Llegan los 40. GLUPS.
Una marica tipica acosada por el sindrome de los 40. Roberto Laumes
Soy una marica típica 6
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Nazarenus se puso en contacto conmigo desde un perfil sin foto en el que decía que medía 1,60. Yo nunca he sabido hacerme una idea de la gente por la descripción, pero 1,60 me parecía muy poco, más bien tipo la pulga de Benito. Después del desastre con Doggyboy, esperaba conseguir los dos litros de coca-cola sin tener que pasarme por la piedra al pobre Nazarenus, que ya tenía bastante con su nick. En el mensaje me decía que le habían contado que necesitaba un par de zapatos y yo enseguida le contesté que sí, que necesitaba exactamente dos en función de que tenía dos pies. Esto era para parecerme un poco a la SUPERAGENTE 99, pero a Nazarenus no le hizo ni pizca de gracia y me contestó lacónicamente que cada zapato costaba 90 €. Eso significaba que la sesión de espeleología con mi amado policía me iba a costar 180 €, es decir, monas, 30.000 pesetas. Me dije que con la llegada del euro todo se había puesto imposible, drogas incluidas y que no había derecho, pero me acordé del culito en pompa y dije que sí. Por toda respuesta, Nazarenus me dijo que se volvería a poner en contacto conmigo.



Consciente de que la edad y la fuerza de la gravedad no perdonan me apunté a un gimnasio. A un gimnasio hétero porque los gimnasios gays son lujos propios de metrópolis como Madrid. Ser gay e ir a un gym de machurrinos es lo peor. Se pasan todo el día hablando de coños y de fútbol y llevan unos modelos que mucha loca no se atrevería a ponerse ni el 28 de junio. De todas maneras, lo más tremendo es que te hablen y que te pregunten cuándo fue la última vez que el Real Madrid ganó la Copa de Europa y bobadas de ese estilo. Pero había que estar a la altura del poli y de lo que viniera después. Queridas, ser un intelectual está muy bien porque se curra poquísimo y te queda mucho tiempo para monear, pero luego no te comes un rosco y acabas viviendo en el cuarto oscuro. La única manera de follar a la luz del día sin que sea en la Casa de Campo es pasar por el bodibildin. Hacedme caso y todas a muscular.



En éstas estaba cuando tuve dos encuentros sexuales. El primero con Marinaio y el segundo con Benzinaio, que, para las que no hablen idiomas, son Marinero y Gasolinero. De ambos encuentros aprendí mucho y lo contaré en el próximo episodio de estas Patoaventuras.
2006-06-23 23:26:55 GMT
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