convertirse en seres inmortales.
¡Cuan
misericordioso es el Dios creador, cuya misericordia es tan grande con nosotros
como son altos los cielos sobre la tierra!
El
puede alejar de nosotros nuestras transgresiones como lejos está el oriente del
occidente (Salmos 103:12).
¡PERO HAY
MÁS! ¡MUCHO MÁS!
Revelación del increíble potencial humano
En la
Epístola a los Hebreos leemos: "Porque [Dios] no sujetó a los ángeles el
mundo venidero, acerca del cual estamos hablando"
(Hebreos
2:5).
El tema
que se está tratando aquí es el "mundo venidero".
Hay un solo
planeta Tierra, pero la Biblia habla de tres mundos o siglos, es decir, tres
eras o civilizaciones en la tierra: el "mundo antiguo" (el
antediluviano, que comprende desde Adán hasta Noé), el "presente siglo
malo" (desde el diluvio hasta el regreso de Cristo) y el "mundo
venidero" (que empezará cuando Cristo venga y establezca el mundo de
Dios).
Este
versículo habla de los ángeles como si el mundo hubiera estado sujeto a ellos.
El
comienzo de este libro de los Hebreos, el primer capítulo, habla de Cristo y
los ángeles y de la relación que existe entre los ángeles y los seres humanos.
Esto lo explicamos ya con anterioridad en este libro.
Téngase
presente que el tema general aquí es "el mundo venidero, acerca del cual
estamos hablando", no el mundo actual, la presente era que se acerca
velozmente a su fin.
Continuemos
con el versículo 6:
"Pero
alguien testificó en cierto lugar, diciendo..." Luego viene una cita del
Salmo 8, del versículo 4 hasta la mitad del versículo 6, pero en ese punto se
interrumpe la cita.
En este
salmo David siguió mostrando específicamente que Dios ha sujetado la tierra, la
atmósfera (el aire) y el mar bajo el hombre.
Mas el
autor de la epístola a los Hebreos amplía la profecía de David por inspiración agregando
algo radicalmente diferente, ¡algo que ocurrirá en el mundo venidero!
Este
conocimiento revelado del propósito de Dios para el hombre, del increíble y
excelso potencial humano, es algo arrollador.
La ciencia
nada sabe de ello, ninguna religión lo revela, hasta donde yo sepa, y la
educación superior lo ignora del todo.
Sin
embargo, es lo que Dios tiene preparado para los que le aman
(I
Corintios 2:9-10).
Hemos
dicho antes que Dios reveló a nuestros primeros padres los conocimientos que
les eran necesarios, ¡pero ellos no le creyeron!
Cuatro mil
años más tarde Jesucristo, el segundo Adán, vino a la tierra con un mensaje
traído directamente de Dios el Padre en el cielo y que revelaba el mismo
conocimiento necesario. Pero sólo un puñado de personas creyeron lo que El
dijo, si bien muchos decían "creer en El"
(ver Juan
8:30-31, 37-38, 40, 45-46).
Hoy la
ciencia, la religión y la educación tampoco creen LO QUE ÉL DIJO.
Veamos
ahora el resto del pasaje de Hebreos, comenzando con el punto donde se suspende
la cita del Salmo 8:
"Todo
lo sujetaste bajo sus pies [del hombre]. Porque en cuanto [Dios] le sujetó
todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él [al hombre]" (Hebreos
2:8).
¿Es
posible que Dios diga tal cosa en serio?
¿Todo?
¿Sin excluir nada?
Algunas
versiones de la Biblia traducen como universo la palabra griega que aquí
aparece como todo.
En otras
palabras, para quienes estén dispuestos a creer lo que Dios dice. Él asevera
que ha decretado que el universo entero — con sus galaxias, sus incontables
soles y planetas — sí todo — estará sujeto al hombre.
Pero ¡alto
allí! Antes de negarlo, lea usted las siguientes palabras del mismo versículo
8:
"Pero
todavía no vemos que todas las cosas [el universo ilimitado] le sean
sujetas". Recordemos que esto se refiere al "mundo venidero", no
al mundo de hoy.
¿Qué es lo
que vemos hoy?
"Pero
vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles
[o
"menor por un poco de tiempo"], a Jesús, coronado de gloria y de
honra, a causa del padecimiento de la muerte" (versículo 9).
Ningún
hombre fuera de Cristo ha sido "coronado de gloria y de honra"
TODAVÍA.
Pero
Cristo sí ha sido coronado de gloria y de honra.
Ahora
prosigamos:
"Porque
convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas [todo el universo], y por
quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la
gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos... Por
lo cual [Cristo] no se avergüenza de llamarlos hermanos" (versículos
10-11).
En otras
palabras, los cristianos que tienen el Espíritu de Dios son coherederos con
Cristo y recibirán todo lo que Cristo ya ha heredado.
¡El ya
está glorificado!
Ya ha
recibido el universo en herencia y lo sostiene con su poder.
El hombre
convertido, que tiene el Espíritu Santo de Dios (Romanos 8:9), es HEREDERO,
pero todavía no ha recibido la herencia.
Vemos
ahora cómo Cristo ya ha sido coronado de gloria y honra, cómo ya entró a poseer
la herencia y ya la recibió.
Empecemos
con el capítulo 1 de Hebreos:
"Dios...
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero
de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor
de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las
cosas [el universo] con la palabra de su poder..." (Versículos 1-3).
El Cristo
viviente ya sostiene el universo con su poder divino e ilimitado. Este pasaje
nos muestra su superioridad sobre los ángeles, como Hijo engendrado y nacido de
Dios, mientras que los ángeles son sólo seres creados individualmente. Los
ángeles son ahora espíritus ministradores (invisibles para nosotros) que nos
sirven.
Nosotros
tenemos un nivel inferior al de los ángeles por ahora, pero somos herederos de
la salvación, y seremos, al igual que Cristo, hijos nacidos de Dios (versículos
4-14).
El espacio cósmico: planetas muertos
Ahora
vinculemos esto con lo revelado en el capítulo 8 de Romanos, donde se habla de
Cristo como Hijo de Dios:
"...
para que él sea el primogénito entre muchos hermanos"
(versículo
29).
Los
humanos, con el Espíritu Santo de Dios, son herederos de Dios y coherederos con
Cristo, el único entre todos los humanos que ya nació como Hijo de Dios mediante
una resurrección de la muerte (Romanos 1:4).
El es el
primero de la familia humana que nació dentro de la familia de Dios, o sea el
reino de Dios. Es el pionero que nos antecedió. Nosotros lo seguiremos en la
resurrección de los justos cuando El regrese a la tierra con supremo poder y
gloria.
Este
capítulo 8 de Romanos dice en el versículo 9 que si tenemos el Espíritu Santo
de Dios en nosotros, somos sus hijos engendrados; pero que si no tenemos su
Espíritu no somos suyos, no somos cristianos.
El
versículo 11 dice que si el Espíritu de Dios está creciendo dentro de nosotros
y nos está guiando, nos levantaremos de la muerte por el poder de su Espíritu
(o si estamos vivos cuando Cristo regrese nos convertiremos de mortales en
inmortales).
Ahora prosigamos:
"Porque
todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios...
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo... para
que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que
en nosotros ha de manifestarse" (versículos 14-18).
Continuemos:
"Porque el anhelo ardiente de la
creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la
creación [todos los soles, planetas, estrellas,
lunas] fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino
por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será
libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos
de Dios. Porque sabemos que toda la creación [estrellas, soles y lunas
ahora en estado de descomposición e inutilidad] gime a una. y a una está
con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros
mismos [los humanos engendrados por el Espíritu], que tenemos las primicias del
Espíritu [los poquísimos
que son llamados a la salvación ahora, los "primeros frutos"],
nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción [el
nacimiento]" (versículos 19-23).
¡Qué
maravillosa e increíble revelación de conocimiento!
¡No podría
haber un pasaje más hermoso, más asombroso, más revelador que éste! Es tan
inconcebible que difícilmente captamos su significado a la primera lectura.
Cité el
versículo 29 de Romanos 8, el cual dice que Jesucristo fue el primogénito entre
muchos hermanos.
En Hebreos
1 vemos que Cristo, el primer humano que ha nacido por una resurrección de la
muerte, ha sido glorificado y ahora sustenta todo el universo. Es el pionero
que forjó el camino. Cuando regrese a la tierra con poder y gloria, los que
hayan sido convertidos y hayan recibido el Espíritu Santo nacerán en la familia
de Dios mediante una resurrección.
Entonces
todo el universo será sujeto a ellos.
Luego,
Romanos 8 nos muestra que si tenemos el Espíritu Santo de Dios y somos guiados
por él, resucitaremos a la inmortalidad compuestos de espíritu en la familia de
Dios, tal como Cristo cuando resucitó en el año 31 de nuestra era.
Ahora
volvamos al versículo 19:
"Porque
el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos
de Dios".
Esto
ocurrirá después del momento de la resurrección, cuando los humanos, al resucitar
o al transformarse instantáneamente, se convertirán de carne mortal en espíritu
inmortal: en hijos de Dios.
¿Increíble? El universo renovado
Ahora, por
favor entendamos.
¿Por qué
será que el universo, la creación, anhela el nacimiento y la manifestación de
los hijos de Dios nacidos como miembros de la familia divina?
Los
siguientes versículos muestran un universo lleno de planetas en estado de
descomposición e inutilidad, pero sujetos a este estado ¡en esperanza!
"Porque
también la creación misma [el universo que no puede sostener vida ahora] será
libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos
de Dios" (Romanos 8:21).
¿Cómo
llegaron los planetas a semejante estado de "esclavitud de
corrupción"?
¡Dios no
los creó así!
Corrupción
significa un estado o condición ocasionada por la degeneración y la
descomposición de un estado anterior.
Dios,
pues, creó estos planetas en un estado diferente del actual, un estado de NO
corrupción. Pero algo causó su
deterioro.
¿Qué pudo
haber causado esta "esclavitud de corrupción?
¡Este no
puede ser el estado en que Dios creó las cosas!
Todo lo
que leemos en su Palabra revelada muestra que la creación fue perfecta. La
tierra fue hecha como una obra perfecta de gloriosa hermosura.
Vemos que
los ángeles habitaron la tierra antes del hombre.
Los
ángeles, que fueron perfectos desde la creación hasta que se halló en ellos
iniquidad, hicieron que toda la superficie terrestre se transformara en un estado
de corrupción, confusión y caos, como aprendimos en el capítulo II.
¿Acaso el
universo, con sus incontables planetas, fue creado para que sustentara vida?
La Palabra
de Dios no nos dice específicamente si esto fue así, pero lo que nos dice
arroja luz sobre el propósito que tuvo Dios al crear al hombre.
Continuemos
leyendo este pasaje en Romanos 8:22:
"Porque
sabemos que toda la creación [el universo]
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora".
La
creación se compara aquí con una madre que va a dar a luz un hijo.
La
creación se presenta gimiendo con dolores de parto, pero con esperanza
(versículo 20), esperando el nacimiento de los hijos de Dios por la
resurrección a la inmortalidad.
Es como si
esta creación (el universo) fuese la madre y Dios el padre.
Sea como
fuere, la esencia de este pasaje es que cuando nosotros (los humanos conversos)
nazcamos de Dios y poseamos su poder y su gloria, haremos lo que Dios hizo
cuando esta tierra quedó "desordenada y vacía" (tohu y bohu en hebreo:
Génesis 1:2).
Cristo,
quien renovó la faz de la tierra (Salmos 104:30), renovó lo que había sido
destruido por la rebelión de los ángeles pecadores.
Estos
pasajes maravillosos indican y dan a entender mucho más de lo que revelan
específicamente. Lo que dejan entrever es algo que coincide con todos los
hallazgos de la astronomía y la ciencia.
Los soles
son como bolas de fuego que emiten luz y calor; mas los planetas, con excepción
de la Tierra, se encuentran en estado de desorden, descomposición y muerte.
Pero no será así para siempre, sino que están esperando que los humanos
convertidos NAZCAN como hijos de Dios, que nazcan dentro de la familia divina
para formar el reino de Dios.
El
evangelio de Jesús fue acerca del reino de Dios. Lo que estoy demostrando aquí
es que el evangelio de Cristo acerca del reino incluye todo el conocimiento
aquí revelado, aun el hecho de que el universo será gobernado por nosotros,
quienes formaremos el reino de Dios junto con el Padre y con Jesucristo.
Dios es
ante todo Creador, pero también es Gobernante. Y es Educador. Revela
conocimientos que la mente humana no alcanza a comprender por sí sola.
Uniendo
todos los pasajes de las Escrituras que hemos citado en este capítulo,
empezamos a vislumbrar el increíble potencial humano.
Nuestro
potencial es nacer dentro de la familia de Dios dotados de poder absoluto.
Tendremos jurisdicción sobre todo el universo.
¿Qué
haremos entonces?
Estas
escrituras indican que impartiremos vida a miles de millones de planetas muertos,
tal como se impartió vida a nuestra tierra.
Crearemos
de acuerdo con la dirección y las instrucciones de Dios.
¡Estamos
con Cristo y lo ayudaremos a gobernar por toda la eternidad!
Apocalipsis
21 y 22 muestran que no habrá dolor ni sufrimiento ni mal, porque habremos
aprendido a elegir el camino divino del bien.
Será una
vida eterna repleta de realizaciones, en que siempre tendremos la enorme
felicidad de llevar a cabo nuevos proyectos creativos y de mirar atrás las
realizaciones con alegría por lo alcanzado.
Jamás nos
cansaremos ni nos fatigaremos. Viviremos para siempre, llenos de alegría,
energía y vitalidad, de exuberancia, fuerza y poder.
La Tierra, sede del universo
Por
último, aun Dios el Padre vendrá al planeta Tierra y establecerá aquí su trono
sobre el universo. Nótese I Corintios 15:24, que después de hablar de las
distintas resurrecciones dice:
"Luego
el fin, cuando [Cristo] entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya
suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia".
En Apocalipsis
21:3 leemos:
"Y
oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los
hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará
con ellos como su Dios".
Y luego en
Apocalipsis 22:3:
"Y
no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus
siervos le servirán".
Cuando
habla de Dios y del Cordero, el Cordero representa a Cristo y Dios se refiere
al Padre.
Por
último, todos seremos uno. Dios el Padre y el Hijo Jesucristo en nosotros, y
nosotros unidos con ellos como la única y suprema familia de Dios.
¡Cuan
extraordinaria e inefable es la gloria de Dios y su excelso propósito que ahora
mismo se está cumpliendo!
¡Loor,
honor y gloria sean a Dios y a Jesucristo por siempre!
Completado
el extraordinario plan maestro de 7.000 años, revelado por fin el gran misterio
de los siglos, y con la renovación del vasto universo y
la
eternidad ante nosotros, llegamos por fin al...COMIENZO.
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