"Una Razón"
By Aika Hearts



Parte 2.

Silencio y una nube de polvo gruesa se extendía por el cielo ancho ahora que la noche había caído y solo había más que oscuridad aparente, las estrellas apenas comenzaban a tintinear más profundamente.

Qué había pasado?...el silencio era un ahogo tal y una calma incluso estresante, ningún sonido emitido por la naturaleza lejana.

En el suelo, una gota continua rompía el silencio, caía de manera tal y manchaba el suelo en sus profundidades con un matiz rojo carmesí...una tras otra caían y se estrellaban perdiéndose en el color de las otras.

Abrió uno de sus ojos y observó detenidamente el panorama, ¿eso que había sucedido?...había sobre él un cuerpo pesado, su muñeca dolía como los demonios, al parecer se había roto cuando había caído, pero eso que era lo pesado sobre él?...ligeramente se acomodó, notando finalmente, la figura que yacía sobre su cuerpo era de un castaño más claro al suyo largo de trenza...oh si, el baka trenzado. Moviéndolo entonces, la sola gota carmesí seguía su caída con un sonido vacío. El muchacho de mirada cobalto retiró el cuerpo de sobre sí y fuertemente lo sacudió en el aire. El cuerpo se tambaleó como un muñeco de trapo ligeramente...pero ninguna respuesta. Gruñendo a él finalmente el tiró de la trenza fuertemente.

"Itai!!!!" el muchacho de trenza se quejó abriendo sus ojos lentamente, llevándose la mano a la nuca y cerrando un ojo dolorosamente a la herida. "Eh boy, esa no es manera de despertarme! Podría haber intentado como la ‘bella durmiente’ ne?...hubiera sido más sutil" Duo lo miraba de reojo finalmente mientras se tallaba la cabeza.

"Baka" Heero resopló tirándolo de él y poniéndose de pie. Duo casi mordió nuevamente la tierra cuando cayó de lleno después de haber sido desarregladamente retirado del cuerpo poco más alto. Duo gruñó severamente mientras se ponía de pie desempolvando su camisa, dando ligeras palmaditas sobre su ropa negra. Sus lentes había caído lejos y habían sido rotos ahora.

"Usted podría mejorar en sus modales Heero, usted es semejante tosco o por lo menos decir ‘oh gracias por salvarme mi fucking trasero de la maldición’" Duo resopló mientras vistaba a la figura de cabello oscuro que parecía lejos, miraba al horizonte, esta vez, las estrellas ya habían cubierto el cielo.

Duo giró su mirada a la par, sus ojos grandes violeta se toparon con el azul oscuro del cielo y miles de estrellas tintinearon para ellos. Sonrió afectadamente, vaya vista bonita y con que tipo de sujeto estaba ‘compartiéndolo’ claro, si a eso usted le llama compartir. Su atención se vio distraída por el cuchicheo de algo que parecía ser una gota cayendo de algún lado.

"Eh?" Duo se giró, en uno de los desechos había ese goteo incesante sobre de y sobre de. Se acercó finalmente y se agachó sobre sus rodillas para ver de lo que se trataba, el fluido rojo carmesí llevaba en si un olor putrefacto. Duo asqueó casi al momento. Que demonios había ahí?. Finalmente decidiendo, en vista de que su compañero estoico no iba a hacerle ningún caso por ahora, movió los desechos bruscamente en busca de la razón del goteo. Y lo descubrió.

Entre los escombros había un cadáver de lo que pareció ser una persona, o eso figuró Duo, ya que por lo visto, el cadáver estaba ya en una severa descomposición, lo que era la mano cayó desarregladamente al suelo golpeando y dejando pedazos esparcidos por doquier. Una sombra se apoderó del rostro bonito del joven trenzado y una sensación tremenda nauseabunda lo hicieron vomitar irremediablemente.

"Pero que fucking hace un cadáver aquí?!!" eso lo sacó de sus cabales y nervios, se echaba para atrás en un brinco mientras el joven estoico volteó finalmente a mirarlo.

"Un muerto" Heero se acercó finalmente y sondeó el cadáver.

"Ya se que es un fucking muerto!!! Pero que infierno está haciendo aquí?!!" Duo regañó, agitando sus brazos a los lados enfadadamente con el seño fruncido y la voz hecha pis.

"Desechos de guerra" dijo finalmente el joven estoico quien movía los objetos a los lados para sacar el cadáver.

"Que demonios se supone que hace usted?!! Shit eso apesta terriblemente!! No podría dejarlo simplemente ahí?!!" Duo enfadó mas gravemente, que se supone que estaba haciendo el fucking soldado perfecto?...

"Cállese y ayúdeme" Heero regañó, aún el tono frío y cortante de su voz, sus ojos ni siquiera se habían dignado a voltear a ver al baka trenzado. Concentrado en la labor de sacar el cuerpo, o lo que quedara de él, de aquellos desechos.

"Eso que?!! Usted cree que yo voy a ayudarlo en semejante tarea?!!! Heero esta no es una misión de la maldición!!, usted está actuando como un completo demente!!" Duo posicionó casi frente a Heero intentando captar su atención, movió sus brazos en desacuerdo y su trenza ondeó, había más que enfado en sus palabras y unas ganas nuevas de vomitar regresaban a su estómago.

Para su buena o mala suerte el soldado perfecto ni siquiera se molestó en contestarle. Terminó su labor finalmente y tomando algún improvisado de pala comenzó a cavar.

"Eso que mierda tiene usted en la cabeza?!!!" Duo aún seguía en regaño, no lo entendía, porque no simplemente salir de ahí?...además el había venido a decir algo y el ‘soldado perfecto’ lo estaba haciendo más difícil.

"Cállese" finalmente la voz sonó más severa y un brillo mortal se dejó vislumbrar en sus ojos, había una rabia furiosa y una actitud feral en él.

Duo tragó duro...había hecho mal, pero era algo que ahora, su cabeza no concebía. Finalmente Duo tomó una pala improvisada y comenzó a cavar igualmente, hasta que el agujero que hacían era del suficiente tamaño para lo que quedara del cuerpo caber en él. Heero se alzó del hueco y arrastró el cuerpo hasta que cayó dentro, luego comenzó a tirar la tierra sobre él ayudado esta vez por el baka trenzado. Finalmente, el cuerpo estuvo cubierto y la tierra era aplanada.

Heero limpió de su frente las pocas gotas de sudor que caían. Duo hizo lo mismo, habiendo permanecido callado durante ese lapso de tiempo.

Heero tiró la pala improvisada y volvió a mirar el horizonte lejano el cielo que tintaba con colores azules oscuro. No había más que sonidos huecos y la brisa corría dándoles un refresque ligero. El cielo comenzaba a llenarse de nubes de lluvia rápidamente agolpándose unas a otras mientras el cielo comenzaba destellos ligeros entre las nubes más oscuras.

Era insoportable el silencio, el silencio a veces te traer recuerdos malos, eso mismo pasaba ahora al muchacho de trenza larga. No soportaba estar en silencio, no ahora. Él debía hablar. El hizo.

"Heero? Podría usted darme una razón?" Duo preguntó finalmente, arrastrando lentamente los pasos más cerca de la figura estoica.

"Merecía un entierro" Heero masculló entre dientes, aunque su tono era eternamente frío, esta vez, no hubo regaño severo en sus palabras.

"Wouuu Heero! Usted tiene corazón?!! Vaya! Yo no puedo creerlo! O se quiere ganar la clemencia del cielo o alguien ha tomado al Heero verdadero en algún lugar!" Duo bromeó mientras llevaba las manos a su cintura y echaba su trenza a lado.

"Baka" Heero resopló y se dio la vuelta, levantando algo del suelo lo observó a los aparentes pocos rayos de la luna que aún se filtraban por las nubes negras, iluminó el cielo por un relámpago pero aún no caía gota alguna de lluvia.

"Je, le falto decirme ‘omae o korosu’" Duo imitó el tono frío burlonamente de las palabras del soldado estoico.

"Duo..." las palabras fueron mas que un murmullo seco que salió de su garganta.

Su mano permanecía suelta al lado mientras la otra sostenía el objeto negro que brillaba a la luz de los relámpagos sin sonido alguno aún. La mirada se sostenía ligeramente arriba perdida en el horizonte.

Había escuchado él bien?...estaba llamándolo el ‘soldado perfecto’ por su nombre?! Tenía que ser un sueño!!...o a Heero le había picado algún insecto malo, o definitivamente los extraterrestres lo habían raptado. Duo tragó duro, Heero nunca era de llamarlo por su nombre, el siempre uso para él ‘baka’ o ‘baka trenzado’ o simplemente ‘idiot’ bueno si, aunque él sabía que a veces él mismo se lo merecía. Pero...esta vez, Heero tenía incluso un tono de voz un tanto extraño.

Sus labios temblaron a tono con sus palabras "Si? Heero?..." fue mas un lamento inseguro de su propia voz.

"entiérreme una vez muerto" determinación fue el tono de su voz, mientras la vista aún no perdía cuenta del horizonte y el viento frío comenzaba a correr abanicando su cabello oscuro sobre su rostro.

"Nani?!!! Dôshite?!!" Duo se alteró, había un temblor que le recorrió el cuerpo, sus pensamientos entonces, eran tan correctos.

"Las armas de guerra ya no son ninguno más. Yo sobro, así que yo acabo con mi última misión" esta vez Heero se giró sobre su eje quedando frente a frente con el muchacho de orbes violetas.

"Es usted loco o que le sucede, demonios, como puede usted pensar que?!!" Duo agitó sus manos al lado, su corazón aceleró por la adrenalina causada por las palabras del soldado estoico "usted no tiene que morir y menos por una fucking orden de la maldición del Dr. J supuesto!!! EL NO ES DUEÑO DE SU VIDA HEERO!!! USTED TIENE QUE VIVIR!! ENTIENDA!!"

"Yo soy un arma. Yo debo ser destruido ahora" Heero dijo sin vacilación, alzando el cañón del arma hacia su cabeza.

"DÉJE DE DECIR ESTUPIDECES!!! POR UNA DESGRACIADA VEZ EN SU VIDA DESE EL VALOR QUE MERECE HEERO!!! USTED NO PUEDE MORIR ASÍ NO AHORA!!!" desesperación, frustración, todo acompañó las palabras y el rostro ensombrecido y angustia del joven trenzado. Incluso la lluvia comenzó a caer fuertemente mojando sus cuerpos, su trenza empapó y el cabello pegó a su rostro igual que el del joven de cabello oscuro.

"Por qué?" usted podría decir que esas palabras fueron mero impulso al salir de su boca. Y ciertamente, lo fueron, él no conocía una razón aparente fuerte para retrasar su existencia. La misión para la que fue creado había sido completa. Ya no había ningún más caso para hacer ahora. Pero él quiso saber, por un deseo propio, la razón por la que el baka trenzado consideraba que no era tiempo. Que no veía él?, la guerra había terminado y las instrucciones eran claras. No más armas. Su existencia era de sobra en el mundo pacífico.

"Porque..." las palabras se murieron en su garganta...sería el correcto?...había ningún sentido en decirlo, y si la razón no era suficiente?...y si Heero lo pensaba meramente estúpido?...oh el dios...

"No hay razón. Bien" Heero dirigió el cañón de la pistola a su cabeza y ajustó el gatillo. Nada más que horror se gravó en el rostro bonito del muchacho trenzado, que de inmediato hacía su cuerpo estático reaccionar. No había tiempo para vacilaciones cuando del soldado estoico se trataba. Debía ser rápido...o vendría muy tarde.

"NO HAGA HEERO!!!" Duo movió sus pies rápidamente y apartó la pistola de su cabeza, extendió sus brazos y abrazó herméticamente la figura estoica quien permanecía inmóvil, los brazos cayeron a los lados, aunque la pistola no fue suelta de los dedos seguros. Duo sintió las lágrimas correr por sus mejillas, fueron lágrimas imprudentes las que cayeron de sus ojos, Heero seguramente pensaría en su debilidad. Pero ahora no cuidó. El quiso solamente, la percepción del cuerpo fuerte contra el suyo. No, era más que eso, era el sentimiento que Duo vino a decir. Pensara lo que pensara Heero de él por ahora ya no le fue importante. El debía detenerlo, aun por una razón tan estúpida como la que traía. Heero debía vivir...había mucho para él y por hacer.

"Porque..." las palabras de Duo salieron inseguras, el cuerpo permanecía estático sin siquiera una alteración en su pulso. Sí, así era el soldado perfecto. "Porque yo lo necesito...Heero Yuy..." el llanto rompía en su garganta, sus labios sufrieron un temblor involuntario, su cabeza agachó y recargó sobre el pecho fuerte. No quería mirarlo, no para ver la mirada regaño severo contra él. Sería doloroso bastante. Las lágrimas se confundieron y perdieron entre las gotas que bajaban por su rostro y su cabello borrando el sabor salado de ellas. Los brazos aún se extendieron pasando por el cuello del muchacho más alto y permanecían ahí, simplemente, reposando.

La lluvia continuó cayendo cada vez más fuerte, el sonido vacío de las gotas a su alrededor que hacían charcos continuos de agua que purificaba, el arma se soltó finalmente de la mano. Las gotas corrían por sus rostros y su cabello. Los relámpagos retumbaron fuerte y partieron el cielo nublado oscuro e iluminaron el puro azul profundo de sus ojos...ningún sonido ahora. Ninguna palabra...pero algo dentro había comenzado a moverse...



Continuará...
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