Llegan los 40. GLUPS.
Una marica tipica acosada por el sindrome de los 40. Roberto Laumes
Soy una marica típica 34: El nazareno
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            La semana laboral fue de lo más aburridita y mientras me tomaba mi bocata de mejillones en escabeche y mi cervecita de cada día me acordaba de mi ULTRACENTRO. Sin embargo, había decidido no llamarle y ver lo que el DESTINO me deparaba.


            Y lo que me deparó fue una llamada de un número desconocido a la que ingenuamente respondí sin tan siquiera poder sospechar que se trataba del NAZARENO.


            Como quizás recordéis, el Nazareno era un ex mío que se llama Carlos y que es literalmente nazareno, nada de motes. Es un chico bastante mono de cara y de cuerpo purrús que se lo tiene muy creído y va de chulo gitano por la vida. Las mosqueperras lo odiaron desde el primer encuentro precisamente porque se les puso chuleta. Así que, cuando les contó lo de Macarena, contestaron sucesivamente así:




             Nacho: -Estoy un poco mareada.


            Ángel: -Y asustada.


            Germán: -Esto no pasaría, Roberto, si follases más a menudo.


             Para que veáis cómo se las gastan las mosque.


            Pero lo peor del nazareno es que no sabía qué es lo que quería y así se podía pasar de proponer vivir juntos  a dejarlo pero ya en el espacio de una tarde. Y a veces hasta en la misma conversación empezaba diciendo que me quería mucho y terminaba soltando que él no estaba hecho para mí. En una de esas, me harté, le plantifiqué y me largué a casa de Nacho con las mosqueperras que reaccionarons sucesivamente así:


             Nacho: -Estoy aliviada.


            Ángel: -Y reconfortada


            Germán: -Esto no pasaría, Roberto, si follases más a menudo.


             Como estaba en un período, en el que, como podéis ver, follaba bastante, le dije al nazareno que estaba muy ocupado, pero insistió tanto en que me quería invitar a unas cañas, que al final cedí.


            Mientras le estaba esperando, me empecé a preguntar si no habría algún complot de ultracentros porque ya era casualidad que me hubiera encontrado al nazareno saliendo de casa de Santiago y que ahora me llamara otra vez justo la semana en que había dormido con él.


            Carlitos es una de esas personas que no olvidan nada y no aprenden nada. Así que apareció tan chulo como siempre y hablando como siempre. No os he contado que el nazareno tiene la particularidad de separar el último pronombre del verbo. Por ejemplo, te está contando una cosa y te dice:


             -Imagínate – LO.


             Me habló de sus aburridísimas amigas y de otras bobadas similares y yo me preguntaba adónde iría a parar todo aquello. De vez en cuando me daba un golpe en la espalda que me daba ganas de practicarle una amputación y me soltaba lo de:


             -Imagínate – LO.


             El problema es que no podía imaginarme - LO y me estaba empezando a cabrear. Para evitar males mayores, le dije que me iba a recoger, pero insistió en que me quedase. Así que otra caña, otro rollito y más golpes en la espalda. Ya me tuve que cuadrar y preguntarle si era oligofrénico.  Y entonces me suelta lo siguiente:


             -Pensaba que te gustaba la caña.


             Lo que yo pensé es que estaba sufriendo una alucinación, pero me contó que se había topado con mi perfil en la página fetish y que le había dado mucho morbo, que nunca había tenido una experiencia leather pero que estaba deseando.


            Lo de ser gay y nazareno tiene un pase, al fin y al cabo yo conocí a uno que era gay y cura (y ahora es por cierto la número uno de la sauna del gimnasio, pero ése es ya otro tema), ahora bien, ser nazareno y leather, pues no. Si eres leather, asumes que eres una lumi y ni capirote ni saetas ni hostias. Así que le dije:


             -Mira, Carlitos, si quieres penitencia, ponte un cilicio porque desde luego conmigo no vas a follar. PAUSA. Meriéndate - LO



2006-11-22 14:01:38 GMT
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