"Una Razón"
By Aika Hearts



Parte 1.

Año 196.

Meses después de la batalla contra Maremeia.

El joven de porte estoico vistaba hacia el horizonte lejano cerca de la playa, las olas azules corrían y se perdían por la arena dorada que resplandecía con la caída de la tarde. El sol era curiosamente en tonos azulados...la vista era buena...pero él debía avanzar y completar la ‘misión’.

Siguió sus pasos a través de la carretera casi desierta, autos pocos pasaban con las luces encendidas, la noche comenzaba a caer para ese momento. Pero aún, ninguna estrella se notaba por los cielos. Aún la luz natural pegaba contra su piel clara y el azul de su mirada se perdía en un mar de colores parecidos.

Mirando a su alrededor el supo que había llegado, era el lugar, exacto, a su alrededor nada más que desechos...material de guerra destruido, metal retorcido, partes de máquinas, armas que fueron desarmadas para no causar peligro...la época de paz había venido y había pegado en el ex-piloto Ala.

¿Cómo vivir?...el había sido a la guerra y había vivido para la guerra, el no sabía hacer otra cosa que no fuera ser un soldado y ahora...la época de paz había caído y había arrasado con él. Ninguno más para hacer allí, el era un arma potencialmente inútil en una época de paz.

Dentro de su expandes el arma por un momento inanimada fue sacada por la mano del joven estoico, agitándola un poco al aire...pareciendo el pulido negro brilló con la escasa luz aún reflejada...echó una mirada...el tiradero de desperdicios de guerra, y ahí estaba él, con todo eso a su alrededor.

Si hubiera sido antes...pero no, sus pensamientos no podían llegar a un punto clave, había sido usado tantas veces por los demás, borrando sus emociones, él no era capaz de nada más. El era el soldado perfecto, el arma potencial...la mejor que se hubiera creado. Humano? Tal vez, no deteniéndose a pensar demasiado. Y es que...el ni siquiera había podido hacer lo que se llama ‘amigos’. Los otros pilotos habían corrido a sus vidas, pero él...¿a que vida volver?, no había más nada de donde llegar. No había más nada a quien recurrir.

Las épocas de paz por las que luchó estaban ahí. Ningún sentimiento malo. Solo la noticia anterior y la reciente demanda.

La orden de Dr. J había sido clara.

‘Acabar con todas las armas de guerra’

“Misión Aceptada”

Y el soldado perfecto cumpliría la orden. Acercando el cañón de la pistola a su cabeza, su mirada fue determinada la vista fría se enfocó hacia su próxima segura caída. Ninguno más para recordar. Su tiempo había sido determinado. Su tiempo había sido acabado. Su misión en el mundo era ya más ninguna.

Y en el último susurro que se llevó el viento:

“Ninmu Kanryu”

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Cuantos meses habían sido?...oh seguramente rebasando lo 3 meses. Si, la guerra había terminado y había sido acostumbrarse a la época de paz más difícil de lo que hubiera imaginado. El siempre luchó por paz y quiso la paz...pero ahora que la había estaba siendo demasiado complicado vivir así. Era bueno, el nunca dijo que fuera malo, pero había algo...algo que faltaba, algo que estaba fallando...que?

El había salido después de la guerra y había sido en trabajos con Hilde, él sabía también que ella había sido enamorada de él desde casi se conocieron, pero él realmente no había mostrado interés por ella sentimental, más bien había sido...una buena amistad. Hilde había sido para él algo así como una hermana.

Una hermana pequeña.

Pero a pesar de llevar una relación buena estrecha con ella...siempre había algo que se estaba extrañando...que?. Y mientras eso estuviera ahí picándole el alma era difícil sacar adelante su vida en la época de paz.

Habían pasado los días con esa incertidumbre, pero ningún tiempo para saber realmente lo que sucedía. Sus amigos los ex-pilotos no se habían comunicado con él después de la guerra. De buena fuente supo de cada uno. Wufei, el chino déspota necio y con un muy ALTO sentido del honor que más termino de arrastrado en la guerra y sacudido hasta los huesos había sido ahora un preventer, y es que esa doctora Sally Po había ofrecido a él y a ellos igual, pero Duo había preferido alejarse un tiempo. Supo también de Wufei que había sido pretendido por casi cada preventer femenina de la organización, causa mucha de su malestar...o sería que era homosexual?...bueno hasta no ver no creer, por ahora era bueno saber que estaba bien. Trowa seguía trabajando en el circo con su supuesta hermana. Ella Catherine...y no es que no fuera del agrado de Duo, tan solo era...algo especial en su carácter y con una extraña afición a aventar cuchillos a cualquiera que se le quisiera a cercar a su ‘hermanito’. Por su parte el rubio angelical..oh si Quatre!...el había sido desde aquel entonces, llevando por ahora los negocios de su familia ayudado por su siempre fiel servidor Rashid. Y de buena fuente supo también que el rubio aún guardaba sentimientos por el clown de circo. Pero nunca había tenido el valor para decirlos. Y dudaba mucho que Catherine se quedara tan tranquila sabiendo a su querido hermanito ‘gay’. Él simplemente esperaba que ellos hubieran tenido mejor suerte.

Eso...suerte...y fue cuando una luz extraña iluminó su cabeza y supo lo que buscaba.

Así que después de mucho pensar, Duo había ido en busca, sí, a buscar a la única persona que pareció comprenderlo a pesar de todo, al que fuera su amigo mejor...a la persona que seguramente estaría igual de confuso que él. Duo partió en busca de Heero Yuy el muchacho estoico y supuesto ‘soldado perfecto’.

¿Quién pensaría que ‘Shinigami’ buscaría a ‘The perfect Soldier’?. Duo no...no hasta ahora.

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Después de haber viajado hacia L1 había conseguido un auto suficiente para poder viajar por los rumbos. El problema era ahora...¿donde empezar?.

La mejor idea que se le pudo ocurrir fue ‘directorio telefónico’.

Y directamente allí buscó para saber algo acerca del sujeto estoico. Pero como se imaginó, ninguno que figurara como Heero Yuy. Sabiendo ahora lo útiles que son las portátiles buscó en archivos. Sí, antes de ir había pedido a Noin el favor de ver si podía de alguna forma localizar el nombre que Heero estaría utilizando seguramente al no ser el suyo mismo legítimo. Y es que como todos sabían, Heero Yuy era un nombre ficticio para él. Ninguno su nombre verdadero.

A su buena suerte Noin había enviado ya los posibles nombres que adoptaría el soldado perfecto. Así que solo fue cuestión de analizar la lista nuevamente y sacar deducciones pequeñas. Y buscó cada uno de los nombres en el directorio hasta localizar el indicado.

‘Riuji Seiki’ Vaya nombre para escoger Heero.

Pero al llegar a la supuesta dirección no había nadie. Uno de los vecinos de ‘Riuji’ había salido al ver los toques fuertes de un joven vistoso en la puerta del muchacho de ojos fríos. Supuso que eran amigos o algo porque el muchacho era descarado al grito.

“Buscaba a alguien?”

“Sí, usted sabe donde es Riuji?” Duo se giró al vecino que iba más bien desarreglado con un short pequeño y una camisa blanca. Era un señor viejo como de 55 años.

“El Joven Riuji salió desde la mañana, viene usted por sus favores?” el hombre mas viejo preguntó.

//Favores??// Duo se quedó pensativo, a que clase de favores se refería ese sujeto??...no, no podría ser que Heero estuviera dando esa clase de ‘favores’ o si?.

Al ver el rostro confundido y desviado del joven vistoso el hombre más viejo aclaró.

“Sí, favores de búsqueda”

//Oh! Si esa clase de favores!!...jeje y yo que ya estaba pensando mal del pobre...// Duo se regañó a si mismo.

“Sí, exactamente, somos viejos amigos de....” Guerra, hubiera dicho pero prefirió guardarlo. “...escuela...” terminó finalmente.

“Oh yo veo, parecía que iba a ir a la playa o algo, por si usted gusta buscarlo”

“Sí muchas gracias Sr.” Duo ondeó su mano y se retiró subiendo a su automóvil.

Echando un suspiro al aire continuó su jornada dejando al hombre más viejo casi babeando por su físico y bonito.

Al llegar a la playa y por casi kilómetros no había hallado señal del muchacho estoico.

Había manejado por lo menos 5 horas desde donde alguien le había dicho que había visto a un muchacho con las características que Duo había descrito cerca de la playa...donde sería Heero?, el siempre se escondió bien, y si quiso, nadie podría encontrarlo...para que en su cabeza no había idea de donde el supuesto ‘soldado perfecto’ podría ser...

Un momento... ‘soldado perfecto’?.... la palabra picó en su cabeza una y otra vez...soldado...

//Si mal no recuerdo...hace poco en las noticias dijeron...que todas las armas de guerra debieron ser destruidas...OH LOS DIOSES!!// la idea calló entonces.

El auto derrapó sobre el suelo asfáltico dejando marcas y grasa sobre el suelo marcado, no había nada mas que tiempo. Si Duo no se equivocaba...tenía ya la idea de donde Heero podría ser.

Apresuradamente dio la vuelta a la dirección en donde el letrero había anunciado.

‘Tiradero de armas de guerra’

Aceleró rápidamente, las nubes de humo saltaron tras su automóvil causando casi asfixia a los pulmones, pero era lo último que cuidó. El volantazo seguro a cada minuto mientras la sangre parecía correr y explotar en sus venas en su carrera acelerada, como si su mente, su auto y su sangre se hubieran puesto de acuerdo en ese momento para acelerar las tres.

Su trenza voló detrás de él por el roce fuerte del viento que pegó en su cara también ensuciándola en humo y polvo, los lentes negros brillaron al último chispeo de luz antes de caer la noche. Su traje negro habitual se cubrió desarregladamente de grasa y polvo y su gesto era el más puro maniaco de las velocidades.

Como el cielo comenzó a pintar apenas con las primeras estrellas, su auto derrapó en un esfuerzo bastante malo por estacionarse quedando malamente chocado de un lado, pero no era tiempo de ver eso. Brincó fuera del asiento corriendo lo más rápido que podía hacia el cementerio de desechos de guerra.

//Que no sea demasiado tarde por favor...por favor...// Duo se repitió una y otra vez en su mente mientras sus pasos eran guiados con un temor incierto que taladraba su corazón.

Cual fue la vista que si no hubiera reaccionado quien sabe que habría sucedido.

El joven de porte estoico estaba de espaldas a él con el cañón de la pistola en su cien a punto de tirar del gatillo.

“NO!!!!!!!” Duo brincó casi acrobáticamente sobre el joven de mirada cobalto dejándolo malamente sobre el suelo. Mientras el silencio de aquel lugar se vio roto por un estruendoso sonido.

Y por un instante todo quedó en silencio.

La bala había sido disparada...pero...a quien?



Continuará...
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