El azul de tu mirar

 By Itzukiai [email protected]

 

Capitulo 6:

Azul... tan profundo como el cielo y la eternidad.

 

Entrar había sido relativamente fácil, pero salir era otra cosa... Salir no iba a ser nada sencillo. Tenia que analizar la situación. El Deathscyche estaba perfectamente escondido, y el tenia un problema muy grande, tenia que salir rápidamente cargando el cuerpo semi inerte de Heero.
Nunca lo había visto tan mal herido, realmente estaba mal, apenas tenia las fuerzas suficientes para tenerse en pie y aun así, sabia que no por mucho tiempo.

Dio un fuerte suspiro. Recargo la calidez del cuerpo de Heero contra su piel y supo que no se había equivocado, si alguien tenia que rescatarlo, ese era él. Echo la trenza hacia atrás y paso su mano por el rostro del joven frío. Irónicamente estaba ardiendo. Sus ojos violáceos se abrieron en expresión preocupada. Quemaba. Su cuerpo ardía como si fuera un leño, por momentos tiritaba en sus brazos, definitivamente tenia que sacarlo de allí cuanto antes. No importaba como, pero el se lo llevaría.

Lo apoyo suavemente contra la pared que daba al pasillo, entretanto mojo un pañuelo con agua fría para pasárselo por el rostro y refrescarlo. Luego se asomo por el pasillo verificando si había alguien por allí.
Estaba bloqueado, debían esperar un rato más.
Heero recupero la conciencia por un momento, sus ojos azules brillaron en la oscuridad como dos zafiros...

 

- Duo... - Llamo con un quejido lastimero

- ¿Despertaste?... Hola amor... - Saludo pasando la mano por la mejilla ardiente y arrebatada de rojo - ¿Cómo te sientes? -

- Mal... - Contesto secamente

- Ya estarás mejor... no te preocupes, saldremos de aquí... te llevare conmigo hasta el Deathscyche, los demás recuperaran al Wingzero -

- Déjame aquí... -

- ¡No digas tonterías!... quédate tranquilo, ya nos iremos de aquí -

 

Hubo un silencio grande en cual el piloto trenzado espió una vez mas hacia el pasillo. Pero la mirada de Heero había cambiado, se veía turbia y un poco vacía... Duo no se había dado cuenta porque estaba mas preocupado por escapar con vida que por otra cosa.
Desde la más absoluta oscuridad una voz salió profunda y contundente. Había tomado una decisión y Duo tenia que entenderla le gustara o no.

 

- Duo... Déjame aquí, vete... - Hablo fríamente - Te atraparan si no te vas -

- ¿QUÉ? - Lo miro sin entender ¿De qué demonios le estaba hablando? No era hora para decir tonterías... - ¿Qué dices?... No entiendo -

- Déjame, solo soy un estorbo... No puedes escapar conmigo así -

- Me estas haciendo enojar, deja de decirme idioteces, arriesgue mi vida solo para rescatarte y te juro que eso es lo que voy a hacer -

- NO... - Sentencio terminante - No iré... tienes que matarme -

 

Los fríos ojos azules de Heero se clavaron en la mirada perpleja del piloto trenzado. No podía estar diciéndole una cosa así...
El corazón se le detuvo un instante... como broma le parecía de muy mal gusto... ¿Cómo se suponía iba a matarlo si lo amaba con toda el alma?

 

- Ya no quiero seguir escuchando esto... Déjate de tonterías Heero, vamos... -

- No... no ves... no puedo continuar, solo seré una carga para ti, moriremos los dos aquí, sin remedio... -

- ¡OH!... Vamos amigo... te he visto salir de peores heridas que esta -Gruño Duo realmente asustado

- O lo haces tú o lo hago yo... -

 

Sin tiempo para reaccionar lo que aquellas palabras querían decirle, Heero manoteo el arma de Duo y extendiendo su mano se apunto a sí mismo en la cabeza. Los ojos abiertos como amatistas temblaban bajo la piel del piloto trenzado, realmente no podía estar haciendo esto... no, el no podía... sin embargo, lo hacia. Su cuerpo estaba débil y aun así mantenía el arma apretada contra la sien como si de eso dependiera todo. Duo dio unos pasos hacia él, pero algo en la mirada azul de su compañero lo detuvo.

 

- P-por favor Heero - Titubeo con miedo - Te lo ruego, no cometas una tontería -

- Hazlo tu entonces, termina conmigo, prefiero que seas tu quien lo haga -

- ¿Estas loco?... ¿Sabes lo que me pides? -

- Es una orden... soy piloto como tu, obedéceme -

 

Duo simplemente no podía entender lo que significaban esas palabras, en su mente solo veía el frío cañón del arma contra su piel, amenazando toda la felicidad que había conocido hasta ese momento. Sabia que tenia que hacer algo terminante, de lo contrario iba perderlo por un arrebato de locura.
Se acerco hasta él y le extendió el brazo que cargaba el arma, apuntando a sí mismo hacia el corazón. Heero lo miro a los ojos con el mismo temor que había segundos antes en los de su compañero.

 

- ¡Dispárame! -Le dijo firmemente con la mirada fija en él - Porque si me pides que te mate es como me pidieras que me suicidara... no puedo vivir sin ti -

 

Heero se perdió en la mirada violeta, recorriendo cada una de las líneas del iris de su compañero, se veía muy seguro y a la vez muy vulnerable Su mano perdió fuerza y el arma cayo al suelo haciendo el eco de un sonido metálico y pesado. El piloto del 01 cayo sentado nuevamente, su respiración era jadeante y se veía a la legua que le costaba tan solo el hecho de respirar... Todo aquello le había demandado una fuerza sobre natural que ahora ya no tenia...

 

- No puedo hacerlo... - Admitió vencido... - No puedo dispararte, te quiero demasiado... -

- ¿Y porque crees que yo si podría hacerlo? Estamos en la misma situación, me importas demasiado para ello, llevo queriéndote durante mucho tiempo para poder hacer una cosa así... -

- Duo... -

 

Heero miro a los ojos a su compañero y supo que las lagrimas que ahora mojaban sus mejillas eran reales. Su corazón le dolió profundamente. Pero no tuvo tiempo de reaccionar cuando unos fuertes brazos lo atraparon para contenerlo. Cálidos, suaves con ese aroma tan exquisito que solo Duo tenia en la piel... una boca busco la suya y dejo caer un suave beso en los labios.
Húmedo, sensual, lleno de sentimientos.

 

- Si crees que vas a librarte de mi tan fácil mister soldado perfecto, estas muy equivocado... Aparte tenemos algo pendiente que me pienso cobrar en cuanto te repongas - Le dijo Duo al oído haciéndolo temblarr, entonces se separo de el, regalándolo con una tierna sonrisa. La fiebre había aumentado y Heero estaba al borde de la inconsciencia, pero entendió sus palabras asintiendo levemente con la cabeza.

 

Era el momento perfecto, tenían que salir de allí. Lo incorporo con pereza y cuando él estuvo de pie lo afirmo contra su cuerpo una vez más. El piloto del 02 tomo la boca una granada, sabia que tenia la mano ocupada y que para salir no podría utilizarla, era mejor estar prevenido.
El pasillo estaba vacío. Corrieron por él sin ser vistos... pero cuando llegaron a los galpones un soldado los vio y dio la señal de alarma.

Para ese momento ya Heero estaba completamente desmayado, mas problema para Duo, quien debía arrastrar literalmente un peso muerto.
Lanzo la granada contra unos Mobile Suite Leo formando una gran explosión que los empujo a ellos contra la pared contraria. Se agacho para pasar a Heero por una pequeña escotilla para luego hacer eco de su flexibilidad y pasar el también antes de que esta se cerrara completamente.

Encontró un Taurus y se dispuso a salir con él, tenia que llegar hasta el Deathscyche de una forma u otra. Trepo a la cabina recargando a Heero en ella, el lugar era muy chico para los dos, pero debía llevarlo como fuera. Se sentó en él y apretó los cinturones. Afianzo el cuerpo inerte del piloto del 01 contra él, la cabeza se apoyaba cálida en su pecho, con la mano izquierda lo asía de la cintura para evitar que se cayera.
El calor de su piel era impactante... ardía...
El cuerpo de su compañero ardía tanto que tenia que refrescarlo antes de que pudiera entrar en una conmoción.

 

- Aguanta Heero... saldremos pronto de aquí - Le dijo cerrando la cabina - Shinigami no dejara que mueras -

 

Lo ultimo fue mas un deseo al viento que una verdad... tenían pocas posibilidades, pero las suficientes...
El Taurus se movió pesadamente y con amabas manos rompió una escotilla exterior. Hasta ahí parecía ir todo bien pero de pronto se vio rodeado por cinco Mobile Dolls que le cerraban el paso.

Estaba perdido... sin su gundam, hacerle frente a esas monstruosas armas era casi imposible escapar...
Intento huir sin hacerles frente, pero un golpe en el costado lo dejo sin balance y lo volteo al suelo, revolviéndolos en la cabina. Duo suspiro... había llegado su fin, esas estúpidas armas no estaban preparadas para tenerle clemencia, ni siquiera eran pilotadas por humanos, simples marionetas que obedecían ordenes. Cerro los ojos, soltó la otra mano y abrazo el cuerpo de Heero contra el suyo...
Si tenia que morir por lo menos lo haría al lado de la persona que amaba.

Las palabras que él le había dicho antes de marcharse aun retumbaban en su cerebro... Si tan solo hubieran hecho el amor en ese momento, por lo menos se llevaría ese dulce recuerdo al otro mundo... aunque no estaba arrepentido, de todas formas habían estado juntos por fin, eso era lo importante, lo otro, circunstancial.

Los ojos azules de su compañero estaban cerrados... hubiera dado todo por verlos por ultima vez... Esos ojos azules que tanto amaba, que conocía, que sabia podían ser cálidos cuando se lo proponía. Los labios entreabiertos dejaban escapar el aire caliente del maltratado cuerpo, sus mejillas rojas por la fiebre resaltando aun más la palidez de su cuerpo... Se apretó firmemente esperando lo peor.

En ese mismo momento, un golpe seco seguido de una explosión lo hizo voltear. Estaba tan asustado que pensó que había pasado lo peor pero al disiparse el humo una figura se delineo en la bruma. Los ojos violáceos se abrieron en sorpresa cuando una mano plateada ayudo al Taurus a ponerse en pie.

 

- Me la debes Maxwell... Ni pienses en que volveré a sacarte de problemas, baka... Vete, yo los cubro e iré por el Wingzero - Dijo Wuffei poniéndose por delante del Taurus permitiéndole así el escape. Shenlong estiro sus potentes brazos para destruir a dos de sus enemigos dándole una salida a Duo.

- Gracias Wuffei, esto no me lo olvidare... -

 

Con el gesto en alto el piloto del 05 le indico que se fuera, no solo les había salvado la vida si no que les había dado una nueva oportunidad para estar juntos. Ahora solo le quedaba alcanzar el Deathscyche y llevar a Heero a un lugar a salvo para poder curarlo.

 

 

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Aun no sabia en que momento había llegado hasta su Gundam, y mucho menos como haba alcanzado aquel lugar en la tierra.
No quería llegar a ningún lugar conocido, no le parecía seguro, pero busco un sitio en el bosque, un paraje perdido, sereno y aislado de la gente curiosa. Apenas una cabaña abandonada después de la guerra. Tendría que recurrir a viejas técnicas que pretendía tener en el olvido. Se lo había prometido al padre Maxwell pero no podía evitarlo, no podía dejar que él muriera...

Oculto el Deathscyche a buen resguardo. Había dejado a Heero por un momento, envuelto en una manta en la cama que había en la cabaña. Y se escurrió en un pueblo cercano para "tomar" lo que necesitaba.
Una hora mas tarde regreso con una camioneta no muy grande y cargada de víveres.

La casa era literalmente un asco, tenia una densa capa de polvo, se veía abandonada desde hacia tiempo. Bajo de la camioneta y llego hasta él.
Ardía en fiebre, ni siquiera sabia donde estaba herido, no había podido revisarlo. Camino rápidamente hasta la cama y sacudió el colchón tratando de quitarle la mayor cantidad de tierra, por ultimo lo volteo. Tomo la sabana que había traído y la extendió. Luego se acerco al morocho y lo cargo en brazos dejándolo sobre la cama. Estaba preocupado, el no había recuperado el sentido desde que habían salido de la base....

Lo dejo descansar y se encamino al baño donde había una tina algo sucia. Se arremango y la limpio lo más rápido que pudo, luego la lleno de agua fría... Por suerte el pozo de agua todavía funcionaba y con los conocimientos que el tenia de mecánica no fue difícil hacer andar la bomba.

Volvió a la habitación. Le quito precipitadamente la ropa dejándolo completamente desnudo. Vio entonces que tenia una clavícula fuera de lugar... ¡Dios eso debía dolerle bastante! Peor aun cuando vio una herida de unos diez centímetros en el brazo izquierdo, que, para colmo, parecía infectada y seguramente era lo que le estaba haciendo subir la temperatura... Fuera como fuera tendría que bajarle la fiebre.

Lo sumergió en el agua y sintió que el cuerpo se tensaba ante la sensación del frío en la piel... Los ojos azul cobalto se abrieron en sorpresa y miedo, pero la mirada cálida de Duo estaba allí para protegerlo. Él lo sostenía firmemente por el cuerpo y con un trapo mojado lo deslizaba por la piel intentando bajar la temperatura corporal. El piloto del Wingzero tenia las mejillas rojizas y los labios rojos e hinchados producto de la fiebre. Perdía nuevamente el sentido cuando unas palabras suaves zumbaron en sus oídos trayéndole tranquilidad

 

- No te duermas... es solo fiebre... ya bajara... necesito que estés despierto... por favor... no te duermas Heero... -

 

Las palabras resultaban reconfortantes y tenia tanto sueño... quería dormir, sí solo eso. Dejar que esa voz que tanto le gustaba le susurrara al oído mientras sus manos se deslizaban suaves sobre la piel...
Duo... su baka trenzado...

Cerro suavemente los ojos mientras una suave voz lo arrullaba entonando una canción... Entonces no supo mas, su cuerpo se enfrió lentamente y solo pudo percibir el frío de las sabanas sobre la piel antes de quedarse profundamente dormido...

 

 

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Dos días después, la cabaña parecía otra. Seguía luciendo abandonada pero por lo menos estaba completamente limpia. Duo lucia cansado, dos ojeras profundas daban cuenta de el. Sin embargo, estaba siempre pendiente de Heero. Todavía no sabia como le había puesto la clavícula en su lugar, ciertamente hacerlo le dolió mas a el que a Heero. La fiebre había cedido gracias al baño y a los antibióticos, al limpiar la zona infectada se notaba un gran cambio. Pero lucia agotado y hacia casi dos días que no despertaba mas que para comer o para ir al baño. Y hasta para cualquiera de esas cosas tenia que apoyarse en él.
El sueño era la mejor medicina.

Por otro lado había tenido que aguantarse el tirón de orejas que le había dado Trowa, aunque no estaba realmente enojado, pero si... lo había desobedecido lisa y llanamente. Lo acuso de cuanto pudo, que había arruinado la misión, que lo había desobedecido, que era un rebelde sin remedio y que ajustarían cuantas en cuanto él volviera... la verdad es que no lo oía, todo esto perdía perspectiva al contemplar a Heero durmiendo en aquella cama, recuperándose lentamente.

De todas formas, menos mal que ahora tenia a Quatre para calmarlo si no se la hubiera visto muy mal. Al final de cuentas... parece que ambos se "entretenían" muy bien juntos. Se veían muy felices...
Wuffei había venido a traerle provisiones, algo de dinero y a llevarse al Deathscyche... esto le daba algo de tranquilidad. Tenia un teléfono satelital con el cual conectarse con los demás junto con la famosa Lapton de Heero.

Esa tarde estaba lavando uno platos en la cocina, con el sonido del agua tapando sus oídos, tenia los ojos violáceos fijos en la espuma que salía de sus dedos... No era que estuviera muy concentrado, simplemente tenia la mente ida hacia lo que hacia. Entonces alguien lo tomo por la espalda haciéndolo soltar el plato que tenia entre sus dedos de manera asustada.
El plato cayo rompiéndose en mil pedazos.

 

- Duo Baka... - Dijo una voz que conocía muy bien y cuando giro se encontró frente a frente con los ojos azules que lo perturbaban

- ¿H-Heero? - Hablo casi en un susurro, pero entonces se dio cuenta que no debía estar levantado - ¿Qué demonios haces fuera de tu cama? - Protesto el trenzado con el ceño fruncido

- Estaba aburrido... tenia hambre... - Se excuso Heero sentándose en la mesada

- De verdad que no sé que hacer contigo... deberías estar en la cama, descansando -

- Me aburro... te llame pero no me oíste -

- Lo siento estaba con los platos y.... ¡No me cambies la conversación! Vuélvete a la cama tonto, ya te llevo algo de comer - Ordeno con voz fría de tal forma que Heero se volvió por el mismo camino sin rechistar. No era común verlo enojado y no iba a molestarlo.

 

Preparo una bandeja con una taza de leche tibia y unas galletitas, entonces camino hasta la habitación donde estaba el morocho en la cama, sentado, mirando por la ventana con la vista perdida.
Se acerco hasta él y alcanzo la pequeña mesita hasta ponerla sobre sus piernas

 

- Aquí tienes, come algo - Le dijo Duo con la mirada seca

- ¿Por qué estas enojado? -

- Se suponía que tenias que estar descansando, no vagando por la casa, así no vas a curarte nunca -

- Mnnnn... rico... tenia hambre - Dijo comiendo sus galletas. Duo suspiro vencido, simplemente no podía enojarse con él. Se acomodo sentándose en el borde de la cama y llevo sus manos a su rostro con expresión cansada. Las manos masajearon su rostro en un vano intento de despabilarlo. El piloto del 01 bebió toda la leche antes de reparar en el cansancio de su compañero - Tu te ves peor que yo, creo que también deberías descansar -

- ¿Eh? -

- ¿Dormiste bien anoche? -

- Mas o menos... Tenia que despertarte para que tomaras el antibiótico -

- ¿Y porque no duermes ahora? -

- No, porque estas despierto -

- Pero yo quiero que duermas... - Dijo seriamente - Conmigo - Siguió, abriendo las mantas en invitación a acompañarle - Ven recuéstate aquí, a mi lado -

- ¿Qué quiere hacerme, señor piloto pervertido? - Bromeo Duo hacia él

- Nada Baka, si apenas puedo moverme - Contesto enrojeciendo, entonces sintió que el cuerpo cálido de Duo que se deslizaba contra el suyo, apretándose con sumo cuidado a el - Pero espera que me recupere... -

- Promesas, promesas... - Susurro apoyándose delicadamente en su pecho sin soltarle el vendaje que mantenía los músculos en su lugar

- Ya veras cuando me... ¿Duo? ¿Duermes? - Lo amenazo pero ya no lo escuchaba, loos ojos violáceos se habían cerrado y su dueño dormía placidamente

 

Paso su brazo con suavidad sobre él. Duo lucia tan cansado... lo había visto hacer de todo desde el mismo momento en que habían llegado a ese lugar en el bosque. Vio desde lejos la luz intermitente de su Lapton. Seguramente necesitaban algo de ellos y por primera vez no le importo.
Él estaba cansado y Duo también, fuera como fuera había otros tres pilotos Gundam, que recurrieran a ellos si era importante.

Apoyo su mejilla contra la cabellera castaña desordenada, sentía la mano de Duo apenas apoyada en su pecho, tan cálida, tan suave... tan suya...
Entrelazo sus dedos con los suyos y el sueño le llego de nuevo.
Segundos mas tarde ambos dormían placidamente intentando recuperar parte de las energías que habían perdido

 

 

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Días después, Heero estaba prácticamente recuperado. Como Duo lo preveía, su soldado, que nunca había sido del todo normal, se había recuperado casi de forma sobre humana. Si él hubiera sido el herido estaría aun convaleciente... pero no, Heero estaba bien.
Ya le costaba bastante solo el hecho de mantenerlo en la cama.

Una tarde lo sorprendió besándolo tan apasionadamente, que Duo le tuvo que pedir a su corazón que se calmara. Cada centímetro de su piel reacciono al beso. Pero antes que nada estaba su recuperación así que dejo de lado lo que sintió apartándolo ligeramente.
Aunque sabia que en poco tiempo ya iba a estar bien del todo

Ese día se había levantado tarde e increíblemente el ya estaba despierto desde antes... Protesto para sí, aunque se levanto de muy mal genio.
Luego de ducharse y cepillarse los dientes salió del baño al oír el sonido del teléfono satelital. Iba camino al teléfono, frotandose la larga cabellera, e intentando secarla. Abrió la Lapton para encontrarse por el intercomunicador un Trowa un tanto disgustado que lo esperaba.

 

- ¿Dónde estabas Duo? Llevo diez minutos intentado ubicarte - Protesto acomodándose el cabello con nerviosismo

- Me estaba bañando querido Trowa... ¿Qué pretendías eh? ¿Que me llevara el teléfono al baño? - Se enojo colocándose la toalla en los hombros

- Uy dios... ¡Qué mal carácter!... ¿Estas seguro que eres tú y no Heero?... ¿O lo agrio se contagia? -

- Muy gracioso... muy gracioso... - Duo tenia que admitir que no se había levantado bien, estaba enojado porque no encontraba al morocho.

- ¿Cómo esta Heero? -

- Ya esta bien... -

- ¿Aun duerme? -

- ¿Eh? Errrr... seee... Duerme - Contesto disimulando ¿Qué decirle? ¿Que se quedo dormido y que no tiene ni la más pálida idea de donde esta el piloto que presuntamente él debía cuidar?... Jamás

- Mañana ira Wuffei por los dos en un helicóptero, ¿Esta bien? -

- Okey... - Contesto resignado, él hubiera querido quedarse mas tiempo a solas con el pero bueno, ya no era posible, entonces reparo en una marca rojiza en el cuello del piloto del Heavyarms - ¿Qué te paso en el cuello? -

 

Trowa enrojeció violentamente, podía verse perfectamente por el video teléfono... No sabia que contestar así que volteo la mirada, pero unas manos pequeñas lo abrazaron desde atrás y una cabellera rubia se asomo por el video muy sonriente.
Con voz suave saludo a Duo cortésmente.

 

- Lo mordió un gatito... miauuuuu... - Explicó sonriendo, entonces Duo entendió a lo que se refería - Hola Duo... ¿Cómo están? -

- Q- men... Amigo... Bien, jejejejeje... perdona la indiscreción -

- No, no te perdono - Bromeo, entonces abrazo aun más fuerte del cuello a su amado cirquero - Trowa... ven, te extraño... Bye Duo, no hagan nada que nosotros no haríamos - Le dijo arqueando las cejas en gesto cómplice y cerrando el video de golpe donde solo se escuchaba la voz de Trowa que llamaba al rubio con expresión asustada seguido de un gemido ahogado...

 

Los ojos violetas se abrieron en confusión de manera divertida... al parecer si que se entretenían juntos... Sonrió. Quatre había logrado reponerle el buen animo... Ahora solo debía encontrar al morocho.

Terminando de desenredarse el cabello lo echo hacia atrás para que se secara un poco antes de trenzarlo. Se asomo a la ventana y de pronto sintió una respiración cosquilleando su cuello y unas manos que se metían por debajo de su remera.

 

- Buenos días... - Le dijo sensualmente, pero Duo volteo enojado

- ¿Dónde estabas? Se suponía que debía cuidarte y cuando me desperté habías desaparecido -

- ¿Mal humor? -

- Algo... -

- Conozco un buen remedio para el mal humor - Explico sobresaltándolo al besar sus llabios sin previo aviso

 

Duo cerro los ojos a la invasión mientras subía un brazo por su espalda y el otro sobre su cuello. La lengua de Heero recorría su boca con avidez. Sus labios sabían dulces, tibios, humedecidos y Duo se sintió flaquear bajo aquellos brazos...
Su sangre comenzó a viajar por su cuerpo de tal forma que sintió que llegaba a cada rincón, sus labios se hincharon enrojeciéndose y sus mejillas tomaron color... la piel le ardía y el corazón le latía violentamente... Obviamente su sexo también despertó a la provocación.

Sus dedos recorrieron la cabellera oscura enterrándose en ella y su otra mano vago hacia su espalda franqueando las barreras de la incomoda camisa. Rodeo suavemente el vendaje hasta llegar a una de sus tetillas descubiertas. Dio una pequeña presión pellizcándolo delicadamente. Heero gimió en sus labios...

Las manos del piloto del 01 se enredaron en la larga cabellera aun humedecida por el baño, los labios de Heero hurgaron entonces el largo cuello de su compañero.
Con pasos cortos y sin separarse llegaron por fin hasta la habitación donde Duo inclino a su amante hasta tumbarlo completamente.

Las manos bajaron hasta el sexo de su compañero, y comenzó a darle pequeños y certeros masajes mientras seguía besándolo con total hambre...

 

- ¿Te sientes bien? Aun no te has recuperado después de todo - Le dijo Duo separándose ligeramente del morocho.

- Me siento muy bien... - Susurro en sus labios - Y tenemos una cuenta pendiente -

- Pero Heero... yo creo que no es el momen... -

- ¡Duo!... -

- ¿Qué? -

- Cállate -

 

La cabellera castaña cayo casi cubriéndole la espalda. La cálida piel de Duo serpenteo contra su cuerpo generándole una maravillosa sensación de bienestar... Claro que se sentía bien, pero sus movimientos estaban un poco restringidos por los vendajes... Jadeo por el esfuerzo cuando intento sentarse.
Las caricias de Duo se volvían cada vez más atrevidas. Su boca descendió hasta rozar su sexo, allí, sin previo aviso, dio un suave mordisco, apenas un apretón con los labios que hicieron temblar al piloto de cabello oscuro.

Él, piloto perfecto, sin dejarse ganas por las emociones humanas, siempre tan fuerte y seco, ahora era como un gatito en manos de Duo, se dejaba tocar, se apretaba contra cada caricia que el otro le propinaba... Llevo su mano temblorosa al cuerpo de su compañero, intento alcanzar su sexo, pero la posición de Duo no lo dejaba. Imprevistamente jalo a Duo con fuerza hasta tumbarlo boca arriba, bajo su cuerpo, alejándolo de su maltrecha hombría a punto de explotar.

Recorrió cada centímetro de la piel del piloto de pelo largo con sus labios, degustando su sabor, mordiéndola suavemente... ¿Cómo podía ser tan deliciosa? Las mejillas parecían dos manzanas, los gemidos, dulces sonidos para sus oídos... Tomo un poco del liquido que se desprendía de su latente sexo e introdujo un dedo delicadamente mojado en Duo.
Lo sintió quejarse, lo sintió retorcerse entre sus brazos, también sintió que esa sensación se convertía en una ardiente corriente eléctrica que lo quemaba. Entonces volvió sobre sus labios, besándolos, saboreando cada beso como si fuera él ultimo.

Duo se relajo después de un momento. Sintiendo esa invasión como el preludio de lo que seguiría... pero algo no lo dejaba tranquilo..., entendía que el aun no estaba en condiciones de hacer movimientos bruscos.
Se giro tan rápido que Heero apenas se dio cuenta. Una vez allí, el mismo se acomodo dejando que el morocho entrara en él...

Dolía... Las lagrimas cavaron surcos en sus mejillas, no podía evitarlo... dolía... Pero era un dolor placentero, un dolor que lo había deseado desde hacia tiempo... Al fin... tenerlo así, sintiéndolo dentro de él, sabiendo que era el primero que lo tomaba...
Su corazón parecía querer explotar embriagado por la emoción.

 

- He... Heero... te... amo... - Balbuceo Duo moviéndose sobre él una vez que había aminorado el dolor.

- Duo... mi Duooo... - Balbuceo perdiendo prácticamente la conciencia y sintiendo que su cuerpo ya no podía esperar mas

 

Las manos del piloto del 01 se habían apoderado de su sexo moviéndolo sincrónicamente con cada movimiento suyo, aumentando el deseo que su cuerpo experimentaba... Sus gemidos eran tan violentos, tan roncos que temía que alguien pudiera escucharlos, aun a sabiendas, que no había nadie en 5 kilómetros a la redonda

El calor de Heero lo invadió, seguido por una convulsión que hormigueo en su cuerpo... Entonces cayo sobre él, jadeante, con el cabello castaño, aun húmedo, cubriéndolos a los dos como una fina tela de olor a manzanas...

Duo era incapaz de moverse, temía a la sensación de vacío que iba a tener una vez que Heero saliera de dentro de él. Los ojos azules del piloto frío estaban cerrados, la boca intentaba recuperar el aire y sus manos seguían acariciando las caderas de Duo con una suavidad única...
Pronto sintió los ojos azul cobalto quemándole la piel, volvió su mirada a el, vio algo en ellos que nunca había visto, percibió una extraña sensación, como si estuvieran llenos de algo que no sabia definir...

Los labios de Heero temblaban intentando hablar, su mano jalo de su nuca volviendo su cabeza contra el cuello. Se enterró nuevamente en aquel hueco y la almohada, sintiendo la cabellera castaña cosquillear su nariz, su mejilla, entonces sintió algo único, algo que no sabia definir cuando en un jadeo Heero hablo en su oído

 

- Duo... Te amo... -

 

Palabras sencillas que tuvieron la fuerza suficiente para hacerlo llorar desconsoladamente, convulsionar en llanto aun encima de el, la misma posición, con ambas piernas al lado de sus caderas

 

- ¿Por qué lloras baka? ¿Te abro mi corazón y lloras?... - Lo reprendió Heero jalándole un mechón del cabello

- No me hagas caso... es de felicidad... - Dijo por fin levantándose de la incomoda posición. Una ligera mueca de dolor frunció su rostro tentativamente. Heero extendió sus brazos para indicarle que se acomodara en su piel

- ¿Duele? -

- Si... no, bah... no mucho, estoy bien... no te preocupes... ¡Ah!, Sabes... llamo Trowa, mañana viene Wuffei por nosotros - Le explico recogiendo su cabello con la mano y apartándolo de su rostro.

- ¿Mañana? -

- Sip... -

 

Heero suspiro resignado mientras pasaba sus manos por la espalda en actitud posesiva. Duo solo sonrió al gesto acomodándose sobre su pecho sin apoyarse en las vendas...

 

- En fin... Por lo menos tenemos todo el resto del día y toda la noche... - Confirmo el piloto de cabello oscuro

- ¿Heero? - Pregunto él entre alarmado y complacido

- ¿Mmmmm? -

- ¿Qué seremos ahora? ¿Compañeros? ¿Amantes ocasionales? ¿Solo te serví para satisfacerte? Auchhhhh... - gimió cuando sintió la mano de Heero golpeando su cabeza... -Me dolió... -

- No digas idioteces baka, te amo, te lo dije... estaremos juntos todo el tiempo que queramos - Dijo firmemente girándolo para robar sus labios...

- ¿De verdad? -

- Por supuesto... -

 

Los labios de Duo se abrieron a los suyos. El corazón del piloto trenzado estaba empezándose a acostumbrar que esa persona por la cual había sufrido durante tanto tiempo ahora, era su dueño, no solo de su cuerpo, sino también de su corazón... y esta vez para siempre.

"El amor puede ser maravilloso" - Pensó por ultima vez sintiendo una vez mas como su cuerpo empezaba a arder... Se volvió a el y sonrió por fin, descubrió que aquello que reflejaba aquel azul tan enigmático de sus ojos, no era mas que el sentimiento que había madurado en su corazón... El Amor.

 

FIN

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N de A:
Lo termine, ¿Pueden creerlo?... Les cuento que los finales me trauman, me cuestan horrores hacerlos, les juro que no se porque pero es así, no safo nunca >_<
Espero que les haya gustado el final, no quiero extenderlo, es que creo que cuando un fic se extiende saliendo de su idea principal siempre se arruina, eso es lo que pienso, por eso prefiero dejarlo acá, además ¿No es lindo que queden así de juntos? Amo los finales felices... ^_^
Gracias a todas las personas que me apoyaron con esta historia desde el principio, realmente valore cada uno de los mails que me llegaron y me dieron mucha fuerza para terminarlo, tengo que agradecer a miles de personas por este fic, no quiero olvidarme de nadie así que prefiero dar un GRACIAS ENORME A TODOS

Pero este capitulo en especial va para dos personas muy especiales a las cuales tengo el honor de haber metido en el mundo del Yaoi con mi fic, así que este capitulo va para ellas, Maryluz y Claudia.
Y un muy grande beso a una persona maravillosa que no esta pasando por su mejor momento pero que siempre esta ahí para hacerme reír y para levantarnos a todas, Vicky, te quiero mucho, lo sabes

Gracias a todos y nos vemos en la próxima, no sé cuanto demorare, pero tengan por seguro que en algun momento volveré a escribir de Gundam ^___^
Besos a todos

Faby-chan (Itzukiai)

Abril 2003

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O

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Hasta la próxima

Faby-chan

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