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JOOORRR Un agradecimiento al pueblo del Altiplano por su Diablada. Jooorr. Es neblina de mi aliento este mi grito. Jooorr. Ellos no sienten ni saben que yo bailo, canto y sufro humillado desde la Conquista por los espa�oles. Jooorr. Pero yo sigo danzando. Para mi danza necesito de tu canto. S�. Canta y que resuenen tus poros; bola de espuma se aleja la noche arrincon�ndose en los roquedales, si cantas. Que tu palabra no se diluya entre las voces roncas y los gritos venidos de las tinieblas. S�cale a la madera sonidos y has entrechocar las rocas: de sus chispas saldr� el canto que tus ni�os y mujeres y hombres entristecidos escuchar�n porque ser� su propia voz oy�ndola por sobre la candela y la amargura. Yo seguir� danzando: soy el Diablo y soy el Angel. Soy el demonio y el dios. Estoy m�s all� del bien y del mal. Danzo. Estoy con la justicia y soy justo. Jooorr. Aparentemente solo y lleno de dulces colores me encubro. Los roquedales de maldades, monta�a de 400 a�os malos, de esta noche de 400 a�os, me quieren destruir. Pero yo danzo y me preservo. Nadie ha podido ni nadie podr� nada contra m�: me cuido y me cuidar� pues soy valioso. Como ni�os muertos al nacer, cuyes hinchados, casi venados de patas quebradas; as� a ti te tienen, cogido. Para no morir, te vas lejos de m� en tu alcohol y en tu coca, para no morir vas y te pierdes en las ciudades, para degenerarte: te escupen. Lo veo. Te pegan. No puedes ni mirar las letras y papeles de sus libros. Y mueres. Mueren a mi alrededor. Todo es desolaci�n. Campos chamuscados, nieves podridas llenas de belleza, tul del cielo empozo�ado. Muerte y muerte. Pero yo estoy vivo, hermoso y l�cido tras mi m�scara de vidrios y colorines. Me miras. Me miras. Pero no aprendes a verme. Danzo. �JaauuuuuuUU! Mas yo estoy cada vez m�s fuerte. Ni las aguas torrnentosas ni los barros enceguecedores han podido contra m�. Jooorr. Soy una olla de fierro. Jooorr. Soy una caldera. A�o a a�o los espa�oles me pegaron. Vapor de c�lera tengo en la m�dula del alma Pero bailo. Mataron a millones de mis huestes. Jooorr. Soy un Hombre que llora y soy el Diablo riente. �C�mo no ser llombre-Diablo si te matan a millones de tus hijos y te abofetean y te quieren romper hasta el hilo del pensamiento? Mas no estoy solo. Tengo mis Amarus que llorando y fracasando triunfan por m�, y ensayan las batallas que un d�a dar�. Se van por los caminos: perfeccionan su ciencia y sus cantos y pasos y poemas; agitando sus machetes y pistolas y hachas le dan filo a sus cari�os. y a sus odios. Como yo esperan el momento de mi grito. Porque sin m� ellos no son nada. Soy el dios que tiene los pies picoteando la superficie del planeta. Mi danza es una burla, una espera. Salen de entre mis dedos m�s y m�s Amarus verdaderos: Condorkanki era -Jos� Gabriel- prieto, T�pac, el mejor de mis Amarus: caballo de bronce y ondas de cabellos al viento; salt� con la alegr�a de quien ve la luz de mis ojos. Hombre Amaru que com�a en plato y vest�a seda, hilos de plata y oro entre sus medias. Sus defectos. Sol de oro entre las rocas de sus hombros me llevaba. Era fiel. Y tuvo pena. De entre mis l�grimas ocultas destilando en las monta�a surgi�. Enviado. Y las fibras de mis venas pa�aron sus penas, y en cantos de pututos, se unieron mis huestes, mis venas, para mi Amaru Jos� Gabriel. El que fue. El que era. El que soy. Indio con mezcla de metal Rojo. Padre de los padres. Y mi mandato fue: La noche se haga horrible fuego sobre el opresor y hoguera. En los cr�neos de todos los indignos, en los huesos de todos los indignos, en las pieles de todos los indignos se har� la m�sica y su muerte. Yo lo ordeno: vasos, quenas y tambores de los huesos y los restos de todos los indignos se har�n: esa fue mi orden. Fuemidecreto. Y mi Amaru Jos� Condorkanki Gabriel no logr� mi orden. Yo segu�a danzando de gozo espeluznante mientras me fue obediente. Mas, otra vez, �jooorr!, el vendaval de los enemigos, ����AAAhhhggg! hurgando en mis heridas, por que mi Amaru fue vencido. �JoooOORrr!. Pero danzo. Y r�o tras los huecos de mi m�scara porque yo se que mi hora, la hora no hab�a todav�a marcado el punto donde mi voluntad se hiciera ley. Terrible ser� el momento de mi ley mi triunfo y mi venganza que ser� s�lo justicia. Y todos los imperios sobre m� ser�n quebrados c�scaras de lluevo. Danzo yo cuidando mi vientre donde frutas maduran mis reto�os. -�JJOOOoorrrrRRR!!- La hora vendr�. Sobre las crestas de los cerros, a trav�s de la mica del aire, mis hombres salen. Amarus tras Amarus al campo de batalla. En el fondo de los socavones tiritan y tiritaron hasta la muerte mis mujeres y ni�os y ancianos, embrutecidos por el fr�o, por el fr�o metal del codicioso usurpador de mi reino. �C�mo no ser duro y cruel con las hienas que asolan y asolaron mis valles fecundados? Centellas llover�n sobre sus cr�neos y sus ni�os no podr�n vivir en paz: Esa Es Mi Justicia. Jooorrr - Danzo - R�o. Mi cabeza es un panal de fuego llameante: Es mi careta de yeso. Estoy zapateando. Me carcajeo por dentro y suelto a mis Jefes Amarus para probar la fuerza del enemigo. Pero hubo otros Amarus valientes, como cuerdas de alambre, duros y hermosos, que se fueron sin m� y fracasaron. Bol�var fue. San Mart�n fue. Dos de mis hijos, mis criollos Amarus, no puros, tiernos como el rayo, malogrados pues no pose�an mi venia; y despu�s el tiempo me traicion�. Mi nombre. Fue abandonado como trapo. �Traici�n! �AAAA! Por eso a mi campo de batalla a mi puna, a mi desierto, a mi mar y a mis �rboles de mis selvas vinieron los ingleses y con ellos repletos todos los hijos de los espa�oles. Y muerte, carajo! Nos siguieron matando y quitando hasta: la sombra. De nuevo la desolaci�n y la peste entrando en nuestros dientes y corazones. Muriendo de hambre de generaci�n en generaci�n: hierencia es de padres-hijos-nietos el hambre, el alcohol y la coca. El hambre sigue vivo. El alcohol y la coca: mi dulce l�quido y mi hoja sagrada se hicieron degenerados. JJOOORRR. �Malditos!. JJOOORRR. Soy una caldera. Los ingleses me llenaron de m�s vapor. Jooorr. Pero a trav�s de los siglos, como cuentas de llanto va mi voz, en tempestad o copos de nieve en las noches lunares de silbantes desiertos de las alturas monta�osas. Red es mi palabra a trav�s del Tacora y Rasuwillka, cruzando cables el�ctricos de alta tensi�n hasta el Huascar�n y la punta verde de los �rboles de Iberia y Bel�n (tierras de moscas y zancudos, donde tiemblan los ojos frios del jaguar). Mi voz va esperando el momento, red de furia dulce : enterrando sus candentes puntas en cada o�do de mis hijos ni�os, apurando a a mis Amarus, mis inteligentes hombres. JOOORRR. Mi mente es pura, hielo, y guardo los resquemores en esta coraza de colorines tornasolando risas nocturnas hasta que venga el d�a verdadero v e r d a d e r o, el de mi alarido. Pero no salgo todav�a. Por los campos, trigo verde son los reto�os de mis venas: mis hijos. La fogata de mi entendimiento entra en ellos y ellos lloran -cantan y pelean ba�ados en sangre, en brillante aceitoso amanecer. Jooorr - Jooorr. Sobre mi cabeza mi m�scara y encima la culebra roja - verde - roja - roja con las fauces titilando con su risa carcajeada para que no me vean algunos. Porque mi faz ser� terrible cuando mi m�scara caiga. Terrible como un perol de cera en la piel del rostro de todos y cada uno de mis enemigos. �AUUuuuu! �Amaaruuuus! �AUUuuuu! El d�a y la noche se mezclan: Est�n mezclados para mis hijos. �EEEHHH! �EEEeeeiiilllE ! Salgan con hondas y macanas, con horquetas, lanzas, sogas, brillen los machetes, enrollen los lazos, giren zumbando los liwis; con los dientes solamente, si es necesario. Fracasen de nuevo si no pueden. Yo estoy vivo y seguir� vivo. �JJooorrrRR! Atusparia era, Uchcupedro era, Rafael Tupayachi era, Mois�s Arce Llaqta, era, eran, son y fueron y ser�n. �Auuu! �E! Amarus Todos. Desgr�nense como antes de los cerros y monta�as. Orinen en el rostro de los traidores: al traidor �m�tenlo lentamente!; �el traidor no merece morir r�pido!. Que de nuevo los cuernos y caracoles resuenen retumbando haciendo t�neles en la roca del espacio; las campanillas y las flores de metal resuenen hasta enloquecer al enemigo. V�stanse de mil colores que yo estoy danzando, �Jooorrr!, tras de ustedes. Vibren las warakas, chasqueen los zurriagos; rompan las frentes de las mujeres enemigas; la tierra toda es m�a y es de ustedes; t�menla. Que las ca�as se unan m�s y soplen m�s fuerte las antaras: maridaje de arca-ira (agua-fuego) mis zampo�as son, tambi�n batan la piel de alpaca en el tambor y mi bandera que flamee. Yo estuve y estoy con mi m�scara para que los espa�oles e ingleses no me vieran. Ya pas� el imperio espa�ol y yo danzo. Golpeteo el suelo. Como perro sarnoso pas� el imperio ingl�s y yo sigo danzando. Doy saltos, con prosa. Mi m�scara es m�s dura que el diamante. �JJooorrrR! �Hoy Es Mi Epoca! Hoy, cuando el imperio de Norte Am�rica cuaja mi miel y mi leche!. �Hoy es mi �poca! Hijos m�os, busquen a los hermanos perdidos en la ciudad. Tr�iganlos al hogar, a nuestro hogar: porque el hogar soy yo. �JJOOOOOOOOOOORRRRRRRRRR! Soy una tremenda caldera a punto de erupcionar. El vapor �cido de los espa�oles en mi pecho, el vapor de los ingleses, m�s denso y enrarecido en el tierno hueco de mi alma se ha convertido en lava. �Joorrr! �Y m�s vapor de los norteamericanos! Soy una gigante olla de hierro como campana sellada repleta de vapor, que va a estallar, saltando como �rbol frondoso de piedras y metales. �Ay de los malditos! Ojo de puquio en el lomo de monta�a pre�ada de agua es mi c�lera saliendo. No soy tierno. No puedo ser tierno ahora. Como corcho mi piel hice para poder danzar. Vienen los ratones y los miro, los petrifico y los pinto de colores para ponerlos en mi m�scara: mi baile sigue enfurecido y alegre. A mi belleza la han querido pisotear pero mis Amarus brotan ra�ces ardientes en mi defensa. Y ya no el fracaso es constante. Amarus hay que triunfan. Saturnino Accostupa Ayte es. R�o y danzo y apresuro el pespunte de mis pies. Ahora s�, carajo. La hora ha sonado. La �poca es. O�d mi voz: es el sonido de mi coraz�n y el crujido de mis pu�os y entra�as. Mi voz. Salgan r�pidamente, Amarus. Saturnino, Satucucha Amaru M�o. Accostupa era y es. Sali� y saldr�. Prieto y hermoso como la m�shua, risa de quinua, moreno como quemado por el rayo, fuerte como el rezo a la monta�a s�lo nervio y silencio regaba en las ciudades; mirando lejos el horizonte azul y rojo del futuro en las monta�as, hizo arder la nieve entre sus manos. � Yyaaaaaeeee ! � Saturninooo ! Hijo m�o, ya no est�. Se ha ido para volver en otro Amaru. Pero, hombre a hombre, Amaru Accostupa, hablaba con palabras abundantes de verdad, de buena ley, en los campos y aldeas de las comunidades. S�lo y acompa�ado, con la frente serena, hablaba y mis hijos le siguieron y seguir�n porque me obedeci� y por eso nunca fue vencido. JjooorrR. La lucha final est� cerca. Las huestes, mis huestes est�n ya casi preparadas. El enemigo est� desde siempre preparado, pero viejo. El momento final, la hora en punto en que el sol apriete mi ombligo, �se ser� el minuto esperado. �Apres�rense a ponerlo todo en regla! �MIRAD Y BUSCAD A LOS AMARUS DE LA CIUDAD QUE SON HERMANOS Y DADLES MIS BANDERAS! Me vienen a buscar constantemente viejos con caras de ni�os para meterme zancadillas, pero yo danzo mas fuerte todav�a. Sobre el reverberar fr�o del espejo de agua de los lagos, bajo el sol enardecido o la luna pensativa d a n z o. En la candela verde de la monta�a, danzo . Vienen y me ven y mudos sin comprender repletos de terror se van a preparar sus fusiles y ametralladoras. Pero yo y mis Amarus re�mos tras las m�scaras: No saben que puedo masticar en el aire las balas disparadas a mi pecho. Ni sus tanques ni aviones contra m� y mis Amarus podr�n jam�s. Bailamos. Las m�scaras no son sino escudo y burla. El enemigo me manda a sus esp�as e informantes. Saben que la batalla final, su cataclismo es inminente. Vienen los informantes con el dios del espa�ol y sus biblias y el papel del ingl�s y el metal p�lido del p�lido imperio norteamericano. Me quieren ense�ar a hablar y a danzar en su lenguaje y en su ropa. Pero yo tengo mil formas. Los miro con el terror de mi m�scara de siete cuenos y de llamas fulgurantes de yeso. Y r�o fuerte: � � JJJOOORRR ! ! . Para engatusarme, para que les sea bueno y clemente, para que los obedezca me ofrecen sus ventas de escamas de pl�stico y mil colores. Compro y r�o. Sus telas finas de brillo y neilon. Compro y r�o. Gozo mucho sobre sus desesperaciones. Sus tejidos de f�bricas, blancos-suaves. Compro y me carcajeo. Sus zapatos de pl�stico, de tela y de colores. �Ja. Ja. Ja.! Compro y bailo. Espejos de f�bricas y cristal de f�bricas. �Ja, ja, ja! Compro y danzo y levanto las rodillas. Sus tarros de pinturas de pl�stico y jebe en mil colores hermosos. �Aiiiiiehh!. Yo les tomo como burla todo: desde sus sue�os hasta sus monedas, pasando por sus voces y sus lenguas: todo lo pisoteo. Y me visto de colores -cintas - metales - sedas - caucho. Me pongo sus pantalones y sus zapatillas para danzar, s�lo para burlarme, que mi danza es la espera. Drag�n soy. Diablo. Orejas de fuego. Pecho de estrellas. Placas de oro. Dientes de espejo. Ojos de vidrio. Pecho de hule. S O Y. Para ellos soy. Es perfecto el enga�o. Los ej�rcitos est�n uno frente a otro. Soy astuto - soy joven, bello, soy nuevo. Soy terror de volc�n y dulzura de torcaza. Y en mis manos pongo el terciopelo y algod�n de mis Guantes Rojos cogiendo campanillas soguillas limones y manzanas para distraer al enemigo. Como sat�lites en mi derredor gesticulan los males y la muerte, osos, gallos, torpes mu�ecos que el enemigo env�a. Pero sobre m� no prevalecer� jam�s ning�n imperio. Soy el nervio y la luz de una nueva vida luchando contra las tinieblas. �Jooorrr! Y mi nombre es la m�sica del triunfo eterno ante los siglos. � AAAAAAAH ! ! �JoooooorrrR! �JJJOOOOOooooooorrrrrRRRR! FELICIANO MEJ�A Del poemario: C�RCULO DE FUEGO |