Llegan los 40. GLUPS.
Una marica tipica acosada por el sindrome de los 40. Roberto Laumes
Soy una marica típica 33: Lexatines y orfidales
photo

Probablemente debería haberme metido otra vez en la cama y haber aceptado que era un día funesto, pero en vez de eso llamé a las mariliendres y las invité a comer. Moniquita y Martita aparecieron más deprimidas y más ansiosas que nunca, con el Lexatin y el Orfidal en el bolso, quejándose de que las tenía abandonadas y de que me pasaba la vida mariconeando.  La verdad es que tenían razón y que desde que habían empezado mis patoaventuras fetish tenía una vida social algo raquítica.


            Les hice un resumen de la fiesta de Milady y de la historia con Santiago omitiendo ciertos detalles y añadiendo algunas notas pintorescas. El resultado fue que las niñas lo encontraron todo divertidísimo y me dijeron, ridícula consolación, que el tal Santiago debía ser lo peor.


            Pero yo seguía hablando de él, hablando de él y la Mónica me soltó: “¿No te habrás enamorado?” Yo me reí, pero la verdad es que me pregunté lo mismo. Y la perspectiva de estar enamorado de un ULTRACENTRO que había pasado de mí de aquella manera me parecía más terrorífica que la discografía completa de TAMARA.


            Después de comer, las niñas sacaron las pastillas y se empeñaron en que me tomara algo, pero yo les dije que de ninguna de las maneras. Seguimos tonteando y nos pusimos a ver perfiles de perrinas en internet.


            Uno bastante mono me mandó un mensaje para quedar y yo le dije que sí claro, pero las mariliendres se pusieron como lobas: que las usaba como kleenex, que era un  caradura y un abusón y otras bobadas por el estilo. Les prometí una cena en restaurante para calmarlas, pero los ansiolíticos son mucho peor que las drogas, porque se cuadraron y me dijeron que de allí nos las movía ni la Guardia Civil. Me eché a reír pensando que no serían capaces de joderme el plan y me metí en la ducha.


            Cuando salí, habían sacado el TRIVIAL PURSUIT y estaban haciéndose preguntas idiotas como  “¿Cuántas veces se han casado Elisabth Taylor y Richard Burton?”o “Cómo se llamaba el toro que mató a Manolete?”


           


            -Bueno, niñas, ya está bien. Os tenéis que ir porque el hombre de mis próximos noventa minutos está a punto de llegar.


 


            Por toda respuesta me mostraron su dedo corazón en solitario. Me estaba empezando a mosquear cuando llamaron al portero automático.


 


            -Ahora sí que sí: tenéis 45 segundos para desaparecer.


 


            Otra vez me enseñaron el dedito y yo les tuve que decir: “Cómo se nota que sois de Usera, bonitas”. En ese momento llamaron   a la puerta y no me quedó más remedio que abrir. Lo que apareció fue un auténtico bombón que se quedó muerta en la bañera cuando vio a las mariliendres jugando al trivial.


 


            -Pensaba que estabas solo.


            -Estas amigas están a punto de irse.


            -Tenemos que terminar esta partida. ¿Te apetece jugar? ¿Cómo te llamas?


 


            Se llamaba Marcelo y tengo que reconocer que se lo tomó con mucha deportividad. Se puso a jugar con las niñas mientras yo le acariciaba la nuca y la espalda mandándole mensaje para que se quedara, pero al cabo de una hora dijo que tenía que irse y que ya me llamaría, lo que quiere decir, como todo el mundo sabe, que no me pensaba llamar nunca.


            Agarré el bolso de la Marta y me tragué un Orfidal. Les dije: Os odio. Y me eché en el sillón.

2006-11-16 22:40:31 GMT
Hosted by www.Geocities.ws

1