Sacrilegio
By Aika Hearts
Parte 4.
Había sido, 5 días desde que Duo y Heero habían hablado por primera vez, ante la
sorpresa del joven sacerdote, Heero resultaba ser una persona razonable, y con
un buen timbre de voz, el había podido incluso entablar casi una amistad con el
joven estoico, que a él ya no se lo parecía tanto, al contrario, Duo podía decir
que Heero no era tanto como el parecía y que debajo de esa figura dura había
humanidad. Duo sonrió a sus pensamientos, el regresaba para ese entonces, la
noche había caído y como siempre, el necesitó cambiarse de ropa para poder ir a
hacer la cena a los soldados de la alianza, la cosa avanzaba maravillosamente,
el ejército de la Alianza había donado buena cantidad al orfanato y Duo no tuvo
más que agradecer por ello, así hasta que el llegó entonces a sobre la entrada
de su habitación y abrió saludando tan eventualmente, como siempre.
"La noche le sea buena Heero" Duo entró y ondeó su mano y anchó su sonrisa ante
la figura del joven estoico que se había detenido mirando la ventana, que volteó
rápidamente para toparse con la mirada azul-cobalto que lo observó fijamente
"uh, no se preocupe, yo no interrumpiré sus meditaciones Heero, yo tan solo voy
a cambiarme para poder irme a ver lo de la cena ne?, usted puede seguir en sus
pensamientos, ah por cierto! Yo le agradezco grandemente que usted haya ayudado
a la Religiosa Helen con el averío del techo de la iglesia, muy amable de su
parte, ah! Y también le agradezco porque usted ayudó a la Religiosa-" una vez
más cortado por Heero.
"Duo" Heero casi gruñó ante el joven.
"Ok ok, me callo" Duo sostuvo su lengua entonces, entró al baño y se vistió, tal
como siempre lo hacía, con el traje de siempre, por así decirlo, el estaba
alistándose, antes de poner su gorra en su cabeza el ondeó su trenza atrás
girando su cuerpo que había quedado de espaldas al joven estoico, el volteó con
buena sonrisa en su rostro y notó que el joven estoico miraba otra vez la
ventana, Duo se quedó callado, el quiso ver más en esos ojos azul-cobalto que la
luz intensa de muerte que lo frecuentaban. Heero miraba hacia la explanada, como
muchas veces lo hizo, pero cada vez que Heero miraba la explanada, Duo podía
reconocer que algo asomaba en los ojos del muchacho estoico, algo...anhelo,
nostalgia...que era?, Duo se preguntó algunas veces eso, pero sus actividades
del día siempre acaparaban toda su atención.
Duo se hizo silencioso y corto en sus pasos, mientras su cuerpo se acercó
lentamente a la figura del muchacho estoico que miraba a la ventana, sus pasos
fueron igualmente inseguros, pero su concentración estaba totalmente en la
mirada de Heero, Duo no supo cuando el se acercó para ese entonces, cuando solo
pudo murmurar.
"Que es Heero?....que es lo que usted tanto anhela?....." las palabras de Duo se
murieron en su garganta, tan pronto como el comprendió la mirada fija del otro
muchacho a sus ojos, Duo se tambaleó entonces cuando sintió la electricidad
recorrer su espina, no era en susto, era en nervios, Duo tragó duro, el no supo
si el joven estoico había escuchado su pregunta, seria, Duo había pensado en voz
alta, pero el no cuidó hasta ahora, la mirada del joven estoico era dura, con
cierta luz en sus ojos, la luz de muerte que Duo reconoció desde la primera vez
que ellos se vieron.
Pero había algo más, detrás de ese brillo de muerte Duo notaba algo más, pero el
no se explicaba, que era, Duo dio ligeros pasos hacia atrás sonriendo
nerviosamente, tontamente, y tan solo podía tartamudear "Am...yo...debo
apresurar..." el sonrió lo mejor que pudo "...usted sabe, los
soldados...hambrientos...y yo...comida..." las palabras que la boca de Duo
articuló tuvieron el menor sentido, o tal vez si tuvieron sentido pero eran
palabras entrecortadas no oraciones formadas, el Duo lo supo.
Heero había estado mirando la figura del pequeño joven frente a él, y había
escuchado la primera pregunta, pero Heero no se detuvo a pensarla o contestarla,
el solo miró fijamente, el umbral de los ojos violeta grandes que estaban frente
a él, el cabello que se resbalaba un poco de la trenza larga y acariciaba la
mejilla lisa del joven pequeño, los labios que se partieron ligeramente
entonces, queriendo articular una palabra en la boca del joven pequeño, como las
manos finas temblaron pacíficamente y los ojos se fijaron nuevamente a los
suyos, el tuvo el impulso, el generalmente tenía impulsos, pero ninguno como el
de ahora.
Heero escarbó su mirada como el joven pequeño dio pasos hacia atrás y tartamudeó
algunas palabras nerviosamente, Heero entonces dio un paso seguro al frente,
luego dos, su rostro quedó a pulgadas separado del rostro del joven pequeño, el
puso sus manos en los hombros de Duo y lo arrastró firmemente, hasta que sus
labios cepillaron juntos.
Duo no podía apartar la vista de aquella laguna azul-cobalto que lo miraba, era
como un hechizo, tal vez, Duo estaba en extremo nervioso, cuando el vio la
figura del muchacho estoico que se acercó un paso, luego dos, las manos sobre
sus hombros...Duo no supo que hacer entonces, el solo tragó duro, cuando vio la
determinación en los ojos del joven de mirada cobalto, luego, tan solo un tirón
breve y ligero que hicieron que sus labios chocaran contra los del joven
estoico.
Duo chilló por dentro, el supo que no era correcto, sus ojos que se abrieron
como platos ante tal reacción, pero su imploración llegó tarde, cuando el solo
pudo sumergirse en la sensación exquisita de los brazos del joven estoico que lo
rodearon desde su espalda, y lo trajeron más cerca de él, mientras los labios
aun estaban juntos, Duo ya no pudo detener entonces.
Heero conoció la sensación exquisita de los labios suaves del joven pequeño,
pero el no se conformó con el toque, el quiso más, su lengua excavó entonces,
buscando la tan deseada abertura en los labios del joven trenzado, Duo no opuso
resistencia ya para ese momento, sus labios se partieron ligeramente, su boca
daba la bienvenida al intruso, Heero entonces zambulló su lengua en los sabores
de Duo, primero tiernamente, palpando cada contorno de la boca de Duo, luego el
beso se volvió mas desenfrenado, ahondando más, probando más, deseando más,
parecía que Heero no dejaba de gustar cada uno de los sabores de esa boca
exquisita, el atrajo más junto posible el cuerpo pequeño del joven, apretándolo
fuertemente contra el suyo, el manejó su mano por los hilos de seda del pelo que
sostenía la trenza, para deshacer alguno de sus cabellos en sus manos, se sentía
tan bien...
Duo había hechizado la magia del beso y del cuerpo caluroso del joven que lo
acercó a él en un movimiento más brusco, pero mientras su corazón deseó
necesidad, su cabeza impidió, Duo abrió los ojos y empujó el cuerpo de Heero
poco lejos de él, Duo no encontró resistencia en Heero cuando él se hizo hacia
atrás, Duo se recargaba tambaleante en la cómoda cajonera de atrás recargando
sus manos y luego su espalda, su cuerpo frágil estaba temblando para ese
momento, el miró con inseguridad a la figura estoica que estaba frente a él, aún
con la mirada clavada en él, Duo se estremeció, el necesitó decir algo, eso
siempre lo ayudó a relajarse.
"Yo...Heero...esto...esto no..." Duo intentó apresuradamente hilar una idea en
su mente o por lo menos soltar alguna palabra "...no es correcto
Heero...yo...soy sacerdote...Heero...yo debo ir...a la comida...los soldados..."
Duo dio pasos hacia atrás, tomó inseguramente la gorra entre sus manos y llegó
recargándose a la puerta y abrió "...yo debo irme" dijo finalmente y cerró la
puerta de golpe detrás de él.
Heero se quedó inmóvil un momento. ‘Heero tu eres realmente tan idiota!’ el se
regañó a si mismo ‘que tu no creas en Dios no significa que tu puedes hacer lo
que tu desees, el lo cree y tu estás faltando’ Heero dolió ante esos
pensamientos, el lo reconoció como una punzada en el pecho, pero el lo reconoció
como algo no físico, era algo más adentro, aunque el mismo no entendió lo que
era, Heero volcó su mirada hacia la explanada nuevamente, no queriendo pensar,
pero inevitablemente, la sensación de tener al joven trenzado entre sus brazos,
regresaba y regresaba y regresaba...
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"Padre Maxwell, que esta pensando?, los soldados están a punto de llegar" la voz
del hombre a la orden de la cocina sacó a Duo de sus pensamientos, el había
estado tanto pensando en lo que había pasado que se había distraído de su tarea
en la cena a momentos, el era gravemente afectado por aquella escena del ‘beso’
el había cometido falta tan grave! Oh Dios...el estaba en un problema, el
necesitó confesarse urgentemente, pero el no supo que hace con el sentimiento
creciente dentro de su pecho, el estaba tan confundido.
"Duo, los soldados llegaron, usted debe servir ahora" la voz de mando del hombre
encargado de la cocina rechinó en los oídos del joven sacerdote, era la primera
vez que se le había hecho tarde para servir, para su suerte, la comida estaba
lista, el entonces cogió una bandeja y depositó ahí los platos, luego salió de
la cocina.
La mirada de los soldados rodaron alrededor de la figura pequeña del joven que
traía los platos con la comida, ellos habían estado enfadados porque no estaba
la comida servida aún, pero ellos se detuvieron cuando la vieron venir, con
sonrisa aparente, Duo servía lo más rápido que el podía a los soldados
hambrientos, en un incesante salir y entrar, Duo vio como el encargado de la
cocina sonrió a él y le ayudó a servir, Duo sonrió ampliamente, el estaba siendo
amable, y Duo lo agradeció en el alma, luego por fin, se hubieron servido todos
los trastes de la comida y Duo hubo terminado, tan pronto como el lanzó suspiro
de alivio había que recoger los trastes que comenzaban a quedar, Duo entonces
comenzó recogiendo los trastes hasta que la última mesa de soldados se hubo ido.
Eran las 10 de la noche cuando Duo terminó de recoger, generalmente hubiera sido
más temprano, pero esta vez...Duo había retrasado la cena.
Cuando Duo terminó de lavar los trastos el reloj pintaba las 12:45 de la noche,
semejante hora para salir, pero ese día había sido sin embargo, culpa suya, y de
sus pensamientos, Duo se despidió del encargado con una sonrisa agradable y
emprendió camino de regreso.
Duo no notó que sus pasos eran lentos, pesados, su cuerpo se negaba de cierto
modo a llegar a la iglesia, el, semejante bastardo, el había besado a alguien,
en su posición de sacerdote, y lo peor, ese alguien había sido un chico!, eso
era también malo a la vista de Dios, Duo se lamentó acerca de sus pensamientos,
pero el sentimiento y la reacción que el tuvo en vez de disminuir parecían
crecer, tan malo entonces, Duo sonrió amargamente, algo en él deseaba estar con
el joven de mirada azul-cobalto, pero otra parte de él le decían que se
apartara, dos fuerzas que pugnaron en su interior, semejante lio!. La sensación
regresó entonces a Duo, la sensación del beso, la sensación calurosa, incluso
queriendo, Duo se estremeció ante su pensamiento, no, el no debía pensar ahora
en eso, el debía llegar, confesar y pensar en algo...o algo...mmm...algo que lo
ayudara a aclarar. Entre sus pensamientos Duo no fue advertido que alguien le
seguía los pasos.
Duo fue advertido por un escalofrío que le recorrió el cuerpo de repente, el
tembló a la sensación, cuando el puso atención en sus ambientes, el caminaba por
un callejón de tantos en L2 para llegar, los caminos eran solitarios, pero Duo
nunca temió, el siempre se sintió seguro...pero ahora...el temió. Duo aceleró
sus pasos entonces, sosteniendo su libro entre sus brazos y apretándolo
fuertemente, pero los pasos de detrás suyo comenzaron a sonar también más
rápido, Duo sintió el temor correrle por las venas en boqueadas incesantes, el
mismo aire le traía el miedo, Duo apresuró más su paso hasta terminar corriendo
lo más rápido que su cuerpo dio, el escuchó los pasos ajustarse a su ritmo y más
rápido quizás, si esta situación seguía así Duo no tendría oportunidad de
escapar, Duo dobló entonces en un callejón sus fuerzas lo traicionaban entonces,
el respiró semejante bocanada de aire con tal de seguir corriendo, pero todo fue
malo entonces, Duo se tropezó contra un ladrillo mal puesto del callejón y cayó
de lleno contra el suelo, el intentó ponerse de pie, muy malo, su tobillo dolió
al infierno, y el cayó de nuevo, conforme escuchó que los pasos se acercaron,
con todo y el tobillo lastimado el se arrastró hasta esconderse entre algunos
basureros y cosas viejas, el se metió lo más que pudo, el miedo que había
invadido su frágil cuerpo y lo hacía temblar, el se repitió la misma frase en su
cabeza ‘no muestres miedo ante tu enemigo’ una y una y otra vez. Duo se hundió
entre los botes y comenzó alguna oración que se le vino a la cabeza, el necesitó
ahora tanto de sus creencias.
Duo pudo escuchar como los pasos llegaron hasta donde él estaba y se detuvieron,
Duo sintió que su corazón latía más fuerte y sus latidos lo descubrirían, eran
suposiciones, pero el podía escucharlos, Duo tragó duro, aún aferrado
fuertemente a su libro, el asomó solo uno de sus ojos violeta y observó a 6
hombres, por los trajes el los reconoció como soldados de la Alianza...alguno de
los soldados que él había servido la cena hacía algún tiempo.
"Donde fucking está ese sacerdote de mierda!" uno de los soldados corpulentos
radió en enfado mientas tiraba maldiciones a otro que estaba a su lado.
"Tsk, el no puede estar lejos, yo se que está por aquí, nosotros dejamos de
escuchar sus pasos por estos rumbos..." el otro soldado corpulento comenzó a
inspeccionar el lugar.
"Mira para que, si nosotros no fucking con él ahora, yo me volveré loco y mato
al que se me ponga enfrente" gruñó un tercer soldado.
"Shit, quiere callarse!" el segundo soldado gruñó a él mientras seguía buscando.
"Yo se que usted quiere fucking con el sacerdote vistoso pero...si usted no
calla su boca de mierda yo no podré buscarlo y yo prometo matarlo si usted no se
calla" la amenaza del soldado grande sosteniéndolo del cuello mostrando su puño.
Soltándolo brevemente y continuando su búsqueda.
Duo se hundió aún más en su escondite pequeño, había escuchado bien?...ellos
querían...a él...Duo se estremeció de la sola idea, el estaba pasando momento
tan malo...el solo podía extender sus oraciones...el estaba tan asustado.
Duo supo, habían pasado varios minutos en la búsqueda de los hombres a él y
parecían darse por vencidos, los cielos estaban de su lado, Duo pudo ver como
uno de los hombre realmente enfadado echó maldiciones y comenzaron a alejarse,
pero Duo prefirió quedarse ahí un momento más...era callado, hasta ahora sin
ejercer ningún movimiento, pero entonces, la cosa volvió a pintar mala, Duo
comenzó a toser incesantemente ‘la maldición de la enfermedad’ pensó el sin
lograr detener su tos, para su fortuna uno de los hombres lo escuchó y volteó
rápidamente.
"Eh ustedes! Escucho a alguien" el hombre se acercó furtivamente hacia el lugar
de escondite del pequeño joven.
Continuara...