"Unmei"
By Aika Hearts
Basado en Gundam Wing
Quatre x Duo



Parte 2.


La temperatura fuera del edificio comenzaba a bajar, sin ninguna calefacci�n dentro, �l pod�a ver incluso su bao caliente salir de su boca una y otra vez con cada respiraci�n. Necesitaba hacer algo por ello, Duo no pod�a estar respirando ese aire fr�o por su salud. Se levant� ligeramente de la silla ayudado por sus brazos recargados en la cama, la silla �nica de la habitaci�n hab�a sido jalada hasta cerca de la cama y por cada movimiento ella hab�a crujido en una se�al falsa de romperse en el momento menos esperado. Cogi� la cobija grande con ambas manos y arrop� un poco m�s la figura maltratada del expiloto alegre, las mejillas ten�an un tinte rojizo m�s fuerte que hace unas horas, la respiraci�n se hab�a hecho m�s agitada y Quatre podr�a decir incluso que Duo hab�a estado delirando palabras hac�a unos momentos. Pero el doctor hab�a dicho que no deb�a salir por ahora, y la verdad es que afuera hac�a peor fr�o de lo que pensaba. Movi� ligeramente con la mano el cabello revuelto del rostro vistoso, Duo estaba en dolor, el lo sab�a bien debido a que su uchuu no kokoro hab�a estado con molestias desde que se contact� con �l. Tanto tiempo sin ser cercanos pero cuando ya era, pod�a percibir perfectamente algo equivocado. Y con el expiloto Deathscythe algo estaba muy equivocado.

Su mano acarici� el rostro desde la frente hasta las mejillas, la temperatura de Duo hab�a subido desde alg�n rato, cepill� el cabello que se hab�a pegado a su rostro por el sudor lejos, deb�a encontrar alguna manera de calentar la habitaci�n lo suficiente. Gir� su vista por primera vez desde que lleg� por todo el cuarto, intentando buscar algo que le ayudase.

La habitaci�n era peque�a, en su mayor�a solo pose�a la l�mpara que estaba sobre una peque�a mesa al lado de la cama. Una mesa quedaba al frente de la piecera y ah� es donde estaba la vid, casi todo era de madera completamente, al lado de la cama hab�a unas tablas, ya no un closet ni mucho menos, solo unas tablas y unas rejas donde se ve�a guardaba la ropa detr�s de unas s�banas colgadas a modo de cortina, la pared estaba agrietada, principalmente una que corr�a por el lado derecho del techo y llegaba hasta el piso. Por ah�, un peque�o hilo de agua hab�a estado goteando fuera casi toda la noche, pero era hasta ahora que lo percib�a. El agua hac�a un peque�o charco cerca de una esquina donde hab�a algunas cosas recargadas sobre la pared. La habitaci�n no pose�a ventana alguna, el ba�o estaba fuera de ella, el que hab�an pasado pareci� ver, casi cuando llegaron, una puerta en la sala, si no se equivocaba. Luego de esas cosas, solo hab�a papeles sobre el escritorio de la vid, y una peque�a mochila de mano recargada en la pared. Ninguna otra cosa figuraba en la habitaci�n, las condiciones de la misma eran p�simas totalmente, la pared estaba cubierta de hongos de humedad que se ve�a que hab�a intentado cubrir en vano. El foco principal estaba suelto y no se pod�a arreglar a simple vista. Eran esas las condiciones en las que hab�a vivido Duo por ese tiempo?...no pod�a creerlo...la situaci�n era totalmente precaria, porque, porque nunca lo busco? Porque nunca recurri� a �l?...es que no era digno de su confianza?...

Quatre baj� la mirada un poco, no era tiempo de pensar en ello, deb�a encontrar la forma de calentar la habitaci�n por ahora y ma�ana ya ver�a que har�a. Sali� de la habitaci�n calladamente, dos de sus guardaespaldas hab�an insistido en quedarse con �l por la noche, Abdul y Afar, dos de los managuacs. Camin� sigiloso para no hacer el menor ruido, pero el suelo del departamento hac�a todo el que era necesario, cada paso, la madera cruj�a como si fuera a romperse en cualquier momento.

�Quatre-sama� Abdul convoc� desde el sill�n donde hab�a permanecido recostado desde hac�a algunas horas. El heredero Winner gir� su cuerpo entonces, su cabello vol� ligeramente, a�n el bao caliente sal�a de su boca y no llevaba puesta mas que una camisa manga corta.

�Lo siento Abdul, no era mi intenci�n despertarte� Quatre se excus� con esa voz suya que invocaba ternura en quien la escuchaba, Abdul sonri� a �l mismo levant�ndose del sill�n hasta alcanzar al rubio, su rostro sonre�a mientras su mano se levant� y se coloc� en el hombro de Quatre dando una palmada peque�a.

�No preocupa Quatre-sama, de hecho no era dormido� Abdul gir� ligeramente solo su cabeza mientras Afar se levantaba de igual manera. El otro managuac lleg� hasta el amo rubio y sonri� tambi�n. �Sin embargo, Quatre-sama, usted no esta abrigado y deber�a� Abdul retir� su brazo ligeramente mientras doblaba su cuerpo y descolgaba del perchero una chamarra abrigadora que entregaba al rubio m�s peque�o �Tome, no queremos que usted tambi�n enferme� el sonri� igual que Afar un momento m�s.

�Muchas gracias, Abdul, Afar, me alegra tener amigos como ustedes siempre� la sonrisa dulce de Quatre era la mejor recompensa que los managuacs podr�an tener, fuera de la herencia o el dinero, el solo ver feliz al expiloto Sandrok ya era suficiente recompensa para ellos, pero ambos sab�an que Quatre no estar�a del todo bien hasta ver a su amigo recuperado.

�Quatre-sama, a donde se dirig�a?� finalmente, Afar se anim� a preguntar, eran alrededor de la 1 de la madrugada cuando el reloj son� para anunciar la hora. Los tres observaron entre la oscuridad y la sola luz de las l�mparas de la calle, el viejo reloj de pared que hac�a un sonido con eco en todo el departamento.

La sala era peque�a tambi�n, los sillones se notaban viejos, pero con un esfuerzo de haber sido conservados lo mejor posible. El tinte desgastado es lo que ve�an con la escasa luz, incluso se sent�an algo inc�modos pues los cojines ya no sosten�an lo suficiente para no sentir los maderos bajo ellos. Cada cosa de la casa cruj�a con el movimiento, desde el piso hasta el mobiliario. En la sala hab�a una ventana que era la m�s grande tras el mueble principal, no hab�a alfombra alguna ni mucho menos, ni una mesa en el centro ni ning�n tipo de adorno de m�s. No hab�a fotograf�as, tan solo un cuadro peque�o en la pared contraria a sill�n grande, un cuadro que ten�a pintado de alguna manera como lo pudieron ver, los 5 gundams y a sus pies sus 5 pilotos. Quien habr�a hecho esa pintura?. Luego solo hab�a una mesa peque�a de madera cerca de la entrada que sosten�a una planta, ella parec�a ser lo �nico con vida de toda la casa. Las paredes desgastadas y las grietas cubriendo todo el lugar. Quatre no quiso juzgar ni pensar, luego hablar�a, pero las condiciones en las que Duo viv�a eran demasiado malas.

�La habitaci�n de Duo necesita estar m�s a temperatura, vine a buscar algo que me ayudara con ello� Quatre movi� su mano a manera de explicaci�n mientras con las peque�as luces apenas alcanzaba a ver las miradas de sus dos compa�eros, y no era que no quisieran encenderlas, es que al haberlo intentado el foco hab�a tronado.

�Yo entiendo, Quatre-sama, y se alg�n modo bueno que le ayudar�a sobre� Afar sonri� a �l. Encamin�ndose hacia la cocina con un gesto para que ellos ambos lo siguieran.

El piso volv�a a tronar con cada paso ligero, la puerta que conectaba a la cocina estaba a medio caer, m�s una casa, ella parec�a en ruinas. Movi�ndola al lado penosamente ella termin� por caer finalmente. No por falta de mantenimiento, sino por el deterioro mismo. Quatre palpo con su mano el foco de la cocina misma, hasta que en su tiento encontr� el bot�n correcto puls�ndolo. La luz encendi� peque�amente, un foco de baja densidad.

La cocina era casi demasiado peque�a para dejar mover. No hab�a estufa alguna, m�s bueno era hab�a una parrilla entonces el�ctrica. Una peque�a mesa de madera dentro, un plato hondo y otro plano, una cuchara, un solo tenedor, cuchillo y vaso. Luego de ello ven�a algo as� como un peque�o locker que sosten�a una sola puerta donde deb�a estar la despensa. No hab�a m�s que un poco de ella. Pero eso fue lo �ltimo que import� ahora al heredero Winner. Sus ojos se fijaron en Afar desconectando la parrilla y verificando, tomando una casuela lo suficientemente grande y llen�ndola de agua. Sus ojos crecieron satisfechos cuando not� que todo era bueno.

�Es bien Quatre-sama, yo estoy llev�ndolo fuera� salieron todos, de ambos modos Quatre comenzaba a imaginarse la forma de calentar lo suficiente la habitaci�n. La puerta cruji� callada cuando ellos entraron. Retirando ligeramente los papeles por sobre la mesa desconectaron la Vid, conectando entonces la parrilla el�ctrica en el enchufe �nico. Luego colocaron la cazuela con el agua sobre ella y comenzaron a calentar, pronto, el humo caliente comenz� a circular por la habitaci�n y a calentarla, cubrieron lo mejor que pudieron las rendijas y arroparon un poco m�s al joven de cabello largo, colocando pa�os fr�os sobre su frente. La temperatura de la habitaci�n logr� regularse y mientras el agua se consum�a, era reemplazada por agua nueva. Fue lo mejor que pudieron hacer por ahora.

Luego de eso, Abdul y Afar dejaban la habitaci�n para volver a la maltrecha sala de espera. Quatre guard� sus ojos todo lo que rest� del tiempo sobre el rostro blanquecino bonito del joven trenzado. Tan sublime incluso que despertar�a los m�s bellos poemas en cualquier poeta. Sus mejillas con ese tinte rosa le daban una apariencia a�n m�s tierna y fr�gil. Y por m�s que le gustara negarlo. Quatre comenzaba a gustar m�s de lo meramente amistoso el muchacho trenzado.

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El tinte de la ma�ana y los rayos calurosos del sol que atravesaron a trav�s de las rendijas de la puerta. Porque solo por ella se pod�a filtrar un poco. Pero fue m�s que ello el olor a quemado lo que lleg� a su olfato y lo hizo despertar severamente. Sus ambos ojos abrieron abruptamente cuando se enderez�. La parrilla se hab�a conservado calentando y la que se hab�a encendido en fuego era la casuela que hab�a evaporado toda el agua restante.

�Fuego!!!� el rubio joven grit� a pulm�n, ambos sus servidores llegaron entonces entrando r�pidamente por la puerta trayendo agua y arroj�ndola descuidadamente sobre el escritorio y la vid. Bien. Ahora la vid estaba arruinada. Aunque del lado positivo, el fuego se hab�a apagado. Si usted puede llamar al lado positivo ciertamente.

�Nos quedamos dormidos, que error! Pudo ser fatal!� Afar se lament� mientras dejaba al lado la cubeta reci�n vaciada de agua, el piso era cubierto con esa agua entonces, la parte baja de la s�bana se hab�a empapado previamente y no hab�a m�s que decir. Duo ya no podr�a continuar viviendo en aquel lugar.

�Es bien Afar...gracias� el rubio se adelant� recogiendo algunas cosas que en el suelo se hab�an arruinado, m�s que alguna otra cosa, los papeles del trabajo del joven de cabello largo. Sostuvo con su mano, la hoja de papel que escurr�a el agua, las letras se hab�an borrado entonces y no quedaba m�s que ser tirado. Pero ahora no se deten�a a reflexionar sobre el da�o material, era lo �ltimo que preocupaba. �Han llamado ya?� Abdul movi� su cabeza afirmativamente cuando escucharon a algunas personas llegar directamente a la puerta y entrar.

La ambulancia hab�a llegado y llevar�an al joven de trenza por ahora, al hospital. Era lo mejor que pod�an lograr en esas condiciones. Con extremo cuidado lo retiraron finalmente de la cama hasta colocarlo en la camilla, Duo ard�a en fiebre a�n a pesar de los medicamentos y cuidados. Pero con todo ello. Hab�an hecho un buen trabajo. Si no fuera por ellos. Duo ser�a muerto ahora. La sola idea estremeci� al peque�o rubio.

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El camino al hospital hab�a sido de cierto modo breve. Pero muy al pesar de su coraz�n, Quatre hab�a tenido que regresar por algunos asuntos a la mansi�n y dejar al cuidado de m�dicos y enfermeras a su amigo de cabellera casta�a larga.

Sus ojos cayeron lejos cuando firmaba el �ltimo documento que remit�a su atenci�n.

�Es todo Mr. Winner. Que tenga buen d�a� el empleado ejecutivo se retir� entonces con un saludo cort�s al frente. Cerraba la puerta a sus espaldas.

La mirada del joven cay� al suelo. Observ� el reloj por un momento m�s. Hac�a aproximadamente 3 horas que �l hab�a dejado el hospital entonces. Se enderez� sobre su asiento y contuvo sus manos atr�s con un bostezo peque�o. Hab�a pasado casi completamente la noche en vela cayendo finalmente en cansancio en la �ltima hora. Aquella �ltima hora que habr�a significado de no ser por su olfato un incendio bastante grave.

Levantose de su asiento entonces arreglando con las manos los papeles y coloc�ndolos con llave dentro de su escritorio, hora de movilizarse al hospital. Quitose su saco del respaldo de su asiento y se acomod� nuevamente, nunca agrad� tanta eleganc�a en su vida, sin embargo ser punto necesario para entrar al �mundo de los negocios� acomod�ndose con ambas manos al frente entonces, dio un peque�o repaso sobre su cabello rubio colocando los lentes sobre sus ojos ceruleos. Finalmente sal�a de la habitaci�n y abordaba su autom�vil propio sin necesidad alguna de chofer.

Primeramente deb�a pasar al apartamento de Duo para revisar algunas cosas. En primera instancia, donde trabajaba, con quienes se relacionaba y si hab�a algo rescatable de ese lugar. De ahora en pie, el no permitir�a al joven trenzado vivir en ese lugar, no teniendo el tanto espacio en su casa. No por l�stima ni mucho menos. Sino por su bien propio, porque hac�a mucho tiempo que �l deseaba tener alguien con quien conversar y de cierto modo, alguien de quien cuidar.

A velocidad se dirigi� entonces por las avenidas de la ciudad. Pronto entrar�a a aqu�l barrio de donde por la ma�ana hab�a debido salir con cautela. Para su fortuna, Abdul y Afar se hab�an conservado all� y eso era una manera m�s segura. Uno nunca sabe lo que puede encontrarse en esos lugares ne?. El auto negro se estacionaba finalmente frente al edificio casi en ruinas y esta vez era bastante claro la condici�n que hab�a notado el d�a anterior. Esta vez, no hab�a lluvia m�s un sol brillaba por sobre las nubes y el firmamento.

Bajo de su auto afortunado no hab�a nadie que lo viera por ahora. Subi� rapidamente la escaleras. Uno de sus pies resbal� entonces cuando la madera cruji� y se incrust� sobre su tobillo. Su pie quedaba atorado entonces. Con un esfuerzo lo sac� de la madera. Definitivamente, no dejar�a a Duo volver a ese lugar por nada del mundo. As� tuviera que amarrarlo a la cama o dejarlo encerrado en un cuarto bajo llave y seguridad extrema. Era una decisi�n.

La puerta del apartamento era abierta donde Abdul y Afar revisaban lo que pudiera ser valioso al expiloto trenzado que llevar. Quatre hizo a su manera hasta entrar a la casa, removiendo con las manos algunos de los escombros pr�cticamente que era aquel lugar. Se dirigi� en silencio al cuarto para no distraer la tarea de sus dos guardianes, la habitaci�n a�n era con el agua regaza alrededor, la vid segu�a sobre el suelo y la cama hecha lio. Era obvio que a�n no hab�a querido meter mano en ese lugar, tal vez mejor para dejare a �l revisar lo que hab�a.

Retir� los papeles y extrajo los que venian dentro del malet�n y el caj�n, hab�a mas que alg�n otro documento, oficios y reportes, pero no ten�a la menor idea si ellos eran de importancia, aunque, tomando en cuenta que Duo ya no trabajar�a donde �l era, entonces era lo �ltimo que realmente interesaba. Deposit� todos esos documentos, fueran o no importantes por sobre el malet�n para llevarlo a casa. Pero algo de entre todas las hojas y cuadernos llamaba su atenci�n. Un peque�o con la pasta roja forrado de piel con las letras D.S., en la parte inferior sosten�a una especie de firma, cada esquina del libro peque�o ten�a recovecos en metal y conservaba delante un candado. Un diario quiz�.

Sus ojos ceruleos exploraron por sobre encima del libro peque�o, hasta que su cuerpo mismo por inercia era depositado sobre la cama. Sus dedos delgados repasaron la pasta hasta llegar al candado dorado que sosten�a el cierre. Un peque�o click y el candado estuvo abierto. Las hojas corrieron hacia atr�s hasta abrirse en el punto miedo, donde un separador de jirafa hac�a su se�a sonriente en la hoja blanca proxima a escribir.

Quatre sostuvo en cierre el separador peque�o y bastante sencillo, aquellos recuerdos revocaron en su memoria.

///////Escena Retrospectiva//////////

�Duo?�

�Quatre?, lo que es la cuesti�n?� Aquella trenza casta�a larga se movi� al comp�s del viento cuando su cuerpo gir�, aquella sonrisa ancha y la voz despreocupada, la mirada vibrante y el traje negro que brill� con la luz.

Ese d�a, ambos pilotos se refugiaban en una de las propiedades de la familia Winner en tiempos de guerra. Aquel a�o 195 de la pelea. A�n se manten�a fresco en la memoria. Aquel d�a llevaba un amanecer soleado, despu�s de una lluvia ligera por la noche mientras las gotas peque�as a�n se derramaban por el cobertizo grande y las hojas verdes de los �rboles.

�Tomar�a el t� conmigo?� el rubio peque�o ofreci�, brindando una sonrisa amable igual como un anfitri�n, igual como un amigo.

�Eso ser�a grande Quatre!� el piloto Deathcythe se sent� entonces frente a �l, aquella sonrisa grande y amena, aquel compa�erismo y amistad de entrega, pero pese a todo un pasado doloroso que se ocultaba, el podr�a saberlo causa del uchuu no kokoro. �Quatre, el t� es exquisito, pero es mejor cuando se acompa�a de un postre!� Duo cant� cuando comi� y degust� dentro de su boca, el bocado del pay de lim�n que hab�a sido servido exclusivamente para �l. Los ojos se encendieron con gracia infantil encantadoramente, a lo que el joven de ojos aqua no pudo mas que re�rse ligeramente entre dientes a la reacci�n, Duo era absolutamente adorable de esa manera.

�Duo, yo quiero darle un detalle� el piloto Sandrok observ� la reacci�n, los ojos grandes se abrieron con aire de curiosidad, como un gatito peque�o queriendo descubrir lo que habr� en la caja misteriosa.

�Lo que �s Q?� Duo asom� atisbando uno de sus ojos viol�ceos cuando un poco de pay era dejado sobre el plato, la curiosidad por saber lo que era ser�a m�s grande.

�Bueno, es solo un detalle...toma� Quatre estir� su mano avergonzado, habr�a querido entregarle algo m�s grande, pero la guerra no daba mucha oportunidad para llevar consigo algo estrenduoso o grande. Sus manos se juntaron apenadas cuando sus ojos bajaron un poco. La amistad que Duo le hab�a brindado era mucho para �l.

Dentro de la envoltura sencilla, hab�a un separador que llevaba una peque�a jirafa bordada de cuello grande que sonre�a incluso, con un paisaje peque�o bordado y contrastado con tintes sobre una tela suave pero firme a la vez, de la punta colgaba una cinta dorada y la �ltima frase bordada hasta el final �Tomodachi�.

�Quatre!! Es tan kawai!!!, se le agradece tanto!!� Duo casi salt� fuera de su asiento, Duo se ve�a como un ni�o peque�o emocionado de recibir un obsequio, que sostuvo entre sus manos como si �l fuera el objeto m�s preciado del mundo.

Aqu�l d�a, hab�a significado mucho para Quatre, pues hab�a ganado un amigo y tal vez m�s que ello, una persona que mereci� coraz�n a manos llenas.

/////////Fin de la Escena Retrospectiva//////

Sus ojos hab�an permanecido cerrados al recuerdo, Ellos abrieron lentamente entonces, el peque�o separador hab�a sido llevado por su mano hasta su pecho y retenido ah� fuertemente, aquel separador de hac�a tantos a�os hab�a significado a Duo por lo visto, porque �l segu�a siendo algo que guardaba con mucha curia. Quatre sonri� a �l, sus ojos casi se llenaron de l�grimas a los recuerdos, aquella guerra...pero hoy se hab�a terminado...era hora de ver hacia delante m�s.

Entrelaz� el separador entre las hojas. Not� entonces la escritura equilibrada en manuscrito elaborado y buena caligraf�a. Las hojas parecieron moverse por impulso propio hasta la primera hoja, la palabra �Diary� se acentu� con letras m�s gruesas y m�s elaboradas. Lo que ten�a en sus manos, era el diario del joven expiloto, sus recuerdos ser�an dentro de �l...y tal vez, la raz�n de aquellas marcas en sus mu�ecas...



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