Llegan los 40. GLUPS.
Una marica tipica acosada por el sindrome de los 40. Roberto Laumes
Soy una marica típica 2

Los que se crean que ahora voy a hablar de sexo o de drogas están muy equivocados. Hay muchas páginas donde una marica loca cuenta cómo se la mama a todo pichipata y ésta no va a ser una de ellas. Ésta página trata de la felicidad de los seres humanos, más en concreto, de un grupo de seres humanos muy específico: las maricas obsesivas y politoxicómanas como yo.




Cualquiera que haya tenido el brazo hasta el codo metido en el culo de un tío sabe que es una experiencia sobre la que después se medita mucho. Y es lo que hice yo: meditar durante los dos días que me duró el melocotón de la coca. También reflexioné sobre ese hecho: las drogas tienen efecto más allá de lo necesario y es algo con lo que hay que contar. Todo esto lo pensaba mientras disimulaba en el laboratorio delante del ordenador encendido.




Me sacó de la catatonia un mensaje del supuesto policía diciendo que le había encantado el masaje intranal que le había hecho, pero que le daba mucha pena que no le hubiese metido los dos puños a la vez. Yo le contesté que más pena me daba a mí y que estaría encantado de sacarle esa espinita. Él añadió que quería ser mi perro, mi esclavo, mi puta y otras monerías por el estilo, pero… que no tenía coca.




Como no tengo un pelo de tonto, comprendí lo que me estaba diciendo: si quieres otra sesión de espeleología, tienes que tirarte el rollo. El asunto es que yo estaba completamente perdido: ¿cómo encontrar cocaína en una ciudad italiana de ochenta mil habitantes siendo un extranjero recién llegado? La solución pasaba, según el policía, por contactar con uno de la página de contactos que se llamaba Nazarenus. A mí lo de Nazarenus me daba un poco de mal rollo porque me recordaba a uno que era nazareno en la procesión de la Macarena en Madrid con el que yo había estado enrollado. Pero me dije que el culo del poli bien valía una saeta y me puse manos a la obra.




El destino o mi ángel gay de la guarda me ayudó. Antes de que le enviara un mensaje a Nazarenus, un amigo suyo me contactó y se puso a mi servicio (sexual se entiende, no a limpiarme el cuarto de baño; para eso venía una brasileña que hacía lo que le daba la gana).



2006-06-15 23:23:38 GMT
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