"Una Razón"
By Aika Hearts



Parte 4.

Notes: Este capitulo como he advertido viene escenas NC-17 que aún no se como va a quedar pero ya veremos.


El cuarto comenzó a subir su temperatura, era algo realmente extraño, pero cuando las cosas alrededor sienten el sonido de la pasión, ellas mismas dan el toque caluroso que necesita el momento. Así, la habitación era a media luz, la lámpara dejaba entrever los pequeños rayos de luz como si queriendo darles privacidad fuera el motivo. El cabello largo fuera de la trenza había caído primero sobre la cama, esparciéndose por toda la superficie de las colchas café otoñales donde cada hebra de cabello se perdía entre los colores. Pero Heero aún no despegaba sus labios de la boca que ahora tenía bajo su posesión y completo mando. Los labios ocasionaban friccion entre ellos llevando más fuerte, el deseo y las pasiones, una por una exaltadas por los corazones que aceleraban en una carrera loca pero sincronizada, era como si ambos hablaran en un lenguaje propio. Aún dentro de sus bocas, las lenguas chocaban con tal furia y urgencia como el muchacho sonriente jamás creyó posible. Todo estaba siendo tan increíble, el beso se hizo más urgente y más acelerado, aún los dedos seguían enredándose en cada cuerda de pelo, llegando hasta abajo y volviendo a tomar otro tanto dentro de la mano, el cabello suave y los olores que despedía eran casi embriagantes. Duo había conservado sus manos sobre el cuello del soldado perfecto, pero ellas se dispusieron y viajaron entonces lentamente sobra la piel de la espalda, recorriendo cada avión bien formado de sus músculos, la piel lisa exquisita al contacto con sus yemas solo le hacía despertar más. Sus manos viajaron una y otra vez sobre la espalda castaña, atrayendo las sensaciones a todo su cuerpo, luego una de ellas subía por el cuello nuevamente y se posesionaba del cabello oscuro desarreglado para pasear sus manos y cada uno de sus dedos por él.

La respiración se hizo necesaria luego de estar improvisando respiraciones pequeñas y urgentes por la nariz, necesitaban recuperar el aliento en ese instante, los labios se despegaron casi renuentemente pero no fue por tiempo grande, más bien demasiado breve, pues de inmediato, el joven estoico comenzaba una exploración de sensaciones nuevas tanto en su piel por el toque del joven trenzado, como en sus manos propias al tocar al ex piloto. Sus labios bajaron por el cuello, mordisqueando ligeramente el pómulo de su oreja, fastidiándola con los labios y con los dientes, Duo no pudo más que estremecerse desde la columna a cada uno de sus miembros, su respiración se agitó y soltó un gemido breve pequeño por cada hormigueo que corría por su cuerpo. Era tan nuevo todo esto, pero se sentía tan correcto. Mientras sus labios bajaron lentamente dejando besos pequeños en el cuello, su lengua comenzó otro trabajo, lamiendo con deseo el cuello del joven alegre y mordisqueando ligeramente, Duo comenzaba a gemir un poco más a ese momento, se sentía totalmente exquiso, que si continuaban él realmente no sabía a donde iba a parar todo. Las manos de Duo se aferraban al cabello y a la espalda del soldado perfecto con desesperación paseándolas y presionando cada vez que había ese cosquilleo a cada gemido.

La boca de Heero viajó entonces hasta el pecho, sus manos habían permanecido a los lados conteniendo su peso, pero esta vez él cayó sobre el muchacho más corto y comenzó con otra ‘misión’ más. Aquellas tetillas entre rosas y cafés relucían y por alguna razón que el no comprendió pero no cuestionó, le invitaban a posesionarse de ellas como cada parte del cuerpo del piloto ruidoso. Su boca viajó hasta el pezón izquierdo rodeándolo con sus labios, succionando y lamiendo en círculos alrededor, mientras su otra mano viajaba al pezón del lado derecho, acariciaba y presionaba la punta varias veces hasta que ellos estuvieron también duros. Que clase de señal sería esa?...no lo sabía, no lo entendía, pero ahora el no cuidaba.

Duo no podía mas que retorcer ligeramente su cuerpo del placer, mordiendo su labio para no dejar escapar gemidos tan escandalosos como comenzaban a querer escucharse y salir desde dentro, la succión de Heero, cada mordisco pequeño sobre su piel...Duo se aferró a las sábanas con una mano mientras la otra aún se conservó en el cabello oscuro, su cabeza se movió a los lados con pequeños gemidos y su respiración agitó como se volvió impar sus ojos abrían y cerraban en necesidad cuando el soldado estoico dejó un pezón en paz y viajó al otro, aún su mano también cambió de lugar entonces y Duo no logró más que retorcerse nuevamente. Duo casi podía decir que se encontraba casi completamente a merced del soldado estoico.

Después de haber fastidiado un rato grande aquellos pedazos de carne del pecho, Heero siguió con su lengua el sendero desde el centro del pecho hasta toparse con aquel ombligo pequeño bien formado del expiloto ruidoso. Su vista se fijó ligeramente notando la piel exquisita de su abdomen liso, continuando su marcha entonces, la lengua se arremolinaba dentro del ombligo una y otra vez, masajeando con sus manos los muslos de las piernas por la parte de afuera, y es que la sensación de la piel de Duo contra su mano era la mejor que él hubiera podido esperar. Mientras su cabeza, su boca y su lengua se concentraban en ese lugar, sus manos encontraron algo que dificultó su ‘misión’. Duo aún llevaba puestos los embaladores del baño reciente. Gruñendo ligeramente a la obstrucción su cabeza recordó ‘todos los obstáculos deben ser borrados’ y como si de una orden se tratara, Heero retiró los embaladores rápidamente sin cuidar que los había rasgado fuera. Mientras su boca continuó con su trabajo, su mano tenía otros planes y viajando de la parte de afuera de los muslos hacia adentro. Su mano encontró algo impar. El miembro de Duo se encontraba totalmente duro y levantado, no lo entendió nuevamente, pero en realidad no cuidó. Lo más curioso es que a él comenzaba a sucederle lo mismo y se sentía totalmente correcto.

Sus labios no se retiraron a pesar de todo. Su mano se movió por si sola y tomó firmemente el sexo de su excompañero piloto, ajustó perfectamente como si hubieran estado hechos el uno para el otro. Su mano comenzó un movimiento rítmico de arriba abajo, aumentando su paso conforme transcurría el tiempo.

Para ese momento Duo estaba casi perdido, ningún pensamiento lógico podría llegar ahora su mente, más se esforzaba era imposible, su cuerpo estaba teniendo el momento de su vida y se había perdido ahora en todas las sensaciones que el soldado estoico le estaba dando. Nunca hubiera podido imaginar que fuera algo así. Su respiración se hizo urgente y su cabeza se perdió completamente cuando la mano de Heero se posesionó de su sexo como si marcase su territorio. Ahora los gemidos se hicieron más ruidosos.

“Heero!!” su cabello se había esparcido y alborotado por toda la cama, su mano se aferró a la sábana fuertemente y fue imposible normalizar la respiración, sus ojos abrieron con urgencia y deseo, pero más grabado era el amor que profesaba y era por amor que él deseaba ser tomado.

Como si de un detonante se tratara, cuando Heero escuchó su nombre en aquella boca exquisita, sus labios bajaron mientras su mano soltó su asimiento del sexo de su compañero y fue su boca la que se posesionó ahora de él. Aquella boca calurosa rodeó completamente su excitación, con un movimiento ligero pegó su lengua fuera de, dando un golpecito ligero con ella en la punta que goteaba una sustancia blanquecina desconocida para el soldado perfecto, el sabor era almizclado salado, pero contradecía el dulce de los labios de Duo, era una combinación extraña hasta cierto punto, embriagante sin embargo.

Aquella lengua paseó diestramente de arriba hacia debajo de su excitación, Duo no podía más que aferrarse a las sábanas casi al punto de cortar la sangre que corría de sus manos, sus ojos se apretaron fuertemente y sus gemidos crecían, tanta pasión, tanto placer era inconcebible a su cabeza, y cualquier razón que habitara en ella por el momento se perdía totalmente.

Heero continuaba, la piel que sentía entre sus labios, exquisita, suave, apetecible...aún no entendía y parecía actuar por impulso, su cuerpo actuaba por si solo a cada momento, el soldado perfecto había sido encerrado por el momento.

Con su mano paseó las yemas de sus dedos por la piel suave de los muslos, fuera y corriendo ligeramente hacia el interior, cerca de su boca, luego, ellas abandonaban y corrían hacia el abdomen, buscando entre caricias el siguiente paso a dar. Su mano izquierda se deslizó delicadamente por la piel sensible hasta para a su asno bien formado, como el pétalo de una pluma, su mano encontraba en sus movimientos, el anillo estrecho del expiloto Deathscythe.

Continuando su labor con su boca, ella rodeaba completamente la exitación punzante, el joven de mirada cobalto podía sentir perfectamente bien el sexo punzante dentro de su boca, incitándolo a continuar sus movimientos y hacerlos a cada momento más rápidos. Su mano se había guardado cerca del anillo firme, mientras su dedo índice esculcaba ligeramente alrededor, hasta encontrar pareciere el momento adecuado de cómo entrar en aquella entrada estrecha pero cálida. Era así como el primer dedo diestro se insertaba dentro de él. Duo arqueó ligeramente su cuerpo a la sensación, de sus labios escapó un gemido más ruidoso, había habido cierto dolor a la entrada, pero este era borrado completamente por los suministros placenteros sobre su sexo, no lo soportaba más, pronto vendría...

“Heero...oh el dios.......Heero!!..........” su boca comenzaba a formar solo palabras incoherentes entre sus gemidos de placer crecientes, su cabeza giraba hacia los lados intentando contenerse un poco más inútilmente, el dedo diestro dentro de él se había introducido más a fondo abriendo ligeramente, había salido solo un poco y había empujado dentro golpeando su mancha.

“Heero!!!..........” su voz rompió el silencio, Heero pudo sentir claramente que su dedo chocaba contra un bulto pequeño pero carnoso dentro de su futuro amante, y al parecer eso le había causado una especie de placer bastante grande, volvió a hacerlo y obtuvo el mismo resultado, Duo se volvía más ruidoso y era más agitado con cada movimiento que hacía dentro. Sus ansias crecieron cuando el segundo dedo comenzaba a rodear el anillo insertándose discretamente en el anillo que ya había sido ligeramente más abierto. El placer aumentó como Duo supo que ya no aguantaría mucho tiempo más, la boca calurosa de Heero moviéndose de arriba abajo sobre su excitación lo estaban volviendo completamente loco, si era incoherente hasta más no poder.

“.....oh el dios.....Heero.....” su boca abrió en el momento que el supo su realización venir completamente dentro de la boca de su casi amante, su cuerpo caía ligeramente flácido sobre la cama mientras sus ojos abrían, sin embargo el momento no había pasado, pues los dedos diestros aún seguían en trabajos y golpearon su mancha otra vez, provocando al piloto de mirada violeta volver a gemir con su nombre en los labios y arquear su espalda flexiblemente.

El expiloto trenzado era tan flexible...como apenas se podía creer. Los ojos violeta profundos volvieron a cerrarse herméticamente, una de sus manos viajó cerca de su cabeza y se cerró ligeramente, su boca abrió en necesidad y mordía su mano ligeramente, su otra mano bajó hasta aferrarse al cabello desordenado del expiloto Zero, entonando los movimientos de su boca sobre su exitación, su respiración volvió a agitarse, su boca abría y cerraba aferrando sus labios contra su propia mano. El placer tan grande que estaba provocándole el soldado estoico comenzaban a despertarlo nuevamente, aún a pesar de su reciente descargo, era su propia juventud la que le ayudaba a mantenerse completo.

Los dedos de Heero abrían ligeramente estirando a su casi amante, aún su boca conservaba el sabor salado y había vuelto a tomar aquella porción de carne flácida entre sus labios nuevamente, y parecía que volvía a despertar. Cada sensación experimentada era totalmente nueva, más excitante que cualquier misión en la que pudo haber estado infiltrado, con más placeres de los que pudo haber tenido. Siempre negado de lo que la vida humana era, de lo que la emoción humana era. Pero aún no siendo completamente humano, el soldado estoico podía poseer emociones y sentimientos. Ellos comenzaban a emanar apenas, como un manantial recién descubierto, donde retirando las rocas de al lado, el agua embriagante pura de la pasión se derrama por sobre los campos de flores silvestres.

La exquisita piel delicada del expiloto de cabello largo, al toque de una pluma ligera suave, tersa como la piel de un bebé pequeño. Las manos de Heero festejaban el contacto, llevandola a la entrepierna y subiendo por el canal hasta su ombligo, recorriéndolo con círculos pequeños hasta viajar más arriba aún. Volviéndose a arremolinar contra los pezones endurecidos, apretando ligeramente con sus dedos y moviéndolo a los lados, solo podia hacer a su interior explotar como un volcán en sentimientos desconocidos, y desear más. Si ese fuera un sueño, el nunca quiso despertarse.

Cuando lo sintió listo, su mano escarbó un poco más hasta introducir un tercer dedo dentro de la vaina calurosa del cuerpo del expiloto, el interior era tan cálido y acogía sus dedos haciendo la tarea más columne. Tres dedos incertados dentro del joven de cabello largo eran suficientes para manejarlo loco una vez más. Su sexo había vuelto a crecer por las suministraciones de Heero, su mano dejó su boca cuando se aferró junto con la otra al cabello desordenado, cada cuerda ligera se enredó en sus dedos, el quería que Heero experimentara el placer que el podía llegar a sentir. Sonriendo ligeramente a los únicos pensamientos que su cabeza podría tener en este momento, los tres dedos volvieron a golpear contra su mancha haciendo a su boca votar un gemido lo bastante ruidoso para inundar la habitación. Su cuerpo arqueó casi totalmente sobre la cama cuando alzó sus caderas e introdujo más su excitación sobre la boca calurosa del exsoldado. Era increíble como Heero pudiera contener dentro de su boca totalmente el miembro palpitante de su casi amante.

El cuerpo era totalmente preparado para lo que fuera a venir. La pregunta dentro de la cabeza de Heero era, que era lo que iba a venir?. Ningún dato que hubiera tenido cuando él era soldado pudiera igualar la situación que ahora estaba experimentando, era un dato totalmente desconocido, Dr. J nunca se preocuparía por enseñarle lo que un adolescente normal debería experimentar.

Duo percibió eso, aunque ninguna palabra fue dicha, y dentro de su placer, el sabía que Heero no podría entender todo lo que estaba sintiendo y lo que estaba pasando. Cariñosamente, jaló el cuerpo de su casi amante hasta toparse nuevamente con esos ojos azul-cobalto que tan mágicos le habían parecido desde que le conoció. Aquella mirada determinada y fría como fuera lo había conquistado. El porte de soldado totalmente contrario a su carácter alegre, porque dentro de esa mirada y postura, había un humano que ahora conoció bien, una pequeña criatura temerosa del mundo y de lo que le rodea. Sus ojos abrieron medianamente en compasión y cariño, con sus dos manos sostuvo la cabeza del exsoldado estoico y con sus dedos paseó los rasgos serenos y confundidos, incluso la mirada perdida en pasión pero confusa en sentimientos. Sonrió tiernamente a él y le besó la frente, posando sus delicados labios ligeramente hasta dejar un beso pequeño. Sus manos jaranearon por el cabello desordenado y atrajo la figura hacia su pecho, acariciando apaciblemente cada fibra de cabello suave.

“Yo le mostraré Heero...lo que usted desea saber...” con un tono dulce arrastrando sus labios hasta la oreja de su casi amante, Duo comenzó labor. Mordisqueó ligeramente la oreja contrayéndola con los labios suaves, un pequeño gemido se escapó de los labios del soldado estoico.

Duo sonrió a él. Le mostraría a Heero lo que él había estado sintiendo. La dulce tortura de su cariño. Depositó el cuerpo sobre la cama suavemente, bajando con besos pequeños a través del sendero del cuello que se alzaba ligeramente para permitirle el mejor paso, su lengua recorrió la piel suave del ex soldado, era increíble para Duo pensar que pudiera ser semejante piel para una criatura tan áspera de carácter. Pero el pequeño Heero que él había descubierto, nadie más lo había visto jamás. Satisfecho con él mismo él enseñaría al exsoldado, lo que significaba la palabra “amor”.

Sus labios bajaron por la piel delicadamente mientras sus manos recorrían la silueta, las yemas de sus dedos marcaban cada curva formada por los aviones bien formados del cuerpo perfecto, ningún gramo de grasa de más había, los músculos se marcaban entonaban perfectamente su figura, y él tenía ese cuerpo para disfrutarlo ahora. Sus manos juguetearon con los pezones endurecidos, Heero ni siquiera había sido conciente de que su propia excitación había crecido bajo de él, pero esto era muy obvio para el expiloto Deathcythe. Rodeando con sus labios los pezones mordiéndolos de la punta, su lengua daba círculos pequeños alrededor y succionaba posteriormente, Heero movió violentamente su cabeza de un lado a otro con la tortura exquisita, sus boca se abrió por necesidad de aire cuando sus ojos abrieron, observando la cabellera esparcida de Duo sobre su cuerpo, cada cabello era una caricia que provocaba más calor a su cuerpo, cada cabello se movía con las suministraciones de su dueño y hacía cosquillas sobre su piel más sensible. La mano diestra de Duo bajó acariciando la entrepierna del joven de ojos azules. Con sus dedos los toques sensuales por debajo de su excitación hasta rodear con los dedos delgados el miembro ancho y necesitado de su casi amante. Su mano rodeó completamente felizmente algo que tanto había deseado y soñado. El anhelo podía perderse, pero apenas comenzaba nuevamente.

Su dedo índice golpeó la punta de la excitación de Heero cuando sus dedos apretaron momentáneamente la base para alzarse nuevamente y apretar ligeramente sobre la punta. El exsoldado arqueó su cuerpo de la misma manera que lo había hecho el joven de cabello largo, solo que fue menos pronunciada la curva. Pero Heero era capaz de mantener aún sus ojos abiertos y observar el cabello esparcido y la cabeza de Duo sobre su pecho, su vista bajó hasta encontrar la mano del expiloto rodeando su pasión ligeramente, un movimiento más se hizo consecutivo aumentando la velocidad de la mano que jugueteaba con él. Heero tiró su cabeza atrás cuando su pecho comenzó a emitir gemidos sensuales que inundaron los oídos del expiloto shinigami.

“Duo....” en sus labios se formó ese nombre, el nombre de su casi amante, el deseo golpeando dentro de su pecho y palpitando en su exitación. Duo sonrió internamente a los sonidos provocados por sus propias manos y suministraciones. Sus dedos pequeños acariciaron ligeramente, lentamente, provocando un ligero enfado en el exsoldado, pero apenas vendría lo que él podría considerar era mejor.

“Heero...yo lo quiero dentro de mi...” Heero se estremeció completamente a las palabras cargadas de deseo y pasión, mordió su labio inferior y sus ojos casi salieron de sus órbitas, el cabello aún se esparcía por su cuerpo y daba caricias que le hacían estremecer desde lo más profundo. Tirando el cuerpo más pequeño bajo él, sus brazos uno a un lado del cuello y el otro al otro, sus ojos se encontraron, era pura aceptación y cariño profundo las emociones que se podían distinguir dentro de las piscinas violeta grandes. Pero aún, sus sentimientos eran confundidos, su cuerpo parecía saber por si mismo que hacer.

El cuerpo de Duo lucía en todo su esplendor, la figura delgada, torneada en los lugares correctos se pronunciaba en músculos ligeros, la gracia de los ángeles radiaba cada parte de su figura, sus piernas largas, los brazos delgados, el abdomen liso, la cintura pequeña, el rostro corazón formado, la nariz afilada, los ojos grandes, las pestañas largas, las cejas pequeñas, el cabello deshecho de la trenza golpeado ligeramente a su rostro por el sudor derramado, apenas perceptible, el color cremoso de su piel brillaba a la luz ligera de la habitación, su mano se dirigió por el rostro llamativo acariciando mansamente, los ojos de Duo se cerraron a la percepción de la mano del exsoldado sobre él, la caricia había sido delicada y tierna y Duo solo podía mas que estremecerse y suspirar dejando el aire correr lentamente hacia fuera de sus pulmones, sus ojos se cerraron con la caricia y entreabrían para perderse en la profundidad de los ojos azules con es toque mágico de cobalto por sobre la punta, la mirada se veía serena...

Duo era tan hermoso. Tan perfecto. Heero no conocía mayor obra de la naturaleza que el joven de cabello largo. Quien quiera que lo hubiera puesto en su camino, habría sido tal vez el destino. Nunca fue igual con Relena, él solo la había protegido porque ella era la llave de la supuesta “paz” para el mundo. Pero no había habido sentimiento más que ese por ella. En Duo era diferente completamente. Sus ojos cerraron lentamente y su rostro se acercó hasta tocar con sus propios, los labios suaves del expiloto, saboreando nuevamente lo dulce que aquella boca podría ser. En un vals rítmico entraron nuevamente sus bocas, las gotas de sudor resbalaban por sobre su cuerpo ligeramente, las piernas se entrelazaron y sus cuerpos eran capaces de fusionar sus almas, sin necesidad aún de permanecer unidos de otro lugar, con ese solo beso, se sellaban todos los sentimientos que se habían encontrado por esa ocasión.

Pero aún, deseaban ambas almas, cerrar el pacto con la prueba de amor más grande. No sexo, algo más allá de ello. Aunque tal vez Heero lo olvidaría a la mañana, pasara lo que pasara, Duo se juró a si mismo que lo haría recordar, que lo haría reconocer el sentimiento y experimentarlo para bien. Solo para bien.

Su mano se paseó por el cabello desordenado y susurró al oído, las mismas palabras que sellarían sus sentimientos. El cuerpo de Heero pareció comprender solamente, cuando sus dedos volvieron a abrir ligeramente a Duo, solo lo necesario para prepararlo para la nueva invasión. Sus manos guiaron las piernas delgadas torneadas hacia los lados abriéndolas, sus bocas volvieron a su unión anterior, sus brazos rodearon sus cuerpos y formaron caricias delineando cada silueta. La excitación del exsoldado se colocaba en la entrada y el anillo firme del joven de cabello largo.

Duo gimió aún en el beso cuando sintió la pasión de su amante tocando su entrada, aferrando sus brazos fuertemente a los lados, esperando lo que vendría. Heero empujó rápidamente empalando totalmente dentro de la vaina calurosa. El cuerpo caluroso envolvió rápidamente su exitación y le dio bienvenida, Duo suprimió dentro de su garganta un gemido de dolor, evitando que él se demostrara, Heero no debía sentir inseguridad por ahora, y si él dolía, seguramente la habría. Pero era áspero debido a que tampoco habían usado ninguna lubricación. A pesar de todo, Duo se aferró a la sensación buena de Heero dentro de él y a la pasión desbordada dentro de la habitación. Prolongó su beso entre caricias profundas hasta que su cuerpo se sintiera adaptado a la invasión y se movió ligeramente, dolía. Dolía mucho, pero continuó.

Heero se sentía en el cielo. Si había cielo más allá de eso, él no habría podido creerlo. El cuerpo caluroso lo envolvió completamente, era estrecho y apretaba su necesidad asfixiantemente, pero se sentía tan correcto. Duo emitió el primer movimiento, ambos continuaban con los ojos cerrados, sus manos vagaron sobre el cuerpo suave guiados por las piernas y la cintura torneada. Su cuerpo mismo respondía a tono con los movimientos del expiloto. El comenzó a ir y venir, saliendo y entrando repetidas veces, hasta que su punta tocó lo mismo que sus dedos habían palpado, ese trozo carnoso hicieron a Duo gemir rompiendo el beso rápidamente, su respiración se hacía urgente, la de Heero mismo se hizo apresurada, sus labios se despegaron cuando ambos gemían al unísono y emparejaban movimientos.

“Duo...abra sus ojos...” la petición de Heero, aquellas palabras, aquella tonalidad dulce para él. Duo obedeció al instante, el placer había superado el dolor de la entrada dolorosa. Los cuerpos seguían golpeando uno con otro en embestidas mas pronunciadas a cada momento. Heero enderezó su cuerpo junto con el de su amante de cabello largo hasta que Duo fuera sentado sobre él y detuvo. La confusión en los ojos violeta grandes, pero si Duo quería enseñarle todo ello, él también querría enseñarle algo a Duo.

“El espejo, Duo.” Las orbes violeta grandes giraron en torno al espejo al lado de ellos, y ahí, aquella imagen que quedaría gravada en su memoria hasta el día de su muerte. Ambos sus cuerpos eran unidos totalmente, en una promesa, unidas sus almas. Duo sonrió ligeramente y recargó su rostro en el hombro inhalando fuertemente el olor salado y varonil de la piel de Heero. Reconociendo inmediatamente el aroma peculiar del soldado estoico.

Las embestidas comenzaron de nuevo. Duo alzó su cabeza para emitir un nuevo gemido. “Oh Heero...” y su respiración volvía a agitarse. No lograron permanecer con los ojos abiertos después de ello. Ambos ojos cerraban y abrían a momentos, el placer era demasiado para conservar los ojos abiertos. Los cuerpos volvieron a caer sobre la cama, y continuaron sus movimientos, queriendo, necesitando, amando.

Duo tomó la mano de su amante y con ojos mansos, la llevo hasta su propia exitación, la mano de Heero envolvió totalmente en su necesidad y pareciendo entender, comenzó a bombear al ritmo de sus cuerpos. Cada vez más y más, los gemidos crecieron y ambos cuerpos se supieron al borde. Duo fue el primero en venir completamente, derramando su semilla caliente blanca sobre sus cuerpos. Heero pudo sentir claramente la sensación del líquido caluroso sobre su mano, el cuerpo de Duo se apretó una última vez alrededor de su exitación y algo que no conocia sucedió. Algo dentro de él explotó y salió llenando el cuerpo de su ahora amante.

Ambas siluetas cayeron rendidas sobre la cama, las sábanas y colchas estaban hechas un lio completo, pero ahora eso no importaba, Heero había quedado profundamente dormido luego de haber abandonado la profundidad y el calor del cuerpo de Duo.

Exhausto, Duo sonrió a la figura durmiente y serena de su amante. De su amor. Tirando fuera las sábanas sucias, recogió con la mano la colcha que había caído al suelo desarregladamente y envolvió el cuerpo tranquilo. Recostó su cabeza sobre la almohada y observó durante un rato más los rasgos tranquilos y pacíficos del exsoldado. Heero era tan hermoso. Acariciando mansamente la mejilla recogió la cobija hacia él y se envolvió en ella. Compartiendo una misma cama, una misma alma. Aún, había la duda dentro de su cabeza. ¿Sería capaz Heero de recordar lo que había sucedido esa noche?. No lo sabía, pero fuera lo que fuera, él lo haría recordar si lo olvidaba. Cerrando sus ojos finalmente, Duo flotó atrás al letargo silencioso.



Tsuzuku...



Notas: Que barbaridad, 6 hojas de Lemon y todavía no me convenzo de que haya quedado del todo bien. Bueno ustedes dirán. Debo agradecer a quienes me han escrito por mis fics. Puedo nombrar a algunos ^_^. Loretto, oye esta chica se considera mi fan número uno y lo creo!, me ha escrito cosas increíbles, jovencita, mil gracias por tu apoyo y comentarios!. Alex, que me ha escrito también, mil gracias por tus comentarios, gracias también a Mikael Mudou o algo así jejeje, por leer mis escritos, gracias a Viviana que tampoco pierde contacto conmigo ;), a Beldandy, (Denisse?) ella también escribe, gracias por tus comentarios, a Catherine =D porque también me ha felicitado, a Claudia, otra amiga que tambien me ha apoyado mucho, Liny preciosa! Tambien a ti y por ello ya te dedico un fic ne? ^_^, a Cho-chan, a la que le prometí cierta historia, Marina, mil gracias por tu apoyo, a mi querida e inolvidable Oneesan Faby-chan, a mi pequeña Imoto Mimi, a una amiga suya y mia en común, Noin, gracias por tu buena fe y comentarios y a ti y a mi hermana pequeña las aprecio mil, bueno, si me falto alguien, gomen nasai, pero creo que han sido todos ^_^U, aparte los que ya había nombrado las veces pasadas. Muchas gracias por sus comentarios!.
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