Llegan los 40. GLUPS.
Una marica tipica acosada por el sindrome de los 40. Roberto Laumes
Soy una marica típica 16
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Siempre había creído que las orgías eran en chalets de montaña con un montón de tíos buenos que no paran de follar, pero ésta no tenía nada que ver.


            En primer lugar, era en un piso de Lavapiés bastante cutre. Cuando entramos Nacho y yo, nos encontramos con un tío que no estaba precisamente bueno leyendo el TELVA en el recibidor. Dio una voz y apareció el anfitrión, que en seguida nos preguntó qué habíamos traído, y Nacho sacó dos bolitas de coca-loca. El tipo, que era muy alto y muy delgado y tenía una polla microscópica, lo puso encima de una mesa en la que había de todo y más y nos dijo que nos sirviéramos. Nacho se puso a hacerse una macedonia de drogas y yo me fui a dar una vuelta con un tirito en la nariz.


            En una habitación  había un grupo de tíos entre los que estaba Santiago, el de la sauna que había estado en el piso JAITEC, quien me recibió como si fuera su mejor amigo. Estaban fisteando todos  a uno que llevaba una máscara de cuero; imagino que para aumentar el morbo. Me ofrecieron el culo y como me parecía muy apropiado para una orgía pues dije que sí y me puse los guantes en las manos y las manos a la obra.


            En ello estaba, cuando me metieron una pastilla en la boca y al cabo de un rato de marcha empecé a sentirme en la órbita de Saturno. Y es que la música, los porros, la pasti y las rayas ayudaban mucho a interiorizar.


            De pronto apareció Nacho moneando y se puso delante mí al mismo tiempo que se colgaba del ciruelo de uno. Yo seguía con mi ritmo tropical y con todo el misticismo del fist; entonces miro a Nacho y le veo con la cara que se le puso a Betty Misiego en el Festival de Eurovisión cuando fue abducida por el OVNI (no me lo invento; lo publicó el MONDO BRUTTO). No entendía por qué me hacía muecas y pensé que se estaba volviendo loca con tanta droga, pero él seguía haciendo señas hasta que comprendí que me pedía que sacara todo lo que tenía dentro. Como es amiga de muy antiguo, extraje las dos extremedidades superiores y me acerqué a ver qué coño le pasaba. Con voz ahogada me dijo:


 


            -¡Es GERMÁN!


 


            Miré adonde me señalaba y vi el tatuaje de Germán en el sitio del tatuaje de Germán. Salimos de la habitación escopetados y nos pusimos a buscar la ropa, yo con los guantes de faena puestos, que es un papelón porque te resbala todo. Propuse a Nacho que pidiéramos la devolución de la mercancía, pero dijo que él se había metido de todo y que había que salir de allí a toda leche antes de que Germán se quitase la capucha de Nazareno. Pasamos delante del que leía TELVA y dos minutos más tarde estábamos en la calle, a las siete de la tarde de un domingo completamente drogadas… Estar drogada de día es lo peor que hay y por eso se inventaron los alter. Además resultaba que Nacho llevaba en el culo varias cosas de las que había encima de la mesa así que había que buscar un refugio rápidamente…


 

2006-07-31 20:47:57 GMT
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