"Una Razón"
By Aika Hearts
Parte 3.
Llanos y lejanos fueron los sonidos que se percibían a su alrededor. Incluso su cabeza permanecía en el mismo estado. Había más que el sonido vacío de las gotas
a su caída constante sobre la tierra mojada. Los olores se desprendieron entre aceite, agua y tierra.
Pequeños pasos de agua se formaron alrededor de los escombros, incluso los insectos de los desechos asomaron sus antenas para ver el agua correr.
Su cabeza permanecía recargada sobre el pecho del muchacho estoico, enterrando su pelo sobre su cuello. Sus manos habían permanecido echadas sobre su cuello.
Había solo el lamento sollozo pequeño en su garganta que se ahogaba y creaba un nudo imposible de soltar. Sus ojos permanecían cerrados ahora, las lágrimas
resbalaban por la pureza blanca de sus mejillas confundiéndose con el agua que escurría desde su pelo hasta su rostro. La respiración era pequeña ligera con
pequeños espasmos involuntarios, sus piernas y sus fuerzas le iban a fallar dentro de poco...hacía mella sobre su cuerpo...las palabras habían pesado.
Habían salido de su boca finalmente. Y hasta ahora, no había habido respuesta alguna. Tal vez...eso era mejor.
Su postura había permanecido firme, el solo sonido hueco que había ocasionando el arma negra al caer no había producido efecto alguno para mostrarse diferente.
Sus brazos caían a sus lados pesadamente, había la percepción clara del pelo suave en su cuello, abanicando su rostro con cada brisa que corría. El agua
hacía riachuelos por su piel y su ropa mojada. Su mirada se había perdido, tal vez en la lejanía del horizonte, tal vez en la lejanía del paisaje, tal vez en
la lejanía misma de sus pensamientos.
Había sido dicho y ninguna palabra pudo escapar de su voz. Ninguna palabra pudo salir de su garganta. Había sido declarado algo. Y ahora que pensar?...que
hacer?...la reacción más lógica del ‘soldado perfecto’ sería golpearlo y luego hacer lo que debía. Pero no lo estaba haciendo. Que estaba pasando con él? Por
qué no simplemente completaba su misión? No era más importante la misión que otra cosa? Dónde estaba la postura firme?...había perdido, Había perdido la
guerra contra el baka trenzado que estaba junto a él. Con él.
No había más que pensamientos en un remolino de emociones que emanaban de un
lugar y otro. No había coherencia alguna ahora. Era perdido. Quién en su vida? Quién en su vida le diría eso?... por qué lo necesitó Duo? Por qué?...él era un
arma. Duo lo necesitó. Pero, como? Como un arma?...no lo entendía. No había nada. Su cabeza no podía procesar esa información. Imposible. El no sentía
emociones. Por qué ahora era diferente? Por qué había ese remolino en el pecho? Por qué sus pensamientos no podían ser claros?.
Un sentimiento. Corrió y tomó mando de su cuerpo ahora. Sus brazos hasta ahora caídos corrieron a tomar alrededor de la cintura del joven trenzado. Trayéndolo
más cerca de su cuerpo. Intentando copiar la sensación calurosa que emitía. Su rostro hociqueó el cabello mojado. Había ese olor labanda en su pelo. El olor
incomparable del sudor y el polvo que se mezclaban. Heero conocía muy bien ese olor. Esa sensación ahora.
Pero había algo más. Un sentimiento inseguro se extendía por su cuerpo. Había. Miedo. Nada más que miedo, temor. Que pasaría ahora?...la figura fuerte estoica
de Heero se vió derrumbada por ese momento. Sus ojos expresaron eso, el miedo...a todo, a tantas cosas...y su cuerpo comenzó a tener temblores pequeños.
Su mirada...su mirada perdida.
Duo lo sintió. Sintió claramente ese temblor que invadía el cuerpo delante de
él. Qué era eso? Que significaba eso?...inseguro aún, levantó su mirada, aún las lágrimas corrían por sus mejillas. Aunque sus brazos nunca abandonaron el cuello
de la persona frente a él. Observó entonces el rostro estoico, no había ese seño de enfado común. Y su mirada se encontraba perdida a la lejanía. Pero el cuerpo
temblaba.
“He-Heero?” más un murmullo fue su voz poco determinada, había nada que decir pero mucho que sentir. Esa era la gran verdad que Duo ocultaba, que Duo incluso
mismo se había negado a aceptar. Pero había sido tan inevitable. Habíase él enamorado del soldado perfecto. Luego usted no puede negar. Si el sentimiento es
mas fuerte que nada. Él había salido a buscarlo y lo había encontrado. Aquí. Ahora.
“Du-Duo...” era diferente. La voz de Heero sonaba tan diferente. La postura estoica se había perdido. Era como si el soldado perfecto se hubiera roto en mil
pedazos dejando ahora a una sola figura asustada del mundo, del mañana, del presente. Bajó su mirada brevemente para toparse con las orbes grandes violeta.
Ellas eran tan profundas, había lágrimas grabadas y el mismo dolor. Todo era tan extraño. Tan nuevo.
“Oh Heero...” Duo se alzó más y comprendió. Tal vez fue impulso, pero era lo correcto. Y si no lo fuera, ahora no cuidó. Si Heero lo golpeaba por esto no
importaba. Abrazó herméticamente la figura del muchacho de ojos cobalto y la trajo hasta su pecho. Ambos cayeron de rodillas, la cabeza de Heero fue
recargada sobre el hombro y pecho del muchacho de trenza. Sus brazos cayeron al lado había ese temblor que crecía. Duo abrazó más fuertemente mientras con otra
mano acariciaba el cabello oscuro suave. Era la percepción más hermosa que Duo pudo conocer. El poder ser cerca del muchacho de mirada fría. Era mucho por lo que Duo se conservó vivo durante la guerra. “Shh, es ok...todo estará bien
Heero...yo prometo...” murmurando palabras delicadas en tonos salieron de sus labios, sus ojos cerraron y la respiración calmó.
El reconforte vino a su cuerpo. Aún la inseguridad y el temor invadían. Pero perdían fuerza al sentir la protección que venía desde fuera. Heero había
perdido todo. Incluso ahora, su porte de soldado perfecto. Lo único que le quedaba tras la guerra. Ahora lo había perdido. Qué hacer cuando usted lo pierde
todo? Solo habría un temor que cubriría la mayor parte de su ser. El temor al mundo mismo, a las sensaciones nuevas, a verse desvalido...era horrible. Nunca
en su vida había sido así. Pero ahora abría los ojos, como si hubiera estado dormido desde hacía muchísimo tiempo. Como un pequeño niño a punto de descubrir las cosas nuevas de un mundo del todo cruel.
“Heero...yo lo necesito...yo estaré aquí para usted...siempre...” sintió necesario Duo expresarlo, decirlo. La idea de la ruptura del soldado perfecto
estaban pegando fuerte. Pero ‘oh el dios’ estar con Heero lo compensaba todo. Estar con Heero era todo lo que Duo podía desear. Sus ambiciones se habían
reducido a eso. Solo un abrazo...y ahora se había cumplido.
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Ningún impulso medio había sido. Solo uno cercano y basto habían llevado a la figura ‘estoica’ a su automóvil. Había permanecido bajo la lluvia sin la
protección del techo y ahora era todo empapado igual que ellos. El techo del auto subió y tapó lo restante de lluvia. Duo cogió una cobija pequeña que había
sido guardada y con ella cubrió el cuerpo que llevaba junto a él. Aún la mirada era enfocada a ningún lugar y el miedo gravó en sus rasgos.
Echó a andar el automóvil rojo deportivo dando reversa y volcando sobre el barro resbaladizo las llantas que derraparon para luego poder continuar su rumbo.
Había nada que hacer por ahora. Llegar tal vez era el mejor de los casos. Avanzó entonces, moviendo el volante de un lado a otro, las luces se encendía y rompían
la neblina espesa que cubría la carretera. Su cuerpo mismo comenzó a sentir el frío que aumentaba, su boca soltaba bao caliente de ella y su cuerpo temblaba.
Giró su vista para ver aún a su ocupante. Llevaba sus ojos cerrados fuertemente, negada? No sabría deducirlo.
Estacionó su auto en el primer hotel que encontró y allí entró.
La sala de recepción era de un tamaño grande, con muebles rojos y la media luz
hacía adorno perfecto al estilo semi clásico. Pero por el momento era lo último
que cuidó. Se acercó finalmente hacia la recepcionista para pedir una
habitación, el costo era lo de menos.
“Un cuarto por favor” Duo dijo su voz a un tono normal a su estado, observando
aún el alrededor de la habitación.
“Un cuarto?” la recepcionista joven observó con desprecio. Y era que ese joven
frente a ella iba todo empapado, la ropa manchó de grava y tierra e incluso
rota, había raspones en su cuerpo, el cabello caía desarreglado mojando la
alfombra exquisita de estilo. Era una figura totalmente mala. “es usted seguro
que tiene con que pagar?” cuestionó, el tono afilante de su voz resaltó más su
desprecio. El joven frente a ella parecía ciertamente ahora un pordiosero
barato.
Duo sintió el tono de voz, inmediatamente su mirada se giró en desprecio y afiló
con un brillo terrible, que tenía ella que cuestionar? No era su fucking asunto
de la maldición. La sonrisa encorvó y en cambio registró un gesto enfadado, sus
manos se fijaron a sus caderas confianzudamente después del lapsus. “Sí, o que
esta sorda?, dije que quiero un cuarto y si lo quiero es porque tengo con que
pagarlo” Duo intentó no soltar un gruñido a sus palabras.
“Ah si, claro” ella retrocedió inmediatamente, las palabras habían salido
reprimienda enfadada y demasiada confianza, a parte el brillo en sus ojos harían
a ella casi caer al nerviosismo claro. Ella cogió rápidamente las llaves y las
ofreció “Aquí tiene, firme aquí” indicó la nota al libro de visitas.
Duo tomó el lapicero y firmó normalmente, dando el pago por adelantado y
haciendo a las mujer joven tragar sus palabras y sus desprecios. Y es que Duo
Maxwell...era un personaje más conocido.
Salió casi malhumoradamente a su automóvil y abrió la puerta del pasajero.
Tomando su precioso vulto entre sus brazos, el muchacho entre la cobija aún era
los ojos cerrados y temblores pequeños. Duo no supo lo que más le extrañaba, si
que la figura fuerte de Heero ya no era ninguna más fuerte o la fragilidad que
ahora conocía del joven estoico. Apartando levemente el cabello de su rostro Duo
entró sin prestar atención a las miradas inquisidoras de las personas reunidas y
subió a su cuarto supuesto.
Con mera dificultad abrió la puerta de la habitación del hotel y la echó luego
detrás de él a un portazo fuerte. La habitación era grande. Tenía una pequeña
salita recepción, separada de un comedor, la habitación con una puerta
individual, y dentro de, el baño. La sala pequeña era constituida de sillones de
estilo clásico entre café y amarillo, sostenía en medio una mesa redonda con
crista y hechuras a mano, adornada por una planta en medio, un esquinero que
tenía sobre si un teléfono y era adornado por colores vivos estilo arquitectura
mexicana. Había igual arriba un ventilador con una lámpara decorada con marfil,
toda la alfombra era de estilo otoñal. Separado de la cocina pequeña, con una
imitación pared de estilo madera, las cortinas en las ventanas de separación de
la barra, una estufa y refrigerador pequeños con su respectiva repisa, decorado
a azulejos con motivos clásicos. Elegantemente donde se encontraba la cama,
había la pared igual imitación madera con acabados rústicos, la televisión era
frente a la cama, junto estaba el tocador con su cristal media luna y los
equipos necesarios para utilizar, la alfombra era del mismo estilo de la sala,
el closet era de tamaño mediano y adornado a estilo francés, colgaba de la pared
color beige, un cuadro de paisaje equino sencillo, la lámpara del techo
reflejaba media luz con el mismo estilo de madera, los burós eran más sencillos
que lo demás, acabados finos a pesar de todo, con tapetitos y sobre ellos una
lámpara base madera y pantalla especial de tela que reflejaba hojas caídas. Y la
última puerta, el baño. Todo en color beige con café, azulejos pulidos, la
bañera jacuzzi mediana, la regadera arriba y la cortina entonada con toda la
habitación.
Había solo una cama grande en todo el cuarto. Usted podría decir lo que pasó por
la mente de Duo en ese momento ‘perfecto’. Duo soltó con delicadeza su bulto
preciado sobre la cama, aún empapado, pero el no cuidó en absoluto, retirando su
amarre casi suelto de su trenza, su cabello enmarañó horriblemente en nudos
continuos y desarreglo, barro y suciedad, el echaba una mirada rápida a la suya
ropa que venía en condiciones deplorables. Haciendo una mueca mala, Duo fijó
ahora su vista y atención hacia su amigo mejor y ahora, amor confesado. En la
posición que estaba Heero se veía mucho más pequeño, Duo no podía creer y caber
en la cabeza que Heero pudiera estar en semejante condición. Sus ojos eran
cerrados ligeramente, su seño parecía por demás descansado, sus respiraciones
iban y venían lentas rítmicas, su cabello siempre desarreglado brillaba con las
gotas de agua que aún resbalaban. El joven trenzado no encontraría vista más
hermosa en toda su existencia, pero al igual que él, el joven estoico iba del
todo ensucie en ropa y cuerpo. Duo se encontró casi teniendo pensamientos malos
al pensar en el Jacuzzi...
Agitando su cabeza severamente, el joven trenzado se regañó a si mismo, ‘eso que
el infierno estoy pensando yo?!, eso sería aprovecharme!’ el se autoregañó
drásticamente ‘pero no puede evitarlo...o no le gustaría ver que tan bien
formado su asno es?’ una vocecilla interior cuestionó rápidamente ‘nani?!, deje
de decir tonterías!’ ‘Tonterías?, son ideas, y se aplican muy bien al Jacuzzi de
la habitación!’ la vocecilla entusiasmó ‘pero que se cree ud?, cállese ya!’ ‘ah,
ahora me va a salir con que pidió habitación con Jacuzzi nadamás porque si?’ ‘No
tengo porque darle explicaciones!’ ‘Correcto! Por que yo se que no fue nada más
porque si vdd?’ ‘deje de decir estupideces!’ ‘el problema es que yo soy ud, no
lo recuerda?, ahora, podemos seguir imaginando el perfecto asno del soldado
estoico? O va a usted a proceder y quitarle el spandex y los
embaladores?...mmm....usará ropa interior?’ ‘NANI??!!! CÁLLESE DE UNA VEZ!!’
Los autoregaños de Duo iban y venían, y es que era bastante contradictorio
hablar con si mismo y que ambas partes suyas no se pusieran de acuerdo, aunque,
conciente o inconscientemente, Duo había manejado despojar de la mayor parte de
su ropa al muchacho de cabello oscuro.
A punto de gruñirse a si mismo o usar la conocida técnica de Heero,
autodestrucción, Duo había dirigido sus acciones mecánicamente y había entrado
al cuarto de baño aún con su discusión mental dentro de su cabeza. Cuando por
fin logró darle fin, no es que se pusieran de acuerdo, solo que el agua del
Jacuzzi había aumentado las burbujas y hecho cosquillas en su estómago y pies,
el muchacho trenzado captó la idea increíble, de que él estaba dentro del
Jacuzzi, con cierto soldado perfecto en sus brazos en muy escasa ropa.
Atizando su cabello hacia el lado, el soltó un gemido pequeño retirando un poco
del contacto piel a piel la figura del soldado perfecto.
“Grande Duo!, y todo por culpa de tu estúpida discusión mental!” el autoregaño
vino de nuevo, mientras intentaba dejar la figura del soldado perfecto a un lado
para evitar que su segundo al mando despertara y su lívido saliera de control.
El detalle fue que en el mismo momento en que planeaba colocarlo suavemente
sobre el otro lado del Jacuzzi mediano, su pie resbaló y ambos cayeron al agua
calurosa sumergiéndose completamente. Duo cerró sus ojos al choque del agua
contra su piel pero no soltó en ningún momento al muchacho más alto, abrazándolo
con más fuerza bajo el agua el chapuceó hasta que ambos tuvieran la cabeza
fuera, el agua calurosa del Jacuzzi hace que uno pierda la energía más
rápidamente.
“WAAAA!!” el muchacho alegre soltó una bocanada de aire para respirar una más
grande recuperando el aliento. “Para la próxima yo pensaré en una habitación sin
Jacuzzi!!” Duo maldijo fuertemente mientras recuperaba su postura.
“Dôshite?”
“Por que?!! Por que mi fucking cabeza no deja de tener ideas extrañas y yo me he
dado grandes problemas por culpa de ello!!!” Duo echó saliva por la boca cuando
exasperó, moviendo sus brazos a los lados enojadamente chapuceaba el agua
calurosa mientras veía las burbujas salir y multiplicar a sus movimientos. Hasta
que captó sus palabras, o mas bien, la pregunta de hace un momento. No era su
diálogo mental? Vdd?.
“Baka” el tono de voz frio afilante volvió a hacer mella en sus oídos.
Era...inseguro de sus movimientos, el muchacho trenzado giraba su cuerpo
semidesnudo hacia el sonido de aquella voz, hasta ser completamente certero de
quien se trataba.
Ahí, sentado frente a él igualmente semidesnudo, el soldado estoico cruzaba sus
brazos herméticamente. Sostenía él una mirada imponente, fría completamente
estoica, sin ninguna emoción llevada a su rostro severo. Su cabello desarreglado
caía ahora empapado por el agua, cada gota resbalaba por cada cuerda de pelo
lentamente, dando la idea de no quererlo abandonar, su cuerpo cobrizo igualmente
regado con gotas cristalinas que garrapateaban en cada avión firme de sus
músculos bien formados de su cuerpo delgado, los brazos fuertes, el abdomen
perfecto, la espalda ancha, los pezones cafés ajustados al tamaño de los
músculos pectorales marcados ligeramente, las piernas contorneadas perfectas,
sus labios apenas abiertos con respiraciones realmente pequeñas, serenas, y sus
ojos increíblemente azules con ese toque cobalto, que cada vez que Duo observaba
tan fijamente era capaz de hacerlo despertar. Duo soltó un gemido pequeño
conteniendo su lívido dentro de su pecho y haciendo esfuerzos increíbles por
conservarse tranquilo.
“Eh Heero!” Duo sonrió mecánicamente cuando su máscara sonrisa enyesó su rostro
“que bueno verle despierto de nuevo he” el joven de cabello largo sonrió
tontamente a él, sus mejillas comenzaban a pintar en un rosa pequeño mientras
intentaba salir de la situación tan alborotada.
“Baka” Heero repitió la misma palabra por segunda vez, dejando en una situación
muy apretada a Duo, él era buen conversador, incluso con el soldado perfecto,
pero ahora estaba presentando serias dificultades para hablar algo coherente por
lo menos.
“He, creo que yo ya me he acostumbrado a eso Hee-chan” Duo volvió a reir
tontamente ‘¿qué fucking se supone que debo decir ahora?!, este sujeto me ha
metido en semejante aprieto...con que no me pregunte como es que llegó al
Jacuzzi y con tan escasa ropa...oh el dios...’ Duo gimió brevemente mientras
recordaba la situación en la que se encontraban.
“Va a usted estar parado o va a hacer algo?” el muchacho más corto se tambaleó a
las palabras, había evitado por completo volver a voltear a ver al joven
estoico, apretando sus puños a los lados, Duo tragó duro mientras cerraba
herméticamente sus ojos por un breve instante, necesitaba pensar, respirar...y
si pudiera salir corriendo sería mucho mejor.
“Bien! Pues iba a tomar una ducha relajante en el Jacuzzi, pero en vista del
éxito no obtenido...yo estoy saliendo!” Duo enyesó sonrisa en su cara demasiado
hipócrita para hacer a Heero caer, eran años de conocerse, y aunque pareciera el
muchacho estoico, siempre ponía atención a cada cosa de sus alrededores,
incluyendo el joven ruidoso de frente a él.
Heero resopló solamente mientras se ponía de pie del Jacuzzi, su cuerpo mojado
salía a relucir aún más sexy de lo que Duo pudiera imaginar. Duo mordió
discretamente su labio más bajo a la sensación de escalofríos que recorrió su
cuerpo delgado al ver a Heero, dios, el joven era tan pero tan increíblemente
atractivo. El joven estoico dejó el Jacuzzi en breve pasando a la parte
principal de la habitación.
Duo cayó sentado nuevamente, el agua salpicó calurosa alrededor de él mientras
con sus manos chapuceaba las recientes burbujas que salían y explotaban en la
superficie. El joven de cabello largo se dejó resbalar lentamente, dejando
solamente su cabeza fuera del Jacuzzi, su cabello extendió hacia atrás como una
alfombra alargada, cada hilo de cabello caía con una gota desarregladamente pero
elegante a la vez, era una combinación perfecta de color y luces que se
alborotaban brincoteando entre si. Duo soltó un suspiro pesado que se perdía
entre la neblina de la habitación, sus ojos fijaron hacia el techo dejando su
cuerpo totamente suelto bajo el agua, que estaba pasando?, que estaba pensando?,
acababa no hacía mucho tiempo de confesarle algo al soldado perfecto, lo había
detenido de autodestruirse por enésima vez, lo había visto derrumbarse y parecer
de lo más frágil y justo ahora, la postura ‘emotionless’ reaparecía, y no tenía
idea de que decir o que hacer, o si de Heero recordaría lo que había dicho, en
la posición que se había encontrado, o si regresaría a él esa la loca idea de
matarse, o si simplemente lo tiraría una vez mas a loco y se marcharía lejos de
su vida, como tantas veces hizo. Había un remolino de pensamientos en su cabeza,
sentimientos que afilaban en su pecho, incertidumbre...era doloroso pensar en
ello simplemente...como podría pensar el que el soldado perfecto correspondería
sus sentimientos alguna vez? Duo sintió un golpe en el pecho, casi como si un
puñal intangible se clavara ahí tan dolorosamente que podría sofocar su latido,
las heridas físicas eran dolorosas, pero ellas no se comparaban al dolor
sentimental. Duo casi podía sentir las lágrimas querer invadir su mirada vítrea
violeta.
“He, en realidad si soy semejante baka, Heero tiene tooooooooda la razón” el joven de cabello largo acentuó la palabra grande, se sentía patético,
completamente estúpido enclaustrado en una idea irreal y demasiado idiota para ser real alguna vez.
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Heero era en breve dentro de la habitación, había la escasa luz de la lámpara pequeña que resplandecía en el buró al lado de la cama grande. Secaba su pelo
con una toalla pequeña proporcionada por el hotel, su cabello alboroto más después del secado rápido y agitar su cabeza, con la sola mano acomodó lo mejor que pudo mientras gruñía a él mismo. Echando la toalla al lado al suelo
alfombrado, el joven de mirada cobalto observó la habitación detenidamente, era más bien, un pretexto para no pensar demasiado. Había dentro de su pecho un lio remolino extraño que iba y venía, se convertía en vacío y dolía, y luego,
llegaba a su estómago y explotaba, para después pasar a una especie de escalosfrio que corría por todo su cuerpo. Era so demasiado extraño.
Había una pregunta importante dentro de su cabeza ‘como había llegado ahí?’ Heero intentó convocar su memoria a los recuerdos recientes, se recordó saliendo de su casa por la mañana muy temprano, luego llegó a la playa, ahí esperó que
doctor J lo contactara, luego venía la misión...pero... ‘que era la misión?’ recordó que había llegado al tiradero de desechos, aún sin saber la razón, había
ese agujero, un vacío o laguna mental en esa fase, lo siguiente que recordaba era un disparo, al muchacho ruidoso diciéndole algo, pero no había sonido en las
palabras ‘que era lo que había dicho?’, luego nada, no hasta despertar imprevisto bajo el agua y escuchar posteriormente las maldiciones de Duo.
Suspirando en una especie de resignación, el muchacho estoico se tiró hacia atrás en la cama, fijando su vista al techo, aunque sus pensamientos eran demasiado lejanos. Aún llevaba puestos solamente sus embaladores pero el
ambiente de la habitación era extrañamente calurosa.
El rechinido ligero de la puerta de baño lo hicieron salir de su
ensimismamiento. Era un chirrido ligero muy pequeño en realidad, pero sus sentidos estaban completamente capacitados para todo, aunque no se molestó siquiera por voltear a ver al joven ruidoso.
“Eh, la noche buena Heero!, yo he disfrutado sin embargo el agua del Jacuzzi, es muy bastante relajado sabe?, yo podría acostumbrarme a uno de esos en casa” Duo salía del baño con una platica forzada y su habitual sonrisa enyesada en su rostro. Secaba ligeramente su cabello largo con una toalla mientras la otra se sostenía de su cintura simplemente. “Ah de creer, el shampo de los hoteles
siempre maltrata mi cabello, pero por eso yo he sido práctico! Yo llevaba en mi mochila una botella pequeña del mío!” Duo rió ruidosamente mientras echaba la toalla al lado y se establecía en el taburete frente al tocador grande “el
problema grande cuando usted tiene el cabello de este largo yo debo decir, aunque el acondicionador también es bueno...”
Heero exasperó, no podía dejar simplemente de hablar estupideces el baka ruidoso?!, no, simplemente parecía que de eso vivía!. Ahondando su seño fruncido y su mirada afilante, Heero se echó hacia delante rápidamente mientras se ponía de pie amenazadoramente, aún el muchacho trenzado seguía con su incesante flujo
de palabras.
“ sin embargo el problema grande es la orzuela, con tanto menjurje que se echan, por eso yo prefiero no hacerlo, en verdad“
“Cállese” Heero ordenó con un tono de voz fuerte, determinado y demasiado enfadado para no hacer caso.
La boca de Duo cerró al mismo momento, reprimiendo un pequeño quejido en su garganta, ‘bien Duo, empeóralo’ el se regañó por enésima vez en ese día. Sumía
su cabeza ligeramente mientras tomaba un cepillo en silencio y comenzaba la ardua tarea de desenredarlo, el silencio iba a ser una tarea demasiado difícil.
Heero había quedado de pie ligeramente cerca, pero lo suficiente para percibir el olor labanda del cabello del muchacho destrenzado, las sensaciones nuevas volvían a repiquetear en su cabeza, como si fuera un simple hechizo sus pasos se
adelantaron hasta quedar detrás del joven ruidoso. El cabello relucía cambiando diversos colores, castaños oscuros a claros dorados, cada hilo de cabello caía y jugueteaba con las cerdas del cepillo. Inconscientemente, Heero llevó sus manos hacia el cabello largo y lo tomó entre ellas, retirando el cepillo de las manos
del muchacho más corto.
“He-Heero?” tragando duro, Duo confundió al instante al sentir la mano de Heero retirarle delicadamente el cepillo, tomándolo él por su cuenta y comenzando a cepillar tan apaciblemente como Duo nunca creyó posible. Las manos de Heero
manejaban con extremo cuidado cada hilo de cabello sedoso que se enredaba en las cerdas y en sus dedos. Duo suprimió un gemido pequeño que amenazaba con escapar de su garganta, mientras sumía sus manos en su regazo y por todos los medios
evitaba que su cuerpo reaccionara a la proximidad y la sensación profunda de las manos de Heero en su cabello.
Heero aproximó un tanto del cabello suave hasta su nariz, inhalando profundamente el olor labanda del cabello largo, fue un piquete pequeño, cuando
su memoria reaccionó al recuerdo de las palabras de Duo bajo la lluvia.
‘Yo lo necesito Heero...’
Como una nota prodigiosa ellas empezaron a repiquetear dentro de su cabeza, sus dedos se entrelazaron en el cabello sedoso una vez más, mientras su cuerpo se
colocó al lado y con la otra mano jaló el rostro del muchacho trenzado hasta el
suyo.
Los labios chocaron juntos en ese preciso momento, Duo abrió los ojos más anchos de lo que los suyos ya eran, sus manos permanecían caídas sobre su regazo, su
corazón pareció detener al movimiento súbito, su cabeza dio un vuelco rápido haciendo subir un mareo ligero. Los labios de Duo eran tan suaves, tan
cálidos...Heero lo pudo sentir perfectamente, ellos eran mansos delgados aunque en la sonrisa la boca se extendía grande, Heero buscó rápidamente una abertura posible dentro de la boca del muchacho trenzado. Él apenas si percibió, la lengua del soldado perfecto que buscaba de alguna manera sus labios abrir, Duo
abrió su boca apresuradamente como la lengua del muchacho más alto invadió aquella cueva calurosa llena de sabores dulces completamente, exquisitos. La
boca de Heero, sus labios eran fríos al toque, pero a Duo le gustó eso, la lengua vivaz que reclamaba su boca como su propiedad ahora, y los sabores de
Heero venían a ser exóticos casi cítricos, como un coctel de emociones pero con sabor. Duo se
rindió inmediatamente a la pura sensación de esa boca tan deseada.
Lenguas que chocan en una lucha por la dominación, el beso ahondó rápidamente volviéndose más
lodoso, las pasiones estallaban en el acantilado de las emociones fuertes, agitando los cuerpos
y haciéndolos cada segundo más deseos.
Colocando sus manos inseguras alrededor del cuello de Heero aún sin romper el
beso, las yemas de sus dedos festejaron el contacto con la piel castaña lisa del
soldado estoico, Heero estaba consciente, y él podía disfrutarlo, Duo jamás se
imagino algo tan perfecto. Con sus manos, Heero recogió el cuerpo semidesnudo
del muchacho destrenzado para alzarlo fijamente, sin en ningún momento romper el
beso arrebatado que llevaba, dejando caerse ambos cuerpos lentamente sobre la
cama, las manos comenzaban a viajar por el cuerpo claro del joven de ojos
violeta. Apresurados en sus movimientos, el contacto físico de la piel suave
comenzaban a hacer a Heero despertar en un sin fin de emociones y sensaciones
nuevas en su piel, logrando igual hacer levantar algo cerca de su ingle...
El descubrimiento apenas estaba comenzando...
Tsuzuku...
Notas de A: Y bien? Que tal?, debo aclarar que el siguiente capitulo será una
escena Lemon eh?, osea NC-17, así que si alguien no lo soporta, mejor no lea!.
Yo espero que les vaya pareciendo bueno, porque a mi me deja con interrogantes
este fic ¿qué loco no?, así que espero me manden algún comentario perdido por
ahí para saber por lo menos si alguien lo lee! O si voy bien o mal T___T anden
que si no me dicen entonces no continuo eh?, porque no tiene caso que escriba y
nadie lea...en fin entonces ya saben mi correo.
Un beso especial a todos. Este capitulo va dedicado especialmente a Hee-chan,
espero que le guste!.