Llegan los 40. GLUPS.
Una marica tipica acosada por el sindrome de los 40. Roberto Laumes
Soy una marica típica 8
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Toda llega en esta vida, queridas amigas, y también llegó el mensaje de Nazarenus diciendo que había recibido los zapatos. Todos estos mensajes en clave me parecían la mar de divertidos y sólo lamentaba no tener un modelo como el de Jane Fonda en Barbarella.



Como me daba muy mal rollo que la camella entrara en casa con las mercancías de Oriente, decidí quedar en uno de los puentes. Llegué tarde a la cita y Nazarenus estaba todo él un poco nervioso. Más nervioso estaba yo y además aceleradísimo con la carrera en bici. Una vez en el coche me di cuenta de que, efectivamente, no había conseguido imaginármelo: no es que fuera bajito, es que era el hombre-llavero.
Se puso a explicarme que él no era un camello, por mucho que las apariencias animaran a pensarlo. Que él había hecho todo esto para hacerme un favor porque Doggyboy, también conocido por la Pota Rosa, me había recomendado. Y como no era un camello, me pidió dinero para la gasolina.



Le di diez euros, con lo que la broma me salió por 190 €. O sea: 31613,34 pesetas me iba a costar meterle el brazo por el culo a mi amigo poliziotto. Y es que mariconear siempre ha sido carísimo.



En fin, ya tenía en la mano la bolita mágica y me disponía a despedirme de David el gnomo, cuando siento su mano, la de David el gnomo, en mi muslo. Eso significaba que si no me lo tiraba se acababa el dromedario a domicilio. Yo ya había dado algunos pasitos en el camino del vicio, pero tirarme al Nazarenus, pues no. Así que le dije: “Lo siento, bonita, pero creo que con pagar la gasolina he hecho más que suficiente por el desarrollo de este país”.



Me monté en la bici y me fui corriendo. Y justo en ese momento apareció un coche de la policía. Me puse cardiaca y qué hice; pues, tiré la cocaína a un parquecito que había y me fui corriendo a casa.



Cuando me tranquilicé y razoné un poco, entendí que el coche de la poli no venía a por mí y que había tirado la coca. MAL ROLLO TOTAL. Volví y naturalmente no lo encontré. Me tomé una pasti, me metí en la cama y me levanté a las seis de la mañana para llegar con el sol. En realidad, llegué bastante antes de que hubiera luz suficiente para ponerse a buscar dos gramos de cocaína y me congelé durante más de una hora. Pero no sufráis, camaradas, ALLÍ ESTABA. SALVADA.

2006-06-26 23:46:43 GMT
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