El salto con traje aéreo o traje de alas – o wingsuit BASE jumping– es, en cierto modo, el deporte más sencillo de este ranking:
(casi) lo único que tienes que hacer es lanzarte al vacío. Equipado con
un traje de salto flexible con forma de ala, de ahí su nombre, y un
paracaídas, el deportista salta desde un avión o desde lo alto de un
acantilado y recrea la sensación de volar como un pájaro gracias
al traje. El objetivo del accesorio es convertir la caída vertical en
un vuelo horizontal para planear el mayor tiempo posible. El paracaídas
solo se abre al final del salto para suavizar el aterrizaje en el suelo
y garantizar la seguridad. En 2003, Loïc Jean-Albert revolucionó esta
práctica al sobrevolar las cumbres de Verbier (Suiza) a dos metros de
la nieve, antes de prolongar su vuelo en el valle y abrir su paracaídas.